El reciclaje parece una opción razonable para contrarrestar los efectos de la voracidad consumista que hace que la trayectoria vital de cualquier producto, desde el escaparate hasta el cubo de basura, sea cada vez más corta. Pero, ¿por qué reciclar cuando se puede reutilizar? Suena parecido pero no es lo mismo.
[Sergio LÓPEZ] Reciclar implica deshacer el producto para fabricar otro nuevo, lo que implica un gasto energético, pero muchos de los objetos que terminan en la basura -ropa, electrodomésticos, libros, juguetes...- apenas necesitan sino un leve proceso de reparación e higienización.
Reutilizar cuando se pueda, y si no, reciclar, es la consigna con la que trabaja la cooperativa Rezikleta, una de las principales entidades de recogida selectiva de residuos de Euskadi. Con esta filosofía, esta entidad sin ánimo de lucro integrada en la red social Koopera estima que en los primeros seis meses del año ha salvado de la basura unas 510 toneladas de residuos, principalmente ropa, pero también electrodomésticos, que ahora se venden en las tiendas de segunda mano de la red Koopera.