{"id":149945,"date":"2021-10-27T09:54:26","date_gmt":"2021-10-27T08:54:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/?post_type=noticias&#038;p=149945"},"modified":"2021-11-11T09:43:37","modified_gmt":"2021-11-11T08:43:37","slug":"impactos-nada-glamurosos-de-la-industria-fashion","status":"publish","type":"noticias","link":"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/eu\/noticias\/impactos-nada-glamurosos-de-la-industria-fashion\/","title":{"rendered":"Impactos nada glamurosos de la industria \u00abfashion\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>La industria de la moda es una de las que globalmente m\u00e1s contribuye al cambio clim\u00e1tico, y uno de los ejemplos m\u00e1s paradigm\u00e1ticos del modelo productivo-econ\u00f3mico que lo provoca.<\/p>\n<p>Su sistema extractivo (de recursos, materias, trabajo, creaci\u00f3n, etc.), enfocado hacia un crecimiento infinito de ventas, e ingresos, supone una l\u00f3gica insostenible y suicida en un planeta de recursos finitos, caracterizada por la maximizaci\u00f3n de los beneficios, la acumulaci\u00f3n del capital y el bajo coste. Esto provoca \u201cc\u00edrculos viciosos\u201d de impactos socioambientales en su cadena de abastecimiento y fabricaci\u00f3n, desde las materias primas, pasando por la manufactura, el transporte, la comercializaci\u00f3n, hasta los residuos que genera.<\/p>\n<p>Este sector, supuestamente el m\u00e1s glamouroso, contribuye al 10% de las emisiones globales, seg\u00fan el Programa de Medio Ambiente de la ONU (PNUMA)[1]. La confecci\u00f3n y el calzado produjeron m\u00e1s Gases de efecto invernadero (GEI) que Francia, Alemania y el Reino Unido juntos en 2018, unas 2.100 millones de toneladas de CO2, seg\u00fan el informe Fashion on Climate de la Global Fashion Agenda y la consultora McKinsey[2]. Actualmente,\u00a0<strong>los GEI de la producci\u00f3n textil global superan las de todos los vuelos internacionales y tr\u00e1fico mar\u00edtimo combinados<\/strong>[3].<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la moda es la segunda industria m\u00e1s demandante de agua, contamina un 20% de las aguas residuales del mundo, y libera cada a\u00f1o medio mill\u00f3n de microfibras pl\u00e1sticas al oc\u00e9ano[4].<\/p>\n<h4><strong>Un sector que deja huella<\/strong><\/h4>\n<p>La mayor parte de la huella ambiental de las prendas procede del abastecimiento de las materias primas y del uso. Mayoritariamente \u00e9stas proceden de sistemas ganaderos y agr\u00edcolas intensivos industriales deslocalizados que contribuyen en gran medida a ella, destruyendo numerosos ecosistemas. Tambi\u00e9n de recursos f\u00f3siles no renovables, como las fibras sint\u00e9ticas o acr\u00edlicas, derivadas del petr\u00f3leo, que reportan ping\u00fces beneficios al sector de las energ\u00edas f\u00f3siles, principal causante del cambio clim\u00e1tico. Por ejemplo, el poli\u00e9ster, el tejido sint\u00e9tico m\u00e1s popular, es del mismo material (tereftalato de polietileno, PET) que las botellas de pl\u00e1stico.<\/p>\n<blockquote><p><em>Y pese a que, en los \u00faltimos a\u00f1os,\u00a0<strong>el sector presume de sostenibilidad a trav\u00e9s de diversos pactos, objetivos clim\u00e1ticos, y planes de sostenibilidad corporativos, todos suelen carecer de hojas de ruta concretas sobre c\u00f3mo lograr sus metas.