BRASIL. Palma, Maracanã, Castanha, Cocal, Guará, Girasol, Pirapire, Tupi. La lista con variados nombres se extiende a más de cuarenta monedas sociales que circulan en barrios o pequeñas ciudades brasileras donde existen bancos comunitarios, creados para fortalecer la economía de comunidades carenciadas.

La cotización de la moneda social es idéntica al real, moneda oficial de Brasil, pero incluso así, termina siendo más valorizada que el real, ya que los comerciantes dan descuentos en las compras realizadas con ese dinero alternativo, según explica Joaquim de Melo, fundador y coordinador del Banco Palmas, ubicado en el Conjunto Palmeiras, barrio de la periferia de Fortaleza, capital de Ceará, estado ubicado en la región Nordeste de Brasil.

El uso de la moneda es simple: los habitantes pueden cambiar el real por la moneda social en el banco comunitario y usarla en el comercio de la región. Si se necesita comprar en reales fuera de la comunidad donde actúa el banco, la persona puede deshacerse del cambio. El objetivo de la moneda social es hacer que el dinero circule dentro de la comunidad. La práctica aumenta las ventas y genera más empleos en esas regiones.

El Banco Palmas es pionero en esta área. Primer banco comunitario creado en Brasil, la institución fue fundada en 1998. Dos años después nacía la moneda del mismo nombre, ‘Palmas’. La experiencia comunitaria presentó resultados tan positivos que en 2005 se creó la Red Brasilera de Bancos Comunitarios.

Según Joaquim, cerca de 240 establecimientos comerciales están acreditados para recibir el palma en el Conjunto Palmeiras. El atractivo es el descuento dado por los comerciantes si el cliente paga en palmas. Si compra en reales, no tiene descuento. "Para el comerciante eso significa la fidelización del cliente", esclarece Joaquim.

Joaquim explica que la práctica apunta a estimular el uso de la moneda social. "El real puede ser usado fuera de la comunidad, generando riqueza en otro lugar. La moneda social tiene el poder de generar riqueza en el barrio", enfatiza. Él estima que existen cerca de 36 mil palmas circulando mensualmente en la región y ya existe incluso el ‘Palmacard’, la tarjeta de crédito del banco comunitario.

El Banco Palmas es hoy referencia para el resto del país. En el mismo edificio funciona el Instituto Banco Palmas, que ofrece cursos de capacitación y crédito financiero a través de recursos captados por el Banco de Brasil. El Instituto también articula la creación de nuevos bancos en otros estados brasileros.

Joaquim aclara que el incentivo es dado también por el Ministerio de Trabajo y Empleo (MTE), a través de la Secretaría Nacional de Economía Solidaria, "El Ministerio es uno de los asociados y ha apoyado la creación de bancos comunitarios en el país", dice. Hoy, ya existen casi 50 bancos comunitarios en todo el país. Sólo en Ceará son 27 instituciones comunitarias, informa el fundador del banco. La perspectiva es que se creen mil bancos comunitarios hasta 2012 en Brasil.

Según Joaquim, la moneda social es de propiedad y control de la comunidad. "Existe un control social muy grande porque las personas que usan el dinero se conocen", dice. La misma comunidad se beneficia con el lucro, algo diferente de lo que sucede con los grandes bancos donde el dinero de los clientes es usado para transacciones financieras. "El banco comunitario no le sirve al mercado especulativo. Sólo sirve para generar riqueza local. Es democracia económica", declara.

La creación de bancos comunitarios se produce por medio de convenio de las asociaciones con el Instituto Banco Palmas. La institución no necesita pedir autorización al Banco Central, sólo comunica la creación de una nueva moneda social. El Instituto Palmas certifica la nueva moneda a través de sello y elementos de seguridad que protegen contra la falsificación, así como se hace con el real. La recomendación es que la apariencia de los billetes sociales sea muy distinta de la apariencia del real.

Otra orientación es que la moneda social no puede valer más que la moneda brasilera oficial y por cada moneda emitida es necesario tener el mismo valor en reales en el banco comunitario. La medida apunta a controlar la economía, ya que la existencia de monedas alternativas en mayor valor volumen que la moneda oficial podría provocar una desestabilización de la economía del país. "Nosotros informamos al Banco Central cuántas monedas sociales están circulando", informa Melo.

Las monedas sociales son reconocidas como una especie de títulos aptos para recibirse, así como el vale de alimentación, el vale transporte, etc. La medida evita infringir la ley que restringe la emisión de dinero sólo al Banco Central. Inclusive siendo informadas al Banco Central y acompañadas por el Ministerio de Trabajo, la emisión de monedas sociales no tiene control de ningún órgano oficial.

Proyecto de Ley

Se tramita en el Congreso Nacional un proyecto de ley de autoría de la diputada federal Luíza Erundina (PSB/SP), cuyo relator es el diputado estadual Eudes Xavier (PT/CE), que tiene por objetivo la reglamentación de los bancos comunitarios. El relator cree que la discusión demorará aún alrededor de un año para llegar al plenario.

Para Joaquim, es fundamental que el proyecto sea aprobado, pues traerá beneficios, porque permitirá que los bancos comunitarios realicen ahorro, además de reglamentar la situación de las monedas sociales en el país. "Los grandes bancos no llegan a los lugares pequeños ni donde están los más pobres. Esa función queda bajo la responsabilidad de los bancos comunitarios", finaliza.

ACCESO A BUENA PRACTICA DEL BANCO PALMAS SELECCIONADA POR LA ONU