{"id":10900,"date":"2009-08-06T00:00:00","date_gmt":"2009-08-05T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/noticias\/hiperconsumo-irresponsable\/"},"modified":"2021-03-22T13:58:22","modified_gmt":"2021-03-22T12:58:22","slug":"hiperconsumo-irresponsable","status":"publish","type":"noticias","link":"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/gl\/noticias\/hiperconsumo-irresponsable\/","title":{"rendered":"Hiperconsumo irresponsable"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Consumo Responsable. D\u00e9cada por una educaci\u00f3n para la sostenibilidad<br \/> (educaci\u00f3n como factor de desarrollo social integral y construcci\u00f3n de la sostenibilidad)<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Hablar de consumo responsable es plantear el problema del hiperconsumo de las sociedades \u201cdesarrolladas\u201d y de los grupos poderosos de cualquier sociedad, que sigue creciendo como si las capacidades de la Tierra fueran infinitas (Daly, 1997; Brown y Mitchell, 1998; Folch, 1998; Garc\u00eda, 1999).<\/p>\n<p>Baste se\u00f1alar que los 20 pa\u00edses m\u00e1s ricos del mundo han consumido en este siglo m\u00e1s naturaleza, es decir, m\u00e1s materia prima y recursos energ\u00e9ticos no renovables, que toda la humanidad a lo largo de su historia y prehistoria (Vilches y Gil, 2003).<\/p>\n<p> <!--break--><!--break--><\/p>\n<p>Como se se\u00f1al\u00f3 en la Cumbre de Johannesburgo, en 2002: \u201cEl 15% de la poblaci\u00f3n mundial que vive en los pa\u00edses de altos ingresos es responsable del 56% del consumo total del mundo, mientras que el 40% m\u00e1s pobre, en los pa\u00edses de bajos ingresos, es responsable solamente del 11% del consumo\u201d. Y mientras el consumo del \u201cNorte\u201d sigue creciendo, \u201cel consumo del hogar africano medio \u2013se a\u00f1ade en el mismo informe- es un 20% inferior al de hace 25 a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>Si se eval\u00faa todo lo que un d\u00eda usamos los ciudadanos de pa\u00edses desarrollados en nuestras casas (electricidad, calefacci\u00f3n, agua, electrodom\u00e9sticos, muebles, ropa, etc., etc.) y los recursos utilizados en transporte, salud, protecci\u00f3n, ocio\u2026 el resultado muestra cantidades ingentes. En estos pa\u00edses, con una cuarta parte de la poblaci\u00f3n mundial, consumimos entre el 50 y el 90% de los recursos de la Tierra y generamos las dos terceras partes de las emisiones de di\u00f3xido de carbono. Sus f\u00e1bricas, veh\u00edculos, sistemas de calefacci\u00f3n\u2026 originan la mayor\u00eda de desperdicios t\u00f3xicos del mundo, las tres cuartas partes de los \u00f3xidos que causan la lluvia \u00e1cida; sus centrales nucleares m\u00e1s del 95% de los residuos radiactivos del mundo. Un habitante de estos pa\u00edses consume, por t\u00e9rmino medio, tres veces m\u00e1s cantidad de agua, diez veces m\u00e1s de energ\u00eda, por ejemplo, que uno de un pa\u00eds pobre. Y este elevado consumo se traduce en consecuencias grav\u00edsimas para el medio ambiente de todos, incluido el de los pa\u00edses m\u00e1s pobres, que apenas consumen.<\/p>\n<p>Particular incidencia tiene en este elevado consumo y sus consecuencias ambientales el modelo alimentario que se ha generalizado en los pa\u00edses desarrollados (Bovet et al., 2008). Un modelo caracterizado, entre otros, por:<br \/> una agricultura intensiva que utiliza grandes cantidades de abonos y pesticidas y recurre al transporte por avi\u00f3n de productos fuera de estaci\u00f3n, con la consiguiente contaminaci\u00f3n y degradaci\u00f3n del suelo cultivable;<br \/> la inversi\u00f3n de la relaci\u00f3n vegetal\/animal en las fuentes de prote\u00ednas, con fuerte ca\u00edda del consumo de cereales y leguminosas y correspondiente aumento del consumo de carnes, productos l\u00e1cteos, grasas y az\u00facares. Se trata de una opci\u00f3n de muy baja eficiencia porque, como ha se\u00f1alado Jeremy Rifkin, hay que producir 900 kilos de comida para obtener 1 kilo de carne (\u00a1), a lo que hay que a\u00f1adir que se necesitan 16 000 litros de agua. En definitiva, el consumo de energ\u00eda es muy elevado, de modo la industria de la carne es responsable de m\u00e1s emisiones de CO2 que la totalidad del transporte.