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	<title>consumo colaborativo archivos - economiasolidaria.org</title>
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	<description>El portal de la Economía Solidaria</description>
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		<title>Cuadernos de Cooperativismo: Un nuevo modelo de cooperativismo de consumo</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/recursos/cuadernos-de-cooperativismo-un-nuevo-modelo-de-cooperativismo-de-consumo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Mar 2021 13:32:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
		<category><![CDATA[Cooperativismo]]></category>
		<category><![CDATA[supermercado cooperativo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="491" height="666" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/Portada-cuadernos-29.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" fetchpriority="high" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/Portada-cuadernos-29.jpg 491w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/Portada-cuadernos-29-480x651.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 491px, 100vw" /></figure>Cuadernos de las Cooperativas de Consumidores]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="491" height="666" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/Portada-cuadernos-29.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/Portada-cuadernos-29.jpg 491w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/Portada-cuadernos-29-480x651.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 491px, 100vw" /></figure><p>Están apareciendo múltiples formas de cooperativismo que buscan respuestas prácticas y sencillas a los problemas y necesidades, al margen de los circuitos comerciales establecidos, con la pretensión de crear una alternativa real a otros modelos comerciales.</p>
<p>En esta línea, desde Hispacoop presentan en un Cuaderno monográfic un nuevo modelo de cooperativismo de consumo, que surgió en Brookling en 1973, y que desde hace unos años se está expandiendo en Europa, con la pretensión de crear una alternativa real a otros modelos comerciales, compartiendo responsabilidades y beneficios entre sus socios.</p>
<p>Para abordar este nuevo modelo de cooperativismo, en primer lugar se ha expuesto la historia del cooperativismo de consumo, y una descripción de este nuevo modelo. A continuación, se presentan las entrevistas mantenidas con representantes de estas nuevas cooperativas: Park Slope Food Coop, en Brookling; La Louve, en Francia; Bees Coop, en Bélgica; y <a href="https://laosa.coop/">La Osa</a>, en España.</p>
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		<item>
		<title>El desplieque de las cooperativas de consumo en Euskalerria</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/reas-euskadi-noticias-el-desplieque-de-las-cooperativas-de-consumo-en-euskalerria/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 May 2017 21:12:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/labore-oarso.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="El desplieque de las cooperativas de consumo en Euskalerria" decoding="async" loading="lazy" /></figure>Por Gotzon Aramburu para Naiz Es un supermercado, pero no un supermercado cualquiera. Se levanta junto a una carretera, cuenta con un aparcamiento y esta mañana de viernes el ir y venir de clientes es incesante. La diferencia está dentro, pues en este local amplio y luminoso se venden productos respetuosos con el medio ambiente, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/labore-oarso.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="El desplieque de las cooperativas de consumo en Euskalerria" decoding="async" loading="lazy" /></figure><p><span><em><span class="author">Por Gotzon Aramburu para <a href="http://www.naiz.eus/eu/actualidad/noticia/20170427/cooperativas-de-consumo-hacia-la-soberania-alimentaria">Naiz</a></span></em><a href="http://www.naiz.eus/eu/actualidad/noticia/20170427/cooperativas-de-consumo-hacia-la-soberania-alimentaria"></a></span></p>
<p><span>Es un supermercado, pero no un supermercado cualquiera. Se levanta junto a una carretera, cuenta con un aparcamiento y esta mañana de viernes el ir y venir de clientes es incesante. La diferencia está dentro, pues en este local amplio y luminoso se venden productos respetuosos con el medio ambiente, de calidad y asequibles, además de provenientes de lo más cerca posible. Es el supermercado cooperativo Labore Oarso, que pretende –y va camino de conseguir– convertirse en referente de una nueva manera de hacer la compra diaria, que no es lo mismo que consumir.</span></p>
<p> <!--break--><!--break--></p>
<p><span>Cada vez más gente tiene la impresión de que consume lo que decretan las grandes cadenas de hipermercados. Elegimos entre lo que ofrecen las estanterías, pero no elegimos qué llega a estas estanterías, ni quién lo produce, ni dónde ni cómo. En Euskal Herria hace ya tiempo que funcionan los grupos de consumo, cuyos afiliados reciben periódicamente una bolsa con los productos de temporada que suministra su baserritarra proveedor. También existen las tiendas bio, y los mercados tradicionales, pero todas estas fórmulas presentan sus limitaciones.</span></p>
<p>Calidad, precio, variedad, tres variables que influyen decisivamente en nuestras decisiones de compra diaria. En el primer apartado no cabe duda de que las fórmulas de consumo «alternativas» cumplen con creces, pero en los otros dos afloran las limitaciones. En las tiendas bio los precios son generalmente más altos que la media, y en los grupos de consumo la variedad de la oferta es reducida, y además requiere una cierta militancia, la de presentarse cada semana en un punto y hora determinados a recoger la bolsa de productos. Nuestro modo de vida urbana actual casi obliga a la compra en establecimientos fijos, a los que se pueda acudir en cualquier momento.</p>
<p>Pero, claro, una cosa es la forma de comprar y otra es lo que se compra, lo que acaba en la mesa. En 1973, en Nueva York, se inició una experiencia que con el tiempo que se ha convertido en referencia mundial para las personas y colectivos de todo el mundo que buscan alternativas al globalizado y teledirigido sistema de consumo. Se trataba del supermercado cooperativo Park Slope Food Company, de Brooklyn, que a día de hoy alcanza la cifra de 17.000 socios. Estas personas realizan gran parte del trabajo –adquisición del producto, transporte, colocación en las estanterías, cobro, gestión general– que conlleva gestionar un supermercado, mediante la aportación mensual de tres horas de su tiempo. No hay ánimo de lucro y todo ello hace que los cooperativistas completen su compra diaria a precios muy favorables.</p>
<p><strong>Iruñea, pionera</strong></p>
<p>En Euskal Herria fue Iruñea la pionera en abrir un supermercado cooperativo, de la mano de la asociación Landare, hace ya 25 años años. Su objetivo, entonces y ahora, es el de tener acceso a alimentos y productos ecológicos y saludables a precios populares. Landare nació al calor de las experiencias que llegaban a la península desde el norte de Europa, de lugares como Holanda y Alemania, con una mayor tradición y con una mayor práctica de soberanía alimentaria. El Brot de Reus en 1987 es la primera experiencia en este sentido que se da en Catalunya, y de ahí y&nbsp;de otras posteriores surgió Landare.</p>
<p>«En Landare –nos cuenta David Garnatxo, miembro de la asociación– los socios y socias son el eje principal de la actividad. En la distribución «convencional» de alimentos el poder de decisión lo tienen unas pocas empresas y unas pocas personas, que determinan los dos extremos de la cadena; el que ocupan por un lado los productores y por el otro los consumidores. En el caso de los supermercados asociativos lo que se intenta es invertir las relaciones de poder, de forma que pasen de unos pocos –las empresas y sus accionistas mayoritarios– a los muchos, los consumidores».</p>
<p></p>
<p>En la comarca de Oarso Bidasoa también existía desde hace tiempo la inquietud por el modelo de consumo, lo que llevó al surgimiento del grupo Labore Oarso, que se planteó el objetivo de abrir el primer supermercado cooperativo de Gipuzkoa. Inspirados y asesorados por Landare, Labore inició hace un año una campaña de información y captación de socios en Errenteria, Lezo, Oiartzun y Pasaia, a la vez que estudiaba los posibles emplazamientos y la forma concreta de su supermercado. Todo este trabajo ha dado finalmente su fruto y desde hace un mes Labore cuenta ya con el establecimiento y con una nutrida lista de socios, que son la columna vertebral del proyecto.</p>
<p>Menos el suelo y la puerta principal de entrada, todo el resto del local –emplazado en Oiartzun– lo ha acondicionado y equipado la propia asociación: pintores, carpinteros, electricistas… han trabajado en auzolan, y el resultado es magnífico. El supermercado, de dos plantas, luce amplio y luminoso, con espacio para moverse con comodidad e incluso una zona de juego para los niños. Aquí no hay pasillos estrechos entre estanterías ni música estridente. No se paga en metálico, sino mediante tarjeta.</p>
<p></p>
<p>Labore Oarso es un proyecto de los cooperativistas y para los cooperativistas. Empezaron siendo 250, cada uno de los cuales aporta cincuenta euros anuales como cuota, destinados al mantenimiento y funcionamiento del super. Recibe entonces un carnet, de madera por cierto, que acredita su condición y le da derecho a abastecerse en este establecimiento. Pero además los socios, que en apenas un mes de existencia del supermercado han aumentado hasta 400, realizan una aportación en forma de trabajo voluntario, bien sea ayudando a descargar los productos que llegan al super, limpiando el local al final de la jornada, o bien dando cursillos de alimentación saludable, ofreciendo recitales… cualquier otra forma de colaboración que se tercie, pues lo que se busca es la implicación de la gente, que no se limite a ser consumidores al uso.</p>
<p><strong>Producto local</strong></p>
<p>Aunque Landare de Iruñea ha sido la referencia de Labore de Oarso para acometer su proyecto, existen ciertas diferencias en su filosofía. Ambos ofrecen productos saludables, asequibles y ecológicos, con trato directo con el productor y eliminación de intermediarios, pero en el caso de Labore ponen el acento en el producto local, en el que se recoge en huertas y caseríos de la comarca. En el caso de la fruta, que apenas se produce en ecológico en Oarsoaldea, se trae básicamente de Nafarroa, al igual que el aceite y los espárragos, por ejemplo.</p>
<p></p>
<p>Volviendo a Landare, David Garnatxo indica que «todo lo que se produce en cercanía y se produce de una forma ecológica está en Landare. El problema, y es un problema que tiene que ver con el enfoque que se ha dado a la tierra y a sus trabajadores&nbsp; desde las instituciones en estos últimos 30 años, es que muchas veces se produce aquí y se elabora a 3.000 kilómetros. Existe un producto que puede valer para ejemplarizar esto: los muesli de desayuno. En ecológico la materia prima para esos muesli se produce en nuestro entorno cercano, generando unas rentas que muchas veces son insuficientes para que los agricultores vivan de su trabajo de una forma digna. Sin embargo, esa misma materia prima se traslada a 3.000 kilómetros, se transforma y vuelve para que los consumidores lo adquieran a unos precios desorbitados. El problema es que no se ha apostado por una transformación que empodere a los productores y se ha optado por ser proveedores de las empresas que trasforman allá donde quieren transformar, que suele ser donde más rentable les resulta». </p>
<p>En Landare un 58% de la compra se hace directamente a productores y elaboradores cercanos, a empresas con un dimensión pequeña o media. En cuanto a la distribución, un&nbsp; 34% de lo que se compra en Landare se adquiere directamente, porcentaje que aumenta hasta el 85% en frutas y verduras y el 100% en carne fresca y quesos.</p>
<p></p>
<p>«Nuestro objetivo –explica Jon Legorburu, miembro de Labore– es que la mayor parte posible de la compra diaria se haga aquí. Por eso los socios encuentran desde verduras que el baserritarra acaba de traer de la huerta hasta productos de higiene, pasando por arroz o cuscús a granel, huevos, leche, quesos, sidra, carne… siempre procurando que provengan de la comarca, de forma que potenciemos el primer sector y que los baserritarras vean que su trabajo es apreciado. Solo recurrimos al exterior, concretamente a Holanda o Alemania, en el caso de los productos de higiene y limpieza, porque aquí no se encuentran, o productos como el café».</p>
<p><strong>Precio asequible</strong></p>
<p>Como hemos dicho, el precio asequible es otra de las características de Labore y de Landare. La clave está en la eliminación de la intermediación. Es más, como nos cuenta Jon son los propios hortelanos o baserritarras los que ponen a sus productos el precio que consideran adecuado, justo lo contrario de lo que ocurre en las grandes superficies, donde sus gestores imponen los precios –ruinoso muchas veces– a los productores. «La diferencia de precio es considerable incluso en comparación con las tiendas que venden productos ecológicos en Donostia, por ejemplo» apunta Jon. </p>
<p>Garnatxo aporta un ejemplo significativo sobre precios y orígenes de lo que consumimos. En este caso concreto se trata del queso, pero podría aplicarse igualmente a otros muchos productos. De 2005 a 2014, la cabaña ovina de Hego Euskal Herria se redujo en casi un 30%, descendiendo de 1.108.000 cabezas a 791.000. Pues bien, en las estanterías de los hiper y grandes superficies, donde la mayoría de los consumidores hace sus compras, de cada veinte quesos de oveja solo uno es de aquí; el resto pertenecen a empresas que no garantizan ni origen, ni precio de la leche ni calidad de producto. Si los consumidores y consumidoras valoramos la calidad, la cercanía, el mantenimiento del primer sector, la economía local… ¿por qué tenemos que dejar que decidan otros lo que compramos nosotros? se pregunta este miembro de Landare.</p>
<p>El primer sector está en declive en Oarsoaldea, y esta es una situación que Labore quiere ayudar a revertir. El objetivo es doble: que baserritarras y jóvenes que emprenden proyectos hortícolas –caso de Urrullo, en Lezo– y ganaderos dispongan de un punto de venta estable y que los consumidores accedan a productos de calidad muy frescos y cercanos.</p>
<p></p>
<p>Las cosas marchan muy bien para la nueva cooperativa de consumo oarsoarra. Dado el incremento de socios, y por tanto la complejidad de gestionar el día a día del supermercado, han contratado a una trabajadora a tiempo completo, y ya se plantean incorporar una segunda persona este mismo mes de mayo. Si de los 450 cooperativistas actuales se pasara a 800 o 900 en los próximos años, el aumento de plantilla sería proporcional.</p>
<p>En el Estado francés son varios los proyectos ya en marcha –fase beta– o a punto de materializarse. El principal es La Louve, una cooperativa de consumo parisina que ha abierto el pasado noviembre las puertas de un supermercado de 1.450 metros cuadrados. En Bruselas, Montpellier, Toulouse, Nantes y Lille ya están avanzadas las campañas de captación de socios y sus promotores esperan abrir pronto los supermercados. Más cerca de Euskal Herria, en Burdeos, SuperCoop espera a alcanzar la cifra de 1.200 socios –cuenta ya con 450– para ser autosuficiente y crear cinco puestos de trabajo. France Active, banco social y solidario, participa en la financiación del proyecto hasta su puesta en marcha. </p>
<p>Cada cooperativa tiene su propia fórmula de funcionamiento, con características diferentes. En el caso de SuperCoop, distingue entre cooperativistas y afiliados; los primeros aportan más dinero –100 euros– y pueden acceder a todos los servicios de SuperCoop, mientras que la cuota de los afiliados es de solo 20 euros anuales.</p>
<p><strong>Otsolab en Baiona</strong></p>
<p>En el norte de Euskal Herria, Otsolab ha abierto sus puertas el pasado sábado en Baiona, después de una campaña de información y captación de socios que ha permitido a sus promotores alcanzar la cifra de 450 socios. Se trata en realidad de una apertura parcial, pues el proyecto arranca con una tienda de comestibles en la avenida Lattre de Tassigny, germen de lo que será pronto un completo supermercado.</p>
<p>En la primera fase del proyecto Otsokop los participantes hacían sus pedidos online a los productores y los recogían en sábados alternos en un local cedido con este fin. La siguiente meta a alcanzar era hacerse con un local estable y lograr la adhesión de un número suficiente de cooperativistas. Alcanzados ambos objetivos, la tienda Otsolab –donde se compra sin pedido previo, como en cualquier tienda habitual– abrirá a partir de ahora todos los sábados por la mañana, y la tarde del miércoles de mayo en adelante. El siguiente objetivo, claro, es convertir esta pequeña tienda inicial en todo un supermercado, pero solidario y participativo.</p>
<p>En cuanto a la fórmula jurídica, si bien hasta ahora el proyecto ha corrido a cargo de una asociación, Les amis d’Otsokop, una vez puesta en marcha la tienda se hacía necesario adoptar otro estatus, y la asamblea general de socios decidió a principios de abril constituirse en sociedad cooperativa de consumidores SAS (Sociedad por Acciones Simplificada). Con Hélène Elhuyar y Nathalie Chevrit a la cabeza, Otsokop se plantea disponer de un supermercado con amplia oferta de productos bio, ecológicos y kilómetro cero provenientes tanto de Hego como de Ipar Euskal Herria.</p>
<p><strong>Más supermercados en Euskal Herria</strong></p>
<p>A los ya mencionados supermercados cooperativos de Euskal Herria hay que añadir <a href="http://www.naiz.eus/eu/hemeroteca/gara/editions/2017-02-12/hemeroteca_articles/bidazi-eta-biotzez-bi-harribitxi-amets-handi-baten-bidean-aitzinera">Bidazi</a> (Bortziriak), Marisatsa (Durango), Lur Gozo (Busturialdea), Bioalai (Gasteiz) y Otarra (Donostia). Entre los proyectos, una cooperativa de consumo ecológico en la capital vizcaina, por la que ya han mostrado interés muchos bilbainos. Se topa con la dificultad de hallar en la ciudad un local amplio y de alquiler razonable, al menos en la zona prevista para el supermercado, el Casco Viejo.</p>
<p><span><br /></span></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Colaboramérica será la próxima parada de la economía colaborativa</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/xes-catalunya-noticias-colaboramerica-sera-la-proxima-parada-de-la-economia-colaborativa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Nov 2015 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
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					<description><![CDATA[Después de plantar la semilla en nuestras tierras con el primer OuiShare Fest en Barcelona, la «tribu» global de la economía colaborativa planea dar el salto al otro lado del Atlántico. El encuentro se llamará Colaboramérica y se celebrará a finales del 2016 en Río de Janeiro, convertido ya en uno de los hubs de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Después de plantar la semilla en nuestras tierras con el primer <a href="http://bcn.ouisharefest.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">OuiShare Fest en Barcelona</a>, la «tribu» global de la economía colaborativa planea dar el salto al otro lado del Atlántico. El encuentro se llamará Colaboramérica y se celebrará a finales del 2016 en <a href="https://www.facebook.com/ColaboraRio" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Río de Janeiro</a>, convertido ya en uno de los <em>hubs </em>de esta tendencia que aspira a una «visión transversal y participativa» de la nueva economía.</p>
<p><a href="https://www.facebook.com/ColaboraRio" target="_blank" rel="noopener noreferrer">#ColaboraRio</a> es de hecho el punto de encuentro de los innovadores en la ciudad brasileña, donde se dan la mano las plataformas autóctonas de <em>crowdfunding </em>(Benfeitora, Catarse), el co-diseño (MateriaBrasil) o la red «movilizadora» <a href="http://www.nossascidades.org/en/founders" target="_blank" rel="noopener noreferrer">MeuRio</a>. </p>
<p> <!--break--><!--break--></p>
<p>«En Latinoamérica, la economía colaborativa tiene unas características y unos retos propios que necesitamos identificar», asegura Albert Cañigueral, conector de OuiShare en España. En Colaboramérica participará también muy activamente <a href="https://www.facebook.com/reboot.vc" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Reboot,</a> la comunidad de innovadores que reclama «un nuevo contrato social» para el siglo XXI.</p>
<p>El encuentro en Río servirá para acelerar la confluencia entre los modelos alternativos que han ido surgiendo en las última década: de la economía circular a la economía del bien común, pasando por la economía colaborativa, la economía solidaria y el movimiento cooperativista. En Brasil estarán entre otros el cofundador de OuiShare Antonin Leonard, el alma de la P2P Foundation Michel Bauwens, la fundadora de MeuRio Alessandra Orofino o el español Diego Isabel La Moneda, al frente del <em>hub </em>global de la Economía del Bien Común, con raíces extendidas ya en países como Chile o Uruguay.</p>
<p>A lo largo de tres días, el festival Colaboamérica aspira a reunir a más de mil pioneros de la «otras» economía de todo el mundo, con una parte de final de celebración y sensibilización del gran público. La reciente experiencia del OuiShare de Barcelona, dos años después del primer festival en París, ha servido para confirmar la pujanza del «sector colaborativo» en España. «Hemos llevado el debate sobre la transformación colaborativa al siguiente nivel», asegura Albert Cañigueral, que se desmarcó de entrada con un mensaje que resonó de principio a fin durante el festival: «La próxima disrupción será ética».</p>
