Opinión

la región mas transparenteM. en A. José Luis Gutiérrez Lozano*

Tuve el privilegio, en mi época preparatoriana, de que Carlos Fuentes visitara nuestro plantel. Al final de la charla en el auditorio, un puñado de inquietos estudiantes nos quedamos a platicar en corto con él. No recuerdo si fueron dos o tres horas las que charlamos con tan insigne personaje, pero bien recuerdo la temática: el ejercicio de la libertad que fluye sin cortapisas ni compromisos del corazón y la mente joven. Eran los días de la dictablanda, término acuñado por otro gigante de las letras, Mario Vargas Llosa, refiriéndose al régimen mexicano de entonces. Han pasado 40 años –se dice fácil- desde que guardo con mucho cariño esa dedicatoria sobre mi ejemplar de La región más transparente, donde el autor puso de puño y letra “… que lo es gracias a gente como José Luis”.

Artículo enviado por Carlos Taibo

Como a menudo sucede, la lógica argumental del sistema nos obliga a elegir entre dos opciones que no pueden ser las nuestras. Si la primera --hablo del principal debate que se revela hoy en los países que tienen el euro como moneda-- señala que no queda más remedio que asumir  recortes dramáticos del gasto público, la segunda entiende que lo anterior es un error y que esos recortes deben limarse para permitir que las economías recuperen la senda del crecimiento. Mientras la señora Merkel abrazaría la primera posición, el recién elegido presidente francés, Hollande, postularía la segunda. Entrampados como estamos entre esas dos opciones, pareciera como si no hubiese ningún horizonte diferente.

[Peru Sasia, Proyecto Fiare de Banca Ética]  El título suena fuerte, ya lo sé, al menos la primera parte. Pero todo parece indicar que es lo único que nos queda. Se nos sumerge cada día en montañas de información y desinformación sobre mercados nerviosos, mercados calmados, deudas soberanas, rescates billonarios, y todo un muestrario de oscuros procesos que se desarrollan en eso que se llama la .esfera macroeconómica.. Y cuando conseguimos sacar la cabeza para respirar un poco de realidad, nos encontramos con procesos ya nada oscuros que afectan a nuestro día a día, a nuestra economía doméstica, a nuestro empleo, a nuestra salud y a cualquier otro aspecto que incide directamente en el bienestar de todos y cada uno, especialmente de las personas más fragilizadas.

caínM. en A. José Luis Gutiérrez Lozano*

Reflexionando sobre sus causas, a un año de iniciado el movimiento global Indignados (M15), me parece que el relato bíblico de Caín y Abel recrea el origen de la división por egoísmo, avaricia y envidia que ha afectado a las culturas humanas desde casi el origen de los tiempos. Estos tres sentimientos autodestructivos han causado guerras, querellas, pobreza, intolerancia racial, discriminación y enfrentamientos. Al fomentarse, induciendo a unos a considerarse diferentes o superiores a otros, han servido a los más aviesos y oscuros intereses. Estos utilizan a algunos para infundir temor a quienes en realidad son sus iguales, sus hermanos. El arquetipo de la humanidad que encarna Caín, dominado por algo muy superior a sus fuerzas, asesina a su hermano para luego huir y, cegado por aquello, cuyo poder se ve amenazado por la fraternidad, la libertad y la igualdad entre los hombres, continúa infundiendo el temor que divide y – dividida – la sociedad cede ante al poder de la minoría manipuladora.

debate futbolM. en A. José Luis Gutiérrez Lozano*

El debate entre los presidenciables en México dejó a varios aún más confundidos y a la enorme mayoría, todavía más al margen de tan importante transición política que se avecina en julio. Por una parte, con la estrategia que en los tiempos del autoritarismo se hubiese definido como “cono de silencio”, el grupo que ha monopolizado el poder político mexicano desde hace tres décadas logró mantener al proceso electoral fuera de la mira de las mayorías.

Si en las filas del 15-M hay una figura personal que me molesta, ésa es la del cenizo: la de quien no ve sino problemas e insuficiencias en un movimiento que, a mi entender, es lo mejor, y lo más esperanzador, que hemos tenido en decenios. Pese a todos los efectos que podamos atribuirle, sus virtudes despuntan con claridad: ha propiciado la forja de una nueva identidad contestataria, ha dado alas a muchas iniciativas afines, ha colocado en la agenda debates que el sistema había intentado arrinconar, ha conferido dignidad a la perspectiva de la asamblea y de la autogestión, y, por encima de todo, ha permitido que muchas gentes descubran que pueden hacer cosas que parecían no estar a su alcance.

