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	<title>IBEX35 archivos - economiasolidaria.org</title>
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		<title>“Blackrock ya se ha hecho sistémico”</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/ca/noticias/blackrock-ya-se-ha-hecho-sistemico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 Sep 2023 08:42:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[IBEX35]]></category>
		<category><![CDATA[Omal]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="1200" height="675" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/09/blackr0ck.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" fetchpriority="high" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/09/blackr0ck.jpg 1200w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/09/blackr0ck-980x551.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/09/blackr0ck-480x270.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1200px, 100vw" /></figure>Así impone el fondo su poder a la política y las grandes empresas. Un artículo de Ángel Munárriz (Infolibre, 16 de julio de 2023, vía Omal)]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="1200" height="675" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/09/blackr0ck.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/09/blackr0ck.jpg 1200w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/09/blackr0ck-980x551.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/09/blackr0ck-480x270.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1200px, 100vw" /></figure><p>Accionista relevante en seis de cada diez empresas del IBEX, líder en tres de las cinco primeras. Peso pesado en banca y energía. No hay sector estratégico en el que no sobresalga. Hablamos de Blackrock, el rey de los fondos, que se extiende por la práctica totalidad de las compañías del indicador bursátil de la élite empresarial española. Pero, ¿por qué querría una compañía global seguir una estrategia de inversión que la hace tan omnipresente, que acaba con sus intereses intrincados con los de todo el alto empresariado español?</p>
<p>Por dinero, claro. Pero también por poder. Se parecen, el uno conduce al otro. Pero no son exactamente lo mismo.</p>
<p>Juan Laborda, profesor de Economía Financiera de la Universidad Carlos III, ofrece una respuesta sobre los motivos de Blackrock. Una respuesta que en realidad contiene tres. Las dos primeras parecen de sentido común. 1) Porque «se lo puede permitir», dado el ingente capital que atesora –llegó a manejar más de 10 billones de dólares– y la oportunidad que le ofreció la depreciación de las acciones con la Gran Recesión, especialmente en España. 2) Porque las empresas del IBEX garantizan, siempre que haya cierta estabilidad, el objeto de deseo de cualquier inversor: «beneficios».</p>
<p>La tercera explicación es más sugerente: «Es un asunto de poder».</p>
<p>El profesor Laborda señala que un posicionamiento como el que tiene en el IBEX 35 garantiza a Blackrock una papel más influyente que el de un gran dominador de una sola compañía. El resultado final de su estrategia de inversión es que «Blackrock ya se hecho sistémico», señala Laborda, lo que la coloca en mejor posición para garantizar una estabilidad a su medida. Blackrock logra convertirse en fundamental, garantizándose gran influencia sobre el rumbo de las empresas y sobre las decisiones políticas. La combinación de todo ello genera un círculo virtuoso favorable a los intereses del sistema, que al mismo tiempo se hace dependiente y se coloca al servicio de Blackrock.</p>
<p>La palabra empleada por Laborda, «sistémico», aparece con frecuencia al recabar análisis sobre la supergestora de activos estadounidense, con sede en Manhattan, epicentro financiero de Nueva York. «Blackrock condiciona a cada una de las empresas y a todas a la vez, marcando la estrategias, influyendo en la decisión sobre el reparto de dividendos, la capitalización o descapitalización&#8230; Todo», explica explica Ángel del Castillo, coordinador de Attac Madrid.</p>
<p>Pedro Ramiro, investigador del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL), afirma que, con la irrupción de empresas como Blackrock, el imaginario tradicional sobre los grandes nombres de la empresa en España, tejido en torno a nombres como «los Botín, las Koplowitz, los Entrecanales y los Benjumea», está desfasado y no tiene en cuenta el «recambio de élites» ya culminado. Los popes del capitalismo español ya no son «las grandes familias» que hicieron fortuna con el desarrollismo, sino los mandamases de los fondos de inversión, añade Ramiro. Y, al frente de todos ellos, Blackrock.</p>
