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Por una economía que cuide la vida

Que la sostenibilidad de la vida debiera estar en el centro de todo proceso social, político o económico pareciera ser algo evidente, siquiera por instinto de supervivencia del planeta y del propio ser humano. Sin embargo, el desarrollo del sistema capitalista y, con él, del pensamiento neoliberal, ha conseguido desvalorizar la propia vida. Para el […]

16 febrero 2017
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Que la sostenibilidad de la vida debiera estar en el centro de todo proceso social, político o económico pareciera ser algo evidente, siquiera por instinto de supervivencia del planeta y del propio ser humano. Sin embargo, el desarrollo del sistema capitalista y, con él, del pensamiento neoliberal, ha conseguido desvalorizar la propia vida. Para el capitalismo sólo tiene valor aquella actividad económica, productiva o especulativa, trasladable a una cuenta de resultados, en una cadena interminable de maximización de beneficios ajena a las consecuencias sociales y medioambientales que produce de manera directa o indirecta”.

Así comienza el prólogo de Sostenibilidad de la vida, una publicación de Reas Euskadi que incorpora a los aportes de la Economía Social y Solidaria (ESS) los postulados y propuestas de la Economía Feminista (EFem) y la Ecológica Social, en su búsqueda para generar nuevos marcos económicos, políticos y sociales inclusivos y respetuosos con las personas y el medio, marcos que, en definitiva, cuiden la vida. La ESS es un modelo económico donde, al contrario que en el capitalismo, no se busca la máxima obtención del lucro sino el bienestar de las personas, en un justo y necesario equilibrio con el entorno en que habitan. Desde esta premisa, y tomando como horizonte la Carta de Principios de la Economía Solidaria, se viene trabajando desde hace años para dar respuesta al progresivo deterioro social, económico y cultural que vive la población, fruto de la creciente deshumanización de la economía, de la degradación del medio ambiente y de la calidad de vida, así como a la falta de valores éticos que producen un empeoramiento paulatino del nivel cultural y educacional.

Son muchas las buenas prácticas de ESS que ponen por tanto la vida en el centro, prácticas (y teorías que las promueven y sustentan) que incorporan en todo el circuito económico, desde la producción al consumo, valores como la sostenibilidad, cooperación o reciprocidad. Sin embargo, como apunta Daniela Osorio-Cabrera en el artículo La Economía será solidaria si es feminista, publicado en el dossier de la Revista Pueblos Más allá del capitalismo: economía social y solidaria, aunque la ESS recoge ese cuidado de la vida que tan bien han sabido poner sobre la mesa los movimientos feministas, sigue siendo necesario profundizar en dichos aportes e interacciones. Como establece Osorio-Cabrera “en primer lugar porque los espacios colectivos no están exonerados de la reproducción de jerarquías sociales, incluso cuando sus propuestas así lo exponen. En segundo lugar, surge de la inquietud en relación a los sesgos androcéntricos que han dominado los enfoques y prácticas económicas que incluso permean la ESS. En particular, destacamos la visión productivista de la economía que continúa predominando en sus discursos; nos referimos a la mirada centralizada en los mercados y a las dicotomías que se reproducen constituyendo invisibilidades y jerarquías, en particular con los trabajos que sostienen la vida. Y por último, y muy importante, porque consideramos que es necesario darle mayor valor en nuestras prácticas a los afectos y su potencial transformador”.

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Por todo ello, hace años que son frecuentes los diálogos entre la ESS y la Efem, creándose grupos y comisiones feministas dentro de las redes de ESS para integrar en éstas las propuestas y debates feministas. En Aragón, por ejemplo, el área de cuidados y economía feminista (área trasversal a REAS Aragón, MesCoop y Coop57 Aragón) trabaja porque las entidades pongan la vida en el centro, analizando para ello también las cuestiones que lo dificultan, y promueve espacios de trabajo no patriarcales a partir de relaciones horizontales, equitativas y abierta. Además reflexiona sobre las aportaciones entre ambas corrientes, recogiendo buenas prácticas y apostando por estrategias comunicativas que ponga en valor y en práctica el cuidado. En líneas similares trabaja EcosolFem, grupo estable de investigación sobre Economía Feminista y Solidaria del que forman parte investigadoras de la UPV/EHU y personas y entidades de REAS Euskadi, y que entre otros trabajos ha elaborado la publicación Economía Solidaria y Economía feminista: elementos para una agenda. La agrupación nace a partir del diagnóstico de un “limitado desarrollo teórico y una baja conceptualización de la Economía Solidaria bajo el paradigma de la sostenibilidad de la vida, así como un escaso protagonismo de las entidades generadoras de pensamiento a través de la acción. EkoSolFem se propone, además de contribuir a la construcción de discurso crítico en torno a la economía solidaria, incorporando, entre otras, las aportaciones de la economía feminista, ser un grupo de incidencia y acción política dentro de la red y contribuir a la construcción de alternativas socioeconómicas que pongan la vida en el centro,” según establece Zaloa Pérez, integrante y promotora de dicho grupo.

Para seguir profundizando en estas sinergias se convoca el próximo mes de abril la nueva edición de Idearia, encuentro bienal de corte estratégico para el intercambio de conocimientos y propuestas que hagan frente a los desafíos económico-sociales y medio ambientales de nuestro tiempo. La cooperativa IDEAS ha sido su promotora desde su primera edición en 1991, incorporándose hace unos años a dicha organización Reas Red de Redes y recientemente Reas Andalucía y Cerai. Este año se cumplen 13 ediciones y será un momento especial, ya que encuentro, que siempre se ha realizado en Córdoba, cede el testigo a otras ciudades. Como comenta su presidente, Carlos Céspedes, “En los primeros encuentros eran pocas las personas y las organizaciones que se conocían o se identificaban con la Economía Solidaria, e IDEAS prestaba solidariamente sus recursos. Afortunadamente, la economía solidaria está emancipada y cualquier territorio es capaz de organizar este encuentro, por lo que es momento de dejar que viaje por otras realidades territoriales.

Como colofón pues a esta trayectoria, Idearia se hace eco del trabajo recorrido y por recorrer en este cruce de caminos entre la ESS y Efem y, bajo el lema “Por una economía que cuide la vida”, centra tan significativo encuentro en el debate entre ambas corrientes. Como afirma Susana Ortega, integrante del comité organizador, “En REAS queremos impregnar del discurso feminista el discurso y la comunicación de la economía solidaria: el día a día de nuestras organizaciones, los espacios comunes de decisión, los eventos que montamos en común como este y hacia fuera en la sociedad… Seguimos formándonos y trabajando para conseguir que las entidades de la ESS de REAS puedan poner la vida en el centro y generar entre todas espacios de trabajo no patriarcales. Idearia es el espacio perfecto para seguir avanzando juntas”.

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