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	<title>contaminación archivos - economiasolidaria.org</title>
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	<description>El portal de la Economía Solidaria</description>
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	<title>contaminación archivos - economiasolidaria.org</title>
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		<title>El coste de no actuar: Naciones Unidas lleva la transición ecológica al terreno económico</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/gl/noticias/el-coste-de-no-actuar-naciones-unidas-lleva-la-transicion-ecologica-al-terreno-economico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Oct 2026 08:12:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[contaminación]]></category>
		<category><![CDATA[Finanzas Éticas]]></category>
		<category><![CDATA[Naciones Unidas]]></category>
		<category><![CDATA[Transición ecológica]]></category>
		<category><![CDATA[Unión Europea]]></category>
		<category><![CDATA[valorsocial.info]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="878" height="585" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/10/coste-de-no-actuar-transicion-ecologica.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" fetchpriority="high" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/10/coste-de-no-actuar-transicion-ecologica.jpg 878w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/10/coste-de-no-actuar-transicion-ecologica-480x320.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 878px, 100vw" /></figure>En los últimos años se ha hecho visible un cambio en la visión política de la transición ecológica. Aunque la evidencia científica sobre el cambio climático es cada vez más contundente, las decisiones políticas no avanzan al mismo ritmo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="878" height="585" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/10/coste-de-no-actuar-transicion-ecologica.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/10/coste-de-no-actuar-transicion-ecologica.jpg 878w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/10/coste-de-no-actuar-transicion-ecologica-480x320.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 878px, 100vw" /></figure><p>En los últimos años se ha hecho visible un <strong>cambio</strong> en la visión política de la transición ecológica. Aunque la<a href="https://valorsocial.info/ahora-o-nunca-nuevo-informe-sobre-la-crisis-climatica-del-panel-de-expertos-de-naciones-unidas-ipcc/" target="_blank" rel="noopener nofollow"> evidencia científica sobre el cambio climático</a> es <strong>cada vez más contundente</strong>, las decisiones políticas no avanzan al mismo ritmo. Mientras algunos gobiernos, como el de Estados Unidos, <strong>revierten compromisos</strong> y regulaciones ambientales, en espacios como la Unión Europea las políticas climáticas deben justificarse cada vez más por su contribución a la competitividad, la seguridad energética y la reducción de costes.</p>
<p>En este contexto se publica <a href="https://wedocs.unep.org/rest/api/core/bitstreams/d241eba6-7ff9-40d3-a81d-2786b56c713d/content" target="_blank" rel="noopener nofollow"><em>Hidden Assets: The economic and health case for climate and clean air action</em></a>, una evaluación mundial elaborada por la <strong>Coalición Clima y Aire Limpio</strong> (<em>Climate and Clean Air Coalition – CCAC</em>), iniciativa impulsada por el <strong>Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)</strong>. El informe analiza conjuntamente los efectos económicos, sanitarios y ambientales del cambio climático y la contaminación atmosférica y compara los costes de aplicar diferentes medidas con los beneficios que podrían generar.</p>
<figure id="attachment_190687" class="wp-caption alignnone" style="width: 814px;" aria-describedby="caption-attachment-190687"><figcaption id="caption-attachment-190687" class="wp-caption-text">Gráfico del informe «Hidden Assets: The economic and health case for climate and clean air action» ©PNUMA</figcaption></figure>
<h2>Activos ocultos para las decisiones económicas</h2>
<p>En su <a href="https://www.whitehouse.gov/remarks/2025/01/the-inaugural-address/" target="_blank" rel="noopener nofollow">discurso de investidura</a>, el 20 de enero de 2025, Donald Trump prometió «acabar con el <em>Green New Deal</em>» (el nuevo Pacto Verde) en favor del «oro líquido», en alusión al petróleo. Pocas horas después, una de sus primeras acciones ejecutivas fue firmar la orden ejecutiva <strong><a href="https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2025/01/unleashing-american-energy/" target="_blank" rel="noopener nofollow">«<em>Unleashing American Energy</em>»</a></strong> (Impulsar la energía estadounidense), destinada a eliminar regulaciones ambientales y de energía aplicadas durante el mandato anterior, impulsando la producción nacional de combustibles fósiles.</p>
<p>La orden sostiene que determinadas regulaciones habían dificultado el desarrollo de los recursos energéticos nacionales, reducido la creación de empleo y elevado el coste de la energía. También disolvió el grupo federal encargado de calcular el <strong>coste social de los gases de efecto invernadero</strong>, retiró sus estimaciones y planteó eliminar este indicador de las decisiones regulatorias. Además, estableció que los efectos globales de una medida deben diferenciarse de sus costes y beneficios dentro de Estados Unidos. Ese mismo día, mediante otra orden ejecutiva, Trump inició nuevamente la <a href="https://www.europarl.europa.eu/RegData/etudes/ATAG/2025/767230/EPRS_ATA%282025%29767230_ES.pdf" target="_blank" rel="noopener nofollow">retirada estadounidense del Acuerdo de París</a>.</p>
