{"id":73714,"date":"2008-02-25T00:00:00","date_gmt":"2008-02-24T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/recursos\/la-distribucion-moderna-la-invasion-de-los-supermercados\/"},"modified":"2020-07-09T11:39:11","modified_gmt":"2020-07-09T10:39:11","slug":"biblioteca-la-distribucion-moderna-la-invasion-de-los-supermercados","status":"publish","type":"recursos","link":"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/ca\/recursos\/biblioteca-la-distribucion-moderna-la-invasion-de-los-supermercados\/","title":{"rendered":"La distribuci\u00f3n moderna: la invasi\u00f3n de los supermercados"},"content":{"rendered":"<p>Nuestros h\u00e1bitos alimentarios y de consumo han sufrido, en los \u00faltimos a\u00f1os, una profunda transformaci\u00f3n. La aparici\u00f3n de los supermercados, hipermercados, cadenas de descuento, autoservicios&#8230; (lo que se ha venido en llamar distribuci\u00f3n moderna) han contribuido a la mercantilizaci\u00f3n del qu\u00e9, el c\u00f3mo y el d\u00f3nde compramos supeditando la alimentaci\u00f3n, la agricultura y el consumo a la l\u00f3gica del capital y del mercado.<br \/><!--break--><br \/><strong>Un modelo depredador<\/strong><br \/>Desde la apertura del primer supermercado en el Estado espa\u00f1ol en el a\u00f1o 1957, este modelo de distribuci\u00f3n y venta se ha ido generalizando, especialmente a lo largo los a\u00f1os 80 y 90, llegando a ejercer a d\u00eda de hoy un monopolio absoluto de la distribuci\u00f3n alimentaria. En la actualidad, cinco grandes cadenas controlan la distribuci\u00f3n de m\u00e1s de la mitad de los alimentos que se compran en el Estado espa\u00f1ol sumando un total del 55% de la cuota de mercado: Carrefour controla un 23,7% de la cuota, Mercadona un 16%, Eroski un 7,4%, Alcampo un 6,1% y el Corte Ingl\u00e9s un 2,3%. Adem\u00e1s, si sumamos a \u00e9stos la distribuci\u00f3n realizada por las dos principales centrales de compra mayoristas (Euromadi e IFA), llegamos a la conclusi\u00f3n de que solo siete empresas controlan el 75% de la distribuci\u00f3n de alimentos (Garc\u00eda y G. Rivera, 2007).<br \/>Nunca el mercado de la distribuci\u00f3n de alimentos hab\u00eda estado en tan pocas manos, pero no solo eso. M\u00e1s del 80% de la compra de alimentos se realiza en supermercados, hipermercados&#8230; y el 55% de estas compras se llevan a cabo en tan solo cinco grandes cadenas: Mercadona, Carrefour (que incluye a Dia y Champion), Alcampo, Eroski y el Corte Ingl\u00e9s (que incluye Open Cor) (Garc\u00eda y G. Rivera, 2007). En consecuencia, el consumidor cada vez tiene menos puertas de acceso a los alimentos y el productor cada vez tiene menos opciones para llegar al consumidor. El poder de venta a los consumidores y el poder de compra a los distribuidores, por parte de unas pocas empresas, es total.<br \/>Esto es lo que se ha venido en llamar la teor\u00eda del embudo: millones de consumidores por un lado y miles de campesinos por el otro y tan solo unas pocas empresas controlan la cadena de distribuci\u00f3n de alimentos. A nivel europeo, por poner un ejemplo, se contabilizan unos 160 millones de consumidores en un extremo de la cadena alimentaria y unos 3 millones de productores en el otro, en medio unas 110 centrales y grupos de compra \/2 monopolizan el sector (Vorley, 2003). Este modelo de distribuci\u00f3n moderna tiene graves consecuencias no solo en el agricultor y en el consumidor, sino tambi\u00e9n en el lugar y en el modo de trabajo, en el medio ambiente, en el comercio local, en el modelo de consumo, en los pa\u00edses del Sur.