{"id":176303,"date":"2024-08-25T12:12:47","date_gmt":"2024-08-25T11:12:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/?post_type=noticias&#038;p=176303"},"modified":"2024-08-27T16:41:41","modified_gmt":"2024-08-27T15:41:41","slug":"hablemos-de-los-cuidados-entrevista-amaia-perez-orozco","status":"publish","type":"noticias","link":"https:\/\/www.economiasolidaria.org\/gl\/noticias\/hablemos-de-los-cuidados-entrevista-amaia-perez-orozco\/","title":{"rendered":"Hablemos de los cuidados: Entrevista Amaia P\u00e9rez Orozco"},"content":{"rendered":"<p><strong>Bego\u00f1a Zabala:<\/strong> Creo que podemos empezar por hablar de qu\u00e9 son los cuidados para ti desde el punto de vista feminista. Me gustar\u00eda que nos hicieras como una explicaci\u00f3n de iniciaci\u00f3n para saber de qu\u00e9 estamos hablando y si podemos conseguir cierta homogeneizaci\u00f3n en el lenguaje.<\/p>\n<p><strong>Amaia P\u00e9rez Orozco:<\/strong> Creo que hoy d\u00eda cuando hablamos de cuidados desde los feminismos lo estamos haciendo con distintos sentidos. No plantear\u00eda que uno sea correcto y el otro incorrecto; lo relevante es aclararnos y saber de qu\u00e9 mirada estamos partiendo cada quien.<\/p>\n<p>Por un lado, a veces usamos la idea de los cuidados como una v\u00eda de entrada para impugnar el sistema en su conjunto, pregunt\u00e1ndonos si el sistema pone, o no, los cuidados en el centro. Y cuando decimos que no los pone, estamos haciendo un cuestionamiento de un sistema que no pone la vida en el centro. En este primer sentido, al hablar de cuidados hacemos referencia a una \u00f3ptica del cuestionamiento del sistema que realmente quedar\u00eda mejor englobada en la idea de sostenibilidad de la vida. Desde ah\u00ed denunciamos el conflicto capital-vida y decimos que tenemos un sistema biocida.<\/p>\n<p>La segunda forma de comprender los cuidados es llamar cuidados a lo que podr\u00edamos entender como la cara B del sistema. Es decir, el conjunto de trabajos que est\u00e1n, en primer lugar, privatizados en un doble sentido: metidos en lo privado-dom\u00e9stico, en las casas; y tambi\u00e9n cada vez m\u00e1s en lo privado-mercantil. Adem\u00e1s, est\u00e1n feminizados, porque los hacen mujeres, pero, sobre todo, porque el hacerlos se asocia a la identidad de ser mujer, a la construcci\u00f3n de la identidad femenina hegem\u00f3nica. Y, por \u00faltimo, est\u00e1n invisibilizados en el sentido de que se les desprovee de poder pol\u00edtico, de capacidad para cuestionar el sistema. Desde los cuidados no se construyen sujetos pol\u00edticos. Estos trabajos son los que se encargan de sostener la vida en el marco de un sistema que la est\u00e1 atacando. Por eso decimos que son el m\u00e1s ac\u00e1 del mercado, ese \u00e1mbito privado-dom\u00e9stico que est\u00e1 m\u00e1s cercano a la propia vida que los mercados; y que desde el cual se arregla la vida, san\u00e1ndola de los desperfectos generados por el mercado. Son los cuidados en el marco del capitalismo heteropatriarcal; aquellos con los que queremos acabar.<\/p>\n<p>Una tercera mirada es la de los cuidados entendidos como justamente lo contrario. Son los cuidados que forman parte de un horizonte de lucha y construcci\u00f3n, aquello que queremos poner en el centro. Son los que hacemos para cuidar la vida, pero no de forma callada y asumiendo un mandato heteropatriarcal, sin cuestionar el sistema, sino justo al contrario: cuando nos preocupamos por reconstruir la vida d\u00eda a d\u00eda bajo una l\u00f3gica de cuidado mutuo, desde un marco de comprensi\u00f3n de la interdependencia y de cuestionamiento del sistema. Podr\u00edamos llamarlos cuidados rebeldes. Estos s\u00ed son los cuidados que queremos poner en el centro, porque ahora mismo est\u00e1n en la periferia del sistema, atacados y ahogados.