Juan Manuel Sánchez del Toro habló ayer de los desafíos candentes de la humanidad y de Cruz Roja en "Navarra Foro XXI"
- Entre otros, señaló el cambio climático y el deterioro ambiental, el sida y la malaria, las migraciones y la exclusión
- "Estamos en condiciones de garantizar que las ayudas de Cruz Roja llegan al destino final"
- "Lamentablemente no se van a cumplir los Objetivos del Milenio previstos para 2015, aunque Latinoamérica pueda acercarse"
La pobreza y la exclusión en los países en desarrollo y en los desarrollados, las migraciones, la discriminación, la intolerancia y la violencia, el deterioro del medio ambiente, la persistencia de epidemias como el sida o la malaria, el cambio climático y los desastres naturales... son algunas de las graves "situaciones de alarma para la supervivencia y la convivencia de la humanidad". Y erradicarlas y prevenirlas "es una responsabilidad de todos".

Así lo afirmó ayer en Pamplona Juan Manuel Suárez del Toro, presidente de Cruz Roja Española y de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, durante su intervención en "Navarra Foro XXI", evento organizado por el Grupo La Información, editor de "Diario de Navarra", y NH Hoteles.
El presidente del Grupo, Virgilio Sagüés, fue el encargado de presentar al ponente. Canario nacido en 1952, está casado y tiene dos hijas. Es ingeniero industrial por la Universidad de Las Palmas, ha desempeñado distintas responsabilidades directivas en la empresa Salcai (Global) y cuenta con cargos en varias fundaciones y en Consejos de ONGs, Voluntariado, etc. Ha recibido numerosas distinciones, la última, el Premio Imserso Infanta Cristina 2007 al Mérito Social.
Suárez del Toro agradeció la "oportunidad" de poder venir a "esta tierra" germen de la Cruz Roja Española. Afirmó conocer bien el "cariño de los navarros" y su "apoyo decisivo" a esta institución, "construyendo la sólida y eficiente Cruz Roja Navarra de la que podemos estar orgullosos".
Con la experiencia de sus más de 37 años de trabajo y entrega, primero como voluntario raso y después con mayores responsabilidades, Suárez del Toro pasó a desgranar las múltiples "inquietudes" y "preocupaciones", aunque también las "ilusiones", de la Cruz Roja en el mundo actual.
Una globalización desigual
Suárez del Toro comenzó por reclamar "la solidaridad más efectiva de todos" para los millones de personas que viven en una "injustificable realidad de sometimiento, desesperación y sufrimiento causado por la violencia, la pobreza o la exclusión". Insistió en "la necesidad ética" de transformar "definitivamente" estas lacras, afirmando que "la falta de remedio" es, sobre todo, "falta de voluntad para proporcionarlo".
En este sentido, destacó que los progresos de la humanidad no han beneficiado a todos por igual, lo que calificó de "injustificable falta de equidad". Como ejemplo, resaltó la "brecha económica y social que persiste entre países y personas": todavía 1.000 millones sólo disponen de un sólo dólar para subsistir cada día, 500 millones sufren pobreza extrema y 300 millones pasan hambre. Además, denunció, 30 millones de niños mueren cada año por malnutrición y "otras causas evitables".
Cambio climático y crisis alimentaria. Añadió factores agravantes de "toda esta realidad de miseria y muerte", como "los cada vez más frecuentes desastres naturales que golpean por sorpresa y con dureza" (inundaciones, huracanes, sequías...), en gran medida ligados a los efectos negativos del cambio climático. Incluida la actual "crisis alimentaria", dijo, que podría hacer volver a la pobreza "a 100 millones de personas que habían logrado superarla".
Asimismo, se refirió a los conflictos armados, que entre 1994 y 2006 causaron 13 millones de muertos, sin contar los "incalculables costes materiales", así como migraciones y desplazamientos internos. Problemas que, alertó, pueden verse agravados "en un futuro inmediato" en el acceso al agua potable, la salud, etc.
En este sentido, abogó por "no esperar a que ocurran" y por "empezar a articular las respuestas más adecuadas". Suárez del Toro no dudó en apostar por cambios "políticos, económicos y tecnológicos" y, "por supuesto, de actitudes y comportamientos", con el fin de "preparar" a las poblaciones más vulnerables para hacer frente a desastres y crisis, así como mejorar su calidad de vida.