<h3>Una «gran capacidad de presión»</h3>
<p>Coincide con Ramiro el sociólogo Rubén Juste, autor de <i>IBEX 35. Una historia herética del poder en España</i> (Capitán Swing, 2017). A juicio del también autor de <i>La nueva clase dominante</i> (Arpa, 2020), una de las transformaciones más relevantes que ha vivido el IBEX 35 en sus ya más de treinta años de historia es el progresivo incremento de los capitales flotantes, free-float en inglés, en detrimento de los antiguos «porcentajes de control amplios», cada vez más infrecuentes. ¿Qué provoca eso? Que con porcentajes «relativamente pequeños» y «pactos parasociales» sea posible «garantizarse una gran capacidad de presión sobre la compañía». El porcentaje medio de participación de Blackrock en las 21 empresas en las que es accionista significativo ronda el 4,5%. Suficiente para ser determinante, según el análisis de Juste. «Las empresas del IBEX, la mayoría, son muy dependientes de fondos como Blackrock, que pueden exigir mayores retribuciones y sacrificios para garantizar los dividendo «, explica. Y remacha: «José María Álvarez-Pallete, el presidente de Telefónica, está ahí porque se lo permiten los fondos». En el caso de Telefónica, se refiere a Blackrock.</p>
<p>El economista Iago Santos, autor de <i>La élite del poder económico en España: un estudio de redes de gobernanza empresarial</i> (Maia, 2013), afirma que Blackrock y otros fondos ejercen su poder «con control remoto», evitando en lo posible la exposición. «Todo el mundo lee con atención las dos cartas al año que publica Fink, y todos saben que conviene tenerlo en cuenta porque si se retira puede hundir el valor de las acciones», explica. Para ejercer su influencia, añade, Blackrock no necesita estar encima de la gestión. Le vale con colocarse con suficiente fuerza en el accionariado y marcar directrices.</p>
<h3>Guardián del sistema</h3>
<p>Los consultados recalcan que la influencia de Blackrock –la gestora que llegó a superar los 10 billones de dólares gestionados, la misma que ha captado en España más de 40.000 millones para sus inversiones– está lejos de circunscribirse al IBEX 35. Su huella abarca al conjunto de la economía, pero también a la política. «Las declaraciones de Fink son de gran importancia. En función de lo que diga, por ejemplo en sus cartas a las accionistas, puede influir en eso que se llama ’riesgo país’», señala Del Castillo, que enfatiza el impacto que tendría para «todo el sistema» una posible salida de Blackrock de un puñado de empresas. «No sólo por la pérdida de valor de las acciones, sino por el mensaje que daría», explica. A su juicio, la situación es arriesgada, ya que el sistema depende de una compañía que –no conviene olvidarlo–se guía en un última instancia por una lógica del beneficio, no por el interés general.</p>
<p>La retórica de la compañía, no obstante, está lejos de ser amenazante. Blackrock se cuida de hacer movimientos destructivos. Es más, Fink suele expresarse en términos de cuidador del sistema. Iago Santos explica la lógica que hay detrás: otra vez, su carácter «sistémico». «El funcionamiento y el riesgo es sistémico y [Blackrock] tiene que cuidar de todas las empresas, por su propio interés. Cualquier parte del sistema, cualquier empresa que tenga un problema, es un problema para el fondo», añade Santos.</p>
<p>De modo que el énfasis de Blackrock en la transición ecológica es –al margen del interés genuino que pueda tener la dirección de la gestora– un «asunto económico», ya que es ahí donde la compañía cree que va a haber más inversiones, negocio y beneficios, y también más riesgos para los que lleguen tarde, añade. Coincide Pedro Ramiro: «No es greenwashing, sino pura rentabilidad empresarial». De los análisis recabados se concluye que Blackrock es ante todo un gran surtidor de pistas sobre dónde se va a concentrar el capital.</p>