<\/p>\n<p><strong>Agricultura industrial y alimentos viajeros<\/strong><br \/>Como hemos se\u00f1alado, el modelo de distribuci\u00f3n moderna tiene graves impactos en el agricultor. No en vano en los diez \u00faltimos a\u00f1os en el Estado espa\u00f1ol han desaparecido casi diez explotaciones agrarias al d\u00eda y la poblaci\u00f3n campesina activa se ha reducido al 5,6% del total. Con estas cifras, en los pr\u00f3ximos quince a\u00f1os, el Estado espa\u00f1ol tendr\u00e1 que importar el 80% de los alimentos necesarios para alimentar a su poblaci\u00f3n (Fundaci\u00f3 Terra, 2006). Pero aqu\u00ed no terminan las consecuencias para el agricultor, en el a\u00f1o 2005 el \u00cdndice de Precios al Consumo (IPC) de la alimentaci\u00f3n subi\u00f3 un 4,2% sin embargo los precios de venta de los productos agr\u00edcolas disminuyeron. Esto provoc\u00f3 un descenso de la renta agraria en un 12%, lleg\u00e1ndose a situar en un 65% de la renta general (Garc\u00eda, 2007).<br \/>La distribuci\u00f3n moderna determina un modelo de agricultura y de campesinado donde las producciones familiares no tienen cabida, a la vez que promueve una agricultura industrial, intensiva e insostenible. La situaci\u00f3n de monopolio ha llevado a que el agricultor cada vez cobre menos por su producto y el consumidor pague m\u00e1s, siendo la gran distribuci\u00f3n quien se lleva la diferencia. De este modo, los precios en origen de los productos agr\u00edcolas han llegado a multiplicarse hasta por once en destino, existiendo una diferencia media de 390% entre el precio en origen y el precio en destino (COAG, 2007). Se calcula que m\u00e1s del 60% del beneficio final del precio del producto se concentra en la distribuci\u00f3n moderna.<br \/>Esta l\u00f3gica de sometimiento del agricultor es extensible a otros proveedores. La situaci\u00f3n de monopolio de la distribuci\u00f3n moderna le permite establecer unas reglas comerciales que asfixian a sus suministradores, quienes a su vez se ven obligados a autoexplotarse o a explotar a sus trabajadores, siempre en busca de la maximizaci\u00f3n de los beneficios, en una cadena de explotaci\u00f3n de mayor a menor. La ganadora, sin duda, es siempre la distribuci\u00f3n moderna \u00fanica v\u00eda de entrada al consumidor. La mercantilizaci\u00f3n de la agricultura conduce a una \u201cdeslocalizaci\u00f3n alimentaria\u201d sin precedentes con alimentos que recorren miles de kil\u00f3metros antes de llegar a nuestras mesas y que conlleva graves consecuencias medioambientales. Se calcula que en la actualidad, la mayor parte de los alimentos viajan entre 2.500 y 4.000 kil\u00f3metros antes de ser consumidos, un 25% m\u00e1s que en 1980. Nos encontramos antes una situaci\u00f3n totalmente insostenible donde, por ejemplo, la energ\u00eda utilizada para mandar unas lechugas de Almer\u00eda a Holanda es tres veces superior a la utilizada para cultivarlas (Fundaci\u00f3 Terra, 2006).<br \/>Nuestra alimentaci\u00f3n se basa en el consumo de alimentos cada vez m\u00e1s lejanos con la consiguiente p\u00e9rdida de informaci\u00f3n sobre el origen y el modo de producci\u00f3n de los mismos. Seg\u00fan el estudio brit\u00e1nico Eating oil: food suply in a changing climate (Jones, 2001) una comida dominical t\u00edpica brit\u00e1nica realizada con fresas de California, br\u00f3coli de Guatemala, ar\u00e1ndanos de Nueva Zelanda, ternera de Australia, patatas de Italia, habichuelas de Tailandia y zanahorias de Sud\u00e1frica genera 650 veces m\u00e1s emisiones de carbono, debido al transporte, que si la misma comida hubiese sido realizada con alimentos cultivados localmente. Una pr\u00e1ctica irracional, ya que muchos de los alimentos importados se producen localmente. Gran Breta\u00f1a importa grandes cantidades de leche, cerdo, cordero y otros productos b\u00e1sicos, a pesar de que exporta cantidades similares de los mismos (Halweil, 2003).