{"id":35808,"date":"2019-03-25T00:00:00","date_gmt":"2019-03-24T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/noticias\/semillas-de-economia-alternativa\/"},"modified":"2021-03-22T15:28:26","modified_gmt":"2021-03-22T14:28:26","slug":"semillas-de-economia-alternativa","status":"publish","type":"noticias","link":"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/eu\/noticias\/semillas-de-economia-alternativa\/","title":{"rendered":"Semillas de Econom\u00eda Alternativa"},"content":{"rendered":"<p><em>Este art\u00edculo de Jos\u00e9 \u00c1ngel Moreno&nbsp;forma parte del libro&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.agorarsc.org\/los-compromisos-de-las-empresas-con-los-objetivos-de-desarrollo-sostenible\/\">\u201cLos compromisos de las empresas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible<\/a>\u201d editado por la Fundaci\u00f3n ETNOR. Publicado en <a href=\"https:\/\/www.agorarsc.org\/semillas-de-economia-alternativa\/\">\u00c1gora<\/a>.<\/em><\/p>\n<h3>Introducci\u00f3n<\/h3>\n<p>Mi intervenci\u00f3n va a ir dirigida a analizar determinadas nuevas pr\u00e1cticas econ\u00f3micas que est\u00e1n desarroll\u00e1ndose en el seno de la sociedad civil y que est\u00e1n creciendo con una intensidad considerable desde hace unos cuantos a\u00f1os. Centrar\u00e9 mi observaci\u00f3n en torno a tres modalidades espec\u00edficas de esas nuevas pr\u00e1cticas, sobre las que me gustar\u00eda reflexionar con ustedes.<\/p>\n<p>Ante todo, es necesario destacar que se trata de fen\u00f3menos econ\u00f3micos en buena medida recientes y desde luego, multiformes y plurales. Representan formas de actividad econ\u00f3mica de car\u00e1cter empresarial o cuasi empresarial, pero tienen una doble pretensi\u00f3n. Por un lado, su objetivo es generar transformaci\u00f3n social y resolver problemas sociales de forma prioritaria -o, en algunos casos, subsidiaria o complementaria-. Por otro lado, como entidades empresariales o cuasi empresariales, estas iniciativas tienen que tratar tambi\u00e9n de conseguir rentabilidad econ\u00f3mica. En unos casos, como prioridad y, en otros, como mero instrumento para ser sostenibles y poder desarrollar su misi\u00f3n. En todo caso, se trata de iniciativas eminentemente pr\u00e1cticas y que, conscientemente, se sit\u00faan al margen de las empresas convencionales, pero que desarrollan su actividad de forma fundamentalmente mercantil. Es decir, no se trata de filantrop\u00eda, aunque en muchas ocasiones sean motivaciones muy cercanas a la filantrop\u00eda las que las impulsan.<\/p>\n<p>As\u00ed mismo, como dec\u00eda, se trata de un conjunto muy heterog\u00e9neo de actividades, con modalidades que en no pocos casos se solapan o entrecruzan. Y, ciertamente, un conjunto de actividades que constituyen un fen\u00f3meno claramente minoritario frente al volumen de la econom\u00eda convencional, si bien ya no se pueda decir que se trate de algo testimonial, puesto que muchas de estas actividades est\u00e1n alcanzando una relevancia indiscutible y est\u00e1n&nbsp;creciendo a una velocidad, en muchos casos, vertiginosa.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Tanto es as\u00ed, que se est\u00e1n convirtiendo en un poderos\u00edsimo foco de atracci\u00f3n para las empresas convencionales, grandes y peque\u00f1as, que est\u00e1n penetrando decididamente en el \u00e1mbito de actuaci\u00f3n de estas nuevas entidades atra\u00eddas por el inmenso nicho de mercado, de crecimiento y de beneficio que late tras ellas. Y, dicho sea de paso, muchas grandes empresas que est\u00e1n entrando en este \u00e1mbito de actuaciones est\u00e1n contribuyendo, en buena medida, a distorsionar en muchos casos su car\u00e1cter y objetivo primigenios.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>\u00bfUn fen\u00f3meno nuevo?<\/h3>\n<p>En todo caso, no puede olvidarse que no estamos ante un fen\u00f3meno enteramente nuevo, sino que, con diferentes modalidades, se ha venido desarrollando en el marco del capitalismo desde hace ya mucho tiempo. El cooperativismo y la econom\u00eda social -claros inspiradores de muchas de las iniciativas aqu\u00ed contempladas- surgen en Europa a mediados del siglo XIX. Tambi\u00e9n, muchas iniciativas relacionadas con lo que hoy llamamos finanzas \u00e9ticas se extienden en los pa\u00edses m\u00e1s avanzados a finales del siglo XIX y principios del XX. Ahora bien, no es hasta mediados de los a\u00f1os 80 del pasado siglo cuando comienzan a consolidarse una serie de pr\u00e1cticas que tienen matices diferenciales bastante significativos frente a la econom\u00eda social tradicional. En buena parte, fruto de las nuevas tecnolog\u00edas, que contribuyen a generar esas diferencias y que, en gran medida, son la base del intens\u00edsimo crecimiento de muchas de estas actividades. Al margen de que en muchos sectores de la sociedad civil que impulsan estos movimientos late una indudable actitud cr\u00edtica frente al cooperativismo y a la econom\u00eda social tradicionales, de los que se piensa que, en muchos casos, a medida que han ido creciendo y han ido teniendo \u00e9xito se han ido domesticando y asimilando a pautas de funcionamiento y objetivos propios de la econom\u00eda convencional. Es el virus del isomorfismo mercantil -de la mercantilizaci\u00f3n- que, seg\u00fan algunos cr\u00edticos, acompa\u00f1a casi inevitablemente al crecimiento de la dimensi\u00f3n. Sea como fuere, y a pesar de que el cooperativismo sigue siendo un potente modelo para muchos de los nuevos fen\u00f3menos, los matices diferenciales se hacen cada vez m\u00e1s patentes desde mitad de los a\u00f1os 80 y crecen con mucha intensidad desde entonces. Adem\u00e1s, en su evoluci\u00f3n se puede detectar un punto de inflexi\u00f3n claro marcado por el estallido de la \u00faltima crisis: sus tr\u00e1gicos efectos en muchos sectores y colectivos sociales&nbsp;-golpeados duramente tanto por la crisis como por las pol\u00edticas de austeridad desarrolladas frente a ella- han impulsado la b\u00fasqueda de alternativas y pr\u00e1cticas econ\u00f3micas aut\u00f3nomas, fuera de la econom\u00eda convencional y fuera de la pol\u00edtica tradicional, con el objetivo b\u00e1sico de generar ingresos para&nbsp;colectivos excluidos del mercado de trabajo y mitigar algunos de los problemas generados por el dram\u00e1tico empeoramiento de las condiciones econ\u00f3micas, pero con la frecuente finalidad tambi\u00e9n de encontrar alternativas frente a las formas de funcionamiento econ\u00f3mico imperantes. Todo ello en el marco de una profunda desconfianza tanto frente al orden econ\u00f3mico convencional&nbsp;cada vez m\u00e1s claramente percibido como abiertamente hostil o, al menos ajeno, ante los sectores mayoritarios- como frente al sistema pol\u00edtico establecido, que se considera crecientemente supeditado ante los grandes poderes econ\u00f3micos y con cada d\u00eda menor margen de actuaci\u00f3n frente a ellos.