Economía Social y Solidaria

Economía al servicio de las personas, el bien común y la sostenibilidad de la vida

En las últimas semanas hemos asistido, primero con sorpresa, después con indignación, a la proliferación de una serie de noticias en determinados medios de comunicación que han puesto en cuestión el trabajo de las personas y empresas de la Economía Social y Solidaria (ESS) madrileña. No es la primera vez, ni los únicos medios, ni el único territorio en el que, en los últimos tiempos, a través de informaciones sesgadas, incompletas o falsas se trata de tergiversar la realidad de la ESS y, lo que es más grave, se utiliza para disputas partidarias.

El foco de estos ataques se ha situado en personas significadas del sector, empresas y grupos cooperativos, iniciativas de banca ética y las propias redes de la ESS. En casi la mayoría de los casos, pertenecientes y/o relacionadas directamente con REAS-Red de Redes de Economía Alternativa y Solidaria. Y es por lo que, desde esta red, queremos hacer público este comunicado.

REAS, Red de Redes de Economía Alternativa y Solidaria, nació en 1995 con el objetivo de impulsar el movimiento de la economía solidaria en el Estado español. Se trataba de impulsar y promover iniciativas que ya se venían desarrollando en otras regiones europeas y del mundo con el objeto de transformar la economía desde valores relacionados con la reciprocidad, la cooperación, la inclusión, el cuidado ambiental, el compromiso con el entorno o la equidad entre hombre y mujeres. Aspectos, todos ellos, que colocan en el centro de la actividad económica a las personas, su bienestar individual y colectivo, así como los procesos relacionados con la sostenibilidad social y ambiental de la vida. 

A lo largo de su historia, se han ido creando y acompañando proyectos empresariales sociales y cooperativos que operan en un amplio abanico de sectores de producción de bienes y servicios, iniciativas de finanzas éticas y alternativas, empresas de inserción socio-laboral, promoción de productos locales y agroecológicos, actividades de intervención social y comunitaria, comercio justo, recuperación y reutilización de residuos, generación y comercialización de energías renovables, impulso de la innovación local y comunitaria a través de redes de trueque, bancos del tiempo o monedas locales, sensibilización ciudadana y educación para el cambio eco-social, etc.

En estos casi 25 años, esta red ha experimentado un notable crecimiento, en la medida que sus propuestas y experiencias han permeado en la sociedad y han sido apoyadas por sectores cada vez más amplios de la ciudadanía a través de su trabajo profesional, su compromiso y voluntariado o su apoyo económico. Así, la realidad de apenas 30 iniciativas agrupadas en 1995 se ha transformado en la actualidad en una red confederal y horizontal que agrupa a 14 redes territoriales (autonómicas) y 4 sectoriales (gestión y recuperación de residuos, finanzas éticas, comercio justo y energías renovables). Se trata de una red, como no podía ser de otra manera, plural y diversa, sin ningún tipo de dependencia de grupos políticos, económicos o religiosos.

Agrupa globalmente (sin contar a las asociadas a iniciativas sectoriales) a más de 600 empresas y entidades comprometidas con los principios de la ESS, con la participación de más de 44.000 personas, de las cuales cerca de 11.000 están empleadas. En el año 2017 han tenido estas entidades unos ingresos de 421 millones de €. Una realidad que trabaja cotidianamente en el desarrollo de un modelo socioeconómico que incorpora valores éticos, preocupación por el común y la defensa de la sostenibilidad de la vida. Una realidad que está conectada en un movimiento internacional que, a través de RIPESS (Red Intercontinental de Promoción de la Economía Social y Solidaria) está presente en los cinco continentes con decenas de miles de empresas y organizaciones agrupadas en más de 80 redes estatales y regionales. REAS Red de Redes, forma parte, además, en el Estado español, de CEPES (Confederación Empresarial de la Economía Social) que cuenta con más de 43.000 empresas y cuya actividad representa el 10% del PIB español y el 13% del empleo.

