{"id":12883,"date":"2009-11-29T00:00:00","date_gmt":"2009-11-29T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/noticias\/el-reino-que-quiso-medir-la-felicidad\/"},"modified":"2021-03-22T14:11:13","modified_gmt":"2021-03-22T13:11:13","slug":"el-reino-que-quiso-medir-la-felicidad","status":"publish","type":"noticias","link":"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/gl\/noticias\/el-reino-que-quiso-medir-la-felicidad\/","title":{"rendered":"El reino que quiso medir la felicidad"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfY si los indicadores econ\u00f3micos no fueran suficientes para medir el bienestar de una sociedad? Hace 35 a\u00f1os, en un aislado reino del Himalaya, un carism\u00e1tico rey decidi\u00f3 que era m\u00e1s importante la felicidad interior bruta que el producto interior bruto. Hoy, But\u00e1n es la democracia m\u00e1s joven del mundo y el ex\u00f3tico campo de pruebas de uno de los debates m\u00e1s interesantes del pensamiento econ\u00f3mico global.<\/p>\n<p><strong>D<\/strong>etr\u00e1s de las grandes historias suele haber grandes personajes. Y nadie que haya visitado su peque\u00f1o reino del Himalaya podr\u00e1 negar ese calificativo a Jigme Singye Wangchuck, cuarto rey de But\u00e1n, cuya aura misteriosa y novelesca parece respirarse en cada uno de los hogares de este pa\u00eds del tama\u00f1o de Suiza, con apenas 700.000 habitantes, al que el cuarto rey convirti\u00f3 el a\u00f1o pasado en la democracia m\u00e1s joven del mundo.<\/p>\n<p> <!--break--><!--break--> <\/p>\n<p>En una semana en el pa\u00eds no fue posible escuchar una sola mala palabra sobre Jigme Singye Wangchuck, educado en el Reino Unido, casado con cuatro hermanas y padre de 10 hijos, uno de los cuales es el actual rey. En cambio, el relato de sus virtudes se repite hasta el empalago. Que si vive solo en una caba\u00f1a modesta. Que cuando la gente se ofreci\u00f3 a construirle un castillo dijo que no, que emplearan el dinero y el tiempo en levantar escuelas y hospitales. Que es compasivo, sabio, que lo sacrificar\u00eda todo por su pueblo. Que acudi\u00f3 el primero a defender con sus propias manos al pa\u00eds cuando hubo que luchar, en 2003, contra los rebeldes separatistas de Assan, que cruzaban la frontera y se ocultaban en los densos bosques de But\u00e1n para lanzar ataques contra la India.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/P2xkX_7Dm5E?feature=player_embedded\" frameborder=\"0\" height=\"360\" width=\"640\"><\/iframe><\/p>\n<p>Es un rey dios. El \u00fanico rey de la historia de la humanidad que merece ese apelativo. Muchos pueblos, por muchos motivos, han venerado a sus mandatarios. Pero \u00e9l es especial. Es una mente iluminada. Es como un buda&#8221;. Quiz\u00e1 no haya que ir tan lejos como Ashi Sonan Choden Dorji, de 41 a\u00f1os, la hermana peque\u00f1a de las cuatro reinas, que define as\u00ed a su cu\u00f1ado, tomando t\u00e9 en el elegante sal\u00f3n de su casa a las afueras de la capital. Pero podr\u00eda aceptarse la palabra visionario si se tiene en cuenta que el rey acu\u00f1\u00f3, hace 35 a\u00f1os, un t\u00e9rmino que hoy, en este escenario del poscomunismo y del poscapitalismo salvaje, constituye el centro de uno de los debates m\u00e1s interesantes que se est\u00e1n produciendo en el pensamiento econ\u00f3mico mundial. Un debate al que se han apuntado premios Nobel como Joseph E. Stiglitz o Amartya Sen y l\u00edderes occidentales como Nicolas Sarkozy o Gordon Brown.