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	<title>Empresas recuperadas archivos - economiasolidaria.org</title>
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	<description>El portal de la Economía Solidaria</description>
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	<title>Empresas recuperadas archivos - economiasolidaria.org</title>
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		<title>Empresas recuperadas en Argentina: del aguante a la construcción de alternativas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Dec 2025 12:53:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El Salto]]></category>
		<category><![CDATA[Empresas recuperadas]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Milei]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="1500" height="998" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/12/empresas-recuperadas-argentina.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" fetchpriority="high" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/12/empresas-recuperadas-argentina.jpg 1500w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/12/empresas-recuperadas-argentina-1280x852.jpg 1280w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/12/empresas-recuperadas-argentina-980x652.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/12/empresas-recuperadas-argentina-480x319.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 1500px, 100vw" /></figure>Las presiones e inercias estructurales que afectan a las empresas recuperadas se han visto amplificadas por la puesta en marcha de la agresiva agenda pro-corporativa, pro-imperial y reaccionaria encarnada por el gobierno de Milei.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="1500" height="998" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/12/empresas-recuperadas-argentina.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/12/empresas-recuperadas-argentina.jpg 1500w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/12/empresas-recuperadas-argentina-1280x852.jpg 1280w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/12/empresas-recuperadas-argentina-980x652.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/12/empresas-recuperadas-argentina-480x319.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 1500px, 100vw" /></figure><p>Del 27 al 29 de noviembre se celebra en la ciudad argentina de La Rioja el X <a href="https://recuperadasdoc.com.ar/ENCUENTROS/X_ESP.php">Encuentro Internacional sobre la Economía de las y los Trabajadores</a>. Un espacio de articulación que reúne a experiencias diversas de construcción de economías alternativas, cuyo fundamento principal es la promoción de la autogestión de las unidades económicas por parte de las propias personas trabajadoras.</p>
<p>Se trata de una red que surge estrechamente vinculada al auge de las llamadas Empresas Recuperadas por los Trabajadores (ERT), empresas en crisis o quiebra que, ante la amenaza de cierre y vaciamiento empresarial, son recuperadas y gestionadas de manera colectiva por las y los trabajadores. Un fenómeno que ha destacado especialmente en Argentina a partir del estallido de 2001, así como en países europeos como Grecia e Italia a raíz del <em>crash</em> de 2008.</p>
<p>El encuentro pretende dar un impulso renovado a las ERT como baluarte de resistencia en el nuevo ciclo político en marcha tanto en Argentina como a nivel global. Para ello, se reflexionará sobre la actual situación crítica de este sector popular, dada la combinación explosiva de una agudización de la crisis capitalista global, y de la emergencia consiguiente de fenómenos políticos como Javier Milei, cuya orientación ultraliberal, pro-corporativa y reaccionaria puede llegar a poner en jaque la ya de por si compleja viabilidad de estas experiencias.</p>
<p>Estos debates, a su vez, se entrelazan con la necesidad de llevar a cabo un balance en el seno del campo popular sobre los límites y contradicciones de las experiencias de gobierno progresistas, así como sobre el imperativo de insertar orgánicamente las ERT y otras experiencias análogas en estrategias más amplias de decidida subversión de las estructuras de poder político-empresarial a nivel nacional y global.</p>
<h1>Radiografía de las ERT en Argentina hoy</h1>
<p>Según el <a href="https://recuperadasdoc.com.ar/INFORMES/Informe%20ERT%202025%20Programa%20Facultad%20Abierta%20UBA.pdf">informe anual del Centro de Documentación de Empresas Recuperadas</a>, elaborado por el académico y militante Andrés Ruggeri, en julio de 2025 las ERT en Argentina son un total de 398 y emplean a 13.812 personas. El grueso se concentra en diversas ramas industriales con un peso histórico en el tejido productivo argentino (metalúrgica, alimentaria, textil, gráfica, cárnica). Son sectores industriales plagados de pymes y muy enfocados al mercado interno; por ello, han sido las principales víctimas de los distintos planes de ajuste neoliberal que han asolado el país desde los años setenta del siglo pasado, generando un gran volumen de cierres y quiebras que han abierto la puerta a las experiencias de autogestión.</p>
<p>Esta centralidad de la industria explica también el alto grado de concentración de las ERT en el área metropolitana de Buenos Aires (el 47,49% del total nacional), que acoge un importante cordón industrial. También hay un volumen destacado de iniciativas en la práctica totalidad del resto de provincias, como Santa Fe, Córdoba e incluso algunas escasamente industriales como La Rioja.</p>
<p>Se trata, por tanto, de un fenómeno significativo en términos cuantitativos, que responde a una trayectoria dilatada que hace que el fenómeno trascienda una determinada coyuntura histórica para tornarse un actor permanente en el escenario sociopolítico del país. Pero, al mismo tiempo, se encuentra sometido a una serie de presiones que amenazan su proyección y, a medio plazo, su propia existencia y viabilidad en términos económicos, sociales y políticos.</p>
<p>La pandemia, y su correlato en forma de medidas de aislamiento social y limitación de las actividades económicas, supusieron un duro golpe para este sector, el cual ya venía arrastrando problemas de competitividad y productividad que aumentaron hasta cotas críticas. La irrupción de nuevas formas de informalidad laboral, así como el notable auge del cuentapropismo y del empleo a través de plataformas digitales como Rappi o Uber, compiten además de manera ventajosa en el imaginario popular, limitando el atractivo de salidas colectivas ─pero con altos costos personales─ como las que representan las ERT.</p>
<blockquote><p>La consecuencia de toda esta concatenación de factores adversos es un cierto aumento de los cierres de ERT y, sobre todo, la pérdida de casi 1.000 puestos de trabajo en el sector entre 2022 y 2025.</p></blockquote>
<p>Todo ello se ha venido produciendo en un contexto de frustración de las expectativas de cambio depositadas en el último gobierno del peronismo progresista presidido por Alberto Fernández, tras el interregno neoliberal comandado por Macri. Este desplome anímico ha facilitado un avance muy potente de ideas reaccionarias e individualistas, así como un reflujo del movimiento popular y sindical pocas veces visto en un país con la tradición combativa de Argentina.</p>
<p>Esto ha afectado directa y gravemente al sector de las ERT, el cual, en tanto que apuesta contrahegemónica ─que a su vez, nada a contracorriente al operar en el terreno de juego del mercado capitalista─, se ha alimentado históricamente de esta ebullición social transformadora hoy en jaque. Además, en lo inmediato, el esquema progresista implementado desde el gobierno en este campo ha demostrado unos límites claros, derivados de una apuesta basada principalmente en subsidios y ayudas que minimicen los problemas de competitividad y las pérdidas de ingresos de las ERT (necesarias, sin duda, pero insuficientes), y que mira al sector como algo más bien periférico en el contexto del conjunto del aparato económico-productivo del país.</p>
<p>La consecuencia de toda esta concatenación de factores adversos es un cierto aumento de los cierres de ERT y, sobre todo, la pérdida de casi 1.000 puestos de trabajo en el sector entre 2022 y 2025. En este sentido, un análisis más cualitativo nos lleva a constatar, tal y como señala Ruggeri, que nos encontramos ante el primer momento de la historia reciente de Argentina en el que no se produce una correlación entre el descenso del PIB (indicativo de una situación de crisis económica) y un aumento de las ERT. Así, a partir de la pandemia, la caída de la actividad económica no se ha visto acompañada por un auge de las mismas. Un síntoma, en definitiva, de la comprometida situación que vive esta modalidad de apuesta popular.</p>
<h1>Milei o los zarpazos del “león anarcocapitalista”</h1>
<p>Estas presiones e inercias estructurales que afectan a las ERT en Argentina se ven exponencialmente amplificadas por la puesta en marcha de la agenda agresivamente pro-corporativa, pro-imperial y reaccionaria que encarna Javier Milei. Sin ánimo de realizar una caracterización detallada de los planes económicos que hoy emanan de la Casa Rosada, destacamos algunos aspectos que a nuestro entender afectan de manera directa al desenvolvimiento de las ERT y, por tanto, a su situación y viabilidad en el corto y medio plazo.</p>
<p>En primer lugar, los inicios del gobierno de Milei han pivotado sobre la implementación de un draconiano ajuste fiscal con importantes consecuencias sociales. Un ajuste que responde a las pulsiones ideológicas “libertarias” más oscuras de La Libertad Avanza, que trata de justificar su necesidad inmediata en el eterno chantaje al que se ve sometida Argentina por el pago de la deuda con el FMI y agentes financieros privados, y que, a la postre, es el comienzo de un plan de largo recorrido para vaciar el Estado argentino de sus más elementales instituciones de protección social.</p>
<p>En un contexto en el que las ERT han venido solventando parte de sus problemas de competitividad a través de diversos flujos de ayuda y subsidio público, la expectativa de un cese abrupto de las mismas supone una amenaza casi existencial. Aquí, el parámetro ideológico ultraliberal pretendidamente antiestatista del mileismo, converge con la voluntad de hacer la guerra desde el Estado a las entidades populares no cooptables y consideradas del “otro lado de la barricada”. En este sentido, Milei no tiene ningún incentivo para apoyar económicamente a las ERT, como tampoco a la economía popular o a la agricultura familiar.</p>
<p>En segundo lugar, la previsión de una reforma laboral de alcance, que ahonde en la destrucción del poder sindical, de las complejas instituciones de carácter colectivo operantes en el país en materia de ordenación del trabajo asalariado, y que genere condiciones más favorables para los intereses patronales vía supresión de derechos, supondrá con toda seguridad un avance de una atomización social que ya es una realidad entre amplios sectores.</p>
<p>Esto, en ese contexto preexistente de expansión acelerada de figuras ajenas al trabajo asalariado clásico, ligadas a distintos tipos de informalidad, al cuentapropismo y al capitalismo de plataformas, apuntalará las dificultades –materiales e ideológicas- para sostener proyectos colectivos de resolución de la vida como son las ERT. En este sentido, si desde este sector se vino promoviendo sin éxito durante el gobierno de Alberto Fernández la creación de un estatuto específico para las y los trabajadores de ERT que protegiese su condición desde las especificidades del sector, parece evidente que no será el gobierno de Milei el que impulsará esta medida. No al menos por propia voluntad, más bien todo lo contrario.</p>
