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	<title>mujeres rurales archivos - economiasolidaria.org</title>
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	<description>El portal de la Economía Solidaria</description>
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	<title>mujeres rurales archivos - economiasolidaria.org</title>
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		<title>La resistencia de las payesas mallorquinas por defender el medio rural frente a la masificación turística</title>
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		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Jul 2026 13:32:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[especies amenazadas]]></category>
		<category><![CDATA[mallorca]]></category>
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		<category><![CDATA[sector primario]]></category>
		<category><![CDATA[sostenibilidad medioambiental]]></category>
		<category><![CDATA[turismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="1500" height="998" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/07/soller-mallorca-alvaro-minguito.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" fetchpriority="high" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/07/soller-mallorca-alvaro-minguito.jpg 1500w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/07/soller-mallorca-alvaro-minguito-1280x852.jpg 1280w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/07/soller-mallorca-alvaro-minguito-980x652.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/07/soller-mallorca-alvaro-minguito-480x319.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 1500px, 100vw" /></figure>Históricamente invisibilizadas y sin apenas acceso a la tierra, la labor de las trabajadoras del campo es hoy clave a la hora de combatir los efectos de crisis climática en las islas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="1500" height="998" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/07/soller-mallorca-alvaro-minguito.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/07/soller-mallorca-alvaro-minguito.jpg 1500w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/07/soller-mallorca-alvaro-minguito-1280x852.jpg 1280w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/07/soller-mallorca-alvaro-minguito-980x652.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/07/soller-mallorca-alvaro-minguito-480x319.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 1500px, 100vw" /></figure><p>En octubre del año 1932, más de <a href="https://www.diariodemallorca.es/part-forana/2017/07/22/homenaje-primera-huelga-mujeres-calvia-3373813.html" target="_blank" rel="noopener">70 mujeres que cosechaban la aceituna</a> en el municipio mallorquín de Calvià se amotinaron para hacer estallar una huelga campesina que marcaría un antes y un después en la biografía insular. Las jornaleras protagonizaron varios parones con el fin de exigir la igualdad salarial entre hombres y mujeres del campo, en un contexto de enorme precariedad en este sector. Tras una semana de huelga, consiguieron que los propietarios de las explotaciones donde trabajaban accediesen a aumentar su retribución. Algunas de estas trabajadoras fueron años más tarde represaliadas durante la <a href="https://www.elsaltodiario.com/el-leon-dormido/perdemos-papeles-cuando-hablamos-del-exilio-1939" target="_blank" rel="noopener">Guerra Civil</a>, cuando retomaron sus actos de protesta, esta vez para reivindicar jornadas de 8 horas.</p>
<p>“A menudo eran niñas que, de muy pequeñas, se desplazaban desde varios pueblos de Mallorca a pie hasta la Serra de Tramuntana, quedaban unas semanas para acabar la cosecha de la oliva y volvían a su casa también andando. Han sido responsables de preservar tanto las plantaciones de olivos como los bancales, manteniendo vivo el paisaje de la Serra”, explica el Consorcio de esta cordillera.</p>
