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Txantrea - Pamplona

"Aquí no se negocia, aquí se intercambia", le decía una vecina a otra en la última feria, tras comprar verdura de la Maite con la moneda social TXANPON. Esta vecina resumía muy bien lo que es una feria de mercado social y trueke.

Desde el 14 de septiembre se ha puesto en circulación, en el barrio de la Txantrea de Pamplona, esta nueva moneda social con unos billetes "auténticos" emitidos por la Fundación STRO, entidad holandesa que asesora a cientos de experiencias de monedas sociales por todo el mundo. El mismo tipo de billetes también se utilizan en otros mercados sociales de Madrid y Barcelona, solo que en Madrid se les llama boniatos y en Barcelona ecosol. Tanto allá como aquí se está construyendo un mismo mercado social, mismo billete, distinto nombre, mismo valor, sobre un nuevo modelo de entender la economía.

Pero que es una moneda social y para qué

La moneda social, también llamada local, alternativa o complementaria, es una herramienta que nos permite registrar los intercambios en una región para crear con ellos un sistema económico alternativo permanente.

Una moneda social no pretende anular o sustituir a la moneda tradicional sino desarrollar los aspectos sociales positivos que ésta no puede y desvincular la economía local del concepto de moneda como riqueza en sí misma, sujeta a intereses y movimientos especulativos, y monopolizada por los bancos centrales y grandes oligopolios económicos.

Si hemos optado por este tipo de monedas es porque generan impactos positivos en los lugares en que se usan: se facilita una mayor proximidad entre los vecinos, se redescubren talentos y riquezas locales, se recuperan los tejidos sociales y formas de autoayuda, aumenta la capacidad adquisitiva de las familias, y surgen nuevas oportunidades laborales de economía solidaria.

Se necesitan alternativas unidas a los movimientos sociales

Este tipo de monedas crean un nuevo eslabón económico a escala humana y local, una construcción paralela a la que se está llevando a cabo en los movimientos sociales. Si los colectivos y plataformas ciudadanas constituyen nuevos mecanismos políticos de democracia directa, el mercado social y las redes de intercambio con moneda social son espacios de democracia directa en lo económico. No son la única respuesta, ni la más importante, pero sin ellas difícilmente podremos lograr cambios sustanciales, al estar trabajando con el euro, una herramienta básica del mundo que queremos cambiar.

Instrumento de intercambio del mercado social

La moneda social es un instrumento del "mercado social", espacio que se está construyendo y que las ferias son una de las formas de hacerlo visible. En el barrio se realizan en la Plaza Arriurdiñeta todos los segundos sábados de cada mes. Destacar que tal como se explicó en el anterior número de esta revista, el mercado social es un proyecto de intercambio económico que se está extendiendo territorial, estatal e internacionalmente, en base a iniciativas económicas que integran los valores de la economía solidaria, y a personas que incorporan los valores del consumo responsable.

Primeros pasos en el barrio

Más de 7.000 euros se han intercambiado en moneda social a través de los mercados sociales y trueke realizados estos últimos meses en la Txantrea. Esta moneda ha ido a pequeños productores locales, a reforzar una economía local y solidaria. Con nuestro consumo estamos fortaleciendo otro tipo de economía. 

El TXANPON nace inicialmente para el intercambio en las Ferias y  próximamente se utilizará diariamente en todo el espacio de mercado social, así como en los comercios del barrio que deseen adherirse. Se puede acceder a toda la información actualizada de esta moneda en las páginas web mercadosocial.net y  merkatusoziala.net.

Si se puede

Criticamos el poder del sistema financiero y de las grandes multinacionales, y cuando compramos o ahorramos les damos el dinero a ellos, mientras se empobrece nuestra economía local y concentra la riqueza en pocas manos. Podemos decidir cada día a quién le damos nuestros recursos, y construir desde herramientas colectivas como el mercado social y la moneda social, un sociedad más humana, justa, ecológica y solidaria.

El próximo sábado día 12 de octubre se celebrará la siguiente Feria de Mercado Social y Trueke Txantrea, y todos los segundos sábados de cada mes. Te esperamos.

TXIBIZI
txbizi@txantrea.net

 

La moneda social al servicio de una alternativa económica, ecológica, y social
(Texto sacado de informe de Bilbodiru)

Hoy, cuando la economía capitalista se colapsa, y cuando en las calles hay un claro clamor por un cambio profundo, imaginar un nuevo dinero y una nueva economía es posible y urgente.