<p>«Blackrock es un actor central en los mercados financieros y no sólo financieros, también de todo el sistema de producción, distribución y consumo, con lo que extiende su poder a todos los niveles», añade el economista Ramiro, en un razonamiento que amplía, en grado menor, a los fondos soberanos de Noruega (Norges) y Qatar (Qatar Investment Authority) y a gestoras privadas como Vanguard. El auge de los fondos, añade, es la manifestación de una «concentración» del poder dentro del capitalismo global, que también se expresa en España y tiene en Blackrock su máxima expresión. «Hay una pluralidad de nombres y marcas, pero apenas unos cuantos dueños», señala.</p>
<h3>Necesidad de influencia política</h3>
<p>Autor de <i>A dónde va el capitalismo español</i> (Traficantes de Sueños, 2019), Ramiro recuerda que Blackrock no sólo tiene ya una vocación de beneficio económico –que también–, sino que va más allá y pretende influir en las políticas nacionales y globales para garantizar un marco que asegure esos beneficios. Ahí inscribe su acuerdos con la Reserva Federal de EEUU, que ha recurrido al gigante financiero para gestionar la compra de deuda. Ahí se inscribe también su contrato de asesoramiento a la Comisión Europea, criticado por más de 90 organizaciones por «un serio y tangible conflicto de interés».</p>
<p>Ramiro ve en Blackrock la mejor prueba del «desplazamiento del poder corporativo dentro de las élites» hacia los fondos de inversión, que ejercen un poderoso condicionamiento sobre el gran empresariado y sobre las políticas a escala nacional y global. «Cuando Pedro Sánchez va al Foro de Davos, con el primero que se entrevista es con Larry Fink, lo cual es un símbolo de ese poder político y económico de los fondos», explica.</p>
<p>Precisamente ahora –destaca Ramiro, Blackrock se está colocando como el principal inversor en la futura reconstrucción de Ucrania. La compañía está en interesada tanto en el «capitalismo verde» o «reconstrucción postbélica», añade Ramiro. Es decir, Blackrock pone el pie en todo lo que prometa ingente circulación de dinero. Por supuesto, ese siempre es un terreno en el que la política tiene mucho que decir, lo cual explica la agenda institucional de Fink. También en España. En julio de 2021 Sánchez se reunió con Fink en Estados Unidos, en plena gira de presentación de las «oportunidades de inversión» en relación a los fondos europeos. En enero de este año repitieron encuentro en el Foro Económico Mundial.</p>
<p>Las reuniones de Sánchez con Fink no son la excepción, son la regla del resto de países con peso económico. El presidente de Blackrock tiene la agenda de un jefe de Gobierno o incluso de Estado. En 2010 llegó a publicarse que se había reunido con el rey Juan Carlos, en un encuentro calificado entonces como «insólito». En realidad, no lo sería tanto. Aunque sólo uno tenga corona, los dos son reyes.</p>
<p>Publicado originalmente en <a href="https://www.infolibre.es/politica/blackrock_1_1546078.html" target="_blank" rel="noopener">InfoLibre (julio 2023)</a>.</p>
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		<title>El activismo se cuela en las empresas del Ibex 35</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/ca/noticias/el-activismo-se-cuela-en-las-empresas-del-ibex-35/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Jun 2023 10:32:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Accionariado crítico]]></category>
		<category><![CDATA[Activismo económico]]></category>
		<category><![CDATA[IBEX35]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="990" height="660" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/06/647a0a4283966.webp" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/06/647a0a4283966.webp 990w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/06/647a0a4283966-980x653.webp 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/06/647a0a4283966-480x320.webp 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 990px, 100vw" /></figure>Contra el armamentismo o la pobreza energética: organizaciones socialeshan intervenido en las juntas generales de Indra, Endesa, Repsol y los grandes bancos para denunciar problemas medioambientales y de derechos humanos. Un artículo de Santiago Reviejo en publico.es]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="990" height="660" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/06/647a0a4283966.webp" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/06/647a0a4283966.webp 990w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/06/647a0a4283966-980x653.webp 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/06/647a0a4283966-480x320.webp 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 990px, 100vw" /></figure><p>Accionistas denunciando en una junta general las inversiones de la empresa en armamento, o que propicie el cambio climático, o que no haga nada para evitar los cortes de luz que sufren miles de personas. No es una utopía, es el <b>accionariado crítico</b> que llevan a cabo organizaciones sociales de diferentes ámbitos.</p>