<blockquote><p>La implementación del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) responde a objetivos e intereses antagónicos respecto a un ámbito como las empresas recuperadas.</p></blockquote>
<p>Por último, no podemos dejar de destacar una de las iniciativas-estrella del gobierno, la cual ejemplifica como pocas su vocación de transformación pro-corporativa del Estado y la sociedad argentinas, así como su exacerbado entreguismo al imperialismo y los capitales extranjeros. Se trata del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), una arquitectura institucional de fomento y garantía para la seguridad jurídica enfocada a servir de pista de aterrizaje a inversiones extranjeras de más de 200 millones de dólares, circunscrita a una serie de sectores considerados estratégicos en el tejido productivo del país en los próximos años, entre los que destacan energía, hidrocarburos y minería.</p>
<p>Una regulación que se pretende desregulación, enfocada a la atracción masiva de inversión extranjera directa, que institucionaliza una notable apertura económica dirigida a la extranjerización y corporativización del tejido empresarial del país. Una estrategia que busca modificar la matriz económico-productiva en un sentido abiertamente primario-exportador, de la mano además de un reciente acuerdo con Trump que ─más allá de que su sentido último sea ungir a Argentina como punta de lanza de la renovada estrategia imperial de disciplinamiento y alineamiento de la región, como plataforma hemisférica para la pugna geopolítica con China─ en lo concreto pone a su disposición toda una serie de sectores estratégicos en el ámbito de las materias primas, en las que Argentina cuenta con importantes reservas. A la postre, una estrategia de este tipo pasa insoslayablemente por inducir deliberadamente una amplia desindustrialización del país.</p>
<p>En este sentido, la implementación del RIGI responde a objetivos e intereses antagónicos respecto a un ámbito como las ERT. El hecho de que la mayoría de las mismas se adscriban al sector industrial, y se enfoquen principalmente al mercado interno (en muchos casos, como suministradoras de empresas mayores de capital nacional), saca del foco de las prioridades de planificación económica del gobierno a las ERT, de la misma manera que lo hace con el amplio tejido de pymes que componen una parte sustancial de la industria nacional. Y, en el caso de las ERT, no se debe obviar que se trata de entidades que, operando en el mercado capitalista, pretenden trascender la mera obtención de rentabilidad en favor de lógicas colectivas de desmercantilización de las relaciones sociales y productivas, lo que agudiza aún más su desventaja competitiva frente al gran sujeto corporativo que se pretende fortalecer. La triada compuesta por corporativización, extranjerización y desindustrialización promovida por el gobierno Milei constituye un ataque directo a las ERT.</p>
<h1>Construyendo alternativas desde el campo popular</h1>
<p>El contexto es complejo, y las ERT se enfrentan al reto de aportar su grano de arena a la necesaria resistencia multisectorial frente al plan de gobierno antipopular de Milei, así como de dotar de un nuevo impulso a la propia propuesta autogestionaria. Para ello, planteamos algunas claves para el debate.</p>
<p>Tenemos que empezar por el carácter ambivalente de las ERT. Estamos ante iniciativas contrahegemónicas que combinan miradas de corto plazo (mantenimiento de la fuente de trabajo inmediata y resolución de los imperativos vitales elementales de las personas involucradas y sus familias), con otras de largo aliento (construcción de alternativas a la preeminencia corporativa, en el marco de una perspectiva más amplia de cambio social profundo). Una ambivalencia que se plasma en el hecho de que se pretende construir y consolidar experiencias e instituciones colectivas orientadas a la desmercantilización integral de la vida mediante empresas que, a la postre, producen mercancías para ser comercializadas en el mercado capitalista.</p>
<p>Esta materialización “por adelantado” del mundo que deseamos, en la compleja ─y muchas veces hostil─ realidad presente es una de las principales fuentes de problemas, en la medida que se deben garantizar ciertos umbrales de competitividad, productividad y eficiencia establecidos por ese mercado capitalista, manteniendo al mismo tiempo la fuente de trabajo para el máximo posible de personas trabajadoras. Como hemos visto, este parámetro se ha visto seriamente erosionado en los últimos años.</p>
<p>Frente a esta adversidad estructural, que es llevada al límite por la aplicación inmisericorde del programa de gobierno de La Libertad Avanza, la principal garantía para la persistencia y avance de las ERT como sujeto político y socioeconómico relevante pasa por insertar orgánicamente su experiencia en un marco más amplio que agrupe al conjunto del campo popular, y que trace sendas encaminadas a dar un nuevo impulso a la subversión del <em>statu quo </em>capitalista vigente. En este sentido, se trata tanto de reconstruir alianzas que acuerpen orgánicamente a las ERT y las vinculen con mayor fuerza al resto de sujetos emancipadores, como de recuperar una vocación de transformación social integral y radical en el programa de acción de ese campo popular. Ambas líneas de acción se encuentran hoy ampliamente debilitadas en Argentina ─de forma similar a lo que está ocurriendo en muchas otras latitudes, en el marco de una cierta crisis global de las izquierdas─, como consecuencia de los pasos atrás dados en la matriz confrontativa y transformadora de los gobiernos de corte progresista, el reflujo de movimiento popular y la consiguiente acometida capitalista encarnada, en este caso, por Milei.</p>
<p>En lo que respecta a la parte orgánica, es especialmente relevante que durante los últimos años las ERT hayan visto debilitados sus vínculos con las organizaciones sindicales. Si bien se trata de dos espacios diferentes que han venido teniendo encuentros y desencuentros, resulta fundamental fortalecer un lazo que amplifique el apoyo mutuo y multiplique la capacidad de incidencia y movilización de ambas instancias. Más aún en un contexto de mutación del mercado laboral argentino, en el que una parte importante de las capas trabajadoras está priorizando solventar sus necesidades desde lo individual a través de plataformas como Rappi, enajenándose tanto de las organizaciones sindicales como de la posibilidad de participar en proyectos de ERT, las cuales, cada una en su ámbito y medida, pierden referencialidad.</p>
<p>Lo mismo ocurre con sectores ambientalistas, feministas, de defensa del territorio y pueblos originarios, que encarnan hoy algunas de las principales expresiones de antagonismo respecto al avance del modelo corporativo, patriarcal y de depredación primario-exportadora que deben resituarse en el radar del conjunto del campo popular. Asimismo, la generación de lazos internacionalistas sólidos que permitan soportar con la máxima resiliencia la disputa con las élites político-empresariales es fundamental.</p>
<p>En lo que respecta al vínculo con las expresiones políticas diversas del progresismo y la izquierda, este también se ha visto debilitado en el marco de los gobiernos progresistas habidos a lo largo de las últimas dos décadas. Esto es consecuencia del carácter periférico y colateral que se ha otorgado al ámbito de las ERT en el marco de las políticas estatales del kirchnerismo, sin una apuesta clara y dotada de recursos para que ─más allá de garantizar, mal que bien, el mantenimiento de la actividad de las ERT existentes vía subsidios─ estas ocupen un rol más vertebral en el tejido productivo del país, en detrimento de los capitales hegemónicos. Es por eso que se precisa de una reconstrucción del vínculo orgánico de las ERT con los actores políticos progresistas y de izquierda sobre la base de un reimpulso decidido de los programas políticos de transformación social integral. Este vínculo, que no significa absoluta identidad o alineamiento acrítico, puede incluir a un amplio espectro de opciones políticas hoy operativas, desde el kirchnerismo hasta opciones hoy emergentes más a la izquierda como el FIT.</p>
<blockquote><p>Las empresas recuperadas necesitan lo mismo que el conjunto del campo popular, tanto argentino como de otras latitudes: la articulación de una estrategia y programa de acción orientados a la transformación integral del tejido económico-productivo</p></blockquote>
<p>Esto nos lleva a la parte programática. Es necesario realizar un balance crítico sobre los límites y contradicciones de los gobiernos progresistas-kirchneristas habidos en el país desde comienzos de siglo. Unos gobiernos que, si bien han llevado a cabo sustanciales políticas redistributivas, políticas exteriores relativamente contrahegemónicas de apuntalamiento de la soberanía, y algunas nacionalizaciones importantes en sectores estratégicos de la economía, no han terminado por liberar el tejido económico, empresarial, financiero y productivo del país del predominio corporativo nacional y transnacional. Un límite a la descorporativización que ha lastrado la consecución de cambios sustanciales en la correlación de fuerzas entre el campo popular y los sectores dominantes, generando a la postre cierto desencanto que se ha venido a manifestar de forma nítida con el gobierno de Alberto Fernández.</p>
<p>Así, en la medida en que no ha existido una vocación política para ir más allá en este sentido ─que se explica, en parte, en el contexto de ofensiva mediática de las derechas, <em>lawfare</em>, presión de la deuda, etc.─, entidades como las ERT se han mantenido en los márgenes de la planificación económica, sin ganar en protagonismo, sin considerarse seriamente su potencial rol en el marco de una transformación del metabolismo socioeconómico del país. Mientras, los grandes capitales han seguido jugando un papel determinante en el mismo, en interlocución público-corporativa, si bien es cierto que no siempre en términos amistosos, con los distintos gobiernos.</p>
<p>Las ERT necesitan esencialmente lo mismo que el conjunto del campo popular, tanto argentino como de otras latitudes: la articulación de una estrategia y programa de acción orientados a la transformación integral ─o al menos sustancial─ del tejido económico-productivo del país, sacando de la ecuación a las grandes corporaciones en el máximo posible de espacios, territorios y sectores económicos, y estableciendo un rumbo decidido de transición desde un esquema público-privado hacia un modelo público-comunitario, en el que un poderoso sector público planifique y actúe en beneficio de las mayorías sociales desde la alianza con sectores de vocación desmercantilizadora, como cooperativas, organizaciones sociales, PYME y, por supuesto, las ERT. Se trata de ganar en centralidad y situarse más cerca del núcleo central de la planificación económica del país, apartando consiguientemente de esa centralidad a los grandes capitales y sectores corporativos, intrínsecamente contrarios a los intereses populares.</p>
<p>En el actual contexto de acometida de las élites político-empresariales contra los sectores populares, experiencias como las de las ERT están llamadas a constituir uno de los ejes de resistencia y construcción de alternativas tanto en Argentina y a nivel global. Unas alternativas que, sí o sí, han de encaminarnos hacia horizontes de superación sistémica de un capitalismo que solo ofrece depredación, ecocidio, guerra y fascismo. Alternativas que constituyen la mejor base de partida para organizar la resistencia a proyectos tan abyectos como el que encarna Javier Milei.</p>
