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	<title>Consumismo archivos - economiasolidaria.org</title>
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	<description>El portal de la Economía Solidaria</description>
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		<title>Brenda Chávez: “El consumo es un desmovilizador social, es el opio del pueblo”</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/recursos/brenda-chavez-consumo-desmovilizador-social/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Jul 2025 17:46:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[Economía Social y Solidaria]]></category>
		<category><![CDATA[El Salto]]></category>
		<category><![CDATA[entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[masculinidad tóxica]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="900" height="509" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/07/Brenda-chavez-consumismo-salto-radio.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" fetchpriority="high" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/07/Brenda-chavez-consumismo-salto-radio.jpg 900w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/07/Brenda-chavez-consumismo-salto-radio-480x271.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 900px, 100vw" /></figure>Segunda entrevista del programa Río Arriba en formato podcast y vídeo donde hablamos de consumismo, Trump, gastos de recursos, economía social, clases medias y mucho más.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="900" height="509" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/07/Brenda-chavez-consumismo-salto-radio.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/07/Brenda-chavez-consumismo-salto-radio.jpg 900w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2025/07/Brenda-chavez-consumismo-salto-radio-480x271.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 900px, 100vw" /></figure><p>Segunda entrevista de <a href="https://www.youtube.com/playlist?list=PLx1edtnNg2zq0uN77WKpYrrQjwRIX5VmW" target="_blank" rel="noopener">Río Arriba</a>, el programa de entrevistas de El Salto TV, en formato podcast donde hablan con Brenda Chávez sobre consumismo, las consecuencias de dicho consumo, masculinidades tóxicas como las de Trump, mundo rural, consumo responsable, comunicación, economía social y solidaria y mucho más.</p>
<p>Brenda Chávez es periodista especializada en sostenibilidad, consumo y cultura. Autora de libros sobre la temática como <i>Tu consumo puede cambiar el mundo</i> (Atalaya, 2017) y Al borde de un ataque de compras (Debate, 2017). Además es colaboradora de El Salto y conduce el podcast <a href="https://www.eldiario.es/carnecruda/consuma-crudeza/" target="_blank" rel="noopener">Consuma Crudeza</a> sobre consumo responsable.</p>
<p>Puedes escucharlo en la <a href="https://www.elsaltodiario.com/rio-arriba/brenda-chavez-consumo-es-un-desmovilizador-social-es-opio-del-pueblo" target="_blank" rel="noopener">web del programa</a>, en el <a href="https://open.spotify.com/show/1fCv3YVi0UwEWORczlUb98" target="_blank" rel="noopener">canal de Spotify</a> o en ivoox.</p>
<p>También disponible en formato vídeo en <a href="https://www.youtube.com/playlist?list=PLx1edtnNg2zq0uN77WKpYrrQjwRIX5VmW" target="_blank" rel="noopener">El Salto TV</a>.</p>
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		<title>10 libros críticos con el modelo de consumo</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/10-libros-criticos-con-el-modelo-de-consumo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Apr 2024 16:09:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[Consumo que Suma]]></category>
		<category><![CDATA[El Salto]]></category>
		<category><![CDATA[Lecturas]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="800" height="600" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2024/04/consumo_cut.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2024/04/consumo_cut.jpg 800w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2024/04/consumo_cut-480x360.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 800px, 100vw" /></figure>"Consumo que suma" recopila diez libros que muestran una visión crítica del modelo y la sociedad de consumo]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="800" height="600" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2024/04/consumo_cut.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2024/04/consumo_cut.jpg 800w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2024/04/consumo_cut-480x360.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 800px, 100vw" /></figure><p>Hace un tiempo recuperábamos este artículo de Isidro Jiménez, <a href="https://www.elsaltodiario.com/consumo-que-suma/10-libros-para-entender-la-sociedad-de-consumo" target="_blank" rel="noopener">en El Salmón Contracorriente</a>, en el que recopilaba diez libros destacados que nos podían ayudar tener una visión crítica del consumo.</p>
<p>Ya entonces, quedaron fuera de la selección títulos importantes, pero además, después se han publicado diversos ensayos, que de una u otra manera, ahondan en esta crítica. Por todo ello, nos hemos propuesto hacer una segunda selección, en la que por supuesto faltarán muchos libros interesantes, pero que, en cualquier caso, sirve como orientación para quien quiera profundizar en estos temas.</p>
<h3><a href="https://capitanswing.com/libros/cobalto-rojo/" target="_blank" rel="noopener">COBALTO ROJO. EL CONGO SE DESANGRA PARA QUE TÚ TE CONECTES</a>. Siddharth Kara, 2024</h3>
<p>El cobalto es un componente fundamental de las baterías recargables de litio que alimentan nuestros teléfonos móviles, tabletas, ordenadores portátiles&#8230; Aproximadamente el 75% de este mineral se extrae en el Congo, ocasionando en este país graves impactos ambientales y sociales, como desplazamientos forzosos de la población local, que a su vez terminan como «mineros artesanales», que sin unas condiciones laborales mínimas, trabajan extrayendo el cobalto de manera rudimentaria. Siddharth Kara documenta este fenómeno a través de múltiples entrevistas, muchas de ellas a niños y niñas, que han desempeñado estos trabajos.</p>
<p>Paralelamente, el periodista norteamericano de origen indio, <a href="https://www.carrodecombate.com/2024/03/04/cobalto-rojo-la-realidad-detras-de-nuestros-moviles/" target="_blank" rel="noopener">investiga las cadenas de producción</a>, poniendo de relevancia la responsabilidad de las grandes compañías mineras, la complicidad del gobierno en este fenómeno, así como el papel de las milicias que a menudo surgen en torno a las explotaciones. Y todo ello, sin olvidar las relaciones coloniales a las que el pueblo congolés se ha visto sometido, desde la brutal ocupación belga que sufrió, y que siguen marcando el desarrollo del país.</p>
<h3><a href="https://tienda.ecologistasenaccion.org/editorial/2719-libro-el-cambio-climatico-en-diez-mercancias-9788412598445.html" target="_blank" rel="noopener">EL CAMBIO CLIMÁTICO EN DIEZ MERCANCÍAS</a>. Contra el diluvio, 2023</h3>
<p>Libro de escritura colectiva de <a href="https://contraeldiluvio.es/" target="_blank" rel="noopener">Contra el diluvio</a>, grupo de estudio, reflexión y acción sobre el cambio climático que nace en 2017, con prólogo de Belén Gopegui. Formato breve, pero muy clarificador, que trata de mostrarnos la realidad de la crisis climática a través de diez «mercancías», tan desiguales, pero también tan significativas de nuestro modo de vida como: la fuerza de trabajo, el teléfono móvil, Netflix, el coche, la carne, la vivienda, la sanidad, Amazon, la ropa y las vacaciones. Así, a partir del análisis de la cadena de producción, distribución y consumo de cada una de ellas, se busca enlazar lo que son los mecanismos estructurales del capitalismo con nuestras elecciones al consumir, dando la importancia correspondiente a cada una de estas partes, huyendo de la idealización del «poder del consumidor».</p>
<p>Además, para cada «mercancía» se propone una serie de alternativas para reducir su contribución a la emergencia climática. Alternativas, siempre propuestas desde la perspectiva de la justicia social, pensadas de forma que para ser válidas deben ser generalizables para toda la población mundial. Alternativas que no tienen por qué consistir en sustituir una cosa por otra, y que se pueden separar en aquellas pensadas para implantar a corto plazo, y en otras concebidas más a largo plazo, que aunque puedan resultar utópicas, quizá sean las soluciones más realistas a una crisis acuciante.</p>
<h3><a href="https://descontrol.cat/portfolio/ayuno-digital/" target="_blank" rel="noopener">AYUNO DIGITAL: AUTOAYUDA COLECTIVA PARA CAMBIARLO TODO</a>. Sergi Onorato Esteve, 2023</h3>
<p>Según Sergi Onorato, autor del libro, «dejar de mirar el móvil es dejar de llenarnos de información y de comunicaciones para dar la oportunidad, el espacio, a que pasen otras cosas en nuestras vidas». Y es que el móvil, en unos pocos años, se ha vuelto un objeto omnipresente en nuestras vidas, consumiendo gran parte de nuestro ocio y tiempo, y marcando la forma en que nos relacionamos, y todo ello, a base de unas aplicaciones que suelen estar diseñadas para mantenernos enganchados y poder registrar nuestros gustos y datos con el fin de hacernos llegar publicidad personalizada, y por tanto más efectiva.</p>
<p>A partir del análisis de estos fenómenos, y de los impactos que tiene la <i>hiperconexión</i>, Sergi Onorato propone el ayuno digital como forma de que seamos conscientes de la dependencia y adicción que crea el uso del <i>smartphone</i> y de que seamos capaces <a href="https://somosconexion.coop/estas-vacaciones-desconectate-del-movil/" target="_blank" rel="noopener">de poner límites y controlar su empleo de una manera saludable</a>. La propuesta del autor, recogida en tres cartas dirigidas al lector, es un primer ayuno de un día, el segundo de tres días y para finalizar un ayuno colectivo. Esta es precisamente la experiencia que diseñó con 15 personas de su entorno, a los que iba mandando cartas con la propuesta y de los que iba recibiendo sus impresiones y experiencias, acabando con un encuentro final, con puesta en común. Destacar que esta propuesta está concebida para llevarla a cabo de forma colectiva, dado que con el papel que juega la tecnología en nuestra socialización, el control en su uso debe realizarse de acuerdo con la gente de nuestro entorno.</p>
<h3><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-estados-unidos-de-amazon/346894" target="_blank" rel="noopener">ESTADOS UNIDOS DE AMAZON</a>. Alec MacGillis, 2022</h3>
<p>Este libro hace un repaso, a través de múltiples testimonios (lo que lo hace muy ameno), de la evolución económica de Estados Unidos de los últimos 70 u 80 años, abarcando distintos periodos o fenómenos, como el New Deal, el neoliberalismo, la globalización o la irrupción de las empresas tecnológicas. Con este repaso, muestra cómo se van determinando las ciudades o los territorios ganadores y los perdedores, condicionando en gran medida la vida de las personas que allí habitan, en un fenómeno que genera cada vez más desigualdad. Y a la vez, nos enseña como Amazon va explotando esta situación (y también va acentuándola) para impulsar su negocio, aprovechando las posibilidades que le ofrece cada ciudad y apoyándose en una fuerte actividad de <i>lobby</i>, que logra que reciban cuantiosas ayudas y beneficios por parte de las administraciones públicas&#8230;</p>
<p>Como parte curiosa, surrealista y flipante, aquella en la que explica el «concurso» que establece Amazon entre las ciudades norteamericanas interesadas en albergar su segunda sede central. No contamos más, porque merece ser leído.</p>
<h3><a href="https://www.catarata.org/nota/consumo-critico-el-activismo-rebelde-y-la-capacidad-transformadora-de-la-solidaridad_936/" target="_blank" rel="noopener">CONSUMO CRÍTICO. EL ACTIVISMO REBELDE Y LA CAPACIDAD TRANSFORMADORA DE LA SOCIEDAD</a>. Carro de Combate, 2021</h3>
<p>Podíamos dedicar un artículo completo a hablar de las distintas publicaciones realizadas por las periodistas del colectivo <a href="https://www.carrodecombate.com/" target="_blank" rel="noopener">Carro de Combate</a>, tanto individualmente como de forma colectiva. Entre los que hemos seleccionado, este libro que refleja la filosofía con la que nace el colectivo, resumida en el lema: «consumir es un acto político». Las autoras, Laura Villadiego, Brenda Chávez y Nazaret Castro, hacen un repaso histórico a distintas luchas que se han valido del consumo como herramienta crítica y transformadora para alcanzar sus objetivos, incluyendo formas de activismo amplias, como el ecologismo, el feminismo o la defensa de los derechos humanos.</p>
<p>A partir de esta recopilación, incluida en el primer capítulo, se pasa al capítulo 2, centrado en repasar el empleo de campañas de boicot, como herramienta específica. Los siguientes cuatro capítulos se centran en alternativas inspiradoras impulsadas por los movimientos sociales para sectores de la economía específicos, como la alimentación, la moda, la energía y el <i>big data</i>. Y el libro concluye con un último capítulo que sirve para hacernos distinguir entre falsas soluciones y alternativas realmente transformadoras y emancipatorias.</p>
<h3><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-vivir-sin-plastico/290362" target="_blank" rel="noopener">VIVIR SIN PLÁSTICO</a>. Patricia Reina Toresano y Fernando Gómez Soria, 2019</h3>
<p><a href="https://vivirsinplastico.com/" target="_blank" rel="noopener">Patri y Fer</a> nos regalan este libro, que a partir de un análisis de la historia del plástico, y de los problemas, tanto ambientales como para la salud, que suponen su uso, nos muestran el camino para ir reduciendo su consumo, mostrándonos, de una forma muy práctica, distintas alternativas.</p>
<p>El valor del libro no solo está en que parte de dos personas que predican con el ejemplo, y por tanto dan consejos que se basan en su propia experiencia, también es muy de agradecer el tono amable y ameno, e incluso el buen humor, con que trasmiten el mensaje, lo que refuerza su carácter motivacional y supone un importante apoyo a emprender <a href="https://www.elsaltodiario.com/consumo-que-suma/vivir-sin-plastico-el-reciclaje-es-una-forma-de-que-sigamos-consumimiento-como-hasta-ahora" target="_blank" rel="noopener">el camino en el que ellos llevan mucho tiempo</a>.</p>
<h3><a href="https://www.penguinlibros.com/es/tiempo-libre/18707-ebook-al-borde-de-un-ataque-de-compras-9788417636715" target="_blank" rel="noopener">AL BORDE DE UN ATAQUE DE COMPRAS</a>, Brenda Chávez, 2019</h3>
<p>Este libro, de la periodista y divulgadora Brenda Chávez, sirve como manual de acompañamiento para quien opte por reducir su consumo, y por hacerlo de una manera más consciente, teniendo en cuenta sus implicaciones sociales y medioambientales. Consta de dos partes, una primera dedicada a explicar la sociedad de consumo y el fenómeno consumista, con el fin de que podamos entender cómo condiciona nuestra forma de vida. Y la segunda, dedicada a exponer una serie de pautas y alternativas que pueden servir como palancas de cambio para poder practicar un consumo más consciente, reivindicado como opción política.</p>
<p>La obra está dividida en 73 pautas o claves, que hacen que la lectura sea sencilla y amena, aunque sin abandonar el rigor. Además, lejos de sermonear o culpabilizar al lector, la autora parte del reconocimiento de la dificultad que supone el consumo consciente por lo interiorizado que tenemos ciertos valores. Esto se traduce en el enfoque práctico y motivacional del libro.</p>
<h3><a href="https://www.akal.com/libro/la-dictadura-de-los-supermercados_35252/" target="_blank" rel="noopener">LA DICTADURA DE LOS SUPERMERCADOS. CÓMO LOS GRANDES DISTRIBUIDORES DECIDEN LO QUE CONSUMIMOS</a>. Nazaret Castro, 2017</h3>
<p>Nazaret Castro, una de las periodistas fundadora <a href="https://www.carrodecombate.com/" target="_blank" rel="noopener">Carro de Combate</a>, disecciona el negocio de la gran distribución, modelo imperante en la mayor parte de los sectores de consumo, que genera mercados de estructuras oligopólicas a nivel global, donde queda fuera el pequeño comercio, y donde grandes empresas trasnacionales aprovechan su posición dominante en el mercado para imponer a los productores condiciones que llegan a ser abusivas. De esta manera, que se describe de forma detallada en la primera parte del libro, hablando de la distribución alimentaria, pero también del modelo de Inditex o de Ikea, las grandes distribuidoras se convierten en verdaderos formadores de precios, ofreciendo productos cada vez más homogéneos, bajo una apariencia de gran diversidad. Por el momento en que se escribe, el libro no recoge el auge del comercio electrónico y del fenómeno Amazon, aunque éste no deja de ser una variante del modelo descrito, pero de una dimensión aún mayor.</p>
<p>En la segunda parte, se hace un amplio análisis de los impactos de este modelo, en el empleo, en el reparto de la riqueza, ambientales, etc., para acabar proponiendo distintas alternativas.</p>
<h3><a href="https://claveintelectual.com/product/carro-de-combate/" target="_blank" rel="noopener">CARRO DE COMBATE: CONSUMIR ES UN ACTO POLÍTICO</a>. Laura Villadiego y Nazaret Castro, 2014</h3>
<p>El primer libro de las fundadoras del colectivo <a href="https://www.carrodecombate.com/" target="_blank" rel="noopener">Carro de Combate</a>, Nazaret Castro y Laura Villadiego, que fue revisado y actualizado en 2020, en <a href="https://www.eldiplo.org/wp-content/uploads/2021/07/carro-de-combate-pdf.pdf" target="_blank" rel="noopener">una nueva edición</a>. Muestra de forma clara, concisa y rigurosa, lo que no es sencillo dada la complejidad de un modelo globalizado, las claves de la cadena de producción, distribución y consumo de 20 productos de uso cotidiano, quedando reflejados los impactos sociales y ambientales que generan. Entre estos productos, el café, el azúcar, la leche, la fruta, la carne, el textil, la electrónica o los plásticos.</p>
<p>El objetivo de las autoras es «visibilizar la complejidad del proceso que se nos oculta, y que genera impactos sociales, laborales y ambientales en las diferentes fases del ciclo de vida de los productos, desde la extracción de las materias primas hasta la contaminación que producen los embalajes».</p>
<p>En el ensayo quedan reflejados la experiencia y los conocimientos adquiridos de las autoras, al haber desarrollado gran parte de su actividad profesional en América Latina, Nazaret, y en el Sudeste asiático, Laura, dos zonas donde se acumulan los impactos del sistema deslocalizado de producción.</p>
<h3><a href="https://tonilodeiro.net/wp-content/uploads/2016/07/consumir-menos-vivir-mejor-contenido-%C3%ADntegro-en-pdf.pdf" target="_blank" rel="noopener">CONSUMIR MENOS. VIVIR MEJOR. IDEAS PRÁCTICAS PARA UN CONSUMO MÁS CONSCIENTE</a>. Toni Lodeiro, 2008</h3>
<p>Este libro, de Toni Lodeiro, divulgador y consultor en consumo consciente, y colaborador de <a href="https://opcions.org/es/" target="_blank" rel="noopener">Opcions</a>, nace como una guía práctica que nos sirva de apoyo para poder adoptar una forma de vida alejada de la vorágine consumista, más placentera y acorde a nuestros principios y objetivos. Todo ello, apoyado en la adopción de unos valores menos materialistas y en el desarrollo de un consumo más consciente.</p>
<p>En la primera parte del libro, se analiza el modelo de consumo, sus impactos y el cómo afecta a nuestras vidas, como fundamento para empujarnos al cambio, contemplando las dificultades y ventajas que éste conlleva, pero siempre concebido con la intención de unir placer y ética, huyendo de posturas moralistas.</p>
<p>En la segunda parte, se pasa a la parte más práctica, con una completa propuesta de cambios que podemos llevar a cabo en nuestra alimentación, en la energía que empleamos, en los trabajos que desempeñamos… Todo ello con un gran número de ejemplos de alternativas o proyectos que están en marcha, o mejor dicho, que al menos estaban en funcionamiento cuando se escribió el libro, y es que lo que sí hay que tener en cuenta, que por el tiempo que ha trascurrido desde entonces, se ha podido quedar un poco desfasado en este sentido.</p>
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		<title>Consumo consciente para que no te la den con queso (Twitch)</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/consumo-consciente-para-que-no-te-la-den-con-queso-twitch/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Dec 2023 15:46:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Black Friday]]></category>
		<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[Consumo responsable]]></category>
		<category><![CDATA[navidades]]></category>
		<category><![CDATA[podcast]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="2400" height="1370" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/12/2X3_miniatura_logo.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/12/2X3_miniatura_logo.jpg 2400w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/12/2X3_miniatura_logo-1280x731.jpg 1280w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/12/2X3_miniatura_logo-980x559.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/12/2X3_miniatura_logo-480x274.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 2400px, 100vw" /></figure>Frente al consumo compulsivo, acrítico e insostenible que promueven fechas como el blackfriday, el cibermonday, las navidades…, le ponemos cabeza a estos procesos con lo más top del movimiento por un consumo responsable. Nuevo twitch de REAS RdR y los Mercados sociales en El Salto Diario.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="2400" height="1370" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/12/2X3_miniatura_logo.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/12/2X3_miniatura_logo.jpg 2400w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/12/2X3_miniatura_logo-1280x731.jpg 1280w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/12/2X3_miniatura_logo-980x559.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/12/2X3_miniatura_logo-480x274.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 2400px, 100vw" /></figure><p>El Blackfriday inaugura la “temporada alta de compras a lo loco”: cybermonday, de navidad, de reyes, y así hasta febrero con el Día de los enamorados…, citas edulcoradas que esconden los impactos de esta sobreproducción y consumismo.</p>
<p>Global Foorprint Network –organización que mide la huella ecológica– advierte que consumimos y producimos 1’7 tierras en recursos al año, es decir, consumimos y producimos por encima de la capacidad del planeta para renovarse. Y nos marca el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra, fecha en la que la demanda de recursos y servicios ecológicos de la humanidad en un año concreto supera lo que la Tierra puede regenerar en ese año. En términos económicos sería como agotar el saldo disponible y entrar en números rojos, y este año lo pasamos el 23 de agosto…</p>
<p>En 2020 los científicos constataron por primera vez en la historia que la masa antropogénica (creada por los seres humanos), es decir, infraestructuras, edificios, productos, residuos, etc., superaba la biomasa (la de los seres vivos). En 1900 era un tres por ciento de ella. En los últimos años, de media por cada persona se crea una cantidad de masa igual a su peso cada semana. Cuatro quintas partes de los objetos en uso tienen menos de 30 años. Ahora el volumen de los edificios e infraestructuras es mayor que el de los árboles y matorrales, el del plástico dobla el de todos los animales terrestres y marinos. Y sólo las calles, edificios y puentes de Nueva York pesan más que el total de los peces del mar.</p>
<p>No es de extrañar que según el panel de expertos en recursos globales de Naciones Unidas, en el cambio de milenio el consumo excesivo superó a la superpoblación como mayor impulsor de las crisis ecológicas. Para 2030 habrá 5.400 millones de personas de clase media en el mundo, hecho inédito en la historia. Si el consumo continúa al ritmo actual, necesitaremos dos veces más recursos naturales según los escenarios más moderados de la ONU. WWF apunta que serán tres tierras en 2050.</p>
<p>Pero no sólo está la cuestión ambiental, también están los impactos sociales. Bien conocemos los procesos de deslocalización de la producción de las últimas, donde las multinacionales buscan países con regulaciones ambientales y sociales más laxas para aumentar estos beneficios. Esto acaba con el tejido productivo de muchos países, como España, que ven desmontadas sus industrias, con el paro y la dependencia que esto genera. Por su parte, en los nuevos centros de producción las condiciones laborales son cuanto mínimo cuestionables, como denuncia, por ejemplo, como la campaña de ropa limpia de Setem, que nos alerta de las condiciones de explotación y pseudo esclavitud de la industria textil…</p>
<p>Pero es que además es que “el consumo no da la felicidad”, más bien al contrario. La sociedad consumista en que nos estamos insertas especialmente desde finales de la 2GM, no sólo está arrasando con el planeta, generando condiciones de injusticia y explotación, sino que, como diría Max Neef, es un falso satisfactor de nuestras necesidades. Esto lo ha demostrado el economista Richard Easterlin, quien comparó la evolución de los ingresos y la percepción de felicidad. Así, demostró que el aumento de riqueza lleva aparejado un incremento de satisfacción hasta un cierto umbral, el que marca tener cubierta las necesidades básicas, pero una vez superado éste, la felicidad no crece paralelamente.</p>
<h3>¿Qué dice sobre esto lo más top del Consumo Responsable?</h3>
<p>Analizamos este panorama y, sobre todo, el reverso virtuoso de quienes promueven un consumo consciente y crítico con:</p>
<p><a href="https://cecu.es/">CECU,</a> Federación de Consumidores y Usuarios, organización independiente nacida en 1983, pionera en el ámbito del consumo por su trabajo desde una visión más amplia que la contratación de bienes o servicios, abordando cuestiones medioambientales, de seguridad alimentaria, Responsabilidad Social Empresarial, acceso a justicia, comercio justo y solidario, atención de los colectivos vulnerables y protección de los datos personales.</p>
<p><a href="https://opcions.org/es/">OPCIONS</a>, una organización sin ánimo de lucro, con más de veinte años de trayectoria promoviendo una nueva cultura del consumo promoviendo la toma de conciencia de las consecuencias que generan nuestras acciones en las personas y el planeta para construir el mundo en el que queremos vivir.</p>
<p><a href="https://mercadosocial.net/territorios/navarra/">Mercado Social de Nafarroa</a>, un espacio formado por personas y entidades para el intercambio económico (es decir, la producción, la financiación, el ahorro, la distribución y el consumo), impulsado desde REAS RdR, y que materializa los principios de la Economía Social y Solidaria de equidad, trabajo, sostenibilidad ambiental, cooperación, sin fin de lucro y de compromiso con el entorno.</p>
<p>Estos tres agentes constatan el creciente interés por un consumo más consciente y sostenible. Como dice Roxana Delia Carp de CECU, “la crisis climática ha dejado de ser &#8216;eso&#8217; que proclamaban los científicos que un día llegaría. Todas estamos viviendo los efectos: olas de calor, filomenas, pandemias,etc. Y mayoría de la población está modificando sus hábitos de consumo, por ejemplo, según el Estudio Global de Sostenibilidad de 2021 el 85 % de las personas ha cambiado su comportamiento de compra para ser más sostenible, siendo España el tercer país más concienciado, donde un 35% de la población ha realizado algún cambio en sus hábitos con el fin de ser más respetuoso con el medioambiente”.</p>
<p>Para consolidar esta tendencia y que se generaran los cambios estructurales que estos retos precisan, “el objetivo común de empresas, de las administraciones y de las personas consumidoras debería ser dar un salto de escala de las alternativas de consumo, y eso depende de los cambios de consumo que hagamos a nivel individual y las alianzas estructurales y comerciales que hagamos las mismas alternativas”, como defiende Gerard Pijoans, de Opcions. Necesitaremos, en palabras de Pijoans, ”que las grandes empresas capitalistas también hagan cambios si queremos mitigar a tiempo la emergencia climática y eso no pasará si no se las presiona a nivel de consumidora y de sus propias trabajadoras. No deberían querer hacerlo, tienen el deber de hacerlo ya que tienen que representar el bienestar de todas. Y ya basta de campañas sobre lo que debemos hacer y no debemos hacer los ciudadanos si luego las administraciones no lo aplican. Lo que decimos en Opcions es que los cambios de consumo individuales suman, los de la administración multiplican”.</p>
<p>En este marco la Economía Social y solidaria “articula en los mercados sociales numerosas entidades que generan una producción sostenible y que ofrecen servicios que son responsables desde un punto de vista laboral, como medioambiental, como social, un catálogo de posibilidades para cubrir nuestras necesidades, como defiende June San Millán, consumidora del Mercado Social de Navarra. Lo fundamental, según San Millán, es la ruptura con el imaginario capitalista, demostrando ”que no es ninguna locura ni algo utópico, sino que se lleva 25 años poniendo en práctica, generando un cambio de conciencia, demostrando que hay otra forma de hacerlo y que funciona».</p>
<p><iframe loading="lazy" title="¿BlackFriday a mí? Consumo Consciente y Crítico para que no te la den con queso" width="1080" height="608" src="https://www.youtube.com/embed/ZSN4syIhN80?feature=oembed"  allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Fuente: <a href="https://www.elsaltodiario.com/mecambio/consumo-consciente-no-te-den-queso">MeCambio en El salto diario</a></p>
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		<item>
		<title>Ante el Black Friday, párate a pensar… y sé feliz</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/ante-el-black-friday-parate-a-pensar-y-se-feliz/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Nov 2023 10:18:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Black Friday]]></category>
		<category><![CDATA[Black Friday 2023]]></category>
		<category><![CDATA[CECJ]]></category>
		<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[Coordinadora Estatal de Comercio Justo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="1200" height="801" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/11/Black_Friday_Depositphotos_167609228_L.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/11/Black_Friday_Depositphotos_167609228_L.jpg 1200w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/11/Black_Friday_Depositphotos_167609228_L-980x654.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/11/Black_Friday_Depositphotos_167609228_L-480x320.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1200px, 100vw" /></figure>El Comercio Justo nos aconseja que paremos un momento y pensemos antes de dejarnos llevar por la fiebre del consumismo que se abre desde el Black Friday]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="1200" height="801" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/11/Black_Friday_Depositphotos_167609228_L.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/11/Black_Friday_Depositphotos_167609228_L.jpg 1200w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/11/Black_Friday_Depositphotos_167609228_L-980x654.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/11/Black_Friday_Depositphotos_167609228_L-480x320.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1200px, 100vw" /></figure><p>En estos días, los mensajes consumistas nos llegan por todas partes, inundan las calles, los medios de comunicación, las redes sociales, el teléfono móvil…</p>
<p>Todo nos incita a dejarnos llevar, a comprar y a consumir de manera rápida, inconsciente e inmediata.</p>
<p><strong>Ante este aluvión, las organizaciones de Comercio Justo te animamos  a pararte a pensar.</strong></p>
<p>Frente a las emociones y sensaciones placenteras que nos prometen a través de la publicidad, nosotras recordamos la importancia de hacer un consumo responsable (o crítico, o consciente o como lo quieras llamar).</p>
<h3><strong>¿Por qué hacer un consumo responsable en estos días (y el resto del año)?</strong></h3>
<p>Te damos 4 razones:</p>
<p><strong>1-   Porque cuidarás el planeta, el único que tenemos</strong></p>
<p>Nuestro nivel de consumo es insostenible. Para satisfacer la demanda actual necesitaríamos los recursos naturales de 1’75 planetas. Estamos consumiendo muchos más recursos de los que la Tierra puede proporcionar. Y este ritmo de producción y consumo genera grandes cantidades de emisiones de Gases de Efecto Invernadero y agrava la emergencia climática.</p>
<p><strong>2-  Porque evitarás la explotación laboral de muchas personas</strong></p>
<p>Dar respuesta a la altísima y rápida demanda de artículos de consumo aumenta la explotación de trabajadoras y trabajadores de nuestro país y de todo el mundo, la precarización de sus condiciones laborales y pone en peligro su seguridad y salud. Por ejemplo, en el caso de la ropa, ninguna de las grandes marcas de moda actuales puede demostrar que paga un salario digno a quienes fabrican las prendas (que en su mayoría son mujeres). La sobreproducción no hace sino ahondar en las extensas jornadas de trabajo, en condiciones infrahumanas y con salarios míseros.</p>
