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Rosario - Argentina

Funciona en La Toma de lunes a viernes, de 8 a 21, por iniciativa de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular. Comercializarán lo que elaboran o cosechan más de 40 “unidades productivas”.

En Rosario, más de cinco mil hogares viven ya ofreciendo lo que producen o lo que saben hacer sin intermediaciones. A esos emprendimientos —encarados por personas, familias o cooperativas— que vienen trabajando desde hace años en el marco, por ejemplo, de la Subsecretaría de Economía Solidaria del municipio, ayer se sumó una nueva alternativa: el Mercado Popular Rosario. Se trata de una feria instalada en la Toma (Tucumán 1349) que de lunes a viernes, de 8 a 21, comercializará directamente lo que elaboran o cosechan más de 40 “unidades productivas”. Lo increíble fue la clientela que logró convocar ya en su primer día, atraída por el anuncio de precios razonables, y en algunos casos incluso por la propia ideología de la propuesta: soslayar los eslabones de comercialización que terminan encareciendo los productos, como las grandes cadenas de supermercados.

Las diez ferias de productores que ofrecen verduras orgánicas, panificación, dulces y tejidos bajo el paraguas de Economía Solidaria y que se desplazan seis días a la semana por distintas plazas de la ciudad, se suman a los mercados artesanales que sábados y domingos también pueblan los parques y a las cooperativas de oficios.

Entre todos esos emprendedores, son más de cinco mil las familias rosarinas que viven de lo que producen en las huertas comunitarias, de lo que saben cocinar o elaborar con sus manos y de lo que aprendieron a reparar, precisó ayer la subsecretaria de Economía Solidaria, Susana Bartolomé.

Pero hace ya varios años vienen surgiendo otros emprendimientos por fuera de la órbita del municipio. Entre ellos, los llamados Camiones de la Economía Popular (como los de pescado, pastas y panificación “para todos”) que maneja el Movimiento Evita y la feria itinerante que los acompaña por distintas esquinas y plazas de la ciudad, en dos turnos de lunes a viernes. Por cada una de esas movidas pasan no menos de 400 clientes que logran acceder a esos productos a precios “incomparables”.

Y ahora, surgido del mismo riñón, abrió sus puertas ayer en La Toma el Mercado Popular Rosario, que integran otras 40 “unidades productivas” —pequeños productores individuales, familias y cooperativas— nucleadas en la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular.

Historia solidaria. El local donde desde ahora funcionará el Mercado supo ser el Supercoop y luego el Hipermercado Tigre, expropiado por la Legislatura provincial por su “utilidad pública” en función de las actividades que, tras la quiebra del negocio, comenzaron a desarrollar allí distintas organizaciones sociales, recordó el titular de la cooperativa La Toma, Carlos Ghioldi.

En el lugar, a media mañana ya había colas de gente que esperaba turno para pagar la mercadería elegida. Sobre todo, productos de panificación, pastelería y repostería, y frutas y verduras. También se ofrecen pollo, huevos, miel, semillas y legumbres, licores y conservas, entre otros artículos.

Los clientes que estaban en el lugar explicaron que su presencia, más que a una adhesión militante, se debía a que el Mercado ofrece “buenos precios” y eso permite “hacer una diferencia”.

“Por supuesto que yo además apoyo cualquier proyecto que ayude a los pobres, sea del partido que sea”, sostuvo Marta Brito, quien esperaba su turno para pagar varias bandejas de bizcochos y productos de panadería. A pocos metros de ella, Maximiliano Beltrán dijo haber llegado hasta el mercado para aprovechar el mismo tipo de ofertas que habitualmente consigue en los Camiones de la Economía Popular en zona sur, donde vive, y a la vez “apoyar una propuesta que se anima a disputar a las grandes cadenas”.

Una jubilada, Cristina Jerez, también dijo haberse enterado de que abriría una feria con “precios muy populares” y, habituada ya a comprar “pescado para todos” cerca de su casa, también decidió probar suerte con esta nueva opción.

Haciendo números. Pero para juzgar si los precios son realmente convenientes, nada como sacar cuentas. Y aquí van algunas cifras: en la verdulería, un kilo “promocional” de tomates bien rojos se ofrecía a 10 pesos, un atado de acelga a 7, un bolsón con seis productos de estación a 30 y un kilo de lentejas “agroecológicas” a 25.

Los responsables de la panificación son Los Profesionales, una cooperativa “inclusiva” en la que trabajan diez personas, entre ellas un chico con síndrome de Down. Ocho pizzetas a 12 pesos, un pan lactal a 20, la docena de bizcochos o de facturas a 15, una pasta frola pequeña a 15 y una Toffee a 20 fueron algunas promociones.

También se ofrecen huevos y pollo (un kilo de filé de pechuga a 48 o de suprema a 39,90) y frutas secas (200 gramos de pasas de uva a 13 y un cuarto kilo de granola a 26), así como sándwiches y pastas. “Trabajamos sin subsidios de nadie y eso nos permite demostrar que un proyecto de esta naturaleza es posible”, aseguró el coordinador de la iniciativa, Celcio Moliné, quien aseguró que “las muy buenas expectativas” con que se lanzaron al ruedo al menos ayer se vieron “superadas” por la respuesta de los compradores.

Agricultura familiar con sello. El gobierno nacional creó ayer el sello “Producido por la Agricultura Familiar”, con el objetivo de “fortalecer la visibilidad, informar y concientizar sobre el significativo aporte de la agricultura familiar a la seguridad y soberanía alimentaria de nuestro pueblo”. La comisión asesora se conformará con funcionarios y representantes del Consejo de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, y deberá elevar al ministro Carlos Casamiquela la propuesta de reglamentación.