<\/p>\n<blockquote>\n<p>En este contexto, se va consolidando con rapidez un nuevo universo de actividades econ\u00f3micas que se consideran -en mayor o menor medida- diferentes -y en muchos casos abiertamente discrepantes- de las protot\u00edpicas de la econom\u00eda dominante. Un universo, desde luego, plural, en el que cabe, al menos, distinguir dos tipos de filosof\u00edas.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Por una parte, la de aquellas entidades o iniciativas que centran su car\u00e1cter innovador en desarrollar nuevos modelos de negocio, con diferentes m\u00e9todos y operativas, y que, al hacerlo, contribuyen subsidiariamente a resolver problemas sociales y a satisfacer mejor determinadas necesidades econ\u00f3micas, pero que no cuestionan directamente el orden econ\u00f3mico establecido. Y por otra parte, aqu\u00e9llas que, claramente, s\u00ed lo cuestionan, desde planteamientos ideol\u00f3gicos alternativos frente al modo de vida dominante, la concepci\u00f3n establecida de bienestar y el sistema econ\u00f3mico actual. Esta segunda l\u00ednea de actuaciones o entidades, ciertamente, se plantean como objetivo colaborar en la transformaci\u00f3n social de una forma expl\u00edcita. No obstante, tambi\u00e9n en el caso de las primeras puede ser notable su capacidad transformadora pr\u00e1ctica: aunque solo se planteen desarrollar nuevos modelos de negocio, en muchos casos impulsan nuevas formas de comportamientos econ\u00f3micos que contribuyen a incentivar nuevos modelos de empresa y nuevos modelos de inversi\u00f3n, de consumo, de ahorro y de trabajo claramente alternativos a los que caracterizan a la econom\u00eda convencional. Y al hacerlo, aunque no lo pretendan expresamente, est\u00e1n contribuyendo a generar la oportunidad de entender la econom\u00eda y la actividad econ\u00f3mica de una forma diferente. Demostrando as\u00ed que es posible una actividad empresarial sostenible -e incluso muy rentable- con objetivos y formas de actuaci\u00f3n abiertamente diferentes a los de la econom\u00eda dominante.<\/p>\n<p>Dicho esto, y como antes apuntaba, voy a centrarme en lo que sigue en tres de estas modalidades espec\u00edficas de estas nuevas pr\u00e1cticas econ\u00f3micas: la econom\u00eda colaborativa, las finanzas \u00e9ticas y la econom\u00eda social y solidaria. La frontera entre ellas es, muchos casos, muy difusa y se producen muchos solapamientos. Adem\u00e1s, hay muchas iniciativas concretas que perfectamente se pueden encuadrar en m\u00e1s de una modalidad e, incluso, algunas -como&nbsp;sucede en ciertas iniciativas de finanzas \u00e9ticas- perfectamente podr\u00eda encuadrarse en las tres modalidades.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Econom\u00eda colaborativa<\/h3>\n<p>Se trata de una l\u00ednea de actividad con m\u00faltiples denominaciones \u2013aparte de la que ha hecho m\u00e1s fortuna: econom\u00eda participativa, econom\u00eda de acceso, econom\u00eda a demanda, consumo colaborativo\u2026\u2013 y que, en esencia, consiste en formas de intercambios de productos, bienes y servicios realizados -en principio- entre iguales.&nbsp;<strong><em>Por eso, a veces, se conoce este tipo de actividad con las siglas P2P (Peer-to-peer), es decir, intercambio entre pares, entre iguales.<\/em><\/strong>&nbsp;Una actividad, en este sentido, de ra\u00edces inmemoriales -el trueque-, pero que alcanza sus rasgos caracter\u00edsticos con su materializaci\u00f3n a trav\u00e9s de plataformas digitales, orientadas -inicialmente, al menos- m\u00e1s que a la compra, al uso, al alquiler, a la colaboraci\u00f3n o a la utilizaci\u00f3n compartida de bienes y servicios.<\/p>\n<p>En la actualidad, la econom\u00eda colaborativa se extiende pr\u00e1cticamente a todos los \u00e1mbitos de la econom\u00eda con una fuerza que parece irresistible. Sobre todo en el mundo del consumo, donde tiene su origen, pero tambi\u00e9n en otros \u00e1mbitos, como la producci\u00f3n, el trabajo, las finanzas, la innovaci\u00f3n, la formaci\u00f3n o la comunicaci\u00f3n, implant\u00e1ndose en todos los sectores de actividad.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Es una pr\u00e1ctica que descansa en un elemento crucial: la confianza. Todas las plataformas digitales que canalizan los intercambios colaborativos tratan de dotarse de procedimientos para garantizar la confianza, de forma que personas que no se conocen entre s\u00ed en absoluto, y que pueden vivir a miles de kil\u00f3metros de distancia, se atrevan a intercambiar entre ellos productos y servicios. El \u00e9xito de estas plataformas depende sustancialmente del grado de confianza que sean capaces de impulsar en sus usuarios.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>En Estados Unidos, las plataformas digitales de la econom\u00eda colaborativa generaban en 2013 ingresos superiores a los 3.500 millones de d\u00f3lares y un volumen de tr\u00e1fico total de m\u00e1s de 26.000 millones de d\u00f3lares. Respecto a la Uni\u00f3n Europea, puede verse el cuadro 1 sobre las plataformas digitales de los cinco sectores que m\u00e1s tr\u00e1fico generan en la econom\u00eda colaborativa.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" alt=\"cuadro 1\" data-align=\"left\" data-entity-type=\"file\" data-entity-uuid=\"f2d9608b-4cf3-4b50-87a6-6b1a97aca29e\" src=\"\/sites\/default\/files\/inline-images\/Captura%20de%20pantalla%202019-04-03%20a%20las%2012.49.55.png\" \/><\/p>\n<p>Son cifras seguramente inferiores, pero ya muy pr\u00f3ximas, a las que generan estos sectores en Estados Unidos. Aunque, quiz\u00e1s lo m\u00e1s significativo es que se trata de sectores en los que la econom\u00eda colaborativa ha crecido en los \u00faltimos cuatro a\u00f1os a un ritmo anual superior al 50%, llegando en algunos casos a ritmos del 75%, seg\u00fan el mismo informe. Son ritmos propios de una&nbsp;progresi\u00f3n casi geom\u00e9trica. De forma tal que los autores del informe se permiten estimar que en 2025 s\u00f3lo estos cinco sectores estar\u00e1n generando un volumen de operaciones en torno a 335.000 millones de euros.