<p>Pequeñas y grandes empresas, decenas de <em>startups</em>, innovadores sociales y representantes de las instituciones se dieron la mano en el Parque Tecnológico Barcelona Activa para hacer repaso a la sitación: desde las «tensiones» en los sectores de turismo y transportes (donde rompió la primera ola) a la disrupción que viene en los campos de la educación (<a href="http://sharingacademy.com/es/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">www.sharingacademy.com</a> ), la salud(<a href="http://datadonors.org/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">www.datadonors.org</a>), la energía<a href="https://www.somenergia.coop/es/welcome-to-som-energia/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">(</a><a href="https://www.somenergia.coop/es/welcome-to-som-energia/" title="https://www.somenergia.coop/es/welcome-to-som-energia/">https://www.somenergia.coop/es/welcome-to-som-energia/</a>) o las comunicaciones <a href="http://guifi.net/es/node/37161" target="_blank" rel="noopener noreferrer">(</a><a href="http://guifi.net/" title="http://guifi.net/">http://guifi.net/</a>).</p>
<p>En el OuiShare Fest se habló también largo y tendido sobre el futuro del trabajo (<a href="http://future4work.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">http://future4work.com/</a>) o sobre la promesa de la tecnología<a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Block_chain_%28database%29" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Blockchain </a>, la espina dorsal de Bitcoin que puede (o no puede) causar la «disrupción» en las plataformas y abrir las puertas a modelos más participativos y descentralizados. El Festival concedió los primeros premios de las economía colaborativa en España, que recayeron sobre el espacio de inteligencia colectiva de <a href="http://www.zaragoza.es/ciudad/sectores/activa/lacolaboradora/default.htm" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Zaragoza La Colaboradora</a>, los «tapones solidarios» para la<a href="https://www.youtube.com/watch?v=RZoWWgtjGwA" target="_blank" rel="noopener noreferrer">impresión 3DTops</a>, la plataforma obnline de desarrollo profesional y soluciones colaborativas Ikaros TIC Solvers (<a href="http://www.ikarosticsolvers.com/" title="http://www.ikarosticsolvers.com/">http://www.ikarosticsolvers.com/</a>) y la red de asistencia a mayores «con sabor a hogar»<a href="http://joyners.es/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Joyners </a></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Solo un 10% de las plataformas de economía colaborativa persiguen la transformación social</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/solo-un-10-de-las-plataformas-de-economia-colaborativa-persiguen-la-transformacion-social/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Nov 2015 08:51:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Alternativas al Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.economiasolidaria.org/noticias/solo-un-10-de-las-plataformas-de-economia-colaborativa-persiguen-la-transformacion-social/</guid>

					<description><![CDATA[<figure><img width="480" height="402" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/arton771.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/arton771.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/arton771.jpg-300x251.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>Por Paula Mateu para El Samón Contracorriente La mayor parte de las plataformas de la economía colaborativa que operan en España -un 55%- están orientadas fundamentalmente a construir relaciones sólidas entre sus usuarios, mientras que el 35% busca una mera transacción y sólo el 10% tiene como objetivo contribuir a una transformación social. Son datos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="480" height="402" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/arton771.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/arton771.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/arton771.jpg-300x251.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure><p><em>Por Paula Mateu para <a href="http://www.elsalmoncontracorriente.es/?Solo-un-10-de-las-plataformas-de">El Samón Contracorriente</a></em></p>
<p>La mayor parte de las plataformas de la economía colaborativa que operan en España -un 55%- están orientadas fundamentalmente a construir relaciones sólidas entre sus usuarios, mientras que el 35% busca una mera transacción y sólo el 10% tiene como objetivo contribuir a una transformación social. Son datos de un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) que la entidad ha avanzado esta semana en Ouishare Fest, el primer evento profesional sobre el sector que se ha celebrado en Barcelona.</p>
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<p>Hace tiempo que se oye hablar en España de la eclosión de la economía colaborativa, de las oportunidades y de los retos que plantea. Pero aún hay pocas cuantificaciones sobre el sector. Por eso, la OCU, junto a otras tres organizaciones de consumidores de Bélgica, Italia y Portugal, se ha puesto manos a la obra para medir el impacto que el sector tiene a nivel económico, social y medioambiental. Y lo ha hecho junto a los investigadores de Cibersomosaguas de la Universidad Complutense y con el apoyo de la red Ouishare. En total, se han analizado 57 plataformas, 22 de las cuales operan en España. Aunque el informe completo no se publicará hasta enero de 2016, la organización española ha aprovechado la celebración de la primera edición del Ouishare Fest en Barcelona para avanzar algunos datos referidos al impacto social de las plataformas del sector.</p>
<p>El estudio constata que sólo el 10% de las plataformas que operan en España tienen como objetivo una transformación social. La mayoría, hasta un 55%, buscan construir redes sociales sólidas entre sus usuarios. Y el resto están orientadas fundamentalmente a facilitar una transacción. En el primer grupo, la OCU sitúa básicamente a dos plataformas,<em> La Colmena dice sí</em>, concebida para crear grupos de consumo de alimentos, y <em>Huertos compartidos</em>, que posibilita el alquiler de terrenos infrautilizados para la agricultura ecológica. No son, ni de lejos, las más conocidas del sector, que están más bien en la segunda categoría. En esta se incluyen plataformas como Airbnb, Time Republik, Blablacar, Ulule, Verkami o Social Car. Según el informe, suelen ser <strong>internacionales y muy bien diseñadas, fomentan redes de relaciones basadas en intereses comunes y en la reputación digital</strong>, y son las que consiguen mejores puntuaciones en todos los criterios analizados salvo en el referente a la comunidad. Por último, entre las orientadas a la transacción, hay otras como Creciclando, Eslife, Amovens o Segundamano.</p>
<p>A nivel europeo, la realidad es un poco diferente y las iniciativas del primer grupo suponen un 25% del total. Lo ha explicado en el evento Amaya Apesteguia, especialista en consumo responsable en la OCU, que ha añadido que el porcentaje sube gracias a Italia y Bélgica, donde “la sociedad tiene valores más sostenibles”.</p>
<p>Apesteguia ha presentado estos datos en el Ouishare Fest de Barcelona, que, durante dos días, ha convertido la capital catalana en punto neurálgico de la economía colaborativa. El Parque Tecnológico de Barcelona Activa ha sido el escenario de conferencias, mesas redondas y actividades lúdicas en las que han participado más de 40 expertos en el sector. Entre ellos: Antonin Leonard, co-fundador de Ouishare; Rosa Guirado, abogada y economista; Susana Martín Belmonte, economista y defensora de la reforma monetaria y las monedas ciudadanas; y Javier Creus, especialista en diseño de estrategias y modelos de negocio abiertos y colaborativos en Ideas for Change y autor de Pentagrowth.</p>
<p><strong>A vueltas con la regulación</strong></p>
<p>En estas dos jornadas, se han tratado aspectos relacionados con la sociedad, las organizaciones, el nuevo modelo productivo, el capital, la educación, el turismo y la sanidad. No sólo se ha hablado de las oportunidades que representa la economía colaborativa, sino también de las posibles intersecciones con otros modelos como la economía social y solidaria, la economía circular o la economía directa. Y también de los retos que presenta el sector. No se ha dejado de lado, por ejemplo, el tema de la regulación, que ha sido objeto de diversas conferencias y debates. En una mesa redonda sobre este tema, la abogada y economista Rosa Guirado ha defendido que regular más no es la solución. Según ha dicho, incluso conviene des-regular aquellos mercados que se regularon por una cuestión excepcional en momentos en los que se entendió que hacía falta una intervención pública -ha puesto como ejemplo determinadas líneas de autobús que no eran rentables-. Guirado argumenta que, si ahora el mercado está demostrando que se puede prestar el mismo servicio sin una regulación, ésta ya no tiene sentido.</p>
<p>De lo que sí es partidaria la abogada y economista es de clarificar cuestiones como dónde está la diferencia entre un particular y un productor que realiza una actividad económica. En la misma línea, Apesteguia ha propuesto que se defina cuándo un particular se convierte en profesional. Básicamente, ha dicho, porque, en el momento en el que interviene la figura del profesional, se puede aplicar la legislación de consumo, que protege al consumidor, al que se considera la parte más débil.</p>
<p>Por su parte, el director de promoción de la competencia en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), Antonio Maudes, se ha mostrado contrario a establecer una regulación extra a un sector que, según él, aún está en desarrollo. Tampoco ve pertinente forzar un frenazo en la economía colaborativa para estudiar el fenómeno. Maudes ha definido el sector como una “innovación imparable” que va más allá de ser un fenómeno coyuntural causado por la crisis económica. Según él, la economía colaborativa tiene efectos medioambientales positivos, favorece la competencia, empodera a los consumidores y contribuye al bienestar general. Por tanto, considera ilógico no aprovecharlo. Tampoco entiende que la administración no vea claramente que puede ser una <strong>fuente de ingresos a través de impuestos y cuotas a la Seguridad Social</strong>. En este sentido, ha concluido que los gobiernos están perdiendo una oportunidad y ha remarcado que estos deberían adaptar sus sistemas de cobro de impuestos y de cuotas para incluir a las nuevas plataformas de economía colaborativa.</p>
<p>El pago de impuestos y cuotas a la Seguridad Social también se ha colado en el debate de otra de las mesas redondas -en este caso sobre el futuro del trabajo y el rol del peer to peer-, en la que Salvador Duarte, secretario general de la Confederación de Trabajadores Autónomos de Catalunya (CTAC), ha calificado de injusticia el hecho de que este colectivo “en el momento que cobra un euro, tenga que estar de acuerdo con la ley”, mientras que una parte de la economía colaborativa se mantiene “fuera del sistema”, según él. Además, ha afirmado que esto provoca que la administración tenga menos ingresos y así se reduce, por ejemplo, su capacidad para redistribuir la riqueza.</p>
<p>Jaume Baró, de Barcelona Activa, ha asegurado que las altas barreras de entrada en los sistemas fiscal y de Seguridad Social no deja fuera solo a parte de la economía colaborativa, sino también a otras muchas actividades que acaban traduciéndose en economía sumergida. Según Baró, la mayoría de los que realizan una actividad económica querrían estar dentro del sistema para beneficiarse de sus protecciones, pero la administración no ha sido capaz de facilitarlo. En este sentido, se ha mostrado partidario de flexibilizar ambos sistemas para introducir figuras nuevas como la del ciudadano productor. Precisamente esta figura ha sido citada repetidamente durante las jornadas como una de las de más proyección en el contexto actual.</p>
<p><strong>Eventos paralelos</strong></p>
<p>El festival de la economía colaborativa se ha extendido más allá del jueves y el viernes con varios eventos paralelos. El primero, con el título de Rethink&lt;&gt;Remix Business Experience y celebrado el miércoles, se propuso formar a empresas tradicionales que quieren adaptar si estrategia a la evolución colaborativa. Contó con el co-fundador de Blablacar España, Vicent Rosso, y dos referencias internacionales en el sector: Lisa Gansky, autora del bestseller The Mesh: Why the future of business is Sharing, y Nick Grossman, inversor y director general de la sociedad de capital riesgo Union Square Ventures, dedicada a plataformas digitales con impacto social y la evolución de las políticas públicas.</p>
<p>El otro es el Share&amp;Fest, que tiene lugar este mismo sábado. En este evento,gratuito, se citan numerosas start-ups del sector, el mercado de segunda mano FleaMarket BCN y varias actividades festivas. El objetivo es invitar a los asistentes, vecinos de Barcelona y entidades del barrio, a disfrutar del hecho de compartir, co-crear y colaborar.</p>
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		<item>
		<title>Las bibliotecas de ropa llegan a Barcelona</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/las-bibliotecas-de-ropa-llegan-barcelona/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 17 May 2015 23:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="480" height="253" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ropateca.png.png" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ropateca.png.png 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ropateca.png-300x158.png 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>Nace una tienda en el Raval que permite alquilar prendas de vestir en lugar de comprarlas En lugar de alquilar libros se alquila ropa o bolsos. Con esta idea dos hermanas alemanas, Maria y Christine Schorn, han abierto en Barcelona el espacio ‘Ropateca’, que también tiene como objetivo promover el consumo responsable. Para poder alquilar [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="480" height="253" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ropateca.png.png" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ropateca.png.png 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ropateca.png-300x158.png 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure><p><em><strong>Nace una tienda en el Raval que permite alquilar prendas de vestir en lugar de comprarlas</strong></em></p>
<p>En lugar de <strong>alquilar</strong> libros se alquila <strong>ropa</strong> o <strong>bolsos</strong>. Con esta idea dos hermanas alemanas, Maria y Christine Schorn, han abierto en <strong>Barcelona</strong> el espacio ‘<strong>Ropateca</strong>’, que también tiene como objetivo promover el consumo responsable.</p>
<p>Para poder alquilar la ropa como en cualquier otra biblioteca lo primero es hacerse socio. Hay que rellenar un formulario y aceptar una serie mínima de normas, como tener cuidado de las prendas de vestir. “Actualmente tenemos unas 15 socias que vienen de manera regular y otras de forma esporádica”, señala Maria, una de las fundadoras de ‘Ropateca’.</p>
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<p>Uno de los retos de estas hermanas, naturales de Friburgo y que residen desde hace tres años en Barcelona, es dar a conocer el concepto de la biblioteca de la ropa. “Cuesta un poco lo que queremos transmitir, no solo es compartir ropa sino también fomentar un consumo más responsable y dar a entender que no hace falta comprar cada semana una nueva prenda”, reconoce Maria.</p>
<p><strong>Todo tipo de ropa<br /></strong>La tienda, ubicada en la calle Ferlandina, 51 en el barrio del Raval, cuenta actualmente con 400 piezas de ropa, así como diferentes complementos, todos ellos dirigidos al público femenino. Aunque predomina el estilo ‘vintage’ con piezas de “nuestras abuelas y tías- tal como detalla Maria- hay de todo un poco: ropa de fiesta, para llevar diariamente, de verano, de invierno…”.</p>
<p>Otro de los objetivos de estas hermanas es potenciar la moda local. Para ello están contactando con diseñadores que se dedican a la moda sostenible en Barcelona y que estén interesados en colaborar con esta iniciativa para poner a disposición “muestras de sus creaciones para que nuestras socias puedan tomar prestadas y luego tal vez comprarlas”.</p>
<p><strong>¿Cómo funciona la ‘Ropateca’?</strong><br />La ‘Ropateca’ ofrece diferentes tarifas para los asociados. Si se paga una cuota de 15 euros es posible disponer de tres piezas de ropa en un mes. Eso sí, hay que devolverlas limpias. Hay otra cuota de 20 euros en el que no es necesario retornar la ropa lavada ya que las responsables se encargan de llevarlas a la tintorería. Otra opción es pagar cinco euros, sin necesidad de ser socio, y alquilar una prenda de vestir durante una semana.</p>
<p>Estas jóvenes se han inspirado en otros países como en su Alemania natal, Holanda, Francia o Estados Unidos donde la cultura del alquiler de ropa está más extendida. De hecho, Maria y Christine han tomado como referencia una tienda de una amiga suya en Hamburgo y han escogido Barcelona para instalar su ‘Fashion Library’ porque es “una ciudad joven, creativa y experimental”. Aunque el interés por la ‘Ropateca’ se extiende más allá de la capital catalana, tal como asegura Maria: “En Barcelona somos pioneras y creo que en España también, incluso recibimos mensajes fuera de Barcelona si vamos abrir otras tiendas en otras ciudades”.</p>
<p><strong>El consumo colaborativo, en auge<br /></strong>La situación de crisis ha impulsado a explorar nuevas vías económicas y una de ellas son las iniciativas asociadas al consumo colaborativo. El mundo de la moda no ha sido una excepción. Además de los mercados de intercambio han proliferado las páginas web que promueven la compraventa y el trueque de ropa de segunda mano para todos los públicos, también para los más pequeños. En Barcelona el propio Ayuntamiento ha impulsado una nueva edición del programa ‘Renueva tu ropa’ a través de una red de puntos de intercambio en la ciudad.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Las huertas colaborativas</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/las-huertas-colaborativas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Mar 2015 18:13:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="480" height="270" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/huertos-compartidos-tutelados.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/huertos-compartidos-tutelados.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/huertos-compartidos-tutelados.jpg-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>Por María Muñoz para el Blog Inspira &#8211; «un blog sobre emprendimiento social» “Tú cultivas, yo te dejo la tierra” es la premisa sobre la que nació Huertos Compartidos, una web que pone en contacto a personas que quieren cultivar un terreno con propietarios que los ceden a cambio de una parte de la cosecha. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="480" height="270" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/huertos-compartidos-tutelados.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/huertos-compartidos-tutelados.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/huertos-compartidos-tutelados.jpg-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure><div class="mce-body mce">
<p class="mce"><em>Por María Muñoz para el <a href="http://www.eldiario.es/inspira">Blog Inspira</a> &#8211; «un blog sobre emprendimiento social»</em></p>
<p class="mce">“Tú cultivas, yo te dejo la tierra” es la premisa sobre la que nació <a href="http://www.huertoscompartidos.com/" target="_blank" class="mce" rel="noopener noreferrer"> Huertos Compartidos</a>, una web que <strong class="mce"> pone en contacto a personas que quieren cultivar un terreno con propietarios que los ceden</strong> a cambio de una parte de la cosecha. Tres años después de su puesta en marcha el portal tiene registrados más de 4.000 usuarios y ofrece otras modalidades como los huertos tutelados, de auto empleo o solidarios con el objetivo común de promover una agricultura ecológica en espacios abandonados e impulsar la cultura colaborativa.</p>
<p> <!--break--><!--break--> </p>
<p class="mce"><a href="http://www.reforesta.es/" target="_blank" class="mce" rel="noopener noreferrer"> Reforesta</a>, una ONG que lleva más de 20 años trabajando por la conservación y recuperación del medio ambiente, fue la impulsora del proyecto. El modelo era una iniciativa muy parecida surgida en Reino Unido,&nbsp;<a href="http://www.landshare.net/" target="_blank" class="mce" rel="noopener noreferrer"> Landshare</a> , que acumula en todo el país cerca de 75.000 usuarios. “En España había algunas referencias de bancos públicos de tierras pero nada parecido al proyecto inglés”, señala Santiago Cuerda, coordinador de Huertos Compartidos, quien explica que el objetivo principal era generar una red amplia de intercambio y apoyarse en el trueque y la colaboración.</p>
<div class="no-adv-socios"><a href="http://www.huertoscompartidos.com/modalidades/huertos-compartidos-urbanos-y-rurales" target="_blank" class="mce" rel="noopener noreferrer">La cesión de los terrenos es gratuita</a> , por un año año, y puede ir renovándose anualmente en función del acuerdo entre propietario y hortelano. <strong class="mce"> El propietario paga el agua y la persona que cultiva los terrenos se hace cargo de todo lo demás</strong>, desde la instalación a las herramientas. La cosecha se comparte al 50% o al acuerdo que lleguen entre los dos. “Hay propietarios que quieren menos, o incluso quienes no quieren nada y simplemente buscan que sus terrenos no estén abandonados”, indica Cuerda. La única condición es que el cultivo sea ecológico.</div>
<div class="no-adv-socios">&nbsp;</div>
<div class="no-adv-socios"><strong>Pago anual por mediación y gestión de contrato</strong></div>
<p class="mce">Durante el primer año el hortelano paga a Huertos Compartidos 150 euros, 100 en el segundo y el tercero y los sucesivos están exentos. “Nosotros nos encargamos de ver los terrenos, de hablar con los propietarios, saber las características y sobre todo de tramitar los contratos de cesión de las tierras”, explica el coordinador.</p>