<p>Hoy, su historia ha quedado recogida en la obra <i>La vaga de les collidores d&#8217;oliva de Calvià el 1932</i> (Leonard Muntaner, 2018), de Manel Suárez, hijo, nieto y sobrino de &#8216;collidores&#8217;, que rescata y dignifica la memoria de estas mujeres naturales de Bunyola, Campanet, Fornalutx, Puigpunyent, Sóller y Valldemossa través de la compilación de relatos biográficos. Gracias a la ardua labor documental de Suárez hoy conocemos dos cosas vitales sobre el pasado: Por un lado, la profunda invisibilización histórica del rol de las mujeres en el campo balear, fruto del carácter profundamente patriarcal de este sector en las islas. Por otro, su rol indispensable a la hora de preservar determinadas <a href="https://www.elsaltodiario.com/el-salto-radio/antoni-munoz-serra-tramuntana-no-es-nomes-un-decorat-una-zona-mallorca-gentrificada" target="_blank" rel="noopener">especies vegetales en peligro</a>, una tarea que continúa a día de hoy en el caso de los olivos y otras especies autóctonas amenazadas por la crisis climática.</p>
<p>No se dispone de datos sobre cuántas mujeres ocupaban el <a href="https://www.elsaltodiario.com/el-leon-dormido/no-es-idealizacion-rural-es-deseo-comunal" target="_blank" rel="noopener">trabajo rural</a> antiguamente en el archipiélago, antes del boom del turismo y la globalización, que girarían radicalmente el timón de la economía agraria. Lo que sí sabemos es que el campo era una de las actividades con mayores tasas de ocupación femenina, donde las condiciones laborales eran infinitamente más arduas para ellas que para sus compañeros, desde el cobro de jornales ínfimos hasta tener que compaginar jornadas maratonianas con el cuidado del hogar y de las criaturas. Quizás la mayor brecha de género —de antes y de ahora— se encuentra en la tenencia de la tierra: aunque ellas trabajaban desde niñas en los cultivos familiares o en fincas de terceros a cambio de una porción de lo cultivado, tan solo los varones adquirían la titularidad de las tierras.</p>
<blockquote><p>“Aquí en las islas el turismo lo acapara todo. Pero además tenemos un problema de especulación de tierras, las están comprando suizos, alemanes, gente de mucho dinero y las agricultoras cada vez tenemos menos acceso”, traslada Joana Mascaró, de Fademur</p></blockquote>
<p>Una tendencia que se ha mantenido a lo largo de los años: según <a href="https://www.caib.es/pidip2front/jsp/es/ficha-convocatoria/9646340" target="_blank" rel="noopener">estadísticas del Govern de les Illes</a> Balears (los datos más recientes disponibles son de 2021), que a su vez derivan del del FOGAIBA -el ente titular del registro de explotaciones agrarias en las Baleares- sólo un 33% de las personas titulares de explotaciones agrarias son mujeres. Del total de explotaciones agrarias de las Baleares, sólo 211 son de titularidad compartida entre un hombre y una mujer.</p>
<p>“A pesar de que siempre ha habido mujeres sembrando y recogiendo la cosecha, organizando cooperativas o manejando tractores, el peso de su tarea y de su presencia contrasta con las bajas pensiones, los escasos títulos de propiedad de las fincas o las listas de afiliación a la Seguridad Social”, refleja un informe de la Conselleria de Agricultura y Pesca sobre la masculinización del sector.</p>
<p>Otro antecedente histórico que atestigua esta realidad se halla en las llamadas ‘marjaleres’, procedentes del nordeste insular. Se ocupaban tanto de sembrar como de arar, recolectar o cuidar a los animales, lo que compaginaban con el trabajo de ama de casa. A ellas se les atribuye el cultivo ancestral de especies como el almendro, la higuera o el olivo, trabajos casi exclusivos de las mujeres en toda la isla antes de la mecanización de los trabajos del campo.</p>
<blockquote><p>“No te dirán que son ellas son las que mandan porque el que firma los papeles es el hijo pero las que saben realmente hacer las cosas son ellas”, cuenta Lluís Alcover, payés y educador medioambiental</p></blockquote>
<p>La transmisión generacional de todos los saberes y conocimientos del campo todavía bebe de principalmente de las mujeres: “No te dirán que son ellas son las que mandan porque el que firma los papeles es el hijo pero las que saben realmente hacer las cosas son ellas. Son las que nos lo han enseñado todo a los que ahora nos dedicamos al campo”, cuenta Lluís Alcover, payés y educador medioambiental.</p>
<h2>La especulación agraria y la brecha de acceso de las mujeres a la tierra</h2>