<\/p>\n<p>Una \u00faltima forma de entender los cuidados ser\u00eda la de contemplarlos como un sector m\u00e1s concreto, que tiene que ver con atenci\u00f3n a la infancia y atenci\u00f3n a situaciones de dependencia (bien por envejecimiento o bien por diversidad funcional). Esta es la idea que usamos, sobre todo, cuando hablamos en clave de pol\u00edticas p\u00fablicas, si bien definir sus l\u00edmites es complejo. Por ejemplo, cuando los sindicatos llaman a una huelga del sector de cuidados tienen el debate de si limitarse a esos \u00e1mbitos mencionados o incluir todo lo que tiene que ver con inserci\u00f3n social, o sea, con la atenci\u00f3n a personas que est\u00e1n en situaci\u00f3n de vulnerabilidad por motivos socioecon\u00f3micos.<\/p>\n<p>Dicho esto, todas las formas de aproximarse a los cuidados est\u00e1n bien; la cuesti\u00f3n es saber de qu\u00e9 estamos hablando en cada momento.<\/p>\n<p><strong>B. Z.:<\/strong> Podemos poner ahora el foco en los cuidados cuando est\u00e1n privatizados, pero dentro de la familia. Me gustar\u00eda que me hicieras un an\u00e1lisis de este campo en concreto. Yo veo como que hay reacciones contradictorias que se mueven entre el abandonismo y el embellecimiento de las tareas de cuidados.<\/p>\n<p><strong>A. P. O.:<\/strong> Esto del abandonismo me ha recordado al t\u00edtulo de un cap\u00edtulo que escribi\u00f3 Marisa P\u00e9rez Colina: \u201cComo dejar de ser mujer y que nadie muera en el intento\u201d[1]. Efectivamente, si te rebelas frente al mandato de los cuidados y no conseguimos organizarlos de modo alternativo, se deja de hacer algo que es imprescindible para mantener la vida en general y la vida atacada en el marco del capitalismo heteropatriarcal colonialista, en particular.<\/p>\n<p>El feminismo durante a\u00f1os hizo una apuesta por la emancipaci\u00f3n a trav\u00e9s del empleo, por querer ese trabajo (aquel lema de \u201cqueremos un curro, trabajo nos sobra\u201d). Se enfatizaba la importancia de tener un trabajo con reconocimiento social y, sobre todo, con contraprestaci\u00f3n monetaria y en clave de derechos. Se pensaba que esto llevaba a la independencia financiera y, m\u00e1s a\u00fan, vital. Pero se pens\u00f3 poco en qu\u00e9 hacer con la contracara del empleo: los cuidados, que son la contracara del trabajo asalariado (trabajo asalariado en sentido amplio, todo aquel que hacemos como esclavas del salario, aunque no haya un contrato formal por cuenta ajena). Las posturas se mov\u00edan entre el rechazo (lo cual al final implicaba rechazar el propio hecho de reconstruir la vida) y la idealizaci\u00f3n (sin cuestionar las condiciones en que se est\u00e1 haciendo ese trabajo). Creo que esta pugna no se ha terminado de resolver. Queremos reconocer el valor que tienen los cuidados y el hecho de que son los trabajos que m\u00e1s sit\u00faan en primer lugar la vida de la gente. Pero, al mismo tiempo, queremos hacerlo cuestionando las condiciones en que se hacen.<\/p>\n<p>Por un lado, denunciamos que, si son tan importantes, no pueden ocupar la parte m\u00e1s invisible de los trabajos, no pueden quedar recluidos en la familia heteropatriarcal. Hoy d\u00eda, dadas las condiciones en que hay que cuidar (cuidar la vida en un sistema que la ataca), solo lo haces si no te queda otra. Porque encargarte de cuidar te lleva a una situaci\u00f3n de desposesi\u00f3n, en clave de falta de derechos y contraprestaciones. Todo esto se lo queremos cuestionar sin rechazar el contenido de los cuidados en s\u00ed. Aunque s\u00ed rechazamos algunas partes. Por ejemplo, nos hemos rebelado frente al mandato de tener la casa limpia como los chorros del oro. Pero la casa hay que limpiarla.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo compaginar la denuncia de las condiciones y el rechazo a los cuidados que hay hoy con la defensa de lo que son los cuidados en su sentido m\u00e1s de base, el asegurar la vida? No tenemos el equilibrio bien agarrado. Por eso corremos el riesgo de meternos en una din\u00e1mica capitalista en funci\u00f3n de la cual tendemos a sacar fuera lo que est\u00e1 menos valorado. Cuidar es imprescindible, bien. Pero es un marr\u00f3n. As\u00ed que\u2026 compremos cuidados. Corremos el riesgo de entrar mec\u00e1nicamente en una din\u00e1mica de externalizar, bien v\u00eda contrataci\u00f3n de un servicio o de una trabajadora (lo cual es problem\u00e1tico incluso aunque se haga en buenas condiciones econ\u00f3micas, para as\u00ed lavar la culpa), o bien v\u00eda exigi\u00e9ndoselo al Estado.