<\/p>\n<p>Las cifras a nivel mundial est\u00e1n en consonancia. Hay estimaciones que consideran que el volumen de tr\u00e1fico total de las plataformas digitales de la econom\u00eda colaborativa se situar\u00e1 entre el 2 y el 3% del Producto Interior Bruto mundial. Sin duda, deben tomarse con prudencia este tipo de estimaciones, sujetas a muchas insuficiencias emp\u00edricas, pero no dejan de revelar la impresionante magnitud que en muy poco tiempo est\u00e1 adquiriendo este fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>Estamos, por otra parte, ante actuaciones en las que los objetivos econ\u00f3micos son claramente predominantes en muchos casos. Muchas plataformas de este tipo persiguen decididamente la maximizaci\u00f3n del beneficio de forma expresa, e, incluso, a veces, tan intensamente como en el caso de la econom\u00eda convencional. Pero tambi\u00e9n hay muchas plataformas digitales que no tienen ese af\u00e1n de beneficio y su objetivo se debe a aut\u00e9nticas motivaciones sociales o incluso puramente filantr\u00f3picas. Y tambi\u00e9n existen&nbsp;-y muchas- plataformas h\u00edbridas, que persiguen finalidades de los dos tipos: tanto generar rentabilidad y beneficio privado -cobrando comisiones por su intermediaci\u00f3n- como, al mismo tiempo, contribuir a crear, en mayor o menor medida, valor social y\/o ambiental, aspirando a objetivos como generar lazos comunitarios, impulsar el consumo en colaboraci\u00f3n, fortalecer econom\u00edas y entornos locales, fomentar relaciones de vecindad y el tejido c\u00edvico o desarrollar actividades con bajo impacto ambiental, as\u00ed como incentivar pautas de intercambio menos mercantilizadas y m\u00e1s basadas en relaciones de reciprocidad o cuestionar la obsesi\u00f3n por la propiedad y los valores materialistas.<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, es evidente que en muchas de estas plataformas existe un rechazo de los valores culturales sobre los que se asienta el capitalismo. Es \u00e9sa la raz\u00f3n de que autores cr\u00edticos con el orden econ\u00f3mico imperante, como Jeremy Rifkin (3) o, m\u00e1s expl\u00edcitamente, Paul Mason (4), consideren que la econom\u00eda colaborativa -en el marco de la revoluci\u00f3n digital- est\u00e1 erosionando profundamente los fundamentos de la econom\u00eda convencional y sentando los cimientos de un orden econ\u00f3mico inevitablemente distinto al capitalismo que conocemos en la actualidad: un orden presidido por relaciones de producci\u00f3n y consumo m\u00e1s descentralizadas, m\u00e1s cooperativas, m\u00e1s horizontales, menos jer\u00e1rquicas y menos mercantilizadas que las actuales.<\/p>\n<p>Sin embargo, es indudable que tambi\u00e9n existen casos muy claros del mencionado virus del isomorfismo mercantil. M\u00e1s a\u00fan, todo parece indicar que es un virus al que este \u00e1mbito es particularmente vulnerable: plataformas digitales de espectacular \u00e9xito y crecimiento supers\u00f3nico en las que los objetivos y las estrategias se contagian r\u00e1pidamente de las de las empresas m\u00e1s rotundamente capitalistas. \u00dcber, probablemente, es un caso paradigm\u00e1tico pero en modo alguno infrecuente.<\/p>\n<p>Desde esta \u00faltima perspectiva, estamos ante un \u00e1mbito en el que la penetraci\u00f3n de empresas convencionales -atra\u00eddas por el potente nicho de mercado, de beneficio y de crecimiento- est\u00e1 siendo especialmente intensa, generando fen\u00f3menos intrusivos innegablemente perversos para la filosof\u00eda inicial. Al tiempo que la econom\u00eda colaborativa evidencia cada d\u00eda m\u00e1s un considerable -y a veces negr\u00edsimo- lado oscuro: fraude fiscal, econom\u00eda sumergida, deterioro de las condiciones laborales, competencia desleal, desprotecci\u00f3n del consumidor, falta de claridad sobre d\u00f3nde recae la responsabilidad cuando surgen problemas, encarecimiento de la vivienda o procesos de deterioro de determinados entornos urbanos -es el caso de exitosas plataformas de alquiler de plazas residenciales-\u2026<\/p>\n<p>Todo ello, adem\u00e1s, en el marco de la generaci\u00f3n de nuevas formas de desigualdad, porque no todos tenemos la misma facilidad de acceder a la econom\u00eda colaborativa: hay evidentes barreras culturales -saber ingl\u00e9s, saber manejarse en internet\u2026-, de capital relacional o derivadas de la simple edad. De hecho, y al margen de la cr\u00edtica desde sectores directamente afectados o desde la defensa de valores corporativos o patronales,&nbsp;<em><strong>empieza a tomar fuerza una corriente cr\u00edtica progresista que destaca que, en buena medida, la econom\u00eda colaborativa, sobre todo la que desarrollan las grandes plataformas m\u00e1s exitosas, se est\u00e1 convirtiendo en una estrategia perfecta para deteriorar las condiciones y los derechos laborales, para eludir los controles regulatorios e, incluso, para erosionar las bases del Estado del Bienestar<\/strong><\/em>. Una econom\u00eda que hace a los consumidores en no pocos casos \u201c\u2026 c\u00f3mplices de una acumulaci\u00f3n de fortuna privada y de la construcci\u00f3n de nuevas y explotadoras formas de empleo\u201d (5) y que frecuentemente tiene \u201cmuy poco de colaborativa\u201d, por lo que m\u00e1s cabr\u00eda hablar de una nueva forma de \u201ccapitalismo de plataforma\u201d, muchas veces tan voraz o m\u00e1s que el tradicional (6).<\/p>\n<p>Se trata de problemas que revelan claramente la necesidad acuciante de nuevas formas de regulaci\u00f3n p\u00fablica eficiente; formas, sin duda, francamente dif\u00edciles de instrumentar precisamente por la heterogeneidad, la versatilidad y el dinamismo de este sector, que le permite correr siempre por delante de la regulaci\u00f3n y de la ley. Y que en buena parte s\u00f3lo resultar\u00edan eficaces en el marco de una poco probable firme coordinaci\u00f3n internacional.<\/p>\n<h3>Finanzas \u00e9ticas<\/h3>\n<p>La segunda modalidad a la que quer\u00eda referirme aqu\u00ed es la constitu\u00edda por lo que se ha dado en llamar las finanzas \u00e9ticas. Un conjunto de entidades e instrumentos financieros que persiguen recuperar el valor social de la actividad financiera para ponerla al servicio de las personas, de la sociedad, para que contribuya a satisfacer necesidades sociales prioritarias. Una pretensi\u00f3n centrada, en el fondo, en corregir los problemas que causan las finanzas convencionales: dar la vuelta a la actividad bancaria capitalista.<\/p>\n<p><strong>En este marco, las finanzas \u00e9ticas se caracterizan por tres rasgos b\u00e1sicos.<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>En primer lugar,&nbsp;<strong>por su dedicaci\u00f3n exclusiva a financiar entidades o proyectos de neto y patente inter\u00e9s social o ambiental<\/strong>. Insisto en la palabra exclusiva, porque hay muchos bancos convencionales que financian proyectos de inter\u00e9s social, pero que hacen muchas otras cosas -frecuentemente en la direcci\u00f3n opuesta-, no siendo la financiaci\u00f3n de finalidad socioambiental m\u00e1s que un elemento marginal.