<p>La actual especulación sobre el suelo rústico, afirman varias trabajadoras entrevistadas para este reportaje, continúa impidiendo este acceso a la tierra por parte de quienes más la trabajan. Joana Mascaró, presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (Fademur) en las Islas Baleares y trabajadora veterana del campo, habla con El Salto sobre las múltiples barreras de acceso a la tierra que tienen actualmente las mujeres payesas.</p>
<p>“Aquí en las islas <a href="https://www.elsaltodiario.com/baleares/veinte-turistas-cada-residente-motor-economico-baleares-avanza-colapso-ambiental-social" target="_blank" rel="noopener">el turismo lo acapara todo</a>. Pero además tenemos un problema de especulación de tierras, las están comprando suizos, alemanes, gente de mucho dinero y las agricultoras cada vez tenemos menos acceso”, traslada Mascaró, que añade que cada año las payesas se van quedando con menos parcelas para cultivar. Se refiere, entre otros actores, a los grandes <a href="https://youtube.com/live/hz51nBaTxfs" target="_blank" rel="noopener">lobbies de la alimentación</a> y <a href="https://www.elsaltodiario.com/fondos-inversion" target="_blank" rel="noopener">fondos de inversión</a>, que van acumulando la mayor parte de la tierra comunal destinada a la producción agrícola para hacer negocios millonarios con ella.</p>
<p>Unas tierras que, además, cada vez son más víctimas de la <a href="https://cadenaser.com/baleares/2026/06/17/ibiza-esta-bajo-amenaza-de-desertificacion-segun-la-alianza-por-el-agua-radio-ibiza/" target="_blank" rel="noopener">desertificación y de la crisis hídrica</a>. Mientras que cada vez llueve menos, Mallorca tiene sus reservas hídricas por debajo del 47% a fecha de junio de 2026, según el Pla Hidrològic de les Illes Balears. Muchos árboles han muerto en estos últimos años por esta falta de precipitaciones, otros han crecido sin fuerza por falta de nutrientes, lo que les hace vulnerables a muchas enfermedades que antes no había.</p>
<h2>Un relevo generacional masculinizado a causa de la precaridad</h2>
<p>Desde hace ya décadas se viene temiendo que, precisamente por la falta de apoyo frente a otros sectores como el <a href="https://www.elsaltodiario.com/baleares/palma-mallorco-canarias-barcelona-san-sebastian-donostia-vuelven-salen-calle-turistificacion-turismo" target="_blank" rel="noopener">turístico</a>, el trabajo agrario se quede sin relevo generacional. Solo un 3,2% de los agricultores tiene menos de 35 años, una cifra inferior a la media estatal. Dentro de que, en efecto, este relevo se está dando de forma muy comedida, la ocupación está mucho más masculinizada que antes. Se está produciendo un retroceso agudo en este sentido. Mascaró alerta de que, al ser un sector que cada vez genera menos ingresos y más pérdidas por el impacto de la producción intensiva y la competencia con las grandes industrias internacionales, “en las parejas jóvenes las que abandonan las explotaciones y van a trabajar a otro sitio normalmente son las mujeres”.</p>
<p>Antiguamente en las explotaciones trabajaban parejas de hombres y mujeres desde bien jóvenes: “El nombre de la mujer no aparecía en ningún papel pero tenía un rol central en esas labores. Ahora las explotaciones y cooperativas se han convertido en unipersonales y suelen ser de hombres, de manera que incorporación de mujeres jóvenes hay muy poca porque se van a otros sectores para que al menos uno de los sueldos sea menos precario”, desliza con tristeza.</p>
<p>Además, la conciliación real para poder compaginar los cuidados con las labores propias del sector primario sigue siendo una utopía. La sobrecarga de la crianza continúa recayendo mayoritariamente en las manos de las mujeres, lo que las aleja paulatinamente del campo, “donde no hay ni vacaciones, ni horarios fijos ni bajas por maternidad”. La payesa mallorquina Aina Canyelles transmite su parecer sobre esta cuestión, ya que lleva dedicándose a la práctica de la agricultura y el pastoreo de oveja roja desde bien joven. Además, es técnica en recursos naturales y paisajísticos e ingeniera técnica agrícola. Hoy, su intensa labor de divulgación sobre el papel de las payesas mallorquinas la ha convertido en todo un referente de lucha en las islas.</p>