<\/p>\n<p>El 2 de junio de 1974, en su discurso de coronaci\u00f3n, Jigme Singye Wangchuck dijo: &#8220;La felicidad interior bruta es mucho m\u00e1s importante que el producto interior bruto&#8221;. Ten\u00eda 18 a\u00f1os y se convert\u00eda, tras la repentina muerte de su padre, en el monarca m\u00e1s joven del mundo.<\/p>\n<p>No fue un mero eslogan. Desde aquel d\u00eda, la filosof\u00eda de la felicidad interior bruta (FIB) ha guiado la pol\u00edtica de But\u00e1n y su modelo de desarrollo. La idea es que el modo de medir el progreso no debe basarse estrictamente en el flujo de dinero. El verdadero desarrollo de una sociedad, defienden, tiene lugar cuando los avances en lo material y en lo espiritual se complementan y se refuerzan uno a otro. Cada paso de una sociedad debe valorarse en funci\u00f3n no s\u00f3lo de su rendimiento econ\u00f3mico, sino de si conduce o no a la felicidad.<\/p>\n<p>Dos factores pueden explicar que esta especie de tercera v\u00eda de desarrollo se haya llevado a la pr\u00e1ctica precisamente aqu\u00ed, en este aislado reino del Himalaya. Por un lado, est\u00e1 su profunda raigambre en la filosof\u00eda budista. Y por otro, el proverbial retraso de But\u00e1n en su apertura al mundo. El lama reencarnado Mynak Trulku explica el primer factor: &#8220;La felicidad interior bruta se basa en dos principios budistas. Uno es que todas las criaturas vivas persiguen la felicidad. El budismo habla de una felicidad individual. En un plano nacional, corresponde al Gobierno crear un entorno que facilite a los ciudadanos individuales encontrar esa felicidad. El otro es el principio budista del camino intermedio&#8221;. Y esto enlaza con el segundo factor, que explica Lyonpo Thinley Gyamtso, ex ministro del Interior y de Educaci\u00f3n: &#8220;Est\u00e1n los pa\u00edses modernos, y luego est\u00e1 lo que era But\u00e1n hasta los a\u00f1os setenta. Medieval, sin carreteras, sin escuelas, con la religi\u00f3n como \u00fanica gu\u00eda. Son dos extremos, y la FIB busca el camino intermedio&#8221;.<\/p>\n<p>La televisi\u00f3n lleg\u00f3 a But\u00e1n en 1999, al mismo tiempo que Internet. Thimpu es hoy la \u00fanica capital del mundo sin sem\u00e1foros, y el aeropuerto internacional cuenta con una sola pista. Ese retraso en la modernizaci\u00f3n ha permitido a But\u00e1n, un peque\u00f1o pa\u00eds encajado entre los dos Estados m\u00e1s poblados de la Tierra, la India y China, aprender de los errores de otros pa\u00edses vecinos en v\u00edas de desarrollo que se han centrado exclusivamente en el progreso econ\u00f3mico.<\/p>\n<p><strong>El concepto butan\u00e9s<\/strong> de la felicidad interior bruta se sostiene sobre cuatro pilares, que deben inspirar cada pol\u00edtica del Gobierno. Los pilares son: 1. Un desarrollo socioecon\u00f3mico sostenible y equitativo. 2. La preservaci\u00f3n y promoci\u00f3n de la cultura. 3. La conservaci\u00f3n del medio ambiente. 4. El buen gobierno. Para llevarlo a la pr\u00e1ctica, el cuarto rey cre\u00f3 en 2008 una nueva estructura institucional al servicio de esta filosof\u00eda, con una comisi\u00f3n nacional de FIB y una serie de comit\u00e9s a nivel local.