Autor/a: 
Setem

Desde la revolución industrial, los obreros y las obreras de la confección han  luchado contra la explotación exigiendo unas condiciones laborales dignas. Sin embargo, las trabajadoras de la industria de la ropa de todo el mundo siguen sufriendo a diario condiciones de trabajo intolerables. El 8 de marzo de 1857 un grupo de obreras textiles recorrieron los barrios más ricos de Nueva York para protestar por sus condiciones laborales. Entre mediados del siglo XIX y principios del siglo XX, las trabajadoras de los Estados Unidos y Europa reclamaban una jornada laboral de 10 horas, permisos de maternidad y lactancia, la prohibición del trabajo infantil, formación profesional y el derecho a formar parte de un sindicato.

La lucha de las obreras de la confección comportó mejoras en las condiciones de trabajo en las fábricas, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial. Hasta los años 70 la confección era un sector industrial muy importante en los países ricos pero a partir de los años 80 con el empuje de las políticas neoliberales y la fiebre del libre comercio se inició una deslocalización masiva de la producción de ropa. A pesar de las limitaciones a la importación que imponía el Acuerdo Multifibras, las principales firmas de moda y de ropa deportiva fueron pioneras en la subcontratación de su producción a países empobrecidos con el fin de abaratar los costes laborales. Dos hechos facilitaron este proceso: la maquinaria necesaria para poner en marcha una industria de corte y confección no requiere grandes inversiones, y el proceso de formación de las trabajadoras es más corto y sencillo que en otros procesos industriales.

Hoy, mientras las firmas internacionales de moda y las grandes cadenas de distribución seducen a su clientela con la actualización constante de sus diseños y los bajos precios de sus productos, obreras de China, Marruecos, Bangladesh, Honduras o Rumanía, viven rodeadas de prendas que confeccionan durante más de 12 horas diarias, a cambio de salarios que apenas cubren sus necesidades más básicas. ¿Y ahora qué me pongo? Es la pregunta que muchas y muchos nos hemos hecho al conocer las condiciones de vida y de trabajo de estas obreras y obreros que luchan y se organizan para exigir su dignidad.

Esta publicación quiere poner al alcance de todos y todas información, testimonios de esta realidad y una sistematización de las políticas comerciales y de responsabilidad social de las principales empresas distribuidoras de ropa. No se trata de una recopilación exhaustiva de todas las luchas de las personas trabajadoras de la industria de la confección, ni de un análisis de las políticas de todas y cada una de las empresas y de las firmas de moda. Es más bien una recopilación de datos y de reflexiones que resultan del trabajo de denuncia, sensibilización y cooperación, realizado por la Campaña Ropa Limpia en los últimos años.

La Campaña Ropa Limpia (CCC por sus siglas en inglés) es una red internacional de ONG, sindicatos y organizaciones de consumidores que, desde principios de los 90, denuncia las condiciones laborales que sufren las obreras y los obreros de la confección. Actualmente la Campaña está presente en 14 países europeos y trabaja con más de 250 organizaciones de los principales países productores de ropa para la industria global de la moda. En España, la Campaña Ropa Limpia está en marcha desde 1997 liderada por la Federación de ONG SETEM

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