<\/p>\n<p>Evidentemente, el Estado se tiene que responsabilizar de un mont\u00f3n de servicios que hoy no est\u00e1 proporcionando. Y esto debemos reivindicarlo. Pero, adem\u00e1s de eso, de lo que se trata es de ver c\u00f3mo construimos una responsabilidad colectiva en la que parte recaiga en el Estado, y parte en nosotras. Hay una parte que nos toca hacer. Para esta tambi\u00e9n reivindicamos apoyos p\u00fablicos, como puede ser tener una vivienda digna. O, mejor, tener viviendas compartidas, que aligeran la carga de cuidados, porque, cuanto m\u00e1s metida est\u00e1s en un n\u00facleo muy peque\u00f1ito, mucho m\u00e1s duros son los cuidados. Aqu\u00ed nos aparece la idea importante de que no sea tanto el Estado el responsable, sino que sea una responsabilidad p\u00fablico-com\u00fan en un sentido m\u00e1s amplio. Esto no le quita ni un \u00e1pice de responsabilidad a lo institucional, pero s\u00ed lleva la responsabilidad a un lugar m\u00e1s amplio, en el que todas tenemos que formar parte. Aqu\u00ed se sit\u00faa el llamado fundamental a que los hombres tambi\u00e9n entren en este terreno; a que entren de pleno y no solo en la parte m\u00e1s amable o bonita de los cuidados o la que menos choca con otras dimensiones de su vida.<\/p>\n<p>Creo que estamos intentando hacer esa construcci\u00f3n de una idea de responsabilidad colectiva amplia. Estamos pregunt\u00e1ndonos qu\u00e9 parte toca a cada quien y qu\u00e9 estructura socioecon\u00f3mica necesitamos para hacerla posible. Esa estructura no puede girar en torno a los hogares fortaleza que funcionan ahora, cada cual encerrada en su casa. No puede darse en unas ciudades que son hostiles con la vida. No puede construirse en el marco de una sociedad que mueve todos sus tiempos en torno a las necesidades del mercado. No puede existir en una sociedad que destruye la tierra en la que vivimos y nos enferma.<\/p>\n<p><strong>B. Z.:<\/strong> La responsabilidad del Estado y de las Administraciones en lo referente a los servicios de cuidados p\u00fablicos abarca una parte importante de sus pol\u00edticas p\u00fablicas. Pero, de pronto, el Estado ha empezado a implementar medidas de conciliaci\u00f3n y, para hacer factible, especialmente a las mujeres, el trabajar de forma remunerada y el asumir los trabajos de cuidados. Tengo una sensaci\u00f3n de conciliaci\u00f3n trampa, que adem\u00e1s est\u00e1 ensanchando las fracturas entre mujeres, pues, las m\u00e1s precarizadas y alejadas de los contratos regulados, ni siquiera huelen nada que tenga que ver con esta pretendida conciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>A. P. O.:<\/strong> Efectivamente, la conciliaci\u00f3n es un discurso trampa. Solemos decir a veces que la conciliaci\u00f3n es mentira: no se pueden conciliar las necesidades del capital con las necesidades de la vida de la gente. Hay muchas deficiencias en todo lo que llaman medidas de conciliaci\u00f3n. De manera clave, son medidas que se articulan en su inmensa mayor\u00eda en torno al trabajo formal, sobre todo, al trabajo por cuenta ajena, llegando menos al trabajo por cuenta propia. Por eso, afecta solo a una determinada parte de la poblaci\u00f3n trabajadora, que cada vez es menor, en el marco de un proceso de precarizaci\u00f3n laboral total y donde hay mucha gente que es ciudadana sin derechos, personas migradas en situaci\u00f3n irregular.<\/p>\n<p>Tiene otro problema, y es que se enfocan principalmente en las mujeres. La idea es que quienes est\u00e1n ya en el mercado y tienen responsabilidades de cuidados no mueran en el intento, por decirlo de alguna manera. Y, por \u00faltimo, al final la conciliaci\u00f3n laboral\/familiar lo que hace es intentar crear una apariencia de paz social, de que se pueden compatibilizar las necesidades de los ritmos de producci\u00f3n del capital con los ritmos de la vida misma.