<\/p>\n<p>Lo que medimos afecta a lo que hacemos. Si nuestros indicadores s\u00f3lo miden cu\u00e1nto producimos, nuestras acciones tender\u00e1n s\u00f3lo a producir m\u00e1s. Por eso hab\u00eda que convertir la FIB de una filosof\u00eda a un sistema m\u00e9trico. Y eso es lo que encomend\u00f3 el cuarto rey al Centro de Estudios Butaneses, que a\u00f1os despu\u00e9s ha dado con un \u00edndice para medir la felicidad.<\/p>\n<p>La materia prima es un cuestionario que responder\u00e1n los ciudadanos butaneses cada dos a\u00f1os. La primera encuesta se realiz\u00f3 entre diciembre de 2007 y marzo de 2008. Un total de 950 ciudadanos de todo el pa\u00eds respondieron a un cuestionario con 180 preguntas agrupadas en nueve dimensiones:<\/p>\n<ol>\n<li>Bienestar psicol\u00f3gico.<br \/> \n<li>Uso del tiempo.<br \/> \n<li>Vitalidad de la comunidad.<br \/> \n<li>Cultura.<br \/> \n<li>Salud.<br \/> \n<li>Educaci\u00f3n.<br \/> \n<li>Diversidad medioambiental.<br \/> \n<li>Nivel de vida.<br \/> \n<li>Gobierno. <\/ol>\n<p>\u00c9stas son algunas preguntas del cuestionario: &#8220;Definir\u00eda su vida como: a) Muy estresante, b) Algo estresante, c) Nada estresante, d) No lo s\u00e9&#8221;. &#8220;\u00bfHa perdido mucho sue\u00f1o por sus preocupaciones?&#8221;. &#8220;\u00bfHa percibido cambios en el \u00faltimo a\u00f1o en el dise\u00f1o arquitect\u00f3nico de las casas de But\u00e1n?&#8221;. &#8220;\u00bfEn su opini\u00f3n, c\u00f3mo de independientes son nuestros tribunales?&#8221;. &#8220;\u00bfEn el \u00faltimo mes, con qu\u00e9 frecuencia socializ\u00f3 con sus vecinos?&#8221;. &#8220;\u00bfCuenta usted cuentos tradicionales a sus hijos?&#8221;.<\/p>\n<p>Una vez procesada la informaci\u00f3n de las encuestas, se determina en qu\u00e9 medida cada hogar ha alcanzado la suficiencia en cada una de las nueve dimensiones, estableciendo unos valores de corte. A cada indicador en el que un hogar ha alcanzado o superado el valor de corte se le atribuye un cero. Cuando el encuestado no ha llegado al valor de corte en un indicador, se le resta el resultado al valor de corte y se divide la resta por el propio valor de corte. Por ejemplo, si el l\u00edmite de la pobreza es 8 y el encuestado ha alcanzado 6, el resultado es (8-6) \/ 8 = 0,25.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfc\u00f3mo se determina qui\u00e9n es feliz? Es feliz aquella persona que ha alcanzado el nivel de suficiencia en cada una de las nueve dimensiones (0). \u00bfY c\u00f3mo se determina la felicidad interior bruta? FIB = 1 &#8211; (la media del cuadrado de las distancias respecto a los valores de corte).<\/p>\n<p>Ya tenemos, pues, el valor de la felicidad. Pero es s\u00f3lo eso, un n\u00famero. El siguiente paso es comparar la FIB de los diferentes distritos. Compararla a lo largo del tiempo. Descomponer el \u00edndice por dimensiones, por g\u00e9neros, por ocupaciones, grupos de edades, etc\u00e9tera. Y as\u00ed, la FIB puede utilizarse como un instrumento para orientar pol\u00edticas.<\/p>\n<p><strong>La determinaci\u00f3n por medir<\/strong> la felicidad nacida de aquel discurso de coronaci\u00f3n del cuarto rey de But\u00e1n puede verse como un caso pintoresco o enternecedoramente <em>na\u00eff<\/em> desde las potentes econom\u00edas occidentales. Pero la misma inquietud empieza a ocupar las agendas de influyentes mandatarios y eminencias de la econom\u00eda a nivel mundial. En febrero de 2008, el presidente franc\u00e9s, Nicolas Sarkozy, cre\u00f3 la Comisi\u00f3n Internacional para la Medici\u00f3n del Desempe\u00f1o Econ\u00f3mico y el Progreso Social, debido, en