{"id":188145,"date":"2026-04-30T11:50:27","date_gmt":"2026-04-30T10:50:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/?post_type=noticias&#038;p=188145"},"modified":"2026-05-06T10:31:49","modified_gmt":"2026-05-06T09:31:49","slug":"hay-que-cambiar-el-trabajo-cuando-no-da-la-vida","status":"publish","type":"noticias","link":"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/ca\/noticias\/hay-que-cambiar-el-trabajo-cuando-no-da-la-vida\/","title":{"rendered":"Hay que cambiar el trabajo cuando no da la vida"},"content":{"rendered":"<p>Millones de mujeres sostienen, sin salario, sin cotizaci\u00f3n y sin reconocimiento, el entramado que permite que todo lo dem\u00e1s funcione. Cuidan cuerpos enfermos, acompa\u00f1an infancias, sostienen personas mayores. Y cuando salen al mercado laboral, lo hacen en condiciones dise\u00f1adas como si ese trabajo no existiera, como si la jornada laboral empezara y terminara en el puesto de trabajo. Seg\u00fan el informe m\u00e1s reciente de la OIT, <strong>708 millones de mujeres est\u00e1n fuera del mercado laboral a causa de los cuidados no remunerados<\/strong>, frente a 40 millones de hombres en la misma situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este contexto el \u201cno me da la vida\u201d se ha convertido en algo recurrente. \u00bfCu\u00e1ntas veces utilizamos esta expresi\u00f3n como s\u00edntesis de muchos de nuestros malestares? Y frente a quienes tienen la tentaci\u00f3n de ver problemas individuales, de mala organizaci\u00f3n o de debilidad, nosotras vemos un sistema que nos agota. Una manera de nombrar esa colisi\u00f3n entre empleos que lo ocupan todo y vidas que siguen necesitando ser sostenidas. De nombrar tambi\u00e9n que algunas vidas <em>dan para menos que otras, <\/em>y de que el sistema sigue funcionando porque alguien, casi siempre mujeres, est\u00e1n absorbiendo los costes invisibles, las vulnerabilidades y las dimensiones cada vez m\u00e1s privatizadas.<\/p>\n<p>Desde la Econom\u00eda Social y Solidaria (ESS) hemos visto que este conflicto est\u00e1 presente tambi\u00e9n en nuestras entidades, que necesitamos salvar la distancia entre discurso y pr\u00e1ctica. Y que los feminismos, y concretamente la econom\u00eda feminista, nos aporta un marco conceptual y pol\u00edtico central para ello.\u00a0 Desde ah\u00ed abordamos la construcci\u00f3n de <strong>organizaciones habitables<\/strong>: espacios donde la vida quepa, donde no haya que elegir entre sostenerse o sostener el proyecto, donde se piensen formas alternativas de participaci\u00f3n, liderazgos y reparto de los trabajos, donde los cuidados no sean un problema individual sino una responsabilidad compartida. No es una idea abstracta: es un marco pol\u00edtico y pr\u00e1ctico, en construcci\u00f3n, que sirve para orientarnos y dotar de sentido a todo lo que vamos haciendo para, como dec\u00edamos, hacer la ESS (y sus organizaciones) m\u00e1s feminista.<\/p>\n<p>En este proceso de revisi\u00f3n nos encontramos con la pol\u00edtica laboral, todos aquellos acuerdos, medidas, herramientas que ordenan la vida de las personas trabajadoras de nuestras entidades. <a href=\"https:\/\/reaseuskadi.eus\/politika-laboral-feminista-pistas-para-avanzar-hacia-entornos-laborales-habitables\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>\u2018Ante el no me da la vida, pol\u00edtica laboral feminista\u2019<\/strong><\/a><strong>\u201d,<\/strong> impulsado por <strong>Mugarik Gabe<\/strong>, S<strong>ETEM Hego Haizea<\/strong> y <strong>REAS Euskadi<\/strong>, recoge parte de este proceso, en el que se reflexiona sobre \u00e1mbitos como tiempos, condiciones econ\u00f3micas, organizaci\u00f3n de las tareas, fortalecimiento de capacidades y participaci\u00f3n, espacios e identidad y clima laboral. Y en el que se construyen<a href=\"https:\/\/www.pikaramagazine.com\/2024\/04\/politica-laboral-feminista-ante-el-no-me-da-la-vida\/\"> 10 principios y 20 acuerdos<\/a> que muestran que hacer organizaciones m\u00e1s habitables no es solo deseable, es posible. Y que hacerlo implica tocar poder, recursos y privilegios.