<br \/>Pero los alimentos viajeros no solo conllevan una contaminaci\u00f3n medioambiental creciente, sino que inducen a la uniformizaci\u00f3n y estandarizaci\u00f3n productiva. Por poner un ejemplo, si hasta hace pocos a\u00f1os en determinadas regiones de Europa exist\u00edan hasta centenares de variedades distintas de manzanas, hoy en d\u00eda en un supermercado tan solo se podr\u00e1n encontrar como mucho diez variedades en todo el a\u00f1o. Esto ha conducido al abandono del cultivo de variedades aut\u00f3ctonas en favor de aquellas que tienen una mayor demanda por parte de la gran distribuci\u00f3n, por sus caracter\u00edsticas de color, tama\u00f1o, etc. Una situaci\u00f3n que se podr\u00eda aplicar a muchos otros alimentos como el ma\u00edz, el tomate, la patata&#8230; donde el criterio mercantil y productivo ha primado por encima del ecol\u00f3gico y sostenible. La aparente diversidad publicitada por los supermercados no es nada m\u00e1s que una ficci\u00f3n.<br \/>Pero este modelo de distribuci\u00f3n comercial moderna conlleva tambi\u00e9n consecuencias negativas para quienes forman parte de su plantilla laboral. Los trabajadores de estos centros comerciales est\u00e1n sometidos a una estricta organizaci\u00f3n laboral neotaylorista caracterizada por ritmos de trabajo intensos, tareas repetitivas y rutinarias y con poca autonom\u00eda de decisi\u00f3n. Una situaci\u00f3n que comporta la aparici\u00f3n de agotamiento, estr\u00e9s y enfermedades laborales propias del sector como dolores cr\u00f3nicos de espalda y cervicales (Barranco, 2007).<br \/>En lo que respecta a las condiciones contractuales, priman las tablas salariales bajas y se introduce la \u201cflexibilidad num\u00e9rica\u201d que permite a la empresa contar con un grupo de trabajadores temporales, con jornadas flexibles, que son utilizados para ajustar el n\u00famero de personal a cada momento de la producci\u00f3n. Estas jornadas y horarios at\u00edpicos generan en los trabajadores afectados serias dificultades para conciliar su vida laboral con la social y familiar perdiendo incluso el control sobre su tiempo de \u201cno trabajo\u201d al no contar con un horario estable (Barranco, 2007).<br \/>Adem\u00e1s, en estos centros se lleva a cabo una pol\u00edtica anti-sindical, intent\u00e1ndose evitar la creaci\u00f3n de sindicatos de trabajadores a trav\u00e9s de pr\u00e1cticas ilegales, dificultando el derecho a reuni\u00f3n, presionando psicol\u00f3gicamente a los trabajadores que est\u00e1n en las listas sindicales, discriminando laboralmente a quienes son sindicalistas o a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n de sindicatos amarillos controlados por la patronal y que tiene por objetivo evitar la creaci\u00f3n de sindicatos de trabajadores.<br \/>Una de las cadenas de distribuci\u00f3n moderna que suma m\u00e1s abusos laborales a nivel mundial es Wal-Mart, el gigante del sector y la multinacional con un mayor n\u00famero de trabajadores en todo el mundo. Wal-Mart tiene una pol\u00edtica de gesti\u00f3n de la mano de obra basada en el pago de salarios muy bajos (un 20% inferiores a la media en el sector en Estados Unidos), y una feroz estrategia antisindical que ha conseguido abortar virtualmente casi todos los intentos de sindicalizaci\u00f3n en sus establecimientos en Am\u00e9rica del Norte (Antentas, 2007).<br \/><strong>Adi\u00f3s al comercio local<\/strong><br \/>Desde los a\u00f1os 80 y en contraposici\u00f3n al auge de la distribuci\u00f3n moderna, el comercio tradicional de alimentos ha sufrido una erosi\u00f3n constante e imparable llegando a ser a d\u00eda de hoy casi residual. Si en el a\u00f1o 1998 exist\u00edan en el Estado espa\u00f1ol 95 mil tiendas, en el 2004 esta cifra se hab\u00eda reducido a 25 mil (Garc\u00eda y G. Rivera, 2007).<br \/>Algunos estudios han analizado el impacto de la distribuci\u00f3n moderna en el \u00e1mbito local. Tomando el caso de Wal-Mart, en 1997, la Iowa State University hizo p\u00fablico un informe donde evidenciaba el impacto de este gigante de la distribuci\u00f3n en la regi\u00f3n. En un per\u00edodo de doce a\u00f1os hab\u00edan cerrado el 50% de las tiendas de venta al detalle (50% tiendas de ropa, 42% de variedades y 30% de inform\u00e1tica).<br \/>En la misma l\u00ednea, un estudio de Neumark et al (2007) conclu\u00eda que por cada puesto de trabajo creado por Wal-Mart en un municipio se destru\u00edan 1,5 puestos de trabajo en los negocios preexistentes.