{"id":165798,"date":"2023-05-29T09:34:24","date_gmt":"2023-05-29T08:34:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/?post_type=noticias&#038;p=165798"},"modified":"2023-06-07T15:40:05","modified_gmt":"2023-06-07T14:40:05","slug":"la-vida-buena-desde-un-enfoque-ecosocial","status":"publish","type":"noticias","link":"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/gl\/noticias\/la-vida-buena-desde-un-enfoque-ecosocial\/","title":{"rendered":"La vida buena desde un enfoque ecosocial"},"content":{"rendered":"<p><em>El art\u00edculo parte de plantear la pregunta de qu\u00e9 se puede entender por bienestar, calidad de vida o vida buena en el contexto de crisis ecosocial en el que nos encontramos. As\u00ed, tras analizar los conceptos de felicidad, bienestar y nivel de vida se detiene a examinar la noci\u00f3n de calidad de vida, que corrige el reduccionismo de visiones anteriores, y la sit\u00faa en el actual contexto de crisis ecosocial para identificar un modo de vida productivista y consumista \u2013el capitalista\u2013 que impide el avance en la calidad de vida de forma justa y generalizada tanto de los sistemas naturales como sociales. De aqu\u00ed se deriva el desarrollo de un enfoque ecosocial de la calidad de vida.<\/em><\/p>\n<p>El siglo XX ha sido el siglo de la expansi\u00f3n de la\u00a0<em>civilizaci\u00f3<\/em><em>n industrial capitalista<\/em>. En el trascurso de este periodo, particularmente a partir de su segunda mitad, se han acelerado los ritmos de extracci\u00f3n de recursos y de emisi\u00f3n de residuos asociados a la actividad econ\u00f3mica, dotando a las sociedades humanas de una elevada complejidad y una destructividad nunca vista. Estas circunstancias nos han conducido, ya en el siglo XXI, a un escenario in\u00e9dito de extralimitaci\u00f3n y desigualdades. Un escenario en el que converge la creaci\u00f3n de escasez relativa que genera el capitalismo con la escasez absoluta sobrevenida de recursos estrat\u00e9gicos, p\u00e9rdida irreversible de biodiversidad y desestabilizaci\u00f3n abrupta del clima.<\/p>\n<p>La magnitud que ha alcanzado la actividad econ\u00f3mica en relaci\u00f3n con la biosfera y el tipo de metabolismo socioecon\u00f3mico que la civilizaci\u00f3n industrial capitalista ha extendido por todo el planeta proyectan sobre la humanidad una amenaza existencial. En este escenario, con las restricciones que impone, debemos cuestionar el modo de vida que nos ha conducido hasta \u00e9l y preguntarnos:\u00a0<strong>\u00bf<\/strong>qu\u00e9 cabe entender por bienestar, calidad de vida o\u00a0<em>vida buena<\/em>\u00a0en el contexto de\u00a0<em>crisis ecosocial<\/em>\u00a0en el que estamos?<\/p>\n<p>A pesar de haber recibido juicios variables a lo largo de la historia, la idea amplia de\u00a0<em>bienestar<\/em>\u00a0(de\u00a0<em>bien<\/em>\u00a0y\u00a0<em>estar<\/em>) es algo que ha preocupado al ser humano durante toda su existencia.<sup>1<\/sup>\u00a0Se podr\u00eda decir que tener acceso a una<em>\u00a0vida buena<\/em>\u00a0es, al fin y al cabo, el mayor objetivo de los seres humanos.<sup>2<\/sup><sup>,<\/sup><sup>[3<\/sup>\u00a0Forma parte de nuestra naturaleza querer vivir bien; querer tener una vida buena, una vida de calidad, una vida con bienestar. Es algo que, en el fondo, y como sosten\u00eda Arist\u00f3teles, deseamos siempre por encima de cualquier otra cosa: es\u00a0<em>el fin \u00faltimo de la actividad humana, el bien perfecto por excelencia<\/em>.<sup>4<\/sup><\/p>\n<p>Sin haber estado nunca sujeto a un enclave epistemol\u00f3gico determinado,\u00a0<em>la cuesti\u00f3n de la vida buena<\/em>\u00a0ha sido abordada a lo largo de la historia desde diferentes esferas del conocimiento, siendo mayoritariamente tratada desde el \u00e1mbito de la \u00e9tica y la moral. Tratar de comprender qu\u00e9 es lo que nos lleva a tener una vida buena y de calidad ha sido una de las principales preocupaciones de la filosof\u00eda durante la mayor parte de la historia humana.<sup>5<\/sup><\/p>\n<blockquote><p><strong>\u00bfQu\u00e9 cabe entender por bienestar, calidad de vida o vida buena en el contexto de crisis ecosocial en el que estamos?<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p>En los \u00faltimos tiempos, sin embargo, este tema ha despertado un creciente inter\u00e9s en \u00e1mbitos como el cient\u00edfico, el social o el pol\u00edtico. Con ello, cada vez m\u00e1s instituciones internacionales, gobiernos nacionales y entidades locales han venido sugiriendo el empleo de diversas estimaciones de bienestar y calidad de vida para evaluar el progreso social de sus pa\u00edses y regiones y mejorar con ello sus pol\u00edticas p\u00fablicas<sup>[6<\/sup><\/p>\n<p>Con el prop\u00f3sito de delimitar y clarificar las diferentes aproximaciones existentes en torno a la cuesti\u00f3n de la\u00a0<em>vida buena<\/em>, en las l\u00edneas que siguen se realizar\u00e1 una breve revisi\u00f3n conceptual y terminol\u00f3gica concerniente a las principales expresiones existentes al respecto.<\/p>\n<h3>La\u00a0<em>eudaimon<\/em><em>\u00eda<\/em>\u00a0griega<\/h3>\n<p>Durante la antigua Grecia, los debates \u00e9tico\u2212pol\u00edticos sol\u00edan transcurrir en torno a un t\u00e9rmino esencial: la\u00a0<em>eudaimon<\/em><em>\u00eda<\/em>\u00a0(de \u201c<em>eu<\/em>\u201d y \u201c<em>daimon<\/em>\u201d, que vendr\u00eda a significar \u201cbuen esp\u00edritu\u201d). A pesar de que hoy en d\u00eda este t\u00e9rmino suele traducirse como \u201cfelicidad\u201d sin m\u00e1s, el t\u00e9rmino \u201cflorecimiento humano\u201d ha sido sugerido como una traducci\u00f3n m\u00e1s exacta.<sup>7<\/sup>\u00a0En esta l\u00ednea, fil\u00f3sofos como Jorge Riechmann sugieren contemplar a la\u00a0<em>eudaimon<\/em><em>\u00eda<\/em>\u00a0como\u00a0<em>vida lograda<\/em>,\u00a0<em>cumplida<\/em>\u00a0o en\u00a0<em>plenitud<\/em>.<sup>8<\/sup><\/p>\n<p>La\u00a0<em>eudaimon<\/em><em>\u00eda<\/em>\u00a0no era por tanto entendida por la filosof\u00eda de la \u00e9poca como un estado subjetivo y pasajero relacionado con el disfrute o el placer, sino m\u00e1s bien como un proceso vital: una forma de vivir que mereciese la pena ser vivida. En esta l\u00ednea, el pensamiento grecorromano resalt\u00f3 enf\u00e1ticamente la importancia que sobre la\u00a0<em>eudaimon<\/em><em>\u00eda<\/em>\u00a0ten\u00eda la\u00a0<em>phil<\/em><em>\u00eda<\/em>\u00a0(o amistad),<sup>9<\/sup>\u00a0de tal modo que sin unos v\u00ednculos sociales satisfactorios era dif\u00edcil alcanzar una vida plena. De esta forma, la esencia misma de la\u00a0<em>eudaimon<\/em><em>\u00eda<\/em>\u00a0no era algo estrictamente individual, sino un fundamento que encajaba en un modelo de vivir en interrelaci\u00f3n con los dem\u00e1s: un bien social que florece de la convivencia entre iguales.