<\/p>\n<p>Porque hablar de redistribuci\u00f3n de la riqueza implica ampliar la mirada a qu\u00e9 estamos entendiendo por riqueza. Sin dejar de lado lo material, el dinero, nos obliga tambi\u00e9n a hablar de cuestiones como <strong>los tiempos, qui\u00e9n dispone de estos y por qu\u00e9<\/strong>. Nos invita a hablar de reconocimiento y valoraci\u00f3n. Nos hace mirar con atenci\u00f3n la distribuci\u00f3n de los trabajos, qui\u00e9n hace qu\u00e9, en qu\u00e9 condiciones y por qu\u00e9 esa tarea vale lo que vale.<\/p>\n<p>La econom\u00eda feminista y ESS llevan d\u00e9cadas construyendo respuestas a eso, no solo desde la teor\u00eda sino desde la pr\u00e1ctica organizativa, desde el conflicto interno, desde el ensayo y el error de miles de organizaciones que intentan hacer las cosas de otra manera. Este art\u00edculo recoge cinco claves en esa direcci\u00f3n.<\/p>\n<h2>1. Sin cuidados no hay riqueza<\/h2>\n<p>El sistema econ\u00f3mico sigue funcionando como si cuidar no fuera un trabajo. Como si no generara valor. Como si no agotara cuerpos. La econom\u00eda feminista lleva d\u00e9cadas se\u00f1alando esta contradicci\u00f3n estructural y denunciando que esta responsabilidad recae sobre las mujeres de forma desproporcionada, especialmente sobre las que acumulan m\u00e1s vulnerabilidades como lo son las mujeres migradas y las racializadas.<\/p>\n<p>Redistribuir la riqueza empieza por ah\u00ed: por reconocer que cocinar, limpiar, cuidar o acompa\u00f1ar tambi\u00e9n son trabajo. Y que no puede seguir recayendo de forma gratuita y desigual sobre las mujeres. Este reconocimiento tiene implicaciones directas en t\u00e9rminos de cotizaciones, pensiones, tiempo libre y poder de negociaci\u00f3n. Implica tambi\u00e9n impulsar sistemas p\u00fablicos universales de cuidados, que saquen esta responsabilidad de las \u00e1reas privadas y la conviertan en un derecho colectivo.<\/p>\n<p>El \u00e1mbito organizacional, nuestro aprendizaje es claro: <strong>sin redistribuci\u00f3n de los cuidados no hay justicia laboral<\/strong>. Y eso no va de conciliaci\u00f3n individual, va de reorganizarlo todo. Desde los horarios hasta las cargas de trabajo, pasando por permisos, ritmos y expectativas.<\/p>\n<p>Reducir la jornada sin reducir salario, mejorar permisos, garantizar el derecho al cuidado o revisar qui\u00e9n est\u00e1 sosteniendo lo invisible dentro de las organizaciones no son medidas accesorias. Son redistribuci\u00f3n real de tiempo, de energ\u00eda y de vida.<\/p>\n<h2><strong>2. Democratizar la empresa tambi\u00e9n es repartir la riqueza<\/strong><\/h2>\n<p>La riqueza no se concentra en abstracto y en el \u00e1mbito de las organizaciones y de las empresas esta concentraci\u00f3n se produce de una manera muy concreta: cuando quienes trabajan no tienen ning\u00fan poder sobre las decisiones que les afectan y cuando los beneficios generados colectivamente se acumulan en muy pocas manos.<\/p>\n<p>La ESS propone otra arquitectura: propiedad colectiva, gesti\u00f3n democr\u00e1tica, reinversi\u00f3n social de los excedentes. En el Estado espa\u00f1ol, <strong>la ESS da empleo a m\u00e1s de 2,2 millones de personas<\/strong> y muestra hist\u00f3ricamente mayor estabilidad en el empleo y menores brechas salariales internas que las empresas convencionales. Una pol\u00edtica laboral que fomente estos modelos apuesta por estructuras donde el poder de decisi\u00f3n sobre la riqueza generada no est\u00e1 concentrado.