El cambio de paradigma económico se debe a una serie de factores que han posibilitado el crecimiento del comercio. La apertura de los mercados bajo la economía del libre comercio, la expansión de las empresas e instituciones transnacionales, el desarrollo de las comunicaciones y de nuevas tecnologías han posibilitado la imposición de un modelo excluyente social y medioambientalmente.
Los países del Norte, moviéndose en los esquemas de la etapa colonial, explotan los recursos naturales y humanos de los países del Sur, aplicando las leyes del libre mercado para eliminar las fronteras comerciales pero al mismo tiempo tomando medidas restrictivas (aranceles, cuotas a la importación, etc. ) y cerrando sus mercados.
Otro de los pilares de nuestra sociedad actual es el modelo de consumo que hemos adoptado. Basado en la norma de “usar y tirar”, la ciudadanía queda relegada al mero papel de consumidores, participando de los engranajes económicos en función de su capacidad y actitud para consumir, generando cada vez más situaciones gravísimas de exclusión social. Para hacer frente a esta serie de problemas ecológicos y sociales es necesario plantearse nuevos paradigmas de funcionamiento basados en una serie de pautas éticas. El Comercio Justo nace entonces como una reacción al modelo actual del comercio internacional.
Es una apuesta por la redistribución más equitativa de los recursos y la renta, y busca que los beneficios queden mayoritariamente en manos de los productores, produciendo de ese modo una transformación social dentro de las economías locales como contraposición a la expansión de los mercados a nivel mundial y sus nefastas consecuencias.
“El Comercio Justo es una asociación de comercio, basada en el diálogo, la transparencia y el respeto, que busca una mayor equidad en el comercio internacional. Contribuye a un desarrollo sostenible ofreciendo mejores condiciones comerciales y asegurando los derechos de productores y trabajadores marginados, especialmente en el Sur. Las organizaciones de Comercio Justo, respaldadas por los consumidores, están implicadas activamente en apoyar a los productores, sensibilizar y desarrollar campañas para conseguir cambios en las reglas y prácticas del comercio internacional convencional”.
Esta clara y sintética definición del Comercio Justo, elaborada por las principales organizaciones internacionales que trabajan el tema, nos coloca ante una práctica que, desde los años ‘60, viene desarrollándose a nivel global y que cada vez cuenta con más capacidad de impacto a través, no sólo de la venta de productos, sino de la implementación de campañas de difusión y concienciación dirigidas a toda la población.
REAS - Red de Redes de Economía Alternativa y Solidaria

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