<\/p>\n<p>la refinaci\u00f3n de numerosos productos (az\u00facares, aceites\u2026), con la consiguiente p\u00e9rdida de componentes esenciales como vitaminas, fibras, minerales, con graves consecuencias para la salud.<\/p>\n<p>Estamos, adem\u00e1s, con estas pr\u00e1cticas, sobreexplotando y agotando recursos tan esenciales como el agua (ver Agotamiento de recursos y Nueva cultura del agua) que van a repercutir sobre la vida de las generaciones futuras. Las aguas subterr\u00e1neas, cuya renovaci\u00f3n puede necesitar miles de a\u00f1os, est\u00e1n siendo literalmente tomadas por asalto y esta sobreexplotaci\u00f3n se traduce en un descenso acelerado de la capa fre\u00e1tica, lo que provoca filtraciones del agua del mar y hundimientos del terreno (Bovet, 2008, pp. 26-27 y 52-53). Como afirma la Comisi\u00f3n Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo (1988), \u201cestamos tomando prestado capital del medio ambiente de las futuras generaciones sin intenci\u00f3n ni perspectiva de reembolso\u201d.<\/p>\n<p>El informe de la Royal Society, del a\u00f1o 2000, \u201cHacia un consumo sostenible\u201d se\u00f1al\u00f3, entre otras cosas, que las actuales tendencias del consumo son insostenibles y que existe la necesidad de contener y reducir dicho consumo, empezando por los pa\u00edses ricos, por lo que se requiere introducir profundos cambios en los estilos de vida de la mayor parte de los pa\u00edses de mayor desarrollo (Sen, 2007, p. 58). Del mismo modo se afirmaba que: \u201cPara preservar el bienestar humano en el largo plazo, la gente necesita moverse hacia nuevas formas de satisfacer las necesidades humanas, adoptar patrones de consumo y producci\u00f3n que mantengan los sistemas de soporte de vida de la Tierra y salvaguardar los recursos requeridos por futuras generaciones. Pero si las tendencias presentes en el crecimiento de poblaci\u00f3n, consumo de energ\u00eda y materiales, y degradaci\u00f3n ambiental persisten, muchas necesidades humanas no ser\u00e1n satisfechas y el n\u00famero de hambrientos y pobres aumentar\u00e1\u201d.<\/p>\n<p>Es preciso, pues, comprender que el milagro del actual consumo en nuestro &#8220;Norte&#8221; responde a comportamientos depredadores, con la utilizaci\u00f3n por parte de muy pocas generaciones, en muy pocos pa\u00edses, de tantos recursos como los usados por el resto de la humanidad presente y pasada a lo largo de toda la historia y prehistoria\u2026 y que eso no puede continuar. Hay que poner fin a la presi\u00f3n, guiada por la b\u00fasqueda de beneficios particulares a corto plazo, para estimular el consumo: una publicidad agresiva (calificativo que, curiosamente, no es nada peyorativo en el mundo de los publicitarios) se dedica a crear necesidades o a estimular modas ef\u00edmeras, reduciendo la durabilidad de los productos y promocionando productos de alto impacto ecol\u00f3gico por su elevado consumo energ\u00e9tico o efectos contaminantes. El paradigma del confort es el producto desechable que lanzamos despreocupadamente\u2026 ignorando las posibilidades de las 3R: reducir, reutilizar y reciclar (ver Educaci\u00f3n para la sostenibilidad).<\/p>\n<p>El autom\u00f3vil es, sin duda, el s\u00edmbolo m\u00e1s visible del consumismo del &#8220;Primer Mundo&#8221;. De un consumismo &#8220;sostenido&#8221; porque todo se orienta a promover su frecuente sustituci\u00f3n por el &#8220;\u00faltimo modelo&#8221; con nuevas prestaciones. Sin olvidar que los coches son los responsables de un 15% de emisiones mundiales de di\u00f3xido de carbono y un porcentaje a\u00fan mayor de contaminaci\u00f3n de aire local, de lluvia \u00e1cida o de contaminaci\u00f3n ac\u00fastica. Se trata, adem\u00e1s, de uno de los principales consumidores de metales y pl\u00e1sticos, petr\u00f3leo\u2026 mientras la bicicleta o el transporte p\u00fablico, con un mucho menor impacto ambiental, no se potencian lo que se deber\u00eda como formas de movilidad sostenible, excepto en algunos pa\u00edses como Holanda en los que la cultura de los desplazamientos en bicicleta es una opci\u00f3n voluntaria para much\u00edsima gente. Una aut\u00e9ntica cultura nacional a la que van sum\u00e1ndose las nuevas generaciones y que los m\u00e1s mayores mantienen con apego y satisfacci\u00f3n. Algo a destacar y a promover, porque el poseedor de un autom\u00f3vil en una megaciudad experimenta una creciente frustraci\u00f3n por la tensi\u00f3n que provocan los embotellamientos, las dificultades de aparcamiento\u2026 am\u00e9n de los elevados costes de compra y mantenimiento.