palabras de su director, el profesor de la Universidad de Columbia y premio Nobel de Econom\u00eda Joseph E. Stiglitz, &#8220;a su insatisfacci\u00f3n, y la de muchos otros, con el estado actual de la informaci\u00f3n estad\u00edstica sobre la econom\u00eda y la sociedad&#8221; (EL PA\u00cdS, <em>Negocios,<\/em> 20 de septiembre de 2009). &#8220;El gran interrogante&#8221;, prosegu\u00eda Stiglitz, &#8220;implica saber si el PIB ofrece una buena medici\u00f3n de los niveles de vida&#8221;. Y los resultados de la comisi\u00f3n, presentados el pasado mes de septiembre, confirmaron las sospechas de Sarkozy: el PIB se utiliza de forma err\u00f3nea cuando aparece como medida del bienestar. Pero tambi\u00e9n hay quien advierte de los riesgos de ampliar la variedad de estad\u00edsticas econ\u00f3micas, que podr\u00eda permitir a los Gobiernos agarrarse a unas u otras a su antojo, en detrimento de la objetividad.<\/p>\n<p>But\u00e1n no debe ser (ni lo pretende) un ejemplo para otros Estados. Las peculiaridades del pa\u00eds hacen su experiencia inexportable. But\u00e1n es una de las econom\u00edas m\u00e1s peque\u00f1as del mundo, basada en la agricultura (a la que se dedica el 80% de la poblaci\u00f3n), la venta de energ\u00eda hidr\u00e1ulica a la India y el turismo. Y es un pa\u00eds altamente dependiente de la ayuda externa. La tasa de alfabetizaci\u00f3n es del 59,5%, y la esperanza de vida, 62,2 a\u00f1os. Probablemente el concepto de FIB les suene a chino a las remotas tribus de pastores n\u00f3madas del este, que se visten con pieles de yak, practican una religi\u00f3n animista y ofrecen animales sacrificados a sus dioses en las monta\u00f1as. Y m\u00e1s a\u00fan a los 100.000 ciudadanos de la minor\u00eda \u00e9tnica nepal\u00ed que viven en campos de refugiados en Nepal desde principios de los noventa, despu\u00e9s de haber sido expulsados de But\u00e1n por el Gobierno.<\/p>\n<p><strong>Pero en 2007 But\u00e1n<\/strong> fue la segunda econom\u00eda que m\u00e1s r\u00e1pido creci\u00f3 en el mundo. La educaci\u00f3n, gratuita y en ingl\u00e9s, llega hoy a casi todos los rincones del pa\u00eds. En un estudio realizado en 2005, el 45% de los butaneses declar\u00f3 sentirse &#8220;muy feliz&#8221;, el 52% report\u00f3 sentirse &#8220;feliz&#8221; y s\u00f3lo el 3% dijo no ser feliz. En el Mapamundi de la Felicidad, una investigaci\u00f3n dirigida por el profesor Adrian White en la Universidad de Leicester (Reino Unido) en 2006, But\u00e1n result\u00f3 ser el octavo m\u00e1s feliz de los 178 pa\u00edses estudiados (por detr\u00e1s de Dinamarca, Suiza, Austria, Islandia, Bahamas, Finlandia y Suecia). Y era el \u00fanico entre los 10 primeros con un PIB <em>per c\u00e1pita<\/em> muy bajo (5.312 d\u00f3lares en 2008, seis veces menor que el espa\u00f1ol).<\/p>\n<p><strong>El sol ilumina intensamente<\/strong> la ciudad de Thimpu este s\u00e1bado por la ma\u00f1ana. La vida transcurre sin prisa. Los puestos del mercado de verduras ofrecen los ricos productos aut\u00f3ctonos. Hay deliciosos chiles rojos y verdes, lustrosas berenjenas, compactas coles, tomates de \u00e1rbol, decenas de tipos de manzanas y arroz rojo del Himalaya. Hay orqu\u00eddeas, una de cuyas variedades se come, aportando una textura fibrosa y un sabor amargo a los guisos de chile o de carne. Y hay nuez de areca que, untada con lima y envuelta en hoja de betel, ti\u00f1e de rojo los dientes y los