<p>El amor de Canyelles por el mundo rural y los ecosistemas agrarios la acompaña prácticamente desde su nacimiento. Sus padres abandonaron sus antiguos oficios -ella limpiaba casas y él trabajaba en la obra- para dedicarse a la agricultura en los años 70. Lo hicieron para poder pasar más tiempo juntos al lado de su familia, así que replantearon su modelo de vida. “Aunque al principio les costó mucho esfuerzo aprender porque partían de cero, les encantó la autosuficiencia que les proporcionaba ese mundo, el poder comer cosas buenas que ellos mismos producían y eso es lo que les hizo dar el salto”, cuenta a este medio. Primero trabajaron en una finca situada en la Sierra de Tramuntana, pero pronto hubieron de trasladarse a una explotación de Valldemossa para poder llevar a sus dos pequeños al colegio.</p>
<p>“Ellos cultivaban un huerto y tenían que entregar una parte de la producción al dueño de la finca. Normalmente se recogían almendras y algarrobas, aceitunas para hacer aceite, también hacían aceite. En otra finca había viña y también se hacía vino”, relata. Hoy ella ha recogido el testigo y gracias a su trabajo mantiene vivo el cultivo del olivo centenario, cuya recuperación favorece la biodiversidad de la Serra y la prevención de incendios.</p>
<blockquote><p>“Llega un momento en que nos encontramos que no podemos permitirnos ni el lujo de ir a un congreso porque no tenemos nadie que pueda sustituirnos&#8230;”: Aina Canyelles, payesa mallorquina</p></blockquote>
<p>No obstante, no son pocos los baches que ella y su marido, también trabajador rural, siguen encontrando por el camino debido a la falta de facilidades para la compaginar crianza y trabajo rural: “Llega un momento en que nos encontramos que no podemos permitirnos ni el lujo de ir a un congreso porque no tenemos nadie que pueda sustituirnos. Yo soy una privilegiada y me puedo organizar, pero tengo compañeras que no pueden ir casi ni a una cita médica porque no saben cómo gestionarlo. Para comenzar, a lo mejor tienen que ir a no sé cuántos kilómetros para ir al médico”, destaca.</p>
<p>En este sentido, asociaciones rurales como la Escuela de Pastores de Aragón han dado pasos positivos creando una bolsa de pastores de emergencia, pero no deja de ser un ejemplo anecdótico. En esta región se ha experimentado en los últimos años un crecimiento del 20% en la titularidad femenina y una reducción histórica de la brecha salarial en el campo, según el<a href="https://desafiomujerrural.es/ser-mujer-rural-en-aragon-201-2024/" target="_blank" rel="noopener"> informe <i>Ser mujer rural en Aragón 2010-2024</i></a>. Pero en la mayoría de zonas rurales, las mujeres trabajadoras sufren a menudo de soledad no deseada: “En la Mallorca rural se están perdiendo médicos, carteros, se están quedando solas cuando necesitan ayuda puntual, cuando buscan un apoyo determinado administrativo las ignoran”, lamenta Canyelles.</p>
<h2>Defender la tierra y combatir las lógicas de la acumulación del capital</h2>
<p>La sensación general respecto al futuro de un sector sumamente estratégico para combatir los embates de la crisis climática es pesimista. En Baleares el 78% de la población vive en municipios mayores de 10.000 habitantes, el porcentaje de población rural es muy bajo respecto a otras comunidades (el 19% vive en municipios rurales entre los 2.000 y los 10.000 habitantes), según <a href="https://www.mapa.gob.es/dam/mapa/contenido/ministerio/servicios/servicios-de-informacion/plataformaconocimiento/biblioteca-virtual/libros-blancos/libro-agricultura/pdf/cap04_04_t3.pdf" target="_blank" rel="noopener">datos del Ministerio de Agricultura y Pesca</a>. La solución, aclaran las expertas, pasa por contar con una legislación que dignifique las condiciones laborales de estas trabajadoras. Por eso, las redes y colectivos de mujeres trabajadoras del campo demandan con urgencia que se primen los servicios ambientales ligados a la adaptación y mitigación al cambio climático, que se investigue sobre los grupos sociales más vulnerables al cambio climático a fin de establecer las ayudas públicas necesarias.</p>