<br \/>Hay que tener en cuenta que el peque\u00f1o comercio forma parte de la econom\u00eda y de la comunidad local y contribuye a reforzarla. En este sentido, un trabajo realizado por Friends of the Earth (La Trobe, 2002) afirmaba que un 50% de las ganancias de estos establecimientos retornaban a la comunidad, normalmente a trav\u00e9s de la compra de productos locales, salarios de los trabajadores y dinero gastado en otros negocios, mientras que los supermercados retornaban tan solo un escu\u00e1lido 5%.<br \/>Otro de los impactos de la gran distribuci\u00f3n en las comunidades tiene que ver con la accesibilidad. La creciente desaparici\u00f3n del peque\u00f1o comercio ha generado problemas de acceso a los alimentos por parte de aquellos sectores con menores recursos econ\u00f3micos, gente mayor y quienes no tienen coche. La generalizaci\u00f3n de grandes centros comerciales en las afueras de las ciudades y el consiguiente cierre de comercios locales (especialmente evidente en los pa\u00edses anglosajones) ha hecho que aquellos que no ten\u00edan disponibilidad de transporte privado o con dificultades de movilidad hayan quedado al margen del sistema de distribuci\u00f3n de alimentos.<br \/>Un estudio de Friends of the Earth (2005) sobre los h\u00e1bitos de compra en Gran Breta\u00f1a se\u00f1alaba que hab\u00eda una mayor inclinaci\u00f3n a la compra de alimentos en peque\u00f1os establecimientos en zonas urbanas con menores ingresos econ\u00f3micos. En consecuencia, cuando \u00e9stos cerraban eran, precisamente, las poblaciones m\u00e1s desfavorecidas quienes se quedaban sin medios para acceder a los alimentos.<br \/>Esta situaci\u00f3n ha contribuido a la aparici\u00f3n de los llamados \u201cdesiertos alimentarios\u201d, zonas urbanas con crecientes dificultades para acceder a alimentos frescos y saludables, especialmente en \u00e1reas urbanas empobrecidas, donde la desaparici\u00f3n del peque\u00f1o comercio local ha dejado sin abastecimiento a las poblaciones locales.<br \/>Seg\u00fan se\u00f1alaba el peri\u00f3dico brit\u00e1nico The Observer 26\/08\/2007), cuatro millones de personas en Gran Breta\u00f1a, especialmente entre las familias m\u00e1s pobres, no pueden acceder a una dieta saludable.<br \/>M\u00e1s all\u00e1 del cierre de comercios locales, otro de los impactos de la generalizaci\u00f3n de las grandes superficies se da a nivel medioambiental, no solo por la creciente comercializaci\u00f3n de alimentos producidos a miles de kil\u00f3metros de distancia de donde son vendidos y consumidos (con el consiguiente uso del transporte a\u00e9reo y de emisiones de gas de efecto invernadero) sino por el aumento del uso del coche para llegar a estas grandes superficies. Seg\u00fan el gobierno brit\u00e1nico (The Observer, 26\/08\/2007), uno de cada diez viajes en coche en el Reino Unido son realizados para ir a comprar comida con el consiguiente coste en emisiones de di\u00f3xido de carbono, problemas de tr\u00e1fico, ruidos, accidentes y embotellamientos.<br \/>Adem\u00e1s, hay que tener en cuenta el excesivo uso del packaging por parte de estas cadenas. Los envases y embalajes constituyen una cuarta parte de la basura dom\u00e9stica y un 70% de los mismos est\u00e1 relacionado con el embalaje de los alimentos (INCPEN, 2001). Las pol\u00edticas de envasado impuestas por los supermercados son responsables de esta situaci\u00f3n con unas normativas inflexibles que apuestan por el uso sistem\u00e1tico del empaquetado. Un estudio realizado en Austria permiti\u00f3 observar que los compradores que acud\u00edan a cooperativas de consumo generaban un 75% menos de residuos que los que compraban en supermercados (Erzeuger Verbraucher<br \/>Initiative, 1992).