<p class="mce">Recientemente han incorporado una modalidad nueva a esta ya existente que llaman <a href="http://www.huertoscompartidos.com/modalidades/huertos-tutelados" target="_blank" class="mce" rel="noopener noreferrer"> Huertos Tutelados&nbsp;</a> y que va destinada a las personas que no tienen experiencia en el cultivo de tierras. “<strong class="mce"> Nosotros les facilitamos asesoramiento, les enseñamos de qué manera y cuándo plantar y les prestamos las herramienta</strong>s”, indica. Suelen ser fincas de media o una hectárea, que parcelan para que puedan ser varios los hortelanos que participen de ella y que ya están labradas y preparadas con riego por goteo. En esta modalidad se suele pagar en torno a unos 30 euros al mes, que puede variar en función de la superficie cultivada y de la zona.</p>
<p class="mce">Las personas que cultivan estas tierras, cuenta Cuerda, son hortelanos que emplean la cosecha para consumo propio. Ahora hay funcionando unos 30 huertos compartidos en la modalidad de tutelados.<strong class="mce"> En total, hay registrados más de 250 propietarios de tierras en nueve provincias</strong> -desde Córdoba y Sevilla, hasta Asturias, pasando por Madrid o Cuenca- que suman unas 71 hectáreas. Huertos Compartidos también ha comenzado a ofrecer una nueva modalidad que pone en contacto a propietarios con quienes quieren cultivar tierras como forma de auto empleo. Son terrenos mucho más extensos y el hortelano paga un alquiler que acuerda con el propietario.</p>
<div class="inset inset-lt width394">
<div class="media-holder">
<div class="mg "></div>
<div class="caption-inside">
<p>El propietario de la tierra y el hortelano pueden compartir la cosecha en 50%. / Huertos Compartidos</p>
</p></div>
</p></div>
</p></div>
<p class="mce">Otra opción que tienen destinada <strong class="mce"> a asociaciones sin ánimo de lucro y ONG</strong> es lo que llaman los&nbsp;<a href="http://www.huertoscompartidos.com/modalidades/huertos-solidarios" target="_blank" class="mce" rel="noopener noreferrer"> Huertos Solidarios</a>. “Hay propietarios que nos piden que sus tierras tengan algún uso social y por ello las reservamos para proyectos dirigidos a personas en situación especial”, explica el coordinador, quien señala que próximamente empezará a funcionar un huerto en la localidad madrileña de Algete para un centro escolar con necesidades especiales. En esta modalidad, Huertos Compartidos realiza la mediación de forma gratuita.</p>
<p class="mce">Cuerda señala que, según datos de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA), <strong class="mce"> se abandonaron en España más de 135.000 hectáreas de cultivo en solo 2011</strong>. “Hay un problema con el modelo actual de agricultura, que no acaba de funcionar, y por ello la agricultura ecológica, abierta a la participación de todo el mundo y en la que se priman los circuitos cortos y la organización en grupos de consumo puede darle un uso a esas tierras”, afirma el coordinador.</p>
</p></div>
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		<item>
		<title>Las ciudades colaborativas</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/las-ciudades-colaborativas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 Jan 2015 10:10:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
		<category><![CDATA[Desarrollo sostenible]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.economiasolidaria.org/noticias/las-ciudades-colaborativas/</guid>

					<description><![CDATA[<figure><img width="480" height="480" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ciudad_sostenible.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ciudad_sostenible.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ciudad_sostenible.jpg-300x300.jpg 300w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ciudad_sostenible.jpg-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>Grupos de consumo, coches compartidos, monedas complementarias&#8230; son algunos ejemplos de cómo se puede potenciar una convivencia más humana en la ciudad [Carlos Fresneda para El Mundo] Algo está cambiando en el ADN de nuestras ciudades . De los espacios de coworking a los grupos de consumo, de los coches compartidos a las monedas complementarias, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="480" height="480" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ciudad_sostenible.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ciudad_sostenible.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ciudad_sostenible.jpg-300x300.jpg 300w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/ciudad_sostenible.jpg-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure><p><em><strong>Grupos de consumo, coches compartidos, monedas complementarias&#8230; son algunos ejemplos de cómo se puede potenciar una convivencia más humana en la ciudad</strong> </em></p>
<div id="tamano" class="tamano">
<p>[<a href="http://www.elmundo.es/ciencia/2015/01/12/54b2b912ca47415c6f8b4571.html">Carlos Fresneda para El Mundo</a>] Algo está cambiando en el ADN de nuestras ciudades . De los espacios de <em>coworking</em> a los grupos de consumo, de los coches compartidos a las monedas complementarias, compartir se está convirtiendo en la respuesta necesaria a los retos urbanos. Albert Cañigueral, autor de <em>Vivir mejor con menos</em>, lanza al aire la pregunta: «¿Quién no quiere vivir en una ciudad colaborativa?»</p>
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<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Bristol, por la senda verde</strong></span></p>
<div class="sumario col-6">
<div class="foto"></div>
<p>Imagen de la ciudad</p>
</p></div>
<p>No es Amsterdam ni Copenhague, pero a su modo Bristol lleva reclamando desde hace tiempo el título de <strong>capital verde europea </strong>que por fin le llega en 2015, el año de acción ante el <strong>cambio climático</strong>.</p>
<p>El premio es un reconocimiento al activismo y al entusiasmo contagioso en esta ciudad de medio millón de habitantes que presume de ser <strong>la pequeña San Francisco del Reino Unido</strong> (con su puente colgante de Clifton) y que se jacta de haber sido la cuna del trip hop y del <strong>arte urbano</strong>, con Banksy como hijo pródigo.</p>
<p>Más de 750 grupos, asociaciones y empresas sociales hicieron causa común con el alcalde-arquitecto George Ferguson para impulsar la candidatura de Bristol, que se impuso en la recta final a Bruselas, Glasgow y Liubliana.</p>
<p>El orgullo local es <strong>la libra de Bristol, la moneda ciudadana o complementaria</strong> de mayor circulación de Europa: el equivalente a 600.000 euros en circulación, <strong>admitida en 750 negocios locales</strong> y respaldada por la Cámara de Comercio. La moneda local puede cambiarse por libras esterlinas -a idéntica cotización- en varios puestos instalados en la calle. Todos los billetes llevan la estampa genérica del Pueblo de Bristol y son una garantía, con un porcentaje cada vez más alto, de que <strong>la economía local se queda circulando en la ciudad</strong>.</p>
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<p><strong>Moneda local</strong></p>
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<p>Otra de las ideas más rompedoras de Bristol es el <strong>Happy City Project</strong>, creado hace cuatro años bajo los auspicios de la New Economic Foundation. «Nuestra idea es <strong>medir y mejorar la felicidad media</strong> de los ciudadanos», asegura Liz Zeidler, cofundadora junto a su marido Mike. «La ciudad es la escala ideal para trabajar desde la base: en las comunidades, en las escuelas, en los lugares de trabajo, en los hospitales y hasta en las prisiones».</p>
<p>El movimiento de la Transición tiene también raíces profundas en la ciudad, vinculado a otro activísimo grupo local, <strong>Shift Bristol</strong>, y está volcado en el campo de <strong>la educación y la sostenibilidad práctica</strong>.</p>
<p>En Skipchen, todos esos principios se dan la mano a la hora de la comida con la economía en acción: estamos ante el segundo restaurante en el Reino Unido que sirve <strong>exclusivamente comida rescatada de los supermercados </strong>y a un precio especial (<strong>paga según te sientas</strong>).</p>
<p>Con más de medio siglo de tradición, la Soil Association es la institución más emblemática de la ciudad, referente mundial de la <strong>agricultura ecológica</strong>. El programa Sustainable Food Cities Network intenta impulsar la creación de mapas de producción ecológica en el perímetro urbano.</p>
<p>El <strong>barrio-granja</strong> de St. Werbughs, con sus <strong>cabras pastando ante el deleite de los niños</strong>, es la utopía práctica de la agricultura urbana. <strong>Esta ecoaldea es también un modelo nacional bioconstrucción y autoconstrucción</strong>, con mención especial a Ecomotive, la empresa social creada por Jackson Moulding.</p>
<p>Bristol Solar City es otra iniciativa ciudadana, con el objetivo de instalar <strong>un gigavatio de potencia solar en los tejados </strong>y en la periferia de la ciudad de aquí al 2020. El Ayuntamiento se ha subido al carro con la creación de su propia fuerza de choque que llenará los tejados de los edificios públicos de placas fotovoltaicas, empezando por las escuelas.</p>
<p>El transporte es quizás la asignatura pendiente de Bristol, que gana cada vez más <strong>terreno para las bicicletas</strong> y levanta barreras todos los domingos al tráfico motorizado con Make Sundays Special, el programa que convierte <strong>cada barrio en una fiesta</strong>.</p>
<p>De aquí ha brotado también el programa Sustrans, para <strong>llevar la movilidad a los barrios más desfavorecidos</strong> y lograr el objetivo de que cuatro de cada cinco desplazamientos en 2020 sean a pie, en bici o en transporte público.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Barcelona, &#8216;Fab City&#8217;</strong></span></p>
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<p>La ciudad como <strong>centro de producción digital</strong>, con una red de fab labs abiertos a los ciudadanos y diseminados por los barrios, creando el nuevo tejido urbano del siglo XXI.</p>
<p>Ésa es la idea impulsada desde Barcelona, que el verano pasado acogió el FAB 10, el décimo encuentro mundial de «laboratorios de fabricación» (con <strong>impesoras en 3D, fresadoras y cortadoras láser</strong>) que están transformando ciudades tan dispares como Manchester, Lima o Nairobi.</p>
<p>«<strong>Lo único que producimos en las ciudades es basura</strong>», se lamenta Tomás Díez, urbanista venezolano que dirige el fab lab en el Instituto de Arquitectura Avanzada de Catalañua, elegido por <em>The Guardian</em> entre los 10 innovadores sociales del momento. «Hay que dar un paso hacia el futuro mirando hacia el pasado&#8230; <strong>Avanzamos hacia una Edad Media tecnológica</strong> en la que las ciudades recuperan su tejido productivo».</p>
<p>Se trata de multiplicar barrio a barrio, ciudad a ciudad, la revolucionaria idea de Neil Gershenfield, del MIT, que anticipó el salto del ordenador personal a la fabricación personal con una llamada a la acción: «<strong>¡La revolución digital necesita materializarse!</strong>».</p>
<p>Pese a los problemas surgidos inicialmente, Barcelona sigue adelante con la idea de abrir un ateneo de fabricación adaptado a las necesidades de cada distrito, como en Les Corts. La apertura del Self Sufficient Lab de Valldaura ha sido un paso hacia la visión de <strong>la ciudad autosuficiente </strong>del arquitecto-jefe de Barcelona, Vicente Guallart. La idea es explorar en este privilegiado entorno, en el parque natural de Collserola, las posibilidades de una ciudad para <strong>producir su propio alimento y energía</strong>, en un modelo <strong>hábitat circular</strong>. «La regeneración de la ciudad da un nuevo valor al suelo urbano convirtiéndolo en autosuficiente&#8230;», asegura Guallart.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Seúl, la densidad compartida</strong></span></p>
<p>La densidad de las ciudades asiáticas se hace más llevadera en Seúl, donde sus 10 millones de habitantes llevan varios años de ventaja en <strong>el arte de compartir recursos</strong>.</p>
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<p>El último y definitivo impulso lo dio en 2011 el alcalde Park Won-Soon, con la creación del Departamento de Innovación Social y el Comité de la Promoción de la Economía Colaborativa.</p>
<p>Los edificios públicos han creado sus propios espacios del procomún para impulsar iniciativas ciudadanas. El ayuntamiento otorga <strong>ayudas especiales a las empresas que entran dentro del marco de la colaborativa</strong>.</p>
<p>La ciudad cuenta con más de <strong>1.900 puntos de wifi gratuito</strong>. Los <strong>rascacielos</strong> con más de 1.000 inquilinos han creado <strong>sus propios centros de intercambio y reparaciones</strong>.</p>
<p>La plataforma de conexión intergeneracional ofrece habitaciones baratas a jóvenes en pisos donde viven mayores con habitaciones vacías&#8230;</p>
<p>Los 25 distritos de la ciudad se han ido incorporando a una red cada vez más tupida y el propio alcalde presume de Seúl como <strong>la primera y auténtica sharing city del mundo</strong>.</p>
<p>Otro de los compromisos de Park Won-Soon fue eliminar las barreras legales a las que se enfrentan muchas iniciativas de economía colaborativa. La prueba de fuego surgió sin embargo el año pasado con la llegada de <strong>la aplicación Uber</strong>, que puso en armas no sólo a los taxistas sino a la creciente economía local del coche compartido.</p>
<p>El pulso de Seúl con Uber ha creado un <strong>intenso debate en una de las ciudades bandera de la economía digital</strong>. Las resistencias de la capital surcoreana tienen sus raíces en el orgullo local, convencidos como están que <strong>la tecnología debe servir no para crear discordia, sino para recuperar la confianza</strong> y la conexión perdidas en las grandes ciudades.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Bolonia, vivir en las &#8216;calles sociales&#8217;</strong></span></p>
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<p>Federico Bastiani, un publicista de 37 años, desembarcó un buen día en via Fondazza (Bolonia). Dos años después, <strong>no conocía a nadie</strong>, con ningún vecino intercambiaba nada más allá del «hola» de rigor, informa <strong>Irene Hdez. Velasco</strong>.</p>
<p>Al principio, a Federico no le importó esa falta de relación con la gente. Pero todo cambió cuando, hace tres años, tuvo un hijo. «<strong>Jugaba sólo, y eso me partía el corazón</strong>».</p>
<p>Entonces, Federico tomó una decisión: en septiembre de 2014 creó <strong>un grupo cerrado en Facebook para que los residentes en via Fondazza contactaran entre sí</strong>. Y se dedicó a meter en los buzones folletos invitando a los vecinos a sumarse a lo que bautizó Social Street, para subrayar que se trataba de socializar entre vecinos no del barrio, sino de la misma calle.</p>
<p>«Al principio, mucha gente tiraba a la basura los folletos. Pero yo los volvía a meter en los buzones».</p>
<p>Al cabo de unas semanas tenía <strong>un grupo de 50 vecinos</strong>. «El motivo inicial era sólo conocer a mis vecinos. <strong>No era política, economía alternativa o trueque. Era pura vecindad</strong>». Y la vecindad desembocó en <strong>solidaridad</strong>.</p>
<p>Sin ir más lejos, el pasado domingo, un joven puso un mensaje en Social Street contando que se le había inundado el baño: al poco tiempo había <strong>cuatro vecinos en su casa para ayudarle</strong>. O la chica que vive en un tercero sin ascensor y que el otro día <strong>se rompió un pie</strong>: pidió que alguien le subiera la compra a casa y 10 vecinos se ofrecieron.</p>
<p>La iniciativa de Bastiani cuenta hoy con <strong>25.000 inscritos</strong>, de los que un millar vive en la via Fondazza.</p>
<p>Tras sus pasos, otras <em>Social Streets</em> surgen por Italia.</p>
<p>«Antes me sentía en casa sólo cuando estaba en mi casa. Ahora cuando estoy en mi calle, cuando me saludan mis vecinos, cuando me invitan a su casa. Se trata de <strong>recuperar la relación de siempre con los vecinos</strong>, algo que hemos olvidado».</p>
<p>Su hijo ya no juega solo&#8230;</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>París dice &#8216;Ouishare&#8217;</strong></span></p>
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<p>En mayo de 2012, un puñado de innovadores e idealistas se dio cita en París en el primer <strong>OuiShare Fest</strong>.</p>
<p>Desde entonces, la carpa del Cabaret Sauvage se ha convertido en el epicentro del crowfunding, del coworking, de la <strong>producción en código abierto, de los bancos de tiempo, de los coches compartidos</strong>, del food sharing, del intercambio de casa entre particulares y de todo lo que se ha dado en llamar la <strong>economía colaborativa</strong>.</p>
<p>OuiShare nació a partir del blog de Antoning Léonard, que renegó de sus estudios en la Escuela de Managment de Lyon para intertar dar respuesta a la pregunta del millón: «<strong>¿Cuál es el propósito de la economía?</strong>».</p>
<p>Como tantos otros jóvenes de su quinta, Leonard pertenece a la generación OuiShare, «para quienes <strong>compartir un coche, un espacio de trabajo o una idea </strong>se ha convertido en algo habitual».</p>
<p>OuiShare ha fraguado también en la mayor plataforma de economía colaborativa, repartida por más de 50 países, con cita obligada en ese festival anual que volverá el 20 de mayo al parque de La Villette.</p>
<p>Allí estará Bla Bla Car, el referente mundial del <strong>coche compartido</strong>, otra idea made in Paris (creada en 2009 por Frédéric Mazzella).</p>
<p>Y por supuesto, los entusiastas de <strong>La Colmena que dice sí</strong>, ese otro fenómeno que pone en <strong>contacto directo a consumidores y productores</strong> (la idea nació realmente como un mercadillo de vecinos cerca de Toulouse, aunque dio el gran salto cualitativo en París y en el año 2014 llegó a España).</p>
<p>Mucho antes de que se hablara de la sharing economy, en 1997, París fue también el semillero de los Jardins Partagés (<strong>Jardines Compartidos</strong>), precursores de la agricultura urbana, en los que el espíritu comunitario y los <strong>principios autogestionarios</strong> han sido también ingredientes esenciales.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Adelaida, &#8216;mapeando&#8217; los recursos</strong></span></p>
<p>Adelaida, <strong>la capital del sur de Australia</strong>, se propuso hace tiempo la meta de «<strong>residuos cero</strong>».</p>
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<p>Sobre la marcha, los impulsores de la iniciativa descubrieron que la solución pasa definitivamente por <strong>una ciudad más conectada y eficiente</strong>, y así nació la iniciativa Share N Save. «Se trata de una plataforma para visualizar, barrio a barrio, todas las actividades disponibles en tu ciudad para <strong>compartir, ahorrar, intercambiar, reparar y conectar con las comunidades locales</strong>», explica Matt Scales, al frente de Zero Waste.</p>
<p>«Mapear una ciudad no es sólo una manera efectiva de aprovechar los recursos, sino también un modo de crear lazos entre los ciudadanos y avanzar juntos hacia la meta de una <strong>sociedad sostenible</strong>».</p>
<p>La idea se ha replicado en muchas otras ciudades, gracias al <strong>Global #MapJam</strong> dirigido una vez al año por la organización Shareable. Su fundador, el norteamericano Neal Gorenflo, participó activamente el otoño pasado en <strong>el mapeo de Gijón</strong>, organizado en Mar de Niebla, el auténtico motor de la acción social en la ciudad asturiana.</p>
<p>Gorenflo, autor del libro radical Share or die (<strong>Comparte o muere</strong>), quedó capturado por la experiencia gijonesa y confía que otras urbes españolas puedan sumarse este año a la Red de Ciudades Colaborativas, con la meta de superar el centenar en 2015.</p>
<p>«La ciudad es el hábitat natural de la economía colaborativa», sostiene Gorenflo. «En el fondo, <strong>los núcleos urbanos están diseñados para compartir</strong> lo más posible: de las plazas a los espacios públicos, de la cultura a las ideas&#8230; Ahora, con los presupuestos cada vez más justos, es el momento de aprovechar al máximo los recursos. <strong>Cada coche compartido, por ejemplo, podría retirar de las calles hasta 12 vehículos</strong>».</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Londres, el banco de tu calle</strong></span></p>
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<p>Imaginemos una calle en la que todos estuvieran dispuestos a dar, prestar y compartir. Imaginemos que los vecinos pudieran recurrir a un <em>banco</em> de recursos y de tiempo cuando necesitaran algo que no tuvieran. Imaginemos que el intercambio de favores generara un renovado espíritu de comunidad y ayuda mutua&#8230;</p>
<p>Esa calle <em>virtual</em> existe y se llama Streetbank. Más de 60.000 vecinos de los lugares más dispares han decidido derribar las barreras y crear auténticas redes sociales con raíces en lo local. No estamos ante un banco propiamente dicho, sino ante <strong>un sistema que permite compartir e intercambiar todo lo imaginable con quienes compartan nuestro código postal.</strong> El criterio básico es la proximidad, aunque la <em>moneda</em> global de cuño es la generosidad.</p>
<p>En Chiswick, al oeste de Londres, son ya 540 miembros los que han abonado al <em>banco</em> de calle, que cubre un radio aproximado de un kilómetro. Tess Riley, 28 años, ha prestado su bicicleta, ha pedido prestadas unas sillas, ha regalado muebles, cojines y un martillo, le han dado plantas, ha regalado clases de francés e inglés, le han enseñado guitarra&#8230;</p>
<p>«La gente se apunta a Streetbank en principio para ahorrar dinero», admite Tess. «Pero <strong>el mayor descubrimiento es el sentido de comunidad que se va creando</strong>. No sólo conoces por fin a tus vecinos, sino que aprendes a confiar en ellos. El primer contacto lo haces porque compartes un código postal, pero lo importante es sin duda la relación humana que se va generando con la cadena de intercambios».</p>
<p>Tal día como hoy, dos miembros de Streetbank se dejan caer por la casa de Tess en Chiswick. John Limpus, rastrillo en mano, y Toby Richardson, subido a la escalerilla, dan fe de cómo está cambiando el vecindario gracias a la red local.</p>
<p>«Es una gran manera no sólo de conocer sino de conectar con tus vecinos», asegura Toby, que suele dejar sobre todo sus bártulos de camping y pide prestadas herramientas de bricolaje. «<strong>Me gusta vivir en un sitio en el que conozco a la gente, te acabas sintiendo orgulloso de donde vives</strong>«.</p>