<p id="m736-1-737" class="pb-article-item-iteration">Sus activistas protestan ante grandes compañías como <b>Indra, Endesa o Repsol</b> mediante la cesión o compra de los títulos de valor necesarios para intervenir en sus juntas de accionistas.</p>
<p id="m741-2-742" class="pb-article-item-iteration">De esta forma, han llegado al corazón de grandes empresas que cotizan en el <b>Ibex 35</b> las reclamaciones de movimientos contra el militarismo y la carrera armamentística, la pobreza energética o el calentamiento global que antes sólo podían vociferar desde la calle.</p>
<p id="m746-3-747" class="pb-article-item-iteration">Ese corazón son las <b>juntas generales de accionistas</b>, uno de los principales órganos de gobierno de las empresas de una sociedad de capital que suele reunirse anualmente para que sus propietarios deliberen acerca de las cuestiones más relevantes para la marcha de la compañía.</p>
<p id="m751-4-752" class="pb-article-item-iteration">Una de las últimas actuaciones de este movimiento social tuvo lugar en la Junta de Accionistas de Endesa, convocada el pasado mes de abril en Madrid.</p>
<p>La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía y la Alianza contra la Pobreza Energética pudieron intervenir en ese espacio restringido a los propietarios de la multinacional energética gracias a las cien acciones adquiridas por la <b>Fundación Finanzas Éticas</b>, la principal organización que promueve en España el accionariado crítico.</p>
<p id="m766-7-767" class="pb-article-item-iteration">Con esas acciones valoradas en unos 2.000 euros, el mínimo requerido para tener derecho a intervenir en la junta, la delegada de Derechos Humanos en <b>Granada</b>, Natalia García, <a title="Rueda de prensa de Ian Mackay, del Deportivo de La Coruña" href="https://www.youtube.com/watch?v=fNHUb5sSgPg" target="_blank" rel="noopener">pudo hablar durante seis minutos</a> ante el consejo de administración y los accionistas de Endesa.</p>
<div id="attachment_166109" style="width: 480px" class="wp-caption alignleft"><p id="caption-attachment-166109" class="wp-caption-text">Natalia García y el representante de Alianza contra la Pobreza Energética</p></div>
<p id="m771-8-772" class="pb-article-item-iteration">La suya fue una intervención muy crítica que comenzó así: «El consejo de administración de la compañía sigue sin abordar un tema que debe preocupar a todos los accionistas por su grave impacto social: los cortes de luz en los hogares de muchas familias usuarias para que entiendan de primera mano el daño que la compañía está causando».</p>
<p id="m776-9-777" class="pb-article-item-iteration">Natalia García se refería a los <a title="Los barrios obreros de Sevilla se movilizan por los cortes de luz y las elevadas facturas (publico.es)" href="https://www.publico.es/sociedad/barrios-obreros-sevilla-movilizan-cortes-luz-elevadas-facturas.html#analytics-noticia:contenido-enlace" target="_blank" rel="noopener">continuos cortes de luz </a>que miles de personas sufren en el distrito norte de la ciudad de Granada, en barrios obreros de <b>Sevilla</b>, en <b>Almería </b>o en determinadas zonas de <b>Catalunya</b>, en algunos casos desde hace 15 años.</p>
<p id="m781-10-782" class="pb-article-item-iteration">Dichos cortes han sido <a title="El Gobierno y la Junta de Andalucía chocan por los continuos cortes de luz en barrios obreros (publico.es)" href="https://www.publico.es/sociedad/gobierno-junta-andalucia-chocan-continuos-cortes-luz-barrios-obreros.html#analytics-noticia:contenido-enlace" target="_blank" rel="noopener">denunciados reiteradamente ante el Defensor del Pueblo</a>, así como la Administración autonómica, local y estatal, sin que se haya puesto aún remedio del todo.</p>
<p id="m786-11-787" class="pb-article-item-iteration">Antes de poder decir eso, Natalia García tuvo que pasar por un estricto control, en el que un notario verificó la titularidad de las acciones, y depositar por escrito la intervención que iba a leer ante la junta de accionistas.</p>