<sup>10<\/sup><\/p>\n<p>De entre todos los t\u00e9rminos existentes relacionados con la idea de una\u00a0<em>vida buena<\/em>, son tres los que han acaparado hasta ahora el grueso de la atenci\u00f3n acad\u00e9mica: felicidad, bienestar y calidad de vida. A continuaci\u00f3n repasaremos, uno por uno, el significado de estos tres t\u00e9rminos frecuentemente intercambiables. Comenzaremos por la felicidad.<\/p>\n<h3>La felicidad<\/h3>\n<p>Seg\u00fan sostiene Francis Heylighen, profesor de la Universidad Libre de Bruselas, existen dos formas de entender la felicidad: una pasajera y una duradera.<sup>11<\/sup>\u00a0La primera se aproximar\u00eda a la noci\u00f3n de alegr\u00eda (sentimiento grato), mientras que la segunda lo har\u00eda a las nociones de bienestar. Esta segunda concepci\u00f3n ha sido tradicionalmente abordada desde el mundo acad\u00e9mico para indicar el disfrute subjetivo de la vida en sentido general,<sup>12<\/sup>\u00a0siendo con ello un concepto an\u00e1logo al de\u00a0<em>bienestar subjetivo<\/em><sup>13<\/sup>\u00a0y pudiendo ser evaluado a trav\u00e9s de encuestas que valoran el nivel de satisfacci\u00f3n que las personas tienen con la forma en que su vida transcurre (indicadores de satisfacci\u00f3n con la vida, con el tiempo disponible, con las relaciones personales, con el trabajo, etc.). Con todo, y tal y como sostiene Ruut Veenhoven, valdr\u00eda entender la felicidad (o bienestar subjetivo) como la percepci\u00f3n personal a trav\u00e9s de la cual un individuo juzga la calidad global de su vida de forma favorable;\u00a0 esto es, lo que a uno le gusta la vida que uno lleva, comparando la vida que tiene con la que le gustar\u00eda tener.<sup>14<\/sup><\/p>\n<p>Los estudios sobre la felicidad han permitido obtener informaci\u00f3n relevante al comparar resultados por nivel socioecon\u00f3mico dentro de un pa\u00eds, entre pa\u00edses seg\u00fan su nivel de ingresos\u00a0<em>per capita<\/em>\u00a0o por periodos de tiempo para cada uno de los pa\u00edses. De esas comparaciones se detect\u00f3 una paradoja en relaci\u00f3n con la satisfacci\u00f3n con la vida y el nivel de ingresos: cuando las personas se hacen m\u00e1s pr\u00f3speras en relaci\u00f3n con otras, aumenta la satisfacci\u00f3n con su propia vida; pero cuando son las sociedades en su conjunto las que se hacen m\u00e1s ricas, no se vuelven por ello m\u00e1s felices. Efectivamente, si preguntamos a personas con diferentes niveles de renta sobre su felicidad se comprueba que aquellas que disponen de mayores ingresos suelen autoproclamarse m\u00e1s felices que las relativamente m\u00e1s pobres. Hasta aqu\u00ed nada nuevo: \u00abEl dinero no da la felicidad, pero procura una sensaci\u00f3n tan parecida, que se necesita un aut\u00e9ntico especialista para verificar la diferencia\u00bb, se podr\u00eda concluir siguiendo la broma de Woody Allen. Ahora bien, las cosas cambian cuando se establecen comparaciones a lo largo del tiempo y entre pa\u00edses.<\/p>\n<p>Richard Easterlin, en 1974, fue el primer economista en cuestionar la relaci\u00f3n de proporcionalidad existente entre los ingresos y el bienestar subjetivo. Tras comparar varios pa\u00edses entre s\u00ed, Easterlin propuso la existencia de una zona de\u00a0<em>saturaci\u00f3n monetaria del bienestar humano subjetivo<\/em>\u00a0a partir de la cual el aumento de los ingresos medios de una sociedad ya no se relacionaba con el aumento de su satisfacci\u00f3n con la vida.<sup>15<\/sup>\u00a0De este modo, la relaci\u00f3n entre los ingresos y el bienestar subjetivo se revelar\u00eda proporcional \u00fanicamente para el caso de las sociedades menos adineradas, en las cuales la mayor parte de las rentas familiares son destinadas a cubrir las necesidades materiales m\u00e1s apremiantes. A partir de un determinado umbral de renta el aumento de los ingresos apenas contribu\u00eda ya a incrementar significativamente el bienestar subjetivo de las personas.<\/p>\n<p>Este fen\u00f3meno, popularizado como la \u00abparadoja de la felicidad\u00bb, tambi\u00e9n fue a\u00f1os despu\u00e9s explorado en algunos pa\u00edses concretos a lo largo del tiempo. As\u00ed, tal y como mostraron los trabajos de David G. Myers, a pesar de que en EEUU el salario medio pr\u00e1cticamente se triplic\u00f3 entre mediados de los a\u00f1os cincuenta y 2010, la felicidad declarada por sus ciudadanos durante esos a\u00f1os permaneci\u00f3 pr\u00e1cticamente constante.<sup>16<\/sup>\u00a0Por tanto, cuando se compara el grado de felicidad que las personas dicen disfrutar a lo largo de un periodo amplio de varias d\u00e9cadas, en las sociedades opulentas nos encontramos con que el porcentaje de personas que declaran sentirse felices no ha aumentado (incluso ha descendido en algunos casos) a pesar de que los ingresos se hayan incrementado considerablemente en ese mismo per\u00edodo. De todo ello se puede atisbar que en la felicidad (o bienestar subjetivo) de las personas llega un momento en el que influyen m\u00e1s otros aspectos (relacionales, culturales y ambientales) que el nivel de renta absoluto que obtengamos.<\/p>\n<h3>El bienestar<\/h3>\n<p>El bienestar es un concepto amplio que tiene muchas definiciones diferentes. Seg\u00fan la Real Academia Espa\u00f1ola (RAE), el bienestar tiene que ver con el conjunto de cosas necesarias para vivir una vida buena, tranquila, estimulante y saludable.<sup>17<\/sup><\/p>\n<p>Huppert, Baylis y Keverne definieron el bienestar como el estado positivo y sostenible que permite a los individuos, a los grupos sociales o a las naciones prosperar y florecer.<sup>18<\/sup>\u00a0As\u00ed pues, cabe distinguir entre el an\u00e1lisis del \u00abbienestar actual\u00bb y el an\u00e1lisis de su \u00absostenibilidad\u00bb, es decir, si el bienestar puede mantenerse en el tiempo.