<\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>El informe\u00a0Fashion Forward: A Roadmap to Fossil Free Fashion\u00a0de Stand.earth[5], argumenta que las promesas del Fashion Pact del G7 y la Carta de la Industria de la Moda para la acci\u00f3n clim\u00e1tica dejar\u00edan a esta industria sin cumplir los criterios cient\u00edficos para limitar el calentamiento a 1,5 grados, nivel m\u00e1s all\u00e1 del cual se predicen impactos ambientales catastr\u00f3ficos para la salud humana y la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Seg\u00fan alega, las firmas que suscriben estas importantes alianzas clim\u00e1ticas han reducido emisiones en algunas oficinas o tiendas, pero apenas en su fabricaci\u00f3n, la mayor parte de su huella.\u00a0El carb\u00f3n se utiliza en pa\u00edses fabricantes como China, Vietnam, Bangladesh o Turqu\u00eda para electricidad, calentamiento t\u00e9rmico, etc., as\u00ed como otros combustibles f\u00f3siles (para producir telas, transporte), por lo que estima necesario mayores reducciones.<\/p>\n<p>Los residuos son otro grave impacto derivado de la sobreproducci\u00f3n y consumo excesivo promovido las \u00faltimas d\u00e9cadas, en las que se ha pasado de fabricar de dos a cuatro colecciones por temporada, a m\u00e1s de 50 anuales en la Fast fashion (moda r\u00e1pida, o Low cost). Un modelo de gran rotaci\u00f3n comercial y novedad constante imitado por el sector del lujo desde los a\u00f1os 90.<\/p>\n<p>Los art\u00edculos cada vez se desprecian antes, por esa cultura del \u201cusar y tirar\u201d desarrollada para incrementar las ventas. Un ritmo voraz de consumismo ininterrumpido y productos supuestamente indispensables (o\u00a0<em>must-haves<\/em>) que perecen al poco tiempo, por su escasa calidad y tendencias pasajeras. Desde el a\u00f1o 2000 al 2015 la producci\u00f3n se ha duplicado mundialmente superando los 100.000 millones de prendas anuales[6]. El ciudadano medio compra un 60% m\u00e1s de ropa que hace 15 a\u00f1os[7] pero su utilizaci\u00f3n se ha reducido. Hoy m\u00e1s del 30% de lo que puebla los armarios europeos no se ha vestido en al menos un a\u00f1o.[8] Y globalmente los clientes pierden un valor de 460.000 millones de d\u00f3lares anuales al tirar vestimenta que puede seguir sirviendo.[9]\u2028Alguna utilizada tan s\u00f3lo siete o diez veces[10]. La Red Europea de Empresas Sociales de Reparaci\u00f3n, Reutilizaci\u00f3n y Reciclaje de Residuos estima que\u00a0<strong>cada europeo genera de media 26 kilos de residuo textil anual.<\/strong><\/p>\n<p>Un apabullante desperdicio textil que en el vertedero causa mayor da\u00f1o ambiental que los desechos alimentarios, por los procesos de elaboraci\u00f3n de la ropa, y las sustancias potencialmente nocivas para la salud humana y ambiental, empleadas en ella, liberadas en lixiviados o emisiones.<\/p>\n<div id=\"attachment_149952\" style=\"width: 990px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/trabajadoras-Comercio-justo-Foto-Fundacion-Vicente-errer-FelitaViegas-980x653-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-149952\" class=\"size-full wp-image-149952\" src=\"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/trabajadoras-Comercio-justo-Foto-Fundacion-Vicente-errer-FelitaViegas-980x653-1.jpg\" alt=\"\" width=\"980\" height=\"653\" srcset=\"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/trabajadoras-Comercio-justo-Foto-Fundacion-Vicente-errer-FelitaViegas-980x653-1.jpg 980w, https:\/\/www.economiasolidaria.org\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/trabajadoras-Comercio-justo-Foto-Fundacion-Vicente-errer-FelitaViegas-980x653-1-480x320.