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	<title>uso del tiempo archivos - economiasolidaria.org</title>
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	<description>El portal de la Economía Solidaria</description>
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		<title>¿De qué hablamos desde los feminismos cuando hablamos de cuidados?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Apr 2021 21:48:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuidados]]></category>
		<category><![CDATA[Economistas sin Fronteras]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="600" height="312" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/04/08_09_horas_extra_david_fdez_general.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" fetchpriority="high" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/04/08_09_horas_extra_david_fdez_general.jpg 600w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/04/08_09_horas_extra_david_fdez_general-480x250.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 600px, 100vw" /></figure>Es una pregunta difícil. Son muchas las definiciones del cuidado manejadas desde los feminismos, tantas como las corrientes desde las que se ha abordado el cuidado.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="600" height="312" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/04/08_09_horas_extra_david_fdez_general.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/04/08_09_horas_extra_david_fdez_general.jpg 600w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/04/08_09_horas_extra_david_fdez_general-480x250.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 600px, 100vw" /></figure><p><em><a href="https://www.elsaltodiario.com/cuidados/de-que-hablamos-desde-feminismos-cuando-hablamos-cuidados">Artículo de  Matxalen Legarreta Iza de Economistas Sin Fronteras para El Salto</a></em></p>
<p>En una obra de 1993, Joan Tronto define el cuidado como “una actividad característica de la especie humana que incluye todo lo que hacemos con vistas a mantener, continuar o reparar nuestro ‘mundo’, de tal manera que podamos vivir en él lo mejor posible. Este mundo incluye nuestros cuerpos, nuestras individualidades [selves] y nuestro entorno, que buscamos tejer juntas en una red compleja que sostiene la vida”.</p>
<p>Es una definición amplia y, por ello, interesante y de gran potencial. Sin embargo, partir de una definición extensa, plantea un reto: si no la concretamos puede dejar de ser operativa, dejar de ser manejable y, por tanto, dejar de ser útil. Por ello, voy a intentar desgranar, concretar y aterrizar el cuidado en aspectos y dimensiones específicas. Conceptualmente considero importante diferenciar tres dimensiones, aunque en el día a día resulte imposible desligarlas: material-física, subjetiva-relacional y política.</p>
<h2><strong>Dimensión material-física: el cuidado como trabajo</strong></h2>
<p>Poner el foco en la dimensión material y física del cuidado implica definirlo como trabajo. El cuidado es un trabajo que consume tiempo y energía. Más adelante profundizaré en ello. Antes, quiero resaltar que la dimensión material del cuidado engloba todas aquellas actividades que es necesario llevar a cabo para cubrir las necesidades físicas o fisiológicas de las personas: dar de comer, vestir, asear, pero también todo aquello que hay que hacer para poder dar de comer, vestir, asear…. Esto es, hay que cocinar, lavar la ropa, limpiar el baño… Por tanto, cuando hablamos de la dimensión material del cuidado, hablamos también del trabajo doméstico. Es importante diferenciar trabajo doméstico y cuidado, pero teniendo en cuenta y subrayando que es necesario hacer trabajo doméstico para poder prestar cuidado. Así, algunas autoras feministas definen el trabajo doméstico como “precondición del cuidado” o “cuidado indirecto”.</p>
<blockquote><p>Algunas feministas señalan acertadamente que diferenciar trabajo doméstico y cuidado implica un “sesgo primermundista”</p></blockquote>
<p>En muchas partes del mundo, además, antes de cocinar o limpiar la ropa, por ejemplo, hay que ir a por agua. Este tipo de trabajos que se han llamado “de subsistencia”, también son necesarios y forman parte del cuidado. Por ello, algunas feministas señalan acertadamente que diferenciar trabajo doméstico y cuidado implica un “sesgo primermundista”. Entonces, ¿por qué hacerlo? Porque al diferenciarlos aflora la tercera dimensión del cuidado: la política, la de las relaciones de poder y la de los privilegios. Se entiende más fácil con dos preguntas:</p>