<sup>19<\/sup><\/p>\n<p>Un trabajo de 2014 basado en la integraci\u00f3n de varios enfoques sobre la noci\u00f3n de bienestar, como los propuestos por Sen,<sup>20<\/sup>\u00a0Doyal y Gough,<sup>21<\/sup>\u00a0y McGregor y colaboradores,<sup>22<\/sup>\u00a0sugiri\u00f3 que este tiene que ver b\u00e1sicamente con tres aspectos: i) las condiciones f\u00edsicas, sociales y mentales de las personas, ii) la satisfacci\u00f3n de sus necesidades y capacidades b\u00e1sicas, y iii) las oportunidades y recursos a los que se tiene acceso.<sup>23<\/sup><\/p>\n<p>Sea como fuere, la literatura existente sugiere que el bienestar debe ser tratado como un asunto multidimensional que captura una mezcla de circunstancias de la vida de las personas, incluyendo c\u00f3mo se sienten y c\u00f3mo funcionan.<sup>24<\/sup>\u00a0As\u00ed, la noci\u00f3n de bienestar comprende, a fin de cuentas, todos los componentes y factores tanto objetivos como subjetivos que son inherentes al florecimiento positivo de una persona.<sup>25<\/sup><\/p>\n<h3>El bienestar reducido a la prosperidad material y al nivel de vida<\/h3>\n<p>A pesar de que la idea de bienestar ha evolucionado en los \u00faltimos a\u00f1os, incorporando en su an\u00e1lisis condiciones econ\u00f3micas, sociales y pol\u00edticas, lo cierto es que la noci\u00f3n dominante de bienestar sigue estando ligada a d\u00eda de hoy al convencimiento de que los ingresos y las propiedades materiales son la base de una vida buena. Sobre esta presunci\u00f3n se construy\u00f3 un paradigma que vinculaba progreso con incremento cuantitativo, esquivando consideraciones sobre su contenido cualitativo. La noci\u00f3n dominante de bienestar ha quedado as\u00ed reducida a la prosperidad material, al aumento de la capacidad de compra y, en consecuencia, al aumento del consumo.<\/p>\n<p>Sin embargo, el bienestar es un concepto m\u00e1s amplio que el de \u00abnivel de vida\u00bb, pues incluye todos aquellos factores que influyen en lo que valoramos en nuestra existencia m\u00e1s all\u00e1 de los aspectos adquisitivos. Reducirlo al nivel de vida es incorrecto por varias razones. Primera, porque los recursos econ\u00f3micos \u2013bien sea el ingreso o el nivel y la estructura del consumo mercantil\u2013 son medios que se transforman en bienestar de formas diferentes seg\u00fan las personas; as\u00ed, individuos que poseen mayor capacidad para disfrutar o m\u00e1s habilidades para el \u00e9xito en \u00e1mbitos valiosos de la vida pueden estar mejor incluso si manejan menos recursos econ\u00f3micos.<sup>26<\/sup>\u00a0En segundo lugar, porque muchos recursos que contribuyen al bienestar no proceden del mercado, sino de otros \u00e1mbitos no mercantiles ni monetarizados. Y finalmente, porque la mayor parte de los determinantes del bienestar son circunstancias que no pueden ser reducidas a la tenencia o posesi\u00f3n de rentas o mercanc\u00edas, sino que tienen que ver con actividades y relaciones sociales.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, las medidas convencionales de esta visi\u00f3n reduccionista del bienestar suelen ignorar los trabajos dom\u00e9sticos y de cuidados, individuales o colectivos, que proporcionan una destacada contribuci\u00f3n al bienestar de las comunidades y a la calidad de vida de las personas. Tampoco logran reflejar las disparidades de riqueza e ingresos dentro de una sociedad (un aspecto que est\u00e1 negativamente correlacionado con la salud de esa sociedad)<sup>27<\/sup>\u00a0ni capturan ni pueden capturar en modo alguno los muchos efectos negativos de las actividades econ\u00f3micas, como la contaminaci\u00f3n y otros costes sociales y ambientales.<sup>28<\/sup><\/p>\n<h3>La calidad de vida<\/h3>\n<p>La expresi\u00f3n calidad de vida pretende corregir esa deriva reduccionista en la que incurri\u00f3 la visi\u00f3n convencional y economicista del bienestar. Y lo hace recuperando y abrazando el concepto multidimensional de bienestar anteriormente mencionado, que depende tanto de factores personales y sociales como de elementos objetivos y subjetivos. Adem\u00e1s, la expresi\u00f3n calidad de vida incorpora dos consideraciones de especial inter\u00e9s. La primera tiene que ver con los logros o resultados obtenidos; la segunda con la importancia del entorno natural como condici\u00f3n prioritaria para el desarrollo de la vida humana.<\/p>\n<p>Trasladar la atenci\u00f3n hacia los logros es relevante porque una vida buena es, al fin y al cabo, una vida lograda o realizada. Atender, por ejemplo, a los logros en materia de salud y autonom\u00eda permite evaluar un modo de vida en funci\u00f3n de los resultados cosechados. Un modo de vida que impida o amenace la salud y autonom\u00eda de las personas no podr\u00e1 considerarse en ning\u00fan caso una vida buena.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino de calidad de vida comenz\u00f3 a generalizarse en la d\u00e9cada de los setenta en el campo de la medicina y la salud para transmitir la idea de que hay algo m\u00e1s que la mera cantidad de a\u00f1os de supervivencia: as\u00ed, adem\u00e1s del tiempo de vida, tambi\u00e9n es importante atender a la calidad de la misma.<sup>29<\/sup>\u00a0En esta l\u00ednea se han propuesto indicadores ligados al desarrollo biol\u00f3gico que proporcionan una informaci\u00f3n significativa sobre la evoluci\u00f3n de la calidad de vida de una poblaci\u00f3n. La estatura media o la esperanza de vida saludable, por ejemplo, constituyen indicadores fiables y complejos del desempe\u00f1o de la vida en una sociedad al reflejar los factores ambientales sobre el m\u00e1ximo potencial de crecimiento gen\u00e9tico.<sup>30<\/sup><\/p>\n<blockquote><p><strong>La expresi\u00f3n calidad de vida pretende corregir esa deriva reduccionista en la que incurri\u00f3 la visi\u00f3n convencional y economicista del bienestar<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p>Por otro lado, la relevancia de los factores ambientales (f\u00edsicos, epidemiol\u00f3gicos y socioecon\u00f3micos) exige incorporar la dimensi\u00f3n ecol\u00f3gica del bienestar \u2013o la ecolog\u00eda en la que se desarrollan nuestras vidas\u2013. La pandemia ha mostrado c\u00f3mo la salud de las personas se encuentra profundamente intrincada con la salud de los ecosistemas y que una vida sana en un planeta enfermo o en un entorno social t\u00f3xico es una contradicci\u00f3n en sus t\u00e9rminos.