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	<title>brecha salarial archivos - economiasolidaria.org</title>
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	<description>El portal de la Economía Solidaria</description>
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		<title>Informe Las brechas salariales de las grandes empresas</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/recursos/informe-las-brechas-salariales-de-las-grandes-empresas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 Jan 2026 12:03:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Banco Santander]]></category>
		<category><![CDATA[brecha género]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="800" height="533" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/01/Oxfam-InuruID-378056-Espana-2024-10-09.webp" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" fetchpriority="high" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/01/Oxfam-InuruID-378056-Espana-2024-10-09.webp 800w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/01/Oxfam-InuruID-378056-Espana-2024-10-09-480x320.webp 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 800px, 100vw" /></figure>Las grandes empresas disparan las desigualdades: sus directivos cobran 111 veces más que el salario medio Un nuevo informe de Oxfam Intermón analiza la desigualdad salarial en las 40 mayores empresas españolas durante 2024. El promedio en la retribución de la persona mejor pagada en estas compañías fue de 4,4 millones de euros en 2024. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="800" height="533" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/01/Oxfam-InuruID-378056-Espana-2024-10-09.webp" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/01/Oxfam-InuruID-378056-Espana-2024-10-09.webp 800w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2026/01/Oxfam-InuruID-378056-Espana-2024-10-09-480x320.webp 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 800px, 100vw" /></figure><h2><span id="hs_cos_wrapper_name" class="hs_cos_wrapper hs_cos_wrapper_meta_field hs_cos_wrapper_type_text" data-hs-cos-general-type="meta_field" data-hs-cos-type="text">Las grandes empresas disparan las desigualdades: sus directivos cobran 111 veces más que el salario medio</span></h2>
<ul>
<li>Un nuevo informe de Oxfam Intermón analiza la desigualdad salarial en las 40 mayores empresas españolas durante 2024.</li>
<li>El promedio en la retribución de la persona mejor pagada en estas compañías fue de 4,4 millones de euros en 2024.</li>
<li>La brecha salarial de género en sueldos medios alcanzó el 18,2%. Para ganar lo mismo, las mujeres tendrían que trabajar cada día 1,5 horas más que los hombres.</li>
<li>Vídeo con <a href="https://link.mediaoutreach.meltwater.com/ls/click?upn=u001.iYlod4WmMNPTfhl-2B9-2Fl7hOTMDQrVVSN4ZQyr3uNzHOv6nC3g0gsJjM83Dn-2BTs48x2eQU8DznhES4aC0XPW-2BXEvBrCPIDGJ2ly2iatj79jEg-3DM81r_uTb9ENY3cwT0MHc41UO6JIEIwKZ9wgI55DxRw-2FuP61qMtxNNEv24Rzf4ScsczN6NgtRiQRwM-2FLL-2BpK4CxDq3ReJkP0NLcyG3h0-2FOB-2F985FzoWmqAFie35bzqsmX6IGWvsZgiZpZ5EmQkewEwHBeUvVO7zDqZrO14MP1Y9WCIP9pRReFgOiBbzotiBx4PySiCr5-2FnMcySv2-2BWcRzoCSE7Y67dELw2cd4nssVcjywtIOYtxQEi0bLgHsl4hB5a72PQwEXbsju9M-2F7vX06bjx-2Fng-2B3GJMIpYg5lZZd-2Fg7EvxI-2F4tGdAuPYDIYqHBc2S2iGCZyzZWhr6PFyUvs82GGgKGR2S9PPcfUwYGEIfDhlwYBqiZYcHHHzeA0zV7XHT7SSp2Dow1Hck61e4kq7I7UT4EA-3D-3D">declaraciones de Miguel Alba</a>, autor del informe.</li>
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<p>Las 40 mayores empresas españolas mantienen y amplían brechas salariales extremas. Según un nuevo informe de Oxfam Intermón publicado hoy, el salario más alto en estas compañías es en <strong>promedio 111 veces superior a la nómina media</strong>. En base a esta relación salarial, una persona con un sueldo intermedio tendría que trabajar más de un siglo para igualar lo que gana el máximo ejecutivo en un año.</p>
<p>El informe <em><strong>Las brechas salariales de las grandes empresas</strong></em>, elaborado a partir del análisis de las 40 mayores compañías españolas cotizadas por nivel de ingresos durante 2024, también muestra que, pese al sólido crecimiento económico -un 4,74% anual de media desde 2020-, esta mejoría <strong>no se traslada a la mayoría de las personas trabajadoras</strong>. Uno de los factores que lo explica es la amplia presencia de <strong>sueldos bajos</strong> en distintos sectores del mercado laboral, junto con la <strong>elevada desigualdad de renta</strong>: mientras en la Unión Europea el 10% con mayores ingresos recibe 7,5 veces más que el 10% con menores ingresos, en España esta relación asciende a <strong>9,6 veces</strong>.</p>