<p>También cuestiones como potenciar el consumo local de distancias cortas y las producciones de bajas emisiones a la atmósfera. Pero sobre todo, con una mirada al futuro, que se facilite el acceso a la tierra primando el acceso a las personas más jóvenes y a las mujeres rurales a los aprovechamientos de los terrenos públicos de montes, pastos y tierras.</p>
<p>“Producir aquí es mucho más caro que producir en la península y encima tenemos los salarios agrarios más bajos de España”, por tanto “dependemos de subvenciones ya que los costes de producción son más altos que el precio que nos pagan por los productos”: Joana Mascaró (Fademur)</p>
<p>Defender la ruralidad en las islas va más allá, reivindican, de las cuestiones laborales: implica pugnar por un consumo local y de cercanía, respetuoso con los ecosistemas y que vaya en línea con los <a href="https://www.elsaltodiario.com/decrecimiento/decrecimiento-mueve-fichas-deja-diagnostico-empieza-forjar-un-movimiento-politico" target="_blank" rel="noopener">modelos decrecentistas</a> no acumulativos. Un esquema de producción basado en la conexión con el propio territorio y con la vida silvestre que huya de las dinámicas de extracción feroz propias del sistema capitalista. Hoy, el cultivo tradicional que legaron las payesas ha sido sustituido paulatinamente por la agricultura intensiva de grandes dimensiones y escasamente regulada.</p>
<p>“El uso excesivo de productos agroquímicos, como fertilizantes, pesticidas, o fitosanitarios, tienen nefastas consecuencias sobre el equilibrio y el mantenimiento del suelo, del agua, del clima, de los pastos, de la biodiversidad y la salud humana”, protestan desde la campaña “Pastoreando Cordura”. Para garantizar la soberanía alimentaria que la masificación turística y la globalización amenazan, resulta imprescindible el reconocimiento de la insularidad.</p>
<p>En este sentido, Mascaró alega que “producir aquí es mucho más caro que producir en la península y encima tenemos los salarios agrarios más bajos de España”, por tanto “dependemos de subvenciones ya que los costes de producción son más altos que el precio que nos pagan por los productos”. Ese reconocimiento, acompañado de ayudas para favorecer la producción local facilitaría el trabajo del campo y reduciría la desventaja respecto a las grandes industrias agroalimentarias extranjeras.</p>
<p><em>Un artículo de Alejandra Mateo Fano para <a href="https://www.elsaltodiario.com/baleares/resistencia-payesas-mallorquinas-defender-medio-rural-frente-masificacion-turistica" target="_blank" rel="noopener">El Salto</a></em></p>
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		<title>Miriam Nobre: “La eficacia no viene de la jerarquía, sino de la cooperación”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Nov 2025 12:37:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agroecología]]></category>
		<category><![CDATA[Congreso Economía Feminista]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres rurales]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="1500" height="1059" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/11/miriam-nobre-feminismos.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/11/miriam-nobre-feminismos.jpg 1500w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/11/miriam-nobre-feminismos-1280x904.jpg 1280w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/11/miriam-nobre-feminismos-980x692.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/11/miriam-nobre-feminismos-480x339.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 1500px, 100vw" /></figure>Comenzamos una serie de entrevistas a feministas que pasaron por el Congreso de Economía Feminista que tuvo lugar en octubre en Sevilla. Y lo hacemos, de la mano de Miriam Nombre, una de las grandes figuras del programa.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="1500" height="1059" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/11/miriam-nobre-feminismos.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/11/miriam-nobre-feminismos.jpg 1500w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/11/miriam-nobre-feminismos-1280x904.jpg 1280w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/11/miriam-nobre-feminismos-980x692.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/11/miriam-nobre-feminismos-480x339.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 1500px, 100vw" /></figure><p><strong>Miriam Nobre</strong> es una activista feminista brasileña, agrónoma y máster en Integración de América Latina. Miembra de la Marcha Internacional de Mujeres y con una trayectoria de décadas, explica cómo se encontraron el feminismo y la agroecología en la lucha por una alimentación sostenible y por la visibilización del trabajo de las mujeres en el campo.</p>
