{"id":73867,"date":"2009-02-17T00:00:00","date_gmt":"2009-02-16T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/recursos\/el-buen-vivir-una-oportunidad-por-construir-alberto-acosta\/"},"modified":"2020-07-09T11:39:33","modified_gmt":"2020-07-09T10:39:33","slug":"biblioteca-el-buen-vivir-una-oportunidad-por-construir-alberto-acosta","status":"publish","type":"recursos","link":"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/eu\/recursos\/biblioteca-el-buen-vivir-una-oportunidad-por-construir-alberto-acosta\/","title":{"rendered":"El Buen Vivir, una oportunidad por construir (Alberto Acosta)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario<\/strong><br \/>En la Asamblea Constituyente de Ecuador, el Buen Vivir o Sumak Kausai (en kichwa) fue motivo de diversas interpretaciones. En un debate, que en realidad reci\u00e9n empieza, prim\u00f3 el desconocimiento y el temor en algunos sectores. Para unos el Buen Vivir, al que lo entend\u00edan ingenuamente como una despreocupada y hasta pasiva dolce vita, les resultaba inaceptable. Otros, quiz\u00e1s temerosos de perder sus privilegios, no dudaron en anticipar que con el Buen Vivir se propon\u00eda el retorno a la \u00e9poca de las cavernas.<br \/><!--break--><br \/>Algunos asamble\u00edstas, contando con el eco perturbador de gran parte de una prensa mediocre e interesada en el fracaso de la Constituyente, acostumbrados a verdades indiscutibles, clamaban por concreciones definitivas. Mientras que otros, incluso algunos que inclusive alentaron este principio fundacional de la Constituci\u00f3n de Montecristi, al perecer no ten\u00edan clara la trascendencia de esta decisi\u00f3n\u2026<br \/>Para entender lo que implica el Buen Vivir, que no puede ser simplistamente asociado al \u201cbienestar occidental\u201d, hay que empezar por recuperar la cosmovisi\u00f3n de los pueblos y nacionalidades ind\u00edgenas; planteamiento que tambi\u00e9n se cristaliza en la discusi\u00f3n constitucional en Bolivia. Eso, de plano, no significa negar la posibilidad para propiciar la modernizaci\u00f3n de la sociedad, particularmente con la incorporaci\u00f3n en la vida de muchos y valiosos avances tecnol\u00f3gicos de la humanidad.<br \/>En la comprensi\u00f3n del sentido que tiene y debe tener la vida de las personas, en las sociedades ind\u00edgenas de nuestro pa\u00eds no existe el concepto de desarrollo, nos recuerda Carlos Viteri Gualinga. Es decir, no hay la concepci\u00f3n de un proceso lineal que establezca un estado anterior o posterior. No hay aquella visi\u00f3n de un estado de subdesarrollo a ser superado. Y tampoco un estado de desarrollo a ser alcanzado. No existe, como en la visi\u00f3n occidental, est\u00e1 dicotom\u00eda que explica y diferencia gran parte de los procesos en marcha. Para los pueblos ind\u00edgenas tampoco hay la concepci\u00f3n tradicional de pobreza asociada a la carencia de bienes materiales o de riqueza vinculada a su abundancia.<br \/>Desde la cosmovisi\u00f3n ind\u00edgena el mejoramiento social -\u00bfel desarrollo?- es una categor\u00eda en permanente construcci\u00f3n y reproducci\u00f3n. En ella est\u00e1 en juego la vida misma. Siguiendo con este planteamiento hol\u00edstico, por la diversidad de elementos a los que est\u00e1n condicionadas las acciones humanas que propician el Buen Vivir, los bienes materiales no son los \u00fanicos determinantes. Hay otros valores en juego: el conocimiento, el reconocimiento social y cultural, los c\u00f3digos de conductas \u00e9ticas e incluso espirituales en la relaci\u00f3n con la sociedad y la Naturaleza, los valores humanos, la visi\u00f3n de futuro, entre otros. El Buen Vivir constituye una categor\u00eda central de la filosof\u00eda de vida de las sociedades ind\u00edgenas. Y su aporte nos invita a asumir otros \u201csaberes\u201d y otras pr\u00e1cticas.<br \/>Pero eso no es la \u00fanica fuente de inspiraci\u00f3n para impulsar el Buen Vivir. Incluso desde c\u00edrculos de la cultura occidental se levantan cada vez m\u00e1s voces que podr\u00edan estar de alguna manera en sinton\u00eda con esta visi\u00f3n ind\u00edgena. En el mundo se comprende, paulatinamente, la inviabilidad global del estilo de desarrollo dominante.<br \/>Frente a los devastadores efectos del calentamiento global, se plantean cambios para que la humanidad pueda escapar con vida de los graves riesgos ecol\u00f3gicos y sociales en ciernes. El crecimiento material sin fin podr\u00eda culminar en un suicidio colectivo, tal como parece augurar el mencionado recalentamiento de la atm\u00f3sfera o el deterioro de la capa de ozono, la p\u00e9rdida de fuentes de agua dulce, la erosi\u00f3n de la biodiversidad agr\u00edcola y silvestre, la degradaci\u00f3n de suelos o la propia desaparici\u00f3n de espacios de vida de las comunidades locales&#8230;<br \/>Para empezar el concepto mismo de crecimiento econ\u00f3mico debe ser reubicado en una dimensi\u00f3n adecuada, concepto que est\u00e1 \u00edntimamente vinculado al de desarrollo, al menos en su acepci\u00f3n occidental. Valga traer nuevamente a colaci\u00f3n la visi\u00f3n cr\u00edtica del crecimiento econ\u00f3mico que tiene Amartya Sen, Premio Nobel de Econom\u00eda de 1997. Para reforzar la necesidad de una visi\u00f3n m\u00e1s amplia, superadora de los estrechos m\u00e1rgenes cuantitativos del economicismo, \u00e9l insiste \u201cque las limitaciones reales de la econom\u00eda tradicional del desarrollo no provinieron de los medios escogidos para alcanzar el crecimiento econ\u00f3mico, sino de un reconocimiento insuficiente de que ese proceso no es m\u00e1s que un medio para lograr otros fines. Esto no equivale a decir que el crecimiento carece de importancia. Al contrario, la puede tener, y muy grande, pero si la tiene se debe a que en el proceso de crecimiento se obtienen otros beneficios asociados a \u00e9l. (\u2026) No s\u00f3lo ocurre que el crecimiento econ\u00f3mico es m\u00e1s un medio que un fin; tambi\u00e9n sucede que para ciertos fines importantes no es un medio muy eficiente&#8221;. Y por lo tanto, no es la \u00fanica v\u00eda a la que deber\u00eda darse necesariamente prioridad.