<br \/>Frente a los impactos negativos que les son atribuidos, la distribuci\u00f3n moderna dise\u00f1a una estrategia de lavado de imagen con tintes verdes y solidarios. Es as\u00ed como en los \u00faltimos a\u00f1os han proliferado en los estantes de sus establecimientos productos ecol\u00f3gicos y de comercio justo. <br \/>Una estrategia que ha despertado las cr\u00edticas de un sector del movimiento por un comercio justo y del consumo ecol\u00f3gico.<br \/>En el Estado espa\u00f1ol cadenas comerciales como Carrefour, Alcampo y Eroski son algunas de las grandes distribuidoras que m\u00e1s esfuerzos han dedicado a dotarse de una imagen \u201cequitativa y responsable\u201d a partir de la comercializaci\u00f3n de productos de comercio justo y ecol\u00f3gicos. Pero a pesar de la introducci\u00f3n de estos productos en sus lineales, las pr\u00e1cticas comerciales de estas cadenas no han cambiado. El comercio justo y ecol\u00f3gico es utilizado como un instrumento de limpieza de imagen, tras el cual se esconden graves impactos en el medio ambiente, en la comunidad, en los derechos de los trabajadores, en el comercio local, etc (Vivas, 2007).<br \/>La mayor\u00eda de las grandes cadenas de distribuci\u00f3n cuentan con fundaciones propias o se integran en otras impulsadas desde el sector empresarial, con el objetivo de promover una imagen \u201csocialmente responsable\u201d. El gigante de la gran distribuci\u00f3n, Wal-Mart, cuenta con la Wal-Mart Foundation, desde donde financia, prioritariamente, actividades en el \u00e1mbito local. Casualmente es en este \u00e1mbito donde su imagen est\u00e1 m\u00e1s deteriorada, debido a unas pr\u00e1cticas antisindicales y desleales en la fijaci\u00f3n de los precios de los productos que acaban con el peque\u00f1o comercio y precarizan la mano de obra.<br \/>En la misma l\u00ednea podr\u00edamos citar el ejemplo de otras grandes cadenas como Carrefour con la Fundaci\u00f3n Solidaria Carrefour-Norte o Alcampo que no cuenta con una fundaci\u00f3n propia pero forma parte de la Fundaci\u00f3n Empresa y Sociedad, a la que pertenecen otras multinacionales de brillante expediente \u201csolidario\u201d como BBVA, Nike, Novartis, Telef\u00f3nica, Iberdrola, Inditex, La Caixa, El Corte Ingl\u00e9s, Sol Meli\u00e0, Repsol YPF y Uni\u00f3n Fenosa, por citar s\u00f3lo algunas.<br \/><strong>Control gubernamental<\/strong><br \/>Frente al impacto negativo de la distribuci\u00f3n moderna en distintos \u00e1mbitos y el aumento de la presi\u00f3n ciudadana, especialmente significativa en el mundo anglosaj\u00f3n, algunos pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea han empezado a introducir leyes para legislar el sector: regulaci\u00f3n de las relaciones entre el productor y el distribuidor, prohibici\u00f3n de la venta por debajo del precio de coste, acabar con la dependencia en las relaciones comerciales, etc.<br \/>En el Reino Unido, la Comisi\u00f3n de la Competencia llev\u00f3 a cabo una investigaci\u00f3n exhaustiva sobre las pr\u00e1cticas de los supermercados en la venta al detalle y la compra a sus proveedores que fue publicado en el a\u00f1o 2000. El Informe conclu\u00eda con un listado de un total de 52 pr\u00e1cticas consideradas anti-competitivas entre \u00e9stos y sus proveedores e instaba a que los cuatro principales supermercados del Reino Unido cumpliesen con un C\u00f3digo de Pr\u00e1cticas en sus relaciones con los proveedores (AA VV, 2007). Con la creciente concentraci\u00f3n del mercado por parte de la distribuci\u00f3n moderna, la Comisi\u00f3n de Competencia lanz\u00f3 una segunda investigaci\u00f3n en el a\u00f1o 2006 que concluir\u00e1 en el 2008.<br \/>En Francia, con el objetivo de poner freno a la dependencia del proveedor respecto a la distribuci\u00f3n moderna, se aprob\u00f3, en los a\u00f1os 1996 y 2005, la Ley Galland y la Ley Dutreil respectivamente. Ambas establec\u00edan la prohibici\u00f3n de vender por debajo del precio de coste de producci\u00f3n y la segunda prohib\u00eda los pagos a posteriori y las tarifas de \u201ccoste de servicios\u201d que la distribuci\u00f3n moderna impon\u00eda a los proveedores.