<\/p>\n<p>Conociendo todas estas deficiencias, y sabiendo que es imprescindible tenerlas siempre en mente, planteo que, al mismo tiempo, se puede hacer una lucha por mejorar las medidas de conciliaci\u00f3n en clave de saber que le estamos arrancando -por decirlo de alguna forma- trocitos de vida al capital. Se trata de exigir derechos de conciliaci\u00f3n como parte de una lucha m\u00e1s amplia contra la preeminencia de la l\u00f3gica de acumulaci\u00f3n del capital. No desde la l\u00f3gica de que son beneficiosas tanto para la empresa como para la gente (trabajadores y, sobre todo, trabajadoras m\u00e1s contentas, rinden m\u00e1s). Es una lucha, tambi\u00e9n, contra la l\u00f3gica de los tiempos de trabajo, de los tiempos sociales en un sentido amplio. Desde ah\u00ed yo creo que tienen inter\u00e9s las medidas de conciliaci\u00f3n, pero desde ah\u00ed solo. En ning\u00fan caso como eje de central de nuestra lucha de los cuidados.<\/p>\n<p>Por otro lado, se ha pasado de la idea de conciliaci\u00f3n a la de corresponsabilidad. Con este cambio se ha intentado se\u00f1alar a los hombres: no son las mujeres las que tienen un problema de conciliaci\u00f3n, sino que todas y todos debemos responsabilizarnos. Hasta ah\u00ed, bien; pero el discurso de la corresponsabilidad que m\u00e1s se ha extendido me parece que tiene un problema enorme cuando dice que debemos ser corresponsables mujeres, hombres, empresas y Estado. Claro que las empresas tienen que ser responsables; pero hacerlas responsables significa que vayan dejando de ser empresas con \u00e1nimo de lucro. Hay que preguntarse qu\u00e9 es responsabilidad empresarial. Exigir corresponsabilidad a las empresas no es promover que haya m\u00e1s empresas que ofrezcan servicios de cuidados, ni que las empresas pongan en marcha servicios de conciliaci\u00f3n, que les mejoran tambi\u00e9n sus propios procesos productivos porque la plantilla funciona mejor. Responsabilidad empresarial es que las empresas paguen por la reproducci\u00f3n de la mano de obra; que paguen en t\u00e9rminos de costos en cotizaciones a la Seguridad Social, y en t\u00e9rminos de organizar tiempos y espacios de trabajo en funci\u00f3n de las necesidades de la plantilla y no de las suyas propias. Eso es obligarles a ser responsables. Pero no es la idea bonita de responsabilidad de que todo el mundo nos vamos a poner de acuerdo. Hay trampas enormes tanto en el discurso de la conciliaci\u00f3n como en el de la corresponsabilidad. Desde los feminismos tenemos que se\u00f1alar ambas cosas, exigiendo al mismo tiempo, insisto, derechos de conciliaci\u00f3n que arrancan trozos de vida al capital; exigiendo corresponsabilidad; y exigiendo responsabilidad empresarial en t\u00e9rminos de poner fronteras a la voracidad de la l\u00f3gica de acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>B. Z.:<\/strong> Has mencionado la corresponsabilidad de los hombres en los cuidados. Tambi\u00e9n est\u00e1 la de las familias, en el sentido de las abuelas y abuelos, que cuidan un mont\u00f3n de horas, especialmente a criaturas menores o con dificultades. Pero no todo son horas de trabajo, pues cada vez m\u00e1s sigilosamente se est\u00e1n introduciendo ayudas econ\u00f3micas, traduciendo el cuidado a dinero. Y al mismo tiempo aparece mucho la familia legalmente reconocida. \u00bfQu\u00e9 reflexi\u00f3n har\u00edas sobre este entramado familiar y a la vez institucional?<\/p>\n<p><strong>A. P. O.:<\/strong> Parece que lo que no tenemos muy claro es cu\u00e1les son las responsabilidades, de qui\u00e9n son hoy, y de qui\u00e9n consideramos que deber\u00edan ser. Pensemos en distintas situaciones. Empezando por las personas mayores: \u00bfde qui\u00e9n es responsabilidad cuidar a una persona mayor que no se vale por s\u00ed misma? \u00bfDe su familia legalmente constituida? Cuidar a personas ascendientes no tiene que ser una responsabilidad de cada persona como tal, sino que tiene que ser una responsabilidad p\u00fablica y colectiva. Si t\u00fa no quieres cuidar a tu madre, debe haber una responsabilidad p\u00fablica. Y, si quieres cuidarla, tienes que poder hacerlo en buenas condiciones, con apoyo p\u00fablico para que no sea un cuidado que recaiga solo en ti, que no sea una disyuntiva entre estar en una residencia o que recaiga por completo en tus manos. Puede haber otra serie de apoyos, donde la responsabilidad est\u00e9 m\u00e1s compartida y la realidad sea m\u00e1s vivible.