<p><b>Miriam, trabajas con comunidades y al mismo tiempo eres un referente académico en agroecología y soberanía alimentaria. ¿Cómo conviven estas dos facetas?</b></p>
<p>No me considero una académica en el sentido tradicional; soy militante feminista desde hace muchos años. Mi trabajo siempre ha estado entre la acción y la reflexión colectiva. La academia me ha dado la posibilidad de profundizar y sistematizar reflexiones que surgen de la práctica, pero siempre en diálogo con la organización y la acción social. Por ejemplo, en SOF (Sempreviva Organizaçâo Feminista), la organización feminista en Brasil donde trabajo, nos desafiamos a escribir sobre nuestras experiencias conectándolas con otras áreas de conocimiento. Esta interacción entre práctica y reflexión es vital: los congresos, como este de Sevilla, y la investigación permiten continuar profundizando temas que en la acción cotidiana hay que resolver rápidamente sin poder detenerse a pensar.</p>
<p><b>¿Cómo surgió tu vínculo con el feminismo y la agroecología?</b></p>
<p>Crecí en Volta Redonda, una ciudad industrial con fuerte movimiento obrero. Desde joven participé en organizaciones estudiantiles y políticas, y fue confrontando los machismos que me encontré con el feminismo. Después estudié Agronomía en la Universidad de São Paulo, en un contexto de agricultura industrial, pero pronto me vinculé con prácticas alternativas y con comunidades agrícolas. Allí descubrí la agroecología: integración de conocimientos científicos y tradicionales, como lo enseñaba la gran referente, Ana Primavesi, sobre el suelo vivo, entre otras muchas cosas.</p>
<p>Mi trabajo en políticas públicas surgió de esa experiencia. A finales de los 80, en la municipalidad de São Paulo, promovimos que la alimentación escolar se comprase a agricultores familiares y fuese saludable y culturalmente apropiada. Antes la comida escolar era ultraprocesada y pensada solo en nutrientes; queríamos comida buena que reflejara la vida de las comunidades. Además, comenzamos a visibilizar la producción de las mujeres rurales, que sostiene a las familias y comunidades más allá del mercado formal.</p>
<p><b>¿Cómo se articula el feminismo con la agroecología?</b></p>
<p>La articulación surge de la autoorganización de las mujeres. No basta con aplicar herramientas de género: se necesita voluntad política y reconocimiento de la contribución femenina en la producción. Por ejemplo, constituimos un grupo de trabajo dentro de la Articulação Nacional de Agroecologia. Planteamos cosas como que las mujeres registraran el destino de su producción, para visibilizar su trabajo. Ellas practicaban la agroecología, pero no la nombraban: se ocupaban de las semillas, pero cuando se institucionalizaba un banco de semillas, allí no estaban las mujeres. Les dijimos a las personas del movimiento agroecológico: “Miren, las mujeres tienen una gran cantidad de conocimientos, no participan, estamos perdiendo saberes.” Con la autoorganización y la presión, fuimos logrando presencia.</p>
<p><b>En una de tus intervenciones en el Congreso, hablabas del relevo generacional: ¿Qué desafíos enfrenta?</b></p>
<p>Es complicado. Las jóvenes muchas veces migran a la ciudad por estudios o trabajo, y la desconexión con lo rural empieza desde pequeñas. La escuela, la discriminación urbana hacia lo rural y las oportunidades económicas de la ciudad generan que pocas continúen en la agroecología. Estamos experimentando con cursos con incentivos económicos y actividades que acerquen a los niños y niñas al campo, para mantener la transmisión de saberes. También es clave que las ciudades se conecten con estas prácticas: traer jóvenes urbanas a intercambios o proyectos comunitarios cambia su percepción y fortalece los vínculos.</p>
