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Barcelona

El Ayuntamiento de Barcelona promueve políticas de soberanía alimenticia capaces de garantizar el derecho a la alimentación.

En una reciente cumbre internacional sobre políticas alimentarias celebrada en Milán (Italia), la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, anunció la voluntad del consistorio de sumarse al pacto internacional Milán Urban Food Policy Pact, por el que 110 ciudades de todo el mundo se han comprometido a defender una alimentación más saludable y responsable, y a reforzar el rol de los ayuntamientos y las administraciones regionales en el desarrollo sostenible del sistema alimenticio.

Desde esta perspectiva, el objetivo es convertir, durante los próximos tres años y medio de mandato, 25 de los 39 mercados municipales alimentarios “en centros de oferta de productos de proximidad y ecológicos”.

El proceso se ha iniciado en el emblemático el Mercat de la Llibertat, situado en el distrito de Gracia, donde los paradistas han reforzado la disponibilidad y los canales de distribución de productos de proximidad y ecológicos. Este tipo de productos, además de estar mejor señalizados, han incrementado su oferta, a pesar de que ya tradicionalmente siempre han tenido una destacada presencia en las lonjas barcelonesas.

Agustí Colom, concejal de Empleo, Empresa, Turismo y Comercio, ha indicado que: “Cuando se ha iniciado esta prueba piloto se ha descubierto que una parte importante de los puestos tenían productos de proximidad, un 20% en las frutas y las verduras, y un 60% en las carnes.” De ahí que la primera idea es valorar el trabajo realizado hasta ahora y, la segunda, reforzar el proceso.

Por producto de proximidad hay que entender el ir a buscarlos en un radio de, como máximo, 150 kilómetros alrededor de Barcelona, lo que favorece la economía local, proporciona mayor ahorro energético y asegura una mejor calidad de los alimentos.

Según fuentes del consistorio de Colau, se trata de reposicionar los mercados en la estructura de distribución de producto fresco de la ciudad, potenciando la oferta de alimentos respetuosos con el medio ambiente y que resultan más saludables.

PRUEBA PILOTO

El Mercat de la Llibertat se ha convertido en el  establecimiento de referencia del nuevo enfoque de la función del mercado municipal, en la que se pretende introducir como valores destacados el producto saludable y el cuidado del entorno, teniendo en cuenta además que se trata de una actuación coherente con un mercado rehabilitado hace pocos años y que se gestiona con criterios de sostenibilidad, de acuerdo con los objetivos acordados en el Plan Estratégico de Mercados de Barcelona.

El stablecimiento tendrá unos carteles verdes, certificados por la Unión Europea, que indican la venta de productos ecológicos y de proximidad en los puestos. Es el primero de los 14 equipamientos municipales impulsores de la campaña.

Este planteamiento supone un paso adelante para “impulsar políticas de soberanía alimenticia, que garanticen el derecho a la alimentación e integren las políticas de salud, sostenibilidad, comercio o bienestar social”.

En Barcelona hay en la actualidad un total de 39 centros distribuidos por toda la ciudad que “son la principal fuente de abastecimiento de producto fresco y local, reciben 60 millones de visitas el año y se han convertido en centros económicos, con empleo de calidad, y generadores de cohesión social y territorial de la ciudad” según Colau.

Con estos datos, el nuevo reto para el consistorio es que los establecimientos potencien su oferta ecológica , promuevan su consumo y contribuyan, adicionalmente, a hacer de Barcelona una ciudad saludable y sostenible.

Para alcanzar este objetivo, y más allá de la tarea social, educativa, económica y de salud que juegan los mercados municipales, el consistorio catalán perfila el Plan de Consumo Responsable 2016-2020. También se contempla reforzar las políticas educativas vinculadas a fomentar hábitos alimenticios saludables y se tomarán medidas para evitar el despilfarro de alimentos.

El ayuntamiento barcelonés se reafirma en que en la actualidad es imprescindible avanzar hacia una alimentación más justa y saludable, en un marco de justicia global, y poder incidir desde las ciudades en la agenda global.

Se destaca asimismo “la necesidad de unir fuerzas para poder revocar el Tratado Transatlántico de Comercio y la Inversión (TTIP), que constituye una de las principales amenazas a la soberanía municipal y a los derechos de los consumidores”, y al que Barcelona ya ha rechazado con una declaración del Plenario municipal.