<p>El análisis alerta sobre las enormes diferencias salariales en las grandes compañías. <strong>Una de cada tres empresas analizadas supera las 100 veces de distancia</strong> entre el sueldo más alto y el medio. En algunos casos la brecha es aún mayor: <strong>Prosegur alcanza las 395 veces</strong>, seguida de <strong>Inditex con 364 veces,</strong> y <strong>CIE Automotive con 319 veces</strong>.</p>
<p>“Las empresas deben ser actores decisivos para contribuir que exista <strong>menor desigualdad</strong>. En el caso de la mayoría de grandes compañías, esto dista mucho de la realidad.<strong> </strong>Resulta imprescindible abordar públicamente a partir de <strong>qué límite las diferencias salariales</strong> no están justificadas y disparan la desigualdad económica”, afirma Miguel Alba, autor del informe y responsable de Sector Privado y Desigualdad de Oxfam Intermón.</p>
<p><strong>Salarios bajos, dificultad para vivir con dignidad </strong></p>
<p>Según detalla el informe, este escenario convive con salarios muy reducidos y con un mercado laboral en el que <strong>la mitad de las personas asalariadas cobra como máximo una vez y media el salario mínimo, es decir, 24.124 euros anuales.</strong> Todo ello en un momento de alza de los precios de la vivienda e inflación, sobre todo en productos de alimentación, que complica aún más a los hogares de menor renta hacer frente a gastos vitales. Esta combinación explica que casi una de cada tres personas, <strong>el 30% de la población española</strong>, declare que sus ingresos no le permiten <strong>vivir con dignidad. </strong>Aunque quienes trabajan en grandes corporaciones perciben de media <strong>salarios un 63% superiores</strong> al promedio nacional, es precisamente en estas empresas donde <strong>más se agranda la distancia interna.</strong></p>
<p><strong>Las brechas se disparan en la alta dirección</strong></p>
<p>Las cifras de la alta dirección refuerzan esta tendencia tan desigual: el promedio de la remuneración anual de la persona mejor pagada en estas grandes compañías alcanzó los <strong>4,4 millones de euros</strong> en 2024. En un 37,5%, el sueldo más alto superó los 5 millones de euros, y en un 7,5% rebasó los 10 millones de euros. Iberdrola lidera la lista con <strong>14,2 millones de euros</strong>, seguida por el Banco Santander, con 13,8 millones de euros, y por Inditex, con 11,2 millones de euros. Además, en el 32,5% de las compañías, los miembros de la alta dirección cobraron más de un millón de euros anuales de media, y en el 15% retribuyeron a los miembros de sus Consejos de Administración por encima del millón de euros anual. <strong> </strong></p>
<p><strong>Marcada brecha de género</strong></p>
<p><strong>La brecha de género añade otra capa de desigualdad.</strong> En las grandes empresas analizadas, las mujeres ganaron de media un <strong>8,16%menos que los hombres por el mismo trabajo durante 2024</strong>. Si se comparan los sueldos medios entre hombres y mujeres, la diferencia asciende al <strong>18,2%. </strong>Esta brecha no sólo se debe a que las trabajadoras reciben un menor salario que sus compañeros en puestos equivalentes, sino también que hay una menor presencia femenina en los puestos y cargos mejor remunerados. Este porcentaje se acerca a la cifra a nivel nacional que es de un 19%. En la práctica, esto implica que <strong>las mujeres tienen que trabajar una hora y media más que los hombres cada día para ganar lo mismo, en lo que respecta a trabajos remunerados.</strong></p>
<p>“Resulta muy decepcionante ver que compañías que se consideran referentes empresariales aún <strong>arrastren una lacra como la discriminación salarial por género</strong> y no garanticen unas condiciones retributivas igualitarias. No sólo es una realidad que afecta a las mujeres que trabajan en ellas, sino que proyecta un mensaje muy desalentador al resto de la sociedad”, asegura Alba.</p>
<p><strong>Recomendaciones para una redistribución justa</strong></p>
<p>Ante este diagnóstico, Oxfam Intermón recuerda que el <strong>68% de la ciudadanía considera que las empresas tienen capacidad para reducir la desigualdad</strong>, pero la mayoría no estructura sus prácticas para lograrlo.  Por ello, la organización pide al Gobierno medidas clave para avanzar hacia un sistema más equilibrado: <strong>establecer una ratio máxima de 1 a 20</strong> entre el salario más alto y el mediano, reforzar la transparencia retributiva con indicadores obligatorios y auditados, mejorar la calidad del empleo y adoptar medidas efectivas para cerrar la brecha salarial entre mujeres y hombres.</p>