<p>Frente a este planteamiento, el informe del PNUMA amplía el perímetro de lo que se considera económicamente relevante. Los cálculos habituales reflejan con claridad cuánto cuesta introducir una regulación, transformar una fábrica o sustituir una fuente energética, pero no siempre incorporan con la misma precisión las enfermedades provocadas por la <strong>contaminación, el gasto sanitario, las jornadas laborales perdidas</strong>, las muertes prematuras o los daños climáticos evitados. De ahí la expresión <strong><em>Hidden Assets</em></strong>, que puede traducirse como «activos ocultos». El <strong>aire limpio, la salud colectiva y la estabilidad climática</strong> poseen un valor económico, aunque este no aparezca de manera inmediata en las cuentas de una empresa o en un presupuesto público.</p>
<figure id="attachment_190691" class="wp-caption alignnone" style="width: 1008px;" aria-describedby="caption-attachment-190691"><figcaption id="caption-attachment-190691" class="wp-caption-text">Gráfico del informe «Hidden Assets: The economic and health case for climate and clean air action» ©PNUMA</figcaption></figure>
<h2>Clima y contaminación, una misma política</h2>
<p>El informe evalúa 25 soluciones aplicables a la energía, la industria, el transporte, la agricultura, los hogares y la gestión de residuos. Entre ellas se encuentran la expansión de las energías renovables, la eficiencia energética, la reducción de fugas de metano, los sistemas limpios para cocinar y calentarse, el control de las emisiones industriales y del transporte o una gestión más eficaz de los residuos. Su principal conclusión es que <strong>las políticas climáticas y de calidad del aire deben diseñarse conjuntamente</strong>.</p>
<p>Ambas crisis comparten buena parte de sus causas, especialmente la combustión de fuentes fósiles, determinados procesos industriales y algunas prácticas agrícolas. Sin embargo, con frecuencia se abordan mediante normas, administraciones y presupuestos diferentes. Esta separación conduce, según el informe, a infravalorar los beneficios de la transición. Reducir el uso de combustibles fósiles no solo limita el calentamiento futuro: también puede mejorar inmediatamente la calidad del aire, reducir enfermedades cardiovasculares y respiratorias, aliviar el gasto sanitario y aumentar la productividad.</p>
<p>Los autores estiman que <strong>cada dólar invertido en el conjunto de las medidas podría generar alrededor de 15 dólares de beneficio económico y social</strong>. Una parte de esa estimación corresponde al valor atribuido a las vidas preservadas y a la mejora del bienestar. Pero incluso si se excluyen esos beneficios no comerciales y se contabilizan únicamente efectos observables, como el ahorro sanitario, la productividad o los daños materiales evitados, el retorno sería de unos cuatro dólares por cada dólar invertido.</p>
<figure id="attachment_190695" class="wp-caption alignnone" style="width: 1600px;" aria-describedby="caption-attachment-190695"><figcaption id="caption-attachment-190695" class="wp-caption-text">©European Union, 2025 Valdis Dombrovskis, comisario europeo de Economía y Productividad, y Maria Luís Albuquerque, comisaria europea de Servicios Financieros y de la Unión de Ahorro e Inversión, durante la rueda de prensa sobre los paquetes Ómnibus, el 26/02/2025</figcaption></figure>
<h2>La posición ambivalente de la Unión Europea</h2>
<p>La Unión Europea sigue una orientación diferente a la estadounidense, aunque no exenta de tensiones. La Comisión ha situado la descarbonización dentro de su estrategia industrial y presenta el <a href="https://commission.europa.eu/topics/competitiveness/clean-industrial-deal_es" target="_blank" rel="noopener nofollow">Pacto por una Industria Limpia</a> (<em>Clean Industrial Deal</em>) como una hoja de ruta para combinar competitividad y reducción de emisiones. Al mismo tiempo, ha incluido entre sus prioridades la simplificación regulatoria. El <strong>paquete Ómnibus</strong> presentado en 2025 propuso reducir el alcance de algunas obligaciones empresariales de información sobre sostenibilidad y diligencia debida para aliviar cargas administrativas. El debate reside en determinar dónde termina la simplificación y dónde comienza la pérdida de transparencia y capacidad de control.</p>
<p>El informe del PNUMA reconoce que la burocracia y la falta de coordinación pueden retrasar las inversiones. Sin embargo, concluye que los principales obstáculos para aplicar las soluciones no son tecnológicos, sino institucionales: financiación insuficiente, debilidad administrativa, escasa coordinación entre ministerios, falta de datos y dificultades para hacer cumplir las normas. Por tanto, simplificar procedimientos innecesarios puede facilitar la transición, pero debilitar los sistemas de información, seguimiento y rendición de cuentas puede producir el efecto contrario.</p>
<h2>Una cuestión de distribución</h2>
<p>El informe también aborda la distribución de los costes y beneficios de la transición. El informe advierte de que las políticas deben facilitar el acceso de los hogares vulnerables a las tecnologías limpias, incorporar instrumentos financieros adecuados y atender sus efectos distributivos. Una actuación puede resultar rentable para el conjunto de la economía y, al mismo tiempo, imponer costes inasumibles a determinados grupos sociales.</p>
<p>Esta dimensión conecta la transición ecológica con los debates sobre justicia social, cuidados, fiscalidad y orientación del crédito. También plantea una pregunta central para las <strong>finanzas éticas</strong>: qué actividades deberían recibir financiación cuando se consideran conjuntamente sus retornos económicos, ambientales, sanitarios y sociales. El actual debate, no enfrenta simplemente ecología y economía. Enfrenta diferentes maneras de determinar <strong>qué tiene valor, quién soporta los costes y durante cuánto tiempo se calculan sus consecuencias</strong>. Una economía que solo contabiliza los costes empresariales inmediatos, pero no los costes colectivos de la contaminación, ofrece una imagen distorsionada de la realidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Fuente: <a href="https://valorsocial.info/el-coste-de-no-actuar-naciones-unidas-lleva-la-transicion-ecologica-al-terreno-economico/" target="_blank" rel="noopener nofollow">Valor Social</a></p>