<p><em>Un artículo de Gorka Martija y Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate para <a href="https://www.elsaltodiario.com/una-de-las-nuestras/empresas-recuperadas-argentina-del-aguante-construccion-alternativas" target="_blank" rel="noopener">El Salto</a></em></p>
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		<title>ESS en América Latina: el poder de los pueblos</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/eu/noticias/ess-en-america-latina-el-poder-de-los-pueblos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Jan 2023 18:35:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categorizar]]></category>
		<category><![CDATA[cooperativas]]></category>
		<category><![CDATA[Empresas recuperadas]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="900" height="675" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/ess_latinoamerica.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/ess_latinoamerica.jpg 900w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/ess_latinoamerica-480x360.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 900px, 100vw" /></figure>Las Economías Solidarias de América Latina muestran el poder de los pueblos. Un artículo de Felipa Gago en Republik]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="900" height="675" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/ess_latinoamerica.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/ess_latinoamerica.jpg 900w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/ess_latinoamerica-480x360.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 900px, 100vw" /></figure><p>Los principios de solidaridad han demostrado ser excelentes en teoría, pero ¿cómo se mantienen en la práctica? Específicamente, en sociedades que enfrentan desinversión histórica y privación de derechos, ¿pueden el mutualismo y la cooperación servir como elementos básicos para crear economías y sociedades más equitativas y sostenibles?</p>
<p>Un número creciente de sociedades latinoamericanas están demostrando (a través de la aplicación innovadora de principios de solidaridad) que es posible reimaginar nuestra relación con los recursos, el capital y el bienestar colectivo, al tiempo que creamos sistemas sostenibles centrados en las personas en el camino.</p>
<h3><b>Industria cooperativa del cacao en Haití</b></h3>
<p>Haití tiene una larga historia de inestabilidad económica y política debido a siglos de explotación imperial. en la historia reciente, <a href="https://www.valrhona.com/en/a-sustainable-company/our-commitments/our-cocoa-partners/feccano" target="_blank" rel="noopener">Vicano, </a>una federación de cooperativas de cacao con sede en el norte de Haití se ha convertido en un faro de esperanza para los agricultores locales, quienes han creado una red activa de intercambios que priorizan la sostenibilidad ambiental y las ganancias de los agricultores.</p>
<p>Hasta la fecha, el grupo ha crecido hasta incluir a más de 4000 agricultores, convirtiéndose en la primera empresa y cooperación de agricultores haitianos en exportar cacao fermentado.</p>
<h3><b>Los puertorriqueños están presionando por la democracia energética sostenible</b></h3>
<p>A raíz de la devastación causada por los huracanes María y Fiona, las vulnerabilidades en la infraestructura energética deficiente de Puerto Rico han ocupado un lugar central. Años de desinversión y mala gestión del proveedor de energía privatizado de la isla, LUMA Energy, han dejado a muchas personas sin protección en caso de desastre.</p>
<p>Posteriormente, las respuestas cívicas colectivas para recuperar el poder encendieron un movimiento que predicaba la resiliencia energética comunitaria, con muchos grupos como <a href="https://www.honnoldfoundation.org/news/press-release-casa-pueblo-and-small-business-owners-advance-their-vision-of-transforming-the-town-of-adjuntas-into-the-first-pueblo-solar" target="_blank" rel="noopener">Casa Pueblo y ACESA</a>.</p>
<h3><b>Las cooperativas de Uruguay brindan un modelo replicable de justicia habitacional</b></h3>
<p><a href="https://www.fucvam.org.uy/" target="_blank" rel="noopener">FUCVAM</a> (Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua) es una federación de cooperativas de vivienda por ayuda mutua con sede en Montevideo. El enfoque de FUCVAM para abordar la inseguridad de la vivienda se centra en el desarrollo masivo de viviendas e infraestructura urbana, y ha demostrado ser un modelo exitoso y sostenible.</p>
<p>Como el grupo de vivienda más grande y antiguo del país, el éxito de FUCVAM ha llevado a una adaptación regional de su modelo en más de 15 países de América Latina.</p>
<h3><strong>Cooperativas argentinas enfrentan crisis sanitaria y económica</strong></h3>
<p>A raíz de la crisis financiera argentina de 2001, los trabajadores de todo el país se unieron para tomar el control de empresas que se recuperaron de la bancarrota al caer bajo el control de los trabajadores, creando una red de empresas de propiedad cooperativa que abarcan industrias. Cuando <a href="https://www.theguardian.com/cities/2016/mar/10/occupy-buenos-aires-argentina-workers-cooperative-movement" rel="noopener">ocuparon Buenos Aires</a> el movimiento se reavivó alrededor de 2014 y el impulso por una economía más justa cobró más fuerza.</p>
<p>Al comienzo de la crisis de la COVID-19, cuando se expusieron los fracasos de los enfoques capitalistas tradicionales de la atención médica económica y grupal, la resiliencia y la adaptabilidad de las cooperativas proporcionaron vías vitales para la recuperación económica y de la salud. <a href="https://farmacoop.org/" target="_blank" rel="noopener">Farmacoop</a> el primer laboratorio de Argentina <em>Reembolso de empresas f</em>ue integral en la producción de tratamientos médicos locales asequibles y también desarrolló la primera prueba de anticuerpos argentina para Covid-19.</p>
<p><a href="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/38161.jpg"></a></p>
<h3><strong>Descubre más Economías Solidarias en América Latina</strong></h3>
<p>Esta lista es solo una descripción general rápida de los movimientos y organizaciones. En toda América Latina, hay muchos ejemplos de sociedades que utilizan principios de solidaridad para elaborar soluciones específicas para la comunidad que abordan problemas y desigualdades sistémicos.</p>
<p>Para obtener una lista completa de economías solidarias en América Latina, navegue <a href="https://docs.google.com/document/d/1JhX_lckrYMnn-qgcP_PnepAE_P1HVj9EPnbu19lBMWc/edit#heading=h.pqi3p9fqh00m" target="_blank" rel="noopener">esta guía de recursos</a> compilada por nuestros socios <a href="https://neweconomy.net/" target="_blank" rel="noopener">Alianza de la Nueva Economía</a>.</p>
<p>Y si te interesa profundizar más en este tema, échale un vistazo. <a href="https://www.youtube.com/playlist?list=PLGS-K5u2O-3-22BOtyLt-zEmurMgY8Ixu" target="_blank" rel="noopener">«Economía Solidaria en América Latina»</a>, una serie de podcasts/videos de 10 partes creada por estudiantes de la Universidad de Virginia.</p>
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		<item>
		<title>El Hotel Bauen, definitivamente para los trabajadores</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/eu/noticias/el-hotel-bauen-definitivamente-para-los-trabajadores/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 28 Nov 2015 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Empresas recuperadas]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="480" height="320" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/hotel_bauen.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/hotel_bauen.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/hotel_bauen.jpg-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>El Congreso argentino aprobó este jueves la expropiación del Hotel Bauen y su entrega a la cooperativa de trabajadores que lo recuperó y lo autogestiona desde 2003, año en que sus propietarios cerraron el negocio tras la crisis de 2001 en Argentina. El 26 de noviembre –con el boicot de asistencia de la mayoría de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="480" height="320" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/hotel_bauen.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/hotel_bauen.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/hotel_bauen.jpg-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure><p>El Congreso argentino aprobó este jueves la expropiación del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Hotel_BAUEN">Hotel Bauen</a> y su entrega a la cooperativa de trabajadores que lo recuperó y lo autogestiona desde 2003, año en que sus propietarios cerraron el negocio tras la crisis de 2001 en Argentina.</p>
<p>El 26 de noviembre –con el boicot de asistencia de la mayoría de los parlamentarios conservadores–, la Cámara de Diputados argentina <strong>aprobaba de forma unánime la expropiación del inmueble de la empresa recuperada Hotel Bauen</strong> por una deuda que el titular mantiene con el Estado por créditos no atendidos.</p>
<p> <!--break--><!--break--> </p>
<p>La resolución incorpora, además, <strong>la transferencia de propiedad de dicho edificio a la cooperativa </strong>de trabajo Buenos Aires Una Empresa Nacional (Bauen), la cual está conformada por los 130 trabajadores que desde hace 12 años explotan de forma cooperativa y “sin patrón” dicho emprendimiento hotelero.</p>
<p>Con dicha expropiación <strong>terminan las reiteradas amenazas de desalojo</strong> que año tras año se sucedieron sobre dicho inmueble, lo que hubiese significado a la postre el cierre de dicha empresa recuperada.</p>
<p>Según el diputado Carlos Heller, impulsor de dicha resolución, &#8220;desde que <strong>los trabajadores se hicieron cargo de la gestión del hotel abandonado por sus dueños,</strong> el Bauen es un ámbito donde las organizaciones populares de distintos signos, sin discriminaciones de ninguna naturaleza, tuvieron un espacio&#8221;.</p>
<p>El kirchnerismo, quien gobierna en Argentina desde el 25 de mayo de 2003, permitió que durante años esta propuesta se mantuviera bloqueada en la legislatura porteña. Sin embargo, tras la victoria de Mauricio Macri en las elecciones presidenciales del pasado 22 de noviembre, <strong>el bloque kirchnerista aprobó un paquete de medidas </strong>entre las cuales destacan, además de la expropiación de dicho inmueble, el sistema de reparto de ganancias entre los empleados telefónicos y las empresas, así como las indemnizaciones para los extrabajadores de firmas privatizadas.</p>
<p><strong>La historia del Hotel Bauen</strong></p>
<p>El hotel fue construido en 1978, en momentos previos al Mundial de fútbol que se realizó en Argentina. El presidente de la entonces empresa Bauen&nbsp;S.A., Marcelo Iurcovich, era <strong>un reconocido empresario argentino con sólidos nexos con la dictadura</strong> militar en el poder.</p>
<p>Dicha condición permitió la financiación por parte del Banco Nacional de Desarrollo (BANADE) para la construcción del hotel. <strong>Dicho préstamo nunca fue devuelto</strong> y es el motivo legal sobre el cual se sostiene la actual expropiación.</p>
<p>Esta gestión empresarial se desarrolló inicialmente entre 1978 y 1997, <strong>otorgando suculentas ganancias a Iurcovich. </strong>Con posterioridad sería el grupo económico Solari S.A. –de origen chileno– quien se apropiaría del hotel mediante una operación de compra-venta.</p>
<p>Solari gestionaría el hotel hasta el año 2001, cuando, previo concurso de acreedores, se decretaría su quiebra económica el 28 de diciembre del 2001. <strong>Más de 100 empleados quedarían entonces en la calle.</strong></p>