<p><strong>3-   Porque limitarás la generación de residuos</strong></p>
<p>Los embalajes y envoltorios contribuyen al aumento de basura que acaba en las calles, vertederos o incineradoras. Además, esos mismos residuos se han producido utilizando recursos naturales, energía y agua, contribuyendo aún más a la sobreproducción del planeta.</p>
<p><strong>4-   Porque te sentirás bien, te sentirás más feliz por no dejarte llevar por la presión consumista</strong></p>
<p>Y seguramente habrás ocupado tu tiempo en cualquier otra actividad  que te aporta más felicidad que comprar.</p>
<p>Por último, te recordamos que cuando tengas que hacer compras, hazlo eligiendo opciones que respetan los derechos humanos y protegen el medio ambiente como el <a href="https://comerciojusto.org/tiendas-mapa/" target="_blank" rel="noopener">Comercio Justo</a> o la <a href="https://mercadosocial.net/" target="_blank" rel="noopener">Economía Social y Solidaria</a>.</p>
<p><em>Imagen: <a href="https://depositphotos.com/es/photos/black-friday.html?qview=167609228" target="_blank" rel="noopener">depositphotos.com</a></em></p>
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		<item>
		<title>“Con nuestros consumos podemos llegar a oprimir”</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/con-nuestros-consumos-podemos-llegar-a-oprimir/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 Sep 2023 15:45:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antirracismo]]></category>
		<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[crisis sistémica]]></category>
		<category><![CDATA[turismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="768" height="1024" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/09/Sara-Boureiyi-pikara.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/09/Sara-Boureiyi-pikara.jpg 768w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/09/Sara-Boureiyi-pikara-480x640.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 768px, 100vw" /></figure>Recuperamos esta entrevista a Sara Boureiyi realizada por Píkara Magazine]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="768" height="1024" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/09/Sara-Boureiyi-pikara.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/09/Sara-Boureiyi-pikara.jpg 768w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/09/Sara-Boureiyi-pikara-480x640.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 768px, 100vw" /></figure><p><strong>Sara Boureiyi</strong> trabaja en un proyecto de finanzas sostenibles de Ecologistas en Acción, también forma parte de la delegación de SOS Racismo Madrid y lleva varios años dentro del movimiento antirracista afrodescendiente. Su bagaje le permite abordar la realidad actual desde un punto de vista amplio que tiene en cuenta la crisis climática y sus consecuencias sobre el sur global o las personas que migran desde ahí y (mal)viven en el norte. A lo largo de esta entrevista recuerda que, pese a estar invisibilizadas, buena parte de quienes están poniendo el cuerpo para luchar contra los ecocidios en diferentes partes del mundo son mujeres racializadas.</p>
<p><strong>Tú no venías del ámbito del ecologismo sino del turismo y la dirección de empresas, ¿cuáles han sido tus grandes sorpresas desde que trabajas en él?</strong></p>
<p>Saber que estamos viviendo una emergencia muy grande, mucho más grave de lo que yo pensaba y que está en un punto de no retorno. Debemos hacer cambios desde ya si no queremos que el planeta quede sumido en una crisis aún mayor. Partiendo de lo anterior, quizá lo que más me sorprendió es ser consciente de que quien más está sufriendo la crisis climática es la gente racializadas. Son sobre todo las mujeres racializadas las que están en la primera línea de lucha contra las grandes multinacionales y las petroleras.</p>
<p><strong>Y una vez más se produce una invisibilización de las personas racializadas.</strong></p>
<p>Exacto. De hecho, hay multitud de organizaciones ecologistas que elaboran informes y uno de los más importantes, el de Global Whitness, refleja los atentados, asesinatos y las violencias varias que se producen en el sur global en relación a la crisis climática. En él se observa que la mayor parte de las personas que las sufren son racializadas.</p>
<p><strong>¿Cuánta importancia real está dando la sociedad, en términos generales, a la crisis medioambiental y climática?<br />
</strong></p>
<p>Creo que la gente está preocupada, pero no son conscientes de la gravedad real del asunto y de la necesidad de tomar medidas más drásticas. Muchas veces lo que más se escucha cuando se habla de ecologismo es que hay que reciclar, como si con hacerlo bastara o con coger transporte público un día a la semana. Como sociedad debemos ir a la raíz del asunto y pensar en las consecuencias que puede haber y que nos tocará padecer.</p>
<p><strong>¿A qué crees que llegamos irremediablemente tarde y qué es enmendable?</strong></p>
<p>La Covid-19 ha demostrado que las cosas podrían ser de otro modo: había muchos menos pedidos online, menos movimiento de transporte que usa combustibles fósiles y el planeta lo agradeció. Pero creo que llegamos tarde al cambio de modelo de consumo, fue terminar el confinamiento y volver a las mismas actitudes prepandemia. Por otro lado, considero que todavía tenemos margen de intentar cambiar en la medida de lo posible nuestras acciones y movilizar a más gente con pequeñas acciones individuales. Yo estoy reduciendo al máximo el uso de mi coche. También me lo pienso dos veces antes de hacer grandes compras, no solo por el tema ambiental sino también por la explotación laboral de las personas del sur global. Intento comprar más en comercio local producto de temporada y de proximidad en vez de ir al supermercado. A la hora de viajar, me pregunto si realmente merece la pena coger un avión para irte a la otra punta del mundo o puedo quedarme más cerca.</p>
<p><strong>Se está exigiendo una responsabilidad eco a un sur global que lleva mucho menos tiempo industrializado y, por tanto, generando menos emisiones contaminantes.</strong></p>
<p>Sí, este discurso es muy contradictorio porque cuando te das cuenta de la relación entre antirracismo, lucha climática, colonialismo y extractivismo entiendes que la mayor parte de las empresas multinacionales están ubicadas en el sur global porque es donde se encuentran las materias primas. Y sí, tienes razón, por un lado se intenta cambiar la conducta de los países del sur global, mientras que por otro, es el norte el que  genera la crisis climática construyendo petroleras, gaseoductos, destruyendo tierras indígenas, provocando migraciones forzosas, acabando con lagos y océanos y forzando grandes cambios culturales. En este sentido, hay un proyecto actualmente en marcha en Uganda, EACOP, que creo que resume bastante bien lo que denominan el colonialismo corporativo: están intentando construir un oleoducto desde Uganda a Tanzania, para poder enviar luego barcos, seguramente, a Europa. Pasaría por tres países y por el lago Victoria donde podría destruir alrededor de unos 450 poblados y formas de vidas tradicionales. Entre las empresas que están detrás de este proyecto encontramos a la petrolera TOTAL y a numerosos fondos de inversión estadounidenses como BlackRock o Vangard.  Actualmente hay una campaña en marcha que se llama <a href="https://www.stopeacop.net/" target="_blank" rel="noopener">STOP EACOP</a> que está tratando de frenar el desarrollo de este proyecto. Hay mucha hipocresía en todo esto de la ecología. Se pide al sur que recicle, cuando luego les mandamos nuestra basura desde occidente. Exigimos una reducción del consumo de plástico y, de nuevo, el nuestro acaba en esos países y océanos. Sugerimos que no se coja tanto el coche para no contaminar y, sin embargo, las mayores factorías de petróleo están en el sur global. Así las cosas, el ecologismo debe repensarse determinados discursos e intentar dejarlos enfocados a nivel local. No podemos obligar a que el mundo funcione como queremos sino tratar de, en la medida de lo posible, transformar lo que tenemos aquí. Es ridículo que tratemos de forzar a una persona de República Democrática del Congo a que no coja el coche por ser malo para el planeta.</p>
<p><strong>¿Y dónde te ubicarías tú en todo esto como madrileña afrodescendiente e hija de marroquíes?</strong></p>
<p>Me parece útil usar el término de <em>“houria bouteldja”</em>, “aristocracia indígena”, en el sentido de que somos personas racializadas pero estamos y vivimos en el norte global. A la gente del sur, nuestra forma de vida, seamos o no personas blancas, les está provocando una situación muy concreta. Eso no quita que no tengamos otras problemáticas asociadas al racismo en el territorio que ocupamos, pero estamos donde estamos y nuestros comportamientos de consumo influyen y, de cierta manera, también podemos llegar a “oprimir”.</p>
<p><strong>Dado que estás formada en el ámbito del turismo y has trabajado muchos años en el sector , ¿hasta qué punto es conciliable con lo medioambiental?</strong></p>
<p>Estoy en proceso de terminar el máster de turismo sostenible y es un oxímoron. Con todo, soy optimista y sí creo que hay maneras de conciliación. Por ejemplo, uno de los nuevos nichos del turismo es el comunitario, que pone en valor culturas locales y apoya desde ahí, también a nivel económico. Así mismo, se habla de turismo <em>slow</em>: en lugar de irte una semana a Cancún puedes pasar un mes o tres semanas con el fin de compensar las emisiones de CO2. Por otro lado, hay varias compañías aéreas y organizaciones que buscan compensar la huella aérea donando una cantidad determinada de dinero para plantar árboles. No es la mejor alternativa, pero es una opción. Sobre todo, es fundamental viajar de una manera más consciente porque, a nivel sociocultural, nos lo hemos tomado como algo necesario, como si, por narices, tuviéramos que desconectar yendo a conocer otras culturas. No obstante, quizá, esto pueda hacerse también a nivel local, aquí, dentro del Estado, y desplazándonos en tren o en bicicleta, por ejemplo.</p>
<p><strong>Es que, después de todo, eso de hacer turismo es un privilegio de solo algunas personas del Norte y relativamente contemporáneo, ¿no?</strong></p>
<p>¡Claro! Aquí, en Europa, el turismo se democratizó en los años 60 y, a partir de los 2000, con la aparición de las compañías <em>low cost,</em> se masificó. Hay que tener claro que viajar es un privilegio por lo económico, sí, pero también por el hecho de tener un pasaporte de un país miembro de la Unión Europea que nos permite viajar a un montón de sitios sin necesitar visado. A la gente del sur global, en cambio, cuando quieren salir de su país, a veces por necesidad y otras por ocio y esparcimiento, se le ponen un montón de trabas administrativas. Y, por supuesto, es importante que si viajamos, dejemos de lado las actitudes racistas . El turismo decolonial es una alternativa, en ese sentido.</p>
<p><strong>La guerra de Ucrania está marcando nuestra manera de consumir, ¿qué impacto está teniendo en términos medioambientales?</strong></p>
<p>Esto es algo muy interesante. Dentro del ecofeminismo, una de las grandes autoras, <a href="https://www.pikaramagazine.com/2017/03/las-semillas-vandana-shiva/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Vandanna Shiva</strong> </a>, señala que el sistema agroalimentario mundial está basado en los combustibles fósiles, sobre todo en el petróleo. Así las cosas, se produce en el lugar A de forma, cada vez más industrializada, la mercancía se lleva al lugar B y, al final, se consume en el punto C. Yo, hasta hace poco no tenía ni idea de la cantidad de productos que se traían desde Ucrania. Y es ahora cuando estamos entendiendo la dependencia que generan estas relaciones de producción. Por ejemplo, en un artículo de <em>Climática</em> de hace unos días leí que el trigo que venía de Ucrania daba soporte a muchos países europeos. Como actualmente no pueden producir, transportar ni distribuir se ha cerrado un acuerdo con India para que tome el relevo de la producción y surta a la Unión Europea del cereal. Lo que pasa es que en India, desde marzo, están padeciendo una ola de calor atroz que está teniendo consecuencias en términos medioambientales y humanos. Las altas temperaturas han provocado que las cosechas sean menores y que India haya tenido que dar un paso atrás y reconocer que no puede encargarse de abastecer a la Unión Europea porque necesita su trigo para sus habitantes.</p>
<p><strong>Una vez más, se permite y alienta el libre tránsito de mercancías pero no de personas.</strong></p>
<p>Es supersorprendente porque ahora se denomina aliados a países que casi siempre han sido ignorados. Cuando hay necesidad, esto pasa, pero las personas siguen quedándose fuera. No obstante, es importante tener claro que todo está interconectado. La FAO [siglas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura] ya ha avisado de que la próxima crisis será alimentaria por toda la subida del precio de los combustibles y la energía. En nuestro caso, lo notamos en el aumento de la cesta de la compra, en muchos países del sur global significa el encarecimiento de la producción de las materias primas y en que ganen menos dinero. Ahí hablamos de vidas humanas, sequías, inundaciones, de eventos climáticos extremos, vaya. Como consecuencia de lo anterior, las migraciones climáticas ya se están notando dentro de cada país, pero en unos años, cuando ya sea imposible vivir en determinados sitios, no quedará otra más que marcharse a otros.</p>
<p><strong>Cuando dices “en unos años”, ¿a qué te refieres?</strong></p>
<p>Depende de la zona. En España las cosas no pintan bien, una parte de la costa se va a hundir y hay zonas que se van a desertificar. Este será uno de los lugares que habrá que abandonar, no seremos zona de recepción. Habrá un gran número de desplazamientos. Los informes del Banco Mundial señalan fechas como 2050. Con todo, en muchas partes del mundo, las consecuencias ya son más que evidentes, lo que pasa es que si no se ven en el norte global no se les da la misma importancia.</p>
<p><strong>Hablemos de datos…</strong></p>
<p>En 2018, el Banco Mundial estimaba que tres regiones, América Latina, África Subsahariana y Sudeste asiático generarían 143 millones de migrantes climáticos para 2050. En 2017, 68,5 millones de personas fueron desplazadas forzosamente, más que en cualquier momento de la historia. Aunque sea difícil estimar cuáles son migrantes climáticos y cuáles no, si sigue la desertificación, el aumento del nivel del mar, la acidificación del océano, la contaminación del aire y cambian los patrones de lluvia, pinta que cada vez van a ser más.</p>
<p><strong>Dado que eres activista antirracista, feminista y medioambiental, ¿de qué forma dirías que se expresa la vinculación entre racismo y cambio climático en el norte global?</strong></p>
<p>Eso aparece en el informe que han hecho en la European Network Against Racism: los efectos del cambio climático y el racismo se encarnan en las trabajadoras migrantes que están en invernaderos o <a href="https://www.pikaramagazine.com/2018/06/ni-fresas-ni-presas/">recogiendo la fresa</a>. Al final, el sistema provoca migraciones de pobreza y exclusión y racismo hacia las personas migrantes que trabajan en el norte. Si nos centramos en Madrid, los cortes de electricidad que se están produciendo en la <a href="https://www.pikaramagazine.com/2022/04/las-que-ahora-son-luz/">Cañada Real Galiana</a>, situada en uno de sus tramos al lado de un vertedero, y en donde vive un alto porcentaje de población marroquí, gitana y <em>rroma</em> no son casuales.</p>
<p><strong>¿Y crees que el antirracismo de aquí está teniendo en cuenta la perspectiva eco?</strong></p>
<p>En absoluto. Nunca se plantea el problema climático como algo prioritario porque hay otras urgencias, como la regularización de la documentación, denunciar las paradas policiales o cerrar los CIES. Sin embargo, cuanto más lees, más te das cuenta de que todo está interrelacionado. Para mí ahora es imposible excluir un aspecto frente al otro. Somos ecodependientes del planeta y debemos pensar que no solo debemos cuidarnos entre nosotras sino también la casa que habitamos.</p>
<p><strong>¿Cómo empezar a meter estos temas?</strong></p>
<p>Creo que podríamos comenzar haciendo alianzas con organizaciones que ya están tratando la ecología y el movimiento climático. Pero dichas alianzas deben venir por las dos vías. Desde el antirracismo es necesario repensar y ser conscientes de que estamos sumidas en una crisis climática y son las personas racializadas el grueso de quienes la sufren, pero el movimiento climático también debe ser consciente de que no puede hablar por nosotras.</p>
<p><strong>¿Y qué margen de exigencia tenemos frente los Estados o las multinacionales?</strong></p>
<p>Creo que el cambio pasa por la organización social y las alianzas que se puedan hacer. Pienso, por ejemplo, que en los peores momentos de la pandemia yo participé en una red de apoyo mutuo de Torrejón de Ardoz. Si hubiéramos tenido que esperar al Estado para abastecer a la gente, hubiéramos llegado tarde. La unión hace la fuerza y los cambios pasan por lo que hagamos las personas y que luego el Estado regule.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Consumo crítico: la construcción del homo consumericus</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/consumo-critico-la-construccion-del-homo-consumericus/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 10 Dec 2022 10:58:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[carro de combate]]></category>
		<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="1000" height="729" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/Captura-de-pantalla-2022-11-21-a-las-16.32.12-e1672743639827.png" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/Captura-de-pantalla-2022-11-21-a-las-16.32.12-e1672743639827-1000x720.png 1000w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/Captura-de-pantalla-2022-11-21-a-las-16.32.12-e1672743639827-980x551.png 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/Captura-de-pantalla-2022-11-21-a-las-16.32.12-e1672743639827-480x270.png 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1000px) 1000px, 100vw" /></figure>Este texto es un extracto del primer capítulo del libro ‘Consumo Crítico. El activismo rebelde y la capacidad transformadora de la solidaridad’, el último libro de Carro de Combate. Carro de Combate lo publicaba en exclusiva con motivo del pasado Black Friday]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="1000" height="729" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/Captura-de-pantalla-2022-11-21-a-las-16.32.12-e1672743639827.png" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/Captura-de-pantalla-2022-11-21-a-las-16.32.12-e1672743639827-1000x720.png 1000w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/Captura-de-pantalla-2022-11-21-a-las-16.32.12-e1672743639827-980x551.png 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/Captura-de-pantalla-2022-11-21-a-las-16.32.12-e1672743639827-480x270.png 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1000px) 1000px, 100vw" /></figure><p>Cuentan las crónicas que el filósofo griego Diógenes sólo poseía una manta, un zurrón, un bastón y una tinaja que le servía de casa. En algún momento, poseyó también un cuenco de madera del que se deshizo al ver a un niño beber agua con sus manos. “Qué estúpido he sido, he estado llevando cosas superfluas todo este tiempo”, diría ante tal escena Diógenes, un filósofo al que muchos han llamado el primer minimalista de la historia. Los relatos sobre Diógenes, quien vivió en los tiempos de Platón y Alejandro Magno (siglo IV antes de Cristo), navegan entre la verdad y la ficción. Ninguno de sus escritos ha sobrevivido y muchas de sus anécdotas han subsistido gracias a la tradición oral hasta que otro Diógenes, conocido como Laercio, las plasmó en <em>Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres</em> en el siglo III después de Cristo.</p>
<p>Sin embargo, Diógenes, y toda la escuela cínica de la que fue su mayor representante, pusieron de manifiesto algo casi intrínseco a la existencia humana: llevamos milenios planteándonos nuestra relación con lo material.</p>
<p>Diógenes ni fue el primero, ni sería el último. Buda, hacia el siglo V antes de Cristo –no se conocen las fechas con exactitud– ya hablaba del <em>lobha, </em>o aquel deseo por algo que pensamos que necesitamos para hacernos felices y que en realidad nos causa sufrimiento. El lobha era una de los seis enemigos de la mente, junto al deseo, la ira, el delirio, la arrogancia y los celos –el concepto es similar a los siete pecados capitales cristianos–, y uno de los impedimentos para llegar al nirvana, aquel estado mental que suponía el cese de cualquier sufrimiento. “Cuando uno es vencido por este deseo miserable y aferrado en el mundo, las penas aumentan como la hierba que crece después de mucha lluvia”, se lee en el Dhammapada, una escritura sagrada atribuida a Buda y parte del canon pali del budismo (Tipitaka).</p>
<p>Y aunque Diógenes y Platón no fueron grandes amigos, el autor de la <em>República</em> también hablaría de la <em>pleonexia</em>, la codicia de tener más que nadie o de poseer aquello que pertenece a otros.</p>
<p>Así, durante la mayor parte de la historia, consumir fue visto con recelo. La misma palabra consumidor se originaría, hacia el siglo XV, con una connotación negativa: “aquel que despilfarra o malgasta”. Este significado entroncaría con el significado original de la palabra <em>consumere </em>en latín, que los romanos utilizaban para hablar de la acción de tomar algo en su totalidad, de utilizar algo hasta que se agotaba. El diccionario de la Real Academia Española aún conserva esta definición de consumir y la primera acepción de la palabra que recoge es la de ‘destruir, extinguir’. Su carga semántica era tan negativa, que a principios del siglo XX, se asoció a la peor de las epidemias del momento: la tuberculosis.</p>
<p>Y, sin embargo, durante el último siglo hemos vivido una revolución en esa relación terrenal que tenemos con lo que consumimos. Hemos pasado del rechazo a considerar ese momento de pasar la tarjeta de crédito un instante mágico. Y no sólo hemos aceptado un consumo sin límites. Lo hemos convertido en parte de nuestra identidad. “Somos consumidores. Somos subproductos de una obsesión con nuestro modo de vida”, le diría Tyler Durden, el personaje interpretado por Brad Pitt en ‘El Club de la Lucha’, a Edward Norton después de que su casa se quemara. “Tenía un estéreo que era bastante bueno. Un armario que empezaba a ser respetable. Estaba cerca de sentirme completo”, se quejaba el personaje interpretado por Norton.</p>
<p>Pero, ¿cómo llegó ese ser frugal a convertirse en el hedonista de la época contemporánea? ¿Cómo pasamos de ser vasallos a ser ciudadanos, y finalmente, a ser consumidores en tan poco tiempo?</p>
<h3>DE CIUDADANOS A CONSUMIDORES</h3>
<p>Gustar a los demás siempre ha sido algo importante para el ser humano. Dice el filósofo Gilles Lipovetsky que “desde los tiempos más remotos, las sociedades humanas disponen de códigos y rituales que estructuran las prácticas de seducción”. Y, sin embargo, “nunca en la historia el imperativo de ‘gustar y emocionar’ se había manifestado de manera tan sistemática en los ámbitos de la vida económica, política y cotidiana” como ahora.</p>
<p>Hay un elemento clave, asegura el francés, que ha llevado a esta exaltación de la seducción: el auge del capitalismo de consumo a partir de los años 50 del siglo pasado, cuando “se pone en marcha un nuevo tipo de economía basado en la incitación permanente al consumo, la mejora continua de las condiciones de vida, la difusión del confort material, el acceso a las actividades de ocio para todos”.</p>
<p>Pero el camino recorrido ha sido mucho más largo. En los albores de la I Revolución Industrial, ya se vislumbra un cambio en el significado de la palabra <em>consumidor</em> y va perdiendo poco a poco sus connotaciones negativas. Así, con la puesta en marcha de la maquinaria de producción, el término comienza a utilizarse para referirse a “aquel que utiliza bienes o artículos”, en oposición a la palabra productor. El propio Adam Smith se referiría a esa contraposición entre consumidor y productor pocos años después de que James Watt patentara su máquina de vapor, icono de esa revolución. “El consumo es el único fin y objetivo de toda producción; y el interés del productor debe ser atendido, sólo tanto como sea necesario para promover el del consumidor”, escribiría el economista y filósofo en <em>La Riqueza de las Naciones</em>. Por aquellos entonces, comenzaba además a tomar forma el utilitarismo, inaugurado por Jeremy Bentham, y desarrollado en su máxima expresión por John Stuart Mill, que colocaba la felicidad como el principal objetivo de las acciones humanas.</p>
<p>No obstante, a pesar de esos primeros tímidos usos –ni siquiera Adam Smith escribiría nada más sobre el papel del consumidor–, su utilización en textos aún sería minoritario y apenas se encuentran referencias en libros o escritos.</p>
<p>En aquella época, la palabra que triunfaba era la de <em>ciudadano</em>. El concepto de ciudadanía no era nuevo y ya había sido uno de los temas centrales de las discusiones políticas y filosóficas durante los tiempos de la Grecia clásica. Los romanos expandieron el concepto, tanto en contenido como geográficamente, y le dieron una base jurídica cuya esencia perdura hasta la actualidad. Durante la Edad Media y el Renacimiento, la cuestión de la relación entre Estado y personas sería una constante, pero predominarían las relaciones de vasallaje y el concepto de ciudadanía se limitaría a una escasa clase alta de las incipientes ciudades medievales europeas.</p>
<p>La revolución liberal replantearía esa relación de la persona con las estructuras de poder. Así, en el <em>Dictionnaire national et anecdotique </em>de 1790<em>,</em> Chantreau ofrece una definición en torno al eje de la noción de sociedad civil: “En el nuevo régimen, el ciudadano es concebido civil y moralmente; es un miembro de la sociedad que, no solamente adquiere cargas civiles, sino que está igualmente cubierto de sentimientos que inspira la feliz libertad en la que vivimos”. Se trataba, eso sí,  de un concepto de ciudadanía muy limitado, del que quedaban excluidas las mujeres y buena parte de los varones no propietarios.</p>
<p>Y, sin embargo, los cambios que trajo consigo la revolución industrial irían modificando poco a poco los patrones de consumo –primero de las clases más altas y luego de otras menos pudientes– y con ello la misma forma de identificación de personas y clases sociales. Será durante esos años que se abrirán en Inglaterra los primeros centros comerciales, siendo el primero el Harding, Howell &amp; Co., en Londres en 1796. Los franceses lo llevaron un paso más allá, con los <em>magasins de nouveautés</em> (tiendas de novedades) y algunos de ellos, como <em>Printemps</em> fundado en 1865; <em>La Samaritaine </em>(1869), Bazaar de <em>Hotel de Ville </em>(BHV); o las conocidas <em>Galeries Lafayette</em> (1895) se convertirían en símbolos de la ciudad de París.</p>
<p>Su simbología sería tal que algunos de los grandes autores de la época emplazarían sus novelas en alguna de esas galerías. La más conocida de todas sería <em>El paraíso de las damas</em> (Au Bonheur des dames) de Émile Zola. En su libro, Zola ya hablaría del impacto económico que este nuevo modelo consumista supondría en los pequeños comerciantes, incapaces de competir bajo las nuevas reglas: «Y Mouret seguía contemplando, entre aquellos destellos, a su femenino pueblo […] Ya empezaba la gente a marcharse, se marchaban medio rendidas, con la misma voluptuosidad satisfecha y la misma vergüenza sorda que proporciona la consumación de un deseo en lo más recóndito de un hotel de mala fama. Y era él quien las había poseído así, quien las tenía a su merced con aquel continuo agolpamiento de mercancías; [..] reinaba sobre todas las mujeres con la brutalidad de un déspota, cuyo capricho llevaba a la ruina a los hogares. Aquella creación suya instauraba una religión nueva; la fe tambaleante iba dejando desiertas, poco a poco, las iglesias, y su bazar las sustituía en las almas, ahora desocupadas».</p>
<p>Todos estos cambios tuvieron una impronta en la mentalidad del momento. Cuenta el historiador norteamericano Lawrence B. Glickman que hacia 1780 el significado de la palabra <em>consumo</em> comenzó a mutar para referirse a <em>comprar</em>, alejándose del concepto de <em>usar</em> que había predominado hasta entonces. Y aunque el significado de consumo como <em>uso</em> no murió durante el siglo XIX, cada vez se acercaba más al concepto que utilizamos hoy en día.</p>
<p>Uno de los cambios más importantes en este proceso fue el de la proletarización de la masa campesina durante la revolución industrial, que ya había perdido sus tierras durante los cercamiento de tierras comunales que se vivieron en Inglaterra a partir de la segunda mitad del siglo XVIII. Esto permitió que, progresivamente, la figura del productor se viera cada vez más desligada de la del consumidor, en un proceso que se consolidó durante el siglo XIX. Producción y consumo, que antes eran las dos caras de la misma moneda, se alejaban. Marx lo llamó el fetichismo de la mercancía: se refería al hecho de que la mercancía invisibiliza las relaciones humanas que existen detrás de un bien o servicio.</p>
<p>El fordismo, implantado a partir de 1914, supuso una nueva profundización en esta separación. Este modelo productivo, cuyo nombre se debe al primer empresario en ponerlo en marcha, Henry Ford, fundador de la Ford Motor Company, dio un vuelco a la forma de producir –y, sobre todo, de consumir– con dos medidas: las líneas de producción donde cada obrero realizaba una única tarea sencilla y el salario de eficiencia de 5 dólares diarios al día, el doble de lo que solía cobrar cualquier trabajador normal. La idea de Ford era que un empleado satisfecho con sus condiciones laborales acaba siendo más productivo y se ausenta menos del trabajo; su salud probablemente también mejorará y las bajas serán más reducidas. Y, por si fuera poco, el propio trabajador se convertía en un consumidor potencial de los productos fabricados por la empresa, cerrando el círculo de crecimiento.</p>
<h3>CREANDO UNA NUEVA CLASE CONSUMIDORA</h3>
<p>Este fenómeno del consumo de masas no se produjo de forma espontánea. El incremento de la productividad que supuso la revolución industrial requería de una engrasada máquina de consumo para poder asumir toda esa producción. Pero se encontraron con un problema de base: la ética protestante, bien enraizada en varios de los países más industrializados, conducía a la moderación y al ahorro, no a abrir las billeteras para gastar en bienes superfluos<strong>. <a href="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/Captura-de-pantalla-2022-11-21-a-las-16.38.42-e1672743909157.png"></a></strong></p>
<p>El sociólogo y economista estadounidense Jeremy Rifkin cuenta que los economistas de finales del siglo XIX observaban con preocupación que los trabajadores de la época preferían tener más tiempo libre, en vez de trabajar más y conseguir así dinero extra para gastar. Era una sociedad frugal donde el tiempo valía más que las cosas. Una mentalidad que era una sentencia de muerte asegurada para la nueva industria de la producción en cadena que tan bien retrataría Charles Chaplin en <em>Tiempos Modernos</em>. Sin consumidores, la producción en masa no tenía sentido. Tampoco la obsolescencia programada que ya se empezaba a dibujar.</p>
<p>Para darle sentido a este rompecabezas, las teorías económicas de la época empezaron a centrarse en el papel del consumidor –y sobre todo, su consumo– como agente económico. Así, el economista William Stanley Jevons se convertiría en uno de los primeros economistas en analizar el rol del consumidor ya a mediados del siglo XIX. Según Jevons, quien creaba valor económico era el consumidor, no el productor ni el trabajo. Los estudios sobre el comportamiento de los consumidores también comenzaron a hacerse populares. Un ejemplo es la tesis de Hazel Kyrk, <em>Una teoría del consumo</em> de 1924, en la que aseguraba que el consumo estaba influenciado sobre todo por las normas sociales y por el concepto generalizado de estándares de vida.</p>
<p>Si el consumo dependía de las normas sociales, sólo hacía falta cambiarlas. Se engrasó así la maquinaria del marketing, que hasta entonces había estado prácticamente parada, y anuncios y propaganda comenzaron a ser un gasto corriente de las empresas. Es lo que Rifkin llamó la creación de la figura del ‘consumidor insatisfecho’, aquel que siempre tenía la impresión de que sus necesidades nunca se veían del todo saciadas. Stuart Ewen explica en su obra de 1976, <em>Captains of Consciousness: Advertising and the social roots of consumner culture, </em>como el origen moderno del término consumidor procede de la expansión de la industria publicitaria en el siglo XX y contribuye a la participación ciudadana en valores de mercado e industriales a escala. Comenzó a emplearse tímidamente en los años veinte, cuando la radio, los diarios y las revistas norteamericanos comienzan a llamar así a sus ciudadanos, y se extendió masivamente tras la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, por la necesidad de apoyo a sus empresas.</p>