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 980px, 100vw\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-149952\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Fundaci\u00f3n Vicente Ferrer &#8211; Felita Viegas<\/p><\/div>\n<h4><strong>Desfiles de deslocalizaci\u00f3n<\/strong><\/h4>\n<p>Desde finales de los a\u00f1os 70 se han deslocalizado ramas industriales enteras (textil, tecnolog\u00eda, inform\u00e1tica, motor, servicios) en diversas olas \u2013en esa d\u00e9cada, en los a\u00f1os 80, 90 y 2000\u2013 a pa\u00edses con normas laborales y ambientales m\u00e1s laxas, o pr\u00e1cticamente inexistentes, donde fabricar a menor coste y con ventajas fiscales auspiciadas por los Tratados de Libre Comercio y las Zonas Francas de Exportaci\u00f3n \u2013tambi\u00e9n llamadas Zonas de Libre Comercio o Zonas de Procesamiento de Exportaciones\u2013 donde concentran su producci\u00f3n. Esto ha supuesto una feroz aceleraci\u00f3n de los ciclos y metabolismos de la industria hegem\u00f3nica, aumentando los impactos socioambientales.<\/p>\n<p>Un modelo calificado de \u201cempresa hueca\u201d, hoy extendido por el mundo, que se ocupa del dise\u00f1o de los art\u00edculos, las estrategias de marca (branding), marketing y comerciales, dictadas desde la sede a las filiales, subarrendando su producci\u00f3n con presupuestos y plazos m\u00ednimos.<\/p>\n<p>Corporaciones americanas como Nike, Sara Lee, Vans, Levi\u2019s, Reebok, Old Navy entre otras, fueron pioneras en obtener mayores m\u00e1rgenes de beneficio as\u00ed[11]. Pero la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio (OMC) y la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo (OIT) alertan de que, desde 1973, crece la inseguridad laboral y el paro de larga duraci\u00f3n en occidente, con ca\u00eddas salariales en tres olas que coinciden con esos \u201cdesfiles\u201d deslocalizadores: a principios de los a\u00f1os 80, por las aperturas de mercado; en los 90 con el Acuerdo Multifibras (a China e India, principalmente). Y a partir del 2000, por crisis derivadas de las pol\u00edticas neoliberales, hacia el Sudeste Asi\u00e1tico[12].<\/p>\n<blockquote><p><em>En la actualidad, en muchas latitudes,<strong>\u00a0los salarios de las manufactureras (entre un 70% y 90% de la mano de obra) suponen la cuarta o quinta parte de lo que necesitar\u00edan para vivir.<\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Y cuatro derechos laborales de los m\u00e1s vulnerados \u00ad\u2013no discriminaci\u00f3n, libre asociaci\u00f3n, sindicaci\u00f3n y negociaci\u00f3n colectiva\u2013 son tambi\u00e9n derechos humanos. La industria, incluso, fabrica ya en Etiop\u00eda con costes laborales inferiores, de entre 19 o 40 euros al mes,\u00ad con jornadas extenuantes[13].<\/p>\n<p>Por si fuera poco, durante la pandemia, en diversos territorios, los cierres de las tiendas, las paralizaciones de los encargos y la potenciaci\u00f3n del comercio digital, han agudizado la situaci\u00f3n. En muchos casos, las mujeres que cosen para grandes marcas se encuentran m\u00e1s precarizadas y vulnerables, pues han padecido impagos, despidos, as\u00ed como condiciones laborales insalubres en el desempe\u00f1o de su labor.<\/p>\n<h4><strong>Falta de transparencia y fetichismo<\/strong><\/h4>\n<p><strong>La opacidad existente, tanto en la moda\u00a0<em>low cost<\/em>\u00a0como de lujo, impide que las personas consumidoras sepan con certeza la situaci\u00f3n bajo las que se confeccionan una gran mayor\u00eda de prendas,<\/strong>\u00a0accesorios y complementos del mercado. Este sector es uno en los que m\u00e1s claramente se percibe la \u201cfetichizaci\u00f3n (o fetichismo) de la mercanc\u00eda\u201d, es decir, la ocultaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n tras la fabricaci\u00f3n de los bienes y servicios. El p\u00fablico s\u00f3lo recibe fascinantes reclamos de art\u00edculos (en anuncios, revistas, televisi\u00f3n, radio, redes sociales, celebrities, bloguers, influencers, etc.) asociados por su publicidad y marketing a universos aspiracionales de supuesto glamour, que a menudo difieren enormemente de las formas de producci\u00f3n empleadas en ellos.