<p>Esa fue precisamente la idea original de Sam Stephens, el fundador de la red, cuya visión de futuro se resume tal que así: «Compartir entre vecinos tiene que ser algo tan común como salir de compras».</p>
<p>«Creo sinceramente que la gente es generosa, aunque admito que sería aún más fácil en un entorno que fomentara la generosidad», sostiene Stephens. «En el fondo, esa es la idea de Streetbank: facilitar la generosidad entre vecinos,<strong> lograr que los barrios sean lugares más vivibles y agradables</strong>«.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Portland, la plaza de Comparte-lo</strong></span></p>
<p>Nueve de la maña en la <em>Share-It Square</em> de Portland. Los planos de la ciudad dicen que estamos en una intersección cualquiera -Novena Avenida con la calle Shewett- pero los vecinos se obstinan año tras año en reinventar el lugar como la Plaza <em>Comparte-Lo</em>. Dentro de unos minutos vamos a comprobar el porqué de tan curioso nombre.</p>
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<p>Los niños son los que más madrugan y se apropian de la calle, aprovechando que <strong>hoy no pueden pasar los coches</strong>. Los mayores llegan pertrechados con rodillos, brochas y botes de pintura, mientras la <em>madrina</em> Betty Beal prepara el desayuno comunal (<em>Tea for You</em>) e invita a todos los voluntarios a reponer fuerzas. El pintor Pat Wojciechowski saca de la carpeta el boceto del estanque de nenúfares que van a pintar entre todos sobre el duro asfalto.</p>
<p>Robin Kinnaird, que trabaja en el departamento de planeamiento urbano, se apunta también a la movida vecinal con sus hijos Liam y Naomí y nos sirve en bandeja el gran secreto, la razón por la que Portland (Oregón) tomó hace tres décadas un rumbo muy distinto al de tantas ciudades americanas: «<strong>Nos atrevimos a plantarle cara a los especuladores: limitamos el crecimiento de la ciudad para mantenerla palpitante y viva</strong>«.</p>
<p>A eso del mediodía se asomará por la plaza <em>Comparte-Lo</em> el arquitecto y permacultor Mark Lakeman, que está construyendo a la vuelta de la esquina el Palacio Solar de los Gatos. Todo huele a pintura y a celebración conforme avanza la tarde, que culminará con un círculo de gratitud y una hoguera vecinal bajo la luz de la luna.</p>
<p>A la mañana siguiente habrá que frotarse los ojos al pasar por la Plaza <em>Comparte-Lo</em>&#8230; &#8216;Cambia tu barrio, cambia el mundo&#8217; es el lema que mueve desde 1996 a esta red de activistas urbanos que obedece al nombre de City Repair. Capitaneados informalmente por el inefable Mark Lakeman, los <em>Reparadores de la Ciudad</em> están redefiniendo desde dentro la vida urbana y construyendo la utopía a la vuelta de la esquina.</p>
</p></div>
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		<title>La biblioteca de herramientas</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/la-biblioteca-de-herramientas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Dec 2014 09:46:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/WSTL.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure>Por Raúl Mannise para Ecocosas Hace ya algunas décadas atrás, nace la primer biblioteca de herramientas en Estados Unidos, hoy hay mas de 60 alrededor del mundo y es un movimiento en expansión. La Biblioteca de herramientas hoy es un sitio con múltiples propósitos por un lado se prestan herramientas para que uno pueda llevar [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/WSTL.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure><p><em>Por Raúl <a href="http://ecocosas.com/author/admin/" title="Entradas de Raul Mannise" rel="author">Mannise</a> para <a href="http://ecocosas.com/eg/la-biblioteca-de-herramientas/">Ecocosas</a></em></p>
<p>Hace ya algunas décadas atrás, nace la primer biblioteca de herramientas en Estados Unidos, hoy hay mas de 60 alrededor del mundo y es un movimiento en expansión.</p>
<p>La Biblioteca de herramientas hoy es un sitio con múltiples propósitos por un lado se prestan herramientas para que uno pueda llevar a cabo ese proyecto postergado por falta de la herramienta adecuada, por otra parte ofrecen capacitación en el uso y hasta espacio de taller para poder llevar a cabos proyectos en la propia biblioteca.</p>
<p> <!--break--><!--break--> </p>
<p>Las Bibliotecas de este tipo también cumplen un rol social, integrando distintos actores de la sociedad, permitiendo a los mayores transmitir su conocimiento y facilitan el decrecimiento tan necesario para lograr la sostenibilidad.</p>
<p>Si pensamos en lo costosas de algunas herramientas o lo que debemos de pagar por no tener una escalera alta por ejemplo para un trabajo puntual, pues la biblioteca ofrece soluciones.</p>
<p>Este tipo de Bibliotecas se mantienen por donaciones de herramientas y trabajo voluntario, hay gente que dona tiempo o se dedica a reparar herramientas etcétera de esa forma se construye entre todos la biblioteca.</p>
<p>Un ejemplo sin duda alguna a continuar y replicar en todo lugar, a que esperas para fundar una Biblioteca de herramientas.</p>
<p><strong>¿Cómo poner en marcha una biblioteca de herramientas?</strong></p>
<p>La mayoría funcionan más o menos de la misma manera: aceptan donaciones de herramientas de la comunidad y luego las prestan por un periodo de tiempo determinado.</p>
<p>Uno de los centros abiertos,&nbsp;<a href="http://wstoollibrary.org/">The West Seattle Tool Library</a>, ha creado &nbsp;un <a href="http://groups.google.com/group/toollibrary?lnk=srg">grupo de Google</a> abierto para poner en común los aprendizajes, compartir recursos e ideas para que el modelo se siga replicando en muchas más comunidades e incluso poner a disposición de todas las personas interesadas un <strong><a href="http://sharestarter.org/tools/">kit</a></strong> de cómo poner en marcha una biblioteca de herramientas desde el principio.</p>
<p>Ver un <a href="http://localtools.org/find/">mapa de los lugares donde existen Bibliotecas de Herramientas</a></p>
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		<title>Alquilar juguetes, un negocio para enfrentar la recesión en Portugal</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/alquilar-juguetes-un-negocio-para-enfrentar-la-recesion-en-portugal/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Dec 2014 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="480" height="303" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/juguete.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/juguete.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/juguete.jpg-300x189.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>A Ana Catia y a su hermana se les ocurrió hace poco más de un año una idea muy original: alquilar juguetes en vez de venderlos. En mayo pasado, la iniciativa la convirtieron en una empresa que tiene como bandera el consumo responsable y el valor de compartir. “Alugar para brincar” (Alquilar para jugar) es [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="480" height="303" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/juguete.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/juguete.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/juguete.jpg-300x189.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure><p>A Ana Catia y a su hermana se les ocurrió hace poco más de un año una idea muy original: alquilar juguetes en vez de venderlos. En mayo pasado, la iniciativa la convirtieron en una empresa que tiene como bandera el consumo responsable y el valor de compartir.</p>
<p><a href="http://www.alugarparabrincar.com">“Alugar para brincar” </a>(Alquilar para jugar) es el nombre de este negocio. Ofrecen juguetes para niños de hasta 6 años y la tarifa por mes es el equivalente al 20% del valor del producto escogido en el mercado.</p>
<p> <!--break--><!--break--> </p>
<p>Entre las opciones destaca una cocina de juguete, que cuesta 25 euros al mes; un caballo de madera, 19 euros; un tobogán de plástico, 20; un columpio con toda la estructura, 16, y una cama elástica por la que la empresa pide 18 euros cada 30 días.</p>
<p>La idea inicial era alquilar solo por mes, pero al final se han tenido que adaptar y la flexibilidad es una de las señas de identidad de la empresa. “Ahora ofrecemos juguetes para un fin de semana o para medio año”, afirmó a EFE Ana Catia.</p>
<p>En este corto período de funcionamiento diferencia entre dos tipos de clientes: los que responden a una situación de crisis económica, y alquilan para ahorrar dinero, y los que pueden comprar el juguete, pero entienden esta alternativa como una enseñanza a sus hijos y una forma de consumo responsable.</p>
<p>“Es habitual que cuando a un niño se le compra un juguete, este se canse de él al cabo de poco tiempo, y con esta iniciativa se consigue evitar ese tipo de situaciones”, argumentó.</p>
<p>En un Portugal que acaba de regresar al crecimiento económico después de tres años en recesión, la crisis todavía se nota en el bolsillo del ciudadano medio. Iniciativas como esta pretenden convertirse en una alternativa para las familias que no pueden o no quieren comprar constantemente juguetes para sus hijos.</p>
<p>La idea inicial era alquilar exclusivamente por internet, pero rápidamente se dieron cuenta de que “los clientes no acababan de entender la idea o pedían aclarar algunas dudas”, por lo que decidieron ofrecer también la posibilidad de contactar por teléfono o incluso concertar una cita personal.</p>
<p>Al contrario de lo que se podría esperar, la empresa no ha notado un aumento de la demanda coincidiendo con estas fechas navideñas –en Portugal solo se celebra Papá Noel y los regalos se entregan pasada la medianoche del 24 de diciembre–, un hecho que Ana Catia considera normal.</p>
<p>“Es raro regalar algo que en realidad es alquilado”, razonó la creadora del negocio, que ha visto muchas posibilidades de crecer con el alquiler de artículos para fiestas, eventos, salas de espera o consultas médicas.</p>
<p>También han firmado acuerdos con hoteles para los huéspedes que viajan con niños y no quieren que sus hijos se queden sin jugar durante todo el fin de semana.</p>
<p>El transporte de la mercancía es gratuito, aunque de momento el carácter familiar de la compañía limita su radio de actuación al norte de Portugal, ya que la empresa tiene su sede en Oporto. Son las dueñas o sus maridos quienes llevan el artículo personalmente a las casas de los clientes, en su coche particular.</p>
<p>Sus impulsores garantizan que los juguetes siempre son limpiados a fondo y desinfectados antes de mandarlos a una nueva casa para que los disfruten otros niños.</p>
<p>El catálogo está en su página web y en su cuenta de Facebook e incluye algunos productos no disponibles en el mercado luso, por lo que únicamente se distribuyen de forma “exclusiva” a través de esta empresa.</p>
<p>En caso de que se rompa completamente un producto alquilado, el cliente paga el 80% de su valor en el mercado, aunque la dueña afirma que, por el momento, nunca se han encontrado con esta situación.</p>
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		<item>
		<title>«El capitalismo va a perder fuerza por el bajo coste de la tecnología»</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/el-capitalismo-va-perder-fuerza-por-el-bajo-coste-de-la-tecnologia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Oct 2014 09:02:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/Neal_Gorenflo.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure>«España es uno de los líderes en economía colaborativa; tendría que venderse mejor porque merece la pena» Cansado de su vida como ejecutivo, el californiano Neal Gorenflo dio un giro radical a su vida hace diez años. Decidió romper con todo lo anterior y se embarcó en un proyecto de economía colaborativa o compartida denominado [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/Neal_Gorenflo.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure><p><em><strong>«España es uno de los líderes en economía colaborativa; tendría que venderse mejor porque merece la pena»</strong> </em></p>
<p>Cansado de su vida como ejecutivo, el californiano Neal Gorenflo dio un giro radical a su vida hace diez años. Decidió romper con todo lo anterior y se embarcó en un proyecto de economía colaborativa o compartida denominado «<a href="http://www.shareable.net">Shareable</a>» que está orientado a promover el intercambio y las relaciones humanas así como a contribuir al bien común, explica él. Dentro de su intensa actividad emprendedora, ayuda a la creación de empresas y proyectos de colaboración, ha sido consultor para Stanford University, The Institute for the Future y Lowe´s Home Improvement, y asesor de innovación para el gobierno de San Francisco. En la actualidad colabora con la Red de Economía Solidaria de EE UU y el gobierno de Seúl. Gorenflo inauguró ayer los Encuentros de la Juventud de Cabueñes con una conferencia sobre «Nuevas prácticas sociales y políticas públicas».</p>
<p> <!--break--><!--break--> </p>
<p><strong>-¿Cuál es el punto diferenciador de la economía colaborativa dentro del capitalismo?</strong></p>
<p>-Depende mucho de la definición que tomamos de la economía del compartir. Nosotros la definimos como un modelo para democratizar la economía en el que las personas toman control, gestionan sus propios recursos y los utilizan para crear riqueza. También gestionan las compañías pero siempre de una forma democrática y compartiendo los frutos y los resultados de ese compartir. Esto se puede hacer con ánimo de lucro, sin ánimo de lucro o incluso, el gobierno también podría hacerlo. Donde realmente está la importancia es en el impacto, sin ambigüedad, que esta economía tiene en la ciudadanía, que de ahí salga un lucro o no es irrelevante.</p>
<p><strong>-¿Hacia dónde va la riqueza generada?</strong></p>
<p>-Estaría bien volver a la definición de riqueza de antes del capitalismo, que significaba salud y bienestar, esto es, que puedes no tener un euro y ser muy rico. Sin embargo, sí que es verdad que hay algunas compañías con ánimo de lucro como las instaladas en Sillicon Valley que muestran la cara oscura de la explotación y sacan lucro instando a un cambio en el entorno laboral, a veces con ventajas para el trabajador y, a veces, con inconvenientes. En ese caso la riqueza generada no sería positiva.</p>
<p><strong>-¿Qué ventajas reporta la economía «del compartir»?</strong></p>
<p>-En cualquier rincón de nuestras ciudades hay proyectos y compañías que ya utilizan sus propias plataformas y luego capturan y aprovechan del valor que se creó. Además, hay que tener en cuenta que como la tecnología es tan barata ya no hay necesidad de un capital exorbitante. El capitalismo, por tanto, va a perder muchísima fuerza. Cuando todo se abarata ya no tiene sentido. Pero también hay muchas empresas que están ahí no solo para ganar dinero sino para distribuir propiedades, tomar decisiones, donde a través de un crowdfunding, creas un piloto y con una muy buena idea haces dinero.</p>
<p><strong>-¿En qué lugar queda la ética en este tipo de negocios?</strong></p>
<p>-Los valores y la ética claro que cuentan, y mucho porque lo que atrae a las personas son las comunidades y las plataformas que llevan unos valores detrás y que tú compartes. Es por eso por lo que tú te agarras a ello, a diferencia de las empresas que conocíamos hasta ahora donde el objetivo es hacer dinero a toda costa para crecer y crecer.</p>
<p><strong>-¿Son propicios los tiempos de crisis para incorporar esta nueva filosofía empresarial?</strong></p>
<p>-No toda en su conjunto nos va a sacar de la crisis pero sí que hay muchas buenas ideas que se pueden implantar y que nos ayudan a superarla o, incluso, a reducir gastos. Los espacios de compartir trabajo (coworking), las cooperativas o el sistema de compartir coche, son un ejemplo de ello. Además de reducir el impacto ambiental, se comparten herramientas.</p>
<p><strong>-¿Cabe incorporar la economía colaborativa a España?</strong></p>
<p>-No es que sea viable es que ya hay un montón de ejemplos. España es uno de los líderes en la economía del compartir pero tendría que venderse mejor. Es uno de los países donde se está demostrando que vale la pena. Ha y un montón de cooperativas, los Fablab de Barcelona son también un ejemplo de ello que está muy extendido o los crowdfunding de fuente abierta.</p>
<p><strong>-¿Implica algún tipo de problema legal?</strong></p>
<p>-En algunos ámbitos sí, dependiendo del activo que se comparta. En un coche no debe haber problemas pero en otros recursos de más valor económico como una casa o una propiedad sí que podrías comenzar a tener un problema legal.</p>
<p><strong>-¿Qué le llevó a romper con su vida anterior para dedicarse a la economía colaborativa?</strong></p>
<p>-Nació de una idea un poco loca de crear un movimiento a favor del compartir pero he comprobado que funciona y es posible. Es una experiencia que me ha enriquecido mucho; soy feliz y me siento completamente realizado. Antes aunque no lo veía como muy obvio, bajo esa superficie de que todo va bien, lo que realmente tenía era miedo porque no tenía ninguna seguridad y dependía para todo de mi jefe. Tampoco tenía amigos con lo que contar porque en EE UU tú tienes tus amigos para divertirte y ya está pero no son amigos de verdad. Cuando necesitas algo tienes que ir al mercado a comprar esa ayuda pero eso no creaba relaciones sólidas de amigos. Sin embargo ahora como el valor central es que tú estás ahí para ayudar a los otros y los otros están ahí para ayudarte a ti, se crean unas relaciones personales mucho más sólidas porque te ofrecen lo que tiene significado en tu vida.</p>
<p><strong>Foto:</strong> <span class="epigrafe">NEAL GORENFLO | Cofundador de Shareable y gurú de la economía colaborativa</span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<item>
		<title>Ecosistema colaborativo: ¿el pasado y el futuro de la economía?</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/ecosistema-colaborativo-el-pasado-y-el-futuro-de-la-economia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Apr 2014 08:07:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/coche-compartido.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure>Últimamente, se están acumulando indicios de que el llamado consumo colaborativo está pasando de la fase de simpática anécdota a la de alternativa creíble (e incluso a la de amenaza latente, según para qué intereses). La patronal del autobús (Fenebús) ha planteado en los tribunales que las redes de coche compartido (en concreto BlaBlaCar) pueden [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/coche-compartido.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure><p>Últimamente, se están acumulando indicios de que el llamado consumo colaborativo está pasando de la fase de simpática anécdota a la de alternativa creíble (e incluso a la de amenaza latente, según para qué intereses).</p>
<p>La patronal del autobús (<a href="http://fenebus.es/">Fenebús</a>) ha planteado en los tribunales que las redes de coche compartido (en concreto <a href="http://www.blablacar.es/">BlaBlaCar</a>) pueden suponer <a href="http://www.expansion.com/2014/03/12/juridico/1394649409.html">competencia desleal</a> (aquí se puede leer el punto de vista de otra empresa del sector del coche compartido, <a href="http://www.ambientum.com/boletino/noticias/L31-Debate-publico-sobre-la-legalidad-de-compartir-coche-a-traves-de-plataformas-webs.asp?utm_campaign=20140331-boletin&amp;utm_medium=email&amp;utm_source=acumbamail">Amovens</a>, sobre este asunto). <a href="https://www.airbnb.es/">Airbnb</a>, una red para compartir alojamiento entre particulares, vale tanto como la cadena hotelera Hilton, mientras que una <a href="https://www.uber.com/">empresa</a> que permite localizar coches con conductor se acerca al valor (de mercado) de la firma de coches de alquiler Hertz.</p>
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<p>Estas tres nuevas empresas no tienen autobuses, ni coches, ni hoteles. El “hardware” lo ponen los particulares. En este caso utilizan el <a href="http://economia.elpais.com/economia/2014/03/28/actualidad/1396013441_799183.html">enorme e infrautilizado parque de vehículos</a> privados, alojamientos y carnets de conducir. Esto se puede extender a muchas más cosas: habilidades personales de todo tipo, herramientas, electrodomésticos. Imagínense la reducción de huella ecológica que eso supone.</p>
<p>Una persona puede “fabricar” o necesitar cualquier cosa y, gracias a la tecnología de internet, dar salida a sus productos o bien obtener respuesta a sus necesidades con gran facilidad. Es un paso más a partir de los anuncios por palabras entre particulares de toda la vida.</p>
<p><strong>Hágalo Usted Mismo: el nuevo ecosistema HUM</strong></p>
<p>En paralelo y en estrecha relación con el consumo colaborativo, se extiende cual incendio en la pradera el modelo Hágalo Usted Mismo. Cocinar es un ejemplo. Los precocinados cada vez están peor vistos. A la gente le encanta volver a hacer su propia comida a partir de ingredientes crudos, incluso <a href="http://www.pepekitchen.com/articulo/como-hacer-pan-en-casa-receta-paso-a-paso/">su propio pan</a>. Lo de la cocina parece banal, pero pero tiene tanto mérito que cada vez más gente se empeña en tener su propia comida, incluso cultivándola ellos mismos, su propia energía, su propio medio de transporte desconectado de los surtidores de las gasolineras, ¡incluso su propio <a href="http://www.rtve.es/television/20131009/documentos-tv-monedas-cambio/760907.shtml">dinero</a>!</p>
<p>Uniendo el modelo colaborativo y el modelo HUM, tenemos el germen de una nueva economía “horizontal”, basada en redes densas de intercambio entre personas que asumen simultáneamente el papel de productores y consumidores. Ahora mismo el ecosistema horizontal es pequeño comparado con el modelo vigente, “vertical”, basado en redes jerarquizadas de producción y consumo. Pero también era pequeño y simpático el sector de las energías renovables hace años, y ya ven lo que pasó.</p>
<p><strong>¿La nueva economía sostenible?</strong></p>