<\/li>\n<li>En segundo lugar,&nbsp;<strong>las entidades financieras \u00e9ticas se regulan -o deber\u00edan hacerlo- por criterios de gesti\u00f3n \u00e9ticos, responsables y ambientales rigurosos<\/strong>. En definitiva, por una implementaci\u00f3n exigente de lo que se conoce como responsabilidad social corporativa.<\/li>\n<li>Y en tercer lugar,&nbsp;<strong>son entidades que deben tener un sistema de gobierno corporativo participativo y democr\u00e1tico<\/strong>&nbsp;(aunque muchas de las entidades que suelen incluirse en este \u00e1mbito no cumplen adecuadamente este tercer requisito).<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por otra parte, las financias \u00e9ticas -en sus m\u00faltiples modalidades- est\u00e1n demostrando ser el cauce seguramente \u00f3ptimo para canalizar el ahorro socialmente responsable. Una alternativa clara para que todos aquellos ahorradores e inversores preocupados por el destino de sus ahorros puedan sentirse tranquilos deposit\u00e1ndolos en entidades y actividades que no los utilizar\u00e1n para finalidades contrarias a sus valores morales. En este sentido, las finanzas \u00e9ticas se han convertido en un pilar fundamental para la financiaci\u00f3n de las entidades del mundo de la econom\u00eda social y solidaria.<\/p>\n<p>Como ve\u00edamos que sucede con la econom\u00eda colaborativa, tambi\u00e9n las finanzas \u00e9ticas est\u00e1n creciendo con notable rapidez y diversidad. Sintetizo a continuaci\u00f3n las principales modalidades.<\/p>\n<p>Deben mencionarse en primer lugar las microfinanzas, que tienen una relevancia indiscutible, pero que no en todos los casos cumplen con los dos \u00faltimos criterios antes mencionados.<\/p>\n<p>En segundo lugar,<strong><em>&nbsp;figura la modalidad quiz\u00e1s m\u00e1s caracter\u00edstica: la banca \u00e9tica, en la que cabe diferenciar dos tipos: uno constituido por entidades que no son bancos en sentido riguroso y otro integrado por la banca \u00e9tica en sentido estricto<\/em><\/strong>&nbsp;(7). Las primeras no pueden realizar una actividad bancaria normal: muy especialmente, no pueden captar pasivo de la clientela, lo que supone una limitaci\u00f3n considerable para su capacidad de financiaci\u00f3n y para su crecimiento. En Espa\u00f1a hay ya bastantes entidades de este tipo (8). En contrapartida, los bancos \u00e9ticos en sentido estricto disponen de ficha bancaria, est\u00e1n regulados por el banco central correspondiente y pueden realizar todas las actividades de la banca normal, si bien se autoimponen muchas limitaciones, centrando su actuaci\u00f3n en la financiaci\u00f3n de proyectos de clara utilidad social o ambiental. En Espa\u00f1a solo hay dos bancos \u00e9ticos y ninguno de los dos es estrictamente espa\u00f1ol: Triodos Espa\u00f1a \u2013 filial de Triodos Bank, una entidad holandesa creada por una fundaci\u00f3n- y Fiare, que naci\u00f3 como una cooperativa de cr\u00e9dito, pero que, despu\u00e9s de un largo proceso de fusi\u00f3n, se ha convertido en una filial del banco \u00e9tico italiano Banca Popolare Etica.<\/p>\n<p>La&nbsp;<em><strong>tercera modalidad de estas finanzas \u00e9ticas es muy reciente pero tiene un futuro muy prometedor: es la llamada inversi\u00f3n de impacto social o socioambiental.<\/strong><\/em>&nbsp;Se trata de un conjunto de instrumentos financieros dedicados exclusivamente a la inversi\u00f3n en entidades y proyectos de inter\u00e9s socioambiental n\u00edtido -un inter\u00e9s que debe ser medible y constatable a trav\u00e9s de evaluaciones del impacto- y que, adem\u00e1s, generan rendimiento financiero para los inversores. Esta modalidad se canaliza, fundamentalmente, a trav\u00e9s de fondos de inversi\u00f3n, fondos de capital riesgo y emisiones de deuda -bonos- de entidades p\u00fablicas o privadas (9) que despu\u00e9s dedican los recursos captados a la mencionada financiaci\u00f3n de proyectos sociales o ambientales.<\/p>\n<p>Otra modalidad de fuerte crecimiento, aunque realmente no es m\u00e1s que una forma de inversi\u00f3n de impacto,&nbsp;<em><strong>es el llamado<\/strong>&nbsp;<strong>crowdfunding social -es decir, la microfinanciaci\u00f3n o la microinversi\u00f3n sociales-<\/strong>:<\/em>&nbsp;peque\u00f1as aportaciones monetarias que se canalizan a trav\u00e9s de plataformas digitales y que van destinadas a invertir o a financiar entidades o proyectos de car\u00e1cter social o medioambiental. Como toda inversi\u00f3n de impacto, tiene que demostrar su impacto social y su rendimiento financiero.<\/p>\n<p>Finalmente,&nbsp;<em><strong>no pueden dejar de mencionarse otras modalidades pr\u00f3ximas a las finanzas \u00e9ticas, pero m\u00e1s decididamente alternativas y de menor importancia econ\u00f3mica: es el caso del micromecenazgo -un tipo de<\/strong>&nbsp;crowdfunding social,<\/em>&nbsp;pero en el que las aportaciones tienen car\u00e1cter donaciones filantr\u00f3picas sin \u00e1nimo de rendimiento econ\u00f3mico-, de los bancos de tiempo, de los sistemas de intercambio local, de las monedas sociales o de las comunidades autofinanciadas o de ahorro compartido, entre otras.<\/p>\n<p>En conjunto, el universo de las finanzas \u00e9ticas alcanza ya un volumen econ\u00f3mico m\u00e1s que considerable. Las microfinanzas contaban a nivel mundial en 2014 con m\u00e1s de 100 millones de clientes, concedieron pr\u00e9stamos por un valor superior a 89.000 millones de d\u00f3lares y manten\u00edan activos por un valor de 116.000 millones de d\u00f3lares. Por lo que respecta a la inversi\u00f3n de impacto, pese a su juventud, canalizaba a nivel mundial en 2013 inversiones por valor superior a 79.000 millones de euros. Las cifras en Espa\u00f1a son mucho m\u00e1s modestas -en torno a 250 millones de inversi\u00f3n en 2015-, pero est\u00e1 creciendo tambi\u00e9n con mucha rapidez. Por \u00faltimo, respecto a la banca \u00e9tica, para la que no se dispone de datos integrados, el cuadro 2 permite apreciar las cifras b\u00e1sicas de las dos agrupaciones m\u00e1s significativas: FEDEA (Federaci\u00f3n Europea de Bancos \u00c9ticos y Alternativos) y GABV (The Global Alliance for Banking on Values), en la que se integran algunas grandes entidades microfinancieras. Sin duda, se trata de vol\u00famenes muy inferiores a los cada vez m\u00e1s colosales de la banca convencional, pero -como sucede con el conjunto de las finanzas \u00e9ticas- ya de ninguna forma testimoniales y que reflejan adem\u00e1s un intenso crecimiento desde el surgimiento de la crisis de 2008: seguramente, un buen reflejo de la desconfianza y el recelo crecientes que viene despertando desde entonces la banca convencional en&nbsp;muchos sectores de la sociedad. Por lo que respecta a Espa\u00f1a -con un nivel de implantaci\u00f3n modesto frente a los principales pa\u00edses europeos-, en 201510, el conjunto de entidades bancarias y parabancarias \u00e9ticas contaba con un mercado de 215.000 clientes, m\u00e1s de 1.800 millones de euros en dep\u00f3sitos y m\u00e1s de 850 millones de euros en cr\u00e9ditos -si bien alrededor del 80% de estas cifras, las absorbe Triodos Espa\u00f1a-.