<p>Primera: ¿Cómo se incorporan los hombres al cuidado? ¿Qué parte desempeñan? Investigaciones sobre el reparto del trabajo doméstico y el cuidado en parejas heterosexuales, concluyen que los hombres se implican sobre todo en el cuidado lúdico y comunicativo. Algunas mujeres que hemos entrevistado en el marco de dichos estudios afirman que sus parejas pasan más tiempo que ellas con las criaturas, porque juegan más que ellas. Tal implicación, además, se valora muy positivamente. No obstante, en estos casos, ¿Quién pone la lavadora para que tenga el chándal limpio? ¿Quién la tiende y dobla la ropa? ¿Quién baña a la criatura o le prepara la merienda? ¿Quién limpia el baño?</p>
<p>Segunda pregunta: ¿Qué externalizamos cuándo externalizamos trabajo doméstico y cuidado? Esto es, cuando pagamos a otra persona por hacer este trabajo, ¿Qué parte del trabajo delegamos? A menudo, se delega la parte material del trabajo que, y esto no es casual, es más rutinaria, más ardua y menos gratificante. ¿Podemos las madres blancas de países del norte global ejercer la maternidad de forma intensiva porque externalizamos parte del trabajo doméstico?</p>
<h2><strong>Dimensión subjetiva, relacional: el cuidado como ética</strong></h2>
<p>Cuidar supone estar atenta a cubrir las necesidades de la otra persona. Es una predisposición. Además, cuidar va más allá de la realización de una serie de tareas concretas. Tiene una dimensión humana que no puede aportar una máquina. Tiene que ver con el vínculo que se crea entre las personas. Se entiende mejor con un ejemplo del contexto actual de pandemia. Al estudiar el impacto de la covid-19 en el cuidado prestado en las residencias de personas mayores, las trabajadoras nos relatan que como medida de protección tienen que utilizar EPIs. Esto implica vestir mascarilla, guantes, buzos de plástico, pantallas… La imagen a la que nos remiten para describirlo es la de un astronauta. Narran las dificultades de desempeñar su trabajo en estas condiciones: tener que guardar distancia, ir vestida como en la NASA&#8230; “Ya no es lo mismo” dicen. Además, a menudo tratan con personas con problemas de audición, de vista, con demencia… Una enfermera señala que han aprendido a sonreír con los ojos.</p>
<blockquote><p>El contexto de pandemia evidencia que es esencial prestar atención a la dimensión subjetiva-relacional del cuidado. Cuidar es crear vínculos, tener contacto humano</p></blockquote>
<p>El contexto de pandemia evidencia que es esencial prestar atención a la dimensión subjetiva-relacional del cuidado. Cuidar es crear vínculos, tener contacto humano. Las trabajadoras y directoras de residencias constatan también el deterioro sufrido por muchas personas mayores a causa del aislamiento, porque el confinamiento en las residencias no se termina con el fin del estado de alarma.</p>
<p>Asimismo, el cuidado consta de una dimensión moral vinculada con el deber. Las mujeres, por nuestro aprendizaje de género, tenemos interiorizado que cuidar es nuestro deber y nos crea sentimiento de culpa no poder cuidar como y cuando se supone que debemos hacerlo. Muchas madres, por ejemplo, expresan el malestar que sienten al dejar a sus criaturas en la guardería.</p>
<h2><strong>Dimensión política del cuidado: denuncia y propuesta política</strong></h2>
<p>El cuidado está atravesado por relaciones de poder. No siempre se cuida por amor, ni con amor. El cuidado puede conllevar situaciones de maltrato o trato malo hacia la persona cuidada, pero también de explotación hacia quien lo presta. Además, el trabajo de cuidado no otorga reconocimiento social, ni monetario. Es un trabajo de veinticuatro horas, siete días a la semana, sin descanso. Cuidar de forma intensiva anula la capacidad de gestión del tiempo diario e impide disfrutar de un tiempo propio. Por ello, dedicarse al cuidado implica una pérdida de poder y de privilegios. Además, abordar el cuidado en nuestro contexto implica tratar, por lo menos, tres ejes de desigualdad.</p>
<blockquote><p>El cuidado está vinculado con la feminidad y los hombres construyen su masculinidad distanciándose del cuidado, sobre todo de los trabajos más arduos y rutinarios</p></blockquote>
<p>El primer eje de desigualdad es el de género: según las Encuestas de Empleo del Tiempo las mujeres realizamos en torno al 70% del trabajo doméstico y del cuidado. El cuidado está vinculado con la feminidad y los hombres construyen su masculinidad distanciándose del cuidado, sobre todo de los trabajos más arduos y rutinarios. Por ello, repito, es importante distinguir la dimensión material y subjetiva-relacional del cuidado.</p>