<p id="m808-13-809" class="pb-article-item-iteration">«Fue una forma de llevar nuestra denuncia a un espacio en el que normalmente no estamos. Fue algo importante, porque <b>pudieron escuchar de primera mano nuestras reivindicaciones</b> y esperamos que tenga alguna repercusión», dice a <i>Público</i> la delegada de la Asociación Pro Derechos Humanos.</p>
<p id="m813-14-814" class="pb-article-item-iteration">Algunos accionistas se acercaron a Natalia García al terminar su intervención para decirle que llevaba razón, que había que arreglar el problema de los cortes de luz. «Me dijeron: <i>Esto no puede ser</i>«, asegura.</p>
<p id="m818-15-819" class="pb-article-item-iteration">El consejo de administración de Endesa no lo vio, en cambio, de la misma manera. En una intervención que se alargó cinco minutos, le contestó que la red estaba «adecuadamente dimensionada» para atender el consumo de sus clientes.</p>
<p id="m828-17-829" class="pb-article-item-iteration">Alegó entonces que los problemas tenían su origen en algunos casos en «prácticas delictivas» como el cultivo de marihuana y que se iban a invertir muchos millones, 2.600, en los próximos años para mejorar el suministro.</p>
<p id="m833-18-834" class="pb-article-item-iteration">La réplica a la respuesta de la compañía multinacional que Natalia García no pudo dar entonces en la junta de accionistas la transmite ahora a través de este periódico.</p>
<p id="m838-19-839" class="pb-article-item-iteration">«Estos <b>cortes de luz nunca ocurrirían en las calles principales de las ciudades</b>. Esto depende del código postal, del lugar donde tú vives. Llegamos a la Luna, pero no somos aún capaces de que toda la gente tenga luz en sus casas», asegura.</p>
<h2 id="m843-20-844" class="highlighted">Un movimiento que nació en EEUU contra el &#8216;apartheid&#8217;</h2>
<p id="m848-21-849" class="pb-article-item-iteration">Las campañas de accionariado crítico son recientes en España, aunque algunos sindicatos llevan ya años ejerciéndolo para trasladar sus reivindicaciones laborales a las juntas de accionistas.</p>
<p id="m853-22-854" class="pb-article-item-iteration">El origen de esta movilización social se encuentra en EEUU, donde la <b>ICCR</b>, una agrupación de 275 órdenes religiosas de diferente credo, empezó a adquirir acciones de empresas para poder presentar y votar resoluciones en sus órganos de gobierno.</p>
<p id="m858-23-859" class="pb-article-item-iteration">La primera de sus intervenciones fue a principios de la década de los 70, cuando solicitaron a <b>General Motors</b> que retirara el apoyo financiero y comercial a la Suráfrica del <i>apartheid</i> que segregaba a los negros en ese país.</p>
<p id="m863-24-864" class="pb-article-item-iteration">En Europa, el movimiento de accionariado crítico es todavía menor, aunque ya existe una organización que lo aglutina, <b>Shareholders for Change (SFC)</b>, compuesta por grupos inversores y organizaciones interesadas en defender en las juntas de las empresas los derechos humanos, la justicia fiscal y la lucha contra el cambio climático.</p>
<p id="m868-25-869" class="pb-article-item-iteration">Uno de los fundadores de SFC es la <a title="Página web de Fundación Finanzas Éticas" href="https://finanzaseticas.net/" target="_blank" rel="noopener"><b>Fundación Finanzas Éticas</b></a>, la entidad que desde 2018 está impulsando este tipo de campañas en toda España, en colaboración con organizaciones ecologistas, antimilitaristas y de defensa de los derechos humanos.</p>
<p id="m873-26-874" class="pb-article-item-iteration">Jordi Ibáñez es el director de la fundación que forma parte del <b>Grupo Banca Ética</b>, que cuenta con 50.000 socios entre Italia y España. Su organización participa cada año en dos o tres juntas de accionistas de grandes empresas.</p>
<p id="m878-27-879" class="pb-article-item-iteration">Lo hacen mediante la compra del mínimo de acciones necesarias para una intervención que cede a las entidades sociales que quieren denunciar algún problema relacionado con esa compañía.</p>
<p id="m888-29-889" class="pb-article-item-iteration">«Nuestra actividad contribuye a crear un clima social contra prácticas controvertidas. Es una manera de hacer pedagogía para cambiar los movimientos financieros, poniendo sobre la mesa los impactos sociales. Y <b>la repercusión es muy buena</b>«, explica.</p>