<p>Sin embargo, unas pocas decenas de trabajadores <strong>llevarían a cabo el 21 de marzo de 2003 la recuperación del hotel</strong> con el apoyo del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas.</p>
<p>Poco a poco, los trabajadores pusieron nuevamente en marcha este emprendimiento hotelero, el cual había sido saqueado por dentro y carecía de gas, agua, luz e infraestructuras para el desarrollo de su actividad. Tras arduos esfuerzos de autogestión y solidaridad por parte de otras empresas recuperadas de Buenos Aires, <strong>a mediados del 2004 el Hotel Bauen volvería a abrir sus puertas al público.</strong></p>
<p>El Bauen se convirtió en unas de las referencias nacionales e internacionales de lo que significa <strong>una empresa “sin patrón” y autogestionada por sus trabajadores.</strong> Sus instalaciones son también de uso para actividades culturales alternativas en el centro bonaerense, democratizándose así el espacio destinado al desarrollo no empresarial de este tipo de actividades.</p>
<p>Sin embargo, la lucha entre la cooperativa conformada por los trabajadores y la familia Iurcovich ha sido una constante durante todos estos años. <strong>Las amenazas de desalojo por parte de los juzgados argentinos han sido frecuentes, </strong>ignorándose por parte de las autoridades judiciales que el conjunto de los ingresos generados por la explotación autogestionada del Hotel Bauen ha sido durante todos estos años reinvertida en mejorar las infraestructuras de un negocio que había sido abandonado por parte de sus antiguos propietarios.</p>
<p>La resolución del Congreso argentino pone fin a la incertidumbre que durante 12 años acompañó a los operarios del Bauen, reforzándose así un espacio donde las<strong> organizaciones populares de distintos signos gozan de un lugar</strong> donde desarrollar sus respectivas actividades.</p>
<p>Hoy, pasados 14 años del crack argentino, <strong>aún se mantienen más de 200 empresas recuperadas y autogestionadas</strong> por sus trabajadores. Hoy, este conjunto de empresas implicadas en la construcción de un modelo de gestión alternativo por fin sonríen…</p>
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		<item>
		<title>Crece la experiencia de Fábricas Recuperadas por sus trabajadores en Europa</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/eu/noticias/crece-la-experiencia-de-fabricas-recuperadas-por-sus-trabajadores-en-europa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Dec 2014 12:57:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Empresas recuperadas]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/fabricas.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure>Hace cerca de 20 años fue en Argentina. El menemismo llevó a que miles de trabajadores buscaran nuevas salidas para hacer frente al neoliberalismo. Tuvieron que improvisar con creatividad para gambetear los años de flexibilización laboral y ajuste permanente. Luego vino el estallido de 2001: un país en llamas, sumergido en niveles inéditos de miseria [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/fabricas.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure><p>Hace cerca de 20 años fue en Argentina. <strong>El menemismo llevó a que miles de trabajadores buscaran nuevas salidas para hacer frente al neoliberalismo.</strong> Tuvieron que improvisar con creatividad para gambetear los años de flexibilización laboral y ajuste permanente.<strong> Luego vino el estallido de 2001: un país en llamas, sumergido en niveles inéditos de miseria y desempleo.</strong> Otro golpe. Otra vez hubo que reorganizarse. Repensar el presente y el futuro. Arremangarse la camisa o acomodarse el casco para afrontar una nueva etapa. Y así, de todo ese proceso, surgió de estas tierras un nuevo concepto:<strong> el de &#8220;fábricas recuperadas&#8221;</strong>. Dos palabras que, lentamente, se expandirían hacia otros rincones del mundo ante situaciones similares. </p>
<p> <!--break--><!--break--> </p>
<p><strong> La experiencia argentina, donde actualmente hay más de 300 empresas recuperadas, se propagó primero por Latinoamérica. </strong> Poco después se convirtió en fuente de inspiración para Europa, donde<strong> por estos días la recuperación de empresas aparece cada vez más como una respuesta a las consecuencias del ajuste</strong>. Así lo indica la Confederación Europea de Cooperativas de Trabajo (CECOP), cuyos últimos informes señalan el crecimiento del fenómeno.<strong>El año pasado, más de 150 empresas que estaban por desaparecer fueron recuperadas por sus trabajadores en el Viejo Continente y volvieron a funcionar gracias a la autogestión.</strong></p>
<p><strong> &#8220;La importancia de las cooperativas fue olvidada hasta la crisis&#8221;, afirmó el comisario europeo de Empleo, Asuntos Sociales e Inclusión, Laszlo Andor </strong> , cuando participó en enero de este año del encuentro en Marsella que reunió a representantes de fábricas recuperadas de Europa y Latinoamérica. El hombre destacó<strong> el papel que puede jugar el modelo de recuperación de fábricas a la hora de la inserción social</strong>, en un momento &#8220;en el que el desempleo exige explorar todas las vías para crear trabajo&#8221;.</p>
<p>Según los datos de CECOP, <strong>de las 150 empresas recuperadas el año pasado en Europa, la mitad son de España</strong>. Una de ellas es Profinox, una fábrica de aceros inoxidables de Murcia que cerró sus puertas en 2012.<strong> Los trabajadores quedaron en la calle, pero recibieron como indemnización las maquinarias de la empresa.</strong> Con ese capital en las manos, <strong>formaron una cooperativa y reflotaron el negocio. </strong>Ahora ya no habría un jefe y varios empleados con inmensas diferencias salariales, sino que todos cobrarían lo mismo.</p>
<p>Otro caso emblemático es<strong> el del diario Público</strong>, que al momento de su cierre, en febrero de 2012,<strong> era un periódico impreso, de tirada nacional</strong>. Cuando dejó de editarse,<strong> el 90% de sus trabajadores quedaron sin trabajo.</strong> Fueron <strong>ellos mismos quienes armaron la cooperativa </strong>Más Público y pusieron en funcionamiento el diario de manera digital.</p>
<p>Proyectos similares, aunque con sus matices, se repiten en muchas regiones del país ibérico. Y <strong>cada vez generan mayores beneficios.</strong> Durante el primer semestre de 2012, por ejemplo,<strong> las empresas recuperadas españolas crearon un 200% más de empleo que en el mismo período de 2011</strong>. Fueron unos 8000 puestos de trabajo en un país en el que el desempleo afecta a más de 6 millones de personas, el 26% de la población económicamente activa.</p>
<p>El beneficio no es sólo económico, sino también humano.<strong> &#8220;La persona se ubica en el centro. El capital es subordinado al trabajo, cuando en el resto de las empresas el capital es lo más importante&#8221;, explicó el presidente de la Confederación Española de Cooperativas de Trabajo Asociado (COCETA), Juan Antonio Pedreño</strong>, quien además recordó que en ese esquema &#8220;una persona es un voto, independientemente del capital que tenga dentro de la empresa&#8221;.</p>
<p><strong> Italia es otro de los países en el que el movimiento de recuperadas crece al calor de la crisis </strong> . De la resistencia contra el neoliberalismo vernáculo surgió una empresa autogestionada que, hasta el momento de su quiebra en 2011, era un taller de reparación de trenes dirigido por su propietario.<strong> Un año después de que fundiera, los últimos 33 obreros despedidos decidieron tomar la fábrica. Consiguieron gran apoyo barrial y estudiantil. Y lograron poner en marcha el proyecto Officine Zero.</strong> &#8220;Cero explotación, cero patrones y cero contaminación&#8221;, es su lema.</p>
<p><strong> Francia cuenta con Fralib, una fábrica de té cerrada en 2010 bajo el nombre Elephant. </strong> Pertenecía a la multinacional Unilever, que decidió bajar las persianas en tierra gala para trasladar la producción a Polonia, donde la mano de obra es más barata.<strong> Unos 180 trabajadores quedaron en la calle, pero rápidamente ocuparon la fábrica.</strong></p>
<p>El 26 de mayo pasado<strong>, tras más de 1336 días de protestas, los empleados de Fralib obtuvieron una victoria histórica en la batalla legal contra Unilever y reflotaron la producción</strong>. Además, consiguieron que la multinacional los indemnice con 20 millones de euros por los daños causados. Ahora no sólo trabajan sin patrón, sino que remplazaron las sustancias químicas por productos naturales y orgánicos provenientes de cooperativas de productores locales.</p>
<p><strong> Experiencias similares se expanden hacia otros países como Grecia, donde la crisis pegó mucho más fuerte que en otros pagos. </strong> En la ciudad industrial de Salónica, los trabajadores de la fábrica Vio.Me fueron despedidos en 2011 cuando la fábrica cerró. Desesperados por la delicada situación en la que se encontraban, decidieron tomar las instalaciones y controlar la producción con sus propias manos.</p>
<p>A partir de entonces comenzaron a relacionarse con otras experiencias similares de todo el mundo. <strong>Dieron su fraternal solidaridad al Hotel Bauen, de Buenos Aires, recuperado por sus trabajadores y en situación de riesgo constante por una orden de desalojo que continúa vigente. </strong>Además, asumieron el trabajo con sus propias reglas. Piensan la producción en términos de necesidades de la comunidad y se manejan cotidianamente en base a prácticas de democracia directa.</p>
<p><strong> &#8220;Cada día nos encontramos en la fábrica y decidimos en asamblea durante la primera hora de trabajo las actividades del día&#8221;, cuenta Dimitris, un trabajador de Vio.Me </strong> , que agrega: &#8220;Una vez al mes tenemos la asamblea general de todos los integrantes de la cooperativa, en la que tratamos todos los temas de gestión, producción y las cuestiones políticas en conjunto”. Entran a trabajar a las 7 de la mañana y salen a las 3 de la tarde.<strong> &#8220;Estábamos acostumbrados a trabajar para otros. Ahora lo hacemos para nosotros&#8221;, resalta Alexandros, otro trabajador de Vio.Me.</strong></p>
<p>Como él,<strong> cada vez más trabajadores ven en la autogestión una forma de enfrentar las penurias generadas por el capitalismo más salvaje.</strong> Y por eso están conformando una red de relaciones que tiene consecuencias impredecibles. Quizás, como dice el antropólogo argentino y estudioso de este fenómeno Andrés Ruggeri, <strong>&#8220;la estrategia de recuperación de empresas llegó para quedarse, como una más –y cada vez más importante– de las herramientas de lucha de los trabajadores para defender sus intereses inmediatos y, por qué no, para avanzar en la conformación de una economía alternativa a la capitalista</strong>, con lógicas de crecimiento que no privilegian la acumulación sino el trabajo, que al fin y al cabo es lo único que poseen los trabajadores y, al mismo tiempo, su principal y enorme fortaleza&#8221;</p>
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		<item>