<p><b>También me pareció interesante tu aportación sobre las jerarquías y la eficacia: ¿Cómo se gestionan los proyectos agroecológicos sin jerarquía?</b></p>
<p>Nos debemos organizar colectivamente, pero la clave está en la atención y el tiempo, no en la jerarquía. No queremos replicar estructuras jerárquicas, sino aceptar la diversidad de producción y ritmos. Por ejemplo, en las redes de mujeres se hace un “mutirão”, un día de trabajo conjunto al mes. Las mujeres intercambian tareas y experiencias, valorando su tiempo y esfuerzo, pero también integrando a los niños en la actividad, conectándolos con la tierra y la comida. La eficacia surge de la cooperación y el cuidado, no de imponer productividad estricta.</p>
<p><b>¿Percibes la influencia del colonialismo en estas prácticas jerárquicas y heteropatriarcales?</b></p>
<p>Está muy presente, incluso en lo que parece natural, como la separación de las criaturas del trabajo de la comunidad. Una mirada “civilizadora” nos haría pensar que los niños solo deben estar en la escuela, pero debemos cuestionar qué escuela y qué conocimiento se está transmitiendo. El colonialismo también moldea nuestras concepciones del tiempo, la productividad y la autoridad. Por eso es crucial recuperar temporalidades y formas de organización de la vida propias, inspiradas en experiencias indígenas y comunitarias, donde tiempo, espacio y saberes se integran.</p>
<p><b>En este contexto, ¿qué puede aportar tu experiencia a la visión europea de la agroecología y el feminismo?</b></p>
<p>Mostrar que el cambio requiere procesos colectivos, interdisciplinarios y conectados con la vida cotidiana: alimentación, educación, relaciones comunitarias. La resistencia no es solo política; es también cultural y afectiva: cuidar la tierra, las semillas y los vínculos humanos es parte de construir un futuro posible. Estar en espacios como congresos o movilizaciones permite compartir estos aprendizajes y visibilizar alternativas a lógicas productivistas o jerárquicas, demostrando que la práctica y la reflexión colectiva generan transformación real.</p>
<p>Pero aquí en el Congreso me ha gustado mucho compartir y conocer puntos de vista de otras compañeras: como la posibilidad de otros lenguajes: el arte, el cuerpo y el estar en un espacio de lucha y resistencia. Me encantó lo que dijo una agricultora en la sesión inaugural: “Aprendí de la agricultura a convivir con la incertidumbre.” Es una orientación sobre cómo movernos en el contexto político. Mejor que creer que la derecha ya ha ganado&#8230; estamos vivas, resistiendo, pasan muchas cosas. Recuerdo un poema palestino que lo resume: “Mientras tengamos las semillas para volver a plantar, ahí estaremos.”</p>
<p>Una entrevista de Marina Reig para <a href="https://www.elsaltodiario.com/mecambio/jaqueando-al-libre-mercado" target="_blank" rel="noopener">El Salto</a></p>
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		<title>Mujeres de cuatro continentes debaten en las Jornadas Agroecología y Mujer sobre el futuro de la tierra y la alimentación</title>
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		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Nov 2025 12:23:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura ecológica]]></category>
		<category><![CDATA[Agroecología]]></category>
		<category><![CDATA[ecofeminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Jornadas Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres rurales]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="1305" height="735" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/11/1916_dsc07051.jpeg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/11/1916_dsc07051.jpeg 1305w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/11/1916_dsc07051-1280x721.jpeg 1280w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/11/1916_dsc07051-980x552.jpeg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/11/1916_dsc07051-480x270.jpeg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 1305px, 100vw" /></figure>Más de un centenar de mujeres rurales, investigadoras y activistas de diferentes nacionalidades se dieron cita el 24 de octubre en Betxí para debatir y reivindicar la necesidad urgente de avanzar hacia un modelo agroecológico que promueva una producción de alimentos y una relación con la naturaleza más respetuosa, justa y sostenible.