<p>Oxfam Intermón reclama además <strong>modelos de gobernanza empresarial más democráticos</strong>, que integren a las personas trabajadoras en la toma de decisiones y en el reparto equitativo de beneficios.</p>
<p>“Este sistema de <strong>desigualdad extrema es incompatible con una economía que beneficie al conjunto de la sociedad</strong>. Si queremos que la prosperidad llegue a quienes la hacen posible, las grandes empresas deben revisar cómo distribuyen la riqueza que generan y apostar por políticas salariales más justas”, concluye Alba.</p>
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<p>Descarga el informe <a href="https://link.mediaoutreach.meltwater.com/ls/click?upn=u001.iYlod4WmMNPTfhl-2B9-2Fl7hOTMDQrVVSN4ZQyr3uNzHOsonxZWKjLkQf-2F4sGJdX-2BeXGHX33U5Hg7-2FPKr3ndsbLxOpBj3xRht2vgLfuYexzSgE-3DbeHa_uTb9ENY3cwT0MHc41UO6JIEIwKZ9wgI55DxRw-2FuP61qMtxNNEv24Rzf4ScsczN6NgtRiQRwM-2FLL-2BpK4CxDq3ReJkP0NLcyG3h0-2FOB-2F985FzoWmqAFie35bzqsmX6IGWvsZgiZpZ5EmQkewEwHBeUvVO7zDqZrO14MP1Y9WCIP9pRReFgOiBbzotiBx4PySiCr5-2FnMcySv2-2BWcRzoCSE7Y67dELw2cd4nssVcjywtIOYlB1N11jjGW9YewPKp70vh59uFoiQYgl8lMdC2K1-2Fm9KZ6O3j9wDft4f34gq1PIqvfSaWEq4C4hWb5c0WVQT-2FcPDeloJHoip5P0-2FIcEboWTivNhGeC4y5H7egdkyK1ogver7kSz9kpPrEYHg3itjNnBTgTAJ8oWXdXUoH7Cpukgw-3D-3D" target="_blank" rel="noopener"><strong>Las brechas salariales de las grandes empresas.</strong></a></p>
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		<title>¿Qué se para si se para la Economía Solidaria?</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/que-se-para-si-se-para-la-economia-solidaria/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Mar 2022 15:31:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Auditoría Social]]></category>
		<category><![CDATA[brecha salarial]]></category>
		<category><![CDATA[Buenas Prácticas Colectivas]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="1960" height="1103" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/03/3A2XGDUSQBEJBLS5X5DWOMFARQ.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/03/3A2XGDUSQBEJBLS5X5DWOMFARQ.jpg 1960w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/03/3A2XGDUSQBEJBLS5X5DWOMFARQ-1280x720.jpg 1280w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/03/3A2XGDUSQBEJBLS5X5DWOMFARQ-980x552.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/03/3A2XGDUSQBEJBLS5X5DWOMFARQ-480x270.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 1960px, 100vw" /></figure>Las empresas bajo este modelo financiero alternativo llevan años trabajando en la brecha de género y en mejorar las políticas de conciliación, desde el firme convencimiento de que el cambio será feminista o no será]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="1960" height="1103" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/03/3A2XGDUSQBEJBLS5X5DWOMFARQ.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/03/3A2XGDUSQBEJBLS5X5DWOMFARQ.jpg 1960w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/03/3A2XGDUSQBEJBLS5X5DWOMFARQ-1280x720.jpg 1280w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/03/3A2XGDUSQBEJBLS5X5DWOMFARQ-980x552.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/03/3A2XGDUSQBEJBLS5X5DWOMFARQ-480x270.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 1960px, 100vw" /></figure><p><em>Artículo de Blanca Crespo Arnold, responsable de comunicación, para el Blog Planeta Futuro de El País</em></p>
<p>Corría el año 2017 cuando comenzó a gestarse el primer paro internacional feminista a escala mundial, antesala de la que fuera <a href="https://elpais.com/economia/2018/03/08/actualidad/1520545956_654616.html">la primera huelga feminista global de 2018</a>. Uno de los lemas centrales de estas primeras convocatorias, así como de otras que le siguieron, era el ya clásico “Si nosotras paramos, se para el mundo”: un llamamiento a las mujeres a detener sus respectivos trabajos en el empleo y de cuidados para visibilizar así la inviabilidad de la vida sin estas labores productivas y reproductivas.</p>