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		<item>
		<title>Los impactos de los productos de higiene y limpieza</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/gl/noticias/los-impactos-de-los-productos-de-higiene-y-limpieza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Sep 2025 11:41:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[alternativas]]></category>
		<category><![CDATA[consumo ecológico]]></category>
		<category><![CDATA[contaminación]]></category>
		<category><![CDATA[productos de limpieza]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="966" height="605" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/09/vinagre-productes-dhigiene-i-neteja-b.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/09/vinagre-productes-dhigiene-i-neteja-b.jpg 966w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/09/vinagre-productes-dhigiene-i-neteja-b-480x301.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 966px, 100vw" /></figure>Los productos de higiene y limpieza contienen componentes que pueden ser nocivos para el planeta y para la salud de las personas. ¡Pero es posible evitar la toxicidad!]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="966" height="605" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/09/vinagre-productes-dhigiene-i-neteja-b.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/09/vinagre-productes-dhigiene-i-neteja-b.jpg 966w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/09/vinagre-productes-dhigiene-i-neteja-b-480x301.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 966px, 100vw" /></figure><p>Los <strong>productos de higiene y limpieza</strong> que utilizamos diariamente tienen un <a href="https://opcions.org/es/impacto-ambiental-de-los-detergentes/" target="_blank" rel="noopener">impacto ambiental significativo</a>, a menudo invisibilizado. A través de su fabricación, uso y eliminación, estos productos contribuyen a la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI), a la contaminación del agua y del aire interior, y a la generación de residuos, especialmente plásticos desechables. A pesar de ser actividades esenciales para el bienestar y la salud, las prácticas de limpieza doméstica pueden provocar efectos negativos tanto para el medio ambiente como para la salud humana.</p>
<h2 class="wp-block-heading">¿De dónde proviene el impacto de los productos de higiene y limpieza?</h2>
<p>Una parte importante de este impacto proviene de las sustancias químicas presentes en detergentes, lejías, jabones y limpiadores domésticos. Muchos de estos productos contienen compuestos orgánicos volátiles (COVs), que se evaporan fácilmente y pueden acumularse en espacios cerrados. Las concentraciones de COVs en el interior de los hogares pueden llegar a ser hasta diez veces superiores a las del exterior, provocando irritaciones respiratorias, dolores de cabeza y, a largo plazo, afectaciones al sistema nervioso. Otros ingredientes habituales, como tensioactivos no biodegradables y fosfatos, acaban en los sistemas de alcantarillado y contribuyen a la degradación de los ecosistemas acuáticos, fomentando procesos como la eutrofización y afectando la fauna acuática. Además, el 75 % de las emisiones de COVs de los productos de limpieza provienen de productos convencionales.</p>
<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"></figure>
<p>La eutrofización es un fenómeno causado por la acumulación de nutrientes en un ecosistema acuático y puede perjudicar la flora y fauna.</p>
<p>También hay que considerar el impacto asociado a la fabricación de estos productos, que empieza mucho antes de que lleguen a nuestra casa. Su producción a menudo implica el uso de derivados del petróleo y procesos químicos intensivos en energía y agua, hecho que genera residuos peligrosos y aguas residuales cargadas de compuestos contaminantes. A todo esto se suma el envase, habitualmente de plástico, que tiene una elevada huella de carbono y es difícil de reciclar, especialmente en formatos pequeños o contaminados.</p>
<p>Los compuestos habituales del producto, como tensioactivos no biodegradables y fosfatos, llegan a los sistemas de alcantarillado y contribuyen a la degradación de los ecosistemas acuáticos. El vertido de fosfatos y surfactantes provoca eutrofización, moho de algas y mortalidad de fauna acuática.</p>
<h2 class="wp-block-heading">Nuevos hábitos de uso de los productos de higiene y limpieza</h2>
<p>El modo de uso y los hábitos de compra también son factores clave. El uso excesivo de detergentes, la elección de productos tóxicos o en formatos no reutilizables y la falta de prácticas de limpieza eficientes aumentan el impacto ambiental doméstico. Por el contrario, optar por alternativas como el <a href="https://opcions.org/es/limpiar-con-vinagre/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">vinagre</a> y el bicarbonato, elegir productos con <a href="https://opcions.org/es/detergents-ecologics-renten/" target="_blank" rel="noopener">certificación ecológica</a>, <a href="https://opcions.org/es/detergentes-a-granel-ecologicos/" target="_blank" rel="noopener">comprar a granel</a> o utilizar envases recargables y formatos concentrados puede reducir notablemente la huella ecológica de este ámbito.</p>
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>El vinagre es muy útil para limpiar, eliminar manchas o incluso sacar un chicle que se nos resiste</p></blockquote>
<p>La higiene y la limpieza son actividades cotidianas imprescindibles, pero las decisiones que tomamos sobre cómo y con que las hacemos pueden marcar una gran diferencia para la salud de las personas y del planeta.</p>
<h2 class="wp-block-heading">Consejos para reducir los impactos de consumo de los productos de higiene y limpieza</h2>
<p><strong>En la cocina</strong></p>
<ul class="wp-block-list">
<li>Sustituir detergentes convencionales por alternativas ecológicas reduce sustancialmente el impacto ambiental sin renunciar a la eficacia limpiadora.</li>