<\/p>\n<p>En cambio, sobre hijos e hijas, creo que s\u00ed hay mayor nivel de responsabilidad; al fin y al cabo, has decidido ser madre o padre. Lo que no puede ser es que uses servicios p\u00fablicos para construir una vida enteramente vertebrada por el curro, contratando individualmente a una trabajadora de hogar para todo lo que no te venga muy bien y donde no lleguen esos servicios. Ah\u00ed m\u00e1s bien lo que hay que exigir son medidas que permitan una mayor flexibilidad vital, sobre todo en relaci\u00f3n a los ritmos de curro; exigir ciudades m\u00e1s vivibles y espacios m\u00e1s compartidos para cuidar a menores en unas condiciones que sean m\u00e1s vivibles.<\/p>\n<p>Todo eso son apuntes muy preliminares. No tenemos claro qui\u00e9n es responsable de qu\u00e9, y en ese sentido no tenemos tampoco claro cu\u00e1les son el conjunto de servicios p\u00fablicos, de espacios colectivos y comunitarios y de medidas de apoyo que reivindicamos.<\/p>\n<p>Hay responsabilidades que recaen en el n\u00facleo dom\u00e9stico (lo nombro as\u00ed, distingui\u00e9ndolo de la familia, porque una cosa es el n\u00facleo dom\u00e9stico y otra cosa es la familia heteropatriarcal que tenemos heredada). Hay un nivel de responsabilidad que est\u00e1 en lo cercano y en las redes de convivencia. No puedes exigir que nadie venga a limpiar tu casa o hacerte la comida; tampoco un nivel salarial que te permita subcontratar ese trabajo. Pero s\u00ed podemos exigir apoyos p\u00fablicos para condiciones materiales de vida garantizadas, y una reconstrucci\u00f3n del tejido colectivo para que la vida cotidiana pueda funcionar sin tener una esclava metida en casa.<\/p>\n<p>En ese sentido tenemos que distinguir medidas que refuerzan la familia heteropatriarcal, movida por una l\u00f3gica familista y una \u00e9tica reaccionaria del cuidado, de medidas que ayudan a construir n\u00facleos de convivencia que pueden ser a la par libremente elegidos y comprometidos, con una distribuci\u00f3n interna justa de los cuidados. En el primer tipo podemos incluir la prestaci\u00f3n por cuidados no profesionales en el entorno familiar que cre\u00f3 la mal llamada ley de dependencia: aquella que daba dos duros por cuidar 24 horas 365 d\u00edas al a\u00f1o en casa, y que supuestamente iba a conllevar tambi\u00e9n reconocimiento en clave de Seguridad Social. En el segundo tipo podemos meter, por ejemplo, la ampliaci\u00f3n de las posibilidades de filiaci\u00f3n de menores, para que no tengan un m\u00e1ximo de dos progenitores, sino que pudiera haber m\u00e1s figuras cuidadoras con una serie de derechos reconocidos. Cuando hablamos de ampliar las fronteras de la filiaci\u00f3n, atacamos a la familia nuclear radiactiva. Tambi\u00e9n lo hacemos al reivindicar v\u00ednculogramas; esta propuesta supone que puedas reconocer una red de personas con las que tienes relaciones significativas y con las que asumes responsabilidades de cuidados, permitiendo incluir en esta red a personas que no forman parte de la familia de sangre o de la familia hasta ahora legalmente reconocida.<\/p>\n<p>Pienso que todas esas medidas parten de reconocer que en la cercan\u00eda tenemos niveles de responsabilidad y, al mismo tiempo, atacan a la familia convencional: Son diferentes a las medidas que se quedan metidas en el caj\u00f3n de la familia nuclear-radiactiva, puesta a su vez al servicio de una estructura socioecon\u00f3mica que se vertebra en torno a las necesidades de mercado.<\/p>\n<p>C\u00f3mo distinguir unas de otras es la tarea que tenemos ahora enfrente. El que las abuelas coticen por cuidar a menores, a bote pronto me parece que es una de las que refuerzan la familia nuclear radiactiva, sost\u00e9n de una vida construida en torno a los mercados. Sin embargo, ampliar la filiaci\u00f3n de menores o habilitar los v\u00ednculogramas atacar\u00eda el n\u00facleo duro de lo que pensamos que es la familia.