<\/p>\n<p>Pese a que la dimensi\u00f3n socioambiental ha estado presente en muchos \u00edndices de bienestar, desde los a\u00f1os setenta en adelante diversos enfoques asociados a la idea de los ecosistemas como l\u00edmites biogeof\u00edsicos de la acci\u00f3n social vienen planteando con mayor \u00e9nfasis la preocupaci\u00f3n por los conceptos de bienestar y calidad de vida desde el \u00e1mbito de las\u00a0<em>ciencias de la sostenibilidad<\/em>, vincul\u00e1ndose as\u00ed su noci\u00f3n con el estado de conservaci\u00f3n de los ecosistemas.<sup>31<\/sup>\u00a0Este enfoque parte del reconocimiento de que el buen funcionamiento de la biosfera est\u00e1 en la base del bienestar y de la subsistencia humana, de modo que no podremos tener vidas de calidad si nuestros modos de vivir promocionan h\u00e1bitos insostenibles que alteran la biodiversidad y los procesos ecol\u00f3gicos. Al fin y al cabo, este marco abraza los principios de la econom\u00eda ecol\u00f3gica, situando la esfera econ\u00f3mica al servicio de la sociedad en un panorama de armon\u00eda con la naturaleza, en vez de subordinar \u2212como se ha venido haciendo\u2212 tanto la naturaleza como la sociedad a los avatares de la globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica capitalista.<sup>32<\/sup><\/p>\n<h3>Calidad de vida en el contexto de la crisis ecosocial<\/h3>\n<p>Bajo esta perspectiva se vuelve primordial reconocer que la crisis ecosocial que atraviesa el planeta \u2013y que amenaza con comprometer la vida de millones de personas, as\u00ed como cualquier horizonte de vida buena\u2013 es, en el fondo, un hecho social arraigado al\u00a0<em>modo de vida hoy imperante<\/em>. Si pretendemos alcanzar una vida buena y de calidad para toda la humanidad en un planeta que es finito tendremos que ser capaces de acomodar nuestra noci\u00f3n de bienestar a los l\u00edmites ecol\u00f3gicos del planeta.<sup>33<\/sup>\u00a0Pasar de la noci\u00f3n socioecon\u00f3mica del bienestar que actualmente domina el imaginario colectivo \u2013basado en prismas mercantilistas y cortoplacistas\u2013 a una noci\u00f3n sostenible y arm\u00f3nica de la vida exige cuidar la salud de los entornos sociales y naturales.<\/p>\n<p>La consideraci\u00f3n de la crisis ecosocial en todas sus dimensiones y manifestaciones exige, en este punto de la historia en que nos encontramos, definir la vida buena como aquella capaz de desenvolverse en un\u00a0<em>equilibrio<\/em>\u00a0din\u00e1mico con la naturaleza. A este respecto se ha hecho popular en los \u00faltimos a\u00f1os una imagen con la que representar la posibilidad de congeniar el bienestar social y la sostenibilidad ecol\u00f3gica: la conocida como\u00a0<em>econom<\/em><em>\u00eda de la rosquilla<\/em>. Reconociendo un \u201csuelo social\u201d que deber\u00edamos garantizar y un \u201ctecho ambiental\u201d que tendr\u00edamos que respetar, estar\u00edamos en condiciones de precisar el espacio intermedio de seguridad en el que resulta posible prosperar conforme a los medios de nuestro planeta.<sup>34<\/sup><\/p>\n<blockquote><p><strong>Pasar a una noci\u00f3n del bienestar sostenible y arm\u00f3nica de la vida exige cuidar la salud de los entornos sociales y naturales<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p>La claridad que transmite la imagen de la rosquilla ha hecho que este marco conceptual est\u00e9 siendo utilizado con cada vez m\u00e1s asiduidad para evaluar y comparar el desempe\u00f1o socioecol\u00f3gico de muchos pa\u00edses y ciudades del mundo. Eso s\u00ed, en el caso concreto de los pa\u00edses se ha comprobado que ning\u00fan pa\u00eds hasta la fecha ha logrado situarse en ese\u00a0<em>espacio seguro<\/em>\u00a0que permite tener prosperidad social sin trasgredir los l\u00edmites biof\u00edsicos.<sup>35<\/sup>\u00a0Mientras que algunos pa\u00edses deben mejorar significativamente en \u00e1mbitos sociales (aqu\u00ed encontramos, sobre todo, a pa\u00edses del Sur global), otros deben hacer enormes esfuerzos ambientales para dejar de sobrepasar los l\u00edmites planetarios (fundamentalmente los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados del Norte global).<sup>36<\/sup><\/p>\n<h3>La cosmovisi\u00f3n del\u00a0<em>Buen Vivir<\/em>\u00a0y las pr\u00e1cticas de los\u00a0<em>Buenos Convivires<\/em><\/h3>\n<p>En muchas culturas, la idea del florecimiento humano en armon\u00eda din\u00e1mica con la naturaleza a\u00fan est\u00e1 presente. Las propuestas andinas del\u00a0<em>buen vivir<\/em>\u00a0(el\u00a0<em>sumak kawsay<\/em>\u00a0de las culturas kichwa o el\u00a0<em>suma quama<\/em><em>\u00f1a<\/em>\u00a0de las aymaras) valoran la plenitud en relaci\u00f3n con la comunidad y la naturaleza. Existen nociones similares en otras culturas: el\u00a0<em>\u00f1ande reko<\/em>\u00a0guaran\u00ed, el\u00a0<em>tarimiat puj\u00fastin<\/em>\u00a0shuar, el s<em>hiir waras<\/em>\u00a0ashuar, el\u00a0<em>kyme mogen<\/em>\u00a0mapuche, o el\u00a0<em>balu wala<\/em>\u00a0de los pueblos kunas de Panam\u00e1, as\u00ed como muchas otras presentes en pueblos de Asia, \u00c1frica y Ocean\u00eda. Se trata de concepciones hol\u00edsticas y armoniosas (consigo mismo, con la comunidad y con la naturaleza) que expresan la misma idea de prosperidad humana en un floreciente entramado de vida.<\/p>\n<p>El Buen Vivir tiene una potente dimensi\u00f3n cultural y espiritual \u2013no necesariamente religiosa\u2013 que la diferencia de otras concepciones del bienestar al situar al ser humano como parte de una realidad vital mayor.<sup>37<\/sup>\u00a0Tambi\u00e9n tiene una dimensi\u00f3n econ\u00f3mico\u2212productiva a partir de los principios de suficiencia y sustentabilidad. El\u00a0<em>enfoque del Buen Vivir<\/em>\u00a0no propugna una forma de desarrollo alternativo, sino una alternativa a la propia idea de desarrollo \u2013y de progreso\u2013 emanada de la modernidad capitalista occidental que conlleva la descolonizaci\u00f3n de las metodolog\u00edas y la descolonizaci\u00f3n del saber.<sup>38<\/sup>\u00a0En este sentido, este enfoque demanda una clara diferenciaci\u00f3n entre sabidur\u00edas y conocimientos y, como consecuencia, un indispensable di\u00e1logo de saberes y aproximaciones transdisciplinarias. Y de ese di\u00e1logo se deriva que no solo hay un \u00fanico modo de entender la vida buena, sino una pluralidad de \u201cbuenos convivires\u201d que no son propuestas acabadas sino procesos en construcci\u00f3n permanente a partir de vivencias, experiencias y pr\u00e1cticas que se trenzan desde abajo.