<p>Para convertir deseos en necesidades, la industria pronto se dio cuenta de que la estrategia más eficaz era apelar a las emociones, al sentimiento de pertenencia. El economista liberal John Kenneth Galbraith lo resumiría en su conocida frase: “La producción sólo llena un vacío que ella misma ha creado”. El consultor Edward Cowdrick lo llamaría el <em>Evangelio del Consumo</em>, en el que “el trabajador se ha convertido en alguien más importante como consumidor que como lo es como productor”. Este <em>Evangelio del Consumo,</em> en el que la introducción del crédito para los pequeños consumidores fue esencial, sobrevivió a la Gran Depresión y la posterior II Guerra Mundial.</p>
<p>General Motors sería una de las primeras empresas en poner en marcha este evangelio del consumo y propugnar un cambio de mentalidad al renovar anualmente los modelos que se fabricaban. «La clave de la prosperidad económica es la creación organizada de la insatisfacción», diría Charles Kettening, director de investigación de General Motors durante la mayor parte de la primera mitad del siglo XX. Y así la Coca Cola pasó de ser un remedio para el dolor de cabeza a una bebida de consumo generalizado y la industria alimentaria inventó nuevos hábitos como el de los cereales para el desayuno.</p>
<p>Hacia 1950, el uso del término consumidor ya se había asentado y se empezaba a utilizar más que el de ciudadano. Y, sin embargo, el vocablo no disfrutó del mismo prestigio que el de ciudadano y pronto empezaron a verse como rivales directos. “La visión de que la era de la ciudadanía ha sido reemplazada por la era del consumismo se ha convertido en filosofía popular”, escribe Glickman. Así, según el historiador estadounidense, el consumidor ha sido visto tradicionalmente como un actor pasivo que negaba su rol de ciudadano para centrarse sólo en los placeres hedonistas del consumo, en contraposición a un ciudadano mucho más implicado y responsable.</p>
<p>Y sin embargo, el desarrollo de un activismo de consumo que se remonta prácticamente al nacimiento de las ideas liberales en el siglo XVIII contradice esa afirmación, afirma Glickman. “Los activistas han entendido, y practicado, el consumo no como una negación de su ciudadanía, sino como un instrumento de solidaridad, un modo de acción ética, y un puente para curar relaciones tanto con la naturaleza como con el mundo animal”, escribe.</p>
<p>Otros académicos han defendido esta postura. Así, para los economistas Michael Munger y  Melvin J. Hinich, “en una democracia todo el mundo tiene dos roles. El primero es el de consumidor de bienes privados. El segundo es el de ciudadano, uno que participa en decisiones públicas sobre niveles de provisión de bienes públicos, los impuestos utilizados para financiar esas decisiones y la dirección y magnitud de la redistribución de ingresos. Aunque muchos puedan pensar que estos comportamientos y, por tanto su teorización, son similares, no hay nada más lejos de la realidad. Así, ambos difieren en la magnitud de la decisión –para una decisión de un consumidor es individual frente a la colectiva del ciudadano– y que el tipo de producto sobre el que se elige es también diferente –privado frente a público”.</p>
<p>Aunque puedan ser dos caras de la misma moneda, ha sido el consumidor quien ha ganado la batalla del discurso público. En la actualidad, la palabra ‘consumidor’ se utiliza aproximadamente tres veces más que la palabra ‘ciudadano’ en los libros referenciados en inglés por Google. Y como veremos a lo largo de este libro, cada vez se apela más al consumidor –el voto con la cartera– que al ciudadano –el voto a las instituciones públicas– a la hora de conformar un activismo de tintes políticos. Y en España, aunque el desarrollo de la sociedad de consumo sería más tardía, su fuerza está alcanzando cotas similares.</p>
<h3>EL CONSUMIDOR, UN AGENTE POLÍTICO</h3>
<p>A menudo, se describe el activismo de consumo como un fenómeno reciente, que surgió como consecuencia del desarrollo de la sociedad postindustrial capitalista a partir de mediados del siglo XX. Pero para encontrar el germen del uso del consumo como una herramienta política organizada hay que viajar más atrás, al momento en que surgen las mismas ideas liberales.</p>
<p><a href="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/motinte.png"></a>El propio Motín del té de 1773, que los libros de Historia marcan como el inicio de la guerra de independencia de Estados Unidos contra Inglaterra, fue un acto puro de boicot, que se organizó mucho antes de que esa palabra siquiera existiera. Estos boicots –que analizaremos específicamente en el siguiente capítulo– y otras formas de activismo de los consumidores se convirtieron en “una forma de reconciliar consumo y ciudadanía” y fueron un elemento “crítico para la lucha de independencia; y las tensiones y complejidades en las prácticas del activismo de consumo [que] dieron forma a la historia de América”, escribe Glickman.</p>
<p>Antes en la historia ya se habían organizado actos localizados de protestas de consumo. Sin embargo, el elemento diferenciador de las protestas de los colonos americanos fue la “solidaridad de larga distancia” por la que la fraternidad ya no se planteaba como parte de las relaciones con personas próximas, sino que tenía en mente a personas desconocidas en lugares lejanos. Así, lo que realmente marcó esa evolución desde las formas tempranas de activismo de consumo a sus variantes más modernas fue precisamente la coordinación de esfuerzos de personas que tenían una visión similar del consumo pero que no necesariamente estaban próximas geográficamente. “En este contexto y narrativa es central la afirmación de que la compra de bienes, mucho más allá de ser solo una decisión privada, es fundamentalmente un acto social, que tiene consecuencias que van mucho más allá”, asegura Glickman.</p>
<p>Este movimiento desarrolló un nuevo concepto de confianza, “que no requería de ver o tocar, sino que dependía más bien del entendimiento de cómo los mercados funcionan”, para crear una de esas comunidades imaginadas, que describiría Benedict Anderson, cuyo vínculo de unión no era la raza, el idioma o el lugar de procedencia, sino los lazos de solidaridad. Este concepto de consumo traía así el hogar a la esfera pública (tanto la cercana como la lejana), y la esfera pública a casa.</p>
<p>Sin embargo, los boicots de las colonias tuvieron un componente fundamentalmente anticolonialista. El elemento que se ponía en cuestión no eran los impactos del modelo productivo de aquello que se boicoteaba, como se haría después, sino su simple procedencia. Si era inglés, había que bloquearlo.</p>
<p>El primer movimiento que pudiera asimilarse al concepto de “consumo consciente” fue el llamado <em>Free produce movement </em>(movimiento de las mercancías libres) que se originó en las décadas previas a la Guerra Civil estadounidense. Este movimiento de mercancías libres se oponía fundamentalmente a aquellos productos en los que se había utilizado mano de obra esclava en su proceso de fabricación.</p>
<p>En 1826 se crea un primer manifiesto para una organización de mercancías libres y se abre la primera tienda con productos libres de esclavitud en Baltimore. En los años siguientes, más de 50 tiendas abrirían en nueve estados, sobre todo concentrados en Philadelphia. El movimiento como tal no tuvo mucho éxito a la hora de provocar un cambio en el consumo, y muchos de los clientes de estas tiendas se quejaban de la baja calidad de los productos y sus altos precios. Los abolicionistas ya se encontrarían entonces con los mismos dilemas de hoy en día ante esas alternativas que compiten en desventaja “con productos ‘de sangre’ en belleza y durabilidad’, como diría un consumidor abolicionista sobre las telas libres de esclavitud.</p>
<p>Pero fue un elemento fundamental para la expansión de la conciencia abolicionista de la época, y también en el reconocimiento del consumo como una herramienta política fundamental. “Si el activismo de consumo nació en la era revolucionaria, maduró en el medio siglo previo a la guerra civil”, señala Glickman. Los abolicionistas serían así los primeros en ver a los consumidores como un agente económico y moral fundamental. Aunque en estas ironías de la historia, esos primeros consumidores conscientes abolicionistas serían el germen del desaforado consumismo navideño, al organizar ferias de productos libres en los meses previos a la Natividad, donde se incitaba al consumo y a regalar esos productos durante esas fechas.</p>
<p>La esclavitud sería oficialmente abolida en 1865 y, con ello, el <em>free produce movement </em>comenzaría a diluirse. Sin embargo, el abolicionismo dejaría un poso fundamental en la manera de entender y organizar el activismo de consumo, tanto desde la perspectiva del boicot como la del <em>buycott</em>, o la compra de aquellos productos considerados como alternativas, que también analizaremos en el próximo capítulo.</p>
<p>La convulsa época de la Guerra de Secesión americana también sería una muestra de que el activismo de consumo no ha sido necesariamente una corriente progresista o de izquierdas a lo largo de la historia. Así, los llamados sureños, propietarios blancos de los estados del sur que utilizaban la mano de obra esclava como base de su modelo de producción, también utilizaron el boicot como forma de protesta contra los estados del norte. Más recientemente, empresas como Disney, Microsoft o Ford han sufrido boicots por grupos conservadores que se oponían a sus políticas pro-derechos de la comunidad LGBTIQ+.</p>
<p>Al otro lado del charco, en Europa, el movimiento de los consumidores también daba sus primeros pasos, aunque con un enfoque totalmente diferente. Poco antes de que los colonos norteamericanos les tiraran el té a los ingleses e iniciaran su boicot, cerca de la metrópoli se creaba la primera cooperativa de consumo de la historia. Esta iniciativa pionera nació en Escocia, en el diminuto pueblo de Fenwick, donde en 1761 varios productores de telas firmaron un documento de cooperación y asistencia mutua. Años más tarde comenzarían a comprar alimentos y a venderlos a los miembros de la cooperativa a precios reducidos. Sería, sin embargo, casi un siglo después cuando la cooperativa de Rochdale, fundada en 1844 por trabajadores del textil empobrecidos por la llegada de la mecanización, consolidaría el cooperativismo de consumo. Al igual que en el caso de Fenwick, los trabajadores de Rochdale también compraban alimentos para conseguir precios más baratos y aliviar las duras condiciones del proletariado.</p>
<p>Este cooperativismo de consumo se expandiría por Europa, y llegaría hasta España poco después. Así, la primera cooperativa de consumo en España se creó en 1865 con 78 socios, en el municipio gerundense de Palafrugell (L’Econòmica Palafrugellenca). Sin embargo, su desarrollo fue menor al registrado en otros países europeos y se concentró en las zonas industriales de Cataluña y el País Vasco primero, y más tarde en Valencia y Madrid. En 1908 apenas se contabilizaban en España 182 cooperativas de aquellas características, con poco más de 28.900 asociados, y 251 en 1932. A finales de los años 1950, el número de cooperativas registradas era de 791, y el de asociados, 190.000.</p>
<p>Antes de que se fundara Rochdale, ya se había comenzado a hablar de una economía social<em>.</em> En 1830, el economista francés Charles Dunoyer publica su <em>Tratado de Economía Social</em> donde teoriza sobre las relaciones entre el sistema económico y el bienestar social. En la pluma de Dunoyer, la economía social tenía, sin embargo, un significado muy diferente al que podamos entender hoy en día y definía más un campo de estudio económico, con una mirada social, que unos principios de organización económica en sí.</p>
<p>Y sin embargo, el caldo de cultivo ya estaba entonces en su punto para que Karl Marx desarrollase su teoría sobre el capitalismo y la necesidad de reorganizar el sistema productivo de forma que los medios de producción volvieran a las manos que consumen. Es bien conocido el impacto que estas teorías tendrían en todo el mundo, especialmente durante el siglo XX.  Su impronta en el activismo de consumo no sería menos importante.</p>
<h3>CONSUMIDORES ORGANIZADOS</h3>
<p>Apenas 30 años después de la Guerra de Secesión norteamericana, se iniciaría una nueva etapa en el activismo de consumo, con el surgimiento de las organizaciones de consumidores. La pionera sería la Liga Nacional de Consumidores, fundada en 1899 en Estados Unidos, que defendía como uno de sus principios fundadores un mercado más justo tanto para trabajadores como para los consumidores. «Las condiciones de trabajo que aceptamos para nuestros conciudadanos deben reflejarse en nuestras compras, y los consumidores deben exigir seguridad y confiabilidad de los bienes y servicios que compran», diría uno de esos principios.</p>
<p>La primera secretaria general, la activista Florence Kelley, fue clave en el rumbo que ha tomado la organización hasta hoy. Kelley, nacida en una familia de tradición abolicionista de Philadelphia, era una activista convencida por la mejora de las condiciones laborales en la floreciente industria estadounidense de la época. Kelley abogó así por la prohibición del trabajo infantil, la reducción de las jornadas laborales y el establecimiento de un salario mínimo para las mujeres, algo revolucionario en la época, especialmente viniendo de los labios de una mujer. La organización desarrollaría además bajo su liderazgo el llamado White Label (etiqueta blanca), un etiquetado para certificar aquellos productos fabricados bajo condiciones de trabajo justas, que sería un precursor de los sellos de comercio justo aparecidos en los años 60. “Vivir significa comprar, comprar significa tener poder, y tener poder significa tener responsabilidad”, dijo Kelley.</p>
<p>Durante los mismos años se desarrolló otro movimiento mucho más centrado en la defensa de los derechos de los consumidores, cuyo objetivo principal era orientar sobre las características de los productos y presionar para la mejora de sus prestaciones. El movimiento surgió al mismo tiempo que nacía en los tribunales el concepto de responsabilidad corporativa que las empresas debían a sus clientes. Así, uno de los casos legales más significativos, el caso McPherson contra Buick Motor Co, se falló en 1916, eliminando la necesidad de tener un contrato directamente con el productor para que éste tuviera que hacerse responsable de los defectos de fabricación.</p>
<p>Poco después, en 1929, los activistas Stuart Chase y F. J. Schlink fundan Consumers’ Research, una organización que testaba productos para informar a los consumidores sobre sus características. Una escisión de esa organización crearía la Consumer Union, probablemente una de las que más ha marcado el movimiento de consumidores estadounidense y, por extensión, mundial. Uno de sus primeros hitos sería la publicación del libro <em>Your Money’s Worth </em>(El valor de tu dinero), que denunciaba las prácticas abusivas y engañosas de marketing de las empresas. La misma organización comenzaría a editar en 1936 la revista <em>Consumer Reports</em>, que hoy en día sigue siendo una de las referencias entre las publicaciones sobre consumo. En los años 50, este tipo de revistas se harían populares en Europa, con <em>Consumentengids</em> en los Países Bajos, <em>Forbruker Rapporten</em> en Noruega, o <em>Which?</em> en el Reino Unido. A España, que para entonces seguía bajo la dictadura franquista, tardarían varias décadas en llegar.</p>
<p>El nacimiento de las organizaciones de consumidores en Europa se haría esperar hasta después de la Segunda Guerra Mundial. La primera se crearía en Dinamarca en 1947, y la segunda, unos años después, en 1955, en Reino Unido. Por aquel entonces, el movimiento de consumidores estaba entrando en una nueva fase en la que el objetivo principal se tornaría hacia las mejoras en el marco legislativo que afectaba a los consumidores. Se iniciaría así el activismo de consumo en su puro esplendor, una vez establecidos la estructura organizativa y los principios del movimiento.</p>
<p>Este viraje respondía a la evolución de la llamada edad de oro del capitalismo –que en francés se conoció como <em>Trente Glorieuses</em> o los Treinta Gloriosos–, la época entre 1945 y 1973 en la que el capitalismo se expandió en el norte de América y Europa y consiguió un desarrollo económico nunca antes alcanzado. Durante los Treinta Gloriosos se profundiza en las mejoras tecnológicas y organizativas de la producción, al mismo tiempo que el desarrollo del comercio marítimo internacional permitió la deslocalización de las fábricas a países del Sur global con unos costes laborales mucho más bajos. El resultado fue una caída de los precios, la profundización del modelo de sociedad consumista y el auge de las multinacionales.</p>
<p>En este contexto internacionalizado, el movimiento de consumidores comienza a tener también una perspectiva de colaboración más global. Así, en 1960, varias de estas asociaciones de Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Bélgica y los Países Bajos se unirían y formarían la International Organisation of Consumer Unions (IOCU), la primera gran organización de consumidores a nivel internacional. Hoy, conocida como Consumers International, acoge a más de 250 organizaciones de 120 países.</p>
<p>Consumers International (CI) ha sido una organización clave en el desarrollo del movimiento internacional de defensa de derechos de los consumidores. A principios de los años 80 impulsó la celebración de una Jornada mundial por los derechos de los consumidores que desde 1983 tiene lugar cada 15 de marzo. Al igual que las organizaciones miembro, CI se centró primero en la calidad de los productos adquiridos por los consumidores, especialmente cuando se refería a alimentos y su impacto sobre la salud, y en los derechos de estos a la hora de exigir responsabilidades a las empresas. Sin embargo, más recientemente ha incluido conceptos como el de ‘consumo sostenible’ en sus campañas.</p>
<p>El movimiento tendría cierto éxito y a partir de los años 60, la FAO y la OMS comienzan a codificar y regular ciertos productos como los alimentos o los medicamentos. En Europa comienzan además a aprobarse las primeras leyes de protección de consumidores, como la Fair Trading Act, del Reino Unido de 1973, o la  Ley sobre la Protección e Información del Consumidor francesa de 1978. En 1985, la ONU publica las ‘Directrices para la Protección del Consumidor’, que incluyen entre otros principios el de la ‘información adecuada’ y el de la ‘educación del consumidor, incluida la educación sobre las consecuencias ambientales, sociales y económicas que tienen sus elecciones’.</p>
<p>En los últimos años de los Treinta Gloriosos, ya comenzaban a bullir ideas ecologistas cuestionando la sostenibilidad del modelo de producción y consumo. Un catalizador de ese movimiento fue el libro <em>Primavera Silenciosa</em> (Silent Spring) publicado en 1962, en el que la conservacionista Rachel Carson denunciaba los efectos tóxicos de los pesticidas en el medio ambiente, y sobre todo en ciertas poblaciones de animales, como los pájaros. Este libro suele citarse, también, como un acontecimiento que marca el inicio de la militancia ecologista.</p>
<p>Unos años más tarde, en 1970, se celebraría por primera vez el Día de la Tierra, que desde entonces se ha mantenido el 22 de abril. Dos años después, con la publicación del informe <em>Los límites del crecimiento</em>, liderado por la biofísica y científica ambiental del Massachusetts Institute of Technology (MIT), Donella Meadows, se pondría el foco directamente en el modelo de producción crecentista como un problema de base. Así, el informe contradecía uno de los principales dogmas de la época: el crecimiento, decía Meadows y sus colegas, no puede ser infinito porque los recursos del planeta son finitos.</p>
<p>Este informe se considera la base teórica de muchos movimientos sociales que tienen el consumo como foco. Quizá el más importante de ellos haya sido el decrecentismo, que se formula en la Francia de los años 90, y que se consolida al inicio del nuevo siglo. Así, en 2002 se celebra en París el seminario ‘Deshacer el desarrollo, rehacer el mundo’ considerado como el momento de consolidación del movimiento. En 2006, el sociólogo Serge Latouche, considerado como el principal ideólogo del decrecimiento, publicaría <em>La apuesta por el decrecimiento, la biblia del movimiento. </em>En el libro, el teórico francés definiría el decrecimiento de la siguiente manera: “La consigna del decrecimiento tiene como meta, sobre todo, insistir fuertemente en abandonar el objetivo del crecimiento por el crecimiento […] En todo rigor, convendría más hablar de acrecimiento, tal como hablamos de ateísmo”.</p>
<p>Años antes, el Informe  Brundtland ya había lanzado el concepto de Desarrollo Sostenible como “aquel desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de satisfacción de las necesidades de las futuras generaciones”. El concepto fue abrazado por la comunidad internacional en la Conferencia de de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo​, celebrada en Río de Janeiro en 1992, y que fue más conocida como la Cumbre de la Tierra<em>. </em></p>
<p>Durante esos años, seguirían creándose nuevas organizaciones de defensa de los consumidores, mientras que otras, que habían nacido con inquietudes más sociales o medioambientales, empezarían a centrar su atención en el papel del consumo. Muchas de estas organizaciones utilizarán el boicot como una de sus principales armas.</p>
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		<title>Documentales para repensar el consumo</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/documentales-para-repensar-el-consumo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Aug 2022 16:57:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[Consumo que Suma]]></category>
		<category><![CDATA[Documental]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="2000" height="1457" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/08/nuevacreacion.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/08/nuevacreacion.jpg 2000w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/08/nuevacreacion-1280x932.jpg 1280w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/08/nuevacreacion-980x714.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/08/nuevacreacion-480x350.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 2000px, 100vw" /></figure>"Consumo que Suma", un blog de El Salto Diario, recopila diez documentales y un corto que sirven para entender la sociedad de consumo y sus impactos sobre el planeta y las personas]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="2000" height="1457" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/08/nuevacreacion.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/08/nuevacreacion.jpg 2000w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/08/nuevacreacion-1280x932.jpg 1280w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/08/nuevacreacion-980x714.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/08/nuevacreacion-480x350.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 2000px, 100vw" /></figure><p>Si tienes un rato cualquier fin de semana, te animamos a que eches un vistazo a estos documentales que abordan la problemática de la era de la multiplicación de los objetos desde diferentes perspectivas.</p>
<h2>Gran Superficie. María González, Pedro Ramiro, Isidro Jiménez, 2005</h2>
<p>Todo un clásico del colectivo anticonsumista <a href="http://www.consumehastamorir.com/" target="_blank" rel="noopener">ConsumeHastaMorir</a> que hace un completo análisis del papel de la publicidad como herramienta fundamental dentro de la sociedad de consumo. Mediante entrevistas y ejemplos, <a href="https://www.ecologistasenaccion.org/4077/gran-superficie-documental-sobre-publicidad-y-consumo/" target="_blank" rel="noopener">el documental</a> nos muestra desde estrategias publicitarias para crearnos falsas necesidades, hasta otras de fidelización a las marcas, pasando por cómo la publicidad nos seduce con una felicidad que el consumo no nos hará alcanzar. Pero sobre todo, el trabajo de ConsumeHastaMorir nos hace conscientes de cómo la sociedad de consumo cala en nosotros, en nuestros valores y actos, haciéndonos más individualistas y egoístas, y cómo condiciona nuestras vidas, haciéndonos infelices. Pese haber sido grabado hace más 15 años, en los que han cambiado muchas cosas, este documental sigue siendo imprescindible para conocer los cimientos de la sociedad de consumo.</p>
<h2>La Historia de las Cosas. Annie Leonard, Jonah Sachs y Louis Fox, 2007</h2>
<p>Este no es solo un documental, es todo un proyecto de concienciación sobre nuestras «cosas» y el coste que tienen para la sociedad y el planeta. Comienza con <i><a href="https://www.filmaffinity.com/es/film333551.html" target="_blank" rel="noopener">La historia de las Cosas</a></i>, pero ha seguido con muchos otros cortos animados sobre otros temas de interés relacionados con los hábitos de producción y consumo de nuestras modernas y avanzadas sociedades consumidoras: el agua embotellada, los cosméticos, los microplásticos, los productos electrónicos, etcétera. Son piezas cortas y muy amenas con una narración y una animación de gran calidad. Muy recomendables para todos aquellos que quieran empezar a entender por qué este sistema no funciona y es nocivo para las personas y el planeta. Aquí está <a href="https://www.storyofstuff.org/movies/la-historia-de-las-cosas-2/" target="_blank" rel="noopener">la versión en español del documental original</a>, pero no dejéis de visitar <a href="http://www.stroyofstuff.org/" target="_blank" rel="noopener">www.stroyofstuff.org</a> para más documentales, muchos de ellos los podéis encontrar también subtitulados en español en plataformas de vídeo.</p>
<h2>Plastic Planet. Werner Boote, 2009</h2>
<p>Ahora mismo, todos somos más o menos conscientes de los problemas ambientales y para la salud que está produciendo el uso masivo de plásticos. En 2009, Werner Boote firma <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film305942.html" target="_blank" rel="noopener">este documental</a>, tras diez años de investigación, en el que expone, con rigurosos argumentos, entrevistando a toda clase de científicos y enfrentándose a uno de los capos del mercado, los efectos devastadores de este derivado del petróleo. El documental deja una sensación desoladora frente a la que sólo se puede hacer una cosa: actuar.</p>
<h2>Comprar, tirar, comprar. Cosima Dannoritzer, 2010</h2>
<p>Sin duda uno de nuestros favoritos por su novedad, compromiso y factura impecable. Para muestra de su efectividad, solo recordar que <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film556116.html" target="_blank" rel="noopener">este documental</a> propició que muchas personas estuvieran hablando de la obsolescencia programada durante semanas. Entre sus aciertos, la perspectiva histórica, el enfoque social y ecológico y el enorme trabajo de investigación que tiene detrás. Además, la banda sonora y la maravillosa voz en <i>off </i>hacen que verlo sea un ejercicio de concienciación muy placentero. La directora Cosima Dannoritzer ha seguido trabajando en el tema de la producción y los residuos y cómo influyen en la sociedad, con otros dos documentales muy recomendables: <i><a href="https://www.filmaffinity.com/es/film916204.html" target="_blank" rel="noopener">La tragedia electrónica</a></i> (2014) y <i><a href="https://www.filmaffinity.com/es/film985385.html" target="_blank" rel="noopener">Ladrones de tiempo</a></i> (2018).</p>
<h2>My stuff. Petri Luukkainen, 2013</h2>
<p>El finlandés Petri Luukkainen dirige, escribe y protagoniza <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film971385.html" target="_blank" rel="noopener">este documental</a> que muestra un experimento en el que el protagonista guarda todas sus pertenencias en un almacén, pudiendo únicamente sacar una de ellas cada día. Se trata de una reflexión sobre nuestras necesidades, un tema fundamental a tener en cuenta a la hora de cuestionar la sociedad de consumo. Es una película entretenida y amena, con cierto sentido del humor, que no aporta análisis profundos, pero que sí introduce de una forma simpática argumentos para reflexionar o debatir. Puede ser muy adecuado para trabajar con adolescentes temas de consumo.</p>
<h2>Cowspiracy: the sustainability secret. Kip Andersen y Keegan Kuhn, 2014</h2>
<p><a href="https://www.filmaffinity.com/es/film980250.html" target="_blank" rel="noopener">El documental</a> tiene por objeto mostrar los distintos impactos, y la gran contribución al cambio climático de la ganadería, y por tanto, del consumo de carne, apostando por un cambio necesario a la dieta vegana. En un momento el que el tema no recibía mucha atención (ahora recibe más, aunque ni mucho menos la necesaria), el documental trata de darle visibilidad para que sea valorado en su justa medida, poniendo de manifiesto los intereses económicos que tratan de evitar que seamos realmente consciente de la problemática, pero también criticando el papel que han tenido, en este sentido, algunas grandes ONG ecologistas.</p>
<p>El documental engancha mediante una sucesión de averiguaciones en primera persona, mediante el aporte continuo de datos científicos, que se van alternando con declaraciones de distintos expertos de organizaciones ecologistas y la significativa ausencia de otros. Sin embargo, según avanza, el tono cambia, incluyendo un enfoque más animalista con imágenes con contenido gráfico explícito acompañadas de opiniones más emocionales.</p>
<h2>The true cost. Andrew Morgan, 2015</h2>
<p>El derrumbe del edificio Rana Plaza en 2013 mostró al mundo la huella de explotación y muerte que había detrás de las prendas de moda rápida que se compran por millones en todo el mundo. <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film155142.html" target="_blank" rel="noopener">Este documental </a>explora las consecuencias sobre los seres humanos y el medioambiente de este sistema en el que la ropa se ha convertido en un producto más de usar y tirar. La industria de la moda rápida es una de las más contaminantes del mundo y está sustentada por millones de trabajadores y trabajadoras explotados y oprimidos violentamente. El documental presenta esa cara miserable de la industria de la moda que nadie quiere ver y la contrapone con una cierta maestría a las luces y los oropeles que siempre se muestran. Muy recomendable sobre todo por los testimonios de las trabajadoras textiles.</p>
<h2>Freightened: el precio real del transporte marítimo. Denis Delestrac, 2016</h2>
<p><a href="https://www.filmaffinity.com/es/film189420.html" target="_blank" rel="noopener">Un documental </a>que trata otra perspectiva del problema de la producción y el consumo masivos: el transporte de mercancías. Entre otras curiosidades, la obra nos acerca al absurdo de un sistema en el que es más barato mandar un producto desde la otra parte del mundo a fabricarlo localmente y las consecuencias que esto tiene sobre nuestro planeta. El documental recoge algunos testimonios e imágenes muy impactantes, pero la parte que me parece más impresionante es la que aborda cómo afecta el trasporte masivo de mercancías a la fauna marina.</p>
<h2>La mentira verde. Werner Boote, 2018</h2>
<p>«Me decían que puedo salvar al mundo. Los orangutanes, los delfines, los océanos, las selvas. Incluso a los hombres. Todo lo que debía hacer era comprar productos sostenibles», así empieza <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film648683.html" target="_blank" rel="noopener">este documental</a>. Protagonizado por el propio Werner Boote y Kathrin Hartmann, experta en <i>greenwashing</i>, el documental se basa en enfrentar, en distintos sectores, la posición de un consumidor con cierta preocupación ecológica, pero que no se cuestiona lo que las grandes empresas le dicen, y la realidad de sus prácticas. Con intervenciones de Raj Patel, Sonia Guajajara y Noam Chomsky, entre otros, queda desenmascarado el <i>greenwashing</i> de las grandes empresas.</p>
<p>Ya en su momento, dedicamos a este documental una entrada entera <a href="https://www.elsaltodiario.com/consumo-que-suma/la-mentira-verde" target="_blank" rel="noopener">en este blog</a>.</p>
<h2>El dilema de las redes sociales. Jeff Orlowski, 2020</h2>
<p>Concebido como <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film640069.html" target="_blank" rel="noopener">un docudrama</a>, fórmula que mezcla testimonios reales con escenas dramatizadas, el trabajo de Jeff Orlowski supone un completo análisis de los efectos que están teniendo las redes sociales en nuestras vidas, dada la importancia que han adquiridos en nuestra manera de relacionarnos y en nuestro ocio. Mediante testimonios de exejecutivos de las empresas más importantes de Silicon Valley y de distinguidos académicos, el filme describe los distintos mecanismos impulsados por las redes sociales para mantener conectados a los usuarios, pues cuanto mayor tiempo lo están, más información sobre hábitos, gustos y características de consumo acaban exponiendo, y estos datos son vendidos por la red social. Mediante sistemas de «recompensa inmediata», como los «me gusta», las redes sociales han creado métodos de navegación capaces de estimular la circulación de la dopamina, no solo fomentando la adicción, también aumentando los casos de depresión y ansiedad.</p>