<\/p>\n<p>Mientras, las etiquetas no aclaran detalles relevantes sobre su trazabilidad, por lo que resulta muy complicado tomar decisiones conscientes, libres, e informadas basadas en los impactos socioambientales, si as\u00ed se desea. Un contexto de distorsi\u00f3n, por la brecha entre la realidad productiva y la propaganda comercial, que genera fashion victims de trabajadoras, consumidores, especies y recursos terrestres, intensificando la emergencia clim\u00e1tica y la desigualdad social.<\/p>\n<h4><strong>Reformular la moda: otro modelo es necesario y posible<\/strong><\/h4>\n<p><strong>La sostenibilidad implica siempre tres pilares: uno social, otro medioambiental y otro econ\u00f3mico.<\/strong>\u00a0Si los tres no son igual de solventes, no puede considerarse \u201csostenible\u201d a ning\u00fan sector, compa\u00f1\u00eda, actividad, producto, prenda, evento, etc. En este sentido, las marcas sostenibles de moda respetan esos tres pilares, suelen ser peque\u00f1os emprendimientos, cooperativas y Pymes. Muchas son de Comercio Justo, una modalidad de comercializaci\u00f3n que los tiene completamente integrados: implica que sus creaciones provienen de modelos productivos ecol\u00f3gicos que ayudan a paliar el cambio clim\u00e1tico, por no contaminar con pesticidas e insumos industriales, no usar transg\u00e9nicos y administrar responsablemente los recursos (agua, energ\u00eda, etc.)<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, respeta los derechos humanos y laborales, remunera dignamente\u00a0 cada pelda\u00f1o de su cadena de abastecimiento y fabricaci\u00f3n, no permite el trabajo forzoso, ni infantil, promueve la igualdad de g\u00e9nero, establece relaciones de equidad entre productores, distribuidores, comercializadores y consumidores. Tambi\u00e9n prefinancia a los productores protegi\u00e9ndoles de las oscilaciones de las materias en los mercados. Y, aparte de un salario justo, reciben una \u201cprima de Comercio Justo\u201d que democr\u00e1ticamente destinan a mejoras sanitarias, educativas, de infraestructuras, etc., permitiendo un verdadero desarrollo sostenible en sus comunidades.<\/p>\n<p><strong>\u201cC\u00edrculos virtuosos<\/strong>\u201d socioambientales que sostienen m\u00e1s de dos millones de productoras y trabajadoras, de las m\u00e1s de 2.000 organizaciones de la red de Comercio Justo mundial. Una moda lenta, o\u00a0<em>slow fashion<\/em>, que\u00a0 no sobreproduce, ni incita al consumismo y a menudo mantienen la artesan\u00eda aut\u00f3ctona, las tradiciones textiles locales, saberes nativos ancestrales, as\u00ed como la diversidad cultural territorial amenazada por la homogenizaci\u00f3n del mercado que imponen las grandes multinacionales con sus abultados m\u00e1rgenes de ganancia y omnipresencia global.<\/p>\n<p><strong>Las personas consumidoras podemos contribuir a reformular la moda, poniendo la vida en el centro de su modelo<\/strong>, apoyando con nuestro dinero y consumo estas alternativas que redistribuyen m\u00e1s y mejor la riqueza, con menor deterioro planetario. Aplicando el consabido mantra de \u201cmenos es m\u00e1s\u201d, es decir, comprar lo realmente lo necesario, evitando caer en esas \u201cnecesidades inducidas\u201d que nos inocula el sistema imperante: m\u00e1s vale adquirir pocos buenos art\u00edculos confeccionados con pr\u00e1cticas responsables, que nos favorezcan y acompa\u00f1en mucho tiempo; que muchos escandalosamente baratos (o caros) te\u00f1idos de tragedias, con calidades y est\u00e9ticas predefinidas para caducar. Nuestro bolsillo, la Tierra, sus especies humanas y no humanas, lo agradecer\u00e1n. Dise\u00f1os apetecibles en lo est\u00e9tico, cuya justicia ambiental y social, tambi\u00e9n los hacen \u00e9ticos. Cuestiones que en la industria convencional, lamentablemente, a menudo no van de la mano.