<li>Este cambio evita emisiones innecesarias, protege los sistemas acuáticos y reduce la presencia de tóxicos en el hogar.</li>
<li>Podemos recurrir a productos naturales como el vinagre, el limón o el bicarbonato, para limpiar el hogar. Foto vía Canva</li>
</ul>
<p><strong>En el baño</strong></p>
<ul class="wp-block-list">
<li>Sustituir productos químicos por vinagre y bicarbonato permite reducir más del 80% de las emisiones por limpieza.</li>
<li>Es una opción fácil de implementar, asequible y aplicable a varias superficies.</li>
</ul>
<p><strong>Los envases</strong></p>
<ul class="wp-block-list">
<li>Comprar jabón a granel en envase reutilizable es una de las acciones más simples para reducir residuos y emisiones.</li>
<li>Con un cambio muy pequeño, se evitan docenas de envases desechables al año.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Fuente: <a href="https://opcions.org/es/impactos-productos-higiene-y-limpieza/" target="_blank" rel="noopener">opcions.org</a></strong></p>
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		<item>
		<title>El veneno cotidiano, en los Papeles de FUHEM</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/gl/noticias/el-veneno-cotidiano-en-los-papeles-de-fuhem/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Sep 2024 09:31:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[contaminación]]></category>
		<category><![CDATA[FUHEM]]></category>
		<category><![CDATA[revista Papeles]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="400" height="266" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2024/09/Portada-Papeles-166-cut.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></figure>Muchas son las amenazas que confluyen en la crisis ecosocial. Una de las más olvidadas pero no por ello menos importante es la polución del ambiente por contaminantes químicos. Ya en la calle el nº 166 de la Revista Papeles]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="400" height="266" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2024/09/Portada-Papeles-166-cut.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></figure><p>El número 166 de la revista <a class="cursor-init" href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecososociales y cambio global</em></a> nos alerta de que vivimos inmersos en un entorno saturado por estas sustancias. Son omnipresentes porque forman parte de una amplia gama de bienes de uso cotidiano. Y, en primer lugar, los plásticos, presentes en bolsas, envoltorios, cosméticos, juguetes, electrodomésticos y ropa.</p>
<p>Una vez producidos, comercializados y consumidos masivamente, los plásticos se desechan y arrojan a vertederos y océanos, donde tardan décadas o incluso siglos en descomponerse, liberando múltiples contaminantes.</p>
<p>Hay muchos otros presentes en nuestros alimentos, agua, suelos y aire. Los hay de toxicidad probada y otros de los que aún se desconoce su peligrosidad, pero todos estos tóxicos se siguen utilizando día tras día, acumulándose en nuestro organismo y afectando nuestra salud de múltiples formas, e incluso llegando a traspasar la placenta materna.</p>
<p>Frente al probado perjuicio de muchas de estas sustancias se esperaría una decidida acción regulatoria por parte de las autoridades nacionales y comunitarias. Sin embargo, la mayor parte de las normas quedan eclipsadas en un limbo o son directamente rechazadas por la acción de múltiples <em>lobbies</em> de la poderosa industria química.</p>
<p>Este número de PAPELES explora algunos ángulos de esta problemática. Abre la revista la Introducción de <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra </strong>sobre esta problemática.</p>
<p>A Fondo examina la cuestión de los contaminantes químicos como amenazas invisibles a través de los artículos de <strong>Joan Benach </strong>y <strong>Ferran Muntané, Tatiana Santos, Javier Guzmán, </strong>y<strong> Valeria Berros</strong>. La sección Referentes también indaga esta cuestión a través de un perfil y de dos extractos de <em>Primavera Silenciosa,</em> de <strong>Rachel Carson,</strong> de la mano de <strong>Christof Mauch</strong>, director del centro de investigación que lleva el nombre de la bióloga marina y referente indiscutible del ecologismo.</p>
<p>Actualidad incluye la primera parte del exhaustivo análisis de <strong>Carlos Pereda</strong> sobre desigualdad económica en España. En Experiencias, <strong>Youssef Ouled</strong> examina la racialización que imponen los algoritmos de la inteligencia artificial, mientras que <strong>Raúl Garrobo </strong>aborda en Ensayo el colapso ecosocial y ecosocialismo. Cierra el número nuestra sección Lecturas.</p>
<p>A continuación, ofrecemos el Sumario del número con los enlaces de descarga del texto completo de los textos de <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> que introduce el número y el de <strong>Joan Benach</strong> y <strong>Ferrán Muntané </strong>sobre contaminación química.</p>
<h3>SUMARIO</h3>
<p><strong><a href="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2024/09/Portada-Papeles-166-450x634-1.jpg"></a>INTRODUCCIÓN </strong><br />
<a class="cursor-init" href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/el-veneno-cotidiano/" target="_blank" rel="noopener">El veneno cotidiano</a>, <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>.</p>
<p><strong>A FONDO</strong><br />
<a class="cursor-init" href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/contaminacion-omnipresente-un-limite-planetario-olvidado/" target="_blank" rel="noopener">Contaminación omnipresente: un límite planetario olvidado</a>, <strong>Joan Benach</strong> y <strong>Ferrán Muntané</strong>.<br />
El riesgo químico: una amenaza invisible en la Unión Europea, <strong>Tatiana Santos</strong>.<br />
Por muy verde que nos lo pinten, <strong>Javier Guzmán</strong>.<br />
¿Qué nos dicen los litigios ambientales sobre nuestro tiempo?, <strong>Valeria Berros</strong>.</p>
<p><strong>ACTUALIDAD</strong><br />
Desigualdad económica y dominación en España. Treinta años de crecimiento lento y mal repartido (I), <strong>Carlos Pereda</strong>.</p>