<\/p>\n<p>En todo esto tambi\u00e9n hay fuertes implicaciones de clase. No todo el mundo tenemos acceso a las mismas posibilidades para intentar conciliar; las estrategias de cuidados est\u00e1n marcadas por la clase. Lo que se da es una segmentaci\u00f3n en las formas de cuidado y unas son mucho m\u00e1s satisfactorias y otras. El papel de las abuelas siempre ha sido una estrategia de la clase trabajadora para conciliar lo irreconciliable. Quien ten\u00eda dinero tend\u00eda a contratar, a externalizar ese cuidado. Hoy d\u00eda el papel de las abuelas se est\u00e1 reforzando (en otras palabras, se est\u00e1 extendiendo el uso de esta estrategia de redistribuci\u00f3n intergeneracional) porque estamos en un proceso de precarizaci\u00f3n que nos vuelve a hacer patente que, aunque mucha gente nos hemos cre\u00eddo clase media y hemos intentado vivir como tal, somos clase trabajadora.<\/p>\n<p><strong>B. Z.:<\/strong> Sin duda, y, en principio, creo que en esto no hay debate: la asunci\u00f3n de los cuidados est\u00e1 atravesada por la clase, y desde hace alg\u00fan tiempo, y aqu\u00ed, por las mujeres migrantes y por las racializadas. Otra cosa ser\u00eda ver cu\u00e1nto y c\u00f3mo atraviesa y cu\u00e1les son las medidas que se pueden tomar para que afecten positivamente y de forma especial a las mujeres que se dicen en situaci\u00f3n de mayor vulnerabilidad. Pero en todo caso, el asunto de los cuidados pasa por los servicios p\u00fablicos. Y en esto, la privatizaci\u00f3n y precarizaci\u00f3n de los servicios est\u00e1 poniendo en cuesti\u00f3n el propio servicio p\u00fablico. \u00bfSe puede regenerar, o se puede volver a aquello que se llam\u00f3 Estado del bienestar, aunque muy incipiente y d\u00e9bil? \u00bfPlanteamos una defensa a ultranza de lo p\u00fablico, aun sabiendo de sus muchas deficiencias?<\/p>\n<p><strong>A. P. O.:<\/strong> Yo creo que no podemos renunciar a una defensa f\u00e9rrea de lo p\u00fablico. Ni un solo recorte m\u00e1s en lo p\u00fablico que hay, y ampliaci\u00f3n de lo p\u00fablico llegando a lo que nos han quitado (lo privatizado) y tambi\u00e9n a donde no ha llegado nunca lo p\u00fablico. No podemos renunciar a esa idea pol\u00edtica fuerte, aunque esa idea pol\u00edtica se enfrente a muchas dificultades. Debemos ver c\u00f3mo lo hacemos, pero no podemos perder oportunidades.<\/p>\n<p>Sin embargo, las perdemos\u2026 Sin duda, despu\u00e9s de la pandemia se perdi\u00f3 una oportunidad enorme de cuestionar algo tan b\u00e1sico como las residencias de personas mayores, gestionadas por fondos buitres o por grandes empresas, en las que sucedieron verdaderas violaciones de los derechos humanos, a la par que se produjo una importante p\u00e9rdida o violaci\u00f3n de los derechos laborales para las trabajadoras. La pregunta que hay que hacer es c\u00f3mo hemos perdido esa oportunidad de se\u00f1alar algo que era tan obvio y tan f\u00e1cilmente denunciable incluso para un sentido com\u00fan buenista. Parec\u00eda relativamente f\u00e1cil que hubiera una presi\u00f3n social muy fuerte en clave de denuncia de lo que hab\u00eda pasado. Y desde ah\u00ed recomponer unos m\u00ednimos. No hablo de que hubiera una amplia exigencia de volver p\u00fablico todo lo que est\u00e1 privatizado. Pero s\u00ed al menos que colectivamente hubi\u00e9ramos exigido imponer l\u00edmites a las empresas que siguen haciendo beneficios desde el trato m\u00e1s inhumano a la gente a la que est\u00e1n supuestamente cuidando. O haber mejorado m\u00ednimamente los derechos laborales de aquella a quienes aplaud\u00edamos desde los balcones diciendo que eran esenciales. No hemos hecho nada de eso. Me preocupa realmente. Se ve claramente la poca fuerza pol\u00edtica que tenemos. Aun as\u00ed, creo que hay que no renunciar a exigir por esta v\u00eda de lo p\u00fablico.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 hay que ir trabajando en claves estrat\u00e9gicas. Podemos empezar por poner coto a los capitales m\u00e1s grandes y voraces. Por ejemplo, impedir la subcontrataci\u00f3n de servicios a empresas que se dediquen un poco a todo y que no tengan los cuidados como su eje absolutamente vertebrador. O ir contra los fondos buitres directamente, que no puedan licitar en la contrataci\u00f3n de servicios. O mejorar los pliegos de contrataci\u00f3n, introduciendo cambios, que den menos importancia al presupuesto y que pongan muchas m\u00e1s condiciones en clave de la calidad de los servicios y de los empleos. O apostar por la inspecci\u00f3n, dado que muchas veces se est\u00e1 incumpliendo la legalidad porque no hay inspecciones suficientes en los servicios p\u00fablicos que est\u00e1n privatizados. Quiz\u00e1 todo esto podr\u00eda ser un comienzo, muy lejos a\u00fan de la vuelta de lo privatizado a las manos de lo p\u00fablico, que yo creo que tendr\u00eda que ser lo que ten\u00edamos que exigir.