M. en A. José Luis Gutiérrez Lozano*

En sentido estricto, la corriente de pensamiento conocida como escuela económica liberal, constituye la base ideológica de donde se han alimentado prácticamente todas las escuelas económicas del siglo XX. Éstas, en su mayoría, no comparten las prácticas del capitalismo salvaje que han sido impuestas por el Consenso de Washington. Utilizo el término neoliberalismo, consciente de que, sin ser académicamente correcto, resulta popularmente aceptado para describir aquella entelequia ideológica a la que me refiero en este artículo. Con el nombre de neoliberalismo se ha popularizado ese conjunto de políticas públicas impuestas desde fuera, que han sido promovidas e impulsadas por un grupo político con grandes intereses y gran poder económico. Aliados a grupos locales afines controlan la economía en cada uno de los países circunscritos a la Comisión Trilateral, con sede en Davos, Suiza.

walmart sobornosM. en A. José Luis Gutiérrez Lozano*

Revisaba esta semana un interesante estudio sobre la competencia –o realmente falta de ella- en el sector de las tiendas de autoservicio, cuando salió a la luz pública el asunto de la corrupción de funcionarios públicos por parte de Walmart® para crecer dentro del territorio nacional (La Jornada, 21 de abril 2012).

Comer mata

M. en A. José Luis Gutiérrez Lozano*

La obesidad, constituye un severo problema de salud pública que afecta a todos los países del llamado mundo occidental. Aunque también está asociada a factores fisiológicos, metabólicos y genéticos, resulta de un desequilibrio entre el consumo y el gasto de energía motivado por factores sociales, conductuales y culturales relacionados con las demandas del sistema económico preponderante. El afán de lucro, como motor del proceso económico, que se sobrepone a las necesidades reales del ser humano y de los ciclos naturales, sujeta a los habitantes de esos países, incluido México, a prácticas de consumo que atentan contra el bienestar de las personas.

M. en A. José Luis Gutiérrez Lozano*

La paulatina pero constante reducción de la clase media es un hecho que sucede en México desde que, en la década de los ochenta, se cambió el modelo de desarrollo. Un hecho tan trascendente, sin embargo, no se había hecho evidente entre nosotros sino hasta ahora que, a raíz de la crisis financiera que agobia a la población de los países del primer mundo, las noticias reportan cada día el crecimiento de los movimientos de “indignados” y “el 99%”. Es hasta ahora, cuando aflora a la conciencia colectiva el empobrecimiento generalizado y la creciente dependencia de los servicios informativos, alimentos, productos químico-farmacéuticos que proveen los monopolios, que la población antes adormecida sale a las calles en defensa propia.

Artículo de Leonardo Boff

Los tiempos de crisis del sistema como los que vivimos favorecen una revisión de conceptos y el ánimo para proyectar otros mundos posibles que hagan realidad lo que Paulo Freire llamó lo inédito viable.

Es sabido que el sistema capitalista imperante en el mundo es consumista, visceralmente egoísta y depredador de la naturaleza. Está llevando a toda la humanidad a un impasse pues ha creado una doble injusticia: ecológica, por haber devastado la naturaleza, y social, por haber generado una inmensa desigualdad social. Simplificando, aunque no tanto, podríamos decir que la humanidad se divide entre aquellas minorías que comen hasta hartarse y aquellas minorías que se alimentan insuficientemente. Si en este momento quisiéramos universalizar el tipo de consumo de los países ricos para toda la humanidad, necesitaríamos por lo menos tres Tierras iguales a la actual.

M. en A. José Luis Gutiérrez Lozano*

Tedioso y cada vez más inútil resulta a los lectores europeos enterarse de trilladas noticias de banqueros y políticos que no atinan a siquiera entender la crisis económica que vive el mundo y mucho menos resolverla. El diario español, La Nación, ha creado una secuencia temática de notas periodísticas que ha denominado “Crisis económica global”, donde ha intercalado notas curiosas de donde se puede entresacar lo que todos, excepto los financieros globales, comprendemos en nuestra dimensión humana. Lo curioso es el hilo conductor de esas notas: se puede vivir sin dinero. Al menos sin el dinero que, escaso y caro, proviene del sistema bancario.

Se ha convertido en uno de los mayores azotes del sistema político y económico actual y vuelve a la carga para analizar el contexto de crisis que vivimos. El profesor de Economía Arcadi Oliveres (Barcelona, 1945) publica Diguem prou! Indignació i propostes a un sistema malalt (¡Digamos basta! Indignación y propuestas a un sistema enfermo), un breve volumen en el que, entre otros aspectos, denuncia las conexiones entre política y banca y las ayudas a ésta en época de recortes. El también presidente de Justicia i Pau advierte además que, en contra de lo que muchos piensan, el movimiento de los indignados no ha perdido fuerza.

M. en A. José Luis Gutiérrez Lozano*

En este momento, cuando el sistema socioeconómico preponderante a nivel global se encuentra irremediable e incuestionablemente exhausto, el mundo político parece carecer de una opción ideológica que ofrezca una alternativa viable que lo reemplace. Los gobiernos de los países que mediante la razón o por la fuerza ofrecieron al mundo las ideas que durante 500 años guiaron el desarrollo sociopolítico y económico, se encuentran cuestionados por su propia población. Los partidos políticos de oposición reclaman a los que gobiernan, pero más allá de la oportunidad electoral –que en 2012 se presenta en los países cuyo poder económico representa la mitad de la economía global- nada hacen ni parece que puedan ofrecer.