<br \/>Incluso a escala global la concepci\u00f3n del crecimiento basado en inagotables recursos naturales y en un mercado capaz de absorber todo lo producido, muestra que m\u00e1s que producir el desarrollo lo que se observa, como se\u00f1ala Jos\u00e9 Mar\u00eda Tortosa, es un \u201cmal desarrollo\u201d. Tortosa va m\u00e1s all\u00e1. El afirma que \u201cel funcionamiento del sistema mundial contempor\u00e1neo es \u201cmaldesarrollador\u201d (\u2026) La raz\u00f3n es f\u00e1cil de entender: es un sistema basado en la eficiencia que trata de maximizar los resultados, reducir costes y conseguir la acumulaci\u00f3n incesante de capital. \u00c9sa es la regla de juego que para nada es atemperada por la \u201cmano invisible\u201d de los sentimientos morales de que hablaba Adam Smith, es decir, por el sentido de la responsabilidad. Si \u201ctodo vale\u201d, el problema no es de qui\u00e9n ha jugado qu\u00e9 cu\u00e1ndo, sino que el problema son las mismas reglas del juego. En otras palabras, el sistema mundial est\u00e1 maldesarrollado por su propia l\u00f3gica y es a esa l\u00f3gica a donde hay que dirigir la atenci\u00f3n.\u201d<br \/>Eso no es todo, a m\u00e1s de no obtener el bienestar material, se est\u00e1n afectando la seguridad, la libertad, la identidad de los seres humanos. Ese mal desarrollo, generado desde arriba, sea desde los gobiernos centrales y sus empresas transnacionales, o desde las \u00e9lites dominantes a nivel nacional, implica entonces una situaci\u00f3n de complejidades m\u00faltiples que no pueden ser explicadas a partir de versiones monocausales. Por ello est\u00e1 tambi\u00e9n en cuesti\u00f3n aquella clasificaci\u00f3n de pa\u00edses desarrollados y subdesarrollados, tanto como el mismo concepto de desarrollo tradicional. Y, por cierto, aquella l\u00f3gica del progreso entendida como la acumulaci\u00f3n permanente de bienes materiales.<br \/>En esta l\u00ednea de reflexi\u00f3n, desde la vertiente ambiental, podr\u00edamos mencionar los reclamos de cambio en la l\u00f3gica del desarrollo, cada vez m\u00e1s urgentes, de varios pensadores de gran val\u00eda, como Nicholas Georgescu-Roegen, Ivan Illich, Herman Daly, Jos\u00e9 Manuel Naredo, Joan Mart\u00ednez Allier, Roberto Guimaraes, Eduardo Gudynas, entre otros. Sus cuestionamientos a las estrategias convencionales se nutren de una amplia gama de visiones, experiencias y propuestas propias de la misma civilizaci\u00f3n occidental. Sus argumentos prioritarios son una invitaci\u00f3n a no caer en la trampa de un concepto de \u201cdesarrollo sustentable\u201d que no afecte la revalorizaci\u00f3n del capital, hoy vendido como \u201ccapitalismo verde\u201d. Tambi\u00e9n alertan sobre los riesgos de una confianza desmedida en la ciencia su t\u00e9cnica. En definitiva, estos pensadores cuestionan la idea tradicional del progreso material y proponen nuevas formas de organizaci\u00f3n de la vida misma.<br \/>La b\u00fasqueda de nuevas formas de desarrollo implica revitalizar la discusi\u00f3n pol\u00edtica, ofuscada por la visi\u00f3n economicista sobre los fines y los medios. Al endiosar la actividad econ\u00f3mica, particularmente al mercado, se han abandonado muchos instrumentos no econ\u00f3micos, indispensables para el desarrollo. La resoluci\u00f3n de los problemas exige una aproximaci\u00f3n multidisciplinaria.<br \/>La acumulaci\u00f3n material -mecanicista e interminable de bienes-, apoltronada en \u201cel utilitarismo antropoc\u00e9ntrico sobre la Naturaleza\u201d (Eduardo Gudynas), no tiene futuro. Los l\u00edmites de estilos de vida sustentados en esta visi\u00f3n ideol\u00f3gica del progreso son cada vez m\u00e1s notables. El ambiente, es decir los recursos naturales no pueden ser vistos como una condici\u00f3n para el crecimiento econ\u00f3mico, como tampoco pueden ser un simple objeto de las pol\u00edticas de desarrollo. Esto nos conduce a aceptar que la Naturaleza, en tanto una construcci\u00f3n social y en tanto t\u00e9rmino conceptualizado por los seres humanos, debe ser reinterpretada y revisada \u00edntegramente, sobre todo si la humanidad no est\u00e1 fuera de la Naturaleza. La visi\u00f3n dominante, que pretende ver a la humanidad por fuera de la Nasturaleza,  incluso al definirla como Naturaleza sin considerar al ser humano como parte integral de la misma, ha abierto la puerta para dominarla y manipularla. Se le ha transformado en recursos naturales e incluso en \u201ccapital natural\u201d a ser explotados. Cuando, en realidad, la Naturaleza hasta podr\u00eda existir sin seres humanos\u2026<br \/>En este punto hay que rescatar las verdaderas dimensiones de la sustentabilidad. Esto exige, desde la perspectiva de Roberto Guimaraes, tener \u201ccomo norte una nueva \u00e9tica del desarrollo, una \u00e9tica en la cual los objetivos econ\u00f3micos de progreso est\u00e9n subordinados a las leyes de funcionamiento de los sistemas naturales y a los criterios de respeto a la dignidad humana y de mejor\u00eda de la calidad de vida de las personas\u201d. Para \u00e9l, \u201cel crecimiento, definido como incremento monetario del producto y tal como lo hemos experimentado, constituye un componente intr\u00ednseco de la insustentabilidad actual\u201d. Esto, siguiendo al mismo autor, nos conduce al \u201cdesplazamiento del crecimiento como un fin \u00faltimo hacia el desarrollo como un proceso de cambio cualitativo\u201d. Y eso -pensando desde ya en lo que podr\u00eda ser una econom\u00eda postcrecimiento, como lo entiende Enrique Leff- se lograr\u00e1, para volver a Guimaraes, \u201cen la medida que se logre preservar la integridad de los procesos naturales que garantizan los flujos de energ\u00eda y de materiales en la biosfera y, a la vez, se preserve la biodiversidad del planeta\u201d. Para lo que habr\u00e1 de \u201ctransitar del actual antropocentrismo al biopluralismo, otorgando a las especies el mismo derecho \u2018ontol\u00f3gico\u2019 a la vida\u201d.