<p>Igualmente, el documental muestra cómo las redes sociales están contribuyendo a la polarización de la sociedad, aunque quizá esté aspecto se trate de forma más desafortunada, mediante un fragmento dramatizado que resulta muy exagerado, y con ejemplos, como el de las protestas sociales que surgieron en el Estado Español a partir de la crisis de 2008, que, tal y como se plantea, parece que fueron impulsados únicamente por las redes sociales, y no por el descontento por la situación social.</p>
<h2>Spot. Guillermo Zapata, 2010</h2>
<p>Con <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film203814.html" target="_blank" rel="noopener">este cortometraje</a>, Guillermo Zapata hace una sutil crítica a la publicidad. Pero es un corto, tan corto, que merece más la pena <a href="https://vimeo.com/15444574" target="_blank" rel="noopener">verlo</a> que hablar de él.</p>
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		<title>Consumismo e infelicidad. Impacto psicológico de la actual sociedad de consumo</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/recursos/consumismo-e-infelicidad-impacto-psicologico-de-la-actual-sociedad-de-consumo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 May 2022 08:07:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mercado Social Aragón]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="1142" height="632" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/05/Captura-de-pantalla-2022-05-03-100706.png" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/05/Captura-de-pantalla-2022-05-03-100706.png 1142w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/05/Captura-de-pantalla-2022-05-03-100706-980x542.png 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/05/Captura-de-pantalla-2022-05-03-100706-480x266.png 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1142px, 100vw" /></figure>En esta interesante videoconferencia, el psicólogo Javier Garcés Prieto (de la Asociación de estudios psicológicos y sociales AEPS) , uno de los mayores expertos sobre la psicología del consumidor y el impacto psicológico de los valores, ideas y comportamientos propios de la sociedad de consumo, explica como el consumismo afecta a negativamente al bienestar psicológico de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="1142" height="632" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/05/Captura-de-pantalla-2022-05-03-100706.png" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/05/Captura-de-pantalla-2022-05-03-100706.png 1142w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/05/Captura-de-pantalla-2022-05-03-100706-980x542.png 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/05/Captura-de-pantalla-2022-05-03-100706-480x266.png 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1142px, 100vw" /></figure><p>En esta interesante videoconferencia,<strong> el psicólogo Javier Garcés Prieto (de la <a href="https://mercadosocialaragon.net/project/asociacion-de-estudios-psicologicos-y-sociales/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Asociación de estudios psicológicos y sociales AEPS)</a></strong> , uno de los mayores expertos sobre la psicología del consumidor y el impacto psicológico de los valores, ideas y comportamientos propios de la sociedad de consumo, explica como el consumismo afecta a negativamente al bienestar psicológico de las personas.</p>
<p>Se explica también como muchos problemas de salud mental, depresión, ansiedad, adicciones sociales y trastornos alimenticios, están relacionados por la aceptación de los mensajes publicitarios y del marketing que invitan a buscar la felicidad, la realización personal, la autoestima y el éxito social a través de la compra y el gasto. De esta forma se puede entender porque, a pesar de vivir una sociedad que goza de bienestar económico, los problemas de salud mental y de falta de bienestar psicológico están tan extendidos.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="CONSUMISMO E INFELICIDAD. IMPACTO PSICOLOGICO DE LA ACTUAL SOCIEDAD DE CONSUMO. PROF.JAVIER GARCÉS" width="1080" height="608" src="https://www.youtube.com/embed/Tq_cLvOPvAM?feature=oembed"  allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
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		<title>12 canciones que plantan cara al consumismo</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/12-canciones-que-plantan-cara-al-consumismo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Aug 2021 07:37:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Canciones]]></category>
		<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[Consumo que Suma]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="801" height="534" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/08/AMP_0427-e1629272017294.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></figure>La música siempre ha sido un reflejo de la sociedad. En nuestra sociedad consumista hay pequeños grupos que se resisten a entrar en esa rueda sin fin. Por suerte, dentro de la industria musical también existe ese mismo reflejo y hay bandas que plantan cara al consumismo. Un artículo de Yago Álvarez Barba para Consumo que Suma, blog en El Salto Diario]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="801" height="534" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/08/AMP_0427-e1629272017294.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></figure><p>Incluyo un listado de canciones de bandas que han huido de los cánones del glamour, la ostentación y los contratos millonarios para pasar a introducir críticas a la sociedad de consumo en sus letras. Seguramente se me olvidarán muchas, por lo que os invito a dejar un comentario si creéis que falta alguna.</p>
<h3>1. Def Con Dos – Muere en paz</h3>
<p>Empiezo fuerte, con una de mis favoritas. «Siempre hay una canción de <a href="http://www.defcondos.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Def Con Dos</a> para todo», es lo que siempre digo cuando en medio de una conversación alguno de sus temas me viene a la cabeza (que es muy a menudo). Sus letras sarcásticas no se han dejado ni un solo tema por tocar. Visionarios capaces de introducir conceptos como «genocidio financiero» o pedir una asociación de mujeres violentas han hecho de sus letras himnos para varias generaciones. En <a href="https://www.youtube.com/watch?time_continue=3&amp;v=Nr6zMgGCRuE" target="_blank" rel="noopener noreferrer">«Muere en paz»</a> desnudan la rueda consumista del capitalismo y sus trampas con las palabras de un mendigo. Larga vida a Def Con Dos.</p>
<p><i>“La civilización depende de tus compras<br />
y para ello han inventado desde el pan hasta las drogas.<br />
Interesa que consumas más de lo que necesitas<br />
para que siempre les debas y sean otros los que trincan”</i></p>
<h3>2. Manolo Kabezabolo – Tu vida cambio</h3>
<p>Si no has balbuceado una canción de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Manolo_Kabezabolo" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Manolo Kabezabolo</a> con un litro de calimotxo en la mano es que no has tenido juventud (o por lo menos no se ha parecido a la mía). Todavía recuerdo cuando era un chaval y un amigo me grabó una cinta con el disco <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ya_hera_ora" target="_blank" rel="noopener noreferrer">«¡Ya hera ora!»</a>. 20 años después sigo escuchando y cantando ese disco como el primer día y siempre me saca una sonrisa. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=CpFlTa0Wf6w" target="_blank" rel="noopener noreferrer">«Tu vida cambió»</a> es una oda punk al consumismo y a los <i>cambios</i> a los que nos guía la televisión.</p>
<p><i>“Tu vida cambio y es mejor que ayer,<br />
después de comer te limpias los dientes con colgate gel”</i></p>
<h3>3. Reincidentes – Cuerpo Muerto</h3>
<p>Si hay un grupo que empezó a hablar claro en sus canciones y que consiguió llegar a muchos oídos en España, esos han sido los andaluces <a href="http://reincidentes-sca.es/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Reincidentes</a>. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=unafAkiDFdg" target="_blank" rel="noopener noreferrer">«Cuerpo muerto»</a>, una canción inédita en sus discos de estudio, sorprendió cuando en 1998 se publico su primer álbum en directo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Algazara" target="_blank" rel="noopener noreferrer">«Algazarra»</a>, tratando la anorexia y la obsesión por el culto al cuerpo, apuntando directamente a la televisión como culpable.</p>
<p><i>“Mira lo importante y separa lo demás,<br />
mierda pal Danone, pa Telecinco y a disfrutar”</i></p>
<h3>4. Jose María Alfaya – Canción a las grandes superficies</h3>
<p>Vamos con algo más tranquilo. Cantautor, poeta, cómico, activista, jubilado&#8230; es difícil definir a <a href="https://www.ivoox.com/6-jose-maria-alfaya-cantautor-guardia-activista-audios-mp3_rf_4342784_1.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Jose María Alfaya</a> y al Taller de Reinsertables, lo que sí te aseguro es que escuchar sus canciones no te dejará indiferente. Toda una institución en Madrid, Jose María nos canta una linda canción dedicada <a href="https://www.youtube.com/watch?v=k4ixH5x9pSU" target="_blank" rel="noopener noreferrer">a las grandes superficies</a>.</p>
<p><i>“Usted no es de este mundo, créame<br />
Pero le encontraremos su lugar<br />
porque algo le tendremos que vender<br />
o algo nos tendrá usted que comprar”</i></p>
<h3>5. 13 Pasos – Fiebre consumista</h3>
<p>Si hablo de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Los_Chikos_del_Ma%C3%ADz" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Los Chikos del Maíz</a> seguramente mucha gente sabrá de quienes hablo, pero si hablamos de <a href="http://versosperfectos.com/autores/13-pasos" target="_blank" rel="noopener noreferrer">13 Pasos</a> no tanto. Pues esta banda de raperos nació en los 90 en un pueblo de la periferia valenciana llamado Benetússer (donde se crió el que escribe estas líneas), formada por el Nega (Los Chikos del Maíz), Ina, Jezie y el productor Loren D. Cuando en Valencia la gente estaba algo ocupada con «la Ruta del Bacalao» y el resto del rap español se limitaba a imitar el rap americano (en lo bueno y en lo malo), 13 pasos escribía esta canción <a href="https://www.youtube.com/watch?v=7YS8C_6Rzzo" target="_blank" rel="noopener noreferrer">a la fiebre consumista</a>.</p>
<p><i>«y ahí estas consumiendo toda esa bazofia<br />
grandes superficies comerciales me asfixian, me atrofian<br />
sus tiendas, su música, sus macizas dependientas<br />
mujer objeto me sonríen para hacer más ventas»</i></p>
<h3>6. Mafalda – Recuperar mi vida</h3>
<p>Hace un año un amigo me dijo «tienes que escuchar a <a href="https://fanmusicfest.com/content/mafalda" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Mafalda</a>, te van a gustar» y acertó. Este joven grupo valenciano con ritmos que van desde el ska al metal pasando por el reggae y unas letras inteligentes a dos voces me tiene enamorado. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=9LY52ZMZp50" target="_blank" rel="noopener noreferrer">«Recuperar mi vida»</a> es la canción que abre el más que recomendado disco <a href="https://radiomalva.org/2014/03/13/musica-mafalda-nos-deben-una-vida-2014/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">«Nos deben una vida»</a></p>
<p><i>“La tele me ha enseñado<br />
yo no cambio de programación<br />
estoy muy segura de mis gustos<br />
lo dice el presentador”</i></p>
<h3>7. La Polla Records – Come mierda</h3>
<p>Las palabras «transgénicos», «comida genéticamente modificada» e incluso el término «comida basura» han sido introducidas en nuestro vocabulario en la última década, pero hace ya 31 años (sí, 31 años) una joven banda de punk, música casi desconocida en nuestro país en aquella época, cantaba este himno sobre ese tipo de alimentación. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=TH0pwir39gE" target="_blank" rel="noopener noreferrer">«Como mierda»</a>, perteneciente al disco <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Salve_(%C3%A1lbum)" target="_blank" rel="noopener noreferrer">«Salve»</a>, ha sido uno de los temas más cantados y tarareados por las múltiples generaciones que nos dejamos encandilar por el punk de <a href="https://lapollarecords.net/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">La Polla Records</a>.</p>
<p><i>“Yo con el asunto del papeo<br />
ahora me doy cuenta porque somos tan feos,<br />
que tenga buena cara es lo que importa<br />
anuncio con maciza y asunto terminao”</i></p>
<h3>8. Fort Apache – Sobre el consumo y sus formas</h3>
<p>Por suerte hay grupos de rap que han huido de la ostentación y el macarrismo de los vídeos gansta con cochazos y cordones de oro. Fort Apache fue un grupo de rap valenciano formada por el Mc Nega (Los Chikos del Maíz) y el productor Yoew. Publicaron un disco en 2010 llamado <a href="http://www.hhgroups.com/albumes/fort-apache/cine-ideologia-y-cultura-de-masas-13987/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">«Cine, ideología y cultura de masas»</a>. En el tema <a href="https://www.youtube.com/watch?time_continue=2&amp;v=tjkRhrOs7TA" target="_blank" rel="noopener noreferrer">«Sobre el consumo y sus formas»</a> colaboran con el Mc Panxo (Zoo) para cantar sobre una base de piano su oda al consumo.</p>
<p><i>«Presume<br />
y si no sabes ya como fingir consume,<br />
gastar y aparentar es vivir,<br />
en resumen esta es tu libertad de elegir<br />
la chaqueta del Zara o los pantacas del Pull &amp; Bear»</i></p>
<h3>9. Habeas Corpus – Consumismo</h3>
<p>Sin duda una de la bandas madrileñas que ha sabido experimentar y evolucionar de una mejor manera. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Habeas_Corpus_(banda)" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Habeas Corpus</a>, que recientemente ha cumplido 20 años, demuestran que siguen en forma en cada uno de sus conciertos. En <a href="https://www.youtube.com/watch?time_continue=1&amp;v=l9DlnkwyVBg" target="_blank" rel="noopener noreferrer">«Consumismo»</a> nos cuentan, a su estilo, cómo acabar con el sistema.</p>
<p><i>«Todo es un producto<br />
todo esta ya etiquetado<br />
desde el aire que respiramos<br />
a la comida con la que enfermamos»</i></p>
<h3>10. Ska-P &#8211; Consumo Gusto</h3>
<p>Si ya hemos hablado de los grupos que popularizaron el punk o el rock, sin duda alguna <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ska-P" target="_blank" rel="noopener noreferrer">la banda de Vallecas</a> fueron los que llenaron bares, festivales y verbenas de ritmos ska. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Fhx1dsnu_BQ" target="_blank" rel="noopener noreferrer">«Consumo Gusto»</a> es un canto a la manipulación publicitaria que nos incita al consumo, además en este vídeo podéis ver un montaje con imágenes de contrapublicidad de <a href="http://letra.org/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">ConsumeHastaMorir</a>.</p>
<p><i>«Comprar, cosas que no valen pa na<br />
Comprar, para olvidarlas en el desván<br />
Comprar, es un placer excepcional<br />
Comprar, como me gusta despilfarrar»</i></p>
<h3>11. Lendakaris Muertos – Centro comercial</h3>
<p>Hace sólo un par de semanas llegó a mis odios la noticia de que <a href="https://lendakaris.com/web/?menu=36&amp;amp;pagina=&amp;siteID=lendakarismuertos" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Lendakaris Muertos</a> se separaba&#8230; el punky que llevo dentro no pudo evitar soltar una lagrimilla, todavía reniego creerlo, espero que sea uno de eso bulos que deambulan en el mundo del rock. Sin duda Lendakaris había conseguido marcar un estilo propio, canciones cortas, guitarras aceleradas y unas letras que sembraran su mensaje en tu cerebro mientras estés despistado riéndote a carcajadas. Conviene oír la canción <a href="https://www.youtube.com/watch?time_continue=1&amp;v=7S3cVCAVfo4" target="_blank" rel="noopener noreferrer">«Centro Comercial»</a>.</p>
<p><i>“Izquierdas, tú no eres de izquierdas.<br />
Derechas, tampoco de derechas<br />
Del centro, tu eres del centro&#8230;”</i></p>
<h3>12. Ecologistas en Acción &#8211; Rap Decrecimiento</h3>
<p>Puede que algunos amigos y colaboradores de <a href="http://elsalmoncontracorriente.es/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">El Salmón Contracorriente</a> se echen las manos a la cabeza al ver que hemos recuperado del olvido <a href="https://www.youtube.com/watch?v=lk3BswmGQvw" target="_blank" rel="noopener noreferrer">este temazo dedicado al decrecimiento</a>, pero allá va. Hace unos años un grupo de voluntarios de <a href="https://www.ecologistasenaccion.org/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Ecologistas en Acción</a> decidieron darle algo de ritmo al pensamiento decrecentista, cogieron una base de rap, la música que por desgracia ha sido la abanderada de la ostentación, una cámara y grabaron este vídeo. Aviso parental: El estribillo se os mete en la cabeza y se niega a salir.</p>
<p><i>“Decrece, decrece que el planeta perece<br />
come sólo lo que por aquí cerquita crece<br />
fresas en Diciembre? Cómprate una mermelada<br />
no ves que es un producto fuera de su temporada”</i></p>
<p>Este artículo fue publicado anteriormente en <i><a href="http://elsalmoncontracorriente.es/?12-canciones-que-plantan-cara-al" target="_blank" rel="noopener noreferrer">El Salmón Contracorriente</a>.</i></p>
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		<item>
		<title>Disneyland</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/disneyland/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Jul 2021 09:53:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[Consumo que Suma]]></category>
		<category><![CDATA[El Salto]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="1998" height="1499" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/07/cut_DSC1603_2.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/07/cut_DSC1603_2.jpg 1998w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/07/cut_DSC1603_2-1280x960.jpg 1280w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/07/cut_DSC1603_2-980x735.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/07/cut_DSC1603_2-480x360.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 1998px, 100vw" /></figure>A los habitantes de este feliz parque temático que es la vida nos gusta a menudo pensarnos libres y soñadores, pasando por alto el bombardeo continuo de la propaganda, el fuego amigo, ante el cual sólo cabe preguntarse, como dijo alguien: con amigos así, ¿quién necesita enemigos? Un artículo de Miguel Fernández Elorriaga para Consumo que Suma en El Salto Diario]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="1998" height="1499" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/07/cut_DSC1603_2.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/07/cut_DSC1603_2.jpg 1998w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/07/cut_DSC1603_2-1280x960.jpg 1280w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/07/cut_DSC1603_2-980x735.jpg 980w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/07/cut_DSC1603_2-480x360.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 1998px, 100vw" /></figure><p>De camino al colegio de mis hijos, nos cruzamos con un anuncio del parque temático <i>Disneyland París</i> en la marquesina de una parada de autobús: una niña vestida con un traje rosa de princesa ocupaba la mayor parte del espacio, detrás de ella asomaba la cabeza de un niño con un traje de rana y, al fondo, las altas y puntiagudas torres de un castillo. Esta es la forma que han encontrado los publicistas de <i>Disney</i> para subirse al carro del feminismo, tan sensibles ellos, como todos los de su oficio. Y desde luego el feminismo cotiza alto en nuestros días, para bien y para mal, pues la cada vez mayor aceptación social de los valores feministas, también tiene su reflejo en la publicidad empresarial, que los usan como excusa barata para vendernos productos, servicios o experiencias.</p>
<p>Aunque, ahora que caigo, la idea de la cotización al alza del feminismo para bien no es adecuada, entre otros motivos porque usarla revelaría, una vez más, la invasión inconsciente de las expresiones de origen mercantil en el habla de quien la utilizara. Pero, sobre todo, si diéramos por exacta la metáfora de la cotización al alza del feminismo como expresión de lo que efectiva y principalmente está ocurriendo para bien en nuestros días (lo cual sería, sin duda, exagerado, pues el cambio cultural propiciado por el feminismo, aunque siempre demasiado lento, avanza a paso firme), estaríamos obligados a aceptar su eventual caída bursátil en el mercado de valores, pues así funciona este tiovivo. Y esto, por descontado, somos muchos los que no estamos dispuestos a tolerarlo. De manera que la primera batalla es por el lenguaje (bien lo saben los publicistas), al menos, por intentar descolonizarnos de ciertas ideas y expresiones que nos salen al paso casi cada vez que abrimos la boca o escribimos, como, huelga decirlo, me acaba de ocurrir a mí con la metáfora susodicha.</p>
<p>Volviendo al anuncio en cuestión, en la esquina superior derecha del cartel, destacaban las palabras: VERANO MÁGICO, enmarcadas por una circunferencia parcialmente borrada, como si fuera un sello estampado que garantizase o certificara el deseado evento veraniego que para los niños –indefensos– supone, por el contrario, todo un acontecimiento. Para terminar, se podían leer también estos poéticos mensajes en las partes superior e inferior de la imagen:</p>
<p><b>SOÑAR<br />
</b>NUNCA FUE TAN NECESARIO</p>
<p><b>RESERVA AHORA<br />
</b>TUS ENTRADAS AL MEJOR PRECIO</p>
<p>Miré distraídamente al otro lado de la calle y lo que allí vi no fue mejor, es más, era la imagen especular de lo que acababa de observar. En la enorme cristalera de una sucursal de <i>Bankia</i>, leí: «Descubre nuevos caminos estrenando coche», y luego escudriñé la imagen que la acompañaba: una mujer joven, con mirada de asombro y alegría que se dirigía más allá de la escena en la que se encontraba, saliendo de un coche azul del mismo tono que el cielo despejado por encima de su cabeza. Ella, congelada en la fotografía, comenzaba a pisar delicada pero decididamente el asfalto reluciente sin marcas viales que se extendía cual alfombra recién puesta bajo sus pies en un paisaje de campos verdes coronado por montañas al fondo. El toque surrealista lo ponía una pequeña nube que aparecía no en el cielo, sino a la misma altura que la mujer, una nube recién salida del interior de la lámpara del genio de <i>Aladdin</i> (<i>Disney</i>, de nuevo), en cuyo interior destacaban dos palabras: <i>My Dreams</i>. Y debajo, escrito con letras grandes, el precio exacto para conseguir my dreams: 12,90€/mes.</p>
<p>Entonces dejé de mirar en rededor, seguro de que lo que encontraría sería la repetición incesante de lo mismo: ¡venga, a soñar consumiendo! O a consumir soñando, lo mismo da, el caso es volver al redil anterior a la pandemia cuanto antes, sin dejar escapar ni un segundo. Aunque, en realidad, todos los segundos se nos escapan vivos cuando queremos apresar cada centésima de los mismos, sin tregua, sin darnos cuenta de que lo que se nos escapa es la vida tras ellos. Una sucesión acelerada de experiencias listas para ser consumidas en el acto, una detrás de otra o varias a la vez, y siempre con la vista puesta en la siguiente.</p>
<p>Si algún alma ingenua –como en ocasiones lo es la mía– pensaba que, tras el último año largo de pandemia, vendrían tiempos mejores en los que dejaríamos de correr de acá para allá con el único afán de que nos pasaran cosas y más cosas y de tener planes y más planes –y luego mostrarlo todo en las redes sociales–, ya puede empezar a abrir los ojos para desengañarse. No en vano, decía el filósofo Manuel Cruz en un artículo publicado en <i>El País</i>, hace ahora casi un año, que «durante el confinamiento han sido muchos los que tenían la sensación de saber lo que les pasaba: no les pasaba nada», y que esto les resultaba poco menos que insoportable. El horror al vacío es tan grande para nosotros (que arroje la primera piedra el que se crea libre de culpa en este asunto) que debemos llenarlo siempre, a todas horas.<a href="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/07/DSC1603_2-scaled.jpg"></a></p>
<p>A los habitantes de este feliz parque temático que es la vida nos gusta a menudo pensarnos libres y soñadores, pasando por alto el bombardeo continuo de la propaganda, el fuego amigo, ante el cual sólo cabe preguntarse, como dijo alguien: con amigos así, ¿quién necesita enemigos? Alto, cierta vocecita me reprende susurrándome al oído que he pecado de optimismo llamando «feliz parque temático» a la vida. Esa voz quisiera hacerse oír, por ejemplo, con el viejo y endeble argumento del tiempo que empleamos trabajando, el cual no puede ser considerado ni por asomo, en la mayoría de los casos, como tiempo de diversión, disfrute o esparcimiento. Quien así argumenta no es de este mundo, no se ha enterado aún de que, primero, el optimismo no es nunca un vicio sino todo lo contrario, y, segundo, que quien no disfruta con su trabajo es porque no quiere. Lo mismo da ser un alto ejecutivo que un limpiador de letrinas: al trabajo hay que entregarse con toda la energía, vitalidad y alegría con la que nos entregamos a cualquier otra actividad que merezca la pena (<i>work hard, play hard</i>). Ya lo dice también otro anuncio estampado en unas furgonetas de reparto de no sé qué compañía que se puede ver a veces por la ciudad: «Entregar o entregarse, ¿cuál es la diferencia?». No la hay, como no debe haber diferencia entre la producción y el consumo: a la producción es necesario dedicarse con fruición, de la misma manera que el consumo debe ser perseguido sin descanso y con disciplina férrea.</p>
<p>Hace unos días, en las mismas fechas en que se nos animaba a acudir a <i>Disneyland</i> desde las marquesinas de la ciudad, salió mi hijo pequeño del colegio diciendo que quería ir a París porque allí están Mickey, Pluto y otros, pero los de verdad, papá, los de verdad. Y es que desde hace tiempo, al menos con los libritos que usan en su colegio, enseñan cosas a los pobres niños de la etapa infantil (de 3 a 6 años) a través de viajes a los lugares más populares del mundo (Méjico, Japón, Kenia y, cómo no, ¡París!). Se supone que los padres debemos estar encantados: creo que han diseñado esta etapa educativa pensando más en nosotros que en nuestros críos, pensando que todos –pobres y ricos, altos y bajos, jubilados y trabajadores– deseamos viajar siempre a todas partes, sin prestar atención a lo que hacemos como turistas: consumir lugares.</p>
<p>¿Quién puede oponerse a despertar el deseo de viajar en los niños? Sólo los amargados como yo, que lo somos, entre otros motivos, por nuestra incapacidad de disfrutar de los viajes turísticos como si fueran dulces bocados sin rastro de amargor. Somos lo que comemos, dice la sabiduría popular, de manera que la gente como yo obtiene su justa recompensa, la amargura, por negarse a disfrutar a tope las experiencias de la vida; pero contra esto también hay que revelarse: no, no sólo somos lo que comemos, debemos tratar de ser felices y libres de verdad, a pesar del rancho que nos sirven a diario, y saber escupir a veces lo que nos ofrecen como manjar de dioses.</p>
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		<item>
		<title>Torneo Escape Room: «ESScapa del Consumismo»</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/actividades/torneo-escape-room-esscapa-del-consumismo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Dec 2020 20:13:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[Economía Social y Solidaria]]></category>
		<category><![CDATA[Red Anagos]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="702" height="526" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/12/Cartel-Esscape-Room-702x526-1.jpeg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/12/Cartel-Esscape-Room-702x526-1.jpeg 702w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/12/Cartel-Esscape-Room-702x526-1-480x360.jpeg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 702px, 100vw" /></figure>La Red ANAGOS os anima a jugar al ESCAPE ROOM de la Economía Social y Solidaria: «ESSCAPA DEL CONSUMISMO». Se trata de un juego que permite, a través de divertidas e ingeniosas pruebas, profundizar en conceptos y herramientas de la economía social y solidaria (ESS), a la vez que se conocen iniciativas de la ESS [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="702" height="526" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/12/Cartel-Esscape-Room-702x526-1.jpeg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/12/Cartel-Esscape-Room-702x526-1.jpeg 702w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/12/Cartel-Esscape-Room-702x526-1-480x360.jpeg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 702px, 100vw" /></figure><p>La Red ANAGOS os anima a jugar al ESCAPE ROOM de la Economía Social y Solidaria: «ESSCAPA DEL CONSUMISMO». Se trata de un juego que permite, a través de divertidas e ingeniosas pruebas, profundizar en conceptos y herramientas de la economía social y solidaria (ESS), a la vez que se conocen iniciativas de la ESS en Canarias.</p>
<p>Se ha organizado un torneo que finaliza mañana 17 de diciembre de 2020 donde premiarán a aquellas personas que consigan resolver el enigma (y «esscapar») en el menor tiempo posible. El ranking lo podrán seguir a través de las redes sociales de Red Anagos (FB, TW, IG) y si eres de las más rápidas, podrás conseguir un premio. A partir de esa fecha, el juego seguirá colgado en la web de la Red Anagos como <a href="https://redanagos.org/formacion/">recurso formativo</a>.</p>
<p><a href="https://view.genial.ly/5f05ac912a639a0d9064432f">ACCEDE AQÚI</a> y ESScapa del consumismo!</p>
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		<item>
		<title>Políticas de consumo (I): de la defensa de derechos al consumo consciente</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/noticias-politicas-de-consumo-i-de-la-defensa-de-derechos-al-consumo-consciente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Apr 2019 08:59:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Administración pública]]></category>
		<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/Manifestació-ADICAE.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="adicae opcions" decoding="async" loading="lazy" /></figure>Toni Lodeiro explica en opcions.org cómo algunos ayuntamientos están incorporando el consumo consciente como nuevo eje vertebrador de sus políticas de consumo, yendo más allá del foco habitual, que está limitado en la “defensa de las personas consumidoras”. En 2017 publicaba a Opcions un artículo titulado “Nuevas políticas de impulso en las economías transformadoras”. En [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/Manifestació-ADICAE.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="adicae opcions" decoding="async" loading="lazy" /></figure><h4><a href="http://tonilodeiro.net">Toni Lodeiro</a> explica en <a href="http://opcions.org/es/opinion/politicas-consumo-defensa-derecho/">opcions.org</a> cómo algunos ayuntamientos están incorporando el consumo consciente como nuevo eje vertebrador de sus políticas de consumo, yendo más allá del foco habitual, que está limitado en la “defensa de las personas consumidoras”.</h4>
<p>En 2017 publicaba a Opcions un artículo titulado “<a href="http://opcions.org/es/nos-gusta/nuevas-politicas-impulso-econ-transformadoras/">Nuevas políticas de impulso en las economías transformadoras</a>”. En él reseñaba algunas prácticas destacables de varias administraciones públicas a favor del consumo consciente y de las llamadas “<a href="http://opcions.org/es/nos-gusta/las-economias-transformadoras/">economías transformadoras</a>”, aquellas que posan énfasis en los beneficios sociales y ambientales derivados de sus prácticas.</p>
<p>En esta nueva serie de artículos me centraré y profundizaré en el caso de las políticas públicas de consumo, especialmente en las impulsadas desde las áreas de las administraciones con competencias en materia de consumo.&nbsp;</p>
<p>En este primer texto explicaré “de donde venden y donde van” las políticas de consumo.</p>
<p>En posteriores entregas desgranaré los elementos clave de una buena política de impulso del consumo consciente, entendido como un modelo de consumo donde el compromiso con la transformación socioeconómica y ambiental son elementos centrales. Y describiré y valoraré los adelantos y limitaciones de algunas de las prácticas más innovadoras en este sentido, como las “estrategias de impulso del consumo responsable” de los ayuntamientos de Barcelona, Madrid o Zaragoza.</p>
<h3>La información y protección de las consumidoras</h3>