<p>Pero ¿Cómo se visibilizan los intentos por superar algunas de las demandas de estas movilizaciones, tales como acabar con la brecha de género o mejorar las políticas de conciliación, los otros 364 días del año? Las empresas de la <a href="https://www.economiasolidaria.org/economia-solidaria/">Economía Solidaria</a> llevan años trabajando en ello, desde el firme convencimiento de que su movimiento “será feminista o no será”. Por ello, la campaña de <a href="https://www.economiasolidaria.org/auditoria-social-2021/">auditoría social</a>, que evalúa las prácticas de estas empresas conforme a los valores de una <a href="https://www.economiasolidaria.org/carta-de-principios-de-la-economia-solidaria/">carta de principios</a> –espina dorsal de este movimiento y modelo económico alternativo–, <a href="https://elpais.com/elpais/2019/11/12/alterconsumismo/1573564266_444869.html">desde 2018</a> incorpora a este análisis una mirada feminista cuyo resultado es un informe anual con perspectiva de género respecto estas prácticas empresariales.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="YouTube video player" src="https://www.youtube.com/embed/U2JdjFfB6o0?start=1" width="560" height="315" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p><a href="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/11/INFORME-BS_AS-GENERO-REAS-RDR_2021.pdf">Estas gafas violetas sobre la práctica económica</a> de quienes no buscan en su actividad empresarial el lucro y la acumulación, sino ganarse el pan mirando por el bien común, nos revela que es posible contar con políticas inclusivas. También que el 96% de las empresas use un lenguaje inclusivo o que cerca de un 60% cuente con planes de igualdad y protocolos para prevenir el acoso sexual. Como también nos muestra su alto compromiso con la conciliación y la corresponsabilidad, como confirma que el 76% de las empresas incorpore medidas de conciliación, así como que el 82% genere espacios de atención emocional y cuidados.</p>
<p>Y para muestra, un botón, porque el papel todo lo aguanta y las estadísticas más. Y como esta otra economía busca poner en el centro a las personas, ¿qué mejor que experiencias concretas para ilustrar estas buenas prácticas y hacer, dicho sea de paso, algo más cercano este modelo económico? Al cuestionar de raíz las lógicas sistémicas se nos hace a veces incomprensible dentro de los marcos culturales dominantes.</p>
<p>Tenemos así el ejemplo de <a href="https://tiebelcooperativa.com/">Tiebel S. Coop</a>, compañía de iniciativa social para la prestación de servicios de limpieza profesional, formación ocupacional y orientación laboral cuyo objetivo es, en último término, generar empleo, preferentemente para la mujer. Marta Esteban Tolón, una de sus integrantes, nos comentaba en el <a href="https://www.youtube.com/watch?v=z0bs3jH6gDc">acto de presentación</a> de la campaña de Auditoría Social de 2022 cómo, gracias a esta herramienta de análisis, detectaron la existencia de brecha salarial. Comprobaron que los hombres, a pesar de tener la categoría de limpiador, estaban disponibles para trabajar en días festivos, por lo que su remuneración se veía incrementada por esos pluses.</p>
<div id="attachment_152911" style="width: 1034px" class="wp-caption aligncenter"><p id="caption-attachment-152911" class="wp-caption-text">Participantes de la II Feria de Economía Feminista en el Matadero de Madrid, en mayo de 2018.<br />REAS MADRID</p></div>
<p>Este reciente descubrimiento de brecha salarial les ha activado en la búsqueda de fórmulas para combatirla y reforzar otras acciones para el fomento de la corresponsabilidad que llevan años efectuando. Tiebel organiza varias salidas al año del personal laboral con sus parejas y familias. Son encuentros donde, además de actividades deportivas para promover una vida saludable, se realizan actividades para trabajar la igualdad: como algunos juegos con tarjetas donde se fomenta la corresponsabilidad, dinámicas para pintar y visibilizar las tareas que hace cada cual en casa o un <i>Party &amp; Co</i>, un juego de mesa con preguntas y pruebas de mímica sobre cuestiones de igualdad. Según las propias trabajadoras de la cooperativa, todas estas dinámicas han supuesto significativos cambios en sus hogares.</p>
<blockquote><p>El 60% de las empresas de la economía solidaria cuentan con planes de igualdad y protocolos para prevenir el acoso sexual</p></blockquote>