<br \/>Estos planteamientos de Guimaraes ubican con claridad por donde deber\u00eda marchar el desarrollo sustentable, si realmente pretende ser una opci\u00f3n de vida, en tanto respeta la Naturaleza y permite un uso de los recursos naturales adaptado a la generaci\u00f3n (regeneraci\u00f3n) natural de los mismos. La Naturaleza, en definitiva, debe tener la necesaria capacidad de carga y recomposici\u00f3n para no deteriorarse irreversiblemente por efecto de la acci\u00f3n del ser humano. He aqu\u00ed una aproximaci\u00f3n \u00e9tica explicativa de los derechos que se otorgaron a la Naturaleza en Montecristi.<br \/>En suma, el desarrollo debe ser sustentable ambientalmente en tanto compromiso con las generaciones futuras. En esa l\u00ednea de pensamiento, si aceptamos que es necesaria una nueva \u00e9tica del desarrollo, hay que incorporar elementos consustanciales a un verdadero proceso de transformaciones radicales, como son la igualdad, las diversas equidades [1] y la justicia social (productiva y distributiva), as\u00ed como elementos morales, est\u00e9ticos y espirituales. Y esto dentro de un esfuerzo de democratizaci\u00f3n permanente de la sociedad, a partir de la construcci\u00f3n de ciudadan\u00edas s\u00f3lidas.<br \/>Entonces, de ninguna manera es aceptable un estilo de vida f\u00e1cil para un grupo reducido de la poblaci\u00f3n, mientras el resto, la mayor\u00eda, tiene que trabajar para sostener los privilegios de aquel segmento privilegiado y opresor. Esta es la realidad del r\u00e9gimen de desarrollo actual, una realidad propia del sistema capitalista. Ya lo apunt\u00f3 -en su obra cl\u00e1sica, Investigaci\u00f3n sobre Naturaleza y Causas de la Riqueza de las Naciones (1776)- Adam Smith, profeta del liberalismo: \u201cAll\u00ed donde existen grandes patrimonios, hay tambi\u00e9n una gran desigualdad. Por un individuo muy rico ha de haber quinientos pobres, y la opulencia de pocos supone la indigencia de muchos\u201d. El capitalismo ha demostrado una gran capacidad productiva. Ha podido dar lugar a progresos tecnol\u00f3gicos sustanciales y sin precedentes. Ha conseguido incluso reducir la pobreza en varios pa\u00edses. Sin embargo, produce tambi\u00e9n procesos sociales desiguales entre los pa\u00edses y dentro de ellos. S\u00ed, se crea riqueza, pero son demasiadas las personas que no participan de esos beneficios.<br \/>Aqu\u00ed cobra renovado vigor las propuestas de Amartya Sen, para quien el \u201cpoder de crear riqueza\u201d equivaldr\u00eda a la posibilidad de \u201campliaci\u00f3n de las capacidades\u201d del ser humano. No cuentan tanto las riquezas o sea las cosas que las personas puedan producir durante sus vidas, sino lo que las cosas hacen por la vida de las personas: \u201cEl desarrollo debe preocuparse de lo que la gente puede o no hacer, es decir si pueden vivir m\u00e1s, escapar de la morbilidad evitable, estar bien alimentados, ser capaces de leer, escribir, comunicarse, participar en tareas literarias y cient\u00edficas, etc. En palabras de Marx, se trata de &#8216;sustituir el dominio de las circunstancias y el azar sobre los individuos, por el dominio de los individuos sobre el azar y las circunstancias&#8217;\u201d (Sen). Una convivencia sin miseria, sin discriminaci\u00f3n, con un m\u00ednimo de cosas necesarias y sin tener a \u00e9stas como la meta final. Esta es, a no dudarlo, una visi\u00f3n equiparable con el Buen Vivir, deseable y posible en un pa\u00eds con tantas posibilidades como el Ecuador.<br \/>Por este motivo resulta inapropiado y altamente peligroso aplicar el paradigma desarrollo tal y como es concebido en el mundo occidental. No s\u00f3lo que no es sin\u00f3nimo de bienestar para la colectividad, sino que est\u00e1 poniendo en riesgo la vida misma de la humanidad. El Buen Vivir, entonces, tiene una trascendencia mayor a la sola satisfacci\u00f3n de necesidades y acceso a servicios y bienes. En este contexto, desde la filosof\u00eda del Buen Vivir se precisa cuestionar el tradicional concepto de desarrollo. La acumulaci\u00f3n material permanente de bienes materiales no tiene futuro.<br \/>El desarrollo, mejor dig\u00e1moslo un renovado concepto de desarrollo, visto desde esta perspectiva -planteada tambi\u00e9n por connotados tratadistas latinoamericanos[2]- implica la expansi\u00f3n de las potencialidades individuales y colectivas, las que hay que descubrir y fomentar. No hay que desarrollar a la persona, la persona tiene que desarrollarse. Para lograrlo, como condici\u00f3n fundamental, cualquier persona ha de tener las mismas posibilidades de elecci\u00f3n, aunque no tenga los mismos medios. El Estado corregir\u00e1 las deficiencias del mercado y actuar\u00e1 como promotor del desarrollo, en los campos que sea necesario. Y si el desarrollo exige la equidad y la igualdad, \u00e9stas s\u00f3lo ser\u00e1n posibles con democracia -no un simple ritual electoral- y con libertad de expresi\u00f3n, verdaderas garant\u00edas para la eficiencia econ\u00f3mica y el logro del Buen Vivir, en tanto camino y en tanto objetivo.