<br \/>La Ley Dutreil establec\u00eda tambi\u00e9n que los contratos entre distribuidor y proveedor ten\u00edan que contener los precios fijados sin descuentos escondidos. En Alemania, en junio del 2005, la legislaci\u00f3n sobre la competencia fue reformada para asegurar que las grandes distribuidoras no utilizaban su poder de mercado para exigir condiciones especiales a sus proveedores (AA VV, 2007). Estas iniciativas, aunque limitadas, ponen de relieve la creciente preocupaci\u00f3n sobre el monopolio de la distribuci\u00f3n moderna y su poder de negociaci\u00f3n y de control del mercado.<br \/><strong>La neocolonizaci\u00f3n del Sur<\/strong><br \/>Hemos visto los impactos negativos de la distribuci\u00f3n moderna en muchos y diversos \u00e1mbitos, la estrategia de \u00e9sta para hacer frente a las cr\u00edticas y los intentos, limitados, de control por parte de los estados, pero la voracidad de la gran distribuci\u00f3n no tiene l\u00edmites. Con la saturaci\u00f3n de los mercados en el norte y una creciente clase media en el Sur, la distribuci\u00f3n moderna mira hacia nuevas cuotas de mercado.<br \/>Pa\u00edses de Asia, Am\u00e9rica Latina y \u00c1frica, especialmente India y China, se han convertido en nuevos objetivos estrat\u00e9gicos. Se trata de mercados v\u00edrgenes donde la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n se abastece en los mercados locales y pr\u00e1cticamente no existe un comercio al menor organizado y tecnificado. En la India, por ejemplo, el 95% del mercado al detalle se encuentra en manos de peque\u00f1os negocios familiares, sin acceso a la tecnolog\u00eda digital, y \u00e9stos suman un total de ventas de unos 250 mil millones de d\u00f3lares (Poston, 2006). Los beneficios potenciales en estos continentes son enormes.<br \/>Como se\u00f1alaba el informe de la FAO El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2004, Am\u00e9rica Latina y Asia han sido las regiones del planeta que han experimentado una mayor inversi\u00f3n por parte de las corporaciones alimentarias multinacionales.<br \/>De 1988 a 1997, las ventas de alimentos a trav\u00e9s de los supermercados se duplic\u00f3 con creces tanto en Am\u00e9rica Latina como en Asia oriental y sur-oriental.<br \/>En los pa\u00edses m\u00e1s grandes y ricos de Am\u00e9rica Latina, la cuota de ventas de los supermercados pas\u00f3 de un 15%-20% en 1990 al 60% en el 2000. En Asia, el auge de los supermercados empez\u00f3 m\u00e1s tarde, pero despeg\u00f3 de forma todav\u00eda m\u00e1s r\u00e1pida. En tan solo dos a\u00f1os, de 1999 al 2001, la proporci\u00f3n de alimentos elaborados y envasados vendidos por los supermercados en las zonas urbanas de China aument\u00f3 en m\u00e1s del 50%. En tan solo veinte a\u00f1os, de 1980 al 2001, las cinco cadenas de supermercados m\u00e1s grandes del mundo ampliaron el n\u00famero de pa\u00edses en que operaban en al menos<br \/>un 270%. En la actualidad, las cadenas m\u00e1s grandes controlan del 65 al 95% de las ventas que se realizan en los supermercados en Am\u00e9rica Latina (FAO, 2004).El r\u00e1pido aumento y la creciente concentraci\u00f3n de los supermercados tienen profundas repercusiones en la seguridad alimentaria y en el bienestar nutricional de las personas situadas en ambos extremos de la cadena, desde los agricultores que deben adaptarse a los requisitos y normas impuestas por unos mercados en continua evoluci\u00f3n hasta los consumidores de las zonas urbanas que cada vez dependen m\u00e1s de los alimentos distribuidos por estas cadenas (FAO, 2004).<br \/>Pero algunos de estos pa\u00edses no se lo est\u00e1n poniendo f\u00e1cil. \u00c9ste es el caso de la India con pol\u00edticas tradicionalmente proteccionistas en materia de comercio al detalle, aunque recientemente el gobierno indio parece haber llevado a cabo una cierta apertura del mercado a los inversionistas extranjeros permitiendo que empresas de otros pa\u00edses y de una sola marca (Mc Donalds, Marks &#038; Spencer, Ikea&#8230;) posean el 51% de algunos negocios.