<p><strong>EXPERIENCIAS</strong><br />
Hablar del racismo y la raza del algoritmo, <strong>Youssef Ouled</strong>.</p>
<p><strong>ENSAYO</strong><br />
Colapso ecosocial, ecosocialismo y antropología simétrica, <strong>Raúl Garrobo Robles</strong>.</p>
<p><strong>REFERENTES</strong><br />
La primavera silenciosa de Rachel Carson, <strong>Christof Mauch</strong>.</p>
<p><strong>LECTURAS</strong><br />
Contra lo común. Una historia radical del urbanismo, Álvaro Sevilla Buitrago<br />
<strong>José Luis Fernández Casadevante, «KOIS»</strong></p>
<p>Simbioética. Homo sapiens en el entramado de la vida (elementos para una ética ecologista y animalista en el seno<br />
de una nueva cultura de la tierra Gaiana, jorge Riechmann.<br />
<strong>Raúl Garrobo Robles</strong></p>
<p>Se busca: un futuro posible en el que desear vivir, Miguel Brieva.<br />
<strong>Manuel Casal Lodeiro</strong></p>
<p>Cobalto rojo. El Congo se desangra para que tú te conectes, Siddharth Kara.<br />
<strong>Pedro L. Lomas</strong></p>
<p><strong>Notas de lectura</strong></p>
<p>Límites ambientales y justicia ecosocial. Un diálogo filosófico con la igualdad de capacidades, Cristian Moyano.</p>
<p><strong>FUHEM Ecosocial</strong></p>
<p>El mundo entonces. Una historia del presente, Martín Caparrós.</p>
<p>Puedes adquirir la revista <strong>PAPELES</strong> en la <a class="cursor-init" href="https://www.fuhem.es/product/contaminantes-quimicos/" target="_blank" rel="noopener">librería virtual</a> de FUHEM.</p>
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		<title>Ambiente y género: los hombres generan más contaminación que las mujeres</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/gl/noticias/ambiente-y-genero-los-hombres-generan-mas-contaminacion-que-las-mujeres/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 Sep 2023 11:14:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[contaminación]]></category>
		<category><![CDATA[Género]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="715" height="472" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/09/genero_transporte.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/09/genero_transporte.jpg 715w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/09/genero_transporte-480x317.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 715px, 100vw" /></figure>El consumo de los hombres genera un 16% más de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que los hábitos de las mujeres, según un estudio sueco]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="715" height="472" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/09/genero_transporte.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/09/genero_transporte.jpg 715w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/09/genero_transporte-480x317.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 715px, 100vw" /></figure><p>A pesar de que mujeres y hombres gastan de forma parecida, los hombres tienen una mayor responsabilidad en los contaminantes que se envían a la atmósfera. La mayor diferencia en el gasto entre hombres y mujeres está relacionada con el transporte. Los hombres gastan más en gasolina que las mujeres.</p>
<p>Otras investigaciones anteriores habían revelado que en los hogares donde solo había un auto, los hombres solían utilizarlo con más frecuencia, mientras que ellas solían usar el transporte público. Por ejemplo, en España entre el 60% y el 70% de los usuarios de transporte público son mujeres. Una situación que se repite en Argentina y en otros países de América Latina, donde <b>ellas son las que usan más el transporte público en comparación con los hombres. Estos viajes están asociados a las tareas de cuidado, como llevar a los niños a la escuela o atender a personas dependientes</b>, trabajos que realizan las mujeres con más frecuencia que los hombres.</p>
<p>El modo de alimentación y la forma en que las personas se van de vacaciones provocan más de la mitad de las emisiones, esta vez sin apenas diferencias entre hombres y mujeres, encontraron los autores del <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/jiec.13176" target="_blank" rel="noopener">estudio.</a> Según ellos, <b>si las vacaciones se realizaran en un medio de transporte más amigable con el ambiente como el tren, en vez de el avión o el coche, y se sustituyeran algunos alimentos como la carne y los lácteos por otros de origen vegetal, las emisiones se reducirían casi a la mitad.</b></p>
<p>Las vacaciones representan casi un tercio de las emisiones, algo que sorprendió a los investigadores. &#8220;Es mucho más de lo que esperaba&#8221;, dijo Carlsson Kanyama. El estudio se realizó en Suecia y <b>se utilizaron datos de personas solteras</b> al no disponer de cifras de individuos que viven en familias.</p>
<p>Los autores del estudio encontraron diferencias en el gasto que sugerían pocos cambios en los hábitos de consumo de los hombres y de las mujeres desde hace años. &#8220;La forma en que gastan es muy estereotipada: <b>las mujeres gastan más dinero en la decoración del hogar, la salud y la ropa, y los hombres gastan más dinero en combustible para el coche, en comer fuera, en alcohol y en tabaco</b>&#8220;, dijeron.</p>
<p>Hasta hace poco, el género no era evaluado a la hora de calcular las emisiones, una laguna que los investigadores del estudio pretenden reducir.<b></b> Para ellos, <b>el género debe ser estudiado y reconocido para poder tener estimaciones más precisas</b> a la hora de tomar acciones con respecto a la crisis climática.</p>
<p>&#8220;Creemos que <b>es importante tener en cuenta la diferencia entre hombres y mujeres a la hora de elaborar políticas</b>&#8220;, dijo <b>Annika Carlsson Kanyama</b>, de la empresa Ecoloop de Suecia, que dirigió el estudio que se publicó en el Journal for Industrial Ecology. &#8220;Me sorprende que no se hayan hecho más estudios sobre las diferencias de género en el impacto medioambiental. Hay diferencias bastante claras y no es probable que desaparezcan en un futuro próximo&#8221;, agregó la científica.</p>