<p>Estas redes de colaboración, compartición y autosuficiencia, que existen desde tiempos inmemoriales, están cobrando un impulso nunca visto, hasta el punto que se está viendo ya la necesidad de ponerles límites legales (véanse los ejemplos anteriores o las trabas al <a href="http://www.eldiario.es/canariasahora/energia/Cabildo_de_Tenerife-REF-Regimen_Economico_y_Fiscal-renovables-autoconsumo-autogeneracion-solar-fotovoltaica_0_242526614.html">autoconsumo eléctrico</a>).</p>
<p>El revival de estas viejas-nuevas formas de economía se debe a internet por un lado, que permite redes sociales instantáneas de cualquier tamaño, y a otro factor no tan agradable: la penuria creciente. Un reciente <a href="http://www.europapress.es/nacional/noticia-rsc-ayuntamiento-barcelona-endesa-acuerdan-no-cortar-suministro-casos-pobreza-20140327143149.html">convenio Endesa &#8211; Ayuntamiento de Barcelona</a> nos recuerda que es necesario un plan general para acabar con la pobreza energética, así como de otras subsistencias básicas, como el agua, que tiene cientos de miles de <a href="http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/02/17/actualidad/1392670324_651915.html">cortes de suministro</a> al año. Pero también, como reconoce este <a href="http://www.slideshare.net/acanyi/ces2788-2013-0000traaces?ref=http://www.consumocolaborativo.com/?p=5466&amp;preview=true">dictamen</a> del Consejo Económico y Social Europeo sobre consumo colaborativo, existe una cultura cada vez más extendida de sostenibilidad, entendida como respuesta a un mundo con una pauta de producción y consumo disparada, en un planeta agobiado por amenazas climáticas y otros horrores asociados. Como nos recuerda <a href="http://ipcc-wg2.gov/AR5/images/uploads/IPCC_WG2AR5_SPM_Approved.pdf">el último informe del IPCC</a>, la cosa está que arde.</p>
<p><em>Información de <a href="http://www.vidasostenible.org/">Señales de Sostenibilidad</a>, Boletín Informativo de Fundación Vida Sostenible • núm. 71 − 3 de abril de 2014</em></p>
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		<item>
		<title>Primer día mundial de la economía colaborativa</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/reas-madrid-noticias-primer-dia-mundial-de-la-economia-colaborativa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Jan 2014 08:46:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="480" height="423" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/peg-econom-25C3-25ADa-sin-fondo_1-alargado-460x260.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/peg-econom-25C3-25ADa-sin-fondo_1-alargado-460x260.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/peg-econom-25C3-25ADa-sin-fondo_1-alargado-460x260.jpg-300x264.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>Economistas sin Fronteras (EsF) celebró en la Universidad de Comillas el primer International Collaboration Day, con la presentación del dossier que la organización ha dedicado a la economía en colaboración, tras organizar con el Media Lab-Prado #OtraEconomíaEstáenMarcha , donde se habló de #OtrasFinanzas, #OtraFiscalidad y #OtrosModelosDeDesarrollo. Unas 50 personas asistieron al acto de celebración en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="480" height="423" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/peg-econom-25C3-25ADa-sin-fondo_1-alargado-460x260.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/peg-econom-25C3-25ADa-sin-fondo_1-alargado-460x260.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/peg-econom-25C3-25ADa-sin-fondo_1-alargado-460x260.jpg-300x264.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure><p><a href="http://www.ecosfron.org">Economistas sin Fronteras (EsF)</a> celebró en la Universidad de Comillas el primer International Collaboration Day, con la presentación del <a href="http://www.economiasolidaria.org/documentos/dossier_economia_en_colaboracion_n_12_de_esf"><strong>dossier</strong></a> que la organización ha dedicado a la economía en colaboración, tras organizar con el Media Lab-Prado <a href="http://www.ecosfron.org/otra-economia-esta-en-marcha/#.Utv2P7SDPIU">#OtraEconomíaEstáenMarcha</a> , donde se habló de #OtrasFinanzas, #OtraFiscalidad y #OtrosModelosDeDesarrollo.</p>
<p>Unas 50 personas asistieron al acto de celebración en Madrid de este <strong>primer día mundial de la economía colaborativa</strong>, en el que intervinieron Carmen Valor, profesora de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (ICADE); Luis Tamayo, sociólogo experto en análisis de tendencias y profesor del Instituto Europeo de Diseño (IED) y de EAE Business School, y Lucía Fernández, coordinadora del área de Economía Social y Solidaria de EsF.</p>
<p> <!--break--><!--break--> </p>
<p>La encargada de presentar el&nbsp;dossier&nbsp;fue Carmen Valor, coordinadora del número. Explicó que la economía en colaboración es un <strong>nuevo modelo de intercambio</strong> económico que se basa en <strong>tres principios: </strong>interacción entre productor y consumidor; conexión entre pares, gracias a las tecnologías digitales, y colaboración.</p>
<p>El modelo afecta a la producción (<strong>crowdsourcing,</strong> plataformas de innovación colectiva,&nbsp;open software, contenidos generados por usuarios y&nbsp;<strong>coworking</strong>); a la financiación (iniciativas de crowdfunding) y al consumo.</p>
<p>Esta es una economía centrada en las personas, cercana, pero <strong>no exenta de problem</strong><strong>as, </strong>como son las dificultades de definición; el acceso y la superación de barreras culturales; la gestión y el gobierno; la desinstitucionalización económica o la posible caída del empleo asociada a la bajada de producción. Tales dificultades no invalidan el modelo, puntualizó Valor, sino que son retos que deben superarse mientras se avanza.</p>
<p>Lucía Fernández aseguró que este modelo encaja a la perfección en una organización como la suya, que busca una economía más justa, con otras formas de sostenibilidad humana y medio ambienta. Para EsF, la colaboración es básica, y se articula, principalmente, en la <strong>participación en redes, el diálogo y la cooperación con las instituciones.</strong>Fernandez aprovechó para presentar dos iniciativas de economía colaborativa a las que la organización está presentado especial atención: la Cooperativa Integral de Madrid y Alrededores (CIMA) y el mercado social.</p>
<p>Luis Tamayo se encargó de presentar <strong>OuiShare,</strong> cuya historia es la de la economía colaborativa. Se trata de una <strong>red internacional para empoderar </strong>a ciudadanos, administraciones públicas, instituciones y compañías para construir una <strong>sociedad basada en la colaboración</strong>, la apertura y el compartir. El movimiento, que se inició en 2011, ha visto como internet amplía la escala de colaboración, convirtiéndola en global. «Pensamos que el <strong>modelo del presente-futuro es el de la comunidad</strong>, <strong>frente al de la organización, </strong>que es del pasado-presente», aseguró Tamayo.</p>
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<p>El dossier de EsF está dedicado a una forma de actuación todavía marginal en la economía, pero de importancia creciente, con luces y sombras. La economía en colaboración merece la atención de quienes aspiran a un modelo de economía diferente, <strong>más justa, más sostenible, más equitativa y más humana</strong>. Han participado, entre otros, Juliet Schor, del Boston College; Albert Cañigueral, de OuiShare.net, y Julio Gisbert, de vivirsinempleo.org.</p>
<p><strong>Encuentros previos</strong></p>
<p>Previamente, los días&nbsp;15 y 16 de noviembre hubo en el Media Lab-Prado&nbsp;el encuentro internacional <strong>#OtraEconomíaEstáenMarcha , donde se habló de &nbsp;#OtrasFinanzas, #OtraFiscalidad y #OtrosModelosDeDesarrollo</strong></p>
<p>En el encuentro se resaltó que la sociedad civil toma la palabra para explicar propuestas que encaran la actual crisis social, política y ambiental. Alternativas que se desarrollan en distintas partes del planeta y que se adaptan a cualquier contexto. Respuestas reales a las políticas que no respetan los derechos humanos de todas las personas.</p>
<p>En las dos jornadas se dió a conocer el trabajo que desde distintos lugares se están poniendo en práctica para romper los dogmas que las teorías y prácticas económicas ortodoxas ponen de manifiesto en nuestra sociedad.</p>
<p>Según los organizadores, es relevante, por un lado, combatir la idea, tan arraigada en muchas personas, de que no hay otras formas de «hacer economía», así como visibilizar algunas de las experiencias que están surgiendo desde abajo y que demuestran que sí es posible otro modelo económico, que ya existe una economía real que está rompiendo los clichés impuestos por el pensamiento único mediante la puesta en práctica de otros valores, como la participación y la colaboración entre las personas, la sostenibilidad medioambiental, el ecofeminismo, el cooperativismo, el decrecimiento…, en definitiva, nuevas formas de entender la economía, pero también la vida en sociedad.</p>
<p>En este frente han destacado hasta ahora las colaboradiones con Economistas sin Fronteras de econoNuestra,&nbsp; FUHEM Ecosocial,&nbsp;Plataforma 2015 y más, y&nbsp; Medialab-Prado (Estación de Trabajo de Economías del Procomún).</p>
</p></div>
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]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Pon valores a la cesta de la compra</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/xes-catalunya-noticias-pon-valores-la-cesta-de-la-compra/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Dec 2013 10:42:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.economiasolidaria.org/noticias/pon-valores-a-la-cesta-de-la-compra/</guid>

					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/thumb.large_.PamaPam_petita.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure>El nuevo mapa virtual y colaborativo Pam a Pam, que impulsa SETEM Catalunya, se centra en la ciudad de Barcelona y muestra los puntos de consumo responsable, de economía solidaria y de proximidad para transformar el mundo a partir de la cesta de la compra. ¡Ya sabes donde comprar tus regalos! El nuevo mapa virtual [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/thumb.large_.PamaPam_petita.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure><p>El nuevo mapa virtual y colaborativo Pam a Pam, que impulsa <span class="caps">SETEM</span> Catalunya, se centra en la ciudad de Barcelona y muestra los puntos de consumo responsable, de economía solidaria y de proximidad para transformar el mundo a partir de la cesta de la compra. ¡Ya sabes donde comprar tus regalos!</p>
<p>El nuevo <a href="http://www.pamapam.org">mapa virtual y colaborativo Pam a Pam,</a> que impulsa <span class="caps">SETEM</span> Catalunya, se centra en la ciudad de Barcelona y muestra los puntos de consumo responsable, de economía solidaria y de proximidad para transformar el mundo a partir de la cesta de la compra. Actualmente cuenta con los ámbitos de banca, ropa y alimentación y arranca en plena campaña de Navidad, la época consumista por excelencia.</p>
<p> <!--break--><!--break--> </p>
<p>El mapa colaborativo es la esencia de <a href="http://www.pamapam.org">Pam a Pam</a> y está abierto a la participación. La web permite buscar las iniciativas de consumo responsable de diferentes maneras ya sea por territorio, distrito, o bien por sectores: banca, ropa o alimentación.</p>
<p>El proyecto, impulsado por una red de personas voluntarias, busca tiendas y comercios barceloneses responsables, y da difusión a través de la web. El mapa parte de la base OpenStreetMap (<span class="caps">OSM</span> ), un proyecto colaborativo para crear mapas libres y editables. El objetivo es potenciar un modelo de consumo y producción que priorice las personas y el entorno, y que escape de la lógica capitalista del máximo beneficio económico.</p>
<p><iframe loading="lazy" src="//www.youtube.com/embed/Qc76uDolDSg?feature=player_embedded" frameborder="0" height="360" width="640"></iframe></p>
<p>Además, la sensibilización hacia la ciudadanía es la clave para la transformación social porque sólo sumando nuevos consumidores responsables se alcanzará el objetivo, por eso el mapa promueve el cambio de hábitos y facilita ser coherente entre lo que se piensa y el propio consumo . Además, el proyecto tiene un claro arraigo territorial y el barrio es el primer anclaje para llegar finalmente a todos los barceloneses.</p>
<p><span class="caps">SETEM</span> es una asociación que denuncia las causas de la injusticia global y construye alternativas para una economía solidaria.</p>
<p><strong>Convocatoria</strong></p>
<p><strong>Acto de Navidad para prensa y activistas implicados</strong></p>
<p>CORRE-TIENDAS: Ruta de Consumo Responsable para Ciutat Vella <br /> ¿Cuándo? Sábado 21 de diciembre a las 11h <br /> ¿Dónde? Ronda Sant Pau,49. Botiga Ceres Natural ( punto de inicio de la ruta)<br /> ¿Qué? Realizaremos una ruta por cuatro tiendas de consumo responsable ( alimentación ecológica , Comercio Justo y diseño made in <span class="caps">BCN</span> ) y una banca ética en Ciutat Vella.<br /> Para más información <a href="http://www.pamapam.org">www.pamapam.org</a> y <a href="http://www.setem.cat">www.setem.cat</a></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Acceder antes que poseer</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/acceder-antes-que-poseer-0/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Oct 2013 13:45:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="480" height="283" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/1381753903_217752_1381759515_noticia_normal.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/1381753903_217752_1381759515_noticia_normal.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/1381753903_217752_1381759515_noticia_normal.jpg-300x177.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>El día que Natalie Foster (San Francisco, 1979) dio a luz a su bebé, no tenía como volver a casa. Era octubre de 2012 y se estaban jugando las finales de beísbol en Estados Unidos. “No había ni un solo taxi en la calle y no podía salir del hospital”, recuerda desde su casa en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="480" height="283" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/1381753903_217752_1381759515_noticia_normal.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/1381753903_217752_1381759515_noticia_normal.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/1381753903_217752_1381759515_noticia_normal.jpg-300x177.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure><p>El día que Natalie Foster (San Francisco, 1979) dio a luz a su bebé, no tenía como volver a casa. Era octubre de 2012 y se estaban jugando las finales de beísbol en Estados Unidos. “No había ni un solo taxi en la calle y no podía salir del hospital”, recuerda desde su casa en California. A Natalie no le quedó más remedio que recurrir al <em>ridesharing</em> o movilidad compartida, un sistema que permite a los conductores particulares acercar a transeúntes a sus lugares de destino dentro de las ciudades.</p>
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<p>Foster es la directora de <a href="http://www.peers.org/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Peers</em></a> (pares/iguales), la nueva plataforma con sede en San Francisco que intenta promover y proveer las herramientas necesarias para que la gente alrededor del mundo conozca lo que se ha denominado como <em>Sharing Economy</em> (Economía del compartir). “Nuestra intención es que la gente sepa de qué se trata todo esto y defender el derecho al Consumo Colaborativo”, dice Foster que, en su trayectoria profesional, destaca el haber trabajado en el equipo de Barack Obama y posteriormente haber sido la creadora de <a href="http://www.rebuildthedream.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Rebuild the dream</em></a> (reconstruir el sueño), plataforma que fomenta el cambio económico, a través de la participación ciudadana.</p>
<p>A diferencia de <a href="http://ouishare.net/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Oui Share</em></a> que reúne a empresarios, funcionarios públicos y líderes, en una especie de <em>Think tank</em> (tanque de ideas) para crear y desarrollar proyectos, <em>Peers</em> está más orientada al consumidor final. “Somos diferentes piezas del mismo rompecabezas, trabajando juntos para ayudar a impulsar esta nueva economía hacia adelante”, afirma.</p>
<p>El concepto de Consumo Colaborativo se hizo eco en el 2010 cuando la autora inglesa <a href="http://www.rachelbotsman.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Rachel Botsman,</a> publicara <em>What it´s mine it´s yours: the rise of collaborative consumption</em> (lo que es mío es tuyo: el auge del consumo colaborativo). La idea de Botsman se centraba en un punto en concreto. El futuro de la sociedad ya no estaría en la propiedad de las cosas, sino en el acceso a las mismas. ¿Para qué poseer algo si se puede compartir? Rachel utilizaba decenas de ejemplos en los que la propiedad de los bienes, en muchos casos, quedaba obsoleta. Lo que se necesitaría ahora es sólo acceder a los mismos. El libro dio pie para que en el 2011, la revista <a href="http://www.time.com/time/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Time</em></a> considerara la idea de Botsman entre las 10 que cambiarían el mundo. “La moneda de la nueva economía colaborativa es la confianza”, ha asegurado la autora inglesa refiriéndose a la importancia de ese factor al momento de intercambiar bienes y servicios entre particulares. “La reputación se convertirá en el activo más importante de la gente”</p>
<p>El último estudio de impacto económico de <a href="https://www.airbnb.es/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Airbnb</em></a> hecho en Francia (primer país del mundo en utilizar viviendas vacacionales compartidas) ha recogido que en la ciudad de París su actividad ha generado aproximadamente 240 millones de dólares (185 millones de euros). El 46% de los practicantes de este tipo de hospedaje manifestó hacerlo porque necesita los ingresos para sus gastos esenciales de vida, tales como el alquiler y el pago de las hipotecas.</p>
<p>Pero no todos ven esto con los mismos ojos. El vacío legal que existe entre este nuevo concepto de negocio y los tradicionales, ha generado ciertos desencuentros. En España el presidente de la patronal madrileña de hostelería arremetió hace poco contra <em>Airbnb</em> y la calificó de “ilegal”, pidiendo que se legalizara y regularizara su situación.</p>
<p>“En muchos caso todo es alegal, no ilegal, porque no hay legislación al respecto”, dice Albert Cañigueral de <em>Oui Share</em> España y autor del blog <a href="http://www.consumocolaborativo.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Consumo Colaborativo</a>. “Lo que se está haciendo es comenzar a ver el potencial, los beneficios ecológicos, sociales y económicos. Ni siquiera nosotros mismos, que estamos dentro, sabemos las implicaciones reales de todo esto, por tanto, hay que estudiarlo bien. El consumo colaborativo, como dijo Javi Creus (catalán, creador de la consultora <a href="http://ideasforchange.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Ideas for Change</em></a>), también necesita de sus leyes, pero antes de regularlo, hay que entenderlo”.</p>
<p>Lo cierto es que incluso las grandes transnacionales se han dado cuenta del potencial que tiene el mercado del Consumo Colaborativo. Google acaba de invertir 258 millones de dólares en <a href="http://www.uber.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Uber</em></a>, empresa que ofrece sus servicios de transporte dentro de las ciudades con sus “coches negros”, algo así como una especie de taxi de lujo. <a href="http://www.joinuptaxi.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Join Up Taxi</em></a>, una aplicación que permite ubicar y compartir taxi dentro de España, ha conseguido una financiación de 200.000 euros. <a href="http://www.blablacar.es" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Bla Bla Car</em></a><em>, <a href="http://www.amovens.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Amovens</a></em> y <a href="http://www.carpooling.es" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em><em>Carpooling</em></em></a> son otros viejos conocidos de la movilidad compartida a larga distancia. A ellos se han añadido <a href="http://www.respiromadrid.es" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Respiro</em></a> y <a href="http://www.bluemove.es" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Bluemove</em></a>, plataformas de alquiler de coches por horas para movilizarse dentro de las ciudades. En ambos casos, desde 2 euros por hora, el usuario puede acceder a su flota de vehículos. <a href="http://www.socialcar.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Socialcar</em></a><em>,</em> en cambio, apuesta por el alquiler e intercambio de coches entre particulares.</p>
<p>“Mientras esta generación y las siguientes se vuelquen a las ciudades tiene que haber maneras distintas de moverse”, dice Foster que hace poco celebró que la Comisión de Utilidades Públicas de California aprobara la primera regulación sobre sistemas de movilidad compartida, creando un precedente en la legislación de transporte colaborativo en Estados Unidos. “No podemos agregar más autos a la ciudad. Hay una nueva generación que no puede hacer frente a la compra de un coche, o simplemente no quiere tener uno”. Por eso, según ella, es que hay tantas nuevas propuestas en el transporte. “Esto se va a expandir y la gente va usar cada vez más taxis, buses, y coches compartidos. Es lo que yo llamo <em>Transportation diet</em> (dieta del transporte) y va a expandir el mercado. Eso es excitante”, continúa Foster.</p>
<p>“Los fabricantes de coches están entendiendo que ya no tienen que vender vehículos, sino el servicio, la marca. Ya no venden autos sino servicios de movilidad”, añade Cañigueral.</p>
