La economía de solidaridad o solidaria, se ha convertido en una herramienta para el desarrollo y la búsqueda de oportunidades financieras, que favorece especialmente a los colombianos de los niveles socioeconómicos 1 y 2.
Y es que a pesar de las falencias que aún posee este concepto en el país, existen formas organizativas entre las que se cuentan las cooperativas, las empresas comunitarias, las empresas solidarias de salud, los fondos de empleados, entre otras, que les permiten a miles de personas vivir de manera digna.
“Uno de los objetivos de la economía solidaria es promover la autorrealización en el marco de las actividades productivas. Es decir, democratizar los medios de producción de modo que quienes conforman una asociación o cooperativa participen y decidan, porque todos tienen voz y voto; y además, los beneficios sean repartidos de manera equitativa”, expresó Jorge Molano, director de la Unidad de Emprendimiento de la Universidad Nacional y asesor de la Confederación Latinoamericana de Cooperativas, Colacot.