<sup>39<\/sup><\/p>\n<p>El Buen Vivir, como alternativa a un desarrollo que en realidad es \u201cmaldesarrollo\u201d, se presenta como una propuesta civilizatoria para orientar la salida del capitalismo. No significa en ning\u00fan caso una apuesta por volver al pasado, sino m\u00e1s bien, como se\u00f1ala Michael L\u00f6vy, del romanticismo revolucionario, una \u00abvuelta por el pasado en direcci\u00f3n a un futuro emancipador\u00bb<sup>40<\/sup>\u00a0para redescubrir la sabidur\u00eda a\u00fan presente en la mayor\u00eda de las tradiciones culturales y cosmovisiones de los pueblos oprimidos por las potencias coloniales o poscoloniales. \u00abTampoco reniega de la tecnolog\u00eda ni del saber moderno. De lo que s\u00ed reniega es de la civilizaci\u00f3n del capital\u00bb.<sup>41<\/sup>\u00a0Es, en suma, la b\u00fasqueda de un\u00a0<em>nuevo modo de vida alternativo<\/em>\u00a0al\u00a0<em>modo de vida imperante<\/em>.<\/p>\n<h3>El modo de vida que se encuentra en el origen de la crisis ecosocial<\/h3>\n<p>Indagar en la calidad de vida en el contexto de la crisis ecosocial exige identificar en nuestra forma de vivir un modo de producci\u00f3n y consumo \u2013un\u00a0<em>modo de vida<\/em><em>\u2013<\/em>\u00a0que combina, como caras de una misma moneda, la opulencia de las mercanc\u00edas con la explotaci\u00f3n de la fuerza laboral, el saqueo de los recursos de la naturaleza y la imposici\u00f3n de cargas indeseadas sobre las mujeres. El capitalismo es un sistema econ\u00f3mico que vive de la explotaci\u00f3n de sus colonias y que genera un\u00a0<em>modo de vida imperial<\/em>.<sup>42<\/sup>\u00a0Como se\u00f1alan Mar\u00eda Mies y Vandana Shiva, esas colonias son las mujeres, la naturaleza y los pa\u00edses del Sur global.<sup>43<\/sup>\u00a0Su desarrollo hist\u00f3rico ha conducido a la crisis ecosocial en la que nos encontramos. La din\u00e1mica expansiva capitalista, impulsada por el \u00e1nimo de lucro y el individualismo competitivo, choca con los l\u00edmites ecol\u00f3gicos del planeta y desbarata los v\u00ednculos sociales, afectando de esa manera a las condiciones materiales que permiten la reproducci\u00f3n de la vida y de la existencia social.<\/p>\n<p>En el contexto de la actual crisis ecosocial, la definici\u00f3n de la calidad de vida no es una cuesti\u00f3n meramente t\u00e9cnica, sino que requiere la adopci\u00f3n de un enfoque normativo capaz de establecer prioridades, visualizar conflictos y relaciones de poder, e integrar relaciones sociales y valores de igualdad y justicia.<sup>44<\/sup>\u00a0Debe permitir evaluar el modo de vida de la civilizaci\u00f3n industrial capitalista y hacer aflorar con claridad c\u00f3mo las sociedades capitalistas albergan una contradicci\u00f3n sociorreproductiva profundamente asentada en la crisis ecosocial, entendida como una crisis ecol\u00f3gica y de cuidados.<sup>45<\/sup><\/p>\n<p><strong>Un enfoque ecosocial de la calidad de vida<\/strong><\/p>\n<p>Los debates actuales sobre la\u00a0<em>vida buena<\/em>\u00a0comparten las cr\u00edticas radicales a las ideas de desarrollo y progreso orientadas \u00fanicamente a incrementar el nivel de ingresos y la riqueza monetaria. Estos debates advierten de la necesidad de incorporar las dimensiones personales, sociales y ambientales. La importancia decisiva en la vida de la gente de los elementos relacionales, culturales, pol\u00edticos y ecol\u00f3gicos abre la perspectiva hacia otras formas de organizaci\u00f3n social ajustadas a las particularidades hist\u00f3ricas y culturales alternativas a la que ofrece en nuestros d\u00edas el capitalismo, depredador de la naturaleza, apisonador de las culturas de los pueblos y empobrecedor de las relaciones sociales.<\/p>\n<p>En nuestro mundo convive la ostentaci\u00f3n m\u00e1s despilfarradora con la necesidad m\u00e1s apremiante. Mientras esto ocurre, el planeta Tierra se encamina a velocidad de v\u00e9rtigo hacia una degradaci\u00f3n de magnitudes incalculables. El ritmo de deterioro ecol\u00f3gico y social que estamos padeciendo a escala planetaria exige que nos preguntemos con urgencia qu\u00e9 entendemos por\u00a0<em>vida buena<\/em>, pues no parece que podamos asumir como bueno el modo de vida imperial que niega a la mayor\u00eda un presente y a la humanidad su futuro. Preguntarse acerca de la vida buena significa, en la pr\u00e1ctica, discernir entre los determinantes que amenazan el mantenimiento de la vida y aquellos otros que propician su florecimiento\u00a0 y calidad.<\/p>\n<p>Bajo la noci\u00f3n de calidad de vida laten distintas dimensiones. Una de ellas se refiere indudablemente al acceso a una determinada cesta de bienes y servicios que garanticen la cobertura de las m\u00e1s elementales necesidades materiales. Pero la calidad de vida es algo m\u00e1s que eso, incluye otros factores que van m\u00e1s all\u00e1 de este aspecto material y que influyen en lo que valoramos de la vida. A nadie le extra\u00f1a que en las respuestas a la pregunta acerca de una vida de calidad la gente incorpore habitualmente alusiones a la salud, al disfrute del tiempo libre o a la compa\u00f1\u00eda de sus seres queridos.<sup>46<\/sup>\u00a0As\u00ed pues, y como ya hemos mencionado, la calidad de vida es un concepto multidimensional que incorpora tanto lo que tenemos (dotaci\u00f3n de recursos) como lo que hacemos (actividades), sin olvidar d\u00f3nde y con qui\u00e9n estamos (las circunstancias en las que nos movemos).\u00a0<em>Tener<\/em>,\u00a0<em>hacer<\/em>\u00a0y\u00a0<em>estar<\/em>\u00a0son dimensiones siempre presentes en la evaluaci\u00f3n de la calidad de vida.