<br \/>El Buen Vivir, m\u00e1s que una declaraci\u00f3n constitucional, se presenta, entonces, como una oportunidad para construir colectivamente un nuevo r\u00e9gimen de desarrollo. Su contenido no se refleja simplemente en  una sumatoria de art\u00edculos constitucionales en donde se mencionan estas palabras: Buen Vivir. Es mucho m\u00e1s que la posibilidad de introducir cambios estructurales a partir del cumplimiento de los diferentes art\u00edculos constitucionales en donde se aborda expresamente o no el Buen Vivir. Esta propuesta, siempre que sea asumida activamente por la sociedad, en tanto recepta las propuestas de los pueblos y nacionalidades ind\u00edgenas, as\u00ed como de amplios segmentos de la poblaci\u00f3n, puede proyectarse con fuerza en los debates de transformaci\u00f3n que se desarrollan en el mundo.<br \/>El Buen Vivir, en definitiva, tiene que  ver con una serie de derechos y garant\u00edas sociales, econ\u00f3micas y ambientales. Tambi\u00e9n est\u00e1 plasmado en los principios orientadores del r\u00e9gimen econ\u00f3mico, que se caracterizan por promover una relaci\u00f3n armoniosa entre los seres humanos individual y colectivamente, as\u00ed como con la Naturaleza. En esencia busca construir una econom\u00eda solidaria, al tiempo que se recuperan varias soberan\u00edas como concepto central de la vida pol\u00edtica del pa\u00eds.<br \/><strong>Hacia la construcci\u00f3n de una econom\u00eda solidaria<\/strong><br \/>Desde esa perspectiva, el Buen Vivir, en tanto r\u00e9gimen de desarrollo en construcci\u00f3n y como parte inherente de un Estado plurinacional, tal como se aprob\u00f3 en Montecristi, busca una vida arm\u00f3nica. Es decir equilibrada entre todos los individuos y las colectividades, con la sociedad y con la Naturaleza. No se puede olvidar que lo humano se realiza (o debe realizarse) en comunidad; con y en funci\u00f3n de otros seres humanos, sin pretender dominar a la Naturaleza.<br \/>El valor b\u00e1sico de la econom\u00eda, en un r\u00e9gimen de Buen Vivir, es la solidaridad. Se busca una econom\u00eda distinta, una econom\u00eda social y solidaria, diferente de aquella caracterizada por una supuesta libre competencia, que anima al canibalismo econ\u00f3mico entre seres humanos y que alimenta la especulaci\u00f3n financiera. A partir de esa definici\u00f3n se aspira a construir relaciones de producci\u00f3n, de intercambio y de cooperaci\u00f3n que propicien la eficiencia y la calidad, sustentadas en la solidaridad. Se habla de productividad y competitividad sist\u00e9micas, es decir medibles en avances de la colectividad y no s\u00f3lo de individualidades sumadas muchas veces en forma arbitraria.  <br \/>El mercado por si solo no es la soluci\u00f3n, tampoco lo es el Estado. El subordinar el Estado al mercado, conduce a subordinar la sociedad a las relaciones mercantiles y al egolatrismo individualista. Lejos de una econom\u00eda sobredeterminada por las relaciones mercantiles, se promueve una relaci\u00f3n din\u00e1mica y constructiva entre mercado, Estado y sociedad. Se busca construir una sociedad con mercado, para no tener una sociedad de mercado, es decir mercantilizada. No se quiere una econom\u00eda controlada por monopolistas y especuladores, como en la \u00e9poca neoliberal. Tampoco se promueve una visi\u00f3n estatista a ultranza de la econom\u00eda.<br \/>El mercado, tanto como el Estado, requieren una reconceptualizaci\u00f3n pol\u00edtica, que conduzca a regulaciones adecuadas. El mercado es una relaci\u00f3n social sujeta a las necesidades de los individuos y las colectividades, entendida como un espacio de intercambio de bienes y servicios en funci\u00f3n de la sociedad y no s\u00f3lo del capital. \u201cLos mercados pueden ser totalmente inmorales, ineficientes, injustos y generadores del caos social\u201d, nos recuerda Luis de Sebasti\u00e1n. Por lo tanto, siguiendo el pensamiento de Karl Polnayi -\u201cel mercado es un buen sirviente, pero un p\u00e9simo amo\u201d-, al mercado hay que organizarlo y controlarlo como a un sirviente, pero no asumirlo como un amo. El Estado deber\u00e1, en definitiva, ser ciudadanizado, mientras que el mercado habr\u00e1 de ser civilizado, lo que, en ambos casos, implica una creciente participaci\u00f3n de la sociedad.<br \/>Para enfrentar la gravedad de los problemas existentes en la econom\u00eda ecuatoriana hay que desarmar las visiones simplificadoras y compartamentalizadas. El \u00e9xito o el fracaso no es solo una cuesti\u00f3n de recursos f\u00edsicos sino que depende decisivamente de las capacidades de organizaci\u00f3n, participaci\u00f3n e innovaci\u00f3n de los habitantes del pa\u00eds. Existen sobradas razones para afirmar que el principal estrangulamiento para asegurar una vida mejor, en un mundo mejor, para todos y todas, es la ausencia de pol\u00edticas e instituciones[3] que permitan fortalecer e impulsar las capacidades humanas de cada una de las culturas existentes.<br \/>Est\u00e1 claro que en la nueva Constituci\u00f3n, no est\u00e1 en juego simplemente un proceso de acumulaci\u00f3n material. Se precisan respuestas pol\u00edticas que hagan posible un desarrollo impulsado por la vigencia de los derechos fundamentales (derechos humanos en t\u00e9rminos amplios y derechos de la Naturaleza), como base para una sociedad solidaria, en el marco de instituciones que aseguren la vida. Las instituciones actualmente vigentes, apegadas a los dogmas ortodoxos, apenas han contribuido a paliar circunstancialmente los elementos m\u00e1s explosivos del subdesarrollo.<br \/>Se persigue una econom\u00eda que garantice el derecho de propiedad bien habida. Pero sobre todo el derecho a la propiedad de quienes nada o muy poco tienen. Esta nueva econom\u00eda consolida el principio del monopolio p\u00fablico sobre los recursos estrat\u00e9gicos, pero a su vez establece una din\u00e1mica de uso y aprovechamiento de esos recursos desde una \u00f3ptica sustentable, con la necesidad de disponer de mecanismos de regulaci\u00f3n y control en la prestaci\u00f3n de los servicios p\u00fablicos. Igualmente considera diversas formas de hacer econom\u00eda: estatal, p\u00fablica, privada, mixta, comunitaria, asociativa, cooperativa\u2026 Busca, con esto, ampliar la base de productores y propietarios en el Ecuador en un esquema de econom\u00eda solidaria que articule a activa y equitativamente a todos los segmentos productivos.