El sector que más ha influido en esta crisis y que debe ser radicalmente transformado para alcanzar un modelo económico solidario y sostenible es el financiero. En este ámbito, las diferentes experiencias de monedas sociales han probado que éstas son instrumentos eficaces para potenciar la relocalización económica. Experiencias de Sudáfrica, Brasil, Alemania, EEUU, o la más cercana en Iparralde con el Eusko, y así hasta un ciento de experiencias de monedas locales sirven de herramienta de intercambio entre pequeños productores, comercios locales y consumidores, favoreciendo el desarrollo de una economía a escala humana y al servicio de las personas.

Los datos evidencian que no podemos esquivar la obviedad de que el crecimiento ilimitado es imposible sobre un planeta limitado y urge crear alternativas que nos sitúen en un nuevo paradigma de la sostenibilidad:

Ámbito económico

El dinero es la esencia de la economía y una moneda sin intereses establecería las bases para un modelo económico en estado estacionario, próspero y estable, que no requeriría del crecimiento exponencial para sobrevivir. Así, la economía se regiría siguiendo la pauta del crecimiento natural estableciéndose como subsistema de la biosfera tal y como predica la economía ecológica. El dinero llegaría a las actividades emprendedoras que lo necesiten y dejaría de ser un instrumento de poder para convertirse en un instrumento de intercambio. La especulación desaparecería y el sector financiero volvería a estar subyugado a la economía real, limitándose a ejercer de balanza, cogiendo dinero allá donde sobra y poniéndolo donde se necesite. En este nuevo sistema, las pequeñas y medianas experiencias emprendedoras serían las que más se beneficiarían, fomentando así la actividad económica local y, en consecuencia, la relocalización de la economía.

Ámbito ecológico

Como ya hemos mencionado anteriormente, una economía sin intereses daría pie a una economía sin crecimiento, anulando los impactos negativos que éste tiene sobre el medio ambiente. La demanda energética dejaría de aumentar, sentando el primer paso de una transición hacia un modelo renovable. La presión que ejercemos sobre los recursos naturales dejaría de crecer abriendo así la puerta a una progresiva reducción de la actualmente desorbitada huella ecológica de los países occidentales. El hecho de que los ciudadanos del norte dejáramos de consumir más planeta del que nos corresponde daría pie a acabar con las condiciones de pobreza en las que las poblaciones del sur están sumidas. En este nuevo paradigma ya no harían falta maquiavélicos mecanismos para estimular la demanda como la publicidad o la obsolescencia programada, debido a que el constante aumento del consumo dejaría de ser una obligación.

Ámbito social

Al desaparecer el interés también desaparecería su función de polarizador de rentas, dando pie a un reparto más equitativo de la riqueza. Por otro lado, la consecuente reducción de la inversión especulativa haría que más dinero se destinara al sector productivo. Además, la no obligatoriedad de crecer podría dar pie a políticas de reparto del trabajo mediante la reducción de la jornada laboral, aumentando la calidad de vida de la ciudadanía.

La globalización fomenta también que los flujos económicos se den de tal forma que sea imposible garantizar que el dinero empleado en una zona se mantenga en dicha zona, generando puestos de trabajo y fortaleciendo a las comunidades. De hecho, casi siempre ocurre lo opuesto, dado que la producción se externaliza a países con mano de obra más barata, eliminando puesto de trabajos locales. Además, el dinero en estos procesos económicos tiende a acumularse en las manos de aquellos que lo inician.

Las monedas locales, en cambio, permiten que los ciclos económicos se cierren en el ámbito local, creando puestos de trabajo y manteniendo la actividad económica dentro del mismo. Así mismo, una moneda local previene la contratación de personal externo a la zona de validez de la moneda. Por último, dado que el objetivo de la moneda es el de evitar la acumulación y favorecer los intercambios en las comunidades, una moneda local permitirá que la riqueza se distribuya de forma más equitativa, consiguiendo que el dinero llegue a quien lo necesite.

Un barrio sin comercio local es un barrio muerto y una moneda local ayudará a revitalizar los núcleos urbanos que actualmente asisten a la deslocalización de sus actividades económicas. De forma indirecta, la revitalización de los barrios también traerá consigo el desarrollo de la vida comunitaria.

 

Artículo publicado en la revista Txantrean Auzolan de octubre 2013