<p>Pero el transporte y la vivienda no son los únicos. A España acaba de llegar <a href="http://www.leetchi.com/es" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Leetchi</em></a>, una plataforma de origen francesa, que ayuda a recaudar dinero a amigos o conocidos para hacer de todo, desde fiestas, despedidas de solteros o hacer un regalo entre todos: es el comúnmente llamado bote. <a href="http://www.truequebook.es" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Truequebook</em></a> permite a los padres de familia intercambiar artículos escolares. <a href="http://www.salanavegar.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Salanavegar</em></a> se ha definido a sí misma como el <em>Airbnb</em> de los barcos, uniéndose a <a href="http://www.boatbureau.es" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Boatbureau</em></a> y <em><a href="http://www.boatius.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Boatius</a></em>. <a href="http://www.uolala.com/es" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Uolala</em></a> una plataforma de origen Barcelonesa que pone en contacto a gente con el fin de organizar eventos sociales ya sea de ocio o trabajo, y acaba de abrir páginas en Inglaterra, Alemania y Francia. <a href="http://www.etece.es" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Etece</em></a> permite intercambiar mano de obra, ya sean oficios domésticos o profesionales, y acaba de invertir 450.000 euros para continuar con su expansión. <a href="http://www.mobeo.es" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Mobeo</em></a> es una ingeniosa plataforma de alquiler de bicicletas plegables y eléctricas que pretende darle un valor añadido, buscando socios en bares, restaurantes, tiendas de ropa u hostales donde es posible recoger y dejar bicicletas. “La idea es buscar algo más que un simple paseo en bicicleta y por eso, dentro de poco, incluiremos un picnic incluido al momento de alquilar las bicis”, dice Álvaro Ventura, venezolano de 36 años y uno de los fundadores de la plataforma. <a href="http://www.knok.com/es" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Knok</em></a> es una comunidad <em>online</em> de intercambio de casas que ha invertido 500.000 euros y ya cuenta con más de 20 mil usuarios en todo el mundo, “una especie de <em>Couchsurfing</em> para familias y adultos”, ha dicho Juanjo Rodríguez, su fundador. <a href="http://www.mingles.es" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Mingles</em>&nbsp;</a> —que en inglés significa sociabilizar y juega con <em>mi inglés</em> en español— es un proyecto que pretende poner en contacto a alumnos y profesores de idiomas, para clases de conversación en bares a través de una aplicación móvil.</p>
<p>Ni siquiera las transacciones financieras quedan fuera. Los creadores de <em>PayPal</em> y <em>Skype</em> fundaron <a href="http://www.transferwise.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Transferwise</em></a> en 2011<em>,</em> plataforma que permite hacer transferencias internacionales que requieren cambio de divisas entre particulares o empresas, evitando las costosas comisiones bancarias. <a href="http://www.mangopay.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Mangopay</em></a> es una solución de pagos para plataformas de Consumo Colaborativo y nació de la necesidad y el aumento de este tipo de plataformas. El préstamo entre particulares o banca P2P se viene practicando varios años en España, siendo <em><a href="http://www.comunitae.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Comunitae</a></em> la más conocida. A esta se ha añadido, <a href="http://www.puddle.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Puddle</em></a> intento de banca entre amigos, que tiene su origen en las llamadas <em>bankomunales</em> de los indígenas de Guatemala y Venezuela. Aquí los ahorros obtenidos entre los grupos de amigos se comparten y cada miembro puede pedir préstamos por un monto 10 veces mayor al aportado, con un interés de 6% al año.</p>
<p>Se estima que en España hay alrededor de 5 millones de perros y <a href="http://www.gudog.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Gudog</em></a> se ha convertido en una buena alternativa a las residencias caninas. Aquí es posible dejar a los animales al cuidado de gente en casas particulares, en ambientes más familiares y sin jaulas, como si fuera una especie de <em>Airbnb</em> para canes. <a href="http://www.parclick.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Parclick</em></a> intenta solucionar el problema del parking en grandes ciudades como Madrid y Barcelona. <em><a href="http://www.perecentil.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Percentil</a></em> <em>y <a href="http://www.panacoderas.es" target="_blank" rel="noopener noreferrer">PanaCoderas</a></em> permite comprar y vender ropa de segunda mano para niños pequeños. <em><a href="http://www.chicfy.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Chicfy</a></em> hace lo mismo con ropa de mujer. <a href="http://www.lanzanos.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Lánzanos</em></a> es una plataforma de crowdfunding, que acaba de cerrar una inversión de 250.000 euros, y permite sacar adelante proyectos de cualquier tipo a través de las donaciones <em>online</em>. Su hermana <a href="http://www.seedquick.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Seedquick</em></a>, de la mismos fundadores, está por ver la luz: “La diferencia es que <em>Seedquick</em> no busca donantes, sino inversores”, dice Marta Pizarro, portavoz de la plataforma. “La idea es que cada persona que aporte dinero se convierta en accionista del proyecto”. La gallega <a href="http://www.doafund.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Doafund</em></a> recauda donaciones exclusivamente para familias que están a punto de perder sus casas por problemas hipotecarios. <a href="http://www.simboliza.org" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Simboliza</em></a> es una plataforma que organiza ceremonias y rituales civiles y laicos, desde bautizos, bodas, hasta funerales. <a href="http://www.madrid.impacthub.net" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Hub</em></a> es un espacio de Coworking que tiene más de 5 mil miembros y 31 espacios alrededor del mundo, entre ellos Madrid.</p>
<p>El concepto de <em>Smart city</em>, o Ciudad Inteligente está muy arraigado en muchos de estos emprendedores, en su mayoría gente joven, que está apostando por este nuevo tipo de economía. Una ciudad sería inteligente cuando la inversión en capital humano y social, así como la infraestructura del transporte tradicional y la comunicación moderna estimula el desarrollo de una economía sostenible y una alta calidad de vida. “Cómo comemos, el tipo de energía que utilizamos, cómo nos movemos dentro de la ciudad. Lo inteligente se define por lo sostenible”, dice la española-argentina residente en Munich, Florencia Serrot. Su proyecto <a href="http://www.smartvolta.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Volta</em></a> está gestándose y pretende ser una guía de las ciudades más importantes del mundo. “Nuestra idea es tener, dentro de poco, una aplicación en el móvil que sirva como referencia, ya no sólo con los monumentos tradicionales, sino también, con aquellos lugares que estimulen y ayuden a que nuestro futuro sea más sostenible”, puntualiza Serrot.</p>
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		<title>ECO-NOMÍA Consumo colaborativo</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/eco-nomia-consumo-colaborativo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 03 Mar 2013 17:58:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="480" height="431" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/consumo-2520colaboprativo-2520varios3.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/consumo-2520colaboprativo-2520varios3.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/consumo-2520colaboprativo-2520varios3.jpg-300x269.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>Del intercambio de casas al coche compartido, del “crowdfunding” al “coworking”, de los préstamos entre particulares (P2P) a los “solucionadotes” a domicilio. El universo del consumo colaborativo se expande día a día y en España ha tomado velocidad de crucero en 2012, a pesar de la crisis (o gracias a ella). Carlos Fresneda escribió este [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="480" height="431" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/consumo-2520colaboprativo-2520varios3.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/consumo-2520colaboprativo-2520varios3.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/consumo-2520colaboprativo-2520varios3.jpg-300x269.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure><p><strong>Del intercambio de casas al coche compartido, del “crowdfunding” al “coworking”, de los préstamos entre particulares (P2P) a los “solucionadotes” a domicilio. El universo del consumo colaborativo se expande día a día y en España ha tomado velocidad de crucero en 2012, a pesar de la crisis (o gracias a ella). Carlos Fresneda escribió este artículo para&nbsp;<em>El Mundo</em>. Lo reproducimos con su permiso, habida cuenta de su interés.</strong></p>
<p>Así lo certifica Albert Cañigueral, creador de&nbsp;<a href="http://www.consumocolaborativo.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>www.consumocolaborativo.com</em></a>&nbsp;y conector en Barcelona de Ouishare, la red global creada hace exactamente un año en Francia y que se ha convertido en el referente mundial de esta tendencia imparable: la alternativa más real a la economía del “comprar por comprar”.</p>
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<p>«La tendencia ha madurado en España y el paisaje ha cambiado radicalmente en un año», asegura Cañigueral. «La crisis ha obligado a la gente a buscar alternativas, no sólo para ahorrar, sino para hacer dinero al mismo tiempo. A esto se une la explosión de las redes sociales, ahí es donde todos comprobamos todos los días el poder de compartir. Cuanto más das, más recibes».</p>
<p><strong>EN SÓLO UN AÑO</strong></p>
<p><span>En apenas un año, el creador de Consumo Colaborativo ha rastreado en España más de 150 “startups” asociadas con eso que también suele llamarse la “economía compartida”. El propio Albert, ingeniero multimedia, reconoce que las innovaciones tecnológicas y la sed de respuestas le han hecho experimentar con dinero propio en muchas de ellas.<br /></span></p>
<p>«Se ha producido tal avalancha que aún es difícil distinguir la paja del heno», reconoce. «Aún nos faltan herramientas para poder cuantificar el dinero que mueve el consumo colaborativo en España. Pero lo más significativo en 2012 es que ha habido inversiones importantes, tanto a nivel de multinacionales como en iniciativas impulsadas por nuestros emprendedores».</p>
<p><span>Desde el otro lado de los Pirineos, el fundador de Ouishare, Antonin Léonard, atribuye el despegue fulminante del consumo colaborativo en nuestro país a dos factores: el auge de las redes sociales y el acicate de la crisis. «España tuvo el movimiento de los &#8216;indignados&#8217;, que en Francia no fue tan fuerte», admite Antonin. «Ouishare es también un movimiento social, pero no nos indignamos (al menos en público), sino que proponemos. Vamos reuniendo cada vez más personas que se dan cuenta de la oportunidad que representa el consumo colaborativo. Más allá de la colaboración que permite Internet, podemos inventar otro tipo de sociedad».<br /></span><span><br /><span><strong>REINICIANDO EL SISTEMA</strong></span><br /></span></p>
<p><span>«Cada vez hay más personas que se dan cuenta de la oportunidad que representa el consumo colaborativo. Podemos inventar otro tipo de sociedad». En Madrid, el conector de Ouishare es Luis Tamayo, analista de tendencias sociales y consumo, que asegura que estamos a las puertas de un giro profundo que va más allá de lo estrictamente económico: «Igual que nos enseñaron y nos alentaron a ser hiperconsumistas, a usar y tirar, nos tendrán que enseñar a compartir bienes. Estamos empezando a activar esta parte del ser humano que estaba aplastada por el exceso como valor, perdida en nuestro subconsciente».<br /></span></p>
<p><span>«Compartir es algo tan natural como poseer», asegura Tamayo. «Lo que ocurre es que venimos de una hipertrofia de la propiedad privada, un exceso del individualismo donde el yo es insaciable y se confunde el ser con el tener. Confundimos consumo con identidad y nos olvidamos de que consumir es sólo eso, usar algo». «La situación actual de producción y consumo es totalmente insostenible», concluye Tamayo. «Por eso el sistema hizo crack, y ahora estamos equilibrando la balanza. La economía colaborativa es un recurso para reiniciar el sistema, sanearlo, equilibrarlo o en definitiva hacerlo sostenible. Es una cuestión de supervivencia».<br /></span></p>
<p><span>¿Está nuestra sociedad preparada para compartir o estamos aún muy arraigados a lo que nos queda? A la pregunta del millón responden por separado Luis Tamayo y Albert Cañigueral. «Hace falta un cambio de mentalidad colectiva y cultural importante, y eso difícilmente se puede hacer sin que las grandes instituciones públicas y privadas apuesten por la economía colaborativa como un modelo complementario» (Tamayo). «Se está produciendo una cambio de valores, de la propiedad al uso, y al mismo tiempo la gente se está dando cuenta de que todo son beneficios con el modelo colaborativo: eliminas intermediarios, creas comunidad, ahorras dinero, haces dinero &#8216;extra&#8217;&#8230;». (Cañigueral).<br /></span><span><br /><span><strong>NUEVA MONEDA: LA CONFIANZA</strong></span><br /></span></p>
<p><span>En el nuevo modelo, la confianza será la nueva moneda de cuño, tal y como advertían Rachel Botsman y Roo Rogers en el libro que abrió la espita, “Lo que es mío es tuyo”. Albert Cañigueral reconoce que mucha gente desconfía de entrada cuando les hablas de cosas como «alquiler tu coche a un extraño» o «prestar tu dinero a un desconocido».<br /></span><span>«Pero una vez compruebas por ti mismo que todo eso y mucho más no sólo es posible sino que es muy útil y deseable, van cayendo las barreras», certifica el creador de Consumo Colaborativo.»La mejor demostración es que quien prueba repite». Y ahí tenemos bien fresco el boom de 2012.<br /></span></p>
<p><span>«Igual que nos enseñaron y nos alentaron a ser hiperconsumistas, a usar y tirar, nos tendrán que enseñar a compartir bienes».<br /></span><span>Pese a los nubarrones que pesan sobre la industria del turismo, Airbnb ha llegado este año al millón de noches reservadas en España, con 22.000 casas prestas a ser «compartidas». En menos de dos años, Knok.com, con sede en Barcelona, ha llegado a los 14.000 usuarios del intercambio de casas en 145 países.<br /></span><span><br /><span><strong>MOVILIDAD COMPARTIDA</strong></span><br /></span></p>
<p><span>La movilidad compartida se ha disparado también en pocos meses. SocialCar abrió brecha con el alquiler de coches entre particulares y llega ya a los 7.000 conductores y 1.500 vehículos. Con Carpooling.es se han realizado 250.000 viajes compartidos en dos años, mientas que Amovens.com cuenta con 50.000 vehículos registrados. A otro nivel, Blablacar ha llegado a los 70.000 usuarios en España y a los dos millones en Europa (y eso por no hablar la reciente adquisición de Zipcar por Avis).<br /></span></p>
<p><span>En el ya concurrido campo del crowdfunding, Verkami ha financiado colectivamente más de 700 proyectos en dos años. Lánzanos.com ha rebasado el millón de euros recaudados, con 100.000 usuarios registrados. En un año de actividad, Goteo ha recaudado 450.000 euros, con una media de 40 euros por cofinanciador y con 120 proyectos en marcha (además de haberse convertido en referencia mundial del «crowdfunding for crowdbenefits»).<br /></span><span><br /><span><strong>LOS SOLUCIONADORES</strong></span><br /></span></p>
<p><span>España va a la cabeza mundial de espacios de “coworking” (espacios de trabajo compartido) per cápita, aunque Albert Cañigueral reconoce que puede haber una “burbuja” en este campo, y previene contra la tendencia a confundir lo que realmente es una comunidad de “coworkers” con un simple “business center” o un “despacho de boutique”.<br /></span></p>
<p><span>Los mercadillos de intercambio en las redes se están disparando, de Nolotiro.org a Segundamanita.com, especializado en ropa y accesorios de niños. Bookcrossing está popularizando el trueque de libros, y HuertosCompartidos ofrece la posibilidad de compartir espacios de cultivo en las ciudades y en los pueblos.</span></p>
<p><strong><span>Carlos Fresneda,</span></strong><span>&nbsp;<em>Londres. Publicado en</em>&nbsp;El Mundo</span></p>
<p><span><br /></span><span><strong><span>OTRA ECO-NOMÍA<br /></span><span>NUEVOS BANCOS Y COCINAR PARA OTROS</span></strong></span><span><br /></span></p>
<p><span>Con cierto retraso con respecto al Reino Unido, donde Zopa se ha convertido en una alternativa reconocida a la banca, se están abriendo paso en España los préstamos entre particulares (P2P). Comunitae, con 1,5 millones de euros en transacciones y una rentabilidad neta media superior al 10%, es la iniciativa pionera por nuestras tierras. Cañigueral vaticina que en 2013 no sólo aumentará esta tendencia sino que se abrirá otra veta innnovadora: el préstamo directo de particulares a pequeñas y medianas empresas.<br /></span></p>
<p><span>En 2012, Etece.es rompió también aguas en el campo de los “solucionadotes”, siguiendo el modelo de &#8216;”askrabbit” que tanto éxito ha tenido en Estados Unidos: tareas al mejor postor, desde colgar cuadros a montar muebles de Ikea (la más solicitada con diferencia). Busuu.com (la comunidad para aprender idiomas), Arttroop (el makerplace de arte) o FON.es (compartir el wifi legalmente) son otras tres iniciativas novedosas.<br /></span></p>
<p><span>Aunque si hay un campo prometedor en España es precisamente el del turismo. «Imagina la de cocineros y cocineras excepcionales que hay en nuestro país y que podrían invitar a miles de turistas a degustar auténticos platos caseros en sus casas», sugiere Albert. La comida está servida, por gentileza de eatwith.com, mealisready.net, mealmeats.com y otros sabrosos experimentos del consumo colaborativo ya en marcha. ¡Que aproveche!</span></p>
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		<title>Aplicación para móviles de consumo colaborativo</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/aplicacion-para-moviles-de-consumo-colaborativo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Jan 2013 14:16:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/leandme.png.png" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure>El equipo de «Lend Me» ha enviado esta propuesta para fomentar el consumo colaborativo que compartimos en el portal web: ¿Qué es “Lend Me!”? Lend Me! es una aplicación móvil para iPhone basada en la filosofía del consumo colaborativo y pensada para implementarlo y potenciarlo. Permite generar una red de contactos con una base de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/leandme.png.png" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure><p><strong><em>El equipo de «Lend Me» ha enviado esta propuesta para fomentar el consumo colaborativo que compartimos en el portal web:</em><br /></strong></p>
<p><strong>¿Qué es “Lend Me!”?</strong></p>
<p>Lend Me! es una aplicación móvil para iPhone basada en la filosofía del consumo colaborativo y pensada para implementarlo y potenciarlo. Permite generar una red de contactos con una base de datos de todos los objetos que éstos ponen a disposición de la comunidad. Del mismo modo tú creas tu perfil con todo lo que quieres y puedes dejar, con foto, localización y descripción.</p>
<p> <!--break--><!--break--> </p>
<p>Dispone de un buscador que encuentra lo que necesitas dentro de tu red y permite hacer demandas específicas de objetos, concretando las fechas en las que lo necesitarás.</p>
<p>Lend Me! también te localiza en un mapa donde están todos aquellos objetos que estás buscando y te dice a qué distancia los tienes. De esta manera puedes escoger a quien hacer la demanda en función de dónde está ubicado el objeto.</p>
<p>Lend Me! también dispone de un servicio de mensajería que permite la comunicación entre usuarios para concretar cómo y cuándo se recogerá el objeto, o cualquier cosa que se crea conveniente.</p>
<p>Además, dispone de un registro que recoge todos los objetos que has dejado, cuando y a quien, y de todos los objetos que has pedido y los que te han dejado, quien lo ha hecho y cuando.</p>
<p><strong>¿Por qué usar “Lend Me!”?</strong></p>
<p>No compres cosas que utilizarás pocas veces, no acumules objetos a losque no darás ningún servicio. Deja a alguien que lo necesite puntualmente lo que no usas todos los días. Pide a alguien aquellas cosas que necesitas en contadas ocasiones.</p>
<p>¿Eres una empresa, asociación o entidad y necesitas algo de forma puntual? ¿Por qué hacer un gasto comprándolo o alquilándolo? Seguramente hay otras empresas, entidades o particulares que te pueden dejar aquello que necesitas de forma puntual. De esta manera se empiezan a tejer dinámicas de intercooperación que pueden desencadenar en colaboraciones futuras.</p>
<p>Son muchísimas las cosas que en las que pensamos cuando ideamos Lend Me!: desde una máquina de cortar el césped hasta un vestido para ir a una boda, material deportivo, tecnología, bricolaje, etc. Lend Me! es útil para una gran variedad de personas, empresas, asociaciones, agrupaciones, etc.</p>
<p><strong>1. Favorecer el consumo colaborativo</strong></p>
<p>Lend Me! es una herramienta pensada y desarrollada para favorecer el consumo colaborativo. En un momento de crisis como el actual y de cuestionamiento del sistema consumista, hay que repensar cómo nos relacionamos con el sistema económico y como satisfacemos nuestras necesidades. El consumo colaborativo permite satisfacer necesidades puntuales a partir del intercambio recíproco de bienes sin motivación económica.</p>
<p><strong>2. Refuerzo de los lazos comunitarios</strong></p>
<p>Ya en 1924 el sociólogo y etnólogo francés Marcel Mauss, en su famoso «Essai sur le don», anunció que el intercambio recíproco de bienes entre personas y comunidades constituye y refuerza los vínculos y las relaciones entre ellos. Los lazos comunitarios se construyen a través de la solidaridad y reciprocidad. En un mundo dominado por el intercambio económico (bienes &#8211; dinero) las personas se han reducido a vendedores y consumidores. Lend Me! es una herramienta que permite reconstruir estos vínculos a partir de recuperar un intercambio solidario y recíproco entre personas eliminando la mediación del interés económico.</p>