<p>Para acercarnos en su origen de las políticas públicas de consumo, tenemos que mirar al&nbsp;<a href="https://www.facua.org/es/informes/facuayelmovimientodeconsumidores.pdf"><strong>movimiento consumerista</strong></a>. Este movimiento tiene por objetivo movilizar a las personas consumidoras para defender nuestros intereses y aumentar nuestro&nbsp;poder de&nbsp;<strong>influencia ante las empresas y las administraciones públicas</strong>. Lo podríamos resumir gráficamente como “defendernos colectivamente porque las empresas no se aprovechen de nosotros”. Y es que&nbsp;<a href="https://blogs.20minutos.es/capeando-la-crisis/2018/02/14/empresas-espanolas-obtienen-el-certificado-que-les-abre-el-camino-a-la-economia-sostenible/">el 75% de las personas consumidorss desconfía de la fiabilidad de las empresas</a>&nbsp;a distintos niveles.</p>
<p>El&nbsp;consumerismo, a pesar de existir desde hace décadas antes en otros países, llega a España a finales de los años 60 del siglo pasado, logrando una mayor capacidad de incidencia a partir de la década de los 80. FACUA,&nbsp;ADICAE&nbsp;o la OCU son algunas de las organizaciones más representativas del movimiento. Cuentan con algún centenar de miles de personas asociadas (FACUA declara más de 200 mil -pero reconoce que “solo” 55 mil están al corriente de pago- y la OCU dice tener más de 300 mil).</p>
<p>El&nbsp;<strong>consumo saludable es</strong>&nbsp;otra bandera que ha&nbsp;asumido desde hace décadas el&nbsp;consumerismo. Como demostración de este hecho tenemos la amplia dedicación a la salud de las publicaciones&nbsp;consumeristas&nbsp;más conocidas, como son las de la Fundación Eroski (Consumer)&nbsp;y la de la OCU.</p>
<p>Esta visión de los intereses de las consumidoras en clave de “salud y defensa de nuestros derechos”, que hace décadas que promueve el movimiento social&nbsp;consumerista, acabó llegando a las administraciones públicas españolas. Así, se crearon el “Instituto&nbsp;Nacional del Consumo” en 1975 y el “Ministerio&nbsp;de&nbsp;Sanidad&nbsp;y&nbsp;Consumo” en 1981. El nombre y funciones de este ministerio nos ayudan a entender cómo se veía (y cómo mayoritariamente se sigue viendo)&nbsp;<strong>la responsabilidad que sienten tener las instituciones a la hora de promover “un buen consumo”</strong>. Es una visión basada en tres pilares fundamentales:&nbsp;<strong>derechos, salud y seguridad</strong>.</p>
<blockquote>
<p>Las áreas de consumo de las administraciones nacen por el empujón del movimiento&nbsp;consumerista, que defiende los derechos de las personas consumidoras</p>
</blockquote>
<p>De hecho, y hablando de seguridad,&nbsp;<a href="http://www.aragondigital.es/noticia.asp?notid=122605&amp;secid=21">es a raíz de una crisis de “seguridad alimentaria”, la del aceite de colza, que nacen dos herramientas clave de las políticas de consumo</a>: la “Ley General de Defensa de los Consumidores y Usuarios” (LGDCU, 1984)&nbsp;y las Oficinas Municipales de Información a las personas Consumidoras (OMIC). Las OMIC, principal referente de la acción de las áreas municipales de consumo, se dedican fundamentalmente al apoyo a los ciudadanos y ciudadanas cuando tenemos una queja sobre el trato recibido por parte de una empresa, y a la mediación entre consumidoras y vendedoras en caso de conflicto.</p>
<h3>Las áreas de consumo, hermanas pequeñas en las administraciones públicas</h3>
<p>No tenemos que perder de vista que las de<strong>&nbsp;consumo&nbsp;</strong>son de las<strong>&nbsp;áreas</strong>&nbsp;más&nbsp;<strong>pequeñas&nbsp;</strong>de las administraciones públicas, y que&nbsp;<strong>sus presupuestos y</strong>&nbsp;su&nbsp;<strong>capacidad de influencia son relativamente poco relevantes</strong>. Y esto cuando existen, puesto que numerosos ayuntamientos no disponen de área de consumo. Y, a menudo, las concejalías son de “A, B, C, D…y Consumo”. Así, el consumo es a menudo el último apellido de una larga lista de competencias de una “cartera”, y con frecuencia de las temáticas menos atendidas entre la larga lista de responsabilidades de un cargo político.</p>
<p>De hecho, como ejercicio que muestra la poca influencia de las áreas de consumo, os propongo un juego. ¿Cuántos nombres de ministros o consejeros de economía recordáis? Pensad y seguro que, como mínimo, os vendrán un par de nombres o incluso bastantes más (y todos, o casi, hombres). Repetid la prueba con responsables de áreas de consumo. Estoy seguro de que el resultado ha estado muy diferente.</p>
<h3>El crecimiento, una apuesta -casi- universal (y poco compatible con el consumo consciente)</h3>
<p>Las políticas más importantes relacionadas con el fomento de un tipo u otro de consumo pasan por&nbsp;<strong>áreas mucho más influyentes como las de economía</strong>, hacienda, trabajo, fomento, industria, urbanismo, comercio… Y la visión del consumo de estas áreas está prácticamente siempre basada en “hacer crecer” el consumo, la economía, el turismo, el PIB… sin hacer demasiado hincapié en las consecuencias socioeconómicas y ambientales de este crecimiento. Una mirada, segundos como, compatible con las políticas “más clásicas” de información y defensa de las personas consumidoras. Pero, a menudo, es también una mirada percibida cómo bastante opuesta a los objetivos del consumo consciente, que apuesta&nbsp;por&nbsp;<a href="http://opcions.org/es/consumo/consumir-menos/">“consumir menos y mejor”</a>. I sí que hay algunos ejemplos de&nbsp;<strong>políticas&nbsp;</strong>que apuestan sin complejos&nbsp;<strong>por el “decrecimiento” o el “crecimiento contenido”&nbsp;</strong>(como&nbsp;<a href="https://ajuntament.barcelona.cat/turisme/es/noticia/la-regulacion-de-los-alojamientos-turisticos-apuesta-por-la-calidad-de-vida-del-vecindario_309692">la actual apuesta &nbsp;del Ayuntamiento de Barcelona para el turismo</a>), pero la verdad es que&nbsp;<strong>son auténticas</strong><strong>&nbsp;“rara avis”</strong>.&nbsp;</p>
<blockquote>
<p>En las administraciones el área de consumo, si existe, es de las menos dotadas e influyentes.<br />
Las políticas que apuestan por el decrecimiento o el crecimiento contenido son auténticas “rara avis”</p>
</blockquote>
<h3>Orígenes y alcance del consumo consciente</h3>
<p>Demos un paso atrás para echar un ojo a los orígenes de la propuesta del consumo consciente. Si las políticas de defensa de las personas consumidoras han sido impulsadas por el movimiento&nbsp;consumerista, las de&nbsp;<strong>impulso del consumo consciente</strong>&nbsp;deben su existencia&nbsp;al trabajo de&nbsp;<strong>varios movimientos</strong>&nbsp;muy relacionados entre ellos (y a veces difícilmente separables):</p>
<ul>
<li>El&nbsp;movimiento hoy día conocido como de “<strong>justicia global</strong>”, impulsor del&nbsp;<a href="https://www.economiasolidaria.org/comercio_justo"><strong>comercio justo</strong></a>, que llega a España en los años 80.</li>
<li>El&nbsp;<strong>ecologismo</strong>, del que nacen propuestas como el&nbsp;<strong>consumo sostenible&nbsp;</strong>(de energía, residuos, movilidad…), la&nbsp;<strong>agroecología&nbsp;</strong>(la producción ecológica está regulada en España desde 1989), el&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sumak_kawsay"><strong>buen vivir</strong></a>&nbsp;(con expresiones más europeas como el&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_lento">movimiento Slow</a>) o el&nbsp;<strong>decrecimiento</strong>.</li>
<li>El&nbsp;<strong>movimiento altermundista</strong>, clave en el crecimiento de la apuesta para las&nbsp;<strong>economías locales y&nbsp;</strong><a href="http://opcions.org/es/revista-es/44-economias-colaborativas/"><strong>comunitarias</strong></a>&nbsp;desde principios del actual siglo.</li>
<li>I el de la<a href="https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/Economia-Solidaridad-Crisis_6_605149489.html"><strong>&nbsp;economía solidaria</strong></a>, que&nbsp;está experimentando un incremento en la última década, y del que podríamos destacar dos apuestas: el impulso al&nbsp;<strong>cooperativismo&nbsp;</strong>como forma empresarial de las principales alternativas de consumo y la creación de redes y de&nbsp;<a href="https://www.mercadosocial.net/que-es-mercado-social">“<strong>mercado social</strong>”</a>.</li>
</ul>
<p>El&nbsp;<strong>animalismo</strong>&nbsp;es otro movimiento que podemos destacar por su especial influencia en la extensión de propuestas como el vegetarianismo y el veganismo. Aclarar que&nbsp;<a href="http://opcions.org/es/consumo/motivos-para-comer-menos-carne/">la&nbsp;</a><a href="http://opcions.org/consum/motius-per-menjar-menys-carn/">re</a><a href="http://opcions.org/consum/motius-per-menjar-menys-carn/">ducción del consumo de productos ganaderos es defendida por múltiples motivos</a>&nbsp;(sociales,&nbsp;ambientales, de bienestar animal) por la mayoría de propuestas vinculadas al consumo consciente. Aun así, menciono a parte el movimiento de defensa de los animales por tener a menudo un enfoque más “especializado” en su causa que otros, motivo por el cual, en general, no está tan interrelacionado con los anteriormente mencionados como estos entre sí. Un buen ejemplo es el PACMA, partido político del cual el&nbsp;animalismo&nbsp;es la bandera principal y, a menudo, menos relacionado con otras formaciones en comparación, como por ejemplo con los partidos “verdes”.</p>
<blockquote>
<p>Décadas de impulso a comercio justo, consumo local y ecológico y cooperativismo preceden la llegada del consumo consciente a las políticas de consumo</p>
</blockquote>
<p>Si nos acercamos de nuevo al número de personas asociadas a las organizaciones como un posible reflejo de su influencia, encontramos que Intermon Oxfam (comprometida con el comercio justo) declara más de 220 mil afiliaciones. La organización ecologista con más socias, Greenpeace, supera ligeramente las 100 mil. Pero hay que señalar que el consumo no es el principal campo de acción de las mencionadas organizaciones. En el campo de las iniciativas comunitarias de consumo agroecológico, solo en Cataluña&nbsp;<a href="http://opcions.org/es/opinion/tamano-importa/">hay unos 160 grupos de consumo agroecológico, en los cuales participan unas 5 mil “familias”</a>&nbsp;o “unidades de consumo” (en Navarra una cooperativa de mayor dimensión,&nbsp;Landare, supera las 3000 “unidades”). Y Som Energia, la cooperativa de economía solidaria de mayor dimensión, supera ya las 50 mil persones socias (y los 90 mil contratos). El banco ético más grande, Triodos Bank, de propiedad y gestión no cooperativa, pero sí con una oferta comercial en la línea del consumo consciente, cerraba 2017 con cerca de 220 mil clientes.</p>
<p><a href="https://opcions.coop/es/">Opcions</a>&nbsp;también merece una mención en esta sección, pues a pesar de contar con cifras mucho menores, ha sido una organización de referencia en la reflexión e información sobre consumo consciente desde que fue creada el 1996 (bajo el nombre de&nbsp;CRIC&nbsp;-Centre d’Investigació i Informació en Consum-). Actualmente contamos con más de 3.200 personas y ocho emprendidas socias, prestando servicios de visibilización de&nbsp;<a href="https://opcions.coop/es/facilitamos/">varias de las cooperativas más significativas del sector</a>.</p>
<p>Nos puede ayudar a comparar capacidad de influencia pública (y por tanto política) del consumo consciente conocer las cifras de las organizaciones sindicales. En España superan ampliamente los 2 millones de personas afiliadas, rondando sindicatos como UGT y CCOO el millón de afiliados a cada uno de ellos. Como trabajadoras estamos, pues, mucho más organizadas que como consumidoras. Ni sumando las cifras de las asociaciones de defensa de las personas consumidoras, las de las organizaciones relacionadas con el consumo consciente y las de organizaciones próximas (como Intermon o Greenpeace) nos acercaríamos a la representatividad y capacidad de incidencia de los sindicatos.</p>
<p>Otra cosa es la influencia no organizada y la penetración social, pues&nbsp;<a href="http://opcions.org/es/nos-gusta/salto-consumo-consciente/">el consumo consciente cuenta hoy día en España con centenares de miles de “fieles”</a>&nbsp;y con&nbsp;<strong>millones de personas que lo conocen y practican de alguna forma</strong>. Así,&nbsp;<a href="https://www.20minutos.es/noticia/3255104/0/habitos-contaminacion-ulises/">el 90% de las personas declaran haber cambiado algún hábito de consumo por motivos ambientales</a>.</p>
<h3>Una diferencia entre consumerismo y consumo consciente</h3>
<p>Una diferencia habitual entre&nbsp;el consumerismo y el consumo consciente es su mirada a&nbsp;<strong>las empresas</strong>.&nbsp;</p>
<p><strong>El movimiento consumerista ve a las empresas sobre todo como</strong>&nbsp;una amenaza a los<strong>&nbsp;derechos de las consumidoras, un “enemigo”</strong>(enemigo compartido con el movimiento obrero y sindical) al cual hay que vigilar. “Defendámonos de los abusos empresariales”, podría ser un lema de este “sindicalismo de consumo”. Debido a esta tradición de “defensa y combate”, durante años ha costado que se entendiera por parte de las “asociaciones de defensa de los consumidores” que desde el consumo consciente se promoviera el apoyo a ciertas empresas (banca ética, cooperativas de economía solidaria, etc.). El&nbsp;consumerismo ha mantenido habitualmente una posición escéptica ante la posibilidad que hubiera “otras empresas” merecedoras de un trato más amistoso. Pero&nbsp;poco a poco parece que la desconfianza está dando paso a la confianza, y cada vez más el&nbsp;consumerismo apuesta, también, por el apoyo a las alternativas económicas.</p>
<p>El&nbsp;<strong>consumo consciente</strong>, a pesar de contemplar también la lucha contra algunas empresas y sus abusos (mediante el boicot),&nbsp;<strong>aporta como hecho diferencial la creación</strong>&nbsp;y potenciación&nbsp;<strong>de alternativas</strong>. Así, hace&nbsp;<a href="https://pamapam.org/ca/">difusión de empresas “confiables”</a>,&nbsp;comprometidas&nbsp;cono una&nbsp;sociedad&nbsp;y&nbsp;una&nbsp;economía&nbsp;más&nbsp;justas. Y propone alianzas entre consumidoras y empresas, a veces incluso bajo la forma de&nbsp;<a href="https://opcions.coop/es/facilitamos/">cooperativas mixtas o integrales que agrupan a socias de consumo, de trabajo y de servicios (empresas)</a>&nbsp;que comparten objetivos. “Apoyamos las buenas prácticas empresariales y creamos economías cooperativas y comunitarias” o “vivimos (trabajamos y consumimos) de acuerdo con nuestros valores” podrían ser lemas representativos de las propuestas del consumo consciente.</p>
<blockquote>
<p>El consumerismo, sobre todo, lucha contra los abusos empresariales; el consumo consciente también crea alternativas económicas y premia a las empresas comprometidas</p>
</blockquote>
<p>Afortunadamente, como decíamos antes, estas diferencias de mirada se van reduciendo con el paso del tiempo. Y el movimiento&nbsp;consumerista&nbsp;va, poco a poco, incorporando la “nueva” mirada que aporta el consumo consciente, añadiéndola a su necesaria y valiosa tarea de defensa de los derechos de las consumidoras.</p>
<h3>El consumo consciente en las políticas públicas</h3>
<p>Las cifras anteriormente mencionadas no significan que no falte mucho camino para recorrer en todos los ámbitos porque el consumo consciente sea el paradigma hegemónico en cómo consumimos. De hecho,&nbsp;<strong>esta nueva mirada al consumo</strong>, a pesar de avanzar en los últimos años,&nbsp;<strong>penetra muy lentamente en las políticas públicas</strong>.&nbsp;Y se introduce, quizás más despacio, en la mayoría de áreas de consumo de las administraciones, muy tradicionales en sus prácticas y en su relato de “qué es un buen consumo”.</p>
<p>De hecho,&nbsp;<strong>las áreas</strong>&nbsp;de las administraciones hasta ahora&nbsp;<strong>más influyentes</strong>&nbsp;<strong>en el impulso del consumo consciente</strong>&nbsp;<strong>han sido las de Medio Ambiente</strong>. Esto es consecuencia tanto de la importancia de los problemas ambientales (movilidad, contaminación del aire, residuos, cambio climático), como de la incidencia social del ecologismo. Y es que&nbsp;las “de ecología” (como se empiezan a denominar los departamentos de medio ambiente en las administraciones más innovadoras) son las áreas más relevantes de entre las más próximas a una mirada diferente del consumo. Otros departamentos, como los que tienen competencias en cooperación o economía social, cuentan con presupuestos e influencia aun menores.</p>
<blockquote>
<p>Las áreas de Medio Ambiente han hecho políticas “verdes” (movilidad, energía, residuos); la apuesta por alternativas como la economía solidaria es más reciente y poco frecuente</p>
</blockquote>
<p>Pero, a pesar de ser más influyentes que otras, no perdamos de vista que las de medio ambiente son también áreas “menores” de las administraciones&nbsp;<a href="https://www.elimparcial.es/noticia/188317/economia/las-partidas-presupuestarias-de-cada-ministerio-para-2018.html">comparadas con las áreas clave en las políticas económicas</a>. &nbsp;Si repetimos el juego de intentar recordar nombres de responsables políticos de áreas de ecología y de economía, nos sucederá algo pareciendo al que nos ha pasado al comparar economía y consumo. De hecho, la competencia de medio ambiente, que sí que encabeza hoy día un ministerio, no logró este hito hasta el 1996.</p>
<p>En cuanto al papel de las áreas de ecología con relación al consumo, se ha&nbsp;<strong>centrado sobre todo en sus vertientes “más verdes”</strong>, como la promoción de la&nbsp;<strong>reducción de residuos y del consumo energético&nbsp;</strong>o la promoción de les energías renovables.</p>
<p>No es hasta&nbsp;<strong>últimamente&nbsp;</strong>que podemos ver con mayor frecuencia campañas públicas de fomento de un consumo con elementos más próximos a un cambio de modelo socioeconómico, como por ejemplo&nbsp;<strong>una mayor mirada a la economía local&nbsp;</strong>mediante prácticas -todavía incipientes- como la promoción del consumo&nbsp;de&nbsp;<strong>alimentos</strong>&nbsp;<strong>de proximidad&nbsp;</strong>o los&nbsp;<a href="https://www.menjadorsecologics.cat/circuitos-cortos/">circuitos cortos de comercialización</a>. &nbsp;</p>
<p>Más reciente es aún la apuesta pública mínimamente destacable por la&nbsp;<strong>economía solidaria</strong>&nbsp;(el sector de la economía social más comprometido con las alternativas de consumo), que está&nbsp;apenas llegando&nbsp;mucho más recientemente, y solo a las administraciones más líderes.</p>
<p>Y no es casualidad que sean administraciones de entre las más sensibilizadas con la economía solidaria, las que están promoviendo también apuestas innovadoras en el campo del consumo, de las que los ejemplos más destacables son las&nbsp;<strong>“estrategias de impulso del consumo responsable” de los ayuntamientos&nbsp;</strong><strong>de&nbsp;</strong><a href="http://opcions.org/es/nos-gusta/barcelona-ya-estrategia-impulso-del-consumo-responsable/"><strong>Barcelona</strong></a><strong>,&nbsp;</strong><a href="https://www.garuacoop.es/plan-de-impulso-consumo-sostenible-ciudad-de-madrid/"><strong>Madrid</strong></a><strong>&nbsp;y&nbsp;</strong><a href="http://arainfo.org/zaragoza-presenta-la-primera-estrategia-de-consumo-responsable-con-el-objetivo-de-conseguir-una-ciudad-saludable-y-sostenible/"><strong>Zaragoza</strong></a>.&nbsp;</p>
<p>Pero de los elementos centrales de una buena política de impulso del consumo consciente, y de los ejemplos de buenas prácticas de algunas administraciones hablaremos, como ya habíamos comentado de entrada, en una próxima entrega.</p>
<p><em>Este artículo se ha publicado originalmente en&nbsp;<a href="https://www.sostenible.cat/">Sostenible.cat</a>&nbsp;y <a href="http://opcions.org/es/opinion/politicas-consumo-defensa-derecho/">opcions.org</a>.</em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Todo lo que sabemos de las emisiones de carbono podría ser erróneo</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/todo-lo-que-sabemos-de-las-emisiones-de-carbono-podria-ser-erroneo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Feb 2017 20:23:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="480" height="298" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/china-bad-pollution-climate-change-4_880.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/china-bad-pollution-climate-change-4_880.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/china-bad-pollution-climate-change-4_880.jpg-300x186.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>Por James Watkins para el Blog SinPermiso Desde 2007, cuando China superó a los Estados Unidos como mayor emisor de dióxido de carbono del mundo, los titulares llevan catalogando jubilosamente al descomunal gigante asiático de “peor contaminador del mundo”, lo cual se acompaña a menudo de imágenes de ciudades saturadas de contaminación. Pero antes de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="480" height="298" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/china-bad-pollution-climate-change-4_880.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/china-bad-pollution-climate-change-4_880.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/china-bad-pollution-climate-change-4_880.jpg-300x186.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure><p><em>Por <a href="http://www.sinpermiso.info/autores/james-watkins">James Watkins</a> para el <a href="http://www.sinpermiso.info/textos/todo-lo-que-sabemos-de-las-emisiones-de-carbono-podria-ser-erroneo">Blog SinPermiso</a></em></p>
<p>Desde 2007, cuando China superó a los Estados Unidos como mayor emisor de dióxido de carbono del mundo, los titulares llevan catalogando jubilosamente al descomunal gigante asiático de “peor contaminador del mundo”, lo cual se acompaña a menudo de imágenes de ciudades saturadas de contaminación.</p>
<p>Pero antes de empezar a agitar delante de otros esos dedos nuestros supuestamente verdes, vale la pena comprobar las cifras…y la regla de medir, por lo que a eso respecta. Resulta que, dependiendo de cómo se midan las huellas ambientales, se pueden sacar imágenes muy diferentes de dónde está verdaderamente la culpa. De modo concreto, en lugar de analizar las emisiones en territorios nacionales, se pueden medir los efectos ambientales del consumo. De acuerdo con esta contabilidad “basada en el consumo”:</p>
<p> <!--break--><!--break--> </p>
<p>Los norteamericanos son responsables de diez veces más emisiones que los chinos.</p>
<p>Esa cifra procede de investigaciones que descomponen los efectos ambientales del consumo por hogar; de forma que las emisiones de CO2, sí, pero también el uso de tierra, agua y materiales que se incorpora en todo lo que hacemos, comemos y compramos. De acuerdo con esta estimación, los norteamericanos tienen la mayor huella de carbono, con 18,6 toneladas de CO2 equivalentes por persona y año.</p>
<p>Los europeos, tan conscientes medioambientalmente, tampoco son tan inocentes como parece, teniendo a Luxemburgo como segundo a poca distancia en emisiones de carbono y en cabeza en el mundo en términos de huellas de materiales y de agua.&nbsp; Mientras tanto, los consumidores chinos tienen una huella de carbono de sólo 1,8 toneladas por año, y están bastante por debajo de la media mundial en cada una de las demás estimaciones medioambientales. La tendencia de conjunto no es que haya descubierto la pólvora: cuanto más rico es un país, más consume, y mayor es su huella ambiental.</p>
<p>Pero, ¿por qué usar el consumo de los hogares, en lugar de las emisiones territoriales, para medir el impacto ambiental? La respuesta es doble, afirma Diana Ivanova, investigadora pionera de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología. En primer lugar, el consumo por hogar da cuenta de la mayoría de las repercusiones ambientales. Y eso son cerca de dos tercios de todas las emisiones de carbono y entre el 50% y el 80% de la huella de tierra, agua y materiales (del resto dan cuenta cosas como la actividad del Estado y la formación de capital por parte de las empresas). Además, a diferencia de otras fuentes de emisiones, “el consumo de los hogares se encuentra directamente bajo nuestro control”, afirma Ivanova. Lo que significa que algo podrían hacer los consumidores al respecto.</p>
<p>La economía del mundo está de lejos demasiado globalizada para que la política sobre el clima se pueda guiar sensatamente por medidas de producción territoriales, declara el profesor Magnus Jiborn, de la Universidad de Lund, en Suecia. Así, por ejemplo, si un fabricante de acero de un país como Suecia se marcha para establecerse en China, las estadísticas suecas basadas en la producción mostrarán que han descendido allí las emisiones, aunque la empresa pueda contaminar más en China, de modo que las emisiones globales suben. En el caso de varios países desarrollados hemos visto que sus emisiones se han ralentizado o han caído en años recientes, pero esa tendencia desaparece cuando se examina desde el lado del consumo. Esta “fuga de carbono” podría tener inmensas consecuencias: asombrosamente, debido a las diferencias en el modo en que los países desarrollados y en desarrollo definían la reducción de sus respectivas emisiones siguiendo el Acuerdo de París sobre el Clima ( reducciones absolutas para los países ricos; reducciones en relación al PIB para los demás), todos los países podrían cumplir sus objetivos y, con todo, las emisiones globales seguirían subiendo.</p>
<p>Más allá de esto, desplazar nuestras actitudes sobre las repercusiones ambientales de la producción al consumo podría conducir a una mejor toma de decisiones. Sólo cerca del 20% de las emisiones de las que somos responsables, y menos del 5% de nuestra huella de agua,&nbsp; provienen de un uso directo como conducir el coche o abrir la ducha, tal y como muestran las investigaciones de Ivanova. El resto se esconde todo en las cadenas de suministro de lo que compramos. De modo que si queremos reducir nuestra huella ambiental, cambiar lo que compramos podría suponer una diferencia bastante mayor que bajar el termostato un grado o dos. &nbsp;</p>
<p>Por desgracia, la contabilidad sobre la base del consumo no es fácil. Es “mucho más exigente en datos” que el enfoque tradicional, lo que significa que el análisis nunca&nbsp; podría ser tan receptivo como las actuales mediciones, afirma Jiborn, cuyas mismas investigaciones abogan por una medición que quede en algún lugar entre las dos.&nbsp; Así que hasta que no exista algún baremo global de etiquetado de productos que informe de la huella ambiental completa de todo lo que compramos, el consejo sigue siendo bastante general. Cambiar nuestra dieta de la carne a las plantas o comprar más productos de segunda mano puede suponer una gran diferencia, afirma Ivanova, que ha llevado a cabo ambas mediciones desde el comienzo de la investigación. Entretanto, acaso deberíamos dejar de apuntar con el dedo: China puede muy bien ser la fábrica del mundo, pero fabrica cosas porque nosotros las compramos.</p>
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		<item>
		<title>Y los peores anuncios publicitarios del año son&#8230;</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/y-los-peores-anuncios-publicitarios-del-ano-son/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 May 2016 23:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[Denuncia]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/arton1078.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure>Ecologistas en Acción presenta un año más los finalistas de sus Premios Sombra a la peor publicidad. Desde el año 2008, la asociación ecologista organiza este certamen para denunciar aquellos anuncios que han destacado por transmitir valores sexistas, xenófobos, insolidarios, consumistas, o por hacer pasar un producto como ecológico sin serlo. A la hora de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/arton1078.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure><p>Ecologistas en Acción presenta un año más los finalistas de sus Premios Sombra a la peor publicidad. Desde el año 2008, la asociación ecologista organiza este certamen para denunciar aquellos anuncios que han destacado por transmitir valores sexistas, xenófobos, insolidarios, consumistas, o por hacer pasar un producto como ecológico sin serlo.</p>
<p>A la hora de vender, especialmente las grandes compañías parecen valerse de todo tipo de estrategias comerciales para promocionar sus productos. El engaño, la cosificación de la mujer y hasta la individualización de las personas, son algunos de los mensajes que los anuncios publicitarios están enviando constantemente a los consumidores.</p>
<p> <!--break--><!--break--> </p>
<p>Por esta razón, en la octava entrega de galardones de los Premios Sombra, Ecologistas en Acción otorga un reconocimiento a los peores anuncios publicitarios de 2016. Son siete los finalistas seleccionados para la edición 2016 de los premios dentro de las acostumbradas categorías: Me lo llevo, Cenutrio, Florero, Lavado Solidario, Tortilla de Silicona, Lavadora Verde, y el reconocido premio A Toda Una Trayectoria.</p>
<p>El finalista en <a href="https://premiosombra.wordpress.com/2014/05/30/finalista-premio-me-lo-llevo/" class="spip_out" rel="external">la categoría ME LO LLEVO</a> a la transmisión y fomento de los valores más consumistas es este año para el anuncio: “cuando conduzcas, conduce” de la marca BMW.</p>
<p><span class="spip_document_1048 spip_documents spip_documents_right" style="float: right; width: 238px;"> </span>Nestlé se lleva el puesto de finalista en <a href="https://premiosombra.wordpress.com/2014/05/28/finalista-lavado-verde/" class="spip_out" rel="external">la categoría LAVADORA VERDE</a>&nbsp;de los Premios Sombra 2016 por la amplia campaña publicitaria desplegada sobre varios de sus productos:&nbsp;Eko (Bebamos de la Naturaleza), Bonka (Aventura en el Trópico) y Solís (Cultivando un Futuro Mejor). Con estas campañas la multinacional pretende identificar a la marca con valores de solidaridad y ecología que no defiende, al ser diametralmente opuestos en sus prácticas comerciales desarrollas en todo el mundo.</p>
<p>Otra empresa que a través de su publicidad intentó vender una imagen positiva fue la entidad financiera CaixaBank y por esta razón es la finalista de <a href="https://premiosombra.wordpress.com/2014/05/30/finalista-premio-lavado-solidario/" class="spip_out" rel="external">la categoría LAVADO SOLIDARIO con su campaña “Imprescindibles”</a>. Esta intenta proyectar una imagen de compromiso social en un banco denunciado repetidas veces por sus impactos sociales, desde el apoyo a la industria militar hasta el estímulo de la burbuja inmobiliaria o la gestión errónea de los deshaucios. El edulcorado mensaje de la costosísima campaña publicitaria “Imprescindibles” parece un nuevo lavado de imagen, alineado a los frecuentes programas de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) o marketing con causa que los bancos han puesto en marcha recientemente para mejorar su imagen pública.</p>
<p><span class="spip_document_1046 spip_documents spip_documents_left" style="float: left; width: 190px;"> </span></p>
<p>Por otra parte, el finalista de <a href="https://premiosombra.wordpress.com/2014/05/28/finalista-premio-cenutrio/" class="spip_out" rel="external">la categoría CENUTRIO de los Premios Sombra 2016</a> es para Ecoembes por su campaña publicitaria&nbsp;‘Tú. Cuida tu parte’, que promueve la individualidad en la resolución de los problemas de los residuos exclusivamente por la vía del reciclaje, mientras la organización boicotea la búsqueda de soluciones de reducción y reutilización que serían las prioritarias a fomentar para una verdadera sostenibilidad ambiental en la gestión de los residuos. Ecoembes pone los intereses comerciales de las empresas del envasado por encima del bien común y de la sostenibilidad del planeta.</p>
<p>En <a href="https://premiosombra.wordpress.com/2014/05/28/finalista-tortilla-de-silicona/" class="spip_out" rel="external">la categoría TORTILLA DE SILICONA de los Premios Sombra 2016</a> tenemos a Mc Donald’s por su anuncio publicitario “Chef vs Chef”. De nuevo, la icónica empresa de comida rápida intenta dar una imagen de calidad nutricional, esta vez asociándose con prestigiosos chefs que renuncian a los valores de la alta cocina que ellos mismos defienden en sus prestigiosos restaurantes.</p>
<p><span class="spip_document_1047 spip_documents spip_documents_right" style="float: right; width: 350px;"> </span>El <a href="https://premiosombra.wordpress.com/2014/05/28/finalista-premio-florero/" class="spip_out" rel="external">finalista de la categoría FLORERO</a>, reconocimiento para aquellos anuncios que utilizan tanto a mujeres como hombres como reclamos sexuales con el objeto de hacer más deseable el producto publicitado, pero también a aquellos que ahondan en los estereotipos de género perpetuando roles masculinos y femeninos sexistas e injustos, este año es Bankia, con su campaña “En la vida ya pagas demasiadas comisiones”.</p>
<p>Finalmente, el finalista dentro de la <a href="https://premiosombra.wordpress.com/2014/05/28/finalista-premio-a-toda-una-trayectoria/" class="spip_out" rel="external">categoría A TODA UNA TRAYECTORIA de los Premios Sombra es el GRUPO VOLKSWAGEN</a> por ocultar, mediante una estrategia publicitaria continuada, unas prácticas fraudulentas y nefastas con la salud y el medioambiente.</p>
<h3 class="h3 spip">Votación</h3>
<p>La votación del Premio Sombra 2016 al peor anuncio del año se puede realizar hasta el 17 de junio en <a href="https://premiosombra.wordpress.com/" class="spip_out" rel="external">la web de los Premios Sombra</a>. Además del premio del público, habrá un premio elegido este año por el siguiente Jurado:</p>