<sup>47<\/sup><\/p>\n<blockquote><p><strong>Preguntarse acerca de la vida buena significa, en la pr\u00e1ctica, discernir entre los determinantes que amenazan el mantenimiento de la vida y aquellos otros que propician su florecimiento<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p>Cada una de estas dimensiones entra\u00f1a, a su vez, aspectos objetivos y subjetivos. Los aspectos objetivos se refieren a las oportunidades que se nos abren en relaci\u00f3n con los recursos a los que podemos acceder, las actividades que podemos desarrollar o las circunstancias \u2013sociales y ambientales\u2013 en las que nos toca vivir. Los aspectos subjetivos tienen que ver con las valoraciones cognitivas y los sentimientos (positivos y negativos) que suscita todo lo anterior. Una vez resaltadas las dimensiones que abarca la calidad de vida, cabe preguntarse por los aspectos que necesitar\u00edamos cultivar para favorecerla y los obst\u00e1culos que deber\u00edamos remover para no entorpecerla. Tal vez pueda ayudar en la respuesta a estos interrogantes la menci\u00f3n de tres aspectos que se encuentran presentes en todas las cosas que logramos hacer y que representan elementos constitutivos del estado de una persona, ya sea estar bien alimentado, gozar de buena salud, evitar enfermedades o participar con autonom\u00eda en la vida comunitaria. Esos elementos son los siguientes: los\u00a0<em>recursos<\/em>, el\u00a0<em>tiempo<\/em>\u00a0y las\u00a0<em>relaciones<\/em>.<\/p>\n<p>Recursos, tiempos y relaciones para lograr unos resultados en salud y autonom\u00eda sin menoscabo de las condiciones sociales y ecol\u00f3gicas en que se desenvuelve la vida. Solo as\u00ed estaremos ante una vida digna de ser vivida. Solo as\u00ed se posibilita el despliegue de las capacidades y libertades en las personas sin imponer servidumbres y sacrificios sobre otros seres humanos y especies, preservando la trama de la vida de la que formamos parte.<\/p>\n<p><em><strong><a href=\"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/161-uai-516x727-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-165805 alignleft\" src=\"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/161-uai-516x727-1.jpg\" alt=\"\" width=\"332\" height=\"468\" \/><\/a>FUHEM Ecosocial<\/strong> est\u00e1 formado por \u00a0Mateo Aguado, Santiago \u00c1lvarez Cantalapiedra, Monica Di Donato,\u00a0Susana Fern\u00e1ndez, Pedro Lomas y Nuria del Viso.\u00a0<\/em>Acceso al texto completo en formato pdf:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.fuhem.es\/papeles_articulo\/por_un_enfoque_ecosocial_para_el_estudio_de_la_vida_buena\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">P<em>or un enfoque ecosocial para el estudio de la vida buena<\/em><\/a>.<\/p>\n<p>Para consultar los contenidos o adquirir el <a href=\"https:\/\/www.fuhem.es\/2023\/05\/08\/modo-de-vida-vida-buena-y-crisis-ecosocial-papeles-161\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 161 de la Revista Papeles<\/a>, visita la <a href=\"https:\/\/www.fuhem.es\/2023\/05\/08\/modo-de-vida-vida-buena-y-crisis-ecosocial-papeles-161\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">web de FUHEM<\/a>.<\/p>\n<h4>NOTAS:<\/h4>\n<p><sup>[1]<\/sup>\u00a0Mateo Aguado, Diana Calvo, Candela Dessal, Jorge Riechmann, Jos\u00e9 A. Gonz\u00e1lez y Carlos Montes, \u00abLa necesidad de repensar el bienestar humano en un mundo cambiante\u00bb,\u00a0<em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global<\/em>, n\u00fam. 119, 2012, pp. 49-77., disponible en:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.fuhem.es\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Repensar_el_bienestar_humano_M._Aguado_y_otros.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.fuhem.es\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Repensar_el_bienestar_humano_M._Aguado_y_otros.pdf\u00a0<\/a><\/p>\n<p><sup>[2]<\/sup>\u00a0Felicia A. Huppert, Nick Baylis y Barry Keverne,\u00a0<em>The science of well<\/em>\u2212<em>being<\/em>, Oxford University Press, USA, 2005.<\/p>\n<p><sup>[3]<\/sup>\u00a0Mark McGillivray, \u00abHuman well\u2212being: Issues, concepts and measures\u00bb,\u00a0<em>Human well<\/em>\u2212<em>being: Concept and measurement<\/em>, 2007, pp. 1-22.<\/p>\n<p><sup>[4]<\/sup>\u00a0Arist\u00f3teles,\u00a0<em>\u00c9tica Nicom\u00e1quea<\/em>, Instituto de Estudios Pol\u00edticos, Madrid, 1994.<\/p>\n<p><sup>[5]<\/sup>\u00a0Mateo Aguado,\u00a0<em>Vivir bien en un planeta finito: Una mirada socio<\/em>\u2212<em>ecol\u00f3gica al concepto de bienestar humano<\/em>, tesis doctoral, Universidad Aut\u00f3noma de Madrid, 2016, pp. 37, disponible en:\u00a0<a href=\"https:\/\/repositorio.uam.es\/handle\/10486\/675536\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/repositorio.uam.es\/handle\/10486\/675536\u00a0<\/a><\/p>\n<p><sup>[6]<\/sup>\u00a0John F. Helliwell, Richard Layard y Jeffrey D. Sachs,\u00a0<em>World Happiness Report 2015<\/em>, Sustainable Development Solutions Network, 2015, disponible en:\u00a0<a href=\"https:\/\/s3.amazonaws.com\/happiness-report\/2015\/WHR15_Sep15.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/s3.amazonaws.com\/happiness-report\/2015\/WHR15_Sep15.pdf<\/a><\/p>\n<p><sup>[7]<\/sup>\u00a0Douglas B. Rasmussen, \u00abHuman flourishing and the appeal to human nature\u00ab,\u00a0<em>Social Philosophy and Policy<\/em>, n\u00fam. 16.1, 1999, pp. 1-43.<\/p>\n<p><sup>[8]<\/sup>\u00a0Jorge Riechmann,\u00a0<em>\u00bfC\u00f3mo vivir? Acerca de la vida buena<\/em>, Los Libros de la Catarata, Madrid, 2011.<\/p>\n<p><sup>[9]<\/sup>\u00a0Traducida normalmente por amistad, la\u00a0<em>phil\u00eda<\/em>\u00a0realmente expresa todo sentimiento de afecci\u00f3n y compromiso con los otros; sentimientos tales como amistad, amor, benevolencia, cooperaci\u00f3n, filantrop\u00eda, etc.<\/p>\n<p><sup>[10]<\/sup>\u00a0Mateo Aguado, 2012,\u00a0<em>op. cit.<\/em>, pp. 52-53.<\/p>\n<p><sup>[11]<\/sup>\u00a0Francis Heylighen, \u00abEvolution, selfishness and cooperation\u00bb.\u00a0<em>Journal of Ideas<\/em>, Vol 2, n\u00fam. 4, 1992, pp 70-76.<\/p>\n<p><sup>[12]<\/sup>\u00a0Omar Ovalle y Javier Mart\u00ednez, \u00abLa calidad de vida y la felicidad\u00bb,\u00a0<em>Contribuciones a la Econom\u00eda<\/em>, n\u00fam. 2006-12, 2006, disponible en:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.eumed.net\/ce\/2006\/oojm.htm\">https:\/\/www.eumed.net\/ce\/2006\/oojm.htm<\/a>.<\/p>\n<p><sup>[13]<\/sup>\u00a0Louis Tay, Lauren Kuykendall y Ed Diener. \u00abSatisfaction and happiness\u2013the bright side of quality of life\u00bb,\u00a0<em>Global handbook of quality of life: Exploration of well<\/em>\u2212<em>being of nations and<\/em>\u00a0<em>continents<\/em>, Springer, New York, 2015, pp. 839-853.<\/p>\n<p><sup>[14]<\/sup>\u00a0Ruut Veenhoven,\u00a0<em>Measures of gross national happiness<\/em>, OECD World Economic, 2007.<\/p>\n<p><sup>[<\/sup><sup>1<\/sup><sup>5]<\/sup>\u00a0Richard A. Easterlin, \u00abDoes Economic Growth Improve the Human Lot?