<\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n feminista de esa democratizaci\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1 de los datos salariales. Como documenta el estudio de REAS RdR \u2018<a href=\"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/noticias\/las-mujeres-de-la-ess-informe-sobre-perfil-competencial\/\">Las mujeres en la ESS. Perfil de competencias y necesidades de formaci\u00f3n para incrementar y visibilizar su liderazgo\u2019<\/a> las brechas de g\u00e9nero se reducen en organizaciones con estructuras m\u00e1s horizontales y en donde las mujeres est\u00e1n en los espacios de decisi\u00f3n. Esto no ocurre de forma autom\u00e1tica, requiere trabajo consciente de transformaci\u00f3n cultural. Las l\u00f3gicas patriarcales no desaparecen por el hecho de organizarse bajo un modelo de la ESS, lo que cambia son las condiciones para disputarlas.<\/p>\n<p><strong>Democratizar las empresas tambi\u00e9n implica hacer compatibles los espacios de decisi\u00f3n con la vida<\/strong> (ritmos, horarios, etc\u00e9tera), revisar liderazgos, cuidar los procesos de toma de decisiones y participaci\u00f3n, y corregir desigualdades internas en estructuras y procedimientos.<\/p>\n<p>Esto conecta directamente con una redistribuci\u00f3n m\u00e1s justa de la riqueza, al disputar no solo el reparto econ\u00f3mico, sino tambi\u00e9n el poder de decisi\u00f3n porque repartir la riqueza tambi\u00e9n es repartir la capacidad de decidir sobre ella.<\/p>\n<h2>3. Las brechas no se reducen solas<\/h2>\n<p>La desigualdad de g\u00e9nero en el empleo no es una anomal\u00eda: es parte del sistema.<\/p>\n<p>La brecha salarial de g\u00e9nero en el Estado espa\u00f1ol se sit\u00faa entre el 15 y el 20 por ciento, seg\u00fan la fuente y la metodolog\u00eda, pero todas las mediciones apuntan en la misma direcci\u00f3n. En el caso de Euskadi esa brecha se reduce a un margen entre el 13 y 14,7 por ciento y Navarra resulta ser la comunidad aut\u00f3noma que registra la mayor brecha salarial entre mujeres y hombres (20,68 por ciento), seg\u00fan datos de UGT. Detr\u00e1s del porcentaje hay segregaci\u00f3n horizontal, con mujeres concentradas en los sectores peor pagados; una c\u00fapula directiva donde solo el 9 por ciento de las direcciones generales est\u00e1n ocupadas por mujeres; mayor parcialidad no deseada; y la penalizaci\u00f3n econ\u00f3mica por la maternidad, que no tiene equivalente masculino. Seg\u00fan CCOO, <strong>una de cada cuatro mujeres en el Estado espa\u00f1ol cobra el salario m\u00ednimo o menos.<\/strong><\/p>\n<p>En los sectores m\u00e1s feminizados y precarizados como son el trabajo dom\u00e9stico, los cuidados, el comercio informal y la agricultura de temporada, la intersecci\u00f3n de g\u00e9nero, clase, origen \u00e9tnico y situaci\u00f3n administrativa multiplica la vulnerabilidad. La ampliaci\u00f3n de derechos de las empleadas del hogar y la ratificaci\u00f3n del Convenio 189 de la OIT fueron avances reales, arrancados tras a\u00f1os de presi\u00f3n de las propias trabajadoras y de los movimientos feministas. El reto ahora es que se apliquen con eficacia y que no se queden en papel.<\/p>\n<p>Cerrar estas brechas requiere m\u00e1s que datos, requiere de transparencia salarial con consecuencias reales, planes de igualdad que obliguen a actuar, criterios de igualdad en contrataci\u00f3n y promoci\u00f3n. Y tambi\u00e9n el reconocimiento y reparto de todos los trabajos invisibles que se realizan dentro de las propias organizaciones.<\/p>\n<p><strong>La ESS ofrece condiciones m\u00e1s favorables para estructuras salariales m\u00e1s horizontales<\/strong> porque no opera bajo la presi\u00f3n de maximizar beneficio a cualquier coste. Pero tampoco es inmune a reproducir las desigualdades del entorno, y el an\u00e1lisis feminista de la propia ESS muestra avances reales, pero tambi\u00e9n tensiones que no conviene romantizar.