La economía solidaria en el Perú y en la mayoría de países del sur del hemisferio surge a partir de las experiencias de pobladores y pobladoras de la ciudad y el campo en su lucha cotidiana por sobrevivir y mejorar sus condiciones de vida en base al apoyo mutuo, organizándose de muy variadas formas para acceder a un espacio en la economía existente, compartiendo los beneficios económicos, sociales, culturales de esa participación pequeña aún en dicha economía.

Surge a partir de la economía popular definida ésta como el conjunto de actividades de producción, distribución o consumo que realizan estas personas y organizaciones sea para auto-generar ingresos, empleo o bien para reducir los costos de vida accediendo a bienes básicos (alimentos, medicinas, vivienda, servicios básicos, etc)

Cuando la economía popular antes descrita pone en juego como elemento central el apoyo mutuo, la cooperación y diversas formas de compartir (conocimientos, mercados, tecnología), coloca en escena una “Economía Popular Solidaria”; en cuyo caso las personas que participan en ella cultivan y desarrollan, a diversos grados, el VALOR de la SOLIDARIDAD. La estrategia en este caso es maximizar el factor solidario para lograr la satisfacción de las necesidades básicas y generar acumulativamente procesos de desarrollo.

Es así como surgen diversas organizaciones de economía popular solidaria en los sectores económicos productivo (pequeñas y microindustrias, empresas autogestionarias productivas), de comercio (pequeños comerciantes, vendedores ambulantes), de servicios (talleres de mantenimiento y/o reparación, servicios de contabilidad u otros), de consumo, comedores populares autogestionarios, clubes de madres, comités de salud, comités del vaso de leche, formas cogestionarias de gestión de los servicios de salud, diversas asociaciones de vivienda), en el sector financiero (fondos rotatorios, programas de microcrédito, o grupos solidarios o cooperativas de ahorro y crédito), también en el sector educativo (grupos de educación de adultos y jóvenes).

Si bien es cierto que estas experiencias son heterogéneas y entre ellas se dan también situaciones de competitividad e individualismos, la constante es el apoyo mutuo para conseguir en conjunto lo que individualmente no les es posible lograr.

La economía solidaria es la ECONOMIA DEL COMPARTIR:
- compartir el trabajo (producción); y
- compartir los frutos del trabajo (distribución, consumo).

En otro plano, hay experiencias todavía pequeñas en que empresas privadas grandes y medianas comparten conocimientos y mercados con empresas pequenas, microempresas, etc. La economía solidaria propone pasar de dichas experiencias anecdóticas y muchas veces no equitativas a transacciones económicas solidarias crecientes con el sector de las empresas privadas tradicionales.

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Autor: Humberto Ortiz Roca. Economista, miembro de la Comisión Episcopal de Acción Social y actual Presidente del Grupo Red de Economía Solidaria del Perú.

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