\u00a0 Some Empirical Evidence\u00bb, en Paul A. David y Melvin Reder (ed):\u00a0<em>Nations and Households in Economic Growth. Ensays in Honor of Moses Abramovitz<\/em>, Oxford University Press, Oxford, 1974, pp. 89-125.<\/p>\n<p><sup>[16]<\/sup>\u00a0David G. Myers y Jean M. Twenge,\u00a0<em>Exploring social psychology<\/em>, McGraw\u2212Hill, New York, 2012.<\/p>\n<p><sup>[17]<\/sup>\u00a0RAE (Real Academia Espa\u00f1ola),\u00a0<em>Diccionario de la lengua espa\u00f1ola<\/em>\u00a0(23\u00aa ed.), 2014, disponible en:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.rae.es\/\">http:\/\/www.rae.es\/<\/a><\/p>\n<p><sup>[18]<\/sup>\u00a0Felicia A. Huppert, Nick Baylis y Barry Keverne, \u00abIntroduction: why do we need a science of well\u2013being?\u00bb,\u00a0<em>Philosophical Transactions of the Royal Society of London<\/em>. Series B: Biological Sciences 359.1449, 2004, pp. 1331-1332 disponible en:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pmc\/articles\/PMC1693426\/pdf\/15347524.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pmc\/articles\/PMC1693426\/pdf\/15347524.pdf<\/a><\/p>\n<p><sup>[19]<\/sup>\u00a0Joseph E. Stiglitz, Amartya Sen y Jean\u2212Paul Fitoussi:\u00a0<em>Medir nuestras vidas<\/em>, RBA, Barcelona, 2013, p.51.<\/p>\n<p><sup>[20]<\/sup>\u00a0Amartya Sen, \u00abWell\u2212being, agency and freedom the Dewey Lectures 1984\u00bb,\u00a0<em>Justice and the capabilities approach<\/em>, 2017, pp. 3-55.<\/p>\n<p><sup>[21]<\/sup>\u00a0Len Doyal e Ian Gough,\u00a0<em>Teor\u00eda de las necesidades humanas<\/em>, Icaria\/FUHEM, Barcelona\/Madrid, 1994.<\/p>\n<p><sup>[22]<\/sup>\u00a0Allister McGregor, Andrew McKay y Jackeline Velazco, \u00abNeeds and resources in the investigation of well\u2010being in developing countries: illustrative evidence from Bangladesh and Peru\u00bb,\u00a0<em>Journal of Economic Methodology<\/em>, n\u00fam. 14.1, 2007, pp. 107-131.<\/p>\n<p><sup>[23]<\/sup>\u00a0Megan F. King, Vivian F. Ren\u00f3 y Evlyn M. Novo, \u00abThe concept, dimensions and methods of assessment of human well\u2212being within a socioecological context: a literature review\u00bb,\u00a0<em>Social indicators research<\/em>, n\u00fam. 116, 2014, pp. 681-698.<\/p>\n<p><sup>[24]<\/sup>\u00a0James Kevin Summers, Lisa M. Smith, Jason L. Case y Rick A. \u00a0Linthurst, \u00abA review of the elements of human well\u2212being with an emphasis on the contribution of ecosystem services\u00bb,\u00a0<em>Ambio<\/em>, n\u00fam. 41(4), 2012, pp. 327-340.<\/p>\n<p><sup>[25]<\/sup>\u00a0Lin Roberts, Ann Brower, Geoffrey Kerr, Simon Lambert, Wendy McWilliam, Kevin Moore, Johen Quinn, David Simmons, Simon Thrush, Mike Townsend, Paul Blaschke, Robert Costanza, Ross Cullen, Ken Hughey y Steve Wratten,\u00a0<em>The nature of wellbeing: how nature\u2019s ecosystem services contribute to the wellbeing of New Zealand and New Zealanders<\/em>, Department of Conservation, Wellington, 2015, disponible en:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.doc.govt.nz\/documents\/science-and-technical\/sap258entire.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.doc.govt.nz\/documents\/science-and-technical\/sap258entire.pdf<\/a><\/p>\n<p><sup>[26]<\/sup>\u00a0Joseph E. Stiglitz, Amartya Sen y Jean\u2212Paul Fitoussi,\u00a0<em>op. cit<\/em>., p. 113.<\/p>\n<p><sup>[27]<\/sup>\u00a0Richard Wilkinson y Kate Pickett,\u00a0<em>Desigualdad<\/em>.\u00a0<em>Un an\u00e1lisis de la (in)felicidad colectiva<\/em>, Turner, Madrid, 2009.<\/p>\n<p><sup>[28]<\/sup>\u00a0Santiago \u00c1lvarez Cantalapiedra, \u00abLa evaluaci\u00f3n de la satisfacci\u00f3n de las necesidades: en torno a los indicadores del bienestar\u00bb en Alfonso Dubois, Juan Luis Mill\u00e1n y Jordi Roca (coords.):\u00a0<em>Capitalismo, desigualdades y degradaci\u00f3n ambiental<\/em>, Icaria, Barcelona, 2001, pp. 153-166.<\/p>\n<p><sup>[29]<\/sup>\u00a0Ruut Veenhoven, \u00abThe four qualities of life. Ordering concepts and measures of the good life\u00bb,\u00a0<em>Understanding human well<\/em>\u2212<em>being<\/em>, n\u00fam 1, 2006, pp. 74-100 disponible en:\u00a0<a href=\"https:\/\/personal.eur.nl\/veenhoven\/Pub2000s\/2006f-full.pd\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/personal.eur.nl\/veenhoven\/Pub2000s\/2006f-full.pd<\/a>f<\/p>\n<p><sup>[30]<\/sup>\u00a0Bego\u00f1a Candela\u2212Mart\u00ednez, Antonio D. C\u00e1mara, Diana L\u00f3pez\u2212Falc\u00f3n, Jos\u00e9 M. Mart\u00ednez\u2212Carri\u00f3n, \u00abGrowing taller unequally? Adult height and socioeconomic status in Spain (Cohorts 1940\u20131994)\u00bb,\u00a0<em>SSM\u00a0<\/em>\u2212<em>\u00a0Population Health<\/em>, vol. 18, 2022, 101126, disponible en:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S2352827322001057?via%3Dihub\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S2352827322001057?via%3Dihub<\/a><\/p>\n<p><sup>[31]<\/sup>\u00a0Ver, por ejemplo: 1) Joan Mart\u00ednez\u2212Alier y Klaus Schl\u00fcpmann,\u00a0<em>La ecolog<\/em><em>\u00eda y la econom\u00eda<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico D.F., 1991. 2) Robert Costanza, John H Cumberland, Herman E. Daly, Robert Goodland y Richard B Norgaard,\u00a0<em>An introduction to Ecological Economics<\/em>, CRC Press, Boca Rat\u00f3n, FL, USA, 1997. 3) Len Doyal e Ian Gough,\u00a0<em>Teor\u00eda de las necesidades humanas<\/em>, Fuhem\/Icaria, Madrid\/Barcelona, 1994. 4) Manfred A. Max\u2212Neff,\u00a0<em>Desarrollo a escala humana<\/em>, Icaria, Barcelona, 1994. 5) Nicholas Georgescu\u2212Roegen,\u00a0<em>La Ley de la Entrop\u00eda y el proceso econ\u00f3<\/em><em>mico<\/em>, Fundaci\u00f3n Argentaria, Madrid, 1996 [1971]. 6) Johan Rockstr\u00f6m, Will Steffen, Kevin Noone<em>\u00a0et.al.<\/em>, \u00abA safe operating space for humanity\u00bb,\u00a0<em>Nature<\/em>, n\u00fam. 461, 2009, pp. 472-475. 7) Ulrich Brand, Barbara Muraca, \u00c9ric Pineault\u00a0<em>et al<\/em>., \u00abFrom planetary to societal boundaries: an argument for collectively defined self\u2212limitation\u00bb,\u00a0<em>Sustainability: science, practice and policy<\/em>, n\u00fam. 17(1), 2021, pp. 265-292.<\/p>\n<p><sup>[32]<\/sup>\u00a0Mateo Aguado, 2016,\u00a0<em>op. cit.<\/em>, p. 63.<\/p>\n<p><sup>[33]<\/sup>\u00a0Daniel W. O\u2019Neill, Andrew L. Fanning, William F. Lamb y Julia K. Steinberger, \u00abA good life for all within planetary boundaries\u00bb.