<p>– Alejandro Barranquero, Profesor de Periodismo y Comunicación audiovisual en la <a href="http://www.uc3m.es/" class="spip_out" rel="external">Universidad Carlos III de Madrid</a><br class="manualbr">– Magda Bandera, Coordinadora editorial de <a href="http://www.lamarea.com/" class="spip_out" rel="external">La Marea</a><br class="manualbr">– Manuel P. Báñez, Profesor de <a href="https://pruebadibujo.wordpress.com/" class="spip_out" rel="external">Cultura audiovisual y diseño</a> en el <a href="http://www.juntadeandalucia.es/educacion/adistancia/ep/index.php" class="spip_out" rel="external">Instituto de Enseñanzas a Distancia de Andalucía (IEDA)</a><br class="manualbr">– Lídia Ucher, experta en <a href="http://lidiaucher.blogspot.com.es/" class="spip_out" rel="external">comunicación para el desarrollo</a><br class="manualbr">– Laura Villadiego, de <a href="http://www.carrodecombate.com/" class="spip_out" rel="external">Carro de Combate</a></p>
<p>Tanto el premio del público como el del jurado se dará a conocer el 20 de junio en la web del proyecto: <a href="https://premiosombra.wordpress.com/" class="spip_out" rel="external">https://premiosombra.wordpress.com/</a></p>
<h3 class="h3 spip">Ganador 2015</h3>
<p>Cabe recordar que entre los finalistas de la versión anterior estuvieron: Unilever, Repsol, Ford, Litoral, Toyota, PokerStars, Banco Santander y el Corte Inglés. Y el gran galardonado de 2015 fue el anuncio “Canarias”, de Repsol llevándose tanto el Premio del Jurado como el Premio del Público, con un 34% de los votos.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>10 claves para entender el funcionamiento de la publicidad</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/10-claves-para-entender-el-funcionamiento-de-la-publicidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Apr 2016 08:03:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="422" height="480" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/arton1031.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/arton1031.jpg.jpg 422w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/arton1031.jpg-264x300.jpg 264w" sizes="(max-width: 422px) 100vw, 422px" /></figure>Por Ecologistas en Acción de Madrid para El Salmón Contracorriente No decimos nada nuevo si afirmamos que en nuestra sociedad la publicidad cumple un papel fundamental incentivando el consumo. De hecho, dice Serge Latouche que los principales fundamentos de la sociedad consumista son la publicidad, la obsolescencia de los productos y el crédito fácil. Entonces, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="422" height="480" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/arton1031.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/arton1031.jpg.jpg 422w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/arton1031.jpg-264x300.jpg 264w" sizes="(max-width: 422px) 100vw, 422px" /></figure><p><em>Por <a href="http://www.ecologistasenaccion.org/">Ecologistas en Acción de Madrid</a> para <a href="http://www.elsalmoncontracorriente.es/?10-claves-para-entender-el">El Salmón Contracorriente</a></em></p>
<p>No decimos nada nuevo si afirmamos que en nuestra sociedad la publicidad cumple un papel fundamental incentivando el consumo. De hecho, dice Serge Latouche que los principales fundamentos de la sociedad consumista son la publicidad, la obsolescencia de los productos y el crédito fácil. Entonces, ¿cómo funciona la publicidad?</p>
<p> <!--break--><!--break--> </p>
<p>Estos 10 puntos intentan resumir el funcionamiento de los principales mecanismos publicitarios. A través de ellos podemos dibujar la importancia que la publicidad tiene hoy en nuestro modelo de consumo.</p>
<h3 class="h3 spip">1. El fin fundamental de la publicidad es vender.</h3>
<p>Esta afirmación, por obvia que parezca, no deja de ser destacable. Cuando vemos anuncios, solemos considerar bueno a aquel que más nos gusta por su música, su estética o los actores y actrices que intervienen. Es más, desde algunos sectores, se evalúan los anuncios por sus valores creativos o artísticos, llegando a equiparar a la publicidad como un nuevo arte. Todo esto ha contribuido a ensalzar, edulcorar e incluso dar un toque de <em>glamour </em>a una industria cuyo fin no es otro que vender. Por ello, debe quedar claro que <strong>una buena campaña es aquella que acaba aumentando las ventas </strong>independientemente de la estrategia publicitaria empleada.</p>
</p>
<p><center>LA OTRA NAVIDAD DE IKEA</center> </p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://www.youtube.com/embed/5egLxg_7mg0" frameborder="0" height="315" width="560"></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<h3 class="h3 spip">2. La publicidad promueve nuevas necesidades mediante una continua innovación en la creación de productos</h3>
<p>Vivimos en el contexto de una sociedad consumista, en la que el público al que generalmente va dedicado la publicidad, aquel con un poder adquisitivo suficiente para comprar el producto, generalmente tiene más que satisfechas sus necesidades materiales. Por ello, el mensaje publicitario incide en mostrarnos como necesarios nuevos productos. Por ejemplo, ¿es tan diferente una crema de manos y una de pies como para que tengamos que usar una de cada?, ¿cuántos productos son necesarios para limpiar una casa?</p>
<p>En muchos casos se invierte el sentido a priori, lógico: en lugar de buscar un nuevo producto para satisfacer una necesidad detectada <strong>se crea el producto acompañado de la nueva necesidad</strong>, que será transmitida por una campaña publicitaria.</p>
</p>
<p><center>APLICACIÓN PARA EL MÓVIL TWYP</center> </p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://www.youtube.com/embed/PLoJYso_uXI" frameborder="0" height="315" width="560"></iframe></p>
<p>Con el mismo fin de fomentar el consumo, en una situación de sobre-consumo, <strong>nos proponen la superación tecnológica como motivo de compra para mantenernos </strong><strong>a la última</strong><strong>.</strong> Esta estrategia, tan común en los productos tecnológicos, también se aplica con frecuencia en productos de cosmética, limpieza o alimentación. Actores, más que actrices, con imagen de científicos y muchos términos técnicos poco comprensibles son los ingredientes básicos de estas campañas, que en muchas ocasiones esconden variaciones insignificantes o superficiales del producto, o que no se responden a las demandas del consumidor o consumidora.</p>
</p>
<p><center>PILEXIL ANTICAÍDA</center> </p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://www.youtube.com/embed/6itHFj0m0aQ" frameborder="0" height="315" width="560"></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<h3 class="h3 spip">3. La publicidad transmite valores y estereotipos negativos</h3>
<p>La publicidad <strong>nos hace sentirnos feos/as, gordos/as, enfermos/as, malos padres y madres</strong>. Una estrategia muy común, habitual por ejemplo en campañas de productos de belleza, pero también en otras, es hacernos sentir mal con nosotros/as mismos/as para lograr que compremos el producto. Esta estrategia es especialmente efectiva en los sectores y personas más vulnerables, de ahí su crueldad.</p>
</p>
<p><center>CORPORACIÓN DERMOSTÉTICA</center> </p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://www.youtube.com/embed/eubpEW3QRro" frameborder="0" height="315" width="560"></iframe></p>
<p>Por otra parte, siempre dentro de lo que la tolerancia social permite, se <strong>incita al individualismo</strong>, se reproducen <strong>estereotipos machistas</strong>, se imponen determinados cánones de belleza y se transmite la idea de que comprar determinados productos es suficiente para vivir concienciados con el medioambiente.</p>
</p>
<p><center>AXE</center> </p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://www.youtube.com/embed/yg7-KVonJ8w" frameborder="0" height="315" width="560"></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<h3 class="h3 spip">4. La publicidad nos hace creer que somos únicos/as al tiempo que da un valor trascendental al consumo</h3>
<p>Es curioso, como determinadas campañas destinadas a vendernos productos fabricados en serie, nos quieren hacer ver que éstos están <strong>especialmente diseñados para nosotros</strong> y se adaptan a nuestra personalidad, estilo o necesidades, como si hubiesen sido realizados de una manera artesanal y totalmente personalizada.</p>
</p>
<p><center>CREMA DE VERDURAS DE KNORR</center> </p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://www.youtube.com/embed/lWeHSSmT8B8" frameborder="0" height="315" width="560"></iframe></p>
<p>Si a esto le añadimos el hecho de que a través de la publicidad tratan de inducir un consumo más allá de nuestras necesidades, el resultado es que <strong>la obtención de bienes materiales solucionará todos nuestros problemas, y nos sentiremos mejores personas y consumidores por ello</strong>. Sin embargo, está claro que el consumo de productos superfluos no contribuirá a suplir nuestras carencias reales. De esta forma, nos llevan a un estado de frustración continua, del que tratamos de salir consumiendo más y más.</p>
</p>
<p><center>IKEA TERAPIA</center> </p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://www.youtube.com/embed/o2NSyEY03hw" frameborder="0" height="315" width="560"></iframe><br />&nbsp;</p>
<h3 class="h3 spip">5. La publicidad busca que nos identifiquemos con las marcas.</h3>
<p>Muchas campañas obvian el producto que nos quieren vender, pues su fin es que <strong>asociemos la marca a una serie de valores que compartimos</strong>, lo que hace que nos identifiquemos con ella. Es un paso más en la estrategia comercial, ya que en vez de tratar de identificar un producto, buscan fidelizar un cliente.</p>
<p>En un momento en el que la deslocalización de la producción y la globalización cultural han supuesto una importante homogenización en la oferta de productos, la forma elegida por las grandes compañías para diferenciarse <strong>es crear marca</strong>. El ejemplo más claro de esta estrategia es el de Coca Cola, que lleva muchos años invirtiendo esfuerzos en que asociemos un refresco con burbujas y mucho azúcar con la ansiada felicidad.</p>
</p>
<p><center>COCA COLA</center> </p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://www.youtube.com/embed/aZCxmi3LFjQ" frameborder="0" height="315" width="560"></iframe><br />&nbsp;</p>
<h3 class="h3 spip">6. La publicidad intenta ocultar los impactos sociales y ambientales de los anunciantes</h3>
<p>Es muy frecuente que las marcas que más contaminan tengan logotipos donde destaca el verde y sus campañas muestren una imagen de preocupación por el medioambiente, al igual que los bancos muestran una imagen de preocupación social. Por lo general, estas estrategias publicitarias, forman parte de una estrategia más amplia, dentro de lo que se denomina <strong>responsabilidad social corporativa,</strong> que suele dar mayor importancia a mejorar la imagen ante la ciudadanía que a realizar prácticas empresariales más sostenibles social y ambientalmente.</p>
<p>Estos esfuerzos de las grandes compañías por mejorar su imagen, se adaptan también al contexto social y a las inquietudes de la ciudadanía. Así, hemos visto durante esta larga crisis, como algunas empresas cambiaban de estrategia y pasaban de mostrar una imagen más verde a mayor implicación social.</p>
</p>
<p><center>BBVA. YO SOY EMPLEO</center> </p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://www.youtube.com/embed/zcKW1hNGP2c" frameborder="0" height="315" width="560"></iframe></p>
<p>Por otra parte, es capaz de contrarrestar también <strong>las connotaciones negativas que perciben los consumidores/as del producto.</strong> Así pues, son frecuentes las imágenes de huertos cuando nos anuncian productos de alimentación industrial, los paisajes naturales en la publicidad de coches, etc.</p>
</p>
<p><center>KETCHUP HEINZ</center> </p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://www.youtube.com/embed/Z3KQa6JjgsM" frameborder="0" height="315" width="560"></iframe><br />&nbsp;</p>
<h3 class="h3 spip">7. Los anunciantes compiten de forma agresiva por darse visibilidad, llegando incluso a la publicidad encubierta</h3>
<p>Recibimos a diario cientos de impactos publicitarios, lo cual hace que muchos nos pasen desapercibidos o que resulten ineficaces. Por ello, la publicidad sigue distintas estrategias para llegar al consumidor o la consumidora. En este sentido, resultan llamativos los intentos de los publicistas <strong>por salirse de los cauces habituales</strong> reservados para la publicidad, adoptando otros formatos que hagan destacar la campaña sobre otras y que resulten novedosos, logrando así que el consumidor sea más receptivo.</p>
<p>Ejemplos hay muchos, desde la publicidad dentro de los propios programas de televisión para evitar el temido <em>zapping</em> hasta incluir el patrocinio de teatros, estadios, o decorar por completo una línea de metro y organizar actividades deportivas en su interior. Además, esta tendencia ha aprovechado la situación de crisis, en la que parece que <strong>todo el espacio público está en venta</strong>.</p>
</p>
<p><center><span class="spip_document_996 spip_documents spip_documents_center"> </span></center> </p>
<p>Se da un paso más creando campañas que dirigen un mensaje publicitario, de alguna manera, <strong>encubierto.</strong> Por ejemplo, desde el brick de leche de una determinada marca en una escena de una serie o película, hasta los publireportajes o incluso reportajes contratados a un medio de comunicación para que se incluyan como una noticia, pero que habla positivamente de una marca o un producto.</p>
<p>Otro ejemplo es un programa de televisión que se emite muy tarde y que poca gente ve, dedicado a hablar de los estrenos de películas de cine de la semana. Sin embargo, se anuncia continuamente en la cadena, incluyendo los <em>trailers</em> de algunas películas que se estrenan. ¿No es ésta una forma de hacer publicidad encubierta de esas películas?</p>
<p>Yendo un poquito más lejos, Antena 3 ha emitido los programas <em>La Chispa de la Felicidad </em>y<em> La Fórmula de la Felicidad, </em>mientras que<em> </em>La 2 de Televisión Española emitió <em>La Felicidad en Cuatro Minutos, </em>todos ellos patrocinados por Coca Cola. Es una muestra de una estrategia en la que se entremezcla la creación de contenidos, las campañas publicitarias y los patrocinios, en la que <strong>anunciantes y medios de comunicación van de la mano</strong>, pues el beneficio de los primeros revierten en mayores ingresos publicitarios de los segundos.</p>
</p>
<p><center>TRAILER DEL PROGRAMA LA FÓRMULA DE LA FELICIDAD</center> </p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://www.youtube.com/embed/jvBi8dO-Zxc" frameborder="0" height="315" width="560"></iframe><br />&nbsp;</p>
<h3 class="h3 spip">8. Las grandes compañías usan su publicidad para controlar la información sobre ellas en los medios de comunicación.</h3>
<p>Los medios de publicidad masivos reciben gran parte de sus ingresos de la publicidad, siendo las grandes empresas las que más invierten en este fin. En esta situación de gran dependencia, y en un contexto de importante endeudamiento de los medios más importantes, <strong>las grandes compañías cobran un gran poder frente a los medios</strong>, situación que les permite presionar ante la posible aparición de informaciones negativas.</p>
<p>Así se explica como los grandes medios no se hacen eco de los impactos negativos sociales y para el medioambiente de las actuaciones de algunas empresas españolas en América Latina o como omiten el hecho de que nuestros más importantes bancos invierten en la industria armamentística.<br />&nbsp;</p>
<h3 class="h3 spip">9. La publicidad institucional se usa a menudo con fines partidistas.</h3>
<p>La publicidad institucional es una herramienta importante para informar y concienciar a la ciudadanía, aunque en otras ocasiones persigue otro fin, como la de <strong>ensalzar una labor de gobierno</strong>, con lo cual se termina pagando con dinero público campañas partidistas. Esta práctica ha sido frecuente en las distintas administraciones, y de hecho, llama la atención <strong>el incremento del gasto institucional cuando se acerca un periodo electoral</strong>.</p>
<p>Además, una parte del gasto institucional dedicado a la publicidad sirve para financiar medios de comunicación amigos o controlar el sentido crítico con el que informan.</p>
</p>
<p><center><span class="spip_document_997 spip_documents spip_documents_center"> </span></center> </p>
<p>&nbsp;</p>
<h3 class="h3 spip">10. La industria publicitaria dice que se autorregula, pero no lo hace</h3>
<p>Después de lo leído hasta ahora, queda claro que la regulación de la publicidad es bastante laxa y se centra más en la forma que en el contenido. Con la idea de dar una imagen responsable, la propia industria publicitaria ha creado <strong>Autocontrol</strong>, organismo de autorregulación, al que puede recurrir el consumidor o la consumidora cuando entienda que existe algún abuso o irregularidad. Sin embargo, pese a lo que presume la industria de este organismo, en las distintas campañas que han elaborado para darlo a conocer, poco puede aportar Autocontrol, cuando sus dictámenes se basan en la propia normativa.</p>
</p>
<p><center>AUTOCONTROL</center> </p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://www.youtube.com/embed/vF0FWpSndF0" frameborder="0" height="315" width="560"></iframe></p>
<hr>
<p>La mayor parte de estos ejemplos se han obtenido de los anuncios finalistas y ganadores de las distintas ediciones de la <a href="https://premiosombra.wordpress.com/" class="spip_out" rel="external">Premios Sombra a la peor publicidad</a>.</p>
<p><em>Comisión de Consumo de Ecologistas en Acción Madrid</em></p>
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		<item>
		<title>La guía para comprar de manera responsable estas navidades</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/coordinadora-estatal-de-comercio-justo-noticias-la-guia-para-comprar-de-manera-responsable-estas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 02 Jan 2016 12:58:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Alternativas al Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[Guía de consumo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.economiasolidaria.org/noticias/la-guia-para-comprar-de-manera-responsable-estas-navidades/</guid>

					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/hogares-espanoles-gastaran-extra-navidades_EDIIMA20151116_0330_4.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure>Por Laura Olías para el blog desalambre de eldiario.es Diversas asociaciones y colectivos reivindican alternativas de consumo, como el comercio justo y el trueque, en una de las época de más gasto del año En los establecimientos de comercio justo se pueden adquirir productos de alimentación, textiles, decorativos y juguetes, entre otros El cuidado medioambiental [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/hogares-espanoles-gastaran-extra-navidades_EDIIMA20151116_0330_4.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure><div class="subtitle bkn mce sk2">
<p><em>Por Laura Olías para el <a href="http://www.eldiario.es/desalambre">blog desalambre de eldiario.es</a><br /></em></p>
<p><em>Diversas asociaciones y colectivos reivindican alternativas de consumo, como el comercio justo y el trueque, en una de las época de más gasto del año</em></p>
<p><em>En los establecimientos de comercio justo se pueden adquirir productos de alimentación, textiles, decorativos y juguetes, entre otros</em></p>
<p><em>El cuidado medioambiental y los derechos laborales son las principales «líneas rojas» de estas propuestas de consumo responsable</em></p>
<div id="edi-body" class="mce-body mce no-sticky-adv-socios">
<p class="mce">Regalos, ropa para las fiestas, comida y&#8230; más comida. En navidades el gasto doméstico se dispara. Este año los hogares españoles gastarán de media 684 euros más de lo habitual, <a href="http://www.eldiario.es/cultura/hogares-espanoles-gastaran-extra-navidades_0_452855193.html" class="mce"> según los cálculos de la consultora Deloitte</a>. Algunas organizaciones sociales destacan en estas fechas algunas alternativas responsables para que el consumismo no eclipse los valores que los ciudadanos defienden durante el año.</p>
<p> <!--break--><!--break--></p>
<p> La clave, para la Coordinadora Estatal de Comercio Justo, es plantearse la siguiente pregunta antes de llevar un producto a la caja: quién lo ha elaborado. «Que veamos la historia que hay detrás, porque puede haber una situación de explotación», explica Mónica Gómez, miembro de la junta directiva.</p>
<p class="mce">Esa misma pregunta es la que planteó en un anuncio <a href="http://fashionrevolution.org/country/spain/" class="mce"> la plataforma Fashion Revolution</a>, creada en 2013 tras <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/indemnizado-victimas-derrumbamiento-Rana-Plaza_0_380412964.html" class="mce"> el derrumbamiento de la fábrica textil Rana Plaza</a>, en Bangladesh, en el que murieron 1.132 personas. En el vídeo varias personas se acercan a una máquina expendedora que vende camisetas por dos euros. Los interesados introducen la moneda y seleccionan su talla, pero la máquina les reserva una sorpresa antes de darles la camiseta. Ante ellos aparece la imagen de una niña, la productora de su camiseta. En un ejercicio figurado, el colectivo enfrenta a los consumidores a <a href="http://www.eldiario.es/economia/Mujer-asiatica-salario-jornada-horas_0_387761947.html" class="mce"> las condiciones por desgracia habituales en el sector textil</a>: explotación laboral de mujeres y niñas, sobre todo en Asia, en las que las eternas jornadas laborales van acompañadas de sueldos míseros.</p>
<p class="mce"><iframe loading="lazy" src="https://www.youtube.com/embed/KfANs2y_frk" frameborder="0" height="362" width="643"></iframe></p>
<p class="mce">Entonces, la máquina pregunta: «¿Sigue queriendo comprar esta camiseta de dos euros?». Ese cuestionamiento es el que sugieren desde la Coordinadora Estatal de Comercio Justo a la hora de comprar. «La mayoría de las grandes tiendas y centros comerciales no van a saber responderte dónde ha sido fabricado el producto, como mucho sabrán el país», añade Mónica Gómez.</p>
<p class="mce">Si tras hacernos estas preguntas no queremos comprar en una gran superficie por la falta de garantías, ¿qué podemos hacer? Como alternativa, Gómez recomienda el comercio justo. «El comercio justo ofrece la garantía de una serie de criterios de sentido común, pero que muchas veces no se cumplen: salarios dignos, condiciones dignas de trabajo, que no haya explotación infantil, que se respete el medio ambiente, igualdad entre hombres y mujeres, &#8230;», enumera. Las empresas y cooperativas en países en desarrollo garantizan el respeto de estos principios y tienen importantes repercusiones en los trabajadores, destaca Gómez.</p>
<p class="mce">«Hay una cooperativa de mujeres en la India, <a href="http://www.creativehandicrafts.org/" class="mce"> Creative Handicrafts</a>, en la que ellas son las dueñas y se dedican al textil. Las he podido conocer en persona y la evolución que se produce en ellas es espectacular. Fuimos y había una serie de juegos que intentamos hacer con mujeres que llevaban muy poco, estaban en fase de formación. No he visto nunca personas con tan poca autoestima, no podían ni siquiera a decir su nombre. Dejamos de hacer los juegos porque lo pasaban mal. Y los hicimos con mujeres que llevaban dos, tres años. Eso era el día y la noche. Una persona que vuelve a ser dueña de su vida. Y lo que esto supone para las próximas generación», explica.</p>
<p class="mce">La ropa y otros productos textiles no son los únicos disponibles en las iniciativas de comercio justo. Hay muchos productos de alimentación (<a href="http://tutienda.copade.es/chocolate-/452-chocolate-con-leche-36-bio-comercio-justo.html" class="mce"> chocolate con leche</a>, por ejemplo), decoración, productos de cosmética natural certificada (como <a href="http://tienda.oxfamintermon.org/es/crema-de-manos-aloe-vera.html" class="mce"> crema de manos</a>), complementos y juguetes, entre otros. Gómez insiste en que todo el mundo tiene disponible el acceso al comercio justo: <a href="http://comerciojusto.org/tiendas/" class="mce"> en España existen 140 tiendas y puntos de venta</a>&nbsp;de comercio justo y 13 tiendas on-line gestionadas por las organizaciones de la CECJ. Uno de los criterios que destaca Gómez es la calidad de los productos: no solo se ayuda a los productores, el material «es de muy buena calidad».</p>
<p class="mce">Si uno quiere hacer las compras en un centro comercial, ¿hay opciones para comprar sin alimentar estos abusos? Gómez responde que, como demostró su <a href="http://www.eldiario.es/economia/Espana-Europa-consumo-comercio-justo_0_434657223.html" class="mce"> último informe sobre el volumen del comercio justo en España</a>, cada vez aumenta más la venta estos productos en grandes superficies. La clave para identificarlos es comprobar que llevan <a href="http://comerciojusto.org/que-es-el-comercio-justo/%C2%BFcomo-garantizo-que-un-producto-es-de-comercio-justo/" class="mce"> el sello de certificación</a>. Pero insiste, las pequeñas tiendas son una experiencia social «muy interesante», por el conocimiento que tienen de sus productos.</p>
<p class="mce"><strong>¿De verdad necesito esto?</strong></p>
<p class="mce">Otras organizaciones, como <a href="http://www.greenpeace.org/espana/es/Blog/7-consejos-para-disfrutrar-de-unas-fiestas-ms/blog/55182/" class="mce"> Greenpeace</a>&nbsp;y <a href="http://www.economiasolidaria.org/noticias/te_proponemos_una_navidad_mas_ecologica_y_solidaria_0" class="mce"> Ecologistas en acción</a>, recomiendan otra pregunta para estas navidades: ¿realmente necesitamos todo lo que compramos? Greenpeace escoge como ejemplo el árbol de navidad y los adornos, que pueden reutilizarse a lo largo de&nbsp;años. En el caso de la comida, escoger la cantidad que sepamos que nos vamos a comer (y no más) es fundamental para no desperdiciar recursos. Las organizaciones, concienciadas con el cuidado medioambiental, también sugieren preguntar por el origen de los alimentos que consumamos estas fiestas: algunos, como es el caso de los langostinos criados en Tailandia, pueden acabar en nuestra mesa <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Destruccion-manglares-contaminacion-comunidades-langostinos_0_467903700.html" class="mce"> después de una larga historia de explotación laboral y ambiental</a>. Para no apoyar estos abusos, las ONG recomiendan preguntar a los vendedores de dónde procede y las garantías del alimento.</p>
<p class="mce">Si nos decidimos por un producto, ambas ONG recomiendan que el usuario piense en pequeños detalles que pueden tener una gran repercusión en el medio ambiente. Por ejemplo, en los envases, las bolsas de plástico y los envoltorios para los regalos. Hay productos que van envasados en recipientes de plástico innecesarios y en ocasiones acumulamos multitud de bolsas que podríamos reutilizar o aprovechar mejor su espacio. O si vamos a poner luces en nuestra casa «es fundamental que sean eficientes (LED)». Ecologistas en Acción destaca&nbsp;un dato: «Mientras que el resto del año cada persona genera un kilo y medio de basuras al día (hace 30 años no se llegaba ni a medio kilo), en estas fechas son dos kilos; y la mitad son envoltorios y embalajes».</p>
<p class="mce">Y en Greenpeace recuerdan que regalar no tiene por qué ser siempre un ejercicio material: también podemos obsequiar a nuestros seres queridos con unas entradas para el teatro, un concierto, ballet u otras artes escénicas.</p>
<p class="mce"><strong>EL MERCADO SOCIAL</strong></p>
<p class="mce">Desde REAS (Red de Redes de Economía Alternativa y Solidaria) sugieren «el mercado social, que es la unión de productores, distribuidores y productores. Son productos y servicios fabricados que tienen en común intentar llegar a los principios de <a href="http://www.economiasolidaria.org/carta.php" class="mce"> carta de economía solidaria</a>«, responde Carlos Rey, secretaría de Reas a nivel estatal. «En principio Reas está compuesta por 507 entidades y empresas», añade. El objetivo es «consumir con un modelo económico de derechos humanos y respete las condiciones de vida».</p>
<p class="mce">La red ha creado una página, <a href="http://mercadosocial.konsumoresponsable.coop/node/615" class="mce"> Koncumoresponsable.coop</a>, en la que «se ve lo que estamos planteando como alternativas al consumo». Una de ellas es <a href="http://alargascencia.org/es/pagina/%C2%BFqu%C3%A9-es-esto" class="mce"> Alargascencia</a>, un directorio de establecimientos en los que se puede reparar objetos, alquilar, hacer trueque y encontrar o vender productos de segunda mano.</p>
<p class="mce">Estas y otras propuestas invitan al ciudadano a ser un consumidor activo y consciente, en Navidad y el resto del año, que no vulnere en una rápida pasada de la tarjeta de crédito los derechos con los que se siente comprometido en su día a día.</p>
</p></div>
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		<item>
		<title>¿Por qué llamarlo Navidad si quieren decir CONSUMISMO?</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/por-que-llamarlo-navidad-si-quieren-decir-consumismo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Dec 2015 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/GASTAMUCHO-1c7f1.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure>Recopilación de contrapublicidad navideña en la web ConsumeHastaMorir !Ya está aquí, ya vuelve! El mayor show-business del año. Aquí tienes una recopilación de contrapublicidad, para relajar la tarjeta de crédito y poder inspirar hondo ConsumeHastaMorir es una reflexión sobre la sociedad de consumo en la que vivimos, utilizando uno de sus propios instrumentos, la publicidad, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/GASTAMUCHO-1c7f1.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure><p>Recopilación de contrapublicidad navideña en la web <a href="http://www.letra.org/spip/spip.php?article894">ConsumeHastaMorir</a></p>
<p><strong>!Ya está aquí, ya vuelve! El mayor show-business del año.</strong><br class="autobr"> Aquí tienes una recopilación de contrapublicidad, para relajar la tarjeta de crédito y poder inspirar hondo</p>
<p>ConsumeHastaMorir es una reflexión sobre la sociedad de consumo en la que vivimos, utilizando uno de sus propios instrumentos, la publicidad, para mostrar hasta qué punto se puede morir consumiendo.</p>
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		<item>
		<title>Una reflexión sobre las necesidades</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/una-reflexion-sobre-las-necesidades/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Jul 2015 23:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.economiasolidaria.org/noticias/una-reflexion-sobre-las-necesidades/</guid>

					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/MANOS-300x211.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure>Por Nazaret Castro para el blog Carro de Combate Publicamos hoy la segunda entrega de una serie de artículos teóricos sobre el consumo, desde la perspectiva de la Economía Social y Solidaria (ESS). Si el primer texto abordaba cómo la lógica consumista penetra las subjetividades, hoy abordamos la cuestión de las necesidades humanas, en tanto [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/MANOS-300x211.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure><p><em>Por <a href="http://www.carrodecombate.com/author/nazaret-castro/" title="Entradas de Nazaret Castro" rel="author">Nazaret Castro</a> para el <a href="http://www.carrodecombate.com/2015/07/30/una-reflexion-sobre-las-necesidades/">blog Carro de Combate</a></em></p>
<p>Publicamos hoy la segunda entrega de una serie de artículos teóricos sobre el consumo, desde la perspectiva de la Economía Social y Solidaria (ESS). Si <a href="http://www.carrodecombate.com/2015/06/25/consumo-responsable-consciente-y-transformador/">el primer texto abordaba cómo la lógica consumista penetra las subjetividades</a>, hoy abordamos la cuestión de las necesidades humanas, en tanto que, creemos nosotras, reflexionar sobre las necesidades implica romper con las subjetividades consumistas que crea y recrea el aparato ideológico del sistema capitalista.</p>
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<p>Algún día, los antropólogos estudiarán el misterio de cómo la ciencia económica, que se consolidó en el siglo XIX, sobrevivió al declive del enfoque positivista y, en pleno siglo XXI, sigue asentada en los mismos axiomas, por más que éstos no aguanten una mínima refutación científica: que el ser humano es un <em>homo economicus</em>guiado sólo por el egoísmo y la racionalidad instrumental; que las leyes del mercado son universales, como la gravedad, y no un invento humano que puede alterarse si cambian las instituciones y prácticas sociales; que sólo el crecimiento económico, medido con base en el Producto Interior Bruto (PIB) garantiza el bienestar de una nación, aunque las guerras y las muertes aumenten el PIB.</p>