<p>Para promover, asimismo, la plena participación y atender también a necesidades afectivas y emocionales, encontramos iniciativas como la de <a href="https://www.colaborabora.org/">ColaBoraBora</a>, cooperativa que ha desarrollado un mecanismo llamado Guardianas de la Participación para asegurar una participación distribuida y corresponsable en decisiones y reflexiones internas. Se trata de una serie de reuniones a lo largo del año, organizadas de forma rotativa por cada persona trabajadora –una es la responsable de la organización y otra está de apoyo–, que abordan aspectos tanto productivos como reproductivos, analizándose así cuestiones como: el dinero (cuánto se necesita facturar, los salarios…), las estrategias (para planificar, identificar ámbitos, clientes y alianzas prioritarias), los aprendizajes (qué se ha aprendido y sobre qué gustaría aprender) y la vida (cuestiones más relacionales, emocionales, de cuidados, de aspiraciones&#8230;).</p>
<p>En estas reuniones, como comenta Ricardo Antón, uno de sus integrantes, tratan también “de jugar con los formatos y las metodologías” incorporando dinámicas lúdicas, paseos y otras actividades creativas colectivas. “Sobre todo,<a href="https://www.mugarikgabe.org/viajandoporloinvisible/wp-content/uploads/sites/5/2017/07/Viajando-Colaborabora-Pionera.pdf"> las reuniones de aprendizajes y vida</a> suelen generar algún tipo de imagen, objeto, tótem o elemento simbólico que pasa a estar presente en el imaginario del espacio de la oficina. Y normalmente terminan con una comida o con un momento más distendido”. Según Antón, estos son los momentos más formales que usan para tratar estos temas, pero si es preciso también se les dedica atención dentro de las asambleas generales de trabajo que se realizan semanalmente.</p>
<p>A partir de esto, y tomando prestada la proclama feminista de paro mundial, nos preguntamos ante <a href="https://elpais.com/noticias/dia-internacional-mujer/">este 8M</a> ¿Qué pasaría si la Economía Solidaria parara? Aún siendo conscientes del limitado impacto de este modelo económico, que no en vano supone más de un 10% del PIB en el marco del tronco común de la Economía Social, nos preguntamos si no perderíamos importantes referentes para lograr empresas más feministas.</p>
<p>El valor de las cosas –y de esto saben mucho las gentes de la Economía Solidaria y del consumo responsable que promueve–, no es siempre el más evidente ni tampoco se mide solo en términos cuantitativos. No debería medirse al peso la existencia, por ejemplo, de una <a href="https://www.fiarebancaetica.coop/">banca ética y democrática</a>, de <a href="https://www.unionrenovables.coop/">cooperativas de energía renovable</a>, de <a href="https://somosconexion.coop/">servicios de telefonía conscientes,</a> de <a href="https://elpais.com/planeta-futuro/alterconsumismo/2022-02-02/macrogranjas-en-el-super-no-en-todos.html">supermercados cooperativos</a> y de una amplia lista de servicios y productos cuyas proveedoras no solamente se declaran feministas, sino que abogan por la justicia social y la sostenibilidad más allá del greenwashing. Al contrario, el mero hecho de existir y demostrar que es posible hacerlo bajo esos valores ya supone una valiosa fuente de inspiración cuya estela no solo deberíamos seguir, sino reconocer y apoyar, por el impacto cualitativo del ejemplo que supone.</p>
<p>Y queda camino por hacer, claro está. Hay muchos retos aún en el horizonte; desde la mera escalabilidad del modelo a la profundización de estos análisis y sus mejoras derivadas para hacer las empresas de la Economía Solidaria aún más habitables. Como recoge el propio <a href="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/11/INFOGRAFIA_DE_GENERO_2021-BAJA-RES.pdf">informe de género de la Auditoría Social</a>, necesitamos seguir trabajando por la equidad de género e incrementar, entre otras cuestiones, el número de mujeres trabajadoras en cargos societarios o de responsabilidad (actualmente superior a los de la economía convencional, pero mejorable desde nuestro punto de vista y objetivos de equidad de género).</p>
<p>Como también queda mucho para permear y tejer alianzas con grupos y sectores que están siendo punta de lanza de algunas de las luchas laborales y feministas de referencia, como <a href="https://elpais.com/opinion/2022-01-31/necesaria.html">las kellys</a>, las envasadoras hortofrutícolas y las trabajadoras de hogar. Quede cuanto menos este reconocimiento como tímido paso para ello.</p>