\u00a0<em>Nature Sustainability<\/em>, 1 (2), 2018, pp. 88-95, disponible en:\u00a0<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1038\/s41893-018-0021-4\">https:\/\/doi.org\/10.1038\/s41893\u2212018\u22120021\u22124<\/a><\/p>\n<p><sup>[34]<\/sup>\u00a0Kate Raworth,\u00a0<em>Econom\u00eda rosquilla<\/em>, Paid\u00f3s, Barcelona, 2018.<\/p>\n<p><sup>[35]<\/sup>\u00a0Daniel W. O\u2019Neill\u00a0<em>et al<\/em>.,\u00a0<em>op. cit.<\/em><\/p>\n<p><sup>[36]<\/sup>\u00a0Para m\u00e1s informaci\u00f3n al respecto se recomienda consultar la web:\u00a0<a href=\"https:\/\/goodlife.leeds.ac.uk\/\">https:\/\/goodlife.leeds.ac.uk\/<\/a><\/p>\n<p><sup>[37]<\/sup>\u00a0Jos\u00e9 Astudillo,\u00a0<em>Pr\u00e1cticas del Buen Vivir<\/em>, Ediciones Abya\u2212Yala, Quito, 2020; Patricio Carpio,\u00a0<em>Buen Vivir. Utop\u00eda para el siglo XXI<\/em>, FUHEM Ecosocial, Madrid, 2019. Puede consultarse tambi\u00e9n el semimonogr\u00e1fico del n\u00famero 128 de la revista\u00a0<em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global,<\/em>\u00a0titulado \u00abPropuestas para la buena vida\u00bb (invierno 2015), disponible en:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.fuhem.es\/papeles\/papeles-numero-128\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.fuhem.es\/papeles\/papeles-numero-128<\/a>\/<\/p>\n<p><sup>[38]<\/sup>\u00a0Alberto Acosta, \u00abA modo de pr\u00f3logo\u00bb, en Jos\u00e9 Astudillo:\u00a0<em>Pr\u00e1cticas del Buen Vivir<\/em>, Ediciones Abya\u2212Yala, Quito, 2020, pp. 13-20.<\/p>\n<p><sup>[39]<\/sup>\u00a0Tom\u00e1s Rodr\u00edguez Villasante, \u00abEl debate sobre el buen vivir y los problemas\u2212caminos para medir los avances en la calidad y la sustentabilidad\u00bb,\u00a0<em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global<\/em>, n\u00fam. 128, FUHEM, Madrid, 2014, pp. 61-78, disponible en:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.fuhem.es\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/El_debate_sobre_el_buen_vivir_y_los_problemas_caminos_para_medir_los_avances_en_la_calidad_de_vida_y_la_sustentabilidad_T_R_Villasante.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.fuhem.es\/&#8230;<\/a><\/p>\n<p><sup>[40]<\/sup>\u00a0V\u00e9ase la entrevista a Michael L\u00f6wy realizada por Rafael D\u00edaz\u2212Salazar aparecida en el n\u00ba 315 de\u00a0<em>El Viejo Topo<\/em>\u00a0(abril de 2014) y complementaria de otra que, con los mismos protagonistas y en las mismas fechas, apareci\u00f3 publicada en el n\u00fam. 125 de\u00a0<em>PAPELES de relaciones ecosociales y cambio global, disponible en:\u00a0<\/em><a href=\"https:\/\/www.fuhem.es\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Entrevista_a_Michael_Lowy_R._Diaz-Salazar.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.fuhem.es\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Entrevista_a_Michael_Lowy_R._Diaz-Salazar.pdf<\/a><\/p>\n<p><sup>[41]<\/sup>\u00a0Alberto Acosta,\u00a0<em>op. cit<\/em>., p. 20.<\/p>\n<p><sup>[42]<\/sup>\u00a0Ulrich Brand y Markus Wissen,\u00a0<em>Modo de vida imperial<\/em>, Friedrich Ebert Stiftung, Ciudad de M\u00e9xico, 2017. Para estos autores es el modo dominante en las sociedades del Norte global, que solo es posible explotando la fuerza de trabajo y los recursos de los pa\u00edses de la periferia (a trav\u00e9s del intercambio econ\u00f3mico y ecol\u00f3gico desigual) y transfiriendo a gran escala la carga ambiental hacia lugares lejanos de los centros capitalistas.<\/p>\n<p><sup>[43]<\/sup>\u00a0Mar\u00eda Mies y Vandana Shiva,<em>\u00a0Ecofeminismo (teor\u00eda, cr\u00edtica y perspectivas)<\/em>, Icaria, Barcelona, 2015.<\/p>\n<p><sup>[44]<\/sup>\u00a0Lyla Metha y Melissa Leach, \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 la igualdad de g\u00e9nero y la sostenibilidad van de la mano?\u00bb, en VVAA:\u00a0<em>Por qu\u00e9 las mujeres salvar\u00e1n el Planeta<\/em>, Rayo Verde Editorial, Barcelona, 2019.<\/p>\n<p><sup>[45]<\/sup>\u00a0Nancy Fraser,\u00a0<em>Los talleres ocultos del capital<\/em>, Traficantes de sue\u00f1os, Madrid, 2020, disponible en: <a href=\"https:\/\/traficantes.net\/sites\/default\/files\/pdfs\/PC_21_Talleres%20ocultos_web_baja_0.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/traficantes.net\/sites\/default\/files\/pdfs\/PC_21_Talleres%20ocultos_web_baja_0.pdf<\/a><\/p>\n<p><sup>[46]<\/sup>\u00a0Daniel Kahneman, Alan B. Krueger, David A. Schkade, Nobert Schwarz y Arthur A. Stone. \u00abA Survey Method for Characterizing Daily Life. Experience: The Day Reconstruction Method\u00bb,\u00a0<em>Science<\/em>, n\u00fam. 306, 1776, 2004.<\/p>\n<p><sup>[47]<\/sup>\u00a0Por supuesto, no todo depende de factores externos, por lo que se podr\u00eda a\u00f1adir a las tres anteriores una dimensi\u00f3n interna a la persona que recoja su equilibrio emocional, su car\u00e1cter, su entendimiento, etc. Podemos referirnos a esta cuarta dimensi\u00f3n como la del \u00abser\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La secci\u00f3n A FONDO del n\u00famero 161 de la revista &#8220;Papeles de relaciones ecosociales y cambio global&#8221; recoge un interesante texto firmado por el equipo de FUHEM Ecosocial sobre calidad de vida y los obst\u00e1culos a su dignidad y justicia<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":165799,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","_relevanssi_hide_post":"","_relevanssi_hide_content":"","_relevanssi_pin_for_all":"","_relevanssi_pin_keywords":"","_relevanssi_unpin_keywords":"","_relevanssi_related_keywords":"","_relevanssi_related_include_ids":"","_relevanssi_related_exclude_ids":"","_relevanssi_related_no_append":"","_relevanssi_related_not_related":"","_relevanssi_related_posts":"","_relevanssi_noindex_reason":"","footnotes":""},"categories":[],"tags":[331,1861,1862,942,1527,1321],"tematicas":[1049],"territorios":[1064],"destacar_noticias":[1160],"class_list":["post-165798","noticias","type-noticias","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","tag-alternativas-crisis","tag-bienestar","tag-calidad-de-vida","tag-crisis-sistemica","tag-ecosocial","tag-fuhem","tematicas-ecologismo","territorios-estado-espanol","destacar_noticias-portada"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.6 - 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