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La comunidad de traperos existe desde los comienzos de la actividad de manera continuada, aunque ha tenido distintas fases y ubicaciones a lo largo de su dilatada historia.
En estos momentos está ubicada en el pueblecito de Belzunce y acoge a una parte del colectivo que trabaja en la actividad de recuperación de voluminosos y otras recogidas especiales (papel, vidrio de bares, envases etc.). En estos momentos acoge a unas 30 personas de las más de 160 que componemos el colectivo.
La comunidad es un espacio al que se accede voluntariamente y del que se puede salir en cualquier momento.
Las personas que pueden entrar en la comunidad tienen que trabajar en la actividad laboral o estar en espera de conseguirlo, tienen que acudir voluntariamente, bien porque quieran vivir una experiencia comunitaria o porque no tengan otro espacio para vivir o el que tengan sea muy precario.
Las normas básicas son el rechazo a la violencia y el rechazo al consumo de cualquier sustancia que pueda mermar su capacidad de decisión. Hay un reglamento de uso con más normas en el que se regula la vida de la comunidad.
Está abierta a hombres y mujeres, aunque por su origen y porque tradicionalmente viven más hombres en las calles, su composición mayoritaria es masculina.
La comunidad se sitúa en una casa recientemente remodelada con criterios bioclimáticos y con un espacio amplio a su alrededor en un entorno muy agradable.
Como cualquier espacio comunitario se comparten tareas comunes de limpieza, arreglos y otras, en tanto que las habitaciones son cuestión de cada cual. También hay reuniones periódicas para tratar los aspectos o resolver los conflictos que fuesen necesarios.
La casa está abierta las 24 horas del día y las puertas no se cierran. Se puede entrar y salir cuando se quiera siempre y que ello no cause molestias al resto de las personas o de que no haya alguna cuestión médica o judicial que lo impida.
Las habitaciones son individuales, aunque hay algunas que son algo más grandes y permiten vivir a una familia y tienen su propia llave.
Las personas que han vivido en ella han cambiado con el paso del tiempo y si al comienzo la mayoría eran carrilanos (personas sin hogar que se movían de una ciudad a otra), actualmente el componente emigrante tiene un espacio importante, junto a otros…
En estos momentos existen 3 personas que hacen labores de animación en tema social, alimentación y mantenimiento y lo hacen conviviendo con el resto de la comunidad.
En el terreno circundante existe una pequeña huerta que se cultiva con métodos ecológicos y un espacio para animales, con la idea de ayudar en el autoabastecimiento y de que sirva de terapia o entretenimiento para algunas de las personas que la componen.
Belzunce está situado a 12 km de Pamplona-Iruñea, por lo que se establece un sistema de transporte desde la propia casa con horarios fijos para poder salir cuando se estime oportuno. Las personas que dispongan de su propio sistema (bicicleta, moto, coche), pueden utilizar indistintamente uno u otro.
En el aspecto laboral, las personas que llegan a la comunidad sin haber trabajado antes en Traperos pasan un tiempo en labores comunes de la propia comunidad, hasta que de común acuerdo se decide su integración en la comunidad y en el trabajo.
Para el mantenimiento de la comunidad se pone la mitad del sueldo, quedando la otra mitad para disposición personal. El posible déficit de presupuesto se cubre desde la propia Fundación.
La comunidad no es un espacio cerrado sino que está abierto a que vengan personas de fuera y se anima para que las relaciones fluyan con más naturalidad. Hay otras personas del colectivo que van habitualmente o esporádicamente a comer, se hacen actividades (pilates, pintura etc.), que también están abiertas al resto del colectivo, algunas de las visitas que se reciben para conocer nuestras prácticas laborales se les lleva también a conocer y comer, se hace cine al aire libre en verano en el frontón que tenemos y se invita al resto del valle, el frontón lo puede usar cualquier persona que quiera jugar a pelota….
En definitiva la comunidad es como la sociedad en la que vivimos pero transmitiendo cierta seguridad y en la que se pretende aprender o mejorar nuestra convivencia con las otras personas diferentes, aprender a compartir espacios e ilusiones y dotarnos de unas mínimas habilidades sociales que nos permitan crecer como personas.
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