<p><strong>3. Favorecer el Km0 sabiendo qué objetos tienes más cerca</strong></p>
<p>El km0 está cobrando una importancia capital en un momento de grave degradación climática debido a la combustión excesiva de combustibles fósiles. Lend Me! geolocaliza aquellos objetos que necesitas para saber cuáles son los que tienes más cerca, esto permite escoger a quien haces la demanda siguiendo criterios de eficiencia y proximidad. Esto también permite generar vínculos comunitarios con aquellas personas que tienes más cerca y tejer una red local.</p>
<p><strong>4. Repensar la propiedad privada y el consumismo</strong></p>
<p>¿Crecimiento infinito en un mundo finito? La degradación ambiental y el empeoramiento de la calidad de vida de partes cada vez mayores de la sociedad nos demuestran que el crecimiento ilimitado no es posible.</p>
<p>Lend Me!, nos ayuda a repensar y redefinir aspectos como la propiedad y la posesión de los bienes de consumo. No todas las cosas que tienes tienen un uso diario, por tanto, compártelas con otra gente que las necesita puntualmente y pide aquellas que no tengas y necesites, ¡no hay que comprarlo todo!</p>
<p><strong>5. Te ayuda a recordar donde están las cosas que has dejado ya a quien las has dejado</strong></p>
<p>¿Cuántas veces has dejado cosas y ya no sabes dónde están o no recuerdas quién las tiene? Esto nos ha pasado a todos, pero ahora Lend Me! te permite hacer un seguimiento de las cosas que dejas, a quién y cuándo, independientemente de que la persona a quien se las dejas sea<br />usuaria de la aplicación.</p>
<p><strong>¿Quién puede usar “Lend Me!”?</strong></p>
<p>La aplicación Lend Me! está pensada básicamente para el uso entre particulares. Ahora bien, su potencialidad va más allá del uso individual, y es del todo indicada para el intercambio entre empresas, cooperativas, asociaciones sociales, deportivas, culturales, entidades, ONGs, grupos de amigos, grupos de música, asociaciones , sindicatos, patronales y una larga lista de etcéteras.</p>
<p>No hay límite a los objetos que dejas o pides: material deportivo, herramientas, tecnología, ropa, música, libros, vehículos, instrumentos,… Todo lo que quieras dejar y todo lo que puedas necesitar estará en Lend Me!.</p>
<p><strong><br /></strong></p>
<p><strong>Más información en:</strong></p>
<ul>
<li>@lendmeeapp<br /> 
<li><a href="http://lendmeapp.wordpress.com/" title="http://lendmeapp.wordpress.com/">http://lendmeapp.wordpress.com/</a><br /> 
<li><a href="mailto:lendmeapp@gmail.com">lendmeapp@gmail.com</a> </ul>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>El &#8216;boom&#8217; del consumo colaborativo</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/el-boom-del-consumo-colaborativo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Jan 2013 23:11:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="480" height="389" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/miembros_Ouishare.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/miembros_Ouishare.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/miembros_Ouishare.jpg-300x243.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>&#8216;La tendencia ha madurado en España y el paisaje ha cambiado en un año&#8217;Lo más significativo en 2012 es que ha habido inversiones importantes&#8216;Hace falta un cambio de mentalidad colectiva y cultural importante&#8217; [Carlos Fresneda &#124; Londres] Del intercambio de casas al coche compartido, del &#8216;crowdfunding&#8217; al &#8216;coworking&#8217;, de los préstamos entre particulares (P2P) a [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="480" height="389" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/miembros_Ouishare.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/miembros_Ouishare.jpg.jpg 480w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2021/03/miembros_Ouishare.jpg-300x243.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure><div class="subtitulo"><em><strong>&#8216;La tendencia ha madurado en España y el paisaje ha cambiado en un año&#8217;</strong></em><br /><em><strong>Lo más significativo en 2012 es que ha habido inversiones importantes</strong></em><br /><em><strong>&#8216;Hace falta un cambio de mentalidad colectiva y cultural importante&#8217;</strong></em> </p>
<p>[<a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/11/economia/1357918514.html"><em>Carlos Fresneda</em> | <span class="localizacion">Londres</span></a>] Del intercambio de casas al coche compartido, del &#8216;crowdfunding&#8217; al &#8216;coworking&#8217;, de los préstamos entre particulares (P2P) a los &#8216;solucionadores&#8217; a domicilio. El universo del consumo colaborativo se expande día a día y en España ha tomado velocidad de crucero en 2012, a pesar de la crisis (o gracias a ella).</p>
<p>Así lo certifica Albert Cañigueral, creador de <a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/11/economia/www.consumocolaborativo.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer">www.consumocolaborativo.com</a> y conector en Barcelona de <a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/11/economia/www.ouishare.net/es/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Ouishare</a>, la red global creada hace exactamente un año en Francia y que se ha convertido en el referente mundial de esta tendencia imparable: la alternativa más real a la economía del &#8216;comprar por comprar&#8217;.</p>
<p> <!--break--><!--break--> </p>
<div class="sumario derecha">
<div class="foto" style="width: 215px;"></div>
<div class="modulo">
<p>Albert Cañigueral</p>
</p></div>
</p></div>
<p>«La tendencia ha madurado en España y el paisaje ha cambiado radicalmente en un año», asegura Cañigueral. «La crisis ha obligado a la gente a buscar alternativas, no sólo para ahorrar, sino para hacer dinero al mismo tiempo. A esto se une la explosión de las redes sociales, ahí es donde todos comprobamos todos los días el poder de compartir. <strong>Cuanto más das, más recibes</strong>«.</p>
<p>En apenas un año, el creador de Consumo Colaborativo ha rastreado en España más de 150 &#8216;startups&#8217; asociadas con eso que también suele llamarse la &#8216;economía compartida&#8217;. El propio Albert, ingeniero multimedia, reconoce que las innovaciones tecnológicas y la sed de respuestas le han hecho experimentar con dinero propio en muchas de ellas.</p>
<p>«Se ha producido tal avalancha que aún es difícil distinguir la paja del heno», reconoce. «Aún nos faltan herramientas para poder cuantificar el dinero que mueve el consumo colaborativo en España. Pero lo más significativo en 2012 es que ha habido inversiones importantes, tanto a nivel de multinacionales como en iniciativas impulsadas por nuestros emprendedores».</p>
<p>Desde el otro lado de los Pirineos, <strong>el fundador de Ouishare, Antonin Léonard,</strong> atribuye el despegue fulminante del consumo colaborativo en nuestro país a dos factores: el auge de las redes sociales y el acicate de la crisis.</p>
<p>«España tuvo el movimiento de los &#8216;indignados&#8217;, que en Francia no fue tan fuerte», admite Antonin. «Ouishare es también un movimiento social, pero no nos indignamos (al menos en público), sino que proponemos. Vamos reuniendo cada vez más personas que se dan cuenta de la oportunidad que representa el consumo colaborativo. Más allá de la colaboración que permite Internet, podemos inventar otro tipo de sociedad».</p>
<h3>&#8216;Reiniciar el sistema&#8217;</h3>
<div class="sumario derecha">
<div class="modulo cita">
<blockquote><p><em><strong>«Cada vez más personas que se dan cuenta de la oportunidad que representa el consumo colaborativo. Podemos inventar otro tipo de sociedad»</strong></em></p></blockquote></div>
</p></div>
<p>En Madrid, el conector de Ouishare es Luis Tamayo, analista de tendencias sociales y consumo, que asegura que <strong>estamos a las puertas de un giro profundo que va más allá de lo estrictamente económico</strong>: «Igual que nos enseñaron y nos alentaron a ser hiperconsumistas, a usar y tirar, nos tendrán que enseñar a compartir bienes. Estamos empezando a activar esta parte del ser humano que estaba aplastada por el exceso como valor, perdida en nuestro subconsciente».</p>
<p>«Compartir es algo tan natural como poseer», asegura Tamayo. «Lo que ocurre es que venimos de una hipertrofia de la propiedad privada, un exceso del individualismo donde el yo es insaciable y se confunde el ser con el tener. Confundimos consumo con identidad y nos olvidamos de que consumir es sólo eso, usar algo».</p>
<p>«La situación actual de producción y consumo es totalmente insostenible», concluye Tamayo. «Por eso el sistema hizo crack, y ahora <strong>estamos equilibrando la balanza</strong>. La economía colaborativa es un recurso para reiniciar el sistema, sanearlo, equilibrarlo o en definitiva hacerlo sostenible. Es una cuestión de supervivencia».</p>
<p>¿Está nuestra sociedad preparada para compartir o estamos aún muy arraigados a lo que nos queda? A la pregunta del millón responden por separado Luis Tamayo y Albert Cañigueral.</p>
<div class="sumario derecha">
<div class="foto" style="width: 215px;"></div>
<div class="modulo">
<p>Luis Tamayo | Foto: <a href="http://www.kikecarbajal.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Kike Carbajal</a></p>
</p></div>
</p></div>
<p>«Hace falta un <strong>cambio de mentalidad colectiva y cultural</strong> importante, y eso difícilmente se puede hacer sin que las grandes instituciones públicas y privadas apuesten por la economía colaborativa como un modelo complementario» (Tamayo).</p>
<p>«Se está produciendo una cambio de valores, de la propiedad al uso, y al mismo tiempo la gente se está dando cuenta de que <strong>todo son beneficios</strong> con el modelo colaborativo: eliminas intermediarios, creas comunidad, ahorras dinero, haces dinero &#8216;extra&#8217;&#8230;». (Cañigueral).</p>
<h3>Nueva moneda: la confianza</h3>
<p>En el nuevo modelo, la confianza será la nueva moneda de cuño, tal y como advertían <a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/01/economia/1333237287.html">Rachel Botsman</a> y Roo Rogers en el libro que abrió la espita, &#8216;Lo que es mío es tuyo&#8217;. Albert Cañigueral reconoce que mucha gente desconfía de entrada cuando les hablas de cosas como «alquiler tu coche a un extraño» o «prestar tu dinero a un desconocido».</p>
<p>«Pero una vez compruebas por ti mismo que todo eso y mucho más no sólo es posible sino que es muy útil y deseable, van cayendo las barreras», certifica el creador de Consumo Colaborativo.<strong>«La mejor demostración es que quien prueba repite»</strong>. Y ahí tenemos bien fresco el &#8216;boom&#8217; de 2012.</p>
<div class="sumario derecha">
<div class="modulo cita">
<blockquote><p><em><strong>«Igual que nos enseñaron y nos alentaron a ser hiperconsumistas, a usar y tirar, nos tendrán que enseñar a compartir bienes»</strong></em></p></blockquote></div>
</p></div>
<p>Pese a los nubarrones que pesan sobre la industria del turismo, <a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/11/economia/www.arbnb.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Airbnb</a> ha llegado este año al millón de noches reservadas en España, con 22.000 casas prestas a ser «compartidas». En menos de dos años, <a href="http://www.knok.com/es/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Knok.com</a>, con sede en Barcelona, ha llegado a los 14.000 usuarios del intercambio de casas en 145 países.</p>
<p>La movilidad compartida se ha disparado también en pocos meses. <a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/11/economia/www.socialcar.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer">SocialCar</a> abrió brecha con el alquiler de coches entre particulares y llega ya a los 7.000 conductores y 1.500 vehículos. Con <a href="http://www.carpooling.es" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Carpooling.es</a> se han realizado 250.000 viajes compartidos en dos años, mientas que <a href="http://www.amovens.com/es" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Amovens.com</a> cuenta con 50.000 vehículos registrados. A otro nivel, <a href="http://www.blablacar.es/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Blablacar</a> ha llegado a los 70.000 usuarios en España y a los dos millones en Europa (y eso por no hablar la reciente adquisición de <a href="http://www.zipcar.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Zipcar</a> por Avis).</p>
<p>En el ya concurrido campo del crowdfunding, <a href="http://www.verkami.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Verkami</a> ha financiado colectivamente más de 700 proyectos en dos años. Lánzanos.com ha rebasado el millón de euros recaudados, con 100.000 usuarios registrados. En un año de actividad, <a href="http://goteo.org/?lang=es" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Goteo</a> ha recaudado 450.000 euros, con una media de 40 euros por cofinanciador y con 120 proyectos en marcha (además de haberse convertido en referencia mundial del «crowdfunding for crowdbenefits»).</p>
<h3>De la banca a los &#8216;solucionadores&#8217;</h3>
<p>España va a la cabeza mundial de espacios de &#8216;coworking&#8217; (espacios de trabajo compartido) per capita, aunque Albert Cañigueral reconoce que puede haber una &#8216;burbuja&#8217; en este campo, y previene contra la tendencia a confundir lo que realmente es una comunidad de &#8216;coworkers&#8217; con un simple &#8216;business center&#8217; o un &#8216;despacho de boutique&#8217;.</p>
<p>Los mercadillos de intercambio en las redes se están disparando, de <a href="http://nolotiro.org/es" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Nolotiro.org</a> a <a href="http://segundamanita.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Segundamanita.com</a>, especializado en ropa y accesorios de niños. <a href="http://www.bookcrossing-spain.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Bookcrossing</a> está popularizando el trueque de libros, y <a href="http://huertoscompartidos.es/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">HuertosCompartidos</a> ofrece la posibilidad de compartir espacios de cultivo en las ciudades y en los pueblos.</p>
<p>Con cierto retraso con respecto al Reino Unido, donde <a href="http://uk.zopa.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Zopa</a> se ha convertido en una alternativa reconocida a la banca, se están abriendo paso en España los préstamos entre particulares (P2P). <a href="http://www.comunitae.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Comunitae</a>, con 1,5 millones de euros en transacciones y una rentabilidad neta media superior al 10%, es la iniciativa pionera por nuestras tierras. Cañigueral vaticina que en 2013 no sólo aumentará esta tendencia sino que se abrirá otra veta innnovadora: <strong>el préstamo directo de particulares a pequeñas y medianas empresas</strong>.</p>
<p>En 2012, <a href="http://etece.es/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Etece.es</a> rompió también aguas en el campo de los &#8216;solucionadores&#8217;, siguiendo el modelo de &#8216;taskrabbit&#8217; que tanto éxito ha tenido en Estados Unidos: tareas al mejor postor, desde colgar cuadros a montar muebles de Ikea (la más solicitada con diferencia). <a href="http://www.busuu.com/es" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Busuu.com</a> (la comunidad para aprender idiomas), <a href="http://arttroop.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Arttroop</a> (el makerplace de arte) o <a href="http://www.fon.com/es" target="_blank" rel="noopener noreferrer">FON.es</a> (compartir el wifi legalmente) son otras tres iniciativas novedosas.</p>
<p>Aunque si hay un campo prometedor en España es precisamente el del turismo. «Imagina la de cocineros y cocineras excepcionales que hay en nuestro país y que podrían invitar a miles de turistas a degustar auténticos platos caseros en sus casas», sugiere Albert. La comida está servida, por gentileza de <a href="http://eatwith.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">eatwith.com</a>, <a href="http://mealisready.net/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">mealisready.net</a>, <a href="http://mealmeets.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">mealmeats.com</a> y otros sabrosos experimentos del consumo colaborativo ya en marcha. ¡Que aproveche!</p>
<p><strong>Foto inicial:</strong> Miembros españoles de Ouishare. | <a href="http://www.kikecarbajal.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Kike Carbajal</a></p>
</p></div>
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		<item>
		<title>Contra el derroche de comida: tu basura vale un huevo</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/contra-el-derroche-de-comida-tu-basura-vale-un-huevo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 Aug 2012 22:42:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
		<category><![CDATA[Experiencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/tubasuravaleunhuevo.png.png" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure>Estos días está siendo noticia el despilfarro de comida que se produce en España&#160;[1]: casi tres millones de toneladas de alimentos se desperdician anualmente, 163 kilos por habitante de alimentos perfectamente comestibles tirados a la basura, equivalentes a unos 250 euros desperdiciados por persona al año. El 30 % de la comida empaquetada se tira [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/tubasuravaleunhuevo.png.png" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure><div class="section">
<p>Estos días está siendo noticia el despilfarro de comida que se produce en España&nbsp;[<a href="http://www.ecologistasenaccion.org/article23920.html#nb2-1" title="Datos del informe de Eurostat y estudio &quot;Save Food&quot; de Cofresco&nbsp;(...)" class="spip_note" id="nh2-1" rel="footnote">1</a>]: casi tres millones de toneladas de alimentos se desperdician anualmente, 163 kilos por habitante de alimentos perfectamente comestibles tirados a la basura, equivalentes a unos 250 euros desperdiciados por persona al año. El 30 % de la comida empaquetada se tira sin haber sido abierta, principalmente frutas y hortalizas, casi la mitad procedente de los hogares (42 %).</p>
<p>Ecologistas en Acción recuerda la existencia de numerosas iniciativas ciudadanas contra este despilfarro obsceno, pensadas para un aprovechamiento óptimo de alimentos y servicios al menor coste posible.</p>
<p> <!--break--><!--break--> </p>
<p>A las prácticas, antes comunes, de hacer jabón con el aceite usado, productos de limpieza a base de vinagre y bicarbonato, remendar la ropa, arreglar los aparatos estropeados y aprovechar los restos de comida, se suman las tiendas de segunda mano, los vehículos compartidos, las redes de intercambio, los huertos urbanos, las cooperativas de trueque o los bancos de tiempo.</p>
<p>Una de las ideas más originales y con resultados espectaculares es el <a href="http://www.ecologistasenaccion.org/article17787.html" class="spip_in">programa «Tu basura vale un huevo»</a>, una iniciativa de Ecologistas en Acción desarrollada en los Huertos Sociales de San Jerónimo en Sevilla. El programa consiste en alimentar gallinas con los residuos orgánicos que los socios traen a diario de casa. Los huevos se reparten después entre los participantes y el resultado da una proporción cercana a un kilogramo de residuos orgánicos por un huevo.</p>
<p>Los beneficios de esta iniciativa son varios: una alimentación natural para unas gallinas que corretean libremente y ponen huevos sabrosos, gallinaza para abonar macetas y huertos, miles de kilos de basura orgánica que el ayuntamiento no tiene que recoger y transportar a vertederos y unas personas que ven recompensado su esfuerzo recibiendo huevos a cambio de sus residuos. Una idea estupenda.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong> <em>Programa en Sevilla ‘Tu basura vale un huevo’.</em> </strong></p>
<p><strong>Ecologistas en Acción de Sevilla. Revista El Ecologista nº 70.</strong></p>
<p>La Unión Europea ha reconocido en varias comunicaciones que una buena gestión de los residuos biodegradables proporcionaría beneficios ambientales, sociales y económicos. Se ahorrarían decenas de millones de euros y hasta 44 millones de toneladas de emisiones de CO2 equivalente. Al mismo tiempo se contribuiría a los objetivos de la UE en cuanto a energías renovables mediante el desarrollo de la digestión anaerobia. Por ejemplo, la Comisión Europea destaca que solamente en Reino Unido se tiran a la basura todos los años 19.000 millones de euros en restos de comida.</p>
<p>Sin embargo, y a pesar de reconocer sus numerosas ventajas, la UE no se decide a legislar de una vez la gestión de los biorresiduos, contribuyendo así a una mayor eficiencia en el uso de recursos. Por ahora, la Comisión Europea deja a criterio de los Estados miembros cualquier iniciativa enfocada a dedicar el presupuesto y esfuerzos necesarios para su adecuada gestión.</p>
<p>En las regiones mediterráneas en general y en Andalucía en particular, la fracción biodegradable supone prácticamente la mitad de la basura domiciliaria (un 47%). Y su gestión sana y sostenible presenta un desafío fundamental para las autoridades locales. Actualmente los biorresiduos van sobre todo al vertedero o son compostados sin separación previa. El producto así obtenido no es un compost con valor comercial ni utilizable en agricultura.</p>
<p>Pero mejor todavía que compostar o digerir los residuos biodegradables es utilizarlos como recurso, sin tratamiento previo, volviendo a recuperar el uso que tradicionalmente se le ha dado a la basura de casa, es decir para alimentar unos animales de consumo que generan alimento y excrementos con los que abonar la huerta.</p>
<p><strong>Huertos sociales</strong></p>
<p>Con esta idea nace en 2008 el programa Tu basura vale un huevo que Ecologistas en Acción desarrolla en sus instalaciones del barrio de San Jerónimo de Sevilla, el Centro de Ecología Social Pepe García Rey “Germinal”, sede de Ecologistas en Acción de Sevilla y Andalucía.</p>