<br \/>Sin embargo, las multinacionales de la distribuci\u00f3n moderna se encuentran con una legislaci\u00f3n adversa para establecerse en la regi\u00f3n. Como afirmaba el ministro de comercio e industria indio, Kamal Nath: \u201cpermitir la entrada a los grandes grupos internacionales multimarca como el estadounidense Wal-Mart, el brit\u00e1nico Tesco y el franc\u00e9s Carrefour ser\u00eda ir demasiado lejos (&#8230;) Necesitamos encontrar un modelo que no desplace a nuestros vendedores minoristas existentes\u201d (Poston, 2006). De todos modos, estas cadenas optan por negociar con grandes conglomerados de la distribuci\u00f3n minorista india para poder acceder a los mercados internos.<br \/><strong>Algunas alternativas<\/strong><br \/>Pero frente a este modelo comercial, \u00bfqu\u00e9 alternativas se plantean? En primer lugar, es necesario llevar a cabo un consumo responsable y consumir en funci\u00f3n de lo que realmente necesitamos. La l\u00f3gica del sistema capitalista se basa en la producci\u00f3n generalizada de mercanc\u00edas y para que estas mercanc\u00edas sean vendidas desarrolla un modelo consumista que parte de la creaci\u00f3n artificial de necesidades y la obsolescencia planificada de los productos. <br \/>Cada vez consideramos que para ser felices debemos de consumir m\u00e1s. Pero si todo el mundo consumiese como un ciudadano estadounidense ser\u00edan necesarios cinco planetas tierra para satisfacer las necesidades de consumo de la poblaci\u00f3n mundial (Tello, 2004). Se trata de un modelo<br \/>totalmente insostenible.<br \/>En segundo lugar, podemos encontrar alternativas a la compra en grandes cadenas de distribuci\u00f3n a trav\u00e9s de los circuitos cortos y de proximidad: tiendas de barrio, mercados, colmados. Se trata de un modelo comercial enraizado en el territorio y la comunidad, que fortalece el tejido social barrial y aporta recursos econ\u00f3micos al mismo, si bien es importante no caer en idealizaciones simplificadas sobre el peque\u00f1o comercio como a veces se hace. Es necesario informarse de donde provienen los productos y alimentos que all\u00ed se distribuyen, c\u00f3mo se han fabricado, cu\u00e1les son las condiciones laborales de los empleados&#8230; e instar a los comerciantes a promover la producci\u00f3n local y del entorno y el empleo digno.<br \/>En tercer lugar es fundamental la acci\u00f3n pol\u00edtica. En el \u00e1mbito del consumo podemos participar en cooperativas de consumidores de productos ecol\u00f3gicos que funcionan, habitualmente, a nivel barrial y que a partir de un trabajo autogestionado establecen relaciones de compra directas con los productores ecol\u00f3gicos de su entorno con el objetivo de llevar a cabo un consumo ecol\u00f3gico, solidario y de apoyo<br \/>al campesinado local.<br \/>En cuarto lugar es necesario que esta acci\u00f3n pol\u00edtica trascienda el \u00e1mbito del consumo y que rompamos el mito de que nuestras acciones individuales, por s\u00ed mismas, generar\u00e1n cambios estructurales. En este sentido, es fundamental una acci\u00f3n pol\u00edtica colectiva dirigida a conseguir cambios reales en las instituciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas en direcci\u00f3n a un nuevo modelo de desarrollo y crecimiento sostenible social y ecol\u00f3gicamente.<br \/>Un consumo responsable s\u00f3lo ser\u00e1 posible en un contexto m\u00e1s amplio de transformaci\u00f3n social, pol\u00edtica y econ\u00f3mica y para conseguirlo es fundamental la creaci\u00f3n de espacios de resistencia, de transformaci\u00f3n y de acci\u00f3n pol\u00edtica colectiva.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestros h\u00e1bitos alimentarios y de consumo han sufrido, en los \u00faltimos a\u00f1os, una profunda transformaci\u00f3n. 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