escupitajos de los butaneses que la mastican, enganchados a su ligero efecto narc\u00f3tico. Un sustituto del tabaco, cuya venta est\u00e1 prohibida en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Unos j\u00f3venes celebran un campeonato de tiro con arco, el deporte nacional, y bailan y entonan canciones tradicionales cuando su equipo acierta en la diana colocada a 145 metros de distancia. Otros duermen despu\u00e9s de divertirse hasta altas horas de la noche en <em>karaokes<\/em> y clubes no muy diferentes de los que uno puede encontrar en cualquier peque\u00f1a ciudad occidental. Thimpu tiene cierto ambiente urbano, mitigado por el hecho de que, por ley, los edificios deben construirse siguiendo determinadas reglas de la arquitectura tradicional.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de la gente, incluso aqu\u00ed en la ciudad, viste el atuendo tradicional butan\u00e9s, que la ley impone en determinadas \u00e1reas p\u00fablicas, para reforzar la identidad cultural butanesa (uno de los pilares de la FIB). El de los hombres es un vestido de una sola pieza de tela que llega hasta las rodillas y se ata con un cintur\u00f3n. Las mujeres llevan un vestido hasta los tobillos. En los actos oficiales, los hombres se ponen una gran bufanda, llamada <em>kabney,<\/em> cuyo color indica el rango de la persona. Amarillo para el rey, naranja para los ministros y otras selectas autoridades, azul para los parlamentarios, blanco para el pueblo llano.<\/p>\n<p>Lyonpo Sonam Tobgye, el presidente del Poder Judicial, es de los contados butaneses que puede llevar <em>kabney<\/em> naranja. Y su uniforme particular se completa con una imponente espada que lleva amarrada a la cintura. &#8220;La espada es el poder, y la <em>kabney<\/em> es el honor. Cuando me jubile, la espada se va, pero la <em>kabney<\/em> se queda&#8221;, dice, y suelta una sonora carcajada, sentado en su despacho, presidido (\u00bflo adivinan?) por una fotograf\u00eda del cuarto rey de But\u00e1n. Fue \u00e9l quien le encomend\u00f3, hace hoy exactamente ocho a\u00f1os, dirigir la comisi\u00f3n que se encargar\u00eda de redactar un borrador de Constituci\u00f3n para But\u00e1n. Quiz\u00e1 el primer gran paso para convertir But\u00e1n en una democracia.<\/p>\n<p>Lo habitual en la historia es que la democracia sea una conquista del pueblo, producto a menudo de sangrientas luchas y revoluciones. Pero en el caso de But\u00e1n la democracia lleg\u00f3 por el empe\u00f1o del cuarto rey, en contra de la voluntad de la mayor\u00eda de sus s\u00fabditos.<\/p>\n<p>En diciembre de 2005, Jigme Singye Wangchuck anunci\u00f3 que abdicar\u00eda a favor de su primog\u00e9nito y que se celebrar\u00edan elecciones. &#8220;La democracia no entr\u00f3 de la noche a la ma\u00f1ana&#8221;, explica Lyonpo Sonam Tobgye, con la espada asomando por debajo de su <em>kabney<\/em> naranja. &#8220;Fue un proceso largo. Cuando su majestad dijo que hab\u00eda que hacer una Constituci\u00f3n, la idea no fue aceptada en absoluto por el pueblo. No quer\u00edamos una Constituci\u00f3n. Est\u00e1bamos muy a gusto con nuestro pasado. Ten\u00edamos desarrollo, seguridad, hab\u00edamos progresado. Aun as\u00ed, su majestad insisti\u00f3 en que era importante que tuvi\u00e9ramos una Constituci\u00f3n. Y el pueblo acept\u00f3 sus palabras, porque nos fiamos de \u00e9l&#8221;.