<br \/>La redistribuci\u00f3n de la riqueza (de la tierra, por ejemplo) y la distribuci\u00f3n del ingreso, con criterios de equidad, as\u00ed como la democratizaci\u00f3n en el acceso a los recursos econ\u00f3micos, como son los cr\u00e9ditos, est\u00e1n en la mira de esta econom\u00eda solidaria. As\u00ed, las finanzas deben cumplir un papel de apoyo al aparato productivo y no ser m\u00e1s simples instrumentos de acumulaci\u00f3n y concentraci\u00f3n de la riqueza en pocas manos; realidad que alienta la especulaci\u00f3n financiera. Los bancos, por lo tanto, en un plazo perentorio, tendr\u00e1n que vender todas sus empresas no vinculadas a la actividad financiera, incluyendo sus medios de comunicaci\u00f3n.<br \/>La Constituci\u00f3n propone tambi\u00e9n la construcci\u00f3n de una nueva arquitectura financiera, en donde los servicios financieros son de orden p\u00fablico. All\u00ed se reconoce a las finanzas populares como promotoras del desarrollo y se incentiva la creaci\u00f3n de una banca p\u00fablica de fomento, como aglutinadora del ahorro interno e impulsador de econom\u00edas productivas de caracter\u00edsticas m\u00e1s solidarias. Un tratamiento preferente a las cooperativas de ahorro y cr\u00e9dito, as\u00ed como a las diversas formas de ahorro popular, tambi\u00e9n est\u00e1 reconocido constitucionalmente.<br \/>El ser humano, al ser el centro de la atenci\u00f3n, es el factor fundamental de la econom\u00eda. Y en ese sentido, rescatando la necesidad de fortalecer y dignificar el trabajo, se proscribe cualquier forma de precarizaci\u00f3n laboral, como la tercerizaci\u00f3n; incluso el incumplimiento de las normas laborales puede ser penalizado y sancionado.  Por otro lado se proh\u00edbe toda forma de persecuci\u00f3n a los comerciantes y los artesanos informales.<br \/>En lo social, se priorizaron las inversiones en educaci\u00f3n y salud.[4] En tanto derechos humanos, la educaci\u00f3n y la salud ser\u00e1n servicios gratuitos; se incluy\u00f3 espec\u00edficamente la gratuidad de la educaci\u00f3n en el nivel universitario. La gratuidad en el acceso a la justicia es otro de los derechos consagrados en la Constituci\u00f3n. Se aprob\u00f3 la universalidad de la seguridad social, de ninguna manera su privatizaci\u00f3n. Todo este esfuerzo en lo social se complementa con una serie de disposiciones para superar tanto el machismo como el racismo, as\u00ed como toda forma de exclusi\u00f3n social.<br \/>Todas las personas tienen por igual derecho a una vida digna, que asegure la salud, alimentaci\u00f3n y nutrici\u00f3n, agua potable, vivienda, saneamiento ambiental, educaci\u00f3n, trabajo, empleo, descanso y ocio, cultura f\u00edsica, vestido, seguridad social y otros servicios sociales necesarios Todos estos derechos, para su cumplimiento, exigir\u00e1n ajustes en la distribuci\u00f3n de la riqueza y del ingreso, puesto que su vigencia no s\u00f3lo puede estar garantizada por posibles ingresos petroleros u otros similares. Los derechos deben ser garantizados por la sociedad para todos sus miembros, en cualquier tiempo o circunstancia, no s\u00f3lo cuando hay excedentes financieros.<br \/>En el nuevo texto constitucional existe una secci\u00f3n completa sobre derechos y garant\u00edas para personas con discapacidades, que constituyen, adem\u00e1s, una tem\u00e1tica transversal a toda la Constituci\u00f3n.<br \/>En esta carta magna se consolidan los derechos de los y las emigrantes. No s\u00f3lo que podr\u00e1n votar en las elecciones ecuatorianas y que tendr\u00e1n representantes a la Asamblea Nacional, elegidos por ellos, sino que podr\u00e1n impulsar varias iniciativas pol\u00edticas, inclusive de ley. El Estado generar\u00e1 incentivos al retorno del ahorro y de los bienes de las personas migrantes, para que dichos recursos se orienten hacia la inversi\u00f3n productiva de calidad decidida por los propios emigrantes. Tambi\u00e9n se estimular\u00e1 su afiliaci\u00f3n voluntaria al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social; para lograrlo se contar\u00e1 con el aporte de las personas domiciliadas en el exterior. En un gesto de coherencia con la defensa de los derechos de los compatriotas en el exterior, esta Constituci\u00f3n asegura similares derechos a los extranjeros y a los ecuatorianos: los extranjeros que tengan residencia de cinco a\u00f1os en el Ecuador -por ejemplo- podr\u00e1n ejercer el derecho al voto, sin necesidad de acuerdos bilaterales con sus pa\u00edses de origen; no podr\u00e1n ser devueltos o expulsados a un pa\u00eds donde su vida, libertad, seguridad o integridad o la de sus familiares peligren por causa de su etnia, religi\u00f3n, nacionalidad, ideolog\u00eda, pertenencia a determinado grupo social, o por sus opiniones pol\u00edticas. En esa l\u00ednea de compromiso se proh\u00edbe la expulsi\u00f3n de colectivos de extranjeros. Los procesos migratorios deber\u00e1n ser singularizados.<br \/>No se espera a que cambie el mundo para reci\u00e9n entonces avanzar en el campo de la migraci\u00f3n, se act\u00faa para provocar el cambio del mundo\u2026<br \/>En sinton\u00eda con estas propuestas en el \u00e1mbito de la movilidad humana se impulsa el principio de ciudadan\u00eda universal, la libre movilidad de todos los habitantes del planeta y el progresivo fin de la condici\u00f3n de extranjero como elemento transformador de las relaciones desiguales entre los pa\u00edses, especialmente Norte-Sur. Para lograrlo se promueve la creaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda latinoamericana y caribe\u00f1a; la libre circulaci\u00f3n de las personas en dicha regi\u00f3n; la instrumentaci\u00f3n de pol\u00edticas que garanticen los derechos humanos de las poblaciones de frontera y de los refugiados; y, la protecci\u00f3n com\u00fan de los latinoamericanos y caribe\u00f1os en los pa\u00edses de tr\u00e1nsito y destino migratorio.