<p>Quienes nos reconocemos como activistas de lo económico, esto es, quienes creemos que el modelo y nuestro papel como productoras y/o consumidoras es determinante para construir otros marcos, no solo financiero, sino también políticos y sociales, más justos y sostenibles, creemos que nos es posible escindir nuestras proclamas, en este caso feministas, del sistema que nos cobija (o explota más bien…). Por ello, es quizás momento de <a href="https://elpais.com/elpais/2021/03/03/alterconsumismo/1614808611_927219.html">visibilizar también estas otras realidades</a> que en lo económico, pero con voluntad completa de transformación social, están trabajando a diario bajo las premisas de los feminismos, haciéndolas suyas, nutriéndose de ellas. Porque es en esta unión y este sentimiento común de quienes estamos aquí y allá aportando nuestro granito, feminista, ecologistas, social y solidario, cuando sin duda podemos decir que si queremos, cambiamos el mundo.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<item>
		<title>Así contribuye la Economía Social y Solidaria a cerrar la brecha salarial</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/asi-contribuye-la-economia-social-y-solidaria-a-cerrar-la-brecha-salarial/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Apr 2021 08:01:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Balance social]]></category>
		<category><![CDATA[brecha salarial]]></category>
		<category><![CDATA[Equidad de Género]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="1500" height="1000" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/04/trabajar-con-cuidado-2.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/04/trabajar-con-cuidado-2.jpg 1500w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/04/trabajar-con-cuidado-2-1280x853.jpg 1280w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/04/trabajar-con-cuidado-2-980x653.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/04/trabajar-con-cuidado-2-480x320.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 1500px, 100vw" /></figure>La ley de igualdad retributiva, que entra en vigor este miércoles, llevará a las empresas la obligación de registrar sus salarios y velar por la igualdad de las retribuciones a sus plantillas, un aspecto en el que la economía social va por delante.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="1500" height="1000" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/04/trabajar-con-cuidado-2.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/04/trabajar-con-cuidado-2.jpg 1500w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/04/trabajar-con-cuidado-2-1280x853.jpg 1280w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/04/trabajar-con-cuidado-2-980x653.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/04/trabajar-con-cuidado-2-480x320.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 1500px, 100vw" /></figure><p>La diferencia en los salarios entre hombres y mujeres en la economía mercantil es de 20 puntos porcentuales, mientras que en la economía social y solidaria es de seis puntos, un cambio significativo a cuyo borrado debería contribuir la ley de igualdad retributiva que entra en vigor este miércoles, seis meses después de la aprobación del Real Decreto de Igualdad Retributiva entre mujeres y hombres <a href="https://www.elsaltodiario.com/laboral/plan-no-firma-patronal-auditar-sueldos-para-cerrar-brecha-salarial">pese a las reticencias de la patronal</a>.</p>
<p>El texto impone por ley la transparencia retributiva y la obligación de igual retribución por igual trabajo. La principal herramienta de esta ley es un “registro retributivo” donde las empresas deberán consignar las percepciones del total de la plantilla, desglosadas por sexo, así como la media aritmética y la mediana de lo percibido por cada uno de estos conceptos en cada grupo profesional, categoría profesional, nivel, puesto o cualquier otro sistema de clasificación aplicable, especifica el texto de la ley.</p>
<blockquote><p>En la economía social, las mujeres cobran un 6 % menos que sus compañeros varones mientras que en la economía mercantil este porcentaje es de un 20 %</p></blockquote>
<p>Pero no, no se trata de que desde este miércoles puedas cotillear la nómina a tus compañeros y compañeras, sino que la empresa deberá facilitar a la representación de los trabajadores a las personas trabajadoras —si no tienen representación— las diferencias porcentuales en las retribuciones promediadas de hombres y mujeres, que también deberán estar desagregadas en atención a la naturaleza de la retribución y el sistema de clasificación aplicable.</p>