<\/p>\n<p>Otra cosa que creo es clave es dejar de seguir en la l\u00ednea de dar ayudas monetarias para que la gente contrate servicios privados. En lugar de poner servicios, como plazas de residencia, se recurre a dar un dinero para que la gente se contrate su residencia. Esta tendencia cada vez mayor a sustituir servicios por prestaciones monetarias hay que frenarla.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito municipal considero que hay una mayor capacidad de exigir la remunicipalizaci\u00f3n, aunque podamos entenderla de maneras diversas. A lo mejor el servicio de ayuda a domicilio no tiene que ser algo en manos del propio Ayuntamiento, pero s\u00ed en manos de cooperativas peque\u00f1as del propio municipio. Por ejemplo, zonificando la asistencia por barrios peque\u00f1os se pueden poner en marcha otras experiencias de corte p\u00fablico-comunitarias o p\u00fablico-cooperativas. Hay una diversidad de formas muy amplia para intentar hacerlo, pero siempre desde esa idea fuerte de que los cuidados no pueden ser un negocio.<\/p>\n<p><strong>B. Z.:<\/strong> Y ya como \u00faltima cuesti\u00f3n que est\u00e1 apareciendo muy fuerte en los debates y en las exigencias: qu\u00e9 me dices del concepto p\u00fablico comunitario. \u00bfSe entiende esta expresi\u00f3n? No se si desde los feminismos todas estamos hablando de los mismo o hay que matizar y aclarar un poquito m\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>A. P. O.:<\/strong> Pienso que la idea de lo p\u00fablico-comunitario tiene mucha potencia, por lo que no hay que renunciar a ella. Pero s\u00ed que hay que llenarla de contenido, porque, si no, nos la llenan. Recuerdo ya hace a\u00f1os que Ana Botella planteaba que las bibliotecas p\u00fablicas en Madrid las llevara gente voluntaria. Ojo con que pretendan llevarnos a un p\u00fablico-comunitario en clave Ana Botella o PNV. Efectivamente, si no llenamos nosotras de contenido el concepto, nos lo van a llenar de uno que, en \u00faltima instancia, significa desresponsabilizaci\u00f3n del Estado en una parte, al mismo tiempo que lo que sigue estando financiado por el Estado es negocio para las grandes empresas.<\/p>\n<p>Lo que est\u00e1 tratando de hacer es definir cu\u00e1les ser\u00edan los contenidos, los elementos b\u00e1sicos. A mi manera de ver, la idea de p\u00fablico-comunitario lo que hace es reivindicar una responsabilidad p\u00fablica, pero cuestionando lo p\u00fablico que hay hoy en dos l\u00edneas. Por un lado, denunciando que lo p\u00fablico cada vez es menos p\u00fablico y es m\u00e1s privado-mercantil, con \u00e1nimo de lucro. Se cuestiona la l\u00f3gica de privatizaci\u00f3n de lo p\u00fablico. Y por otro lado, lo p\u00fablico ha arrastrado problemas hist\u00f3ricos ligados a tener estructuras muy centralizadas y homogeneizadoras, muy poco democr\u00e1ticas y transparentes; y a basarse en una l\u00f3gica clientelar y burocr\u00e1tica de ofrecer servicios, s\u00ed, pero en clave de anular a la persona que recibe los servicios y de considerarla como un n\u00famero, digamos. Esta l\u00f3gica responde muy poco a elementos que est\u00e1n en el centro de las relaciones de cuidados, que tienen que ver con que las vidas son impredecibles, son diversas, son \u00fanicas, y no se pueden poner al amparo de un protocolo que siempre funcione igual.