<br \/>Con esta Constituci\u00f3n, a diferencia del pensamiento neoliberal todav\u00eda dominante, se quiere recuperar lo p\u00fablico, lo universal, lo gratuito, la diversidad, como elementos de una sociedad que busca sistem\u00e1ticamente la libertad, la igualdad y la equidad, as\u00ed como la solidaridad en tanto elementos rectores del Buen Vivir. En su articulado, m\u00e1s all\u00e1 de las simples interpretaciones que hacen los constitucionalistas frustrados, encontramos borradores de una utop\u00eda por construir. Una utop\u00eda que implica la cr\u00edtica de la realidad desde los principios plasmados en la Constituci\u00f3n de Montecristi. Una utop\u00eda que, al ser un proyecto de vida en com\u00fan, nos dice lo que debe ser&#8230;. alternativa imaginaria, pol\u00edticamente conquistada, a ser ejecutada por la acci\u00f3n de la ciudadan\u00eda.<br \/>Por eso, en forma pionera a nivel mundial, en la nueva Constituci\u00f3n se ha establecido que la Naturaleza es sujeto de derechos. Esta definici\u00f3n enfrenta la actual crisis civilizatoria, cuando ya se ve la imposibilidad de continuar con el modelo industrialista y depredador basado en la lucha de los humanos contra la Naturaleza. No va m\u00e1s la identificaci\u00f3n del bienestar y la riqueza como acumulaci\u00f3n de bienes materiales, con las consecuentes expectativas de crecimiento y consumo ilimitados. En este sentido es necesario reconocer que los instrumentos disponibles para analizar estos asuntos ya no sirven. Son instrumentos que naturalizan y convierten en inevitable lo existente. Son conocimientos de matriz colonial y euroc\u00e9ntrica, que pretenden convencer de que este patr\u00f3n civilizatorio es natural e inevitable (Edgardo Lander).<br \/>Al reconocer a la Naturaleza como sujeto de derechos, en la b\u00fasqueda de ese necesario equilibrio entre la Naturaleza y las necesidades y derechos de los seres humanos, enmarcados en el principio del Buen Vivir, se estar\u00eda superando la cl\u00e1sica versi\u00f3n por la que la conservaci\u00f3n del medioambiente es entendida simplemente como un derecho de los seres humanos a \u201cgozar de un medioambiente sano y no contaminado\u201d. Los derechos de la Naturaleza tienen que ver con el derecho que tienen la actual y las siguientes generaciones de gozar un ambiente sano. Pero estos derechos acogen otros criterios de justicia que superan la visi\u00f3n tradicional de justicia, lo que provoca varios conflictos conceptuales entre los constitucionalistas y juristas tradicionales.<br \/>De esta nueva concepci\u00f3n jur\u00eddica -todav\u00eda en construcci\u00f3n- se derivan decisiones trascendentales. El agua es asumida como un derecho humano fundamental, que cierra la puerta a su privatizaci\u00f3n; en concreto se afirma que reconoce que el agua es patrimonio nacional estrat\u00e9gico de uso p\u00fablico, dominio inalienable e imprescriptible del Estado, y constituye un elemento vital para la Naturaleza y para la existencia de los seres humanos; la Constituci\u00f3n plantea prelaciones en el uso del agua: consumo humano, riego para la producci\u00f3n de alimentos, caudal ecol\u00f3gico y actividades productivas, en ese orden. La soberan\u00eda alimentaria, que incorpora la protecci\u00f3n del suelo y el uso adecuado del agua, se transforma en eje conductor de las pol\u00edticas agrarias e incluso de recuperaci\u00f3n del verdadero patrimonio nacional: su biodiversidad. Incluso se plasma aqu\u00ed la necesidad de conseguir la soberan\u00eda energ\u00e9tica, sin poner en riesgo la soberan\u00eda aleimentaria o el equilibrio ecol\u00f3gico.<br \/>Esta Constituci\u00f3n, la m\u00e1s ecuatoriana de toda la historia, que ofrece una categ\u00f3rica propuesta de descentralizaci\u00f3n y autonom\u00edas, sobre bases de solidaridad y equidad, abre la puerta tambi\u00e9n a la integraci\u00f3n regional. Sin la integraci\u00f3n de los pueblos de Nuestra Am\u00e9rica Latina no hay desarrollo. Ese es un paso fundamental para que dichos pueblos puedan insertarse con dignidad e inteligencia en el contexto mundial. Y para hacerlo, la Constituci\u00f3n declara al Ecuador como un territorio de paz, en donde no podr\u00e1n asentarse fuerzas militares extranjeras con fines b\u00e9licos, ni ceder bases militares nacionales a soldados for\u00e1neos.<br \/>Finalmente, el Buen Vivir, una filosof\u00eda de vida, abre la puerta para construir un proyecto liberador y tolerante, sin perjuicios ni dogmas. Un proyecto que, al haber sumado muchas historias de luchas de resistencia y de propuestas de cambio, se posiciona como punto de partida para construir una sociedad sustentable en todos los \u00e1mbitos.<br \/><strong><br \/>La nueva Constituci\u00f3n, medio y fin para cambios estructurales<\/strong><br \/>Como punto b\u00e1sico de la nueva Constituci\u00f3n tenemos que resaltar la declaraci\u00f3n de un Estado constitucional de derechos y justicia, social, democr\u00e1tico, soberano, independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico. Con esta definici\u00f3n se abre la posibilidad de un nuevo pacto de convivencia amplia, de m\u00faltiples entradas. Sin pretender agotar los alcances de esta definici\u00f3n, cabr\u00eda resaltar que lo constitucional se posiciona prioritariamente para intentar desterrar la permanente violaci\u00f3n de las cartas magnas y lo plurinacional conduce a una suerte de refundaci\u00f3n del Estado en tanto toma en cuenta definitivamente la existencia de pueblos y nacionalidades ind\u00edgenas, lo que significa un salto cualitativo de la mirada monocultural euroc\u00e9ntrica imperante hasta ahora.