<\/p>\n<p>Del mismo modo, el modelo alimentario de los pa\u00edses desarrollados, aparentemente tan satisfactorio, adem\u00e1s de sus consecuencias negativas para el medio ambiente, se est\u00e1 traduciendo en serios problemas de salud (obesidad, enfermedades cardiovasculares\u2026). Ser\u00e1 necesario proceder a un cambio radical del modelo alimentario, reduciendo el consumo de carnes y de productos refinados para recuperar la salud y sentar las bases de una alimentaci\u00f3n sostenible.<br \/> Se afirma que los seres humanos estamos dominados por la pleonexia, es decir, por el deseo de poseer m\u00e1s de lo necesario (Bovet et al., 2008, pp 48-49), pero en realidad, la asociaci\u00f3n entre &#8220;m\u00e1s consumo&#8221; y &#8220;vida mejor&#8221; se rompe estrepitosamente en el caso de la alimentaci\u00f3n, del autom\u00f3vil y en muchos otros. Como escriben Almenar, Bono y Garc\u00eda (1998) en un documentado estudio sobre la insostenibilidad del crecimiento, la satisfacci\u00f3n inmediata que produce el consumo &#8220;es adictiva, pero ya es incapaz de ocultar sus efectos de frustraci\u00f3n duradera, su incapacidad para incrementar la satisfacci\u00f3n. La cultura del &#8216;m\u00e1s es mejor&#8217; se sustenta en su propia inercia y en la extrema dificultad por escapar a ella, pero tiene ya m\u00e1s de condena que de promesa&#8221;.<\/p>\n<p>Esto es lo que parece mostrar el <a href=\"http:\/\/www.economiasolidaria.org\/documentos\/happy_planet_index_20_why_good_lives_don%E2%80%99t_have_cost_earth\" title=\"web\">\u00cdndice de felicidad<\/a>, introducido por el centro de investigaci\u00f3n New Economics Foundation (Nef). El estudio est\u00e1 basado en los niveles de consumo, expectativa de vida y felicidad, en vez de medidas de riqueza econ\u00f3mica nacional como el PIB y parece mostrar que la satisfacci\u00f3n no est\u00e1 conectada con un alto consumo.<\/p>\n<p>Pero no se trata, claro est\u00e1, de demonizar todo consumo sin matizaciones. La escritora sudafricana Nadine Gordmier, Premio Nobel de literatura, que ha actuado de embajadora de buena voluntad del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), puntualiza: \u201cEl consumo es necesario para el desarrollo humano cuando amplia la capacidad de la gente y mejora su vida, sin menoscabo de la vida de los dem\u00e1s\u201d. Y a\u00f1ade: \u201cMientras para nosotros, los consumidores descontrolados, es necesario consumir menos, para m\u00e1s de 1000 millones de las personas m\u00e1s pobres del mundo aumentar su consumo es cuesti\u00f3n de vida o muerte y un derecho b\u00e1sico\u201d (Gordmier, 1999).<\/p>\n<p>Pensemos, adem\u00e1s, en otra importante cuesti\u00f3n como es el hecho de que el descenso del consumo provoca recesi\u00f3n, ca\u00edda del empleo, miseria para m\u00e1s seres humanos. \u00bfC\u00f3mo obviar estos efectos indeseables? La misma Nadine Gordimer rechaza este antagonismo y se\u00f1ala que &#8220;al frenar el consumo no necesariamente se ha de causar el cierre de industrias y comercios, si la facultad de transformarse en consumidores se hace extensiva a todos los habitantes del planeta&#8221;.<\/p>\n<p>Hay que reconocer que para gran parte de la humanidad -y, en particular, para la cuarta parte que pasa literalmente hambre- el verdadero problema consiste en aumentar el consumo. Incluso si s\u00f3lo pensamos en las necesidades m\u00e1s b\u00e1sicas, hace falta consumir m\u00e1s a escala planetaria. Por eso la CMMAD hablaba de la necesidad de &#8220;avivar el crecimiento&#8221; en amplias zonas del planeta. Tropezamos ah\u00ed con una tremenda contradicci\u00f3n: el aumento de la esperanza de vida de los seres humanos y la posibilidad de que esa vida sea rica en satisfacciones supone consumo, supone crecimiento econ\u00f3mico\u2026 y nuestro planeta no da m\u00e1s de s\u00ed (Worldwatch Institute, 2004).