La economía social y solidaria representa una alternativa real al sistema capitalista existente actualmente puesto que dadas sus características y peculiaridades, ofrece respuestas desde la estructura económica a las necesidades que presentan las personas a la hora de relacionarse económicamente de forma más igualitaria, equitativa, coherente y justa. Pero no sólo puede y debe ser una alternativa real, sino que debe desempeñar un papel activo en los procesos y movimientos de transformación social y participación ciudadana.

Sin embargo, hoy en día muchas iniciativas de la economía social y solidaria funcionan de forma marginal o paralela, actuando como paliativo frente a la exclusión, y no como una alternativa lo suficientemente estructurada para hacer frente al sistema capitalista. La economía social y solidaria no debe forzar el integrarse en el sistema económico imperante, sino modificarlo, cambiarlo y constituirse como elemento instigador de una nueva forma de actuar y sobre todo, diseñar y poner al servicio de las personas herramientas que les posibiliten adoptar fórmulas de vida sostenibles.

A lo largo de estos años y desde diversos foros y encuentros, se ha detectado la necesidad, como mínimo, de poseer una mayor cultura intercooperadora dentro de la economía social y solidaria de la existente actualmente; generalizar los balances, las auditorías sociales y las etiquetas sociales; identificar actores que impulsen los mercados sociales (movimientos de economía solidaria, promotores,…); aumentar el compromiso de las personas que trabajan en empresas solidarias con el consumo y el ahorro responsables, lograr mayor densidad en el seno de cada municipio o comarca de empresas sociales, consumidores y ahorradores responsables.

La economía social y solidaria debe ser capaz de convertirse en eje político que posibilite la transformación de la estructura de la sociedad y que a su vez genere un mercado que persiga la construcción de relaciones de producción, distribución, consumo y financiación basadas en la justicia, la cooperación, la reciprocidad y la ayuda mutua.

En definitiva, la economía social y solidaria demanda, al menos y de forma inmediata:

  • “Masa crítica” de empresas y consumidores.
  • Cultura de intercooperación.
  • Actores impulsores.
  • Herramientas de auditoría social, publicidad de buenas prácticas,… .

Ante esta realidad REAS (Red de Economía Alternativa y Solidaria) propone la creación de un portal web que potencie el consumo responsable y consecuentemente el mercado social entre todos los actores y agentes que intervienen en el mismo haciendo que éste se convierta en una herramienta de y para todos y cada uno de ellos.

De momento se ha realizado el diseño y se espera que para finales de este año podamos activar este nuevo portal que se va a llamar konsumoresponsable.org

En las XV Jornadas de Economía Solidaria "Mercado Social... Cooperar para transformar", celebradas en Zaragoza, se presentó esta iniciativa y desde su web podéis descargaros más información.

Puedes también, pinchar en esta imagen y verás la presentación del diseño del portal

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Presentacion_PortalWEB_konsumoR.pdf2.93 MB