<\/p>\n<p>Con este planteamiento que reivindica lo p\u00fablico, se cuestiona su tendencia privatizadora a la par que se cuestionan problemas hist\u00f3ricos que lo p\u00fablico ha arrastrado y que hacen que lo p\u00fablico construya muy poca ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>El otro gran elemento que plantea lo p\u00fablico-comunitario es que no se trata solo de \u201cyo no lo hago, que lo haga el Estado\u201d, sino que el cuidado es una responsabilidad que nos tiene que atravesar a todo el conjunto social. La cuesti\u00f3n es ver qu\u00e9 responsabilidades concretas tienen que estar en qu\u00e9 lugares concretos y c\u00f3mo tiene que existir siempre una malla social, una especia de nivel por debajo de todo, que haga que no est\u00e9s al final dependiendo \u00fanicamente de los recursos privados que t\u00fa tienes.<\/p>\n<p>La idea de lo p\u00fablico-comunitario, por un lado, tiene esa defensa cr\u00edtica de lo p\u00fablico y, por otro, cuestiona la tendencia a decir que la responsabilidad no tiene que ser m\u00eda, ni nuestra, sino que tiene que estar fuera. Frente al \u201csi yo puedo no lo hago, que lo haga otra gente\u201d (tendencia muy marcada por la clase), lo que plantea es c\u00f3mo reconstruir todo el tejido socioecon\u00f3mico para que la responsabilidad sea compartida, tanto de las instituciones como de la gente. Pero de toda la gente. Este ser\u00eda el tercer elemento: lo p\u00fablico-comunitario pone tambi\u00e9n a los hombres en el centro. Los cuidados tienen que ser una cuesti\u00f3n de todo el mundo.<\/p>\n<p>En \u00faltima instancia, se est\u00e1 hablando de pasar a vidas menos individualizadas, menos metidas cada una en nuestra casa fortaleza. Queremos pensar la vida de una manera distinta, m\u00e1s relacional. Por todas esas v\u00edas yo creo que es muy interesante lo p\u00fablico-comunitario, porque cuestiona y va m\u00e1s all\u00e1 de lo que era el esquema cl\u00e1sico: tenemos familia, mercado y estado. Hay que desfamiliarizar y desmercantilizar y ponerlo bajo el amparo del Estado. As\u00ed se plantea que hay que estallar las empresas, estallar los l\u00edmites de la familia y estallar los l\u00edmites de lo p\u00fablico encorsetado. Creo que este discurso es muy potente.<\/p>\n<p>Amaia P\u00e9rez Orozco es economista feminista. Forma parte de diversos colectivos y procesos, entre ellos, Colectiva XXK y Talaia Feminista. Tras muchos a\u00f1os en Madrid actualmente reside en Bilbo. Destacamos de su extensa obra de pensamiento cr\u00edtico feminista dos t\u00edtulos importantes: Subversi\u00f3n de la Econom\u00eda Feminista. Aportes para una debate sobre el conflicto Capital-Vida (Traficantes de sue\u00f1os, 2014) y el cap\u00edtulo \u201cDel trabajo dom\u00e9stico al trabajo de cuidados\u201den el libro colectivo Con voz propia. La econom\u00eda feminista como apuesta te\u00f3rica y pol\u00edtica, coordinado por Cristina Carrasco (viento sur y Oveja Roja, 2014). Diez a\u00f1os m\u00e1s tarde de la edici\u00f3n de estos dos libros, la autora nos pone al d\u00eda de los debates y conceptualizaciones m\u00e1s candentes dentro del feminismo en torno al extenso y polis\u00e9mico t\u00e9rmino de los cuidados.<\/p>\n<p>Notas<br \/>\n[1] En el libro colectivoTransformaciones del trabajo desde una perspectiva feminista, (Tierradenadie, 2006)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entrevista a Amaia P\u00e9rez Orozco sobre los cuidados realizada por Bego\u00f1a Zabala Gonz\u00e1lez para VientoSur<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":176304,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","_relevanssi_hide_post":"","_relevanssi_hide_content":"","_relevanssi_pin_for_all":"","_relevanssi_pin_keywords":"","_relevanssi_unpin_keywords":"","_relevanssi_related_keywords":"","_relevanssi_related_include_ids":"","_relevanssi_related_exclude_ids":"","_relevanssi_related_no_append":"","_relevanssi_related_not_related":"","_relevanssi_related_posts":"","_relevanssi_noindex_reason":"","footnotes":""},"categories":[],"tags":[259,258],"tematicas":[736],"territorios":[1064],"destacar_noticias":[1160],"class_list":["post-176303","noticias","type-noticias","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","tag-cuidados","tag-sostenibilidad-de-la-vida","tematicas-feminismos","territorios-estado-espanol","destacar_noticias-portada"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.6 - 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