<\/p>\n<h2>4. No todo vale para crecer<\/h2>\n<p>Hay una pregunta que raramente aparece en los debates de pol\u00edtica laboral: para qu\u00e9 producimos. El sistema tiene una respuesta incorporada, producimos para acumular capital. El bienestar de las personas, la sostenibilidad de los ecosistemas, la calidad de vida queda en un segundo plano, o directamente fuera del debate si no generan beneficio econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>La econom\u00eda feminista y la ESS llevan d\u00e9cadas respondiendo desde una l\u00f3gica diferente: producimos para sostener la vida. La medida del \u00e9xito econ\u00f3mico no puede ser solo el crecimiento del PIB. Tiene que incluir la salud de las personas, su tiempo libre, sus relaciones, su seguridad. Y recupera tambi\u00e9n la importancia del c\u00f3mo. No importa solo lo que hacemos sino tambi\u00e9n c\u00f3mo lo hacemos.<\/p>\n<p>Este cambio de orientaci\u00f3n tiene implicaciones concretas para la pol\u00edtica laboral. Cuestionar la productividad ilimitada como valor en s\u00ed mismo. Poner l\u00edmites a la acumulaci\u00f3n a trav\u00e9s de fiscalidad progresiva, impuestos a las grandes fortunas, restricciones en empresas con participaci\u00f3n p\u00fablica. Redefinir qu\u00e9 trabajo social es valioso, porque no puede seguir siendo m\u00e1s rentable especular con vivienda que cuidar personas mayores.<\/p>\n<p>Las organizaciones de la ESS trabajan con esta l\u00f3gica desde hace d\u00e9cadas, priorizando el bienestar de las personas en sentido amplio sobre la rentabilidad a corto plazo; generando empleo de calidad sin seguir el modelo extractivo; tratando de integrar los diferentes momentos vitales de las personas en la definici\u00f3n de sus pol\u00edticas laborales. Los bancos de tiempo, las cooperativas de consumo, las monedas sociales o los mercados de intercambio son pr\u00e1cticas concretas de otra forma de producir y distribuir la riqueza. Organizaciones que adaptan sus puestos, que desde un enfoque psicosocial eval\u00faan el bienestar de las personas trabajadoras, que priorizan invertir sus recursos en ampliar ese bienestar y en hacerse cargo de los posibles impactos del empleo en nuestras vidas, avanzan tambi\u00e9n en el cuestionamiento de esa centralidad del crecimiento.<\/p>\n<p>No es solo mejorar el trabajo. Es cambiar su sentido.<\/p>\n<h2>5. Fortalecer lo com\u00fan para redistribuir la riqueza<\/h2>\n<p><strong>Uno de los mecanismos m\u00e1s eficaces de concentraci\u00f3n de riqueza es la fuga de capital<\/strong>: los beneficios generados en un territorio se extraen hacia centros financieros globales, dejando atr\u00e1s empleo precario y comunidades que tienen que sostenerse solas. La ESS lleva a\u00f1os construyendo alternativas: circuitos cortos de producci\u00f3n, finanzas \u00e9ticas y mercados locales que mantienen la riqueza donde se genera.<\/p>\n<p>Para ello resulta necesario incidir en la contrataci\u00f3n p\u00fablica responsable, marcos normativos favorables y apoyo institucional sin tutelaje apostando por una redistribuci\u00f3n que no depende solo de la fiscalidad sino de c\u00f3mo se organiza la actividad econ\u00f3mica en el territorio.<\/p>\n<p>Esta relocalizaci\u00f3n de la actividad econ\u00f3mica y, por tanto, de la riqueza pasa tambi\u00e9n por contar con organizaciones que hagan parte de este mercado social, que sigan construyendo ecosistemas econ\u00f3micos alternativos con escala real.<\/p>\n<p>Desde un enfoque feminista, requiere tener en cuenta al menos dos cuestiones. En primer lugar, poner en valor lo comunitario. Las redes de cuidado mutuo, los grupos de crianza compartida, las redes vecinales de apoyo, las iniciativas de soberan\u00eda alimentaria lideradas por mujeres son tambi\u00e9n redes econ\u00f3micas. Producen bienestar, generan v\u00ednculos, sostienen comunidades.<\/p>\n<p>Y, en segundo lugar, seguir construyendo otras narrativas que den sentido a eso \u201ccom\u00fan\u201d. <strong>Frente a la frustraci\u00f3n, el cansancio, apostamos por reconocer todo lo hecho.<\/strong> Por contarlo y cont\u00e1rnoslo, como una manera tambi\u00e9n de comprometernos con el entorno. Por seguir entendiendo que la construcci\u00f3n de pol\u00edticas laborales feministas, invertir tiempos y recursos en ello, debe ser una cuesti\u00f3n que nos permita generar identidad compartida y valor. Un argumento de peso para seguir haciendo camino juntas.