Crisis Bancaria

La semana pasada escribí un artículo en este medio haciendo una reflexión sobre la vuelta a las andadas de la banca con el cobro de bonus supermillonarios y la restricción de los créditos a las empresas, después de que los gobiernos del mundo, en sus manos, acudieran en su auxilio con dinero público para salvarlos y salvarnos de una debacle universal a la que nos llevó su soberbia y avaricia.

El mismo día en que aparecía publicado mi texto, Joaquín Estefanía dedicaba una página en El País a un artículo de Simon Johnson, antiguo economista jefe del Fondo Monetario Internacional, titulado “El golpe de Estado silencioso”, que recomiendo fervientemente y que puede encontrar fácilmente en Internet, donde se preguntaba “sobre quién manda en última instancia en el mundo de la economía: los representantes elegidos por los ciudadanos o el planeta de los negocios. La hegemonía de la política o de la economía.”

En todo lo bueno siempre hay algo malo. En todo lo malo, siempre hay algo bueno. Con los bancos, alemanes, pasa así. Mientras las principales entidades financieras del país hacen agua, un grupo de pequeños bancos ha ganado terreno gracias a la crisis.

Hace unos años, en Alemania era prácticamente impensable que un gobierno liderado por la CDU (democristianos de centro-derecha) impulsara la estatización de empresas y mucho menos de bancos. Pero la crisis financiera internacional, cuyo punto de partida quedó evidenciada, para la historia, con la estrepitosa caída de Lehman Brothers, volvió posible incluso aquello impensable tiempo antes.

EL NEGOCIO DE LAS ENTIDADES FINANCIERAS: DINERO PÚBLICO Y ENCARECIMIENTO DEL CRÉDITO

El gabinete de estudios de ELA acaba de publicar un estudio sobre las estrategias de las entidades financieras durante el periodo de crisis. Las conclusiones son claras:

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