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Murcia

Por Ugo Biggeri, Presidente de Banca Popolare Etica

La economía social y solidaria tiene buenas oportunidades de desarrollo y de influencia en la economía actual. A lo largo de los años que llevo en este sector he observado una evolución muy positiva de este modelo económico transformador que pretende crear una sociedad más justa.

En este camino he descubierto una riqueza increíble de personas y organizaciones ilusionadas por un cambio social.  Sin embargo esta fuerza está oculta y parece ser menor incluso para los  mismos miembros de la economía  social y  solidaria.

El primer reto que la economía social y solidaria tiene por delante es descubrir su propia fuerza

Las diferentes formas y organizaciones del sector a veces no se reconocen entre ellas por diferentes motivos. Por un lado los medios de comunicación apenas dan cobertura a noticias vinculadas al sector; en segundo lugar tienen una discriminación ideológica y académica: se presenta como una economía de caridad, no de justicia, como una economía que no puede funcionar y no como una economía diferente. Y por último, parte de los actores están desunidos entre sí y no aceptan ser parte de una idea común de cambio.

Es muy importante tener una visión global sobre el mundo que queremos construir y crear una biodiversidad de empresas sociales y solidarias que sean el motor del cambio cultural necesario.

Algunas líneas de trabajo a potenciar creo que deberían apuntar hacia:

  • Potenciar el trabajo en red. REAS Red de Redes es un buen ejemplo. En Italia no existe un red tan amplia. 
  • Buscar conexiones comerciales, también simbólicas, entre los actores y clientes de las redes y fomentar la utilización de la economía solidaria en todos los sectores.
  • Presentarse de una forma más unida a la ciudadanía trabajando sobre los aspectos participativos, también utilizando las nuevas oportunidades de la era digital.

El segundo reto es la eficiencia social y medioambiental

A través de un ejemplo expondré la idea. Las finanzas éticas tienen un objetivo doble: quieren mostrar al mundo que el ahorro puede ser un bien común y en consecuencia es posible hacer actividad bancaria con impacto positivo.

El segundo objetivo es más importante: mostrar que una empresa puede funcionar bien si su objetivo no es económico sino social, medioambiental y cultural. Una empresa donde las cuentas económicas deben funcionar pero no son el objetivo principal de la empresa. Esto es lo que las realidades de la economía social y solidaria hacen todos los días, pero exactamente esto es lo que la teoría económica clásica desconoce.

Nuestro reto, más allá de lo económico, si queremos cambiar el mundo es medir el impacto que tenemos, evaluar año tras año, las relaciones que construimos y el resultado final de nuestro trabajo.
La palabra eficiencia no nos gusta porque se asocia a la eficiencia económica que en nuestra experiencia amenaza a la social pero la eficiencia en el impacto social y medioambiental es lo que queremos. En cambio nos sirve para mostrar que la economía social y solidaria es una nueva forma de economía.                             

Finalmente el tercer reto es el político estratégico

Estamos en un momento contradictorio. Las finanzas gobiernan el mundo, el modelo cooperativo clásico está distanciado del mundo político que, influenciado por las ideas de la economía liberal, no reconoce por igual las actividades económicas con impacto social positivo. 

Se necesita un apoyo fuerte a las realidades cooperativas locales y nuevas por parte de las administraciones, el mundo bancario cooperativo en Italia y en España está en vías de destrucción por los cambios legislativos y por la pérdida de ideales de las mismas cooperativas bancarias que se han distanciado de la participación de sus bases y objetivos sociales. 

Conceptos como mutualidad, solidaridad, cooperación parecen haber perdido el significado para los jóvenes. Cuesta reconocer los valores de la economía solidaria en las prácticas siempre  difusas de la “sharing economy” muy vinculadas a lo digital, sobre todo en la forma de gobernanza y tipo de propiedad.

La experiencia de Fiare Banca Etica muestra que se puede influir en la economía y también ser una cooperativa, donde la participación sea un valor.  Precisamente la participación en un mundo de transformación digital es uno de los desafíos.  Continuar apostando por la participación es uno de los valores y caracteres fundamentales de las organizaciones de la economía social y solidaria.
                                                                                                                                                                                                                     
(Extracto de la conferencia de presentación de El Valor del Dinero, U.Biggeri, en Murcia )