<p>La ley de igualdad retributiva se suma al decreto que regula los planes de igualdad en las empresas, dos herramientas que el Gobierno presentó como parte de un <a href="https://www.lamoncloa.gob.es/consejodeministros/resumenes/Paginas/2020/131020-cministros.aspx">paquete para garantizar la plena igualdad entre mujeres y hombres en el entorno laboral.</a></p>
<p>Sin embargo, aunque estas medidas pueden pillar de nuevas a muchas empresas, la economía social y solidaria tiene ya una trayectoria amplia en vigilar la igualdad de género en sus organizaciones, un trabajo que se ve reflejado en diferentes indicadores.</p>
<h2><strong>Menor brecha salarial</strong></h2>
<p>Las brechas salariales de género en la economía social son notablemente inferiores a las observadas en la economía mercantil. En la economía social, las mujeres cobran un 6 % menos que sus compañeros varones mientras que en la economía mercantil este porcentaje es de un 20 %. Las brechas salariales de género se incrementan con la edad, tanto en la economía social como en la mercantil, pero son inferiores siempre en la economía social. Cabe señalar que las mujeres menores de 25 años tienen un salario ligeramente superior al de sus compañeros varones, y que este hecho se explica muy posiblemente por una mayor cualificación.</p>
<p>Son datos recogidos en el informe «<em>Análisis del impacto socioeconómico de los valores y principios de la economía social en España</em>«, del que son coautoras las investigadoras de la Universidad Rey Juan Carlos Rosa Belén Castro Núñez y Rosa Santero Sánchez, quienes explican a El Salto algunos factores que ayudan a poner en contexto este dato contundente.</p>
<p>En primer lugar, los salarios en la Economía Social y Solidaria tienen una distribución más corta, explica Santero Sánchez. “Es decir, entre los que menos ganan y los que más ganan hay una diferencia más pequeña que cuando te vas de la economía social o, dicho de otro modo, los salarios más altos de la economía social están casi siempre a años luz de los salarios más altos de fuera de la economía social”. Por otra parte, estos datos no pueden desligarse de la especialización productiva que en la economía social lleva aparejados unos salarios menores en su conjunto, “no porque se pague menos en sí por ser economía social sino porque los sectores donde tiene mayor peso la economía social son sectores que por otra razones tienen salarios menores, como el cuidado o la educación”, añade Castro Núñez.</p>
<h2><strong>Más participación de las mujeres en la toma de decisiones</strong></h2>
<p>Las investigadoras creen que la menor brecha salarial que se da en la economía social se explica, entre otros factores, por la mayor participación de las mujeres en la toma de decisiones. Como analizan en <a href="https://www.mdpi.com/2071-1050/12/12/5192">Social Economy, Gender Equality at Work and the 2030 Agenda: Theory and Evidence from Spain</a>, el empleo de mujeres en las entidades de la economía social implica un mayor grado de feminización de la toma de decisiones, lo que contribuye a la reducción del fenómeno del techo de cristal, mantienen las autoras.</p>
<p>Su trabajo estima que las mujeres representan el 32,9% de los puestos de toma de decisiones en la economía social, lo que supone una diferencia de 10 puntos porcentuales sobre la obtenida por las empresas de la economía mercantil, donde el porcentaje es del 22,2%. En el periodo que analizaron, se encontraron con que siempre que se producía un cambio de puesto de trabajo, las probabilidades de que el nuevo puesto implique una mejora en la categoría laboral son mayores en la economía social que en las empresas tradicionales.</p>
<p>Las mujeres representan el 32,9% de los puestos de toma de decisiones en la economía social, lo que supone una diferencia de 10 puntos porcentuales sobre la obtenida por las empresas de la economía mercantil “Los trabajadores y trabajadoras en la economía social están en una organización donde la gestión puede no ser compartida, pero sí las decisiones se toman de otra manera por principio y eso sin duda mejora las condiciones laborales en general, y en particular las de las mujeres”, reflexiona Castro Nieto.</p>
<h2><strong>Empleo más estable</strong></h2>
