El bosque, su fauna silvestre, sus árboles y los ríos tienen un valor sagrado para los habitantes mayas k’iché de Totonicapán, departamento ubicado en las tierras altas occidentales de Guatemala.
[Louisa Reynolds para ADITAL] La extracción maderera en un radio de 2 km de las fuentes de agua está estrictamente prohibida, y si una familia necesita talar un árbol para obtener leña, debe buscar el consentimiento previo de las autoridades indígenas comunales y sólo pueden talarse los árboles más viejos. La sanción por infringir estas reglas depende del tamaño del árbol que fue talado, y va desde la obligación de plantar cinco árboles hasta pagar multas de entre 500 a 800 quetzales, entre US$64 y $102.
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