<p>La importancia de introducir la perspectiva de género a la hora de pensar la crisis climática y poner en marcha políticas de mitigación y adaptación que reduzcan las consecuencias del calentamiento global es uno de los temas que aún siguen teniendo poca atención. De hecho, el Green Deal de la UE fue criticado por no incluir en el análisis la relación entre género y ambiente.</p>
<p>&#8220;Las políticas europeas de Green Deal son, en el mejor de los casos, ciegas al género y, en el peor, amplían las desigualdades de género&#8221;, dijo <b>Nadège Lharaig</b>, de la Oficina Europea de Medio Ambiente, que publicó recientemente el <a href="https://eeb.org/library/why-the-european-green-deal-needs-ecofeminism/" target="_blank" rel="noopener">informe</a>: &#8220;Por qué el Green Deal europeo necesita el ecofeminismo&#8221;.</p>
<p>En éste se enfatiza la necesidad de <b>introducir la perspectiva de género a la hora de analizar los efectos del cambio climático y tomar medidas de mitigación y adaptación.</b> Además, se evidencia que l<b>as principales políticas del Green Deal europeo distan mucho de ser igualitarias y siguen reproduciendo el androcentrismo.</b> &#8220;Una concepción que supone que el modelo masculino es el punto neutro y objetivo en el que basar las políticas. Como las políticas no operan en el vacío, corren el riesgo de reproducir las desigualdades y discriminaciones existentes en nuestra sociedad&#8221;, explican en el informe.</p>
<p>Según el reporte, el Green Deal tampoco introduce el análisis de género a la hora de plantear sus principales medidas y no aprovecha las investigaciones de género que se han realizado en relación a <b>cómo impacta la crisis climática a las mujeres</b>: de qué forma las mujeres siguen siendo las que mayor pobreza energética sufren, o las que tienen una mayor discriminación estructural que les dificulta conseguir un empleo o llegar a los centros de toma de decisiones. De hecho, ejemplifica,<b> &#8220;el 70% de los ministros de medio ambiente de la UE son hombres&#8221;</b>. El informe agrega que además <b>el 68% de la mano de obra en el sector de energías renovables son varones</b>, &#8220;por lo que el desarrollo de empleos verdes durante la transición corre el riesgo de aumentar la brecha de género en el empleo&#8221;.</p>
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		<title>¿Cómo impactan nuestros móviles en el Sur Global?</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/gl/noticias/como-impactan-nuestros-moviles-en-el-sur-global/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Jan 2023 11:51:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[alternativas]]></category>
		<category><![CDATA[contaminación]]></category>
		<category><![CDATA[móviles]]></category>
		<category><![CDATA[Recursos]]></category>
		<category><![CDATA[telefonía]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="627" height="618" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/movilcorto.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/movilcorto.jpg 627w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/movilcorto-480x473.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 627px, 100vw" /></figure>Recorremos la historia de un móvil y de todos los elementos que lo componen para llegar a tus manos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="627" height="618" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/movilcorto.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/movilcorto.jpg 627w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/movilcorto-480x473.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 627px, 100vw" /></figure><p>Acabas de llegar a este artículo. Quizás has llegado por casualidad a través de tu buscador, o quizás te lo ha compartido un amigo… Sea cual sea el motivo, lo más probable es que lo estés leyendo a través de tu smartphone.</p>
<p>Antes de seguir leyendo, haz una cosa: mira bien tu móvil.</p>
<p>Míralo por delante y por detrás, y de arriba abajo. Siente su tacto suave. Analiza su peso en la palma de tu mano. Cierra los ojos e intenta imaginarte los complejos circuitos que lo atraviesan por dentro.</p>
<p>¿Cómo han llegado todos estos elementos a su interior? ¿Quién los ha ensamblado en esta carcasa de plástico tan suave al tacto? Y sobre todo, ¿de dónde han salido?</p>
<p>Hoy queremos poner un poco de luz sobre todas estas cuestiones.</p>
<p>Esta es la historia de su móvil.</p>
<p><strong>El coltán y las tierras raras</strong><br />
Además de necesitar energía para funcionar, el móvil también debe fabricarse. Y para ello se utilizan materiales (metales y minerales) que tenemos desde hace 4.500 millones de años en el planeta, y son muy escasos en la naturaleza. Algunos de estos son el coltán, el cobalto, o las llamadas “tierras raras”, imprescindibles para el funcionamiento de los smartphones y otros dispositivos móviles portátiles como ordenadores, tabletas o cámaras (¡y también coches eléctricos o satélites artificiales!).</p>
<p>“Tierras raras” es como se llaman un conjunto de 17 minerales que, a pesar de ser bastante abundantes, se encuentran dispersos en todo el planeta, en poca concentración y mezclados con otros elementos. Esto hace muy difícil y costosa su extracción.</p>
<p>Otro material muy utilizado es el coltán.</p>
<p>Seguramente habéis oído hablar de él. Pero, ¿qué es? La misma palabra nos lo explica: es la abreviatura de los nombres de los minerales columbita y tantalita. Por tanto es una mezcla de dos materiales, que en realidad tienen una composición y aspecto muy parecidos (gris oscuro, metálico). Ambas contienen tántalo (Ta en la tabla periódica), la principal razón por la que el coltán es tan preciado.</p>
<p>El tántalo sirve para fabricar condensadores: elementos que permiten almacenar la energía y minimizar el tamaño de los aparatos. También para elaborar redes de fibra óptica (para conectarnos a Internet) más rápidas y eficientes. Es decir, está presente en casi todas las actividades que realizamos a diario.</p>