<\/p>\n<hr \/>\n<p>[1] <a href=\"https:\/\/www.unep.org\/news-and-stories\/press-release\/un-alliance-sustainable-fashion-addresses-damage-fast-fashion\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/www.unep.org\/news-and-stories\/press-release\/un-alliance-sustainable-fashion-addresses-damage-fast-fashion<\/a><br \/>\n[2] <a href=\"https:\/\/www.globalfashionagenda.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/www2.globalfashionagenda.com\/initiatives\/fashion-on-climate\/ \u2013 \/<\/a><br \/>\n[3] <a href=\"https:\/\/unfccc.int\/es\/news\/la-onu-quiere-que-la-industria-de-la-moda-se-implique-en-la-accion-climatica-para-el-desarrollo\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/unfccc.int\/es\/news\/la-onu-quiere-que-la-industria-de-la-moda-se-implique-en-la-accion-climatica-para-el-desarrollo<\/a><br \/>\n[4] <a href=\"https:\/\/www.unep.org\/news-and-stories\/press-release\/un-alliance-sustainable-fashion-addresses-damage-fast-fashion\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/www.unep.org\/news-and-stories\/press-release\/un-alliance-sustainable-fashion-addresses-damage-fast-fashion<\/a><br \/>\n[5] <a href=\"https:\/\/www.stand.earth\/publication\/fashion-roadmap\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/www.stand.earth\/publication\/fashion-roadmap<\/a><br \/>\n[6] Informe A New Textiles economy: redesigning fashion future. Ellen McArthur Foundation. 2017. Pag. 18. https:\/\/www.ellenmacarthurfoundation.org\/assets\/downloads\/A-New-Textiles-Economy_Full-R eport_Updated_1-12-17.pdf<br \/>\n[7] Informe Time out for fast fashion. Greenpeace Alemania. 2016. Pag 2. https:\/\/wayback.archive-it.org\/9650\/20200401053856\/http:\/\/p3-raw.greenpeace.org\/international\/Glob al\/international\/briefings\/toxics\/2016\/Fact-Sheet-Timeout-for-fast-fashion.pdf<br \/>\n[8] Informe A Call to action for a circular fashion system. Global Fashion Agenda. 2017. Pag 4. https:\/\/globalfashionagenda.com\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/GFA17_Call-to-action_Poluc-brief_FIN AL_9May.pdf<br \/>\n[9] C\u00e1lculo basado en Circular Fibres Initiative materials flow analysis. Ellen McArthur Foundation. (<a href=\"https:\/\/www.circulardesignguide.com\/fibres\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/www.circulardesignguide.com\/fibres<\/a>) y Euromonitor International Apparel &amp; Footwear 2016 Edition (volume sales trends 2005\u20132015).<br \/>\n[10] Morgan, L.R. and Birtwistle, G. An investigation of young fashion consumers\u2019 disposal habits. 2009. <a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/abs\/10.1111\/j.1470-6431.2009.00756.x\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/abs\/10.1111\/j.1470-6431.2009.00756.x<\/a><br \/>\n[11] No logo. Ed. Planeta. Debolsillo. Actualizaci\u00f3n de 2011. Naomi Klein, Pag 240-245.<br \/>\n[12] Hacer que la globalizaci\u00f3n sea socialmente sostenible. Cap\u00edtulo 5. William Milberg y Deborah Winkler. OMC y OIT. 2011.<br \/>\n[13] <a href=\"https:\/\/www.modaes.es\/entorno\/el-textil-en-etiopia-industria-40-a-20-euros-al-mes-para-seducir-al-sourcing-de-la-moda.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/www.modaes.es\/entorno\/el-textil-en-etiopia-industria-40-a-20-euros-al-mes-para-seducir-al-sourcing-de-la-moda.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo escrito por Brenda Ch\u00e1vez, periodista e investigadora especializada en consumo, sostenibilidad y cultura. 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