<p>Todas estas ideas, pilares de la ciencia económica que no sólo se enseña en las universidades sino que guía nuestras vidas en sociedad en tiempos del capitalismo global, son en realidad argumentos ideológicos al servicio de unos intereses y un sistema de dominio, que no sólo nos condena a la desigualdad y la injusticia social, sino también al deterioro ambiental. Uno de esos axiomas es el que, dentro de ese ciclo económico de producción-circulación-distribución-consumo, identifica consumo con el acto de comprar, la adquisición como propiedad privada y exclusiva de un objeto material. De este modo, el término se disocia de la satisfacción de las necesidades. Un ejemplo: interpretamos que consumir es comprar comida en el supermercado; pero lo que satisface nuestra necesidad de alimento es comerla en casa, después de haberla cocinado. Extrañamente, el trabajo reproductivo que se realiza en los hogares, ese que de verdad resuelve nuestra necesidad de alimento, no tienen relevancia ninguna para la ciencia económica convencional ni para el sistema capitalista: el consumo termina en la caja del supermercado.</p>
<p>Economía es, según la definición sustantiva de Karl Polanyi, “un proceso instituido de interacción entre el hombre y su entorno, cuyo resultado es un continuo abastecimiento de medios materiales para satisfacer las necesidades”. Esta definición coloca en el centro la noción de necesidades, pero, ¿cuáles son? ¿Son infinitas y sujetas a los deseos individuales, como nos hace creer el sistema capitalista, ese mismo que nos seduce a través de la publicidad y el marketing? ¿No es justo y deseable que la sociedad garantice la satisfacción de un conjunto de necesidades básicas a todas y todos sus miembros?</p>
<p>El economista chileno Manfred Max-Neef arrojó luz sobre estas cuestiones al distinguir entre necesidades humanas, que son pocas y universales (Max-Neef las clasifica en nueve: subsistencia, protección, afecto, comprensión, participación, creación, recreo, ocio, identidad y libertad), y satisfactores, que son infinitos y determinadas culturalmente. Los bienes materiales son un tipo de satisfactor, pero no el único; es más, algunos satisfactores pueden compartirse, o son sinérgicos, esto es, satisfacen varias necesidades a la vez. Contemplar un paisaje puede satisfacer las necesidades de recreo y ocio; hacerlo junto a alguien amado satisface, a la vez, las necesidades de afecto y, tal vez, protección e identidad. Y todo esto, sin “consumir” nada. Pero claro: entonces, no aumenta el PIB. No sufre el planeta, pero sí los mercados. Por eso el sistema capitalista requiere un aparato ideológico, con la publicidad al frente, que nos convenza de que nuestras necesidades de afecto, identidad, recreo o comprensión se resuelven consumiendo -es decir, comprando- ciertas mercancías.</p>
<p><a href="http://www.carrodecombate.com/wp-content/uploads/2015/07/tabla-de-max-neef2.jpg"></a><br /> <strong>En el capitalismo, el consumo equivale a comprar, no a resolver necesidades. Al mercado nunca le importaron las necesidades humanas, sino la rentabilidad monetaria que genera el intercambio de mercancías.</strong> Sólo importa la demanda efectiva, esto es, la demanda de quienes pueden pagar esos productos. En el centro de la maquinaria está el objetivo supremo de la acumulación del capital, no de la reproducción de la vida humana. Por eso para la Economía Social y Solidaria (ESS), la noción de necesidades es una referencia básica para cuestionar el sistema capitalista: así, el economista argentino José Luis Coraggio propone <strong>una economía que tenga como objetivo la reproducción de la vida de todos y todas, y en que la sociedad decida democráticamente qué necesidades son legítimas</strong> y, por tanto, deben ser garantizadas a todos los miembros de esa sociedad. Un ejemplo: ¿es legítimo transportarse en automóvil, pese a que conlleve contaminación y colapse las ciudades? Más aún, ¿es posible que los siete mil millones de seres humanos utilizaran el automóvil como transporte? Y si la respuesta es no, ¿debería ser lícito? ¿podemos enarbolar el argumento de la libertad si se trata de un privilegio, pues no puede ser extensible a todos los miembros de la sociedad?</p>
<p>Se trata de cuestiones urgentes en un mundo en el que el 0,001% de la población (unas 111.000 personas) controlan 16,3 billones de dólares, una riqueza equivalente a la quinta parte del PIB mundial, según el informe Estado del Poder de TNI. La consolidación del neoliberalismo ha profundizado la desigualdad y el protagonismo creciente de grandes conglomerados transnacionales que, gracias a los avances de la automatización, la informática y la biotecnología, dependen cada vez menos del trabajo vivo -Marx llamó trabajo vivo al que realiza el trabajador en la fábrica, en oposición al trabajo muerto que está acumulado en las máquinas-. Aumenta así el número de excluidos, y crecen los <em>working poor</em>, esto es, personas que, aunque tienen trabajo -y a veces, agotadoras jornadas de 14 horas diarias, como sucede en el sextor textil-, ganan salarios tan bajos que no consiguen salir de la pobreza.</p>
<p>La pregunta es, ¿es esta la sociedad en la que queremos vivir? Si entendemos que es una falacia que las leyes del mercado sean inamovibles como la gravedad, entonces sabremos que basta con que así lo queramos para construir otros mundos posibles donde se coloque en el centro la vida y las necesidades humanas de alimento y abrigo, pero también de afecto, protección y comprensión.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Aprendiendo a ser consumidores responsables</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/aprendiendo-ser-consumidores-responsables/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Jan 2015 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Compra responsable]]></category>
		<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="480" height="304" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/compra-2520responsable.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/compra-2520responsable.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/compra-2520responsable.jpg-300x190.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>En un mundo cada vez más interconectado, las decisiones que se toman en un país no sólo repercuten en lo que ocurre en los territorios vecinos, a veces tienen un impacto directo en territorios remotos. Y no hablamos sólo de las decisiones de los políticos y las grandes empresas. A un campesino de Brasil no [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="480" height="304" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/compra-2520responsable.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/compra-2520responsable.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/compra-2520responsable.jpg-300x190.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure><p>En un mundo cada vez más<strong> interconectado,</strong> las decisiones que se toman en un país no sólo repercuten en lo que ocurre en los territorios vecinos, a veces tienen un impacto directo en territorios remotos. Y no hablamos sólo de las decisiones de los políticos y las grandes empresas. A un campesino de Brasil no le importará lo más mínimo que vayas en coche a trabajar y no en bus, o que lleves a tus hijos a una escuela privada, pero cuando eliges un café y no otro en la estantería de un supermercado estás tomando una decisión que puede afectar a sus condiciones laborales, su economía e, incluso, la calidad del aire que respira.</p>
<p> <!--break--><!--break--> </p>
<p>Como llevan insistiendo desde 2012 las periodistas <strong>Laura Villadiego</strong> y <strong>Nazaret Castro</strong> (ambas colaboradoras de <em>El Confidencial</em>) en su blog <a href="http://www.carrodecombate.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Carro de Combate</em></a>, en un mundo dominado por la economía,&nbsp;las decisiones que tomamos como consumidores tienen una <strong>repercusión política</strong> bastante mayor que la que tiene ir a votar cada cuatro años.</p>
<p><span class="sumario-volador"><span class="contenido-apoyo">El consumo puede ser una forma de concienciarnos de cómo funciona el sistema económico y de las alternativas, más justas y humanas, que ya existen</span></span></p>
<p>Desde el blog, Villadiego y Castro han diseccionado los entresijos de las <strong>redes comerciales</strong> de todos los alimentos, materias primas y enseres que consumimos a diario, analizando su impacto laboral, medio ambiental y sanitario. Su trabajo se ha visto ahora reflejado en un libro, <em>Carro de combate. Consumir es un acto político</em> (Clave Intelectual), que resulta ser una <strong>completa guía de compra</strong> para el consumidor comprometido, con 20 informes pormenorizados que incluyen todo lo que debemos saber sobre nuestras adquisiciones&nbsp;más comunes.</p>
<p>Comprar de forma responsable, aseguran las autoras, no sólo es una forma de poner nuestro granito de arena en la construcción de<strong> un mundo más justo</strong> y más sostenible, además nos hará disfrutar mucho más de todo lo que compramos. Desde puntos distantes del globo –Laura estaba actualmente en Myanmar y Nazaret en Argentina– las periodistas ofrecen a los lectores de <em>El Confidencial</em> sus consejos para convertirse en consumidores concienciados. &nbsp;</p>
<p><strong>PREGUNTA.</strong> <strong>¿De verdad creéis que las decisiones que tomamos como consumidores tienen repercusiones políticas?</strong></p>
<p><strong>Nazaret: </strong>Para nosotras, el consumo puede ser una forma de concienciarnos de cómo funciona el sistema económico y de las alternativas, más justas y humanas, que ya existen. De ninguna manera podemos quedarnos en el comportamiento individual, pues los problemas son estructurales; pero el esfuerzo de coherencia y concienciación al que podemos llegar a través del consumo, puede inspirar acciones políticas de mayor calado.</p>
<p><strong>P. Solemos escuchar que la industria se adapta siempre a lo que demanda el consumidor y si los consumidores pidieran productos de mayor calidad, con unos estándares de conservación del medio ambiente y de respeto a los trabajadores más elevados, las empresas&nbsp;se adaptarían a ello. ¿Creéis que es cierto? ¿No está el poder del consumidor muy limitado por muchas otras cosas?</strong></p>
<p><strong>Nazaret:</strong> La presión de los consumidores puede alcanzar ciertos logros, como han mostrado ciertas campañas de boicot, pero los alcances suelen ser insuficientes, a veces puede ser una línea de comercio justo, dirigida a consumidores responsables, creada por una firma que en el resto de sus productos sigue contaminando y explotando a los trabajadores. El cambio individual en la conducta de los consumidores yo lo concibo como un paso previo para cambios políticos mayores. Si no, corremos el riesgo de que el comercio justo se quede como una mera reparación de las conciencias.</p>
<p><strong>Laura:</strong> La industria suele adaptarse muy rápido cuando se da una relación entre una inversión reducida y un alto beneficio. Sí ha intentado atraer a este nuevo tipo de consumidor más responsable y podemos ver en muchas grandes marcas líneas ecológicas o de comercio justo. Pero lo cierto es que la mayoría de los consumidores sigue comprando productos sin hacerse demasiadas preguntas. Muchas veces el consumidor está limitado por su propia falta de tiempo, de información y de dinero y la industria se aprovecha de ello.</p>
<p><span class="articleImage articlephoto apoyo-pared"><span class="transparent"><span title="Laura Villadiego. ">Laura Villadiego. </span></span></span></p>
<p><strong>P. Está claro que el consumidor está limitado por lo que decís, pero aparte está engañado por un discurso del “aquí y ahora” que va en contra de todo lo que pueda considerarse consumo responsable. El gran ejemplo de esto es nuestra obsesión por tener todo el año las mismas frutas y verduras, sin importar que estén o no de temporada. ¿Tan difícil es convencer a la gente de que consumir vegetales de temporada es más ecológico, más barato y, además, están más ricas?</strong></p>
<p><strong>Laura:</strong> Los cambios sociales suelen llevar tiempo. El problema no es sólo que el consumidor no está ahora suficientemente concienciado de que consumir productos de temporada es más sostenible, sino que a menudo ni siquiera sabes cuáles son los productos de temporada. Por otra parte, tampoco nos gusta tener que renunciar a ciertas cosas que están a nuestro alcance. Y también hay un tercer elemento: durante décadas se ha defendido la idea de que a mayor intercambio comercial, mayor prosperidad.&nbsp; Lo cual puede parecer cierto si no se tienen en cuenta otras variables, fundamentalmente las medioambientales. Intentar equilibrar esa idea no será sencillo.</p>
<p><span class="sumario-volador"><span class="contenido-apoyo">Confiar toda nuestra alimentación a la industria no parece una buena idea, especialmente porque la mayor parte de los productos precocinados tienen altas concentraciones de azúcar, sal y grasa</span></span></p>
<p><strong>Nazaret:</strong> La publicidad juega además un rol fundamental y contrarresta la información que tenemos sobre los alimentos. Como dice Laura, el problema de fondo es que hemos incorporado la idea de que es bueno aumentar constantemente el comercio, el crecimiento, la sustitución de lo natural por lo creado por el ser humano&#8230;; En definitiva, lo que hemos de poner en cuestión es nuestra concepción del progreso y el desarrollo, que no solo nos está dirigiendo hacia la autodestrucción, sino que ya está mermando nuestra calidad de vida en muchos sentidos.</p>
<p><strong>P. <a href="http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-03-12/la-comida-ha-sido-manipulada-para-que-sea-adictiva-y-resulte-dificil-dejar-de-comer_100236/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Michael Pollan</a></strong><strong>, uno de los escritores más conocidos sobre temas alimenticios, asegura en su último libro que a&nbsp;la industria alimentaria le interesa que no cocinemos, pues así puede vendernos productos más procesados, en los que su margen de beneficio es mayor. ¿Dar un paso atrás, renunciando a ciertas comodidades, es imprescindible para ser consumidores más responsables?</strong></p>
<p><strong>Nazaret:</strong> Pollan dice que cocinar es un acto político, porque nos hace cuestionarnos esos avances de los que hablas. ¿Volver a cocinar es renunciar a comodidades o es, antes bien, recuperar una actividad que es gratificante, nos hace comer mejor y vivir mejor? No creo que pasarnos a la comida preelaborada industrial fuese un avance en calidad de vida: fue más bien la necesidad de adaptarnos a una falta de tiempo creciente en las sociedades postindustriales. En el capitalismo, cuantas más innovaciones tecnológicas inventamos que sustituyen trabajo humano, <a href="http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-01-06/las-dos-razones-ignoradas-que-explican-por-que-cada-vez-tenemos-menos-tiempo-libre_614902/" target="_self" rel="noopener noreferrer">menos tiempo tenemos</a>. Entender esta paradoja permite entrever las estructuras de poder del sistema. Claro que no se trata de volver a las cavernas, pero en muchos sentidos, las soluciones a los problemas del siglo XXI no pasan por más progreso, sino por volver a lo natural, a las relaciones personales en lugar de la mercantilización de todo, a cocinar en lugar de comprar pizza precongelada…</p>
<p><strong>Laura:</strong> Confiar toda nuestra alimentación a la industria no parece una buena idea, especialmente porque la mayor parte de los productos precocinados tienen altas concentraciones de azúcar, sal y grasa. Aquí no estamos hablando tan sólo de cuestiones sociales o medioambientales, sino de nuestra propia salud que se está viendo dañada por este tipo de alimentación.</p>
<p><strong>P. Como decís, lo que más empuja a mucha gente a comer, por ejemplo, productos ecológicos es que son más saludables, pero me da la impresión que los aspectos medioambientales y laborales importan menos. ¿Estáis de acuerdo?</strong></p>
<p><strong>Laura:</strong> Los aspectos más cercanos son los que tienen una mayor influencia sobre las decisiones de compra de los consumidores. Así, para la mayoría de los ciudadanos lo primero es pensar en su propia salud, antes que en las condiciones laborales de una persona a la que no conoce.</p>
<p><strong>Nazaret:</strong> Creo que lo interesante es pensar lo social, laboral, medioambiental y sanitario desde una perspectiva conjunta. Informarnos sobre la irracionalidad y la injusticia del sistema vigente (intercambio desigual, explotación desaforada de los recursos naturales y de los trabajadores, destrucción de recursos estratégicos para la vida que ponen en entredicho la calidad de vida de las generaciones futuras, etc.) evidencia la necesidad urgente de una transformación profunda, y a partir de ahí, se trata de construir entre todos formas más inteligentes de producción y consumo, que respeten la vida y la dignidad humana.</p>
<p><span class="articleImage articlephoto apoyo-pared"><span class="transparent"><span title="Nazaret Castro.">Nazaret Castro.</span></span></span></p>
<p><strong>P. En libro de <em>Carro de Combate</em> habláis de muchos productos pero, si tuvierais que quedaros con uno, ¿cuál es el alimento o materia prima que más problemas causa en el mundo? ¿Hay algún producto del que deberíamos prescindir sin más?</strong></p>
<p><strong>Laura:</strong> Hay que ver los parámetros de los que estamos hablando. Hay productos con mucha huella medioambiental y no tanto social o laboral, y viceversa. Por ejemplo, en la huella social destaca el textil y el azúcar. Ambos son sectores con condiciones laborales muy duras. La electrónica también tiene una huella muy alta –tanto social como medioambiental– pero es cierto que son en general productos muy complejos, con muchas etapas de producción. Se puede prescindir de muchos productos que no son necesarios. <a href="http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-06-26/el-informe-sobre-el-azucar-que-ha-encendido-la-ira-de-la-industria-alimentaria_152261/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">El azúcar es un buen ejemplo de ello</a>. El azúcar que el cuerpo necesita puede obtenerse naturalmente a partir de los alimentos. Sin embargo, ahora la mayor parte de los alimentos que consumimos tienen azúcar añadida, lo cual está provocando importantes problemas de salud en medio mundo.</p>
<p><strong>Nazaret:</strong> También yo destacaría el plástico como ejemplo del despilfarro y la inconsciencia del sistema económico capitalista. El concepto de usar y tirar resulta absolutamente irracional en un mundo con recursos finitos. Por el mismo motivo, la <a href="http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2013-06-01/los-productos-que-duran-toda-la-vida-existen-pero-no-interesan_2945/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">obsolescencia programada</a>, presente en muchísimos productos, es otro ejemplo del despilfarro que nos lleva a aumentar la huella ecológica de nuestras sociedades sin mejorar nuestra calidad de vida.</p>
<p><span class="articleImage articlephoto apoyo-texto-izquierda"></span></p>
<p><strong>P. La obsolescencia programada ha llegado ya a un punto atroz. Hay productos que, directamente, nacen obsoletos. A veces compramos cosas a sabiendas de que no van a durar nada pero nos da igual porque son muy baratas. ¿Por qué hemos renunciado por completo a la calidad? </strong></p>
<p><strong>Nazaret:</strong> Nuestras sociedades se han convencido de que algo es mejor solo por ser más nuevo. Si algo se estropea pronto, podemos comprar otra cosa más nueva. Pero también es cierto que cada vez más gente se rebela contra la obsolescencia programada y se encuentra con el problema de que es prácticamente imposible escapar de ella&#8230;</p>
<p><strong>Laura:</strong> La mejor prueba de que la aceptación de la obsolescencia es un elemento sociológico es que no sólo hemos asimilado que las cosas se estropean cada vez más rápidamente, sino que ni siquiera esperamos a que se estropeen para cambiarlas. Es lo que llaman la obsolescencia percibida.</p>
<p><strong>P. Es cierto que tenemos ansia por poseer lo más nuevo, sin saber siquiera por qué, pero también que estamos todo el día quejándonos porque las cosas no duran nada. ¿No es posible aprovechar también esta demanda del consumidor para promover el consumo de productos de calidad y duraderos aunque sean más caros? </strong></p>
<p><strong>Laura:</strong> Yo creo que depende de los sectores. La moda va a ser probablemente el que presente mayores reticencias porque el concepto de temporada y de “lo que se lleva” está muy asumido socialmente. Al mismo tiempo, la conciencia ecológica sobre los desechos que producimos está aumentando y esto puede jugar a favor de un cambio en este tipo de comportamientos.</p>
<p><strong>P. Supongo que estaréis familiarizadas con el nuevo tratado de libre comercio (TLC) que está negociando la UE y EEUU. ¿Qué puede suponer la firma de este tratado? ¿Es el libre comercio una traba en sí mismo al consumo responsable?</strong></p>
<p><strong>Nazaret:</strong> El problema de los TLC es que son elaborados en función de los intereses de las grandes empresas transnacionales, y a menudo estas promueven el intercambio desigual y la explotación de la naturaleza y del trabajo humano. En América Latina abundan los ejemplos del perjuicio que conllevan estos acuerdos, sobre todo para las clases menos pudientes. Por ejemplo, en Colombia y en Chile los TLC firmados con USA incluyen cláusulas para la privatización de las semillas, impulsadas por empresas como Monsanto, que llevarían a la quiebra a muchos campesinos. Habría que preguntarse por qué&nbsp;estos tratados se elaboran en medio de tanto silencio.</p>
<p><span class="sumario-volador"><span class="contenido-apoyo">El libre comercio puede ser interesante en algunos sectores, pero dada la huella ecológica que supone el transporte de mercancías, lo más lógico sería primar un consumo de proximidad</span></span></p>
<p><strong>Laura:</strong> La ironía de los TLC es que a menudo ni siquiera consagran un libre comercio real. <a href="http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-05-23/el-acuerdo-secreto-que-se-negocia-en-washington-y-que-hara-inutil-tu-voto_134908/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Sabemos poco del TTIP</a> [la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión, el TLC que están negociando la UE y EEUU], pero una de las cosas que nos han llegado es, por ejemplo, que las empresas probablemente podrán denunciar a los gobiernos si sus políticas les perjudican. Es poner en un papel con rango de ley que las empresas se lo quedan todo si ganan, pero que si pierden tienen derecho a ser recompensadas. Es decir, ganan siempre. Por otra parte, a menudo estos tratados obligan a los países pequeños a eliminar sus políticas de ayudas a ciertos sectores, mientras que los grandes las siguen practicando. Estos últimos pueden así importar a esos países pequeños sus productos a un precio menor precisamente debido a esa competencia desleal de los subsidios.</p>
<p>También hay un peligro de una desregulación excesiva y de mayor opacidad en la información que proporcionan las empresas. Hay quien dice que no hay mejor libre comercio que el que está bien regulado. Sin embargo, estos tratados suelen atentar contra esa buena regulación. En cualquier caso, el libre comercio puede ser interesante en algunos sectores, pero dada la huella ecológica que supone el transporte de mercancías, lo más lógico sería primar un consumo más de proximidad.</p>
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		<item>
		<title>Carro de Combate se hace libro</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/carro-de-combate-se-hace-libro/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Nov 2014 12:56:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/libro-carro-de-combate_0.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure>Carro de Combate comenzó a gestarse en el año 2011 como un proyecto que pretendía aunar el trabajo periodístico de sus dos autoras, Nazaret Castro y Laura Villadiego,&#160;quienes estaban informando sobre abusos laborales y medioambientales de muchas empresas en dos rincones opuestos del planeta: Latinoamérica y Asia. En mayo de 2012 nació este blog para [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/libro-carro-de-combate_0.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure><p>Carro de Combate comenzó a gestarse en el año 2011 como un proyecto que pretendía aunar el trabajo periodístico de sus dos autoras, Nazaret Castro y Laura Villadiego,&nbsp;quienes estaban informando sobre abusos laborales y medioambientales de muchas empresas en dos rincones opuestos del planeta: Latinoamérica y Asia. En mayo de 2012 nació este blog para poder dar visibilidad a ese trabajo y que llegara a su destinatario final: los consumidores. Un año después, dimos un paso más y realizamos nuestra primera investigación en profundidad, sobre la industria del azúcar, que dio lugar al <a href="http://www.carrodecombate.com/amarga-dulzura-una-historia-sobre-el-origen-del-azcar/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">libro <em>Amarga Dulzura</em></a>. Este libro, totalmente autoeditado, fue posible gracias a más de 200 mecenas que financiaron la investigación. Y ahora, la misma esencia de Carro de Combate se concentra en un segundo libro que llevará nuestro nombre y que en este caso estará editado por <a href="http://www.claveintelectual.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Clave Intelectual</a>.</p>
<p> <!--break--><!--break--> </p>
<p>El libro se centra en las preguntas que suelen rodear a este blog: ¿De dónde vienen los productos que consumimos? ¿Qué contienen los alimentos que compramos? ¿Cuáles son sus impactos? Parecen preguntas sencillas y, sin embargo, sabemos muy poco de los productos que componen nuestra cesta de la compra. Las etiquetas de los alimentos que adquirimos suelen ser ininteligibles para el consumidor medio y resulta virtualmente imposible saber de dónde vienen las materias primas con las que fueron elaborados. La opacidad sirve a menudo para ocultar las deficiencias nutritivas de los alimentos, la toxicidad de los detergentes y cosméticos o el despilfarro que suponen los embalajes.</p>
<p>En este nuevo ensayo trazamos la cadena de producción de veinte productos de uso masivo, desde el café o el azúcar hasta la leche y los huevos, pasando por prendas de ropa, cosméticos y plásticos. Y lo hacemos a través del mismo esquema que hemos seguido durante el último año con los<a href="http://www.carrodecombate.com/?s=Informe+de+Combate" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong> Informes de Combate</strong></a>, en los que, una vez al mes, hablamos de un sector en concreto y desgranamos sus impactos sociales y medioambientales. El objetivo es visibilizar la complejidad del proceso que se nos oculta, y los impactos que se generan en las diferentes fases del ciclo de vida de los productos, desde la extracción de las materias primas hasta la contaminación que producen los embalajes. En el libro hablamos además de cómo las grandes multinacionales, que controlan cada vez más sectores de producción, se desentienden de la contaminación que generan y sobreexplotan a sus trabajadores, que perciben una mínima parte del precio final que pagamos los consumidores.</p>
<p>Frente a este modelo, que persigue el lucro a costa de la explotación de la naturaleza y del ser humano, aparecen cada vez más alternativas: de un lado, productores responsables que colocan a sus mercancías precios justos, sin explotación, sin ganancias excesivas y con menos intermediarios; del otro lado, consumidores críticos que deciden apoyar con sus compras otro modo de hacer las cosas. Unos y otros empiezan a entender que cada gesto cuenta, y cada pequeña iniciativa ayuda a crear otra economía posible para otro mundo posible. Para que así sea, el primer paso es comprender qué hay detrás de los productos coloridos y brillantes que nos vende la publicidad con una promesa de vacua felicidad.</p>
<p>Porque, como decimos en <strong>Carro de Combate</strong>, si el consumo es un acto político, la primera batalla es la de la información.</p>
<p>ÍNDICE DEL LIBRO</p>
<p>I. INTRODUCCIÓN. CONSUMIR ES UN ACTO POLÍTICO</p>
<p>II. EL PUNTO DE PARTIDA – LAS MATERIAS PRIMAS<br /> 1. Azúcar<br /> 2. Aceite de palma<br /> 3. Soja<br /> 4. Maíz<br /> 5. Café<br /> 6. Cacao<br /> 7. Carne</p>
<p>III. ANALIZANDO NUESTRA MESA: LOS ALIMENTOS<br /> 8. Atún<br /> 9. Edulcorantes<br /> 10. Fruta<br /> 11. Leche / lácteos<br /> 12. Margarina y mantequilla<br /> 13. Huevos<br /> 14. Agua<br /> 15. Refrescos</p>
<p>IV. OTROS PRODUCTOS</p>
<p>16. Textil<br /> 17. Cosméticos<br /> 18. Detergentes y jabones<br /> 19. Electrónica<br /> 20. Plástico</p>
<p>V. LA FASE DE DISTRIBUCIÓN Y CIRCULACIÓN DE LOS PRODUCTOS : de la fábrica al plato</p>
<p>VI. EL FINAL DE LA CADENA: LOS DESECHOS. Tirad, tirad, malditos</p>
<p>ANEXO I.&nbsp;Alternativas de compra en España</p>
<p><a href="http://www.economiasolidaria.org/bibliografia/carro_de_combate">Más información del libro</a></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>A disfrutar la Navidad, pero con conciencia</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/xes-catalunya-noticias-disfrutar-la-navidad-pero-con-conciencia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 Dec 2013 14:56:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.economiasolidaria.org/noticias/a-disfrutar-la-navidad-pero-con-conciencia/</guid>

					<description><![CDATA[<figure><img width="480" height="375" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/213635~1.JPG.JPG" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/213635~1.JPG.JPG 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/213635~1.JPG-300x234.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>Por Alvaro Porro, redactor de la revista Opciones&#160;y Toni Lodeiro, autor del libro ConsumirMenosVivirMejor No me gustaría caer en el discurso antinavideño de rigor. De hecho comenzaré defendiendo los excesos, es decir, que a veces excederse un poco no va mal. También puedo defender los regalos ya que quieras o no es una forma de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="480" height="375" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/213635~1.JPG.JPG" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/213635~1.JPG.JPG 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/213635~1.JPG-300x234.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure><p style="text-align: left;"><em><span style="font-family: Arial,sans-serif;">Por </span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><strong>Alvaro Porro</strong></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;">, redactor de la revista </span><span style="color: #0000ff;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><a href="http://www.revistaopciones.org/">Opciones</a></span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;">&nbsp;</span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;">y<strong> Toni Lodeiro</strong></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;">, autor del libro </span><span style="color: #0000ff;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.nodo50.org/consumirmenosvivirmejor/"><span style="font-family: Arial,sans-serif;">ConsumirMenosVivirMejor</span></a></span></span></em></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;">No me gustaría caer en el discurso antinavideño de rigor. De hecho comenzaré defendiendo los excesos, es decir, que a veces excederse un poco no va mal. También puedo defender los regalos ya que quieras o no es una forma de cuidar, cuidarse, comunicar. Digamos que lo que me gusta es sobre todo cuestionar inercias inducidas por la publicidad o el hacer cosas porque es lo que toca o por compromiso o porque no se te ocurre otra cosa. Pues de eso va este texto: de romper inercias y dar ideas, ni más ni menos.</span>&nbsp;</p>
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<p style="text-align: left;" lang="gl-ES"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span>Las fiestas nos regalan sus placeres: pasar tiempo con gente querida, disfrutar de platos preparados con especial cariño, cantar y bailar. Festejar compensa, siempre que el estrés previo de los preparativos, los gastos, y los excesos etílicos y gastronómicos –saludables en cierta medida como decíamos- se mantengan dentro de unos límites razonables, y siempre que podamos disponer después de tiempo suficiente para un reparador descanso. Los problemas vienen cuando nos arruinamos y estresamos más de la cuenta comprando o cocinando porque “toca”, para “quedar bien”, o porque <strong>largos años de agresivas campañas publicitarias han ido, poco a poco, colonizando nuestras vidas y haciendo “normal” lo que les interesa a las empresas anunciantes</strong>. Y cuando a los contenedores van a parar grandes cantidades de comida, envases, regalos inútiles –éstos últimos a veces se quedan estorbando en casa, que quizás es peor todavía-.</span></span>&nbsp;</p>
<div class="entry-more">
