Idearia 2019 - EJE 1. Ecofeminismo


Conclusiones Eje 1: Construyendo la economía solidaria desde los ecofeminismos


El objetivo de este diálogo y esta puesta en común ha sido reflexionar y debatir sobre cuáles son las ideas fuerza que la economía solidaria necesita incorporar para integrar el ecofeminismo en nuestra forma de entender la economía alternativa.  Se ha constatado que la economía solidaria y los ecofeminismos son dos propuestas de economía crítica que comparten muchas ideas y prácticas. Entre los discursos y las ideas fuerza compartidas se han destacado, al menos tres, como puntos de partida para iniciar y avanzar hacia un proceso de confluencia:

  1. La crítica a un modelo de desarrollo exportado por Occidente donde el bienestar humano y social y el bienestar del planeta se supedita a la acumulación de capital y a un crecimiento constante. Un sistema colonial, racista y machista construido sobre el despojo y los privilegios. La economía solidaria y los ecofeminismos visibilizan y ponen en evidencia el conflicto capital-vida. Tal y como expresa el colectivo venezolano, Las Danta Las Canta: “La dominación de la naturaleza y la dominación de las mujeres son las dos caras de una misma moneda, propia de la civilización patriarcal-capitalista”.
     
  2. Junto a esta crítica, se propone construir otro paradigma civilizatorio, un paradigma que ponga la vida de las personas y del planeta en el centro. Por lo tanto, un nuevo modelo orientado a satisfacer las necesidades humanas en equilibrio con la naturaleza y donde la naturaleza es considerada un ser vivo más con el que dialogamos y convivimos, con el que nos relacionamos.
     
  3. Este paradigma nuevo que deseamos construir (y que estamos construyendo ya con nuestras prácticas) debe partir de la sustentabilidad ambiental, la justicia social y la equidad entre mujeres, hombres y personas diversas.

Por lo tanto, la economía feminista, la economía solidaria y el ecofeminismo deben seguir entretejiendo discursos y prácticas transformadoras anticapitalistas y antipatriarcales, deben ser comprendidas como un poliamor necesario e inevitable. Y en esa relación de esa concepción poliamorosa en proceso, en esa necesidad de entretejerse y co-construirse es preciso tener en cuenta algunos elementos centrales:

  • Los límites del planeta (límites eco-sistémicos) y los límites de las personas (límites humanos).
     
  • La importancia de los cuidados como fundamentales para la vida: trabajos humanos de cuidados, invisibilizados y desvalorizados por la economía patriarcal y capitalista, pero también los trabajos de cuidados ecosistémicos (de la naturaleza).
     
  • La ruptura con la concepción dicotómica del trabajo: productivo y reproductivo. En realidad, necesitamos romper con el pensamiento dual (razón-emoción, público-privado, productora-consumidora…, y pasar a un pensamiento holístico. Importante aquí recordar como desde filosofías ancestrales, la mirada y el sentido del mundo no se construye desde los opuestos en contradicción, sino desde los opuestos complemetarios (día-noche, cielo-tierra) y es precisamente este pensamiento complementario el que conduce hacia la unicidad.

¿Cómo podemos trabajar estas interrelaciones en nuestros territorios? ¿Qué propuestas tenemos para caminar hacia territorios solidarios y ecofeministas?

Frente al “no lugar” en el que se han convertido los territorios, entendidos como meros espacios funcionales al servicio de mercado neoliberal y de la globalización, es necesario repensar y construir estrategias dirigidas a proteger los territorios y los bienes comunes del despojo extractivista y del hiperconsumismo sin origen. Los territorios deben convertirse en espacios de vida con los que dialogamos y nos relacionamos. En esta mirada, el cuerpo de las mujeres debe ser entendido como nuestro primer territorio de defensa ya que el cuerpo mismo se ha vuelto un medio de explotación, el cuerpo para la producción, para el cuidado, para la reproducción…

Estas nuevas miradas al territorio deben tener un enfoque decolonial, deben recuperar una memoria biocultural borrada y silenciada y permitir así rescatar los saberes de las cosmovisiones locales y de las mujeres que han sido históricamente olvidados y arrinconados. Aquí, el ecofeminismo nos ayuda a desvelar el papel de las mujeres en la protección del territorio reivindicando una reconexión con la tierra.

¿Cómo podemos trabajar estas interrelaciones en nuestras organizaciones de la economía solidaria? ¿Qué propuestas tenemos para avanzar hacia organizaciones solidarias más ecofeministas?

El ecofeminismo debe ayudarnos a construir nuestras propuestas empresariales, unas propuestas empresariales que deben buscar la sostenibilidad, la equidad, la justicia social, la democracia…es decir, ¿cómo construimos empresas solidarias que cuidan la vida humana y natural?

  • Respetando los límites (menos es mejor): reducción del consumo energético (auditorías energéticas y uso de energías renovables), formación en cuidado medioambiental (evitar plásticos, fomentar grupos de consumos…); poniendo atención a nuestro uso del transporte e incorporando la movilidad sostenible; planificando nuestro consumo de recursos y materiales; realizando nuestras compras a suministradores y proveedores de proximidad y ecológicos.
     
  • Atendiendo a la centralidad de los cuidados: corresponsabilidad y participación igualitaria en las estructuras, en los equipos, en la toma de decisiones. Mejorar los convenios en relación a vacaciones, flexibilidad laboral, excedencias, horas de cuidado o personales, horas de formación…Prestar atención y visibilizar lo relacional como algo fundamental para el bienestar laboral: cómo nos sentimos en nuestros equipos, en relación con nuestros compañeros y compañeras, prevenir y abordar la resolución de conflictos. Y visibilizar y reconocer todas las tareas que hacen posible la vida de una empresa tanto los trabajos remunerados como los no remunerados, organizar estas tareas, valorarlas, distribuirlas y compensarlas.

En definitiva, queremos una economía solidaria,

Verde que te quiero violeta, Violeta que te quiero verde.