		<title>&#8220;La clase trabajadora debe volver a darse cuenta de que lo es&#8221;</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/eu/noticias/xes-catalunya-noticias-la-clase-trabajadora-debe-volver-darse-cuenta-de-que-lo-es/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Jul 2014 12:16:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Empresas recuperadas]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/Salvador-Bolancer-entrevistado-Alternativas-Economicas.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure>Entrevista de la Revista Alternativas Económicas a Salvador Bolancer. Impulsor del movimiento cooperativo&#160;en España.&#160;El pionero de las empresas recuperadas en España opina que hoy las luchas sociales se quedan cortas. Salvador Bolancer es uno de los pioneros que llevaron adelante la empresa recuperada Mol Matric, con más de 30 años de experiencia y una de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/Salvador-Bolancer-entrevistado-Alternativas-Economicas.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure><p><a href="http://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/cooperativismo_6_276532355.html">Entrevista de la Revista Alternativas Económicas</a> a<strong> Salvador Bolancer</strong>. Impulsor del movimiento cooperativo&nbsp;en España.&nbsp;El pionero de las empresas recuperadas en España opina que hoy las luchas sociales se quedan cortas.</p>
<p class="mce">Salvador Bolancer es uno de los pioneros que llevaron adelante la empresa recuperada <a href="http://www.molmatric.coop/mo/">Mol Matric</a>, con más de 30 años de experiencia y una de las primeras, si no la primera, en España. También es impulsor de otras cooperativas, del movimiento cooperativo en sí, y de organizaciones de economía social y solidaria como Coop57. Hoy jubilado, sigue colaborando y dando charlas sobre su experiencia. Le motiva saber que lo que cuenta puede impulsar movilizaciones por un futuro mejor en quienes más lo necesitan.</p>
<p> <!--break--><!--break--> </p>
<p class="mce"><strong class="mce"> En Mol Matric recuperaron la empresa en un momento muy complicado, 1981. ¿Qué puede recomendar a la gente hoy, que pierde el empleo con las quiebras?</strong><br class="mce"> La gente que se encuentra en la misma circunstancia en la que estábamos nosotros reacciona de otra manera. Yo les diría que sean capaces de no arrugarse a la primera de cambio; de no echarse para atrás. Cuando les dicen: &#8220;Aquí se ha acabado la empresa&#8221;, mucha gente responde: &#8220;Prefiero que me den el paro y los cuatro duros de indemnización que me toquen, y ya me espabilaré luego. Prefiero olvidarme de todos los problemas&#8221;. Yo les digo que empiecen a pensar que hoy en día, después de que se les acabe ese paro, no se sabe cuánto van a tardar en conseguir alguna otra cosa. Además, cuando consigan algo, será por menos de la mitad de lo que estaban cobrando anteriormente. Ante esa perspectiva, hay motivos válidos para decir: &#8220;Vamos a ser valientes: vamos a implicarnos&#8221;.</p>
<p class="mce"><strong class="mce"> ¿Qué significa exactamente &#8220;implicarse&#8221;?</strong><br class="mce"> Significa entre otras cosas, por ejemplo, involucrarse en la gestión y dirección de su propia empresa, cooperativizada. Ojo, en nuestro caso no era que la compañía no tuviera trabajo o no hubiera mercado. Había mercado y así se demostró. Por eso pudimos sacarlo adelante. Ahora también existen estos casos, pero no se reacciona.</p>
<p class="mce"><strong class="mce"> Pero aunque lo hagan, hoy van a juicio, se presentan los trabajadores para quedarse con la empresa, y muchos pierden. No ganan a pesar de que tengan argumentos válidos en el concurso.</strong><br class="mce"> Eso también pasaba en nuestra época. Se ganaba en los tribunales porque los trabajadores apretaban. Si los trabajadores iban arrugados, el juez les daba carpetazo. Si los trabajadores iban en lucha, al final terminaban ganando.</p>
<p class="mce"><strong class="mce"> Pero hoy muchos trabajadores se van a la primera negativa.</strong><br class="mce"> Eso también pasaba antes. En nuestro caso, que era una empresa de 50 trabajadores, 15 o 20 se dieron a la desbandada a la primera. El empresario había montado otra cosa y se fueron con él. Nos quedamos 30. Luego había gente con la que era imposible pactar nada. No es fácil. Eso suele ocurrir en todas partes.</p>
<p class="mce"><strong class="mce"> ¿Qué hicieron ustedes?</strong><br class="mce"> Nuestra lucha comenzó cuando vimos que empezaba a haber movimiento en la empresa, que sacaban las máquinas y las herramientas. No era simplemente una quiebra. Nos habían dejado de pagar, nos debían meses. Entonces, lo primero que hicimos fue proteger la empresa. ¿Qué quiere decir eso? No dejamos que nadie se llevara ninguna máquina de valor. Que a nadie se le ocurriera llevarse nada, ni siquiera entre los mismos trabajadores, que siempre hay el típico listillo que se lleva cosas. Lo que nos dimos cuenta es de que podían desaparecer materiales que luego nos costaría muchísimo recuperar.</p>
<p class="mce"><strong class="mce"> ¿Cómo protegían la empresa?</strong><br class="mce"> Siempre, día y noche, alguno de nosotros hacía guardia hasta ver qué ocurría. Intentábamos no dejar pasar nada más que a la gente que tenía que trabajar.<br class="mce"> <br class="mce"> <strong class="mce"> ¿Cómo no llegó la policía y los sacó, si la empresa no era suya?</strong><br class="mce"> Era un momento delicado. La policía no podía venir así como así. Era 1981, en plena Transición. Estaba Adolfo Suárez en el Gobierno. Los políticos no se atrevían a decir: &#8220;Tira a quemarropa&#8221;. No era posible.</p>
<p class="mce"><strong class="mce"> Pero ahora la policía intervendría.</strong><br class="mce"> Creo que si a los trabajadores no les pagan, los dejan en la calle, se hacen fuertes y se quedan en la empresa, algo tendrán que ganar. La resistencia a veces es muy sorprendente. Pero para eso necesitas tener un núcleo de gente que esté dispuesta a una serie de cosas, a manifestarse, a dormir en las instalaciones, a hacer de eso su vida. No es decir: &#8220;Me voy a una manifestación, vuelvo por la tarde, y mañana Dios dirá&#8221;. Deben quedarse y seguir, por la noche y durante el día, con todo el mundo implicado, la familia, los niños, y todos lo que tengan alrededor; si tienen, también los amigos. Especialmente tiene que estar implicada la familia directa. Así ocurrió con nosotros.</p>
<p class="mce"><strong class="mce"> ¿Llevaban a la familia a la fábrica?</strong><br class="mce"> Las familias ayudaban mucho. Por ejemplo, hicimos algo que ahora le llaman &#8220;escrache&#8221;, que era ir a buscar al responsable de la desgracia. Ahora se ha puesto de moda por los desahucios, pero entonces lo hacíamos nosotros. Organizamos una marcha a Cadaqués porque nos enteramos de que el dueño tenía una casa allí, que usaba en el verano. Alquilamos un autocar y nos fuimos con todas las familias, vestidos de azul, con niños y carritos. Todas las familias. Nos presentamos frente a su casa unas 70 personas, y quien primero nos recibió fue la Guardia Civil. Pero sus miembros se quedaron desbordados. &#8220;Miren&#8221;, les dijimos, &#8220;nosotros no queremos hacerle ningún mal a nadie, pero hay un señor ahí que lleva ya dos meses sin pagarnos y no sabemos nada de él. No nos dice nada y venimos a ver si podemos entrevistarle aquí&#8221;. Como no estaba, porque sabía que iríamos, le dejamos escrito en la puerta a lo que habíamos ido, y por qué lo estábamos buscando, y nos fuimos pegando pasquines. Después fuimos a su casa de Martorell, a otro taller que tenía. Intentamos hacer una lucha muy constante. Día sí y día también. Mientras, había un grupo que se quedaba en la fábrica. La fábrica nunca se quedó sola. Teníamos un retén por la noche y durante el día.</p>
<p class="mce"><strong class="mce"> ¿Por qué en casos similares la gente no hace lo mismo hoy?</strong><br class="mce"> En nuestro caso, era una época política muy distinta de la de ahora. Durante la crisis de los años ochenta existía una lucha obrera muy constante, muy fuerte. Los trabajadores eran muy conscientes de que eran trabajadores y no otra cosa. La democracia burguesa se ha preocupado mucho de hacer que los trabajadores se individualicen muchísimo, y cada uno piense que ya no es trabajador, sino otra cosa. Decían que los trabajadores éramos clase media. Hasta hace no mucho, el trabajador que de alguna manera ganaba un salario mínimamente bueno en una empresa saneada, y con eso quiero decir que percibía alrededor de dos mil euros limpios, ya pensaba que no estaba en la clase trabajadora, sino en la clase media. Eso se terminó en el momento en que ha llegó la hecatombe. Muchísima gente que se embarcó en una serie de circunstancias en su vida, ahora está en una pobreza absoluta, sujeta a desahucios.</p>
<p class="mce"><strong class="mce"> La lucha de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca parece, en la actualidad, la más cercana a la de ustedes…</strong><br class="mce"> Curiosamente, hasta hace poco, a las reuniones de desahuciados solo iban los inmigrantes. Los españoles desahuciados no querían dejarse ver, se ocultaban. Querían que no se supiera que ellos eran pobres también. Últimamente ha cambiado el chip y la gente comienza a decir sin vergüenza cuál es su situación. Formaba parte de esa característica de no reconocer la clase social en la que se encuentran.</p>
<p class="mce"><strong class="mce"> Aun así, los trabajadores no parecen movilizarse como ustedes… Hoy, un obrero a quien explotan puede que vaya a votar a un partido liberal que rebajará sus derechos, o a uno de ultraderecha que culpabilizará a inmigrantes…</strong><br class="mce"> Cuando la bonanza económica y la burbuja inmobiliaria han convencido a la gente para que se endeudara de tal manera que no pudiera ni rechistar. Ahí nos hemos desorganizado. Antes, mientras la clase trabajadora estaba muy organizada, la clase burguesa casi no lo estaba. La CEOE, por ejemplo, no existía. Se la inventaron entonces. Los patrones estaban bastante más desorganizados que los trabajadores. Ahora ocurre lo contrario. Los trabajadores están desorganizados, y los patrones están muy organizados. Saben cuáles son sus objetivos y los han conseguido. Querían el neoliberalismo europeo y estadounidense, y lo han logrado. Aun así, creo que hay signos de que todo puede cambiar.</p>
<p class="mce"><strong class="mce"> ¿Antes no había nada que perder?</strong><br class="mce"> Nada. Estaba todo perdido. Eso lo está comenzando a sentir ahora la gente joven. Hasta hace unos años, un chico de 25 años podía pensar que pronto se compraría un coche. Ahora muy pocos pueden pensarlo. No encuentran trabajo. No encuentran futuro. Viven con la pensión de los abuelos.</p>
<p class="mce"><strong class="mce"> ¿Pero hay conciencia entre ellos?</strong><br class="mce"> Si todavía creyéramos que somos trabajadores, juntos tendríamos prácticamente todo en nuestras manos. Si se quiere producir algo, lo tienen que hacer los trabajadores; no lo pueden hacer los capitalistas porque, entre otras cosas, son pocos y algunos no saben nada del trabajo en sí. Por tanto, somos los trabajadores quienes tenemos que tirar adelante cualquier iniciativa de trabajo y para crear nuevas expectativas económicas. Esta es una idea antigua, pero es aquí a donde tenemos que volver. Sí que hay signos de esperanza. Hace poco estuve en las Marchas de la Dignidad, en Madrid. Sin que estuvieran los sindicatos mayoritarios, que sin ellos antes era muy difícil movilizar a la gente, hubo una gran marcha. Se ha conseguido todo eso sin ellos.</p>
<p class="mce"><strong class="mce"> Ha habido el 15 M, ha habido marchas y, sin embargo, ha sido un año nefasto para los trabajadores. Ha habido ERE, despidos indiscriminados más sencillos y con menores indemnizaciones… Las marchas terminan y toda la fuerza de la ley permite que continúen los ERE.</strong><br class="mce"> Aquí está el quid de la cuestión. Tenemos que intentar que este tipo de movimientos no sean como los hongos y se acaben. Que sea una cosa continuada. Esto es lo que se están planteando muchas organizaciones todavía pequeñas, pero que más adelante pienso que pueden ser muchísimo más potentes.</p>