<p style="text-align: left;" lang="gl-ES"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span><strong>Cambiar de hábitos cuesta, y como el consumismo es una constante todo el año (¡ojalá fuese sólo en Navidades!), no es fácil hacer cambios drásticos</strong> de un día para otro. Por tanto mejor poco a poco que un buen cambio al mes son ¡24 cambios! al cabo de dos años. Consumir menos debe servir para quitarnos pesos de encima y vivir mejor&#8230; si no, mal asunto. Si en este proceso de cambiar o cuestionar nuestra manera de consumir proponemos algo a la familia y amigos recomiendo hacerlos de manera positiva, sin imponer ni culpabilizar. Si no hay receptividad mejor no presionar pues las personas cuando nos sentimos presionadas solemos cerrarnos en banda. </span></span></p>
<p style="text-align: left;">&nbsp;<span style="font-family: Arial, sans-serif;"><strong>Algunas ideas para las comidas navideñas</strong></span>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span>&#8211; </span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span><strong>Acordar un límite de platos</strong></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span> (¿dos y postre?), alguno puede ser más ligero.Y si sobra en </span></span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://opcions.org/es/blog/los-alimentos-que-alimenten"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span>Opciones </span></span></a></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span>te damos algunas ideas sobre como evitar tirarla.</span></span>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span>&#8211; </span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span><strong>Mejor calidad que cantidad</strong></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span>: menos postres pero hechos en casa, incorporar productos locales y/o de temporada como nos muestra este </span></span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://opcions.org/sites/default/files/pdf/CalendarioTemporada.pdf"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span>calendario de fruta y verdura</span></span></a></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span> y/o de producción ecológica y/o de comercio justo (sólo en el caso de productos para loa que no hay alternativas locales: café, cacao&#8230; ). Los mercados y el pequeño comercio local son una opción más sostenible y que genera mucho más empleo local que </span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span>supermercados </span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span>y grandes superficies.</span></span>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span>&#8211; </span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span><strong>Especial atención podemos poner al consumo de pescado y marisco</strong></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span> tan común en estas fechas. Existen hoy en días diversas guías para consumir pescado de manera sostenible. Para aprender sobre consumo consciente de pescado y marisco en general, </span></span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://awsassets.wwf.es/downloads/guia_pescado_p1.pdf"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span>WWF</span></span></a></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span>, </span></span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.greenpeace.org/espana/es/Trabajamos-en/Defensa-de-los-oceanos/Consumo-y-supermercados/Ranking-de-supermercados-2011/"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span>Greenpeace</span></span></a></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span> y la </span></span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://opcions.org/sites/default/files/pdf/centralpescado.pdf"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span>revista Opcions</span></span></a></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span> nos ofrecen criterios y buena información. Y ojo con los </span></span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span><a href="http://opcions.org/es/blog/langostinos-baratos-fiestas-poco-sostenibles">langostinos que tienen historias que contar.</a></span></span></span></span>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span>Como decíamos los regalos en sí no tienen nada malo: son una forma de cuidar, cuidarnos y comunicar aprecio. </span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span><strong>10 ideas sobre los regalos navideños </strong></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span>para romper con inercias y construir nuestras propias propuestas:</span></span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><strong>Para que no haya regalitis:</strong></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"> Podemos intentar acuerdos en los grupos para fijar límites (de número de regalos, de € a gastar, que sólo valgan regalos hechos a mano&#8230;). El </span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Amigo_invisible"><span style="font-family: Arial, sans-serif;">“amigo invisible”</span></a></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"> es un juego con el que cada persona de un grupo sólo hace y recibe un regalo.</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span><strong>No todo se tiene que comprar:</strong></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span> Un dibujo o texto nuestro, un cd grabado con canciones escogidas pensando en la persona querida, un dulce hecho en casa, algo de 2ª mano pero que sabemos que gustará, un calendario de pared hecho a mano con fotos nuestras, un diario intercalado con fotos o frases propias&#8230; son regalos que cuestan poco dinero pero valen mucho. </span></span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span><a href="http://www.teloexplico.com/2013/01/a-la-busqueda-de-un-diy-para-regalo.html">En este blog por ejemplo hay algunas ideas.</a><br /></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><strong>No siempre tienen que ser objetos: </strong></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Cosas inmateriales como entradas para ir con la persona al teatro o a un concierto, un masaje, una o varias sesiones de alguna terapia natural son regalos poco consumistas y muy bonitos.</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><strong>Ante la duda, comida: </strong></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Si no sabemos qué regalar pero queremos regalar algo l</span><span style="font-family: Arial, sans-serif;">a comida o bebida seguramente no acabará en la basura ni arrinconada en un armario: un buen queso, un vino especial, un buen café o chocolate de comercio justo&#8230; Existen inumerables ofertas muy responsables e interesantes de cestas de de productos de </span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.ideas.coop/"><span style="font-family: Arial, sans-serif;">comercio justo</span></a></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"> y agricultura ecológica local para Navidad. Algunas posibilidades de cestas ecológicas a domicilio con la tienda </span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.asaltodemata.org/spip.php?article58"><span style="font-family: Arial, sans-serif;">A salto de Mata en Madrid</span></a></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"> y </span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.hortganic.org/index.php?option=com_content&amp;Itemid=376&amp;catid=35&amp;id=205&amp;view=article"><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Hortganic en Barcelona</span></a></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;">. Y para el que quiera un regalo más connotado socialmente este </span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://hortsocial.org/index.html"><span style="font-family: Arial, sans-serif;">huerto social</span></a></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"> de Tarpuna que trabaja con personas en inserción y ofrece cestas semanales.</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><strong>Los regalos a los peques, un temazo.</strong></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"> Regalarles tiempo y antención, escucharles, aprender a jugar con ellas y ellos&#8230; es el regalo que más necesitan, valoran y agradecen. Un buen regalo, por ejemplo, puede ser llevarles al teatro o a conocer algún lugar bonito del entorno o un lugar que significa algo para ti. Pero bueno, está claro que algo que desenvolver la mañana de Reyes puede ser necesario. A veces la magia alrededor de los regalos (esconderlos, los restos que dejan los reyes a su paso, una nota de papa noel, un juego para acceder a ellos&#8230;) son incluso la mejor parte del regalo. Si compramos juguetes, la sencillez y la durabilidad son valores a tener en cuenta. Y mejor hechos de materias primas naturales (madera, algodón&#8230;), y sin compoñentes electrónicos, pilas, plásticos&#8230; </span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://enrosca.com/es/productos.html"><span style="font-family: Arial, sans-serif;">como los del colectivo de Artesanos Enrosca</span></a></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;">. Si quieres más información tienes la </span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://opcions.org/sites/default/files/revistas/op5cast.pdf"><span style="font-family: Arial, sans-serif;">guía Opciones de consumo responsable de juguetes</span></a></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;">.</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><strong>Regalar alternativas colectivas</strong></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;">: Desde hace años y al calor de la crisis asistimos a la aparición de alternativas fruto de gente que se junta y organiza en muchos ámbitos donde antes parecía difícil ofrecer alternativas. Es lo que llamamos </span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://opcions.org/es/blog/quieres-conocer-iniciativas-de-economia-colaborativa-o-comunitaria"><span style="font-family: Arial, sans-serif;">economías comunitarias y colaborativas</span></a></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;">. Podemos regalar el entrar a ser parte de alguna de ellas. Ya sea de banca abriendo un depósito en una banca ética surgida desde abajo como Banca </span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.proyectofiare.com/web/es/ahorro/informacion-depositos"><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Fiare</span></a></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;">; o de energía como hacer socio a alguien de la cooperativa</span><span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"> de consumo de energías renovables </span></span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.somenergia.coop/es/regala-bona-energia"><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Som energia</span></a></span></span><span><span style="font-family: Arial, sans-serif;">; o de información con una </span></span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="https://www.diagonalperiodico.net/form/regalar-suscripcion"><span style="font-family: Arial, sans-serif;">subscripción al diario quincenal Diagonal</span></a></span></span><span><span style="font-family: Arial, sans-serif;">; </span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;">o con la posibilidad de tener acceso a un sistema de bicicletas compartidas. Ya</span><span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"> existen en muchos lugares de España, podéis buscar el de vuestra población en este </span></span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://1.http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Sistemas_de_bicicletas_compartidas"><span style="font-family: Arial, sans-serif;">listado de enlaces</span></a></span></span><span><span style="font-family: Arial, sans-serif;">.</span></span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><strong>Regalos&nbsp;</strong></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><strong>cooperativos</strong></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;">. La economía solidaria basada en empresas y coperativas que equilibran la dimensión social, económica y ambiental, un sector que tiene mucho que aportar ante los que demuestra esta crisis sobre nuestro modelo económico.</span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"> La web del <a href="http://beta.konsumoresponsable.coop/">Mercado Social</a> nos muestra por territorios lo que ofrecen en este mercado.</span>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span><strong>Regala un huerto. </strong></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span>Para hacer huerto en el balcón hay <a href="http://horturba.com/hubotiga/es">productos</a> que lo facilita en Cataluña la cooperativaTarpunay, en </span></span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span><a href="http://germinando.es/tienda-online/kits/">Madrid la cooperativa Germinando</a>,</span></span></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span> pero si crees que el beneficiario del regalo realmente se sumergirá en la propuesta hay huertos a pie de tierra para regalar (unos meses de alquiler por ejemplo). E</span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span>stán proliferando las empresas o proyectos de huertos de alquiler en los alrededores de nuestras ciudades, en <a href="http://opcions.org/es/blog/prestate-ocupate-alquilate-un-huerto-el-caso-es-cultivar">este listado</a> podéis conocer algunas de las ofertas en diferentes ciudades. Un proyecto especialmente interesante en los alrededores de Madrid es la cooperativa </span></span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.delatierracooperativa.com/"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span>“De la tierra”</span></span></a></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span>que, además de parcelas en alquiler, ofrece cursos y talleres.</span></span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span><strong>El envoltorio como regalo y como mensaje.</strong></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span> Un </span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span><strong>envoltorio reutilizable de tela llamado </strong></span></span><span style="color: #000080;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://infinitloop.org/"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span><strong>Infinitloop</strong></span></span></a></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span> hecho artesanalmente por una cooperativa de mujeres de economía social y que ofrece la posibilidad de seguir su recorrido para conocer el trayecto total que ha hecho a lo largo de sus vida pasando de mano en mano en una web.</span></span>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span><strong>Regalos para salir del consumismo (todo el año).</strong></span></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span> Una de las claves para salir del consumir por inercia o al menos con poco criterio es la información, es decir, conocer otras opciones y alternativas. Por eso nos permitiréis que propongamos una <a href="http://opcions.org/es/blog/esta-navidad-regalar-opciones-tiene-recompensa">suscripción</a> a la revista Opciones, dedicada a dar información práctica para un consumo consciente y transformador.</span></span></p>
</p></div>
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		<item>
		<title>Premios Sombra 2009</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/premios-sombra-2009/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Jun 2009 18:16:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[Denuncia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.economiasolidaria.org/noticias/premios-sombra-2009/</guid>

					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/premios_sombra_09.JPG.JPG" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure>Ecologistas en Acción ha dado a conocer los anuncios ganadores de los Premios Sombra 2009 a la peor publicidad. Por segundo año consecutivo, los Premios Sol tienen una Sombra que los acompaña, señalando los anuncios más sexistas, insolidarios, individualistas o falsamente ecológicos, entre otros. Los Premios Sombra de esta edición son: Premio TORTILLA DE SILICONA [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/premios_sombra_09.JPG.JPG" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure><p><strong><em>Ecologistas en Acción ha dado a conocer los anuncios ganadores de los Premios Sombra 2009 a la peor publicidad.</em></strong></p>
<p>Por segundo año consecutivo, los Premios Sol tienen una Sombra que los acompaña, señalando los anuncios más sexistas, insolidarios, individualistas o falsamente ecológicos, entre otros. Los Premios Sombra de esta edición son:</p>
<p> <!--break--><!--break--></p>
<p><strong> Premio TORTILLA DE SILICONA</strong> a la publicidad que transmite los peores valores alimenticios, para Actimel de Danone. Los alimentos funcionales que comenzaron prometiendo cosas de lo más vulgar han pasado a crear incluso un lenguaje “publi-científico”, difícil de comprender para la ciudadanía y con evidentes tintes de oportunismo comercial. En el caso de Actimel, aunque los estudios independientes demuestran que este yogur tiene los mismos efectos inmunitarios que cualquier otro, su PVP llega a ser 4 veces mayor.</p>
<p><strong> Premio ME LO LLEVO</strong> a la transmisión de los valores más consumistas, para Centro Comercial La Gavia. También la publicidad ha transformado al consumismo en una metodología terapéutica y a las grandes superficies en amplios consultorios expertos en “psicología positiva”. El anuncio premiado nos muestra el acto de comprar como una andadura para mejorar los estados anímicos humanos.</p>
<p><strong> Premio LAVADORA VERDE</strong> al mejor “lavado de imagen” utilizando valores ecológicos para Endesa. En su anuncio se muestra un futuro sin limites en el uso de la energía “Para los hijos de tus hijos”, de espaldas a las previsiones de disponibilidad de fuentes de energía y a la situación de cambio climático en el que se encuentra el planeta.</p>
<p><strong> Premio LAVADO SOLIDARIO</strong> al “lavado de cara” corporativo más hipócrita para Telefónica. Igual que las empresas más contaminantes se dedican al “lavado verde”, Telefónica mediante sus programas de RSC no busca sólo mejorar su imagen de marca mediante el “lavado solidario”, sino también explorar nuevas vías de negocio, captar nuevos segmentos de mercado y lograr más legitimidad social.</p>
<p><strong> Premio FLORERO</strong> a la publicidad en la que más se trata a mujeres y hombres como adornos para Depuralina. El anuncio corresponde a un producto que cumple la doble función de “complemento alimenticio” y “producto depurativo”. En éste destacala utilización del cuerpo humano como una amenaza, como un montón de desechos acumulados durante los años en que no se haya consumido este producto.</p>
<p><strong> Premio CHIMENEA</strong> a la visión más destructiva del medioambiente para Hummer. Esta marca de General Motors hace una apuesta publicitaria ambivalente y cargada de una violenta reafirmación. Un producto que es, publicitariamente, todo lo “contundente” que no son sus compradores potenciales.<br /> <strong><br /> Premio CENUTRIO</strong> a la transmisión de valores irresponsables para el desarrollo colectivo para Tele5. Las marcas y la TV se necesitan mutuamente. La crisis económica ha afectado a las ventas, lo que ha revertido en menos inversión publicitaria. Se trata de dos núcleos empresariales en la “cadena” de la globalización que, además de trabajar cooperativa y complementariamente, persiguen intereses comunes.</p>
<p><strong> Premio especial al PEOR ANUNCIO LOCAL</strong> para la Comunidad de Madrid. El anuncio destaca las ayudas para los pequeños emprendedores en la CAM. Emprendedores condenados a la desaparición con la Ley de Modernización del Comercio de la CAM, que favorece los intereses de las grandes superficies de distribución en detrimento del pequeño comercio.<br /> <strong><br /> Premio especial A TODA UNA TRAYECTORIA</strong> para Repsol. “Inventemos el futuro” dice el eslogan de la campaña de Repsol. Pero parece que la multinacional española tiene poco que inventar: tiene clara su estrategia de marketing, la imagen de marca que quiere construir y cómo ésta le sirve para invisibilizar los graves impactos socioambientales que está generando en varias partes del planeta.<br /> <strong><br /> Premio especial LA CRISIS ES RENTABLE</strong> para Carrefour. La campaña publicitaria “Dios les cría y ellos se juntan” fue lanzada por Carrefour en el momento en que más patente se hacía la crisis. El mensaje de la campaña es que pese a la situación económica, no se debe renunciar a “las pequeñas cosas que nos hacen felices”, como el consumo desenfrenado, ya que los bajos precios de Carrefour permiten continuar consumiendo al mismo ritmo que antes.</p>
<p>Los motivos que explican los galardones se encuentran en el documento PDF “Premios Sombra 2009”, que puede descargarse en el archivo adjunto.</p>
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		<title>Véndeselo a un niño</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/vendeselo-un-nino/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Sep 2008 14:43:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[Publicidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="480" height="456" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ni-25C3-25B1a_0.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ni-25C3-25B1a_0.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ni-25C3-25B1a_0.jpg-300x285.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>¿Qué sentido tiene que en el anuncio del Seat Altea aparezcan un montón de muñecos de peluche que se meten solos en el maletero? ¿acaso los peluches son un elemento atractivo para los adultos a la hora de decidir qué coche se van a comprar? Resulta que la publicidad no sólo no dice apenas nada [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="480" height="456" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ni-25C3-25B1a_0.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ni-25C3-25B1a_0.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ni-25C3-25B1a_0.jpg-300x285.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure><p>¿Qué sentido tiene que en el anuncio del Seat Altea aparezcan un montón de muñecos de peluche que se meten solos en el maletero? ¿acaso los peluches son un elemento atractivo para los adultos a la hora de decidir qué coche se van a comprar?</p>
<p> <!--break--><!--break--><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/l1hFMHIAjr4&amp;hl=en&amp;fs=1"><param name="allowFullScreen" value="true"><embed src="http://www.youtube.com/v/l1hFMHIAjr4&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></object></p>
<p> Resulta que la publicidad no sólo no dice apenas nada sobre las características del producto a consumir, sino que ni siquiera el público objetivo de los anuncios es el que, por simple lógica, cabría esperar. ¿Ha llegado la cosa hasta tal punto que se hacen anuncios de coches dirigidos a niños y niñas?</p>
<p>Los publicistas, que entre otras cosas se caracterizan por ser buenos sociólogos, conocen perfectamente el poder que los más pequeños tienen sobre las decisiones de compra de sus padres y madres (según un artículo publicado en The Economist, los menores de 14 años influyen en el 47% del gasto familiar [1]), de modo que han decidido emplearse a fondo en lo que denominan doble target, es decir, publicidad dirigida a padres e hijos.</p>
<p>Aunque parece de locos, este mecanismo funciona cada vez mejor en una sociedad en la que se concibe el consumo como la terapia para solucionar los problemas y como un modo de demostrar los sentimientos. Si no tienes tiempo para estar con tus hijos, la mejor forma de compensarles es comprando lo que te piden.</p>
<p>Pero los publicistas no buscan sólo que los niños y las niñas animen a sus padres a comprar determinados productos, también tienen como objetivo fidelizar a la clientela, aunque se trate de pequeños humanitos de tan sólo 3 o 4 años. «La publicidad infantil también requiere un mensaje muy básico y prima la promoción respecto al producto», dice Jordi Morillas [2], director de estrategia de Morillas Brand Desing, que acaba de lanzar un nuevo envase para los productos Nenuco que busca fidelizar al niño/a como cliente incorporando un juego en los botes de jabón.</p>
<p>También BMW comercializa una línea de productos dirigidos a al público infantil (que va desde coches de peluche, trineos, bicis y, como no, coches de pedales y baterías que emulan a los reales) con el objetivo de fidelizar desde la más tierna infancia a base de crear una imagen de marca. Y claro ¿qué coche se comprarán cuando sean mayores? «Se trata de que el niño, desde pequeño, se familiarice con el logo de BMW, que lo vea cuando va en el coche con su padre, y que al cabo de los años sea él mismo el que se compre el coche o la moto», explican fuentes de la compañía en España [3] . Sobra decir que, de paso, además de asegurar futuros compradores, la compañía incrementa sus ventas ampliando a este otro tipo de productos.</p>
<p>Cada vez más los niños y niñas son educados en un mundo de marcas, de modo que aprenden a crear su identidad a través de los logos de las multinacionales que les rodean y que, al llegar a la adolescencia, lucen orgullosos en la ropa y demás complementos. Y esto se consigue dejando que los publicistas campen a sus anchas en unas ciudades cada vez más saturadas de anuncios, y en unas casas en las que la televisión está encendida, de media, 3,5 horas al día. Según el Consejo Audiovisual de Cataluña, los menores de entre 4 y 12 años dedican 990 horas anuales a ver la televisión frente a las 960 que se destinan al colegio y los estudios. A nadie se le escapa, claro está, que en esas horas destinadas a ver la tele, los niños y las niñas aprenden cómo deben vestir para estar a la última, cuál es la comida que está más buena (que no la más sana) y cómo deben divertirse.</p>
<p>Con este panorama el círculo se cierra con facilidad, los niños y las niñas aprenden pronto cómo desenvolverse en un mundo marcado por los dictámenes del consumismo, y descubren lo fácil que es convencer a sus padres y madres de qué es lo que tienen que comprar. Así las grandes marcas, conscientes de quién manda en la casa, fidelizan a los más pequeños mientras la sociedad mira impasible los problemas ambientales y sociales derivados del consumismo.</p>
<p>[1] “Marketing to children” The Economist 30/11/2006<br /> [2] «Marketing para niños». A.M. El País Negocios 06/07/2008<br /> [3] «Cómo crear futuros conductores de BMW» Amanda Mars. El País 27/04/2008</p>
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		<title>Decrecer para desarrollarse</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/decrecer-para-desarrollarse/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Jun 2008 10:05:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[Economía Ecológica]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="480" height="455" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ecologistas.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ecologistas.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ecologistas.jpg-300x284.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>Cada vez resulta más claro que la eficacia económica no sirve para resolver los problemas ambientales, además hemos de tener en cuenta el efecto rebote: aunque disminuye el impacto en el consumo de recursos por unidad de producto, en términos absolutos este consumo sigue incrementándose. Se fabrican coches de bajo consumo y gasolina sin plomo, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="480" height="455" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ecologistas.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ecologistas.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ecologistas.jpg-300x284.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure><p>Cada vez resulta más claro que la eficacia económica no sirve para resolver los problemas ambientales, además hemos de tener en cuenta el efecto rebote: aunque disminuye el impacto en el consumo de recursos por unidad de producto, en términos absolutos este consumo sigue incrementándose.</p>
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<p>Se fabrican coches de bajo consumo y gasolina sin plomo, pero aumenta el número de coches, de kilómetros recorridos y de autopistas; se generaliza el uso de bombillas y electrodomésticos de bajo consumo, pero aumenta el gasto eléctrico y el número de electrodomésticos por familia.</p>
<p>Según Latouche no hay que entender el decrecimiento como una alternativa concreta al modelo actual, sino una llamada de atención sobre los riesgos de la situación que vivimos, un eslogan que agita conciencias, un grito por el cambio. Se plantea el decrecimiento como un paraguas donde poder empezar a deshacer el imaginario común de que el crecimiento es necesario para seguir adelante, un espacio donde desarrollar experiencias alternativas. Y es tarea de todos y todas llenarlo de contenido, decidir como debe ser la sociedad del futuro.</p>
<p>Pero el término decrecimiento no es fácilmente aceptado. Al tiempo que aparece, se empiezan a escuchar voces críticas por sus connotaciones negativas y porque parece contradictorio que ahora se plantee decrecer también a los países en los que la mayoría de la población no ha llegado a conocer ni los mínimos derechos básicos, tales como alimentación, agua potable, vivienda digna&#8230; Además, según las voces críticas el decrecimiento nos traería desempleo y otros problemas sociales.</p>
<p>Es interesante aquí recordar la diferencia entre crecimiento y desarrollo, entendiéndose que desarrollo es un término más amplio que no sólo incluye un aumento del bienestar material, sino también acceso a la salud y a la cultura, a una mayor felicidad. Así, el decrecimiento material, el no crecimiento del PIB, puede ser desarrollo, puede ser un crecimiento relacional, convivencial y experiencial.</p>
<p>El propio Latouche utiliza una metáfora para explicar que el decrecimiento no tiene porque ser negativo: igual que cuando un río se desborda todos deseamos que decrezca y cese la crecida, que las aguas vuelvan a su cauce, lo mismo ocurre con la insostenibilidad de la situación actual. Decrecer no es, entonces, algo negativo, sino algo necesario.</p>
<p>Extraído de «Decrecimiento: camino hacia la sostenibilidad», de Pepa Gisbert Aguilar. <strong><a href="http://www.ecologistasenaccion.org/spip.php?rubrique124">El Ecologista</a></strong> nº 55.</p>
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		<title>31 de agosto, día internacional de la solidaridad&#8230; Ya, ya</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/reas-navarra-noticias-31-de-agosto-dia-internacional-de-la-solidaridad-ya-ya/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 Aug 2007 11:51:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[Solidaridad]]></category>
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					<description><![CDATA[A esta fecha en la vieja europa nos implicamos mal, tarde y mezquinamente en las nuevas dinámicas de las migraciones, la catástrofe medioambiental, las guerras abiertas o latentes, la pobreza extrema de la que somos arte y parte. Nuestro entorno social y ambiental se deteriora mientras nos enrocamos entre la pantalla parpadeante y la comida [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>A esta fecha en la vieja europa nos implicamos mal, tarde y mezquinamente en las nuevas dinámicas de las migraciones, la catástrofe medioambiental, las guerras abiertas o latentes, la pobreza extrema de la que somos arte y parte. Nuestro entorno social y ambiental se deteriora mientras nos enrocamos entre la pantalla parpadeante y la comida rápida.</p>
<p>Bush amanece hablando de posibles condonaciones de la deuda hipotecaria. En una cultura basada en el sobreconsumo y la sobreexplotación. En un mundo asimétrico basado en la presidencia global de los Estados Unidos, la unica condonación explicable y solidaria será la de la deuda injusta de los paises empobrecidos.</p>
<p>Sube el pan. Parece que el trigo se cotiza mejor en los emergentes mercados de los biocombustibles. Crece el robo de tierras dedicadas antiguamente a producir alimentos en paises empobrecidos, pues lo que da pasta a los terratenientes es la venta de «biofueles» al norte opulento. Lo solidario es abandonar al máximo el uso del coche particular y la gratuidad o el coste simbólico de los transportes colectivos. lo solidario sería la abolición de los «vuelos baratos» carísimos para el medio ambiente y que nos pongamos a vacacionar en entornos más cercanos y con viajes sostenibles.</p>
<p>El parón inmoviliario. Cierran las oficinas de los especuladores. Suben las hipotecas&#8230; Habitemos las casas desocupadas, alquilemos y vendamos a precios sociales. Exijamos regulaciones e intervención administrativa, intercambiemos residencias en vacaciones. Generemos en suma una red de solidaridad inmoviliaria frente a la especulación de la que la base social se ha hecho víctima y cómplice a la vez.</p>
<p>El sentido del humor está bajo sospecha. El jueves a los tribunales para mayor gloria de una monarquía impuesta e inexplicable por inexplicada.</p>
<p>Arriba la ética en la economía y la política, abajo el canibalismo social.</p>
<p>¿Consumimos o nos consumen?</p>
<p>Pues eso, menos días internacionales de telemaratones y más economía solidaria.</p>
<p>Un beso a todos.</p>
<p>Jaxin / Visualiza.info</p>
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