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" alt=\"cuadro 2\" data-align=\"left\" data-entity-type=\"file\" data-entity-uuid=\"13be816d-8efd-4e9d-9043-9e191591c300\" src=\"\/sites\/default\/files\/inline-images\/Captura%20de%20pantalla%202019-04-03%20a%20las%2012.51.34.png\" \/><\/p>\n<p>Frente a lo que comentaba en el caso de la econom\u00eda colaborativa, en este caso estamos ante entidades que tienen objetivos sociales y extraecon\u00f3micos expl\u00edcitos y prioritarios, porque \u00e9sa es su raz\u00f3n de ser. No obstante, presentan en no pocos casos ratios financieros -rentabilidad, morosidad, solvencia\u2026- tan solventes o m\u00e1s que las de muchas entidades convencionales, junto a ritmos de crecimiento potentes. Un panorama que parece demostrar con la fuerza de los hechos que han sabido aflorar mercados muy importantes y rentables que han sido sistem\u00e1ticamente despreciados por las finanzas convencionales -ahora muy interesadas en ellos- . Por ejemplo, el considerable mercado de personas con valores que quieren dedicar sus ahorros a entidades en las que conf\u00eden moralmente; o el de los emprendedores sociales que buscan financiaci\u00f3n para invertir en proyectos de inter\u00e9s social o ambiental; o el inmenso n\u00famero de personas muy pobres que, pese a su baj\u00edsima renta, en conjunto conforman una clientela perfectamente viable para las entidades microfinancieras: una clientela frecuentemente mejor que la m\u00e1s acomodada, porque paga intereses superiores y devuelve mejor sus cr\u00e9ditos. Algo todo ello que est\u00e1 contribuyendo a transformar profundamente el universo financiero y a hacerlo indudablemente m\u00e1s cercano y sensible a muchos de los problemas esenciales de la humanidad, demostrando que es posible desarrollar una actividad financiera con objetivos distintos a los de las finanzas tradicionales y consiguiendo una aceptable sostenibilidad e incluso en no pocos casos un \u00e9xito econ\u00f3mico innegable.<\/p>\n<p>Lo cual, claro est\u00e1, no significa que este tipo de entidades y actividades est\u00e9n exentas de problemas. Por una parte, y como ya se apuntaba, se est\u00e1 produciendo tambi\u00e9n en ellas una intensa penetraci\u00f3n de las empresas convencionales. Muchos fondos canalizadores de inversi\u00f3n de impacto pertenecen a grandes gestoras internacionales, muchas emisiones de bonos verdes o sociales est\u00e1n desarrolladas por grandes bancos o grandes empresas, algunas entidades -es una situaci\u00f3n que se ha producido sobre todo en el mundo de las microfinanzas- a medida que crecen y tienen \u00e9xito, necesitan buscar financiaci\u00f3n en los mercados internacionales, que les imponen sus reglas, exigiendo rentabilidades que conducen a las entidades a imponer tipos de inter\u00e9s que en ocasiones llegan a la usura pura y dura, en el marco de un paulatino olvido de los objetivos originales<\/p>\n<p>-el tristemente famoso \u201cdesv\u00edo de la misi\u00f3n\u201d\u2026 Como tambi\u00e9n sucede lo contrario: entidades tan exigentemente \u00e9ticas que se autoimponen condiciones tan severas que condicionan su capacidad de captar recursos financieros con los que cumplir en mayor escala con su finalidad, mejorar la gesti\u00f3n y crecer. Es el caso de bancos \u00e9ticos que consideran inmorales determinadas pr\u00e1cticas, como el pago de intereses competitivos a los ahorros, lo que les impide conseguir una dimensi\u00f3n y una actividad m\u00ednimamente significativas.<\/p>\n<p>En efecto, los problemas y las carencias son indudables. Pero, sea como fuere, no es f\u00e1cil negar que los niveles alcanzados y las expectativas que razonablemente cabe esperar sit\u00faan a las finanzas \u00e9ticas como uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s positivos que han surgido en el l\u00fagubre \u00e1mbito de la econom\u00eda a lo largo de las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Econom\u00eda social y solidaria \/ Cuarto sector<\/h3>\n<p>Por lo que respecta a la tercera modalidad a la que quer\u00eda referirme, es la constituida por entidades de car\u00e1cter empresarial o cuasi empresarial que, como sucede como con las finanzas \u00e9ticas, tienen una prioridad social expresa en su actividad. En sus manifestaciones m\u00e1s claras, su finalidad no es el beneficio econ\u00f3mico, que es un mero instrumento para la sostenibilidad, para poder mantenerse en el mercado, en tanto que consideran que la actividad mercantil es s\u00f3lo el medio del que se sirven para realizar su misi\u00f3n. En este sentido, y tambi\u00e9n como las finanzas&nbsp;\u00e9ticas, est\u00e1n gobernadas por principios \u00e9ticos m\u00e1s o menos expl\u00edcitos, pero siempre dominantes (11).<\/p>\n<p>Estamos, en todo caso, ante un universo muy heterog\u00e9neo, en el que se incluyen entidades con filosof\u00edas y pr\u00e1cticas muy diferentes, bien equiparadas por la mencionada prioridad de la finalidad social. Es \u00e9sa la raz\u00f3n de que algunos autores prefieran utilizar denominaciones m\u00e1s gen\u00e9ricas que permitan incluir con m\u00e1s facilidad la considerable variedad de entidades que lo conforman, siendo una de las m\u00e1s extendidas \u201cCuarto Sector\u201d(12), como agrupaci\u00f3n integrada por todas aquellas entidades que no pertenecen a los tres sectores habituales (empresarial\/privado, p\u00fablico y sin \u00e1nimo de lucro).<\/p>\n<p>As\u00ed,<strong><em>&nbsp;este Cuarto Sector se convierte en una especie de caj\u00f3n de sastre donde se incluyen desde las entidades m\u00e1s militantes, alternativas e ideologizadas -el n\u00facleo duro de la econom\u00eda solidaria, del que son representantes caracter\u00edsticas las mencionadas RIPES y REAS- hasta todo tipo de empresas con prioridad social o ambiental:&nbsp;<\/em><\/strong>entidades con regulaci\u00f3n espec\u00edfica (13),<em>empresas acreditadas por alg\u00fan sello de car\u00e1cter social o ambiental -Social Enterprise, B Corp o las empresas llamadas del Bien Com\u00fan\u2026- o empresas y emprendedores con prioridad social o ambiental manifiesta, aunque no tengan ning\u00fan tipo de acreditaci\u00f3n<\/em>. Todo ello al margen del colectivo -sin duda mucho m\u00e1s importante- del cooperativismo y de la econom\u00eda social, con el que los solapamientos son abundantes, aunque no haya una coincidencia total (14). Algo que viene a ratificar las dificultades de los intentos de delimitaci\u00f3n precisa de esta modalidad. Y no s\u00f3lo respecto a la econom\u00eda social, sino tambi\u00e9n frente al Tercer Sector (15). Incluso no es f\u00e1cil diferenciar en ocasiones este colectivo de empresas formalmente convencionales, pero con sensibilidad, vocaci\u00f3n y actuaci\u00f3n de fuerte talante social.