<p>Lo que no hacemos cada día es pensar en cómo han llegado estos materiales a nuestros móviles: se extraen del suelo, por tanto a través de la extracción en minas. Y las personas que trabajan en estas minas están en condiciones de explotación y en muchos casos de trabajo infantil. UNICEF y Amnistía Internacional han denunciado en varios informes y artículos que en el Congo hay más de 40.000 menores trabajando en minas (tanto de coltán como de otros minerales, por ejemplo, de cobalto) y decenas de éstos mueren cada año.</p>
<p>Además, lo que se extrae de estas minas no se come, tampoco se lleva a una fábrica del país de donde se han extraído, donde se procesen o se elaboren los condensadores o los mismos dispositivos. O sea, la minería no revierte en la economía del territorio. El beneficio se lo llevan las grandes potencias mundiales.</p>
<p><strong>¿Cuánto contamina fabricar tu móvil?</strong><br />
Hay que hablar también de la amenaza que supone para el planeta la extracción de coltán y tierras raras:</p>
<ul>
<li>El elevado consumo de agua para la explotación minera y la limpieza de los minerales (además el agua acaba contaminada).</li>
<li>El gran volumen de residuos que genera refinarlos: para refinar una tonelada de elementos raros se necesitan 75.000 litros de ácido (el equivalente a tener unos 150 jacuzzis llenos de ácido) y 1 tonelada de elemento radiactivo.</li>
<li>La energía intrínseca (o gris): que es el porcentaje de energía que consume un dispositivo en todo aquello que no es su uso (principalmente su producción). En un móvil es casi el 80%.</li>
<li>El transporte de minerales y de los aparatos para su comercialización es de un 17% del consumo de energía.</li>
</ul>
<p>Así, la huella medioambiental de los aparatos electrónicos, que a menudo se etiquetan como sostenibles o “verdes” porque no emiten CO2 a la atmósfera, es igual de grande (o más aún) debido a toda la contaminación que genera el proceso previo a su uso.</p>
<p><strong>Sembrando conflictos internacionales</strong><br />
Hasta ahí hemos visto el impacto ambiental y territorial en la extracción de minerales y metales necesarios para fabricar nuestros dispositivos móviles. Es un hecho que estamos agotando las reservas de estos materiales milenarios para fabricar cosas que duran unos meses o como mucho, años. Pero es que, además, hacerlo se lleva por delante la vida de muchas personas.</p>
<p>Porque para recoger coltán, se siembran guerras.</p>
<p>Cuando estallan conflictos armados, o cuando tenemos noticias a través de los medios, parémonos a entender bien sus causas. Si profundizamos en qué intereses se están disputando, a menudo veremos que detrás hay una lucha por el control de los recursos naturales.</p>
<p>Y los recursos que nos ocupan no son una excepción. Por lo que respecta a la minería de materiales para tecnología puntera, el ejemplo más conocido es la República Democrática de Congo. Allí es donde se encuentran la mayoría de reservas de coltán del mundo (80%).</p>
<p>El mercado del coltán es pequeño -de momento-: facturó en el 2018 unos 300 millones de euros. Y precisamente ese es el problema: la producción anual de coltán no da abasto. Se venden 1.800 toneladas al año, mientras que en el mismo lapso temporal se venden unos 1.600 millones de teléfonos móviles. Este hecho tensiona aún más los territorios en los que hay suelo rico en este mineral.</p>
<p>mapa donde estan señalados los países de donde se extrae cobalto y su recorrido posterior<br />
El movimiento del cobalto por el mundo. Infografía: Amnistía Internacional<br />
No es casualidad, pues, que haya unos 120 grupos armados que se financian con la extracción del mismo. ¿Cómo? Tomando el control de las minas, explotándolas de forma ilegal, sin respetar los derechos humanos, y cobrando impuestos por el tráfico del producto extraído.</p>
<p><strong>¿Y sabes quién lo permite? Espóiler: Occidente.</strong></p>
<p>Los estados del Norte Global, en concreto, empresas multinacionales como Nokia, Alcatel, Siemens o Ericsson compran la producción de coltán a través de intermediarios. Es decir, pagan a estos grupos grandes cantidades de dinero aun sabiendo que así están alimentando la guerra en la RD del Congo.</p>
<p>Una guerra crónica desde 1996, que ha dejado “más de seis millones de muertes, mujeres violadas, niños soldado, y miles de personas desplazadas”. Hay, según Amnistía Internacional, varios factores, que hacen que este conflicto bélico se haya convertido en “permanente”.</p>
<ul>
<li>los intereses económicos alrededor de los valiosos recursos naturales que existen,</li>
<li>las tensiones étnicas (fruto de la imposición de fronteras artificiales por parte de los estados-nación coloniales que no respetaron la diversidad de los pueblos que convivían)</li>
<li>el tráfico de armas para abastecer a los grupos armados</li>
<li>una justicia poco efectiva que fomenta la impunidad</li>
</ul>
<p>De este caso podemos extraer un patrón que se repite en otros países, como Angola, Burundi, República Centroafricana, Ruanda, Sudán, Tanzania, Uganda y Zambia. Muchos de estos estados, a pesar de no tener explotación minera, son lugares de paso del mineral ya extraído, o lugares en los que se limpia y prepara para la exportación. En especial Ruanda y Uganda, que se han estado lucrando vendiendo el coltán y otros minerales, interfiriendo en el conflicto (para sostenerlo), y vendiendo el producto a precios inflados.</p>
<p>Congo no es el único ejemplo de las graves consecuencias de la minería en el territorio. China es el país donde mayor cantidad de tierras raras se produce: más del 90% del total mundial. Y cerca del 70% de éstas provienen de minas en Mongolia Interior. En concreto de la Mina de Bayan Obo, de la que dependen la mitad de las tecnologías avanzadas del mundo. Asimismo, es una de las zonas más contaminadas del mundo.</p>
<p>Las empresas chinas que gestionan su explotación acaparan las tierras de las poblaciones cercanas, provocando desplazamientos forzados, y graves afectaciones a la salud debido a la contaminación.</p>