<\/p>\n<p><strong>El comit\u00e9 estudi\u00f3<\/strong> &#8220;unas cien&#8221; constituciones extranjeras. Despu\u00e9s se quedaron con una veintena. Entre ellas, una les inspir\u00f3 especialmente: la espa\u00f1ola. &#8220;La le\u00edmos una y otra vez&#8221;, recuerda. &#8220;Es una muy buena constituci\u00f3n. Es muy progresista. Y ustedes tienen, como nosotros, una monarqu\u00eda constitucional. Le confesar\u00e9 una cosa: la le\u00edmos un poco tarde. De haberla visto antes, quiz\u00e1 no habr\u00edamos estudiado tantas otras&#8221;.<\/p>\n<p>Entregaron un borrador despu\u00e9s de 10 meses, que se colg\u00f3 en Internet para que lo vieran los ciudadanos y el mundo exterior. &#8220;Recibimos unos 400 comentarios de todo el mundo: intelectuales, universidades, organizaciones de derechos humanos. Estudiamos todo eso, hicimos otro borrador y \u00e9ste se distribuy\u00f3 al pueblo&#8221;.<\/p>\n<p>Los reyes, padre e hijo, recorrieron entonces todo el pa\u00eds, hasta las aldeas m\u00e1s remotas, y celebraban reuniones en los pueblos para explicar y discutir el borrador de la Constituci\u00f3n. El 18 de julio de 2008 se aprob\u00f3 una carta magna sin pena de muerte para un pa\u00eds cuyo delito m\u00e1s com\u00fan es el expolio del patrimonio art\u00edstico y cuyo art\u00edculo 9.2 establece: &#8220;El Estado se esforzar\u00e1 en promover las condiciones que permitan la consecuci\u00f3n de la felicidad interior bruta&#8221;.<\/p>\n<p>El 24 de marzo de 2008 se celebraron las elecciones parlamentarias. Se presentaron dos partidos y gan\u00f3 (45 de los 47 esca\u00f1os) el Partido de la Paz y la Prosperidad del actual primer ministro, Jigmi Thinley. Y hace ahora un a\u00f1o, en noviembre de 2008, Jigme Khesar Namgyel Wangchuck, de 28 a\u00f1os, hijo de Jigme Singye Wangchuck, se convirti\u00f3 en el quinto rey de But\u00e1n, el primer monarca constitucional del pa\u00eds.<\/p>\n<p><strong>La sangre del nuevo rey<\/strong> a\u00fana dos legitimidades. La de su padre, dinast\u00eda que reina But\u00e1n desde 1907, y la de su madre, que desciende de Ngawang Mamgyal, l\u00edder de una escuela de budismo tibetana que en 1616 se exili\u00f3 en lo que hoy es But\u00e1n, a la edad de 23 a\u00f1os, y se convirti\u00f3 en el primer gobernante del But\u00e1n unificado. El territorio se llamaba entonces (todav\u00eda hoy lo llaman as\u00ed muchos butaneses) Druk Yul, o la Tierra del Drag\u00f3n del Trueno. Y al l\u00edder se le otorg\u00f3 el t\u00edtulo de Zhabdrung, o Aquel a Cuyos Pies Uno Se Somete.<\/p>\n<p>Su cuerpo embalsamado se guarda en la torre central del Punakha Dzong, tambi\u00e9n conocido como Templo de la Felicidad, sede del poder medieval, donde se coron\u00f3 a los cinco reyes modernos. Una joya de la arquitectura butanesa, que el propio Zhabdrung mand\u00f3 construir en la intersecci\u00f3n de dos veloces r\u00edos, uno macho y otro hembra (eso dicen), en un promontorio con una trompa que desciende hasta el agua. Ya lo advirti\u00f3, en el siglo VIII antes de Cristo, Gur\u00fa Rinpoche, santo patr\u00f3n de But\u00e1n, que trajo el budismo t\u00e1ntrico a estas monta\u00f1as: alg\u00fan d\u00eda, dijo, en un sitio que parece un elefante muerto, alguien llamado Ngawang levantar\u00e1 un templo. Y si tiene \u00e9xito, unificar\u00e1 un pa\u00eds.