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="1305" height="735" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/11/1916_dsc07051.jpeg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/11/1916_dsc07051.jpeg 1305w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/11/1916_dsc07051-1280x721.jpeg 1280w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/11/1916_dsc07051-980x552.jpeg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/11/1916_dsc07051-480x270.jpeg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 1305px, 100vw" /></figure><p>Más de un centenar de <strong>mujeres rurales, investigadoras y activistas</strong> de diferentes nacionalidades se dieron cita el 24 de octubre en <strong>Betxí</strong> para debatir y reivindicar la necesidad urgente de avanzar hacia un <strong>modelo agroecológico</strong> que promueva una producción de alimentos y una relación con la naturaleza más <strong>respetuosa, justa y sostenible</strong>.</p>
<p>El encuentro, las <strong>III Jornadas Internacionales Agroecología y Mujer</strong>, fue organizado por la <strong>Fundación Novessendes</strong>, <strong>Paz con Dignidad</strong> y la <strong>Cátedra de Agroecología José Luis Porcuna de la Universitat Politècnica de València (UPV)</strong>, con la financiación de la Generalitat Valenciana.</p>
<p>Durante la jornada, <strong>mujeres procedentes de África, Latinoamérica, Oriente Medio y Europa</strong> compartieron sus experiencias como agricultoras, investigadoras y defensoras de la soberanía alimentaria, subrayando la necesidad de replantear el actual sistema productivo global.</p>
<p>La <strong>catedrática de la UPV María Dolores Raigón</strong> fue una de las voces más destacadas del encuentro. En su intervención, alertó sobre la fragilidad del modelo alimentario hegemónico, “guiado por un espíritu patriarcal que prioriza el beneficio económico por encima de las personas y del planeta”.</p>
<blockquote><p>“Los pueblos necesitamos disponer de materiales genéticos propios, como las semillas de los vegetales que comemos, que nos hagan más fuertes, más resilientes y más adaptativos a las consecuencias del cambio climático”, señaló Raigón.</p></blockquote>
<p>La experta denunció también la pérdida de autonomía de las personas consumidoras frente a un <strong>mercado monopolizado por grandes multinacionales</strong>, dominado por el monocultivo y la dependencia tecnológica.</p>
<blockquote><p>“Cada vez tenemos menos capacidad para decidir cómo se producen nuestros alimentos y qué queremos comer. Nos están obligando a aceptar un sistema que no respeta la vida ni el territorio”, añadió.</p></blockquote>
<p>Durante las jornadas, Betxí se transformó en el <strong>epicentro mundial de la reflexión agroecológica con perspectiva feminista</strong>, poniendo en valor el papel histórico y actual de las mujeres en la defensa de la tierra, el agua y las semillas.</p>
<blockquote><p>“La mujer es una pieza clave para impulsar el cambio hacia un modelo de producción agraria sostenible. Siempre ha sido cuidadora, estableciendo un vínculo con el territorio y con sus elementos esenciales, asegurando que formen parte de la cultura, la gastronomía y la salud colectiva”, subrayó Raigón.</p></blockquote>
<p>El programa incluyó <strong>mesas de debate con una activa participación del público</strong>, así como una <strong>performance a cargo de La Colectiva</strong>, integrada por mujeres campesinas desplazadas de Latinoamérica. Por la tarde, los asistentes participaron en <strong>talleres colaborativos</strong> centrados en los ejes del <strong>agua, el suelo y las semillas</strong>, donde se compartieron experiencias, obstáculos y estrategias para avanzar hacia una transición ecológica justa.</p>
<p></p>
<p>Con esta tercera edición, las Jornadas Internacionales Agroecología y Mujer consolidan su papel como un <strong>espacio de encuentro y pensamiento crítico</strong>, que sitúa a Betxí y a la provincia de Castellón en el mapa internacional de la <strong>agroecología con enfoque de género</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
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