<\/p>\n<p>Por otra parte, la suposici\u00f3n de que los problemas de la humanidad se resolver\u00edan \u00fanicamente con menos consumo de ese 20% que viven en los pa\u00edses desarrollados (o que forma parte de las minor\u00edas ricas que hay en cualquier pa\u00eds) es demasiado simplista. Naturalmente que ciertos consumos, como ya hemos se\u00f1alado, deben reducirse, pero son m\u00e1s las cosas a las que no podemos ni debemos renunciar y que deben universalizarse: educaci\u00f3n, vivienda y nutrici\u00f3n adecuada, cultura\u2026<br \/> La soluci\u00f3n al crecimiento insostenible no puede consistir en que todos vivamos en una renuncia absoluta: comida muy frugal, viviendas muy modestas, ausencia de desplazamientos, de prensa, etc., etc. Ello, adem\u00e1s, no modificar\u00eda suficientemente un hecho tremendo que algunos estudios han puesto en evidencia: cerca del 40% de la producci\u00f3n fotosint\u00e9tica primaria de los ecosistemas terrestres es usado por la especie humana cada a\u00f1o para, fundamentalmente, comer, obtener madera y le\u00f1a, etc. Incluso la m\u00e1s dr\u00e1stica reducci\u00f3n del consumo del 20% rico de los seres humanos no resuelve este problema, que amenaza muy seriamente a la biodiversidad.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, es preciso evitar el consumo de productos que da\u00f1an al medio ambiente por su alto impacto ambiental, es preciso ejercer un consumo m\u00e1s responsable, alejado de la publicidad agresiva que nos empuja a adquirir productos in\u00fatiles&#8230; Es preciso, adem\u00e1s, ajustar ese consumo a las reglas del comercio justo, que implica producir y comprar productos con garant\u00eda de que han sido obtenidos con procedimientos sostenibles, respetuosos con el medio y con las personas&#8230; Pero aunque todo esto es necesario, no es suficiente para sentar las bases de un futuro sostenible. Es necesario tambi\u00e9n abordar otros problemas relacionados como el crecimiento realmente explosivo que ha experimentado en muy pocas d\u00e9cadas el n\u00famero de seres humanos (ver crecimiento demogr\u00e1fico).<\/p>\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas en este resumen<\/strong><\/p>\n<p>BOVET, P., REKACEWICZ, P, SINA\u00cf, A. y VIDAL, A. (Eds.) (2008). Atlas Medioambiental de Le Monde Diplomatique, Par\u00eds: Cybermonde.<\/p>\n<p>BROWN, L. R. y MITCHELL, J. (1998). La construcci\u00f3n de una nueva econom\u00eda. En Brown, L. R., Flavin, C. y French, H. (Eds.), La situaci\u00f3n del mundo 1998. Barcelona: Ed. Icaria.<\/p>\n<p>COMISI\u00d3N MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE Y DEL DESARROLLO (1988). Nuestro Futuro Com\u00fan. Madrid: Alianza.<\/p>\n<p>DALY, H. (1997). Criterios operativos para el desarrollo sostenible. En Daly, H. y Schutze, C. Crisis ecol\u00f3gica y sociedad. Valencia: Ed. Germania.<\/p>\n<p>FOLCH, R. (1998). Ambiente, emoci\u00f3n y \u00e9tica. Barcelona: Ed. Ariel.<\/p>\n<p>GARC\u00cdA, E. (1999). El trampol\u00edn F\u00e1ustico: ciencia mito y poder en el desarrollo sostenible. Valencia: Ediciones Tilde.<\/p>\n<p>GORDMIER, N. (1999). Hacia una sociedad con valor a\u00f1adido. El Pa\u00eds, domingo 21 de febrero, p\u00e1ginas 15-16.<\/p>\n<p>SEN, A. y KLIKS BERG, B. (2007). Primero la gente, Barcelona: Deusto.<\/p>\n<p>VILCHES, A. y GIL, D. (2003). Construyamos un futuro sostenible. Di\u00e1logos de supervivencia. Madrid: Cambridge University Presss. Cap\u00edtulo 8.<\/p>\n<p>WORLDWATCH INSTITUTE (2004). State of the World 2004. Special Focus: The Consumer Society. New York: W.W. Norton.<br \/> <strong><br \/> Fuente de la informaci\u00f3n y cita recomendada<\/strong><br \/> VILCHES, A., GIL P\u00c9REZ, D., TOSCANO, J.C. y MAC\u00cdAS, O. (2008). \u00abConsumo responsable\u00bb [art\u00edculo en l\u00ednea]. OEI.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Consumo Responsable. 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