<p>Sobre otros dos factores que afectan a la calidad del empleo de las mujeres, la parcialidad y la temporalidad, las investigadoras explican por qué han preferido utilizar en su análisis otro factor: la estabilidad. Castro Nieto explica que en España se da un uso amplio de la temporalidad “al que no escapa la economía social”. Sí se diferencia de manera significativa, dice, en estabilidad. La conclusión de su estudio es que en la economía social hay mayor estabilidad, es decir, las personas que trabajan en economía social tienen menos episodios de paro y relaciones laborales más largas y, en ese aspecto, las entidades de la economía social muestran una mayor igualdad de género en términos de acceso a empleos más estables y no se aprecia diferencia entre mujeres y hombres en este aspecto.</p>
<p>Además, los datos de la economía social también muestran menores diferencias de género en cuanto a las contrataciones a tiempo completo y parcial. Para Castro Nieto, “la estabilidad y la menor brecha salarial muestran una idea común desde dos perspectivas diferentes, que es una de las ideas inherentes a estas organizaciones”. Para su compañera Rosa Santero, “decir que la economía social puede cerrar la brecha salarial es pretencioso, pero sí contribuye a reducirla”.</p>
<h2><strong>Herramientas propias de control: el balance social</strong></h2>
<p>La economía social cuenta con sus propias herramientas de control antes de que las leyes obligaran a ello. En 2015, la la <a href="https://www.reasred.org/">Red de Redes de Economía Social y Solidaria (REAS)</a> puso en marcha una herramienta a la que llaman “balance social” y que desde entonces toma el pulso a la economía social y solidaria de todo el Estado. Desde entonces, esta herramienta se ha consolidado como instrumento para analizar el cumplimiento de los seis principios sobre los que sustentan las organizaciones de esta red: el último informe, presentado en 2020 con datos de 2019, recoge datos de cerca de 500 entidades que engloban a más de 200.00 personas.</p>
<p>Sin embargo, la idea viene de antes de 2015. Los primeros informes de balance social los firma REAS &#8211; Euskadi en 2007. Luego, le siguieron otros territorios como Navarra, Catalunya, Aragón y Madrid.</p>
<p>María Atienza, integrante de REAS y voluntaria de Economistas Sin Fronteras, explica que se trata de medir “aspectos más allá de los puramente económicos para autoevaluarnos en cuanto a los seis principios de la economía solidaria”. Esos principios, recogidos en la Carta de Principios de la Economía Social y Solidaria, son los de equidad, trabajo como elemento clave en la vida de las personas, sostenibilidad ambiental, cooperación, modelo económico sin ánimo de lucro y compromiso con el entorno.</p>
<blockquote><p>María Atienza (REAS): “En la Economía Social y Solidaria tenemos una brecha reducida, pero es que además ponemos herramientas para frenarla”</p></blockquote>
<p>Gracias a estas auditorías, subraya Atienza, se han normalizado las mediciones para controlar que se cumple efectivamente el principio de equidad. “Para empezar, en la economía social y solidaria tenemos una brecha reducida, pero es que además ponemos herramientas para frenarla”, dice Atienza, que cree que el principio de transparencia que viene a imponer el decreto de igualdad retributiva está consolidado en la economía social y solidaria. “En ese sentido estamos bien y además vamos más allá de la norma, por lo que ahora estamos en otro proceso que es el de depurar y mejorar cómo medimos”, asegura.</p>
<p>Uno de los retos, concreta, es medir la cualitativo, y no solo los aspectos cuantitativos, algo en lo que coinciden las investigadoras de la URJC, que llaman la atención sobre la paradoja que supone medir parámetros de la economía social “con herramientas que se crearon para ensalzar la economía mercantil”. En ese sentido, señalan la existencia de<a href="https://www.elsaltodiario.com/laboral/trabajar-con-cuidado"> una mayor preocupación por establecer medidas de conciliación en la economía social.</a></p>
<p>Atienza señala una iniciativa concreta: <a href="https://encuestatiempo.ecosfron.org/#/encuesta">Visibilizar lo invisible</a>, una app que ha puesto en marcha Economistas Sin Fronteras dirigida a la ciudadanía en general y que tiene como objetivo poner en valor el tiempo dedicado a los cuidados.</p>
<blockquote><p>“Creo que los decretos de planes de igualdad y de igualdad retributiva son un paso adelante, pero para mí está claro que en la economía solidaria existe una preocupación desde hace mucho tiempo, por lo que nos hemos adelantado a normas como estas, porque tenemos integrado que la economía solo es solidaria si es feminista”, concluye.</p></blockquote>
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