<\/p>\n<p>Por otra parte, se trata de entidades en las que es muy frecuente un rasgo adicional que contribuye a su caracterizaci\u00f3n:&nbsp;<strong><em>la voluntad de colaboraci\u00f3n.<\/em><\/strong>&nbsp;Por una raz\u00f3n f\u00e1cil de entender: son entidades que por su peque\u00f1a dimensi\u00f3n padecen limitaciones muy fuertes para poder desarrollar su misi\u00f3n adecuadamente -y simplemente para conseguir la sostenibilidad-: limitaciones frente a las que la colaboraci\u00f3n puede resultar un recurso imprescindible. Por eso, abundan las agrupaciones, asociaciones, plataformas o redes de todo tipo. Es incluso habitual -como en los casos de RIPES y REAS- un cierto sentido de pertenencia y de militancia: la voluntad de considerarse part\u00edcipes de un movimiento con principios ideol\u00f3gicos muy claros -y en estos casos, muy claramente cr\u00edticos con el orden establecido-.<\/p>\n<p>En esta perspectiva,&nbsp;<em><strong>una figura muy interesante son los llamados mercados sociales<\/strong><\/em>: espacios econ\u00f3micos -no necesariamente f\u00edsicos- de intercambio donde confluyen para conseguir sinergias entidades del mundo de la econom\u00eda social y solidaria de todo tipo, normalmente de una zona determinada (16). De esta manera, no s\u00f3lo se presentan de una forma conjunta ante el mercado de consumidores, facilitando la accesibilidad a los productos y servicios que ofertan, sino que tambi\u00e9n se compran entre ellas, desarrollan servicios complementarios que no podr\u00edan tener por s\u00ed solas -log\u00edstica, distribuci\u00f3n, asesoramiento, marketing, comunicaci\u00f3n\u2026- y que les permiten mejorar su calidad de gesti\u00f3n, fortaleciendo con todo ello los lazos de colaboraci\u00f3n y de trabajo en com\u00fan, con la finalidad frecuente de desvincularse al m\u00e1ximo posible del entorno capitalista.<\/p>\n<blockquote>\n<p>En cuanto a la relevancia econ\u00f3mica de este Cuarto Sector, lamentablemente su propia heterogeneidad impide disponer de cifras integradas generales.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Si bien no deja de ser un caso muy parcial -y desde luego no el m\u00e1s importante en t\u00e9rminos cuantitativos-<strong>,<\/strong>&nbsp;REAS, estaba formada en 2016 por 507 entidades, con m\u00e1s de 8.500 personas empleadas, alrededor de 30.000 voluntarios y unos ingresos que rondaban los 380 millones de euros. Aunque todav\u00eda de muy reducida dimensi\u00f3n, son cifras que est\u00e1n experimentando un crecimiento notable. De hecho, el volumen de operaciones de esta red de redes se ha duplicado en los tres \u00faltimos a\u00f1os, en el marco de proceso de integraci\u00f3n de entidades de sectores crecientemente complejos -telefon\u00eda, internet, banca, seguros, energ\u00eda\u2026-, lo que est\u00e1 posibilitando aumentos significativos de capacidad de impacto y de expansi\u00f3n. Algo parecido est\u00e1 sucediendo en otros caso parciales de los que se dispone de cifras -siempre facilitadas por los propios colectivos-, como el de las empresas certificadas seg\u00fan el sello B Corp, en el que se integran en la actualidad ya m\u00e1s de 2.000 entidades de m\u00e1s de 50 pa\u00edses. En este caso, adem\u00e1s, con miembros de dimensi\u00f3n apreciable, como Patagonia, Ben and Jerrys o Triodos -que lidera este movimiento en Espa\u00f1a-.<\/p>\n<p>Todo ello,<strong><em>&nbsp;insisto, al margen del incomparablemente mayor mundo del cooperativismo y de la econom\u00eda social tradicionales, integrado en la actualidad por m\u00e1s de 750.000 cooperativas, con m\u00e1s de 700 millones de asociados, m\u00e1s de 100 millones de puestos de trabajo y centenares de millones de clientes y que en Espa\u00f1a genera m\u00e1s de un 10% del PIB y m\u00e1s de un 12% de los puestos de trabajo<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p>Como suced\u00eda en el caso de las finanzas \u00e9ticas, estamos ante un sector en el que los objetivos extra econ\u00f3micos son expresamente prioritarios, la raz\u00f3n de su existencia. Son entidades creadas para resolver problemas sociales, incluso, en ciertos casos, con una ambici\u00f3n mucho mayor: contribuir a crear una econom\u00eda y una sociedad diferentes, una alternativa al capitalismo cimentada en la actividad econ\u00f3mica de base. No siempre el objetivo es tan transformador, tan militante, pero en todos los casos hay objetivos extra econ\u00f3micos por definici\u00f3n dominantes.<\/p>\n<p>En el mundo de las finanzas \u00e9ticas dec\u00edamos que esta voluntad transformadora es perfectamente compatible con una preocupaci\u00f3n muy s\u00f3lida por la viabilidad econ\u00f3mica, pero en el caso del Cuarto Sector no es tan f\u00e1cil generalizar esta afirmaci\u00f3n: aqu\u00ed las diferencias son abismales. Es verdad que muchas empresas sociales est\u00e1n demostrando ser perfectamente viables, innovadoras, susceptibles de movilizar recursos y de suscitar adhesiones y capaces de detectar y construir fortalezas donde la econom\u00eda convencional solo ver\u00eda debilidades (17). Pero no es dif\u00edcil encontrar muchas otras muy poco&nbsp;competitivas e ineficientes. Un factor determinante y diferenciador tambi\u00e9n en este \u00e1mbito est\u00e1 siendo -cada d\u00eda m\u00e1s- el tecnol\u00f3gico: las empresas sociales que han sabido apostar por las nuevas tecnolog\u00edas y, m\u00e1s a\u00fan, construir su modelo de negocio en torno a la econom\u00eda digital est\u00e1n evidenciando en muchos casos s\u00f3lidos desempe\u00f1os. Sin embargo, las que no han sabido o querido apostar en este sentido tienen francamente dif\u00edcil su supervivencia. En entidades de peque\u00f1a dimensi\u00f3n, el factor tecnol\u00f3gico resulta cada vez m\u00e1s esencial para conseguir niveles adecuados de eficiencia y competitividad.