<br \/>Por ello es preciso reformular las relaciones de poder entre el Estado y los ciudadanos para que sean \u00e9stos los aut\u00e9nticos poseedores de la soberan\u00eda. La crisis de representaci\u00f3n pol\u00edtica que ha afectado y a\u00fan afecta a las instancias parlamentarias, implica una crisis del Derecho Constitucional en tanto que la \u201csoberan\u00eda popular\u201d est\u00e1 sometida a los apetitos privados en contradicci\u00f3n con las exigencias ciudadanas, lo cual crea un conflicto en el sistema de legitimaci\u00f3n. El Derecho Constitucional fue un derecho de papel. La tarea planteada por la nueva Constituci\u00f3n es superar aquel conjunto de normas acordadas expl\u00edcita o impl\u00edcitamente por los grandes agentes econ\u00f3micos, que act\u00faan con independencia de los poderes p\u00fablicos en la regulaci\u00f3n de las relaciones de estos entes privados, entre ellos mismos y con el Estado. Finalmente, han sido estas regulaciones desde los intereses privados, incluso transnacionales, las que han determinado las relaciones pol\u00edticas con el Estado. Esto ha implicado una desvalorizaci\u00f3n del Derecho constitucional y de las constituciones, con una p\u00e9rdida de soberan\u00eda por parte del pueblo.<br \/>\u201cLa gran tarea -en palabras de R\u00f3mulo Salazar Ochoa- consiste en que comencemos a trabajar para arrancar el derecho constitucional del \u201cpedestal academicista\u201d en el que la derecha mantuvo la Constituci\u00f3n y convirtamos a \u00e9sta en inspiraci\u00f3n y expresi\u00f3n del pensamiento social en funci\u00f3n del cambio y la transformaci\u00f3n pol\u00edtica, garantizando el respeto a los derechos de las personas y de las colectividades. Esta preocupaci\u00f3n, desde luego, comienza a despejarse en la medida en logramos entender que los principios constitucionales rigen a pesar de los vac\u00edos, limitaciones y tergiversaciones que respecto de ellos contiene la ley, y que por lo mismo, a diferencia del viejo positivismo, no es y no puede ser ella sino el propio texto constitucional la fuente de nuestros derechos y garant\u00eda a la vez de su eficacia en armon\u00eda con la m\u00e1s alta significaci\u00f3n de la naturaleza humana.\u201d<br \/>La propia Constituci\u00f3n establece, por tanto, que para la consecuci\u00f3n del Buen Vivir, a las personas y a las colectividades, y a sus diversas formas organizativas, les corresponde participar en todas las fases y espacios de la gesti\u00f3n p\u00fablica y de la planificaci\u00f3n del desarrollo nacional y local, y en la ejecuci\u00f3n y control del cumplimiento de los planes de desarrollo en todos sus niveles. El Buen Vivir no ser\u00e1 nunca una d\u00e1diva de los actuales grupos de poder. La construcci\u00f3n de una sociedad equitativa, igualitaria y libre, s\u00f3lo ser\u00e1 posible con el concurso de todos y de todas.<br \/>Por todo lo expuesto anteriormente, reci\u00e9n ha empezado el verdadero proceso constituyente. Un proceso que exige una mayor y m\u00e1s profunda pedagog\u00eda constituyente, as\u00ed como una sociedad movilizada que impulse la consecuci\u00f3n de los logros constitucionales. Un proceso de constituci\u00f3n de ciudadan\u00eda.<br \/>La consolidaci\u00f3n de las nuevas normas constitucionales en leyes y en renovadas pol\u00edticas coherentes con el cambio propuesto, es una tarea que convoca a los habitantes del campo y de la ciudad a seguir caminando por la senda de las movilizaciones. Hay que impedir que, por ejemplo a trav\u00e9s de las nuevas leyes, se trate de vaciar de su contenido hist\u00f3rico a la nueva Constituci\u00f3n, que recibi\u00f3 en las urnas el masivo respaldo de la sociedad.<br \/>Esta Constituci\u00f3n, \u00e9ste es quiz\u00e1s uno de sus mayores m\u00e9ritos, abre la puerta para disputar el sentido hist\u00f3rico del desarrollo. Estamos concientes que estas nuevas corrientes del pensamiento jur\u00eddico no est\u00e1n exentas de conflictos. Al abandonar el tradicional concepto de la ley como fuente del derecho, se consolida a la Constituci\u00f3n como punto de partida jur\u00eddico independientemente de las visiones tradicionales. No debe sorprendernos, entonces, que esta nueva carta magna genere conflictos con los jurisconsultos tradicionalistas, as\u00ed como con aquellos personajes acostumbrados a tener la raz\u00f3n en funci\u00f3n de su pensamiento (y sobre todo de sus intereses).<br \/>Los Derechos de la Naturaleza, por ejemplo, han sido vistos como un \u201cgalimat\u00edas conceptual\u201d. Les resulta dif\u00edcil entender que el mundo cambia y har\u00e1n lo imposible para intentar detener los cambios. Este conflicto ser\u00e1 positivo para la sociedad, servir\u00e1 para fortalecer el proceso democr\u00e1tico. \u201cLa tarea, desde luego, no es f\u00e1cil y no tiene porque serlo; al contrario, como las grandes causas, es ardua y prolongada, pero ha comenzado con la vigencia de la Constituci\u00f3n de Montecristi. La \u00f3ptica constitucional del derecho implica, adem\u00e1s de una actitud profundamente \u00e9tica, una elevada formaci\u00f3n intelectual\u2026\u201d (R\u00f3mulo Salazar Ochoa).<br \/>No se trata simplemente de hacer mejor lo realizado hasta ahora. Como parte de la construcci\u00f3n colectiva de un nuevo pacto de convivencia social y ambiental es necesario construir nuevos espacios de libertad y romper todos los cercos que impiden su vigencia.<br \/>Para empezar reconozcamos que, en la actualidad, todav\u00eda est\u00e1n presentes tesis y pr\u00e1cticas desarrollistas propias de una econom\u00eda extractivista, que no han permitido el desarrollo y que est\u00e1n minando las bases de la Naturaleza. Los actuales gobiernos progresistas en Am\u00e9rica Latina han tenido avances en algunas \u00e1reas, especialmente la social, pero muestran enormes dificultades para generar nuevos estilos de desarrollo, en particular en lograr otra apropiaci\u00f3n efectiva de los recursos naturales para la sociedad en su conjunto y reducir el grado de deterioro ambiental.