<p class="mce"><strong class="mce"> ¿Qué papel desempeñan los sindicatos?</strong><br class="mce"> Se han ido desclasando, burocratizándose muchísimo. En los años setenta no podíamos ni pensar que un sindicalista fuese corrupto. Ahora tenemos sindicalistas implicados en fraudes. Hay sindicalistas que se han convertido en funcionarios, y eso no puede ser. Tiene que ser gente trabajadora. Ante estas circunstancias, hay una desmotivación generalizada. Seguro que las organizaciones sindicales no tienen toda la culpa, sino la misma sociedad que hemos creado entre todos.</p>
<p class="mce"><strong class="mce"> A veces no se continúa, o no se empieza, con empresas cooperativas porque los mismos trabajadores no se ponen de acuerdo. ¿Cómo se hace para cambiarlo?</strong><br class="mce"> En Mol Matric había un buen grupo de gente concienciada y además un grupo que creíamos posible que nosotros, como trabajadores, en cooperativa, podríamos continuar con la empresa. Pero había otros grupos, organizados políticamente, que no creían que el cooperativismo fuera una salida para nada. Incluso más, creían que era una especie de parche, y de autoexplotación que ayudaba al capitalismo. Toda esta gente se fue apartando, y quedamos los que creíamos que sí podíamos.</p>
<p class="mce"><strong class="mce"> ¿De verdad las cooperativas no corren el riesgo de autoexplotarse?</strong><br class="mce"> Inicialmente es posible que lo hagan, pero eso luego debe cambiar. En nuestro caso, al principio nos pusimos unos salarios de subsistencia, algo que duró unos cinco años. Eso le sucede a cualquiera que quiera tirar adelante un proyecto. Nosotros nos pusimos en consonancia con el sector, y tuvimos que trabajar muchísimo la solidaridad interna. Eso quiere decir que si había que repartir 1.000 euros, se daban 100 a cada uno, sin categorías. Luego hubo que regularizarlo. Un peón no puede ganar lo mismo que un director, porque nadie querría ser director. Hay que tenerlo muy regularizado, y deben entenderlo todos. Eso, sin que se dispare mucho. Una diferencia de 1 a 3 o 1 a 5 en un nivel muy alto.</p>
<p class="mce"><strong class="mce"> También deben tener conocimientos empresariales. ¿Eso cómo se consigue?</strong><br class="mce"> Tienen que buscar buenos asesores. En nuestro caso nos ayudó mucho David Santacana, del Colectivo Ronda. Era un economista que cambió las multinacionales por la economía social. Nos planteó, por ejemplo, que no teníamos que embarcarnos con un cliente en más del 30%. ¿Por qué? Porque si en un momento determinado ese cliente se va o no te paga, te hunde. Si te deja de pagar el 30% te hace tambalear, pero no te hunde. <br class="mce"> Santacana se reunía con nosotros una vez por semana en el consejo rector. <br class="mce"> Existen actualmente personas que asesoran para que las iniciativas puedan salir adelante. Solo hay que querer hacerlo, y esforzarse para seguir adelante.</p>
<p class="mce"><strong>DEMOCRACIA</strong></p>
<p class="mce"><strong>&#8220;Hay que saber pactar para continuar&#8221;</strong></p>
<p class="mce"><strong class="mce"> Muchas veces las cooperativas se rompen porque las personas no se ponen de acuerdo. ¿Cómo se hace?</strong><br class="mce"> En una cooperativa, sin pactos no vas a ninguna parte. Si la gente que lidera, que hace de motor, se cree el proyecto y convence al resto, entonces se puede salir adelante. Si todo el mundo quiere dirigir la orquesta, se rompe. Cada uno tiene que ser eficiente en el sitio en que sirve. El gerente debe tener conocimientos para ser cooperativista y capacidad para dirigir.</p>
<p class="mce"><strong class="mce"> El riesgo es que el líder no considere otras opiniones, y el resto se desmotive…</strong><br class="mce"> Es normal. En un principio, eso nos pasó a nosotros. El resto no veía el proyecto claro, y empezaron a ver a los líderes como si fueran los dueños. Y claro, si es así el enfrentamiento está servido y se pierde el interés. Entre nosotros hubo gente que planteó que había que hacer grupos sindicales. Esa no es la salida en el cooperativismo. Si no estás de acuerdo con los líderes, debes presentarte al consejo rector y dirigir la cooperativa desde ahí. En los consejos rectores está la gente elegida por todos los trabajadores. O se cambia de chip desde el principio o no funciona.</p>
<p class="mce"><strong class="mce"> ¿Qué decisiones puede tomar el consejo rector?</strong><br class="mce"> Nuestro consejo rector se reunía semanalmente y tomaba las decisiones cotidianas. Si había cualquier asunto mínimamente difícil, una reducción en el salario, aceptar según qué trabajo, todo eso se llevaba a la asamblea general, con el voto de todos los trabajadores. Se hacían inicialmente muchísimas y eran larguísimas. Luego, las asambleas se hacen cada tres meses, y más si hay alguna eventualidad.<br class="mce"> Normalmente, se intenta por todos los medios que las asambleas sean lo más democráticas posible. Siempre hay quienes son más influyentes y tienen más peso que otros. Pero las cooperativas funcionan así: un socio, un voto.</p>
<p class="mce"><strong>SOLIDARIDAD</strong></p>
<p class="mce"><strong>Claves de 30 años de cooperativismo</strong></p>
<p class="mce"><strong class="mce"> ¿Cuál es la clave del éxito de Mol Matric, después de 30 años como empresa recuperada?</strong><br class="mce"> Lo que nos ha funcionado es que haya una parte de la gente muy técnica, que supiera del trabajo y de los números, pero también una parte social, solidaria en lo interno y en lo externo de la cooperativa. La parte social es tan importante como el trabajo en sí. Debe haber gente que piense en las personas, desde la posibilidad de realizar una salida al campo con todas las compañeras y las familias, hasta la posibilidad de hacer una recolecta y mandársela a los más pobres de la tierra, como nosotros, que tenemos proyectos de solidaridad con el Sáhara y con Nicaragua. También tenemos una masía que compartimos, y una parte de las tierras se las prestamos a una gente para ver si pueden sacar adelante un proyecto agroecológico propio.</p>
<p class="mce"><strong class="mce"> También supongo que influyen unas buenas cuentas…</strong><br class="mce"> Por supuesto, hay que comer. Hay que mantener el estómago y el espíritu. Cuando se forma una cooperativa, hay que pensar en ganar tres veces los salarios: una parte es el salario, el equivalente va para Hacienda, y el otro igual sirve para reponer maquinaria, material, y parte social. Si la gente gana dos mil, la empresa tiene que generar seis mil.</p>
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		<item>
		<title>Cuando las personas van antes que el mercado</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/eu/noticias/cuando-las-personas-van-antes-que-el-mercado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Jun 2012 19:40:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Buen Vivir]]></category>
		<category><![CDATA[Empresas recuperadas]]></category>
		<category><![CDATA[trueque]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/fabricas_recuperadas.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure>Argentina experimenta un auge de las nuevas formas de economía social y solidaria, como cooperativas y fábricas recuperadas. [Nazaret Castro &#8211; El Mundo] Cooperativas, fábricas recuperadas, clubes de trueque, ligas agrarias. Estas iniciativas tienen algo en común: estiman necesario que el trabajo humano se anteponga al capital como prioridad de nuestras sociedades. Son alternativas que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/fabricas_recuperadas.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure><p style="margin-top: 10px;"><strong></strong><strong>Argentina experimenta un auge de las nuevas formas de economía social y solidaria, como cooperativas y fábricas recuperadas.</strong></p>
<p>[<a href="http://www.elmundo.es/accesible/america/2012/06/27/argentina/1340823579.html">Nazaret Castro &#8211; El Mundo</a>] Cooperativas, fábricas recuperadas, clubes de trueque, ligas agrarias. Estas iniciativas tienen algo en común: estiman necesario que el trabajo humano se anteponga al capital como prioridad de nuestras sociedades. Son alternativas que plantean modos de producción al margen del mercado capitalista; siempre estuvieron ahí, pero a la sombra de las urgencias planetarias y de las crisis económicas, parecen más vivas que nunca.</p>
<p> <!--break--><!--break--> </p>
<p>A finales de 2011, sólo en la provincia de Buenos Aires se contabilizaban 10.943 cooperativas que representarían el 23% del PIB. Aunque es difícil dar cifras, pues la economía social y solidaria se mueve en buena parte por canales informales y no siempre se comercializa, el Ministerio de Trabajo argentino estima que, <strong>de los cinco millones de empleos que se crearon en los últimos años, una quinta parte pertenece a esta categoría</strong>, y la mayoría son mujeres.</p>
<p>Tras una eclosión en los años inmediatamente posteriores a la crisis de 2001, el fenómeno del cooperativismo está experimentando un nuevo apogeo, en parte gracias al <strong>programa gubernamental Argentina Trabaja</strong>, que promueve la formación de cooperativas entre personas desempleadas para ejecutar obras en los barrios. Alrededor del 48% de las cooperativas se formaron a partir de programas estatales, según la revista &#8216;Veintitrés&#8217;. Otros programas del Ministerio de Desarrollo Social, como el llamado Manos a la Obra, van en la misma dirección.</p>
<h3>Fábricas recuperadas</h3>
<p>El país aporta una interesante experiencia en la autogestión de fábricas. El movimiento de fábricas recuperadas eclosionó tras la crisis de 2001, cuando negocios en quiebra fueron retomadas por los trabajadores. Se sumaron después nuevas empresas nacidas bajo un modelo de autogestión, que no plantea como principal objetivo la maximización de la ganancia, sino la creación de empleo y de valor para la comunidad. <strong>Algunas de estas experiencias son tan simbólicas como el céntrico Hotel Bauen de Buenos Aires</strong>, y en buena medida han demostrado su viabilidad.</p>
<p>Según un informe de la Universidad de Buenos Aires (UBA), a finales de 2010 existían en el país más de 200 firmas recuperadas que ocupaban a unos 9.400 trabajadores. Este estudio demostraba que, aunque crece a un ritmo menor que durante los años inmediatamente posteriores al corralito, la tendencia continúa, sobre todo en el caso de pymes de la rama industrial, hostelería y medios de comunicación.</p>
<p>En muchos casos, los trabajadores <strong>llegaron a esta vía después de que los patrones dejasen de pagar los salarios</strong> o cometieran otro tipo de maniobras fraudulentas, como refleja la película Industria Argentina, de Ricardo Díaz Lacoponi, estrenada el pasado mes de abril.</p>
<h3>Otra economía latinoamericana</h3>
<p>El auge de la economía social y solidaria alcanza a buena parte de América Latina, al amparo de nuevas concepciones como la del Buen Vivir, que Ecuador y Bolivia han plasmado incluso en su Constitución; en Ecuador existe incluso un Ministerio de Economía Popular.</p>
<p>Este tipo de experiencias se compartieron en el Primer Encuentro de Economía Popular, Social y Solidaria que tuvo lugar en la Universidad Nacional de Lanús entre el 13 y el 15 de junio, en el marco del Año Internacional de las Cooperativas.</p>
<p>Los colectivos que trabajan con economía social en Argentina quieren ahora dar un paso hacia delante: <strong>apuntan a la aprobación de una ley que fomente esta &#8216;Otra Economía&#8217;</strong>, a través de formación, financiación de proyectos, ayuda a la distribución y comercialización y un marco impositivo favorable. Pretenden institucionalizar estas prácticas y las contemplan como un modo de avanzar en la integración regional.</p>