<\/p>\n<p>En todo caso, no debe olvidarse un problema general al que se enfrentan las entidades de este Cuarto Sector -como tambi\u00e9n las finanzas \u00e9ticas-: la necesidad de demostrar de una forma objetiva que est\u00e1n haciendo, de verdad, lo que dicen, que est\u00e1n priorizando realmente los objetivos sociales y que los est\u00e1n consiguiendo en medida significativa. Para ello, se necesitan dos requisitos: generar y difundir informaci\u00f3n solvente y bien construida que demuestre sus logros sociales y ambientales y, por otra parte, dotarse de un sistema de controles -verificaciones y auditor\u00edas sociales y ambientales, sellos, acreditaciones\u2026- que garanticen que esa informaci\u00f3n es cierta y veraz y que est\u00e1n cumpliendo con su misi\u00f3n de forma consistente. Requisitos que a\u00fan est\u00e1n muy lejos de conseguirse de forma generalizada y que exigir\u00edan sistemas estandarizados de medici\u00f3n y de evaluaci\u00f3n de impacto. Sistemas que cada vez m\u00e1s demandar\u00e1n los consumidores y los financiadores, p\u00fablicos y privados, y que, en esa medida desempe\u00f1ar\u00e1n a buen seguro un papel crecientemente importante en el \u00e9xito de estas entidades.<\/p>\n<h3>Conclusi\u00f3n<\/h3>\n<p>Una vez hecho el breve recorrido anterior a trav\u00e9s de las tres modalidades de econom\u00eda alternativa analizadas, no puedo dejar de insistir en que se trata de fen\u00f3menos claramente minoritarios en t\u00e9rminos relativos, pero que tienen una entidad ya considerable en t\u00e9rminos absolutos y que est\u00e1n creciendo con mucha rapidez: vertiginosamente en algunos casos. Fen\u00f3menos, adem\u00e1s, lo que es m\u00e1s importante, que est\u00e1n demostrando, en la pr\u00e1ctica, no s\u00f3lo con palabras, que la viabilidad econ\u00f3mica no es incompatible con criterios firmes de responsabilidad social y de \u00e9tica. Criterios, por cierto, que nada o poco tienen que ver con la responsabilidad social que pregonan las grandes empresas.<\/p>\n<p>Hace no mucho escrib\u00eda Adela Cortina en&nbsp;<em>El Pa\u00eds (<\/em>18) un art\u00edculo -brillante como todos los suyos- en el que se refer\u00eda precisamente a esto: que estas pr\u00e1cticas&nbsp;econ\u00f3micas de la sociedad civil est\u00e1n demostrando que es posible unir el poder inmenso de la econom\u00eda con ideales morales universales -algo que sistem\u00e1ticamente rechaza la teor\u00eda econ\u00f3mica convencional- y que, a\u00f1ad\u00eda Adela, al hacerlo, est\u00e1n demostrando que esta compatibilizaci\u00f3n no tiene por qu\u00e9 debilitar la consistencia econ\u00f3mica de las actuaciones empresariales, sino que, al contrario, puede fortalecerlas profundamente a largo plazo -quiz\u00e1s la variable clave cuando se piensa en alternativas-. \u00c9ste, me parece, es el mensaje verdaderamente importante que est\u00e1n transmitiendo este tipo de iniciativas: demostrar por diferentes v\u00edas y con diferentes metodolog\u00edas que una econom\u00eda diferente -y por tanto, una sociedad diferente- es posible.<\/p>\n<p>Por supuesto, no podemos obviar que estamos ante una realidad que tiene numerosos problemas, carencias e insuficiencias y que se enfrenta a poderosos condicionantes externos. Entre ellos, tener que desenvolverse en un ecosistema profundamente hostil, en el que estas entidades deben hacer frente a la competencia feroz, desigual y frecuentemente desleal de entidades inmensamente poderosas. En un mercado, adem\u00e1s, que penaliza sistem\u00e1ticamente, estructuralmente, a las empresas que no persiguen la maximizaci\u00f3n del beneficio econ\u00f3mico, porque es un ecosistema pensado y organizado para esa finalidad. En ese sentido, el tipo de pr\u00e1cticas analizadas se enfrentan a dificultades incomparablemente mayores que las empresas convencionales. Tienen que jugar con peores cartas y adem\u00e1s en un tablero y con las normas que otros imponen y soportando las no escasas trampas que esos otros -porque son los que mandan- se pueden permitir.<\/p>\n<p>Por todo lo anterior, es dif\u00edcil que este tipo de pr\u00e1cticas puedan desarrollarse adecuadamente si no se cumplen determinadas condiciones externas, que son un imperativo para ellas: conciencia personal, exigencia social y apoyo p\u00fablico. En efecto, ante todo, es imprescindible que la sociedad tome conciencia de su necesidad, porque estas iniciativas s\u00f3lo pueden arraigar y crecer en la medida en que mucha gente quiera participar activamente en su funcionamiento: porque no tienen por qu\u00e9 perjudicar a sus intereses econ\u00f3micos y porque contribuyen de manera eficiente a mitigar problemas sociales relevantes. En segundo lugar, hace falta una sociedad civil capaz de exigir de verdad esas virtudes de \u00e9tica c\u00edvica y de responsabilidad social firme; y exigirlas tambi\u00e9n a las empresas convencionales, especialmente a las muy grandes, que son las que m\u00e1s las vulneran sistem\u00e1ticamente. Una sociedad civil capaz de penalizar severamente a las empresas que no las cumplan, porque as\u00ed se fomentar\u00eda indirectamente la expansi\u00f3n de entidades que s\u00ed respetan esos criterios b\u00e1sicos. Por \u00faltimo, hace falta que esa sociedad civil consciente y exigente sea tambi\u00e9n capaz de demandar a los gobiernos y a las administraciones p\u00fablicas que presten un apoyo&nbsp;diferenciado a este tipo de pr\u00e1cticas, porque en la inmensa mayor\u00eda de los casos se trata de entidades muy peque\u00f1as y vulnerables que necesitan ese apoyo para germinar y crecer.<\/p>\n<p>Frente a todo ello, no deja de ser consistente la opini\u00f3n de quienes piensan que, aunque se den esas condiciones favorecedoras, depositar expectativas desmedidas acerca de la capacidad transformadora de estas entidades ronda el reino de la utop\u00eda, porque, en el mejor de los casos, estas iniciativas pueden mitigar problemas sociales concretos, pero por s\u00ed solas nunca ser\u00e1n capaces de resolver la ra\u00edz estructural de estos problemas.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Es cierto. No obstante, en este punto, que ya es el punto final, quer\u00eda recordar una idea de un fil\u00f3sofo ya desaparecido -Michel Foucault (19)-, que diferenciaba entre utop\u00edas y lo que \u00e9l llamaba heterotop\u00edas.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Las primeras son fen\u00f3menos por definici\u00f3n imaginarios, inexistentes, que no tienen lugar. Frente a ellas, las segundas -pensaba Foucault- son cuasi utop\u00edas: fen\u00f3menos realmente existentes, que tienen lugar en momentos que pueden datarse y en lugares que pueden situarse en el mapa; fen\u00f3menos efectivos que tienen consecuencias efectivas en la realidad, que producen cambios pr\u00e1cticos. En este sentido, fruto quiz\u00e1s de un optimismo hist\u00f3rico que la edad no acaba de empa\u00f1ar del todo, me gusta pensar que todos estos nuevos fen\u00f3menos econ\u00f3micos de la sociedad civil, m\u00e1s que utop\u00edas, pueden ser&nbsp;<em>heterotop\u00edas&nbsp;<\/em>en este sentido&nbsp;<em>foucaultiano.