<p id="m893-30-894" class="pb-article-item-iteration">Ibáñez asegura que nunca han tenido problemas para participar en las juntas de accionistas, salvo los meramente burocráticos propios del funcionamiento de este tipo de órganos financieros.</p>
<p id="m898-31-899" class="pb-article-item-iteration">Pero en el caso de que la respuesta que les dé la empresa no sea satisfactoria, lo que hacen es volver a intervenir en otra asamblea para reiterar la protesta. O se dirigen a instancias superiores con el apoyo de la red europea SFC.</p>
<p id="m903-32-904" class="pb-article-item-iteration">Así lo hicieron en el caso de Endesa, cuando trasladaron su queja al <b>Grupo Enel</b> en Italia, propietario del 70% de la eléctrica española, para que cumplieran los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030.</p>
<p id="m908-33-909" class="pb-article-item-iteration">«Lo que hacemos es influir en un clima en el que se hacen más visibles las actividades controvertidas de estas empresas, lo que <b>perjudica su imagen pública y la posibilidad de aumentar sus beneficios</b>«, explica.</p>
<p id="m913-34-914" class="pb-article-item-iteration">«Esta es una medida importante, pero que tiene que ir acompañada de un movimiento social en la calle, porque las empresas también valoran a quién representas, cuánta gente está detrás», subraya el director de Finanzas Éticas.</p>
<h2 id="m918-35-919" class="highlighted">«Desarmar Indra, ganemos vida»</h2>
<p id="m923-36-924" class="pb-article-item-iteration">El <b>movimiento antimilitarista</b> es uno de los que más participa en las campañas de accionariado crítico en España. Sus representantes han intervenido en tres juntas generales de accionistas de Indra, una de las empresas armamentísticas y del sector de la seguridad más importantes del país y del mundo.</p>
<p id="m928-37-929" class="pb-article-item-iteration">También se han colado en las de los grandes bancos españoles para denunciar sus grandes inversiones en material militar.</p>
<p id="m933-38-934" class="pb-article-item-iteration">Con la cesión de las acciones compradas por Finanzas Éticas, una veintena de organizaciones antimilitaristas han podido exponer ante los accionistas de Indra las repercusiones que tiene la actividad de su compañía.</p>
<p id="m938-39-939" class="pb-article-item-iteration">Koldobi Velasco, en representación de Alternativa Antimilitarista MOC, el Centre Delàs de Investigación y Acción por la Paz y otras asociaciones, fue la encargada de plantear sus denuncias en la Junta de Accionistas de Indra.</p>
<p id="m943-40-944" class="pb-article-item-iteration">Acudió a contarles a los propietarios de los valores de esa multinacional que los 3.390 millones de euros de ingresos que habían logrado en 2021, un 8,7% más que en 2020, se habían obtenido a costa «del <b>sufrimiento de las víctimas que provocan los conflictos armados</b> en el mundo y la militarización de las fronteras».</p>
<p id="m953-42-954" class="pb-article-item-iteration">«Apelamos a la conciencia, invitando a todas las personas a que se nieguen a contribuir al negocio de las guerras y la criminalización de las fronteras. La guerra empieza aquí; hay que pararla aquí. Desarmar Indra, ganemos vida», proclamó Velasco el 23 de junio de 2022 en la sede central de la empresa, en la localidad madrileña de Alcobendas.</p>
<p id="m958-43-959" class="pb-article-item-iteration">En la de 2019, al final de su intervención, esta representante del movimiento antimilitarista llegó incluso a solicitar a los accionistas que guardaran un <b>minuto de silencio por las víctimas del material militar</b> que vende su compañía.</p>
<p id="m963-44-964" class="pb-article-item-iteration">«Fue un minuto muy tenso, aunque no hubo una interrupción. Lo que quería es mostrar las consecuencias de lo que hace una empresa manchada de sangre que está colaborando con la violencia y la tortura», recuerda.</p>
<p id="m968-45-969" class="pb-article-item-iteration">Lo que responde el consejo de administración de Indra a sus intervenciones siempre es más o menos lo mismo, según Koldobi Velasco. Aseguran que la empresa colabora con el desarrollo sostenible</p>
