Autor/a: 
Xabier Benito

Las cooperativas son las empresas donde el empleo es más estable. El 80% de los contratos laborales son indefinidos en estas empresas en el segundo país con la tasa de temporalidad más alta, solo por detrás de Polonia.

Cuando la crisis golpeaba con fuerza en 2009, la fábrica de muebles de Barcelona Cuin Factory de Vilanova i la Geltru se enfrentaba a un cierre aparentemente inevitable. Solamente cooperativizarla la salvó del trágico final y se consiguió reflotarla. Por suerte, no es un caso aislado, según la Confederación Estatal de Cooperativas de Trabajo al menos 100 empresas ya han sido recuperadas del cierre al ser cooperativizadas.

La economía social vuelve a reivindicar su espacio histórico como forma de organización empresarial más democrática y justa, al ser las personas trabajadoras quienes llevan el control de la misma. Pero además de eso, en los últimos años cada vez cobra más fuerza el segundo apellido: solidaria, Economía Social y Solidaria. Esto no se refiere solo a las empresas de organización cooperativa, sino a aquellas que, además de serlo, tienen una finalidad distinta y más amplia que el lucro económico: buscan también crear red y un desarrollo más justo y sostenible, alternativo a las normas de competencia del capitalismo, y con un caracter transformador. 

Los éxitos de estas iniciativas compitiendo de igual a igual con la economía tradicional no son menores. Según el Ministerio de Empleo las cooperativas son las empresas donde el empleo es más estable. El 80% de los contratos laborales son indefinidos en estas empresas en el segundo país con la tasa de temporalidad más alta, solo por detrás de Polonia.

En el campo de batalla con más víctimas que vencedores que se ha convertido la economía mundial, y más concretamente la economía europea, esto cobra un papel importante. Un oasis en medio de un desierto de recortes sociales, reformas laborales, desempleo, deslocalizaciones, desregulación y competencia desigual. Por eso, otro año más, desde el Grupo de la Izquierda Unitaria Europea organizamos el II. Foro de Economía Social y Solidaria Europeo en el Parlamento Europeo con una nutrida representación de cooperativistas de Euskal Herria. El objetivo de este foro es desarrollar e impulsar esta economía alternativa para Europa. Este año se trabaja sobre 4 ejes: trabajadores y empleo, desigualdad y cohesión, políticas públicas favorables a la economía social y solidaria y migración y refugio.

Europa debe convertirse en un espacio de construcción de otra economía diferente y esto es imprescindible y urgente hacerlo con o sin la Unión Europea. Los tratados de la Unión Europea están detrás de muchas de las desregulaciones provocadas en nuestros sectores económicos así como en la nueva política comercial que facilita la externalización de las transnacionales de una manera neocolonial. Cambiar los fundamentos que la UE ha tomado en las últimas décadas será difícil pero no debe frenar el impulso de construir alternativas sociales y solidarias. Construir una economía que reparta la riqueza, que sólo produzca lo que necesitamos y sea sostenible y que ponga en valor todas las capacidades de las personas y comunidades.

En un mundo globalizado que sigue las reglas que marca el libre mercado, el desarrollo de las comunidades y territorios parece reducirse a un desarrollo económico y productivista. Es un modelo que reduce el bienestar de las personas a la acumulación del capital, olvidando sus necesidades y sus capacidades, mostrándose indiferente ante las desigualdades y ante los daños humanos y ecológicos.  El conflicto capital-vida que históricamente plantea el movimiento feminista y la economía feminista sumado a la realidad de un planeta con recursos limitados que convive con un modelo productivo y energético insostenibles, nos invita a la construcción colectiva de alternativas que coloquen la sostenibilidad de la vida en el centro.

La Economía Social y Solidaria es una pieza clave en esta transformación global desde lo local. Está estrechamente ligada al desarrollo humano local porque surge desde el territorio, de la ciudadanía y de sus capacidades organizativas. Al estar arraigada al territorio, utiliza los recursos propios y fomenta las capacidades locales para la creación de un entorno innovador, colaborativo y justo.

En contraposición a los enfoques más tradicionales del desarrollo económico local, la Economía Social y Solidaria aporta una mirada más amplia, con el objetivo de contribuir al logro de un territorio más sostenible y equitativo, bajo del paraguas desarrollo humano. Frente a una concepción del desarrollo con el crecimiento económico como estandarte, promueve la sostenibilidad ambiental basada en sistemas de producción limpios, comercio justo, consumo responsable, la transición energética, la interculturalidad y el feminismo. Apuesta por extender su foco de actuación a otros sectores menos explorados de la actividad económica. En lugar de la competencia que impera en el modelo económico hegemónico, trabaja desde la perspectiva de la solidaridad, la transformación y la cooperación, dentro y fuera de sus organizaciones, favoreciendo la cohesión social y territorial.

NAIZ