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		<item>
		<title>Las empresas recuperadas de Argentina ya tienen una ley que las protege</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/eu/noticias/las-empresas-recuperadas-de-argentina-ya-tienen-una-ley-que-las-protege/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Apr 2011 15:43:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Empresas recuperadas]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="448" height="480" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/zanon.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/zanon.jpg.jpg 448w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/zanon.jpg-280x300.jpg 280w" sizes="(max-width: 448px) 100vw, 448px" /></figure>La Cámara de Diputados dio media sanción casi por unanimidad –con un solo voto en contra– a la modificación de la Ley de Quiebras para regular la participación de los trabajadores en los concursos y quiebras de las empresas en crisis, para evitar su cierre y asegurar la continuidad de la fuente de trabajo. Ahora [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="448" height="480" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/zanon.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/zanon.jpg.jpg 448w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/zanon.jpg-280x300.jpg 280w" sizes="(max-width: 448px) 100vw, 448px" /></figure><p><strong><em>La Cámara de Diputados dio media sanción casi por unanimidad –con un solo voto en contra– a la modificación de la Ley de Quiebras para regular la participación de los trabajadores en los concursos y quiebras de las empresas en crisis, para evitar su cierre y asegurar la continuidad de la fuente de trabajo. Ahora tiene que pasar por el Senado.</em></strong></p>
<p>De convertirse en ley, la propuesta impulsada desde el Ejecutivo y consensuada con distintos proyectos de todos los bloques políticos de la Cámara baja beneficiará a casi 300 empresas recuperadas por los trabajadores desde la crisis de 2001 que todavía pelean por su reconocimiento jurídico. Pero también a unos 200 mil trabajadores de otras 3000 empresas que están en proceso de quiebra y otra cantidad similar en concurso.</p>
<p> <!--break--><!--break--></p>
<p>“El proyecto significa un cambio de paradigma en cuanto al valor del capital del trabajo. Recoge la experiencia de las fábricas recuperadas en los últimos años y la jurisprudencia de los jueces comerciales de todo el país”, resumió la diputada Vilma Ibarra. La presidenta de la Comisión de Legislación General también reconoció “el esfuerzo” de todas las bancadas para consensuar en un solo texto los proyectos del Gobierno, los que habían surgido desde casi todos los bloques parlamentarios y el aporte del Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas y de la Confederación de Cooperativas de Trabajo.</p>
<p>Entre sus puntos centrales, el proyecto establece “otorgar prioridad a los trabajadores para que adquieran la empresa en quiebra con sus créditos laborales, los que serán calculados conforme la indemnización completa que se establece en el Régimen de Contrato de Trabajo” y ya no la mitad de las mismas, como estipula hasta ahora la ley vigente. También contempla posibilitar que los trabajadores se hagan cargo de la empresa antes de llegar a la quiebra utilizando sus créditos laborales, evitando el cierre de la misma y asegurando la fuente de trabajo. Además, suprime la suspensión de los convenios colectivos de trabajo que estableció la reforma de los años ’90 y garantiza el acceso a la información de los trabajadores en todo el proceso, aun en el concurso preventivo, a la que hasta ahora no accedían.</p>
<p>“No sólo el proyecto es de los trabajadores sino también del Poder Ejecutivo”, sentenció el jefe del bloque K, Agustín Rossi, después de señalar que las “fábricas cerradas fueron el símbolo de una época en que los trabajadores estaban en absoluta desigualdad a la hora de hacer valer sus derechos y los reclamos”.</p>
<p>Rossi también describió que la medida no sólo favorece a unas 300 fábricas recuperadas cuya situación legal todavía es irregular, sino que sumó a unas “tres mil empresas quebradas y otras tres mil en situación de concurso que involucran a casi 200 mil trabajadores”.</p>
<p>El respaldo al proyecto incluyó, con más o menos disidencias, desde el oficialismo hasta el PRO, pasando por el resto de todos los bloques políticos. Una única excepción fue la del demócrata progresista Carlos Favario, que llegó a la Cámara baja en la lista del Frente Progresista santafesino.</p>
<p>El radical Juan Tunessi expresó el respaldo de su bancada a la iniciativa y sostuvo que la norma es para que “el fracaso empresario no se traspase a los trabajadores”. “Con la sanción de esta ley ya no hay kelpers en esta sociedad”, agregó el abogado cegetista Héctor Recalde.</p>
<p>“Lo que era inaceptable del capitalismo es la sumisión de los trabajadores a los patrones”, dijo el macrista Federico Pinedo parafraseando a Carlos Pellegrini de 1906 para justificar su respaldo en general, antes de reclamar “el respeto a todas las partes involucradas en una quiebra”. Ahora el proyecto está en manos de los senadores, que deben definir si lo convierten en ley.</p>
<p><strong>Más informacion:</strong><br /> <a href="http://www.fabricasrecuperadas.org.ar/" title="web">Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas</a></p>
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		<item>
		<title>Ocupar, resistir, producir y ganar &#8211; empresas recuperadas de argentina</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/eu/noticias/ocupar-resistir-producir-y-ganar-empresas-recuperadas-de-argentina/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Jun 2008 07:05:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Empresas recuperadas]]></category>
		<category><![CDATA[Vídeo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/8778649.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure>Gabriel Reyes, técnico de mantenimiento, ocupó un día una fábrica, le devolvió la vida y ahora lucha para que el patrón, que quiso cerrarla cuando el corralito, no la recupere. Chiquito Reyes, argentino de 45 años y pelo aún casi rubio, es el representante de los trabajadores de Zanon, fábrica dedicada a la producción de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/8778649.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure><p>Gabriel Reyes, técnico de mantenimiento, ocupó un día una fábrica, le devolvió la vida y ahora lucha para que el patrón, que quiso cerrarla cuando el corralito, no la recupere. Chiquito Reyes, argentino de 45 años y pelo aún casi rubio, es el representante de los trabajadores de Zanon, fábrica dedicada a la producción de cerámica situada en el noroeste de la Patagonia. La semana pasada visitó Pamplona para contar su lucha, la misma o una muy parecida a la que se vive en otras 165 fábricas argentinas, ocupadas y recuperadas por sus propios empleados en los años de crisis y sobre las que se abate ahora la amenaza de la propiedad privada: los dueños desean retomar lo que un día fue suyo</p>
<p> <!--break--><!--break--></p>
<p> &#8220;Vivimos un momento muy importante, porque ya ha llegado al Parlamento el debate sobre la expropiación y es ahora cuando se va a decidir qué sucede con la fábrica&#8221;, explica Esther del Alcázar, militante de Lucha Internacionalista y de CGT Catalunya. Ambas organizaciones han colaborado en traer a Chiquito Reyes a España, donde ha ofrecido conferencias y donde continuará hasta el próximo fin de semana. Después regresará al invierno austral de la provincia de Neuquén, que se acuna sobre la imponente cordillera andina, y donde Zanon continúa produciendo, ateniéndose al lema del movimiento Fasinpat (Fábricas sin patrón): &#8220;Ocupar, resistir, producir&#8221;. Ahora, además, quieren ganar.</p>
<p><strong>La fábrica recuperada</strong></p>
<p>Construir una nueva realidad</p>
<p>Cuando todo se fue al carajo, unos se marcharon, otros se quedaron y algunos más resistieron. Más de 8.500 fábricas cerraron en Argentina en los años 90, en una sangría sin fin que devino en miseria a comienzos de siglo, cuando la huida masiva de capitales llevó al país a la bancarrota. Cientos de fábricas dejaron de atender sus pagos y muchas cerraron sus puertas. El 1 de octubre de 2001, Zanon anunció que dejaría de pagar sus sueldos y comenzó una historia que, casi siete años después, aún no ha terminado.</p>
<p>&#8220;Durante muchos años -cuenta Chiquito Reyes- Zanon recibió ayudas públicas. Fundada durante la dictadura militar, se benefició de exenciones de impuestos y llegó a vender a 25 países. Fabricábamos más de un millón de metros cuadrados al mes y la planta daba trabajo a unos 690 trabajadores. De ellos, sólo 330 era operarios, así que se puede sacar la cuenta con facilidad del número tan desproporcionado de jefes que había&#8221;. Luis Zanon, el propietario, fue señalado en 2000 por la revista Fortuna como uno de los 100 empresarios de argentina con mayores ganancias y la planta parecía tener un futuro saludable. Pero la crisis comenzó a golpear a Argentina cada vez con más fuerza. Vació las arcas públicas y también los bolsillos de la clase media, durante décadas la más pujante de América Latina. La empresa perdió fuelle y en 2000 presentó un preventivo de crisis que incluía la refinanciación de la deuda y el despido de 120 trabajadores. &#8220;Mientras tanto los dueños habían sacado al extranjero capital y se habían solicitado préstamos millonarios del Gobierno de Neuquén o del Banco Mundial&#8221;, dice Reyes.</p>
<p>El 28 de noviembre de 2001 Zanon confirmó el despido de los 380 trabajadores. Para entonces, la fábrica llevaba casi dos meses ocupada y más de un mes vigilada por una guardia obrera. &#8220;Hacíamos turnos durante las 24 horas para evitar que nos desalojaran&#8221;, cuenta Chiquito Reyes, quien recuerda de aquellos días ya remotos la falta de salario, las estrecheces económicas y el trabajo inagotable para mantener viva la fábrica. &#8220;Montamos unas carpas cerca de la planta y desde allí vendíamos la cerámica directamente a los clientes&#8221;. Fueron meses de asambleas, de reuniones continuas y de hacer frente al primer intento de desalojo: hasta febrero de 2003 llegarían otros cuatro más. Finalmente, el 2 de marzo de 2002, Zanon comenzó a producir bajo control obrero con 260 puestos de trabajo. Cinco meses después creaba sus primeros diez puestos de trabajo genuinos. Hoy produce 420.000 metros de cerámica, casi la mitad de la capacidad operativa y emplea a 470 personas. &#8220;No hemos recibido ni un subsidio, ni nos han sido concedidos préstamos. Y hemos comenzado a exportar a Chile&#8221;, dice Chiquito Reyes.</p>
<p><strong>El futuro</strong></p>
<p>En otoño, la expropiación</p>
<p>La fábrica se rige por un sistema asambleario y todos los trabajadores cobran lo mismo, independientemente de su puesto de trabajo. &#8220;Sólo hay pluses por antigüedad, por el trabajo nocturno o por esfuerzos especiales&#8221;, dice Reyes, quien ocupó puestos de responsabilidad y ahora ha regresado a su trabajo en mantenimiento. &#8220;Aquello -recuerda- casi me cuesta el matrimonio&#8221;. La fábrica desarrolló en estos años sus propias normas de convivencia y en 2005 se convirtió en una cooperativa. &#8220;Los trabajadores se han capacitado en diferentes áreas, algunos han aprovechado para estudiar y tenemos claro que debemos ofrecer productos de calidad y a buen precio, pero ahora todo depende de qué sucede con la expropiación, de si la confirman&#8221;.</p>