Del "papel" a la práctica. Insistió en la necesidad de articular medidas "integrales, equitativas, solidarias y duraderas", que cuenten con los recursos necesarios mediante "acuerdos políticos" que "no se queden en el papel", como corre peligro de suceder con los llamados "Objetivos de Desarrollo del Milenio". También, afirmó, transmitiendo a gobiernos, instituciones y ciudadanos en general "un mensaje que incentive la acción individual, la solidaridad social y la cooperación", sin permitirnos caer "ni en el pesimismo ni en el desinterés".
Migraciones e integración. El presidente de Cruz Roja Española e Internacional describió asimismo el fenómeno de las migraciones, recordando que "es parte de la historia de la humanidad" y que "el balance histórico" es que "la migración ha sido algo positivo para el desarrollo económico y social en casi todos los países", por lo que la defendió como "factor creador de oportunidades".
De esta forma, apostó por "asumir" las migraciones como un hecho "que siempre ha existido y existirá" y que incluso puede aumentar por el cambio climático, la pobreza, las pandemias o los conflictos. En este asunto, dijo Suárez del Toro, "también hay que buscar soluciones integrales y duraderas, pero teniendo en cuenta, antes que nada, el respeto escrupuloso a los derechos humanos".
Por ello, advirtió de que "debemos continuar haciendo un esfuerzo por lograr su plena integración en nuestras sociedades de acogida", combatiendo prejuicios que persisten y que en ocasiones desembocan "en la irracionalidad de la xenofobia o el racismo". No dejó de reseñar "el desafío" de la inmigración irregular", que afecta a unos 30-40 millones de personas. "Miles de personas arriesgan la vida, cuando no la pierden", recordó, tratando de llegar a los países ricos. En este sentido, resaltó el compromiso y la ayuda humanitaria de Cruz Roja a estas personas, además de denunciar como "deleznable y rechazable" el tráfico humano.
Sida, malaria... Igualmente, se refirió a otras "catástrofes cotidianas" como el sida, con 33 millones de infectados, 26 millones de muertos y 12 millones de huérfanos-, o la malaria y la tuberculosis, causantes de otras 3 millones de muertes al año. Enfermedades, recordó, que se pueden prevenir, a menudo con soluciones sencillas y baratas, como mosquiteras, mejor higiene, etc.
Bolsas de exclusión. Juan Manuel Suárez del Toro no olvidó tampoco denunciar las "bolsas de vulnerabilidad", de pobreza y exclusión social, que también existen en los países ricos, "aunque están más ocultas o ignoradas". "No queremos pensar que existen tan cerca, nos hace sentir incómodos", afirmó. Se estima que 78 millones de personas viven en riesgo de pobreza en la UE.
En esta línea, describió la labor de Cruz Roja en España con colectivos vulnerables, como mayores solos, discapacitados, mujeres maltratadas, enfermos, presos, etc., con más de 848.000 atendidos en el 2007, hasta 5,5 millones de beneficiarios si se añaden los proyectos de cooperación en más de 70 países del Sur.
Violencia e intolerancia. El presidente de la institución humanitaria mostró además su "preocupación" y la de Cruz Roja por "el aumento de la violencia y la intolerancia" en las comunidades, a causa de la pobreza, la marginación y los nuevos conflictos raíz de los problemas anteriormente citados. "Debemos trabajar por conseguir el pleno rechazo social a la violencia en nuestras comunidades", alegó.
Como antídoto, propuso "impulsar y difundir los valores de "la razón, la tolerancia y la solidaridad", empezando por los más jóvenes, para poder "construir espacios de convivencia en paz".
Desafíos globales, respuestas globales. Para afrontar el desafío global de "erradicar la vulnerabilidad de millones de personas", Suárez del Toro reclamó mayor "conciencia" de que "nosotros mismos" -gobiernos, mercados, entidades, ciudadanos...- "tenemos la solución" y sólo hace falta "voluntad" para aplicar "soluciones que fortalezcan un desarrollo humano sostenible".
Para ello, admitió, "toda la comunidad de países, los más y los menos desarrollados, deben asumir que es una labor común porque es una responsabilidad compartida". "Hemos de conseguir universalizar soluciones", argumentó, "a problemas que todos hemos contribuido a globalizar".
La Cruz Roja, recalcó, seguirá trabajando, como desde hace más de 140 años y con el papel fundamental del voluntariado, en el "alivio y la prevención del sufrimiento humano", reforzando la atención hacia los nuevos retos humanitarios y sociales, y tratando para ello de "movilizar el poder de la Humanidad".
Fuente: Diario de Navarra