<p id="m973-46-974" class="pb-article-item-iteration">Asimismo, sostienen que la compañía no está vinculada a ningún proceso de violación de los derechos humanos, que la defensa militar y el control de las fronteras forma parte del derecho a la protección de una nación.</p>
<p id="m978-47-979" class="pb-article-item-iteration">«Nunca nos dan la razón y por eso repetimos y vamos a la siguiente junta de accionistas», añade.</p>
<p id="m983-48-984" class="pb-article-item-iteration">Las organizaciones antimilitaristas también han participado en las juntas de accionistas del BBVA, Santander, Caixabank y Sabadell, en el marco de la campaña <b>Banca Armada</b>.</p>
<p id="m988-49-989" class="pb-article-item-iteration">En dicha campaña, a raíz de una investigación del <a title="Página web del Centre Delàs" href="https://centredelas.org/" target="_blank" rel="noopener">Centre Delàs</a>, se ha identificado a 44 <b>entidades financieras</b> en España que destinaron entre 2020 y 2022 más de 14.308 millones de dólares a financiar a 12 armamentísticas que participan en el negocio de la militarización de las fronteras y los Estados del Mediterráneo.</p>
<p id="m993-50-994" class="pb-article-item-iteration">En este caso, no hay una entidad que compre las acciones, sino que son pequeños accionistas de esos bancos, contrarios a las inversiones en la industria militar, quienes <b>ceden sus títulos de valores a las organizaciones antimilitaristas</b> para que puedan intervenir en las juntas de accionistas.</p>
<p id="m1003-52-1004" class="pb-article-item-iteration">Y tanto en las juntas de las entidades financieras como en las de Indra estas organizaciones siempre han recibido un trato correcto, aunque han notado el malestar que causa su presencia.</p>
<p id="m1008-53-1009" class="pb-article-item-iteration">«Se nota en las miradas, porque somos los aguafiestas, los que decimos que no todo está bien, que no todo contribuye al bienestar. Somos la mosca en el vaso de leche», explica Koldobi Velasco.</p>
<h2 id="m1013-54-1014" class="highlighted">La marcha atrás de Repsol</h2>
<p id="m1018-55-1019" class="pb-article-item-iteration">El movimiento ecologista es otro de los asiduos en las campañas de accionariado crítico. El último episodio se produjo hace solo dos semanas en la Junta de Accionistas de <b>Repsol</b>.</p>
<p id="m1028-57-1029" class="pb-article-item-iteration">Allí, una representante de <b>Greenpeace</b>, María Prado, criticó la «débil estrategia de descarbonización» de esa compañía multinacional y los daños causados a terceros por algunas de sus actividades.</p>
<p id="m1033-58-1034" class="pb-article-item-iteration">En concreto, citó la sentencia de un tribunal que declaró a Repsol responsable del derrame de al menos 6.000 barriles de petróleo en el océano frente a la costa de <b>Perú</b>, que afectó a dos reservas naturales protegidas y a los medios de vida de cientos de pescadores.</p>
<p id="m1038-59-1039" class="pb-article-item-iteration">No es la primera vez que esta compañía recibe las críticas de organizaciones ambientalistas en su junta general de accionistas.</p>
<p id="m1043-60-1044" class="pb-article-item-iteration">En 2021, la plataforma para la defensa del mar Mediterráneo Alianca Mar Blava le cuestionó sobre sus planes para la <b>extracción y exploración de pozos petrolíferos</b> en España que ponían en riesgo zonas de alto valor ecológico.</p>
<p id="m1048-61-1049" class="pb-article-item-iteration">A esta denuncia, la dirección de la empresa respondió que ese mismo año iban a cesar tales actividades. Según Jordi Ibáñez, esta respuesta da a entender que las campañas de accionariado crítico pueden traer consigo resultados positivos y cambios en la línea de las reclamaciones que plantean las organizaciones.</p>
<h2 id="m1053-62-1054" class="highlighted">El accionariado crítico sindical</h2>
<p id="m1058-63-1059" class="pb-article-item-iteration">Algunos sindicatos llevan ya tiempo haciendo uso del accionariado crítico para llevar a las juntas de accionistas de las grandes empresas sus reivindicaciones laborales. Este mismo año, <b>CCOO</b> ha participado en la Junta de Accionistas del <b>Banco Santander</b>.</p>
<p id="m1068-65-1069" class="pb-article-item-iteration">En dicha junta, le ha recordado a la empresa que debe demostrar su compromiso con la plantilla, «que es el artífice de los buenos resultados, gracias a su trabajo, esfuerzo y dedicación», con un sistema retributivo más justo y transparente.</p>