<p><strong>Y los residuos…</strong><br />
¿Qué recorrido realizan estos minerales, una vez extraídos?</p>
<p>Una vez salen los materiales de la mina se llevan a procesar, en la mayoría de casos en China, en donde se convierten en dispositivos móviles. De China pasan a Europa. Allí los utilizamos y, “gracias” a la obsolescencia programada, de la que os hablábamos en este artículo, y las constantes novedades que el mercado nos ofrece, al cabo de dos o tres años, los habremos desechado para comprarnos otro.</p>
<p>¿Dónde los tiramos? ¿Y a dónde van los residuos? Son dispositivos con elementos tóxicos y que no se han diseñado para su reciclaje.</p>
<p>¿A que no te lo imaginas? ¡Bingo! Los residuos los volvemos a enviar a África.</p>
<p>Es decir, los territorios de este continente, mientras son devastados por las explotaciones mineras que sirven para fabricar nuestros móviles, están sirviendo de vertedero de los restos de los dispositivos (¡recordemos, muy contaminantes!) que ya no utilizamos.</p>
<p>Literalmente, algunas poblaciones se han convertido en vertederos. El mayor (y también el más contaminante) del mundo está en la ciudad de Accra, en Ghana. Es el barrio de Agbogbloshie, de unas 10 hectáreas de extensión, en el que viven 40.000 personas.</p>
<p>Numerosos residuos tóxicos se desprenden de los desechos tecnológicos que se lanzan, que llegan además al río que atraviesa la zona; o de la quema del plástico para obtener metales reutilizables (para venderlos) que contamina el aire hasta hacerlo irrespirable y es fuente de muchas enfermedades respiratorias.</p>
<p>Esto ocurre aunque hace ya más de 40 años que la UE prohibió el envío de basura tecnológica a otros países. Pero si seguimos fabricando y consumiendo aparatos, es obvio que habrá que encontrar un sitio donde tirarlos, lejos de nuestras miradas.</p>
<p>Porque desgraciadamente “aún es más barato traer estos minerales de la mina” para fabricar nuevos aparatos “que reciclarlos de los aparatos viejos”, como cuenta Joaquín Proenza, profesor de mineralogía de la Universidad de Barcelona, en este interesante reportaje.</p>
<p>Además, bajo la premisa de la transición ecológica (cambiar el uso de combustibles fósiles por fuentes de energía renovables), seguimos dependiendo de la extracción minera. En lugar de carbón y petróleo que emiten CO2, extraemos materiales como el coltán, el cobalto y las tierras raras para realizar placas solares, coches eléctricos y móviles más potentes… y seguimos contaminando y generando residuos.</p>
<p><strong>¿Qué podemos hacer nosotros?</strong><br />
Como vemos, no existe todavía una ruta de reciclaje para los componentes de los aparatos tecnológicos.</p>
<p>Pero sí se puede incidir en la forma como se fabrican. Si se realizan cambios en la memoria (circuitos integrados), se puede conseguir reducir, por ejemplo, las emisiones de CO2. Hay marcas que apuestan por móviles más sostenibles y éticos. El ejemplo más claro y coherente es el fairphone. Pero la responsabilidad y la conciencia tienen un precio, ¡y en este caso es muy caro!</p>
<p>Estamos cansadas además de apelar constantemente a la responsabilidad individual para reducir nuestro impacto. Sí, como usuarias podemos comprar de forma consciente, podemos reducir nuestro consumo, reciclar y reutilizar. Pero no es suficiente si las empresas siguen extrayendo estos minerales, produciendo y vendiendo productos que los contienen.</p>
<p>Hay que mirar hacia arriba, hacia aquellas instituciones (grandes corporaciones, gobiernos, órganos reguladores internacionales…) donde sí pueden actuar de forma masiva, yendo al origen: la extracción y el modelo de consumo.</p>
<p>En enero de 2021 la Unión Europea ponía en marcha la prohibición de los llamados “conflict minerals” (“minerales de conflicto”, también llamados «minerales de sangre») que tiene la intención de detener la exportación a Europa de estaño, tántalo, tungsteno y oro, los cuatro materiales con mayor riesgo de “financiar conflictos armados o de extraerse mediante trabajo forzado”.</p>
<p>Los países afectados por la normativa son aquellos “cuyos recursos naturales incluyen minerales que tienen una gran demanda a nivel local, regional o mundial” y los que “sufren conflictos armados, un estado de posconflicto frágil”, o que se considera que tienen «una gobernanza débil o inexistente» o se perpetran «violaciones sistemáticas del derecho internacional».</p>
<p>Con esto se pretende evitar que se perpetúen las vulneraciones de derechos humanos en la extracción de minerales,mientras que se quiere garantizar la estabilidad económica de la zona.</p>
<p>La regulación europea bebe de la ley Dodd-Frank, aprobada en 2010 en Estados Unidos. La ley obliga a las empresas nacionales a garantizar que las materias primas que se utilizan para fabricar dispositivos móviles no provengan del corazón de conflictos armados.</p>
<p>Aunque es muy importante y mucho más efectivo que la actuación sea a nivel macro, mientras no existan innovaciones tecnológicas que hagan más viable el reciclaje, ni ninguna actuación a gran escala, es clave el cambio de hábitos en el consumo. Y en este ámbito hay microacciones que nosotros podemos hacer:</p>
<ul>
<li>Por un lado, podemos directamente consumir menos telecomunicaciones y utilizar menos aparatos. Pero en este texto nos preguntábamos si estamos dispuestas o somos capaces de hacerlo. Y en ese otro te proponíamos 8 consejos útiles para conseguirlo.</li>
<li>Podemos evitar comprar nuevos dispositivos: reparándolos o comprándolos de segunda mano (reacondicionados).</li>
<li>Y también podemos aprender a reparar nosotros mismos nuestros aparatos, re-apropiándonos de los conocimientos tecnológicos para combatir la obsolescencia programada. Por ejemplo, participando de los encuentros de Restarters.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>Fuente: <a href="https://somosconexion.coop/como-impactan-nuestros-moviles-en-el-sur-global/">Somos Connexió</a></p>
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