<p>Éste es el último paso, el que debe confirmar la propiedad de la fábrica: si pertenece a su antiguo dueño o a sus trabajadores. Y a los cooperativistas de Zanon no les vale cualquier cosa, no aceptan cargar con deudas anteriores. &#8220;Esto es lo que ha ahogado a muchas otras empresas recuperadas. Han tenido que pelear contra todo. En 2001, éramos más de 500 empresas y ahora apenas quedan 165&#8221;, dice.</p>
<p><strong>VIDEO</strong></p>
<p>Trailer del documental &#8220;Corazón de Fábrica&#8221; de Virma Molina y Ernesto Ardito, sobre la fabrica bajo control obrero Fasinpat, ex Zanon. Subtitled in English</p>
<p> <object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/1KbPjaUoB0o&amp;hl=en"><embed src="http://www.youtube.com/v/1KbPjaUoB0o&amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344"></object></p>
<p> El film va indagando en la vida de un grupo de obreros, hombres y mujeres de la Patagonia argentina, que inician una lucha para frenar las muertes y los accidentes que se producen en la fábrica de cerámicos donde trabajan. Los conflictos que atraviesan se vuelven cada vez más complejos y vertiginosos, y el compromiso que asumen con esta lucha se vuelve inimaginado para muchos de ellos. Estos episodios violentos van sacudiendo sus vidas y transforman su percepción del mundo.Ninguno puede reconocerse como el ser humano que era. Algo cambió, se rompió, se trastocó para no volver nunca al mismo lugar. En un país pobre, saqueado por sus propios gobiernos y empresarios, los trabajadores de Cerámica Zanon, deciden tomar la planta cuando el dueño la cierra y ponerla a producir sin jefes ni patrones. Esto es un desafío permanente y a diario tienen que enfrentarse a un sistema que se empeña en boicotearlos. Pero la mayor barrera a sortear no está afuera sino adentro, en la propia formación como parte de esta sociedad. Aunque muchos no lo sepan en esta batalla interna, se encuentra la puerta para la construcción de un mundo completamente diferente.</p>
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		<title>Experiencia Argentina: Otro súper es posible</title>
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		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Dec 2007 02:47:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Empresas recuperadas]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/cooptrabajadores.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure>En Rosario, uno de los locales de Supermercados Tigre (empresa que estuvo entre las 500 de mayor facturación del país y terminó en vaciamiento) fue recuperado por los trabajadores y se creó un centro cultural, un comedor universitario y popular, y una boca de expendio de productos comunitarios, entre otras cosas. El poder judicial los [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/cooptrabajadores.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure><p>En Rosario, uno de los locales de Supermercados Tigre (empresa que estuvo entre las 500 de mayor facturación del país y terminó en vaciamiento) fue recuperado por los trabajadores y se creó un centro cultural, un comedor universitario y popular, y una boca de expendio de productos comunitarios, entre otras cosas. El poder judicial los declaró “ocupantes” (léase okupas), burla magnificada por seis años de realizaciones. La movilización frente a las amenazas, los debates entre obreros, y un manual de paradojas argentinas.<br /> En la calle Tucumán al 1300 de Rosario había un supermercado que se transformó en La Toma. Donde sólo había góndolas, etiquetas y carritos, ahora hay emprendimientos comunitarios y cooperativos, artistas, un centro de economía solidaria, grupos de ayuda psicológica (5.500 consultas atendidas), talleres, cursos y un gran centro cultural. Donde antes había patio de comidas rápidas (fast food) ahora hay comida más tranquila y mejor, con un enorme Comedor Universitario y Popular que cobra 4 pesos por menú a los becados universitarios y 6 pesos a los trabajadores en relación de dependencia y jubilados. Ha habido 60.000 becas alimentarias estudiantiles y 75.000 menúes económicos atendidos en el Comedor Popular. La Toma, para colmo, ha hecho algo que los viejos propietarios jamás siquiera intentaron: pagar todos los servicios, y estar al día.</p>
<p>Tigre de papel</p>
<p>Los Supermercados Tigre eran una cadena de 14 establecimientos, que figuraba entre las 500 empresas que más facturaban en la Argentina en un tiempo incierto que los memoriosos llaman “menemismo”. Tenían 1.000 empleados, un establecimiento ganadero, un frigorífico, y la concesión de las sucursales de la cooperativa El Hogar Obrero. Su propietario Francisco Ragunaschi ha sido catalogado como un entusiasta impulsor de la represión durante los saqueos de mayo de 1989 (“alfonsinismo” dirán los memoriosos) y denunció a policías y militares por exceso de “mano blanda” frente a los pobres (hubo apenas unos 20 muertos en la provincia). Ragunaschi –un creativo- fue pionero en imponer el domingo como día de trabajo en los supermercados. Carlos Ghioldi, integrante del Consejo Directivo de la Asociación de Empleados de Comercio de Rosario, explica a lavaca: ”La empresa fue vaciada, pero como acá no hay maquinaria que llevarse lo que hicieron fue endeudarse enormemente, no pagar, pasar a concurso de acreedores, y con la administración judicial endeudarse por un valor de 80 veces el valor de su patrimonio. Fue escandaloso y la justicia fue parte de ese vaciamiento ocurrido durante el concurso de acreedores”. Tal vez se trate de una paradoja, tanto como llamar “justicia” a tales juzgados (como el civil y comercial número 14 de Rosario a cargo de la jueza apellidada Lotti, cuyo inquietante nombre de pila es María de los Milagros).</p>
<p>Los negritos</p>
<p>Los trabajadores tomaron el establecimiento en 2001 cuando además del endeudamiento empezaron a vaciar literalmente el supermercado, llevándose en camiones todo lo que había. Les debían seis meses de salarios. Propusieron realizar un emprendimiento productivo allí, posibilidad que –en plena crisis- fue apoyada por políticos, sindicalistas, representantes religiosos y organismos de derechos humanos, pero no por María de los Milagros, que en una oportunidad les informó a los trabajadores que no se seguiría reuniendo con “negritos” (¿se entiende a quiénes se refería?). Los negritos tomaron nota del estado de los Milagros. Ante tal panorama, 35 de los trabajadores decidieron formar una cooperativa (Trabajadores Solidarios en Lucha), hacerse cargo del lugar y convertir La Toma en algo más: una usina de producción solidaria, económica y cultural. En la Argentina, salvo excepciones (nunca tan honrosas como en este caso), los sindicatos han estado mayoritariamente en contra de los trabajadores cuando éstos quedaban desocupados y formaban cooperativas. Ghioldi quedó instalado a ambos lados de esa paradoja: “Pero aquí las cosas fueron distintas. Yo era delegado en la época de El Hogar Obrero, luego encabecé la lucha, y ahora soy secretario gremial y miembro de la Comisión Directiva de la Asociación de Empleados de Comercio. Hubo muchos lugares con una dicotomía entre trabajadores y sindicato. Acá no. Acá somos lo mismo”.</p>
<p>Obreros versus obreros</p>
<p>Ghioldi considera que el rechazo de muchos sindicatos a sus propios ex trabajadores es por “un esquema de funcionamiento que no todos los sindicalistas están dispuestos a saltar. Es el que dice que un trabajador despedido, que no aporta, deja de pertenecer al sindicato”. Ghioldi reconoce que el problema no es sólo de burócratas: “Pasa también con las bases. A mucha gente del gremio no le cae simpático que el sindicato esté tan involucrado en La Toma. Te dicen: “¿Y por que no se van a buscar trabajo y se dejan de joder?” Los dirigentes del sindicato, en casos así, no hacen seguidismo: “Les discutimos a los compañeros, les decimos que se equivocan, y que vamos a defender La Toma hasta las últimas consecuencias. ¿Se entiende? Hay que decirlo, si fuera distinto viviríamos en Rusia del año 17 o Cuba del 59. Pero no, estamos en la Argentina 2007 y estas son las contradicciones con las que hay que trabajar”. Carlos cree que esas discusiones han tenido un saldo positivo: “La corriente de simpatía hacia la defensa de La Toma ya es muy grande”.</p>
<p>Cuando los ideales van a la práctica</p>
<p>El criterio de La Toma (el nombre con el que lo conocen en todo Rosario) fue seimpre el de seguir el ideario cooperativo y el concepto de economía social y solidaria. “No tomamos criterios empresarios, por eso no nos consideramos una empresa recuperada sino un establecimiento puesto en funcionamiento por sus trabajadores: no es una diferencia semántica” dice Ghioldi, que ya ha escrito un libro sobre el caso (Supermercado Tigre, Crónica de un conflicto en curso). “Lo primero que se hizo fue crear un centro cultural porque creemos al igual que los fundadores y pioneros del movimiento gremial argentino e internacional, que donde los trabajadores se organizan deben elevarse culturalmente para avanzar en su lucha por la liberación”. Luego se planteó el mercado comunitario para vender allí productos de origen artesanal, cooperativo, comunitario, y ya hoy el panorama incluye:<br /> &#8211; 32 puestos de trabajo de los cooperativistas.<br /> &#8211; 40 puestos de trabajo creados de manera indirecta.<br /> &#8211; 20 trabajadores de la cultura.<br /> &#8211; Dos cooperativas funcionando de manera integrada<br /> &#8211; Un Centro de Economía Solidaria con 30 emprendedores ofreciendo sus productos.<br /> &#8211; Un Centro Editorial que ya ha realizado diez publicacines propias.<br /> &#8211; Una sala de eventos teatrales y culturales.<br /> &#8211; Instalación de organizaciones sociales. Ejemplos, el centro de indumentaria deportiva del Movimiento Territorial de Liberación, o Autoconvocados en Defensa de la Vivienda Única (grupo que lucha e impide los desalojos). &#8211;<br /> &#8211; Funcionamiento de la Mesa Coordinadora de Jubilados y Pensionados.<br /> &#8211; Apertura de la sede de la Asociación Argentina de Actores,<br /> &#8211; Permanentes actividades culturales y presencia en diversos eventos de personalidades como el Nobel de Literatura José Saramago, el poeta Ernesto Cardenal, el escritor Osvaldo Bayer o el Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.<br /> &#8211; 5.500 consultas atendidas en el servicio de psicología, además del funcionamiento de El Puente, grupo de psicólogas de La Toma.</p>
<p>¿Cuál es la salida?</p>
<p>La cooperativa había conseguido una ley en 2004 para funcionar en La Toma durante dos años. El gobierno de Jorge Obeid no discutió en tiempo la renovación (la clase política, se sabe, siempre está dedicada a otra cosa) y el juzgado de María de los Milagros aprovechó ese vacío: “Dijo que somos ocupantes, y que los proyectos de los trabajadores son inviables económicamente”, narra Ghioldi. Que se diga esto de una empresa inviable y hundida por los empresarios, y salvada por los trabajadores es acaso memorable. El mayor riesgo actual es que se dictamine el desalojo. Ghioldi realiza una ecuación: “Pero cuanta más movilización, solidaridad y acompañamiento, menos posibilidad de desalojo, creemos ciegamente en eso”. La solución fue planteada ya en la cámara de Diputados: “El principal acreedor de la quiebra es el propio Estado, por lo cual tiene todas las posibilidades de expropiar a la empresa porque además es el principal damnificado por la estafa”. -¿Y por qué no se hizo hasta ahora? -Porque la campaña no ha sido lo suficientemente fuerte. Pero seguimos, nunca vamos a bajar los brazos.</p>
<p>Para más información sobre La Toma, además del libro del propio Ghioldi, puede entrarse a <a href="http://www.aecrosario.org.ar" title="www.aecrosario.org.ar">www.aecrosario.org.ar</a>.</p>
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