Café femenino
Antonia Txox es una mujer de estatura baja que enfrenta las adversidades de la pobreza con decisión. Sus manos cultivan café que beben en el extranjero. Los consumidores lo compran motivados por una etiqueta en el empaque: “comercio justo”.
A la aldea Pasac se llega por Santo Tomás La Unión, Suchitepéquez, queda a unos 200 kilómetros de la capital. La polvorienta calle llega hasta una casa de madera. Dentro, en la cocina, está Manuela, de 16 años, palmea tortillas que lanza a un comal caliente. La joven apenas recuerda a su padre. “Cuando él murió nuestra vida se puso difícil”, cuenta.
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