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Madrid

Por Marcos de Castro para el Blog elsalmoncontracorriente

Cunde la esperanza entre las muchas y diversas iniciativas de la Economía Social y Solidaria ante la llegada al poder de los movimientos municipalistas en ciudades tan importantes como Madrid y Barcelona. Es una nueva primavera social que tiene mucho que ver con la paz social, con la equidad y la cohesión, con un mundo de todos y para todos. En esta nueva etapa la ESS tendrá mucho que decir.

La economía social y solidaria (ESS) es una forma de crear empleo, generar riqueza y hacer empresas colectivas, empresas creadas por grupos de personas que desean otra manera de emprender u otro sistema económico; o desean desarrollar su propia solución frente a amenazas o mecanismos del sistema causantes de exclusión social; o, lo que es más importante, inventan formas empresariales nuevas para salir de la exclusión social. Empresas muy pegadas a lo local y descubridoras de plurales posibilidades de conseguir que todo sea más para todos. Empresas pequeñas y grandes, individuales o en grupos creadores de sinergias. Provocan equidad social y estimulan la cohesión. Son eso que sueñan potenciar y favorecer los que defienden que “otra sociedad es posible”. Cooperativas, empresas de inserción, centros especiales de empleo, círculos de consumo responsable, grupos agro-productivos ecológicos, productores y consumidores de energía renovable…

Desde estas iniciativas adheridas a la realidad social se percibe con esperanza todo lo que aporte cambio y favorezca la situación de los ciudadanos, de todos sin excepción; porque ya ha saturado la verificación de que el sistema actual provoca brecha social, distancia entre ricos y pobres, exclusión social y acumulación desmedida de riqueza, y en consecuencia, acumulación desmedida de la pobreza. Se han puesto en marcha los motores que desarrollan la creatividad colectiva para inventar emprendimientos empresariales que nada tengan que ver con los elementos del sistema que se rechazan. En esta situación, cabe preguntar cómo se percibe desde estos espacios la llegada a los poderes municipales de agrupaciones ciudadanas que se apoyan en mensajes distintos de los tradicionales y desarrollan comportamientos ciudadanos en el profundo sentido de la expresión.

No se trata en este artículo de apropiarse de la opinión unitaria de estos emprendimientos empresariales colectivos, sería presuntuoso, pero sí de expresar algunas percepciones mayoritarias existentes en la ESS. Hay que distinguir en diversos matices de interpretación que se entrecruzan:

  1. Se percibe esperanza e ilusión el cambio surgido porque el horizonte apunta a realizar la convicción de que las cosas pueden ser de otra manera. Una nueva forma que dará espacio a la pluralidad real empresarial. Real porque existe aunque el pensamiento único dominante quisiera reducir la acción empresarial a la única forma para “ellos” válida: la tradicional. Hay más formas de empresa con diversos y distintos valores. Reconocerlo es importante, no solo porque se admite la situación como es, sino porque reconocida esa pluralidad, se abrirán las puertas del dialogo institucional a esas otras nuevas formas de empresa, como es la ESS. Lo que es muy importante, pues permitirá a estas empresas entrar en las mesas donde se construyen las políticas municipales para conseguir que los valores de la cohesión y de la equidad sirvan de criterios en la toma de decisiones políticas. La empresa, el empleo y la riqueza se pueden tratar de otra forma.
  2. Se despiertan horizontes reales de definir las finanzas públicas locales partiendo de las necesidades ciudadanas, más que desde proyectos “magalomaníacos” que favorecen a quien desea ser reconocido individualmente en el futuro como político de grandes obras, pero habiendo olvidado la cercanía debida a los ciudadanos. Y esto de desviar fondos fuera de las necesidades de una ciudad, que tiene diferencias y carencias en sus habitantes, ya ha cansado mucho en bastantes zonas y colectivos sociales. La ilusión de que la política vuelve a mirar a los ciudadanos extiende la esperanza a comportamientos deseosos de colaborar en el proyecto de cambio, lo que despierta la adormecida participación ciudadana.
  3. Gustan las formas, más centradas en la solución de los problemas que en la liturgia del protocolo y de la autoridad distante y alejada. Se estaba perdiendo credibilidad en los procesos municipales por haber saturado la percepción de una lejanía excesiva con el sentir ciudadano. Con la llegada de estas expectativas de cambio se recupera ese sentir.
  4. Se percibe la apertura a nuevos proyectos donde la ESS tiene mucho que decir, proyectos centrados en el desarrollo local, en la equidad social, en la creación de empleo digno y en cubrir necesidades ciudadanas evidentes (vivienda, comida, educación…). Se despiertan las ganas de cooperar y colaborar con los nuevos horizontes emergidos (existían pero estaban ocultos porque no eran prioritarios en los anteriores intereses de los gobernantes, ni eran favorecidos por prevalecer grupos económicos más potentes y con intereses más determinantes para las decisiones municipales no siempre coincidentes con los deseos de la población). Todo ello provoca una concepción del desarrollo local más equitativo y motivante para empujar al unísono las diversas fuerzas sociales, entre las que la ESS es un motor reconocido e incuestionable.
  5. Ya se sabe que el poder municipal es importante en lo local, pero no determina las políticas globales, por residir estas en el ámbito estatal. Ya se conoce esta relatividad. Pero lo poco es el comienzo de lo mucho. Esperar a que se consigan cambios similares en el sistema global está más cerca si se consigue en lo local y se demuestra la eficacia. Se sabe, también, que estos marcos más globales pueden provocar zancadillas en el camino que se inicia. Los intereses dominantes no ceden con facilidad el terreno que invadieron, pero no se anula la oportunidad de que un cambio en ese marco más amplio pueda suceder. Esta convicción aporta sentimiento relativo a los cambios locales que el horizonte dibuja pero da importancia a esos cambios que pueden demostrar que esa otra economía es posible. Romper (o ralentizar) la dinámica de una lógica económica que “no solo tiende a negar la vida de amplias mayorías de la población mundial sino que destruye la vida natural que nos rodea” (en palabras de Win Dierckxsens) hace esperar cambios en un mundo ya quebrado entre ricos (cada vez más) y pobres (cada vez más). Saramago denunció esta situación cuando se admiraba de que mandáramos “artefactos” al espacio mientras se nos morían los niños de hambre.
  6. Se despiertan esperanzas en un espacio donde la tibieza ciudadana gobernaba. Es una nueva primavera social que tiene mucho que ver con la paz social, con la equidd y la cohesión, con un mundo de todos y para todos, donde nadie sea excluido. Es evidente la calificación de utopía que “otros” darán a esta expresión. Pero la utopía es necesaria para avanzar hacia modelos sociales distintos donde lo humano domine sobre otros valores más cercanos al nuevo “dios” llamado mercado.
  7. Sin embargo, es necesario explicitar cierta extrañeza desconcertante que apunta a superficiales convicciones democráticas por parte de quien expresa determinadas críticas descalificadoras de lo que está ocurriendo. Considerar todo este cambio, derivado de unas elecciones, como radical, extremista, destructor de la “democracia occidental”, provocador de soviets, disolvente de los beneficios conseguidos (¿beneficios para quién?)... o como dijo un conocido “opinador profesional” de diversos programas de la TV, en este caso lo “opinó” en el programa EL CASCABEL (de 13TV) el pasado día 17 de junio calificando de “proyecto comunista” la idea de la Alcaldesa de Madrid de hacer cooperativas de madres para la limpieza de los colegios… es, cuando menos, sorprendente. Todo recuerda a razonamientos similares de la dictadura cuando se inició la democracia. ¿Tan atrasada está la cultura política que sigue dependiendo de fantasmas que tan solo tienen como objetivo despertar miedos en la población (que siempre la piensan como ignorante) para que siga funcionando la creencia de que los dueños del gobierno son los que siempre se lo apropiaron como suyo?
  8. Ojalá que entre los beneficios apuntados de los cambios positivos que están ocurriendo esté es el de renovar las creencias democráticas a favor de convicciones de que todo será mejor para todos si todos están integrados en los benéficos sociales y nadie es excluido. En ese empreño está la ESS.

Marcos de Castro. Fiare Zona Centro