&nbsp;<\/em>Iniciativas que se convierten en momentos y espacios de acci\u00f3n real, lugares y movimientos de aprendizaje colectivo, de innovaci\u00f3n, de creatividad, de resistencias, de microemancipaciones, de reacciones en peque\u00f1a escala, pero que, pese a su reducida dimensi\u00f3n, pueden tener un considerable potencial subversivo frente al orden econ\u00f3mico establecido. Precisamente, por la raz\u00f3n que apuntaba Adela Cortina en el citado art\u00edculo: porque est\u00e1n siendo capaces de demostrar en la realidad, con hechos, que s\u00ed es posible compatibilizar la raz\u00f3n econ\u00f3mica con principios, criterios, l\u00f3gicas de funcionamiento y racionalidades muy diferentes a las de la econom\u00eda convencional y, en muchos casos, claramente, alternativas a ella. Y que por ello est\u00e1n posibilitando intuir que quiz\u00e1s s\u00ed sea posible construir&nbsp;-lentamente, trabajosamente, sin certezas absolutas- una econom\u00eda y un mundo diferentes.<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, quiero pensar que todos estos fen\u00f3menos aqu\u00ed analizados, con todas sus innegables contradicciones, problemas y carencias, est\u00e1n aportando un mensaje claramente positivo. Un mensaje que debe&nbsp;contemplarse con mesura y con prudencia, pero de profunda esperanza para la humanidad. Uno de los mensajes m\u00e1s claramente esperanzadores que han surgido en el extremadamente g\u00e9lido \u00e1mbito de la econom\u00eda a lo largo de las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<h6>_____________________________________________________________________________________________________<\/h6>\n<h6><em>1 Esta ponencia se basa en buena parte -aunque con diferencias significativas- en&nbsp;el art\u00edculo previo del autor \u201cSemillas de econom\u00eda alternativa: \u00bfconstruyendo otro mundo?\u201d, incluido en A. Cortina (coord.),&nbsp;<em>La responsabilidad \u00e9tica de la sociedad civil<\/em>, Mediterr\u00e1neo Econ\u00f3mico, Fundaci\u00f3n Cajamar, Almer\u00eda, 2014.<\/em><\/h6>\n<h6><em>2 That\u2019s mine is yours. The rise of collaborative consumption<\/em>, Harper Collins, Nueva York, 2010.<\/h6>\n<h6>3&nbsp;<em>La sociedad de coste marginal cero<\/em>, Paid\u00f3s, Barcelona, 2014.<\/h6>\n<h6>4&nbsp;<em>Postcapitalismo<\/em>, Paid\u00f3s, Barcelona, 2016.<\/h6>\n<h6>5 T. Slee,&nbsp;<em>Lo tuyo es m\u00edo. Contra la econom\u00eda colaborativa<\/em>, Taurus, Madrid, 2016.<\/h6>\n<h6>6 T. Scholz,&nbsp;<em>Cooperativismo de plataforma. Desafiando la econom\u00eda colaborativa&nbsp;<\/em><em>corporativa<\/em>, Dimmons, Universitat Oberta de Catalunya, Barcelona, 2016.<\/h6>\n<h6>7 No se incluye dentro de la banca \u00e9tica el cooperativismo de cr\u00e9dito tradicional, que, aunque pr\u00f3ximo en alguna medida, tiene caracter\u00edsticas claramente diferenciales.<\/h6>\n<h6>8 Por mencionar algunas de las m\u00e1s destacadas, Coop57, Finanzas \u00c9ticas y Solida- rias, Oikocredit, Rufas, GAP, Red Enclau, las CAF o la red de finanzas alternativas que impulsa REAS.<\/h6>\n<h6>9 Si bien la consideraci\u00f3n como actividad financiera \u00e9tica de muchas emisiones de deuda de empresas privadas -mayoritariamente \u201cbonos verdes\u201d, destinados a la financiaci\u00f3n de proyectos de inter\u00e9s ambiental- no deja de ser muy cuestionable.<\/h6>\n<h6>10&nbsp;<em>Bar\u00f3metro de las finanzas \u00e9ticas y solidarias 2015<\/em>, FETS y Observatori de les Finan- ces \u00c8tiques, Barcelona, 2016.<\/h6>\n<h6>11 Un ejemplo muy claro y especialmente expl\u00edcito de esa supeditaci\u00f3n aceptada a principios \u00e9ticos se puede encontrar en las entidades vinculadas a RIPES (Red Intercontinental de Promoci\u00f3n de la Econom\u00eda Social y Solidaria), a la que pertenece la espa\u00f1ola REAS (Red de Redes de Econom\u00eda Alternativa y Solidaria), que cuenta con un exigente c\u00f3digo \u00e9tico (equidad, prioridad al trabajo, sostenibilidad ambiental, cooperaci\u00f3n, ausencia de fin de lucro y compromiso con el entorno), cuyo grado de cumplimiento debe auditarse cada a\u00f1o -aunque no en todos los casos se est\u00e1 haciendo-.<\/h6>\n<h6>12 Una defensa de esta denominaci\u00f3n puede verse en diversos textos de A. Vives, particularmente en \u201cCuarto Sector: hacia una mayor Responsabilidad Social Empre- sarial\u201d,&nbsp;<em>Revista de Responsabilidad Social de la Empresa<\/em>, n\u00ba 12, septiembre-diciembre de 2012. Una reflexi\u00f3n rigurosa de los problemas clasificatorios que afectan a esta l\u00ednea de actividad, fundamentalmente en relaci\u00f3n con la econom\u00eda social tradicional y con el Tercer Sector, puede verse en J. C. P\u00e9rez de Mendiguren, E. Etxezarreta y L. Guridi, \u201cEconom\u00eda Social, Empresa Social y Econom\u00eda Solidaria: diferentes conceptos para un mismo debate\u201d,&nbsp;<em>Papeles de Econom\u00eda Solidaria<\/em>, n\u00ba 1, junio de 2009.<\/h6>\n<h6>13 Es el caso de las benefit corpotations en EEUU, las community interest companies en el Reino Unido, las societ\u00e9s coop\u00e9ratives d\u00b4inter\u00eat collectif en Francia, las societ\u00e9s \u00e0 finalit\u00e9 sociale en B\u00e9gica o las cooperative sociali en Italia, entre otros.<\/h6>\n<h6>14 Sobre esto, puede verse el art\u00edculo de P\u00e9rez de Mendiguren et al. citado en la nota 12.<\/h6>\n<h6>15 Es habitual incluir en \u00e9ste a las entidades no lucrativas cuya actividad mercantil genera menos de un 50% de sus ingresos, integr\u00e1ndose en el Cuarto Sector en caso contrario. Un criterio que refleja la subjetividad de este tipo de clasificaciones.<\/h6>\n<h6>16 En Espa\u00f1a, existen ya varios mercados sociales de alcance regional, as\u00ed como -des- de 2014- una Asociaci\u00f3n de Redes de Mercado Social de \u00e1mbito estatal impulsada por REAS.<\/h6>\n<h6>17 Ver sobre esto A. Vernis y M. Iglesias,&nbsp;<em>Empresas que inspiran futuro<\/em>, ESADE, Bacelona, 2010, y M. Chliova, R. Garc\u00eda, M. Iglesias, C. Navarro y E. Rodr\u00edguez,&nbsp;<em>Aprendiendo&nbsp;<\/em><em>de las empresas sociales<\/em>, ESADE, Barcelona, 2012.<\/h6>\n<h6>18 A. Cortina, \u201c\u00c9tica, econom\u00eda y empresa\u201d,&nbsp;<em>El Pa\u00eds<\/em>, 16\/12\/2016.<\/h6>\n<h6>19 M. Foucault, \u201cDes espaces autres, h\u00e9t\u00e9rotopies\u201d,&nbsp;<em>Architecture, Mouvement, Conti<\/em><em>\u2013 nuit\u00e9<\/em>, n\u00ba 5, octubre, 1984. Puede verse en&nbsp;<a href=\"http:\/\/desteceres.com\/heterotopias.pdf\">http:\/\/desteceres.com\/heterotopias.pdf<\/a><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo de Jos\u00e9 \u00c1ngel Moreno&nbsp;forma parte del libro&nbsp;\u201cLos compromisos de las empresas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible\u201d editado por la Fundaci\u00f3n ETNOR. Publicado en \u00c1gora. 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