<\/p>\n<p>El coche avanza por la serpenteante carretera, y uno podr\u00eda pasarse horas mirando las formas que dibujan las nubes algodonosas contra el azul brillante del cielo y el manto de verde intenso con que los frondosos bosques cubren las imponentes monta\u00f1as que rodean al valle de Punakha. Quedan pocos d\u00edas para la recolecta de los campos de arroz, que se siembran en junio, antes del monz\u00f3n, y que confieren al valle un color tostado en este inicio del oto\u00f1o.<\/p>\n<p>La marihuana crece libre en las cunetas, pero s\u00f3lo recientemente han tenido alg\u00fan problema con su tr\u00e1fico y cultivo. Tradicionalmente se le daba usos m\u00e1s ex\u00f3ticos. Como recuerda un anciano del lugar, en los internados los cr\u00edos untaban con marihuana el suelo para que las chinches la comieran, anduvieran m\u00e1s lentas y despistadas, y as\u00ed fuera m\u00e1s f\u00e1cil cazarlas.<\/p>\n<p>But\u00e1n es una potencia en plantas medicinales. &#8220;Los bot\u00e1nicos extranjeros que vienen no dan cr\u00e9dito&#8221;, explica Karma Phuntsho, de la Oficina para la Investigaci\u00f3n de Plantas Medicinales y Arom\u00e1ticas. Entre las especies m\u00e1s extra\u00f1as est\u00e1 el <em>yagtsa guen bub,<\/em> o &#8220;hierba de verano y gusano de invierno&#8221;. Se da a partir de 4.000 metros de altitud y es, al mismo tiempo, animal y vegetal. Un gusano que se hunde bajo la tierra y brota de su cabeza una especie de planta u hongo, cuyo cuerpo se convierte en ra\u00edz. Tiene propiedades rejuvenecedoras y afrodisiacas, y en Bangkok se paga a 10.000 d\u00f3lares el kilo. En el sistema de sanidad butan\u00e9s, para dolencias leves, los ciudadanos pueden elegir entre la medicina tradicional y la occidental. Y la exportaci\u00f3n de plantas medicinales, explica Phuntsho, &#8220;tiene un gran potencial para el pa\u00eds&#8221;. &#8220;Eso s\u00ed&#8221;, advierte, &#8220;siempre que se realice de manera sostenible&#8221;.<\/p>\n<p><strong>De momento, la econom\u00eda<\/strong> de But\u00e1n conf\u00eda en la bravura de sus r\u00edos para generar energ\u00eda hidr\u00e1ulica (esperan multiplicar por cinco su producci\u00f3n en los pr\u00f3ximos a\u00f1os) y en el turismo, una industria que naci\u00f3 en los a\u00f1os setenta. En este terreno se sigue una pol\u00edtica, entroncada con la filosof\u00eda de la FIB, de &#8220;pocos visitantes, pero mucho valor&#8221;. El turista debe pagar una tarifa de 220 d\u00f3lares al d\u00eda, que incluye alojamiento, comidas, entradas a museos, desplazamientos interiores y gu\u00eda. Se trata de mantener un volumen rentable pero moderado, y evitar cat\u00e1strofes ecol\u00f3gicas, est\u00e9ticas y sociales como la que el turismo masivo ha provocado en el vecino Nepal.<\/p>\n<p>Y as\u00ed hasta que el pa\u00eds sea autosuficiente y deje de depender de la ayuda externa. &#8220;Hacemos un buen uso de las ayudas. Apenas hay corrupci\u00f3n, y a los donantes les gusta asociarse a la idea de la FIB. Pero habr\u00e1 un momento en que la ONU considere que podemos valernos por nosotros mismos&#8221;, explica el ex ministro Lyonpo Thinley Gyamtso. &#8220;Somos un pa\u00eds peque\u00f1o y queremos hacer las cosas as\u00ed. No queremos ense\u00f1ar nada al mundo. Hacemos lo que creemos que es mejor para nosotros. Y si el mundo cree que hay algo que aprender, son m\u00e1s que bienvenidos&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfY si los indicadores econ\u00f3micos no fueran suficientes para medir el bienestar de una sociedad? 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