<p>El segundo eje de desigualdad es el de raza. Sale a la luz sobre todo en el marco de la externalización del trabajo doméstico y del cuidado. La externalización es posible porque se hace de forma precaria y, a menudo, en condiciones de abuso. Es difícil regular qué ocurre dentro de los hogares. Además, muchas mujeres que prestan cuidados de forma remunerada se encuentran en situación de irregularidad administrativa-jurídica en sus países de acogida. Para cuidar de una persona durante veinticuatro horas del día, siete días a la semana de forma digna, hace falta contratar a cinco personas. No hay familia que pueda sostenerlo. Por ello, desde los feminismos reivindicamos un sistema de cuidados público-comunitario. No obstante, hablar sobre externalización resulta también incómodo, porque nos interpela a las mujeres blancas y a nuestros privilegios. Muchas podemos avanzar en nuestras carreras profesionales o ejercer la maternidad de forma intensiva, como ya he señalado, a costa de otras mujeres, principalmente, mujeres migradas y racializadas. En este ámbito las feministas blancas de los países del norte global tenemos una asignatura pendiente: el cuestionamiento de nuestros privilegios.</p>
<p>El tercer eje desigualdad es el de la edad. Es interesante plantearlo en dos sentidos. Por un lado, porque hay un reparto desigual del trabajo doméstico y del cuidado entre generaciones: la población joven le dedica mucho menos tiempo que la adulta y la mayor. Y, por otro, porque durante la pandemia gran parte del discurso mediático y social se ha centrado en la criminalización de las residencias. Este hecho no es casual: está atravesado por el edadismo tan arraigado en nuestra sociedad. Tampoco es casual que la mayor parte de las usuarias de residencias y la mayor parte de las trabajadoras sean mujeres.</p>
<blockquote><p>Resulta urgente avanzar hacia una distribución más justa y equitativa del cuidado, tanto en nuestros propios hogares, como a nivel social</p></blockquote>
<p>Además de denunciar desigualdades, la dimensión política del cuidado es propositiva. Desde los feminismos llevamos años reivindicando la necesidad de poner la sostenibilidad de la vida en el centro y de asumir que la vulnerabilidad es una característica humana. Las relaciones humanas están basadas en la interdependencia. Por ello, resulta urgente avanzar hacia una distribución más justa y equitativa del cuidado, tanto en nuestros propios hogares, como a nivel social. El cuidado es una cuestión política, no es algo que debamos resolver de forma individual. El contexto de pandemia ha puesto de manifiesto que el sistema actual es insostenible. Urge avanzar hacia la construcción de un sistema público-comunitario universal de cuidado, que garantice el derecho a prestar y recibir cuidados de forma digna por todas las personas.</p>
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		<title>¿Sabes cómo repartes tu tiempo?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 31 Mar 2021 09:20:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuidados]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="1881" height="2560" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/el_iceberg-scaled.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/el_iceberg-scaled.jpg 1881w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/el_iceberg-1280x1742.jpg 1280w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/el_iceberg-980x1334.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/el_iceberg-480x653.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 1881px, 100vw" /></figure><p><a href="https://ecosfron.org/">Desde Economistas Sin Fronteras</a>, tienen el placer de anunciar que ya está aquí la <a href="https://encuestatiempo.ecosfron.org/#/">aplicación #VisibilizarLoInvisible</a>, una aplicación que nos ayudará a visibilizar y reflexionar sobre los trabajos domésticos y de cuidados, esos trabajos que se realizan dentro de nuestros hogares, que ocupan mucho tiempo y de los cuales se habla poco.</p>
<p>¿Qué tareas son? ¿Quién las hace? ¿Les dedicamos todos/as el mismo tiempo? Nos invitan a hacer esta <a href="https://encuestatiempo.ecosfron.org/#/">pequeña encuesta</a> y comparar los resultados con personas de nuestro entorno y sobre todo con el resto de las personas con las que convivimos. Para ello al final de la app os podéis descargar los resultados haciendo click a un botón.</p>
<p>Las encuestas sobre usos del tiempo muestran que las tareas domésticas y de cuidados no se reparten igual dentro de los hogares y que siguen recayendo principalmente sobre las mujeres. ¿Qué sucede en tu hogar? ¿Se dan desigualdades de género? <a href="https://encuestatiempo.ecosfron.org/#/">¡Descúbrelo!</a></p>
<p>¡Ah! y al rellenar la encuesta recuerda que la semana tiene 7 días, no 5, y que hay actividades, como los cuidados, que se realizan todos los días de la semana 😉</p>
<p>Si te gustan las ilustraciones e infografías realizadas por @EmmaGasco tenemos buenas noticias, <a href="https://encuestatiempo.ecosfron.org/#/mas_informacion">te las puedes descargar,</a></p>
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