<br \/>En Ecuador, el propio gobierno que impuls\u00f3 activamente la aprobaci\u00f3n de la nueva Constituci\u00f3n en el refer\u00e9ndum, sigue atado a visiones y pr\u00e1cticas neodesarrollistas, que no garantizan un verdadero desarrollo y que, adem\u00e1s, estar\u00e1n en permanente contradicci\u00f3n con el esp\u00edritu del Buen Vivir. Por tanto, no s\u00f3lo es indispensable superar las pr\u00e1cticas neoliberales, sino que es cada vez m\u00e1s imperioso garantizar la relaci\u00f3n arm\u00f3nica entre sociedad y Naturaleza. Hoy m\u00e1s que nunca, en medio de la debacle financiera internacional, que es apenas una faceta de la crisis civilizatoria que se cierne sobre la humanidad, es imprescindible construir una concepci\u00f3n estrat\u00e9gica nacional -otro mandato de la nueva Constituci\u00f3n-, sobre bases de creciente soberan\u00eda, para insertarse inteligentemente y no en forma dependiente en la econom\u00eda mundial. Hay que terminar con aquellas relaciones financieras especulativas que han colapsado y, sobre todo, hay que cambiar aquella visi\u00f3n que condena a nuestros pa\u00edses a ser productores y exportadores de materias primas.<br \/>Se necesita dar vuelta la p\u00e1gina definitivamente. De todo lo anterior se desprende que hay que hacer un esfuerzo enorme y sostenido para maximizar aquellos efectos positivos que se puedan obtener de la extracci\u00f3n de recursos naturales, sin perder de vista que esta actividad, sobre todo cuando se realiza a gran escala, afecta a la Naturaleza y a las comunidades. Por lo tanto, es ingenuo creer que ampliando dichas actividades extractivistas se obtendr\u00e1n recursos para financiar otro tipo de actividades que puedan sustituir a la extracci\u00f3n masiva de recursos naturales\u2026 El \u201cdesarrollismo senil\u201d (Joan Mart\u00ednez Allier), por lo dem\u00e1s, no es el camino para el desarrollo. La consecuci\u00f3n de una mayor disponibilidad de crecientes ingresos financieros no ha asegurado el desarrollo de ning\u00fan pa\u00eds. No podemos vivir prioritariamente de la renta de los recursos naturales sino del esfuerzo de los seres humanos, viviendo y conviviendo con la Naturaleza. Es preciso generar capacidades sociales.<br \/>Hay que dejar atr\u00e1s, tambi\u00e9n, lo que el actual vicepresidente boliviano \u00c1lvaro Garc\u00eda Linera define como \u201cpatrimonialismo popular\u201d, en el que se recrean las pr\u00e1cticas rent\u00edsticas y clientelares con otras formas e incluso con otras preferencias. \u201cHoy el patrimonialismo -al decir de Garc\u00eda Linera- es m\u00e1s \u2018democr\u00e1tico\u2019, comienza a socializarse, ya no es un privilegio de casta reducido al color de piel, el apellido, o la herencia familiar, sino que es asumido como un derecho de todos, pero no deja de ser patrimonialismo popular. (Y) esto es complicado porque, con quiebres, habla de una continuidad que no ha podido ser superada\u201d. Desarrollo si, patrimonialismo no. Esa es la gran tarea.<br \/>Para lograrlo hay que abrir todos los espacios de di\u00e1logo posibles. Es urgente apropiarse democr\u00e1ticamente del contenido de la nueva Constituci\u00f3n. Los futuros acuerdos pol\u00edticos, indispensables para enraizar la nueva Constituci\u00f3n, tienen como condici\u00f3n innegociable sustentarse en el sentido de pa\u00eds, aportar al Buen Vivir y no sacrificar los intereses nacionales en beneficio particular de personas, gremios y corporaciones; los privilegios de unos pocos son insostenibles. A diferencia de las pr\u00e1cticas de los grupos olig\u00e1rquicos (causantes de la crisis nacional) que han controlado el Estado durante d\u00e9cadas, no se quiere ganar posiciones simplemente con la fuerza del n\u00famero, sino con la de los argumentos. La Constituci\u00f3n debe ser realmente de todos y de todas, no de un gobierno en particular.<br \/>La responsabilidad es grande y compleja. Estamos ante el imperativo de construir democr\u00e1ticamente una sociedad realmente democr\u00e1tica, fortificada en valores de libertad, igualdad y responsabilidad, practicante de sus obligaciones, incluyente, equitativa, justa y respetuosa de la vida. Una sociedad \u201cque incorpore el anticapitalismo sin planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica y con pluralismo pol\u00edtico\u201d, para ponerlo en palabras de Claudio Katz. Una sociedad en la que sea posible que todos y todas tengamos iguales posibilidades y oportunidades, donde lo individual y lo colectivo coexistan, donde la racionalidad econ\u00f3mica se reconcilie con la \u00e9tica y el sentido com\u00fan.-<br \/>&#8211; Alberto Acosta es Economista. Profesor e investigador de la FLACSO. Consultor internacional. Ex-ministro de Energ\u00eda y Minas. Ex-presidente de la Asamblea Constituyente.<br \/>Art\u00edculo para la revista Ecuador Debate (28 de diciembre del 2008)<br \/>[1] Econ\u00f3mica, social, intergeneracional, de g\u00e9nero, \u00e9tnica, cultural especialmente.<br \/>[2] Manfred Max-Neef, Antonio Elizalde, J\u00fcrgen Schuldt, Jos\u00e9 Lu\u00eds Coraggio.<br \/>[3] Conjunto de normas y reglas emanadas de la propia sociedad, que configuran el marco referencial de las relaciones humanas.<br \/>[4] Cumpliendo el mandato popular de fines del 2006, se destinar\u00e1 anualmente al menos 6% y 4% del PIB, por lo menos, para educaci\u00f3n y salud, respectivamente.<br \/>Fuente: <a href=\"http:\/\/www.alainet.org\/active\/29019&#038;lang=es\" title=\"web\">Alainet<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrarioEn la Asamblea Constituyente de Ecuador, el Buen Vivir o Sumak Kausai (en kichwa) fue motivo de diversas interpretaciones. 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