M. en A. José Luis Gutiérrez Lozano*

Aunque era de esperarse, no deja de sorprender la facilidad con que el gobierno mexicano cede ante los impúdicos coqueteos del imperio decadente y sus cada vez más desacreditados dólares. En pomposa ceremonia de firma de acuerdo binacional, el gobierno actual hizo dar a nuestro país otro paso –tropezón- hacia la pérdida de soberanía sobre el petróleo en subsuelo mexicano. Inocentemente la oficina de prensa de la Presidencia informa –en aclaración no pedida- que no se pierde soberanía, antes al contrario, anuncia que nuestro generoso vecino del norte se ha comprometido a prestar toda la ayuda técnica necesaria a la empresa petrolera paraestatal para que, dando ocupación a obedientes obreros mexicanos, no deje de bombear oro negro, como si fuese a durar para siempre. Claro, asegurándose el dadivoso vecino, mediante todo tipo de candados financieros y legales, que no le faltará el suministro del valioso recurso no renovable.

M. en A. José Luis Gutiérrez Lozano*

De pronto en 2011, el enemigo omnipresente, poderoso, manipulador, el que durante décadas impuso el modelo de vida diseñado para concentrar poder en pocas manos, adquirió forma y verdadero tamaño: el 1% de la humanidad. El hecho de que millones de personas, en cientos de ciudades del mundo, ocuparan las calles y plazas en protesta para expresar el descontento contra la dictadura del dinero hizo evidente que, al no estar funcionando el sistema, habría que pensar rápidamente en otro que lo sustituyera. Ocupando los espacios desde donde la ridícula minoría del 1% controla aún los hilos del sistema socioeconómico, la que en otros tiempos y condiciones hubiera sido una turba enardecida, hoy con la magia de la comunicación, difunde, comparte y enriquece ideas, programas y conceptos para crear nuevos paradigmas.

Se impone la necesidad de cambios para impulsar un nuevo paradigma de economía social y solidaria que incorpore nuevas prácticas económicas, políticas y sociales capaces de responder a las crecientes demandas de los pueblos que reclaman por justicia social, por la equidad, por el fin de los privilegios, por una genuina democracia participativa.

La crisis financiera que mantiene en vilo a la economía griega y la estabilidad monetaria de la Unión Europea sigue siendo noticia en los medios de comunicación global.

Especialmente por las continuas protestas, no sólo en Grecia sino en otros países de la región, cuyos pobladores sufren los embates de una situación derivada del mal manejo de esas economías y de la incapacidad de la dirigencia política para buscarle soluciones a ese caos que básicamente golpea a los ciudadanos menos favorecidos.

M. en A. José Luis Gutiérrez Lozano*

Global Financial IntegrityYa iniciada la contienda presidencial mexicana en los medios de comunicación, surgen nuevamente los promotores del cambio por el cambio mismo. Que en virtud de la alternancia sea ahora mujer, claman los más chatos de entendederas como si el hecho de portar un vestido bajo la banda presidencial fuera a cambiar las cosas. La alternancia de partido no funcionó en beneficio del país hace doce años. El cambio de colores partidarios ocultó la continuidad de los compromisos del poder político con los poderes fácticos del dinero y negocios turbios.

Presentación del blog   HABASCONTADAS.ORG

Sólo después de que el último árbol haya sido cortado,
Sólo después de que el último pez haya sido pescado,
Sólo después de que el último río haya sido envenenado,
Sólo entonces, te darás cuenta de que el dinero no se puede comer.
(Profecía de los indios Cree).

Si aceptamos que un sistema económico será tanto más eficiente cuanto mejor acierte a satisfacer las necesidades del ser humano, los indios Cree estaban más cerca de ser buenos economistas que los pueblos europeos del siglo XXI. ¿Cómo es posible que los mejoreseconomistas no hayan previsto el desenlace de la profecía de los Cree y continúen amparando un modelo económico basado en un crecimiento continuo de la producción, un crecimiento que nos conduce directamente a la quiebra ecológica y cuyos beneficios ni siquiera revierten en el conjunto de la sociedad sino en unos pocos?

Nuestros modos de conocer y comprender la realidad han dado un giro copernicano.  El análisis hegemónico incluye la impotencia del pesimismo social. Nos invade un fatalismo desmovilizador de la mano de la ideología dominante que declara. Pero la praxis de la esperanza y de la solidaridad es capaz de romper con la espiral de indiferencia generada por la inseguridad, la desconfianza y el miedo. La alegría compartida propicia un clima cultural de confianza y cordialidad... Necesitamos educar el sentido de la iniciativa, el respeto, la cooperación y la actitud emprendedora de base solidaria. Hace falta más responsabilidad compartida, imaginación y audacia para desmitificar el actual proyecto cultural-educativo del capitalismo y construir otros paradigmas basados en los derechos humanos.

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