<p id="m1073-66-1074" class="pb-article-item-iteration">Y en la reunión de la Junta de Accionistas de <b>Caixabank</b> del pasado mes de marzo, un portavoz de <b>UGT</b> criticó que los buenos resultados de la empresa se hubieran logrado, a su entender, a costa del sufrimiento de los trabajadores y de persistir en la degradación del clima laboral en la entidad.</p>
<p id="m1078-67-1079" class="pb-article-item-iteration">Las organizaciones sindicales llevan a cabo el accionariado crítico por dos vías: una, la más antigua, mediante la suma de acciones de trabajadores que <b>delegan sus títulos de valor en la empresa para que un sindicato alce su voz</b> en su representación en la junta de accionistas.</p>
<p id="m1083-68-1084" class="pb-article-item-iteration">La otra, más reciente, se ejecuta a través de los <b>inversores de los fondos de pensiones de empleo</b>, con la que se centran en impulsar criterios más responsables en el ámbito fiscal, medioambiental, social, de la retribución de directivos y el comportamiento de las empresas.</p>
<p id="m1088-69-1089" class="pb-article-item-iteration">Según el secretario de Políticas públicas y protección social confederal de CCOO, Carlos Bravo, desde que se ocupan del accionariado crítico en las empresas han pasado por varias etapas.</p>
<p id="m1093-70-1094" class="pb-article-item-iteration">Unas etapas han tenido más rechazo y han tenido que afrontar una «resistencia enorme» a la participación de los sindicatos en las juntas de accionistas, y otras han sido más transparentes y menos reticentes, a medida que ha ido avanzando su presencia.</p>
<p id="m1098-71-1099" class="pb-article-item-iteration">La clave, a juicio de este responsable sindical, es avanzar en la agrupación con otros inversores institucionales con criterios de responsabilidad social, como el que representa el PRI (Principios para la Inversión Responsable) de <b>Naciones Unidas</b>.</p>
<p id="m1103-72-1104" class="pb-article-item-iteration">Esa fue la vía que se utilizó para denunciar la explotación de los trabajadores en las empresas constructoras del campeonato mundial de fútbol en Catar.</p>
<p id="m1125-74-1126" class="pb-article-item-iteration">Carlos Bravo cree que esta forma de accionariado crítico en las empresas va a seguir creciendo, porque se trata de un «fenómeno creciente» en España, con un desarrollo potencial grande. No en vano, señala al respecto que ya hay acumulados <b>35.000 millones de euros en fondos de pensiones de empleo</b>.</p>
<p id="m1130-75-1131" class="pb-article-item-iteration">Esta, asegura, aun siendo una cantidad pequeña respecto a los capitales de las grandes compañías, representa ya una cifra apreciable que bien canalizada puede incidir en las decisiones de las juntas de accionistas.</p>
<p id="m1135-76-1136" class="pb-article-item-iteration">De parecida opinión es Jordi Ibáñez, para quien el accionariado crítico tiene un largo futuro por delante y también importantes retos. Uno de los más importantes, destaca el responsable de Finanzas Éticas, es conseguir un medio para conectar con los accionistas de las grandes empresas en cuya actividad quiere incidir este movimiento.</p>
<p id="m1145-78-1146" class="pb-article-item-iteration">Actualmente, <b>el sistema es muy opaco e impide conocer quiénes están detrás de muchas acciones</b>, lo que dificulta enormemente, a su entender, la comunicación con ellos para informarles de sus campañas y tratar de que colaboren con ellas.</p>
<p id="m1150-79-1151" class="pb-article-item-iteration">El otro reto, según el director de la Fundación Finanzas Éticas, es suavizar los criterios para que los accionistas minoritarios puedan <b>proponer un cambio en el orden del día</b> en la junta de accionistas.</p>
<p id="m1155-80-1156" class="pb-article-item-iteration">Eso permitiría, explica, introducir puntos a debate que deberían ser votados y, por tanto, conseguir efectos directos en la actividad de la compañía.</p>
<p id="m1160-81-1161" class="pb-article-item-iteration">Así le sucedió a la compañía <b>Shell</b> en Francia, donde un 3% de los accionistas consiguió que se debatiera la idoneidad del plan de descarbonización de la empresa, que acabó siendo rechazado por la mayoría por considerarlo insuficiente.</p>
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