La actividad de la ESS también ha ido adquiriendo un mayor protagonismo en las agendas de las políticas públicas. Así, a nivel internacional, organismos de Naciones Unidas como la OIT o la Comisión Europea, vienen impulsado reflexiones, programas y directivas de promoción de la ESS, ya que se considera su carácter estratégico a la hora de impulsar el empleo digno, la cohesión social, la resiliencia comunitaria ante las crisis y los retos eco-sociales o su contribución al desarrollo de la Agenda 2030 del Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. El propio gobierno español reconoce esta contribución, y así lo demuestra la Ley 5/2011 de Economía Social, las diferentes regulaciones de las diversas formas jurídicas comprendidas en la economía social (cooperativas, sociedades laborales, mutualidades, empresas de inserción, centros especiales de empleo, asociaciones y fundaciones, etc.), la recientemente aprobada Estrategia Española de Economía Social 2017-2020 o la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público que, trasponiendo las directivas europeas, recoge, entre otras medidas de fomento de la compra pública responsable, la posibilidad de realizar con determinadas condiciones, reservas de mercado para entidades de la economía social.

Este reconocimiento has estado acompañado de un interés creciente por este sector por parte de instituciones universitarias y académicas, economistas e intelectuales de reconocido prestigio, etc. En definitiva, la ESS cuenta con un amplio abanico de apoyos que reconocen en esta manera de pensar y hacer economía una oportunidad para construir sociedades más justas, solidarias y sostenibles.

Así mismo, han sido muchos gobiernos autonómicos, provinciales y locales los que han puesto en marcha estrategias de impulso de esta economía, programas específicos para su promoción, campañas de sensibilización en materias relacionadas con el emprendizaje cooperativo, los circuitos locales de comercialización, las finanzas éticas o el consumo responsable. En los últimos años, ha sido especialmente significativo el crecimiento de estas iniciativas públicas y se ha hecho, aún con disparidad de criterios, con gobiernos de diversos colores políticos e incluso, en algunos casos, con el apoyo transversal de todos los agentes políticos, sociales y económicos. Creemos que es un buen camino emprendido y que responde, precisamente, a que la promoción de la ESS no es algo patrimonializable o de responsabilidad exclusiva de determinados agentes políticos o sociales, sino que forma parte de un sentir ciudadano cada vez más mayoritario que demanda respuestas efectivas y alternativas a las crisis económicas, sociales, ambientales o de los cuidados.

Es por todo ello, que no comprendemos y rechazamos con rotundidad los ataques mediáticos antes mencionados y consideramos, especialmente, que la utilización partidista de este sector socioeconómico con fines políticos es sumamente irresponsable y, lo que es peor, puede tener unos efectos muy dañinos para un modelo que defiende relaciones económicas y actividades empresariales más equitativas, justas, inclusivas y democráticas. Un modelo, no olvidemos, que da empleo a miles de personas, sostiene a cientos de empresas, presta servicios de calidad a la ciudadanía y aporta el valor añadido de transformar la economía desde la solidaridad y el compromiso con el territorio.

Nos reafirmamos, por tanto, en el compromiso de seguir construyendo un sector de la ESS tan necesario en el tiempo y mundo que nos toca vivir. Seguiremos trabajando para que REAS Red de Redes y el conjunto de plataformas de Economía Social se fortalezcan, crezcan y alcancen niveles más importantes de incidencia e interlocución en los ámbitos económicos, sociales y políticos. 

Particularmente, mostramos toda nuestra solidaridad con aquellas personas, empresas e iniciativas que se han visto señaladas por estas informaciones y estrategias mediáticas y políticas malintencionadas. Con ellas y con todo el movimiento, seguiremos defendiendo y construyendo una ESS al servicio de las personas, el bien común y la sostenibilidad de la vida. Es nuestro aporte a la construcción de un mundo mejor y, por ello, terminamos hacemos un llamamiento al conjunto de la ciudadanía y a sus organizaciones a que muestren su apoyo a este movimiento.

24 de mayo de 2018
REAS, Red de Redes de Economía Alternativa y Solidaria

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