<\/p>\n<h2>Que no nos de la vida tambi\u00e9n es pol\u00edtico<\/h2>\n<p>Estas cinco claves son una impugnaci\u00f3n directa a la forma en que hoy se organiza el trabajo y se reparte la riqueza. No es posible una redistribuci\u00f3n justa de la riqueza sin una reorganizaci\u00f3n de todos los trabajos. Y no es posible hacer este ejercicio de reorganizaci\u00f3n sin cuestionar el papel que el patriarcado y el capitalismo han asignado a las mujeres y otras identidades de g\u00e9nero en esa divisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Estas reflexiones han puesto palabras a algo que muchas ya sab\u00edamos en el cuerpo: que ese agotamiento no es casual, ni individual, ni se arregla con agendas mejor organizadas. Es estructural. Y, por tanto, tambi\u00e9n puede ser pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Convertir el \u201cno me da la vida\u201d en conflicto y en propuesta implica dejar de adaptarnos a un modelo que nos exprime y empezar a discutir sus reglas. Implica preguntarnos por qu\u00e9 hay trabajos que no cuentan, por qu\u00e9 los cuidados siguen siendo un asunto privado y por qu\u00e9 la riqueza que generamos colectivamente acaba concentr\u00e1ndose en tan pocos lugares.<\/p>\n<p>Una pol\u00edtica laboral feminista y desde la ESS no viene a \u201cincluir\u201d a las mujeres en lo que ya hay. Viene a cambiarlo. A repartir el trabajo, el tiempo, los cuidados y el poder. A poner l\u00edmites a la acumulaci\u00f3n y a sostener la vida como prioridad.<\/p>\n<p>Porque igual el problema no es que no nos d\u00e9 la vida.<\/p>\n<p>Igual el problema es para qu\u00e9 \u2014y para qui\u00e9n\u2014 est\u00e1 organizada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.pikaramagazine.com\/2026\/04\/hay-que-cambiar-el-trabajo-cuando-no-da-la-vida\/\">Pikara Magazine<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es necesario conectar los malestares cotidianos (con sus marcas de g\u00e9nero, raza y clase, entre otras) con las formas en que se organiza el empleo y se reparte la riqueza. Desde el feminismo y la Econom\u00eda Social y Solidaria se proponen claves para una pol\u00edtica laboral que ponga la vida en el centro.  Silvia Piris \/ Zaloa P\u00e9rez \/ Malena Burghardt Lauzurica de REAS Euskadi y Red Anagos para Pikara.<\/p>\n","protected":false},"author":12,"featured_media":188146,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","_relevanssi_hide_post":"","_relevanssi_hide_content":"","_relevanssi_pin_for_all":"","_relevanssi_pin_keywords":"","_relevanssi_unpin_keywords":"","_relevanssi_related_keywords":"","_relevanssi_related_include_ids":"","_relevanssi_related_exclude_ids":"","_relevanssi_related_no_append":"","_relevanssi_related_not_related":"","_relevanssi_related_posts":"","_relevanssi_noindex_reason":"","footnotes":""},"categories":[],"tags":[259,2506,2116],"tematicas":[736],"territorios":[1064],"destacar_noticias":[949],"class_list":["post-188145","noticias","type-noticias","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","tag-cuidados","tag-idearia-2026","tag-politica-laboral-feminista","tematicas-feminismos","territorios-estado-espanol","destacar_noticias-destacada"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Hay que cambiar el trabajo cuando no da la vida - economiasolidaria.org<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/noticias\/hay-que-cambiar-el-trabajo-cuando-no-da-la-vida\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"ca_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Hay que cambiar el trabajo cuando no da la vida - economiasolidaria.org\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Es necesario conectar los malestares cotidianos (con sus marcas de g\u00e9nero, raza y clase, entre otras) con las formas en que se organiza el empleo y se reparte la riqueza. 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