<p>Este espacio, que formaba parte del antiguo vivero de la Expo’92, fue cedido después de la Expo por el ayuntamiento de Sevilla a la CEPA (Confederación Ecologista Pacifista de Andalucía, más tarde integrada en Ecologistas en Acción) como Centro de Interpretación del Río, para establecer allí la sede de Ecologistas en Acción, equipada de oficinas y aulas, y para los Huertos Sociales en Agricultura Ecológica.</p>
<p>Desde entonces, el Centro ha desarrollado diferentes iniciativas de educación ecológica y cursos de formación ambiental y los Huertos Sociales se han consolidado a lo largo de los años como la actividad de mayor continuidad y con más presencia en la vida social del barrio de San Jerónimo.</p>
<p>Se trata de 50 parcelas de unos 50 m2 cada una, cedidas preferentemente a hortelan@s jubilad@s y parad@s que han incorporado esta actividad como parte muy importante de sus vidas, y donde la relación personal y colectiva es tan importante como la cosecha de productos sanos, producidos con un gran respeto ambiental, que llevan a sus casas para su autoconsumo.</p>
<p>Ecologistas en Acción gestiona las concesiones (hay una larga lista de espera) y cuida de que los parcelistas no utilicen abonos o productos químicos, además de enseñarles a distinguir la fauna y flora beneficiosas, a hacer compost y a preparar remedios fitosanitarios naturales.</p>
<p>En este espacio comunitario de huertos sociales, hace dos años se inició la experiencia colectiva del programa Tu basura vale un huevo, con el ánimo de servir de contraste a la penosa gestión de las basuras que impera en la ciudad de Sevilla y proponer una alternativa ecológica y socialmente enriquecedora.</p>
<p>Con la ayuda de l@s voluntari@s manitas se construyó un amplio gallinero cubierto de 5&#215;5 metros, con ponederos y perchas, cuidando que se dieran las mejores condiciones para garantizar el bienestar de los animales. Alrededor se dejó un patio arbolado de 400 m2 para asueto de las gallinas, donde pueden hacer vida social, asolarse y rebuscar bichillos en la tierra. De promedio se mantienen unas 40 gallinas y entre 5 y 10 pollos y gallos, que suelen ir a parar a las ollas de las comidas de confraternización que se organizan de vez en cuando en los huertos.</p>
<p><strong>1 kg de basura orgánica, 1 huevo</strong></p>
<p>Básicamente el programa consiste en alimentar las gallinas con la basura orgánica que los socios traen a diario de casa en unos cubos que se repartieron al principio. Estos cubos se cuelgan en altura en unos ganchos para evitar destrozos de perros o gatos. A cada participante se le asigna un número para saber la cantidad de basura que aporta. Un parcelista voluntario se encarga de llevar la comida al gallinero, de recoger los huevos y de repartirlos.</p>
<p>Otro beneficio que aporta el gallinero de especial interés para los huertos es la gallinaza (excrementos) generada, que se mezcla con el compost y se incorpora a los huertos dando como resultado un excelente abono orgánico. Puntualmente se realizan tareas colectivas de limpieza y arreglos que implican a todo el grupo.</p>
<p>Semanalmente se recogen unos 120 kg de basura. Por tanto, el programa ya ha evitado que el Ayuntamiento de Sevilla llevara al vertedero casi 11 toneladas de biorresiduos. Por otra parte, desde el inicio del programa se han repartido más de 12.000 huevos, lo que resulta en una proporción de un huevo = 1 kg de basura aproximadamente.</p>
<p>La experiencia está dando excelentes resultados tanto por utilizar los residuos como recurso, evitando que acaben descomponiéndose en el vertedero, como por implicar activamente a un colectivo de vecinos de un barrio humilde. En definitiva, otra forma de hacer las cosas que demuestra que “otra gestión de la basura es posible”.</p>
<p>Actualmente, y en vista del éxito del programa, Ecologistas en Acción de Sevilla está diseñando una ampliación del proyecto con objeto de implicar a toda la población del barrio de San Jerónimo, habilitando un punto de recogida de la basura en el barrio y el consecuente reparto de huevos a l@s vecin@s participantes.</p>
</p></div>
<p><iframe loading="lazy" src="http://www.youtube.com/embed/XpOSklbuFzw?feature=player_embedded" frameborder="0" height="360" width="640"></iframe></p>
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		<item>
		<title>Nace Udaltruke, proyecto de consumo colaborativo entre municipios</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/reas-euskadi-noticias-nace-udaltruke-proyecto-de-consumo-colaborativo-entre-municipios/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Aug 2012 12:15:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/udaltruke.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/udaltruke.jpg.jpg 150w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/udaltruke.jpg-400x400.jpg 400w" sizes="(max-width: 150px) 100vw, 150px" /></figure>Optimizar recursos propios, intercambiar y aprovechar lo que unos y otros poseen, reutilizar, trabajar en clave de sostenibilidad y afrontar de la mejor forma posible estos tiempos de recesión económica. Combinando todos estos objetivos marcados desde Enkarterrialde ha nacido la plataforma Udaltruke. El término consumo colaborativo sale a relucir en esta iniciativa al tratarse del [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/udaltruke.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/udaltruke.jpg.jpg 150w, https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/udaltruke.jpg-400x400.jpg 400w" sizes="(max-width: 150px) 100vw, 150px" /></figure><p>Optimizar recursos propios, intercambiar y aprovechar lo que unos y otros poseen, reutilizar, trabajar en clave de sostenibilidad y afrontar de la mejor forma posible estos tiempos de recesión económica. Combinando todos estos objetivos marcados desde Enkarterrialde ha nacido la plataforma Udaltruke. El término consumo colaborativo sale a relucir en esta iniciativa al tratarse del primer proyecto de estas características llevado a cabo dentro de la Administración consiguiendo integrar en esta plataforma a 15 municipios de la comarca de Enkarterri y Meatzaldea.</p>
<p><em><strong></strong></em></p>
<p> <!--break--><!--break--></p>
<p><strong>Enkarterrialde reúne a 15 municipios de Enkarterri y Meatzaldea en el primer proyecto de consumo colaborativo dentro de la Administración</strong></p>
<ul>
<li><strong>Enkarterrialde ha puesto en marcha el proyecto Udaktruke como una de las acciones dentro de su Área de Desarrollo Sostenible.</strong><br /> 
<li><strong>15 municipios de la comarca de Enkarterri y Meatzaldea participan en esta propuesta</strong><br /> 
<li><strong>Es el primer proyecto de consumo colaborativo dentro de la Administración</strong><br /> 
<li><strong>Consiste en intercambiar bienes municipales entre Ayuntamientos de forma gratuita</strong><br /> 
<li><strong>Es un proyecto innovador que facilitará el ahorro de presupuesto y fomentará la reutilización.</strong> </ul>
<p><strong>¿Qué es Udaltruke?</strong></p>
<p>Es una plataforma para intercambiar de manera gratuita los bienes y material que posee cada Ayuntamiento. A través de una red privada on-line, el personal técnico y político de los 15 Ayuntamientos socios de Enkarterrialde pueden consultar el catálogo de artículos propiedad de los Ayuntamientos y elegir el producto o los bienes que quieren intercambiar de forma gratuita.</p>
<p><strong>¿Qué tipo de bienes?</strong></p>
<p>El catálogo cuenta con infinidad de productos disponibles que ofrece cada Ayuntamiento para que puedan ser utilizados por el resto de municipios. Artículos de jardinería, obras, electricidad, herramientas y cultura: motobombas, cortasetos, kiosco de la música, sillas y mesas plegables, motosierras, taladros, señalización en carreteras, desbrozadoras, vallas, caballetes, carros, baldes para la basura, parrillas para asar, infraestructuras para juegos infantiles, cabezudos, futbolín, cenadores y otros muchos artículos de gran uso para los Ayuntamientos. Como curiosidad, también aparecen en el catálogo confesionarios y pailas.</p>
<p>En total, cerca de 200 artículos que pueden ser prestados entre los 15 Ayuntamientos de forma gratuita consiguiendo ahorrar presupuesto y fomentando la reutilización.</p>
<p><strong>¿Qué Ayuntamientos forman parte de Udaltruke?</strong></p>
<p>Abanto-Zierbena, Alonsotegi, Artzentales, Balmaseda, Karrantza, Galdames, Gordexola, Güeñes, Lanestosa, Muskiz, Ortuella, Sopuerta, Turtzioz, Zalla y Zierbena.</p>
<p><strong>¿Cómo funciona Udaltruke?</strong></p>
<p>Udaltruke tiene un sencillo y fácil funcionamiento a través de la página web de Enkarterrialde (<a href="http://www.enkarterrialde.org" title="www.enkarterrialde.org">www.enkarterrialde.org</a>). Cada Ayuntamiento tiene acceso a la aplicación mediante una contraseña que le lleva directamente al catálogo de productos.</p>
<p>Al tratarse de un red privada on line, Enkarterrialde gestiona la aplicación que pone en circulación su propia “moneda” denominada “Uke” que es quien devuelve los datos para poder actualizar los indicadores que muestran el ahorro conseguido por los Ayuntamientos mediante este proyecto.</p>
<p><strong>Optimizar recursos</strong></p>
<p>Esa es la clave de Udaltruke y del Área de Desarrollo Sostenible de Enkarterrialde. Por ello, este proyecto se basa en los mercados de trueque que actualmente organiza la asociación de desarrollo rural que junto a otras acciones de consumo colaborativo fomentan la optimización de recursos propios de la Administración.</p>
<p><strong>Ver nota de prensa en <a href="http://www.enkarterrialde.org/wp-content/uploads/2012/06/NP-067cast.pdf">castellano </a>y <a href="http://www.enkarterrialde.org/wp-content/uploads/2012/06/NP-068eus.pdf">euskera</a></strong></p>
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		<item>
		<title>¿Qué buscan los usuarios del consumo colaborativo?</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/que-buscan-los-usuarios-del-consumo-colaborativo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Feb 2012 10:10:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/barreras.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure>¿Creéis que el consumo colaborativo y la economía “del compartir” (nota mental: hay que encontrar una mejor traducción para “sharing economy”. Se aceptan propuestas) ha llegado a tener suficiente fuerza hasta tal punto que una gran agencia de publicidad le dedique un estudio? Campbell Mithun, la agencia en cuestión, así lo cree. El estudio , [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/barreras.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure><p>¿Creéis que el consumo colaborativo y la economía “del compartir” (nota mental: hay que encontrar una mejor traducción para “sharing economy”. Se aceptan propuestas) ha llegado a tener suficiente fuerza hasta tal punto que una gran agencia de publicidad le dedique un estudio? Campbell Mithun, la agencia en cuestión, así lo cree.</p>
<p> <a href="http://www.campbell-mithun.com/678_national-study-quantifies-reality-of-the-sharing-economy-movement" target="_blank" rel="noopener noreferrer"> El estudio </a>, de Carbonview Research para Campbell Mithun, se ha realizado en enero de 2012 con 383 participantes de todos los Estados Unidos que han accedido a responder una entrevista online.</p>
<p>Shareable.net ha publicado <a href="http://www.shareable.net/blog/study-finds-sharers-want-value-with-meaning" target="_blank" rel="noopener noreferrer"> un breve artículo sobre el estudio </a>. Aquí tenéis la traducción y todos los enlaces a los originales en inglés. Aquí sólo os presentamos los datos del estudio y no entramos a hacer ningúna evaluación o juicio personal. Pueden dejar comentarios para discutirlo.</p>
<p> <!--break--><!--break--> </p>
<hr>
<p><strong>“Esta tendencia ya no es emergente, está aquí”,</strong> son palabras de Lynn Franz, director de planificación estratégica en<a href="http://www.campbell-mithun.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"> Campbell Mithun </a>. “Y el mercado debería ayudar a un consumidor que quiere un acceso puntual a las cosas y no tenerlas en propiedad. Esto modifica de manera drástica las estrategias para acceder al mercado [por parte de las marcas]“. Campbell Mithun ha diferenciado tres ámbitos en la economía “del compartir”: de consumidor a consumidor (C2C), de negocio a consumidor (B2C) y de negocio a negocio (B2B). También ven grandes oportunidades de marketing en cada uno de estos grupos demográficos y, evidentemente, han querido identificar: a quién deben dirigirse los negocios, qué quieren los usuarios y cómo explicar la historia del servicio/propuesta en cada caso.</p>
<p><iframe loading="lazy" src="http://www.youtube.com/embed/hTwPucuYC08" frameborder="0" height="315" width="560"></iframe></p>
<p>Franz resume, <strong> “El éxito en la economía del compartir da prioridad a la “buena salud” y a la confianza dentro de la red donde se comparte. </strong> Cuando una marca ofrece valor real a un consumidor/a comprometido/a con las ideas de compartir, este consumidor/a ofrecerá no sólo su influencia y apoyo, sino que también querrá ver que la marca tiene éxito y tomará parte activa en ello”. Este es el punto donde las agencias de publicidad se deben focalizar.</p>
<p><a href="http://www.campbell-mithun.com/talkinar/sharing-economy-poster.pdf">  </a></p>
<p>El estudio ha distribuido a los participantes por generaciones. <strong> La generación X es la que demuestra más pasión por el consumo colaborativo. La Generación X, con un 31%, deja atrás la Generación Y (Millennial), con un 24%, a la hora de responder “muy atractivo” para categorizar “compartir”.</strong> En cualquier caso, ambas generaciones sobrepasan los “Baby Boomers” donde sólo un 15% ha respondido “muy atractivo”. El estudio identifica una serie de factores, racionales y emocionales, que han influido en la afinidad de cada grupo hacia el concepto de “compartir”.</p>
<h3>Beneficios racionales (ordenados de mayor a menor)</h3>
<ol>
<li>Financieros – ahorro dinero<br /> 
<li>Ecológicos – es bueno para el medio ambiente<br /> 
<li>Estilo de vida – me da flexibilidad<br /> 
<li>Estilo de vida – es práctico<br /> 
<li>En modo de prueba – me da acceso a bienes y servicios </ol>
<h3>Beneficios emocionales (ordenados de mayor a menor)</h3>
<ol>
<li>Generosidad – puedo ayudarme a mí mismo y a los demás<br /> 
<li>Comunidad – sentimiento de pertenencia y de ser valorado<br /> 
<li>Estilo de vida – soy inteligente<br /> 
<li>Estilo de vida – soy más responsable<br /> 
<li>Cultural – soy parte de un movimiento </ol>
<p>Para concluir, Franz comenta que “Los consumidores quieren poseer menos pero beneficiarse más (…) <strong> Los beneficios racionales percibidos se centran en <em> reducir </em> y en los aspects prácticos, pero los aspectos emocionales proporcionan afirmación personal y sentimiento de pertenencia. </strong> Así pues el marketing de la marca es necesario que proporcione <strong> valor con un significado </strong> (o sentido), que se convertirá en personal en cada uno de los consumidores “.</p>
<hr>
<p><strong> En cuanto a los obstáculos para empezar a compartir todo se reduce a la confianza. </strong>La confianza y aspectos relacionados forman parte en un 67% de los temores para participar en la economía del compartir. Un 30% sufre por si el objeto que han dejado no será devuelto (perdido o robado), un 23% tiene dudas en la confianza que proporciona la red (del servicio) y un 14% incluye aspectos de privacidad como problema. El valor y la calidad también forman parte de los miedos más comunes, donde se menciona (12%) que “el esfuerzo no vale la pena”, “los bienes/servicios son de poca calidad” (12%) y otros factores (9%).</p>
<p><a href="http://gallery.campbell-mithun.com/talkinar_pdfs/Talkinar_Personal_Barriers.pdf">  </a></p>
<p>El 8 de febrero la agencia organizó una sesión en directo para discutir sobre los resultados del estudio. Aún no está disponible pero <a href="http://www.campbell-mithun.com/talkinar/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"> lo estará en breve en la sección de archivo. </a></p>
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		<item>
		<title>Consumo colaborativo: ¿Cuántas cosas poseemos?</title>
		<link>https://www.economiasolidaria.org/noticias/consumo-colaborativo-cuantas-cosas-poseemos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[daniel_reasaragon]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 20:21:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[consumo colaborativo]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/taladro.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure>¿Cuánta gente tiene en su casa una taladradora eléctrica para hacer agujeros en la pared? Según Rachel Botsman, coautora del libro ‘What&#8217;s mine is yours: The rise of collaborative consumption’, por lo general un ciudadano corriente utiliza esta máquina unos 12-13 minutos en toda su vida. No es mucho. Aunque, si lo pensamos bien, nuestras [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure><img width="150" height="150" src="https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/03/taladro.jpg.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="NULL" decoding="async" loading="lazy" /></figure><p>¿Cuánta gente tiene en su casa una taladradora eléctrica para hacer agujeros en la pared? Según <strong>Rachel Botsman</strong>, coautora del libro ‘<a href="http://www.collaborativeconsumption.com/the-book/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">What&#8217;s mine is yours: The rise of collaborative consumption</a>’, por lo general un ciudadano corriente utiliza esta máquina <strong>unos 12-13 minutos</strong> en toda su vida. No es mucho. Aunque, si lo pensamos bien, nuestras casas están llenas de objetos que realmente vamos a usar muy poco. Frente a la acumulación de bienes en propiedad en las sociedades ricas, son cada vez más los que, como Botsman, defienden volver a un <strong>consumo colaborativo</strong>: por ejemplo, compartir la taladradora entre varios o cambiarla en Internet por algo diferente cuando dejemos de necesitarla. Este tipo de consumo colaborativo, que puede adoptar formas muy distintas, fue seleccionado por la revista TIME en 2011 como una de las <a href="http://www.time.com/time/specials/packages/article/0,28804,2059521_2059717_2059710,00.html#ixzz1in759dXD" target="_blank" rel="noopener noreferrer">diez ideas que cambiarán el mundo</a>.</p>
<p> <!--break--><!--break--> </p>
<div class="entry-more">
<p>Ordenadores, teléfonos móviles, robots de cocina, libros, cámaras de fotos, zapatos… ¿Alguien se ha detenido a contar cuántas cosas poseemos hoy en día? En WWF Francia estiman que en la actualidad tenemos <a href="http://www.wwf.fr/s-informer/nos-missions/modes-de-vie-durables/pour-une-consommation-responsable" target="_blank" rel="noopener noreferrer">de 3.000 a 4.000 objetos</a> en nuestros hogares, <strong>15 veces más que nuestros abuelos</strong>. El dato viene de otro libro, este en francés, ‘<a href="http://www.amazon.fr/Design-d%C3%A9veloppement-durable-choses-l%C3%A9g%C3%A8res/dp/product-description/2908056607" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Il y aura l&#8217;âge des choses légères: design et développement durable</a>’, del ecodiseñor <strong>Thierry Kazazian</strong>.</p>
<p>Quienes más saben de esto también son los que se dedican justamente a cargar con todas estas cosas de un lado para otro. Según la empresa de mudanzas <a href="http://www.mudanzaszarza.com/home.htm" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Zarza</a>, las cantidades varían mucho de una casa a otra, pero hoy en día una familia española corriente puede mover con ella <strong>unos 30-40 m<sup>3</sup> de pertenencias</strong>. Esto son unas 60- 100 cajas, aparte de muebles. Aunque pueden ser bastantes más bultos si en la casa hay muchos libros, vajillas, juguetes…&nbsp;</p>
<p>“Algún día miraremos al siglo XX y nos preguntaremos por qué poseíamos tantas cosas”. De esta forma comienza <strong>Bryan Walsh</strong> su artículo en TIME sobre el consumo colaborativo. ¿De verdad se acabarán generalizando en el XXI estas otras formas de consumir más sociales? Desde luego, en los últimos años se han producido algunos cambios relevantes. <strong>Internet</strong> y la <strong>cultura digital</strong> han supuesto una ruptura en la forma en que se consume: en la Red los usuarios están más acostumbrados a compartir que a poseer y tampoco es necesario tener ya físicamente una obra para disfrutar de música, cine, libros&#8230; No es tan importante ser propietario como <a href="http://www.consumocolaborativo.com/2011/07/12/mejor-acceso-que-propiedad/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">tener el acceso</a>. Además, la tecnología permite estar ahora todos conectados, lo que facilita el intercambio y la colaboración. Y luego, claro, están las lecciones de la Gran Recesión: las consecuencias del endeudamiento de las familias para comprar una vivienda, los límites de un sistema basado en no dejar de consumir&#8230;&nbsp;</p>
<p>Hoy en día son muchas las formas distintas que puede adoptar este nuevo consumo colaborativo. Como explicó Botsman en una charla TED, todas ellas se pueden agrupar en <strong>tres tipos distintos</strong> (se le pueden poner subtítulos en español al vídeo):&nbsp;</p>
<p>&#8211;<strong>El mercado de redistribución</strong>: Pongamos que tenemos algo que ya no nos sirve, con Internet resulta sencillo tratar de <a href="http://compraventa.ebay.es/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">vendérselo a otra persona</a>, <a href="http://www.cambia.es/index.php" target="_blank" rel="noopener noreferrer">cambiarlo por otro objeto</a> que nos sea más útil o incluso <a href="http://nolotiro.org/es" target="_blank" rel="noopener noreferrer">regalarlo</a>. Como incide Botsman en el vídeo, es una forma de alargar la vida de los objetos, de aplicar las 5 “R”: reducir, reutilizar, reciclar, reparar y redistribuir.</p>
<p>&#8211;<strong>El estilo de vida colaborativo</strong>:&nbsp; Consiste en intercambiar recursos, ya sean dinero, habilidades, alojamiento… Los centros de ‘<a href="http://coworkingspain.es/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">coworking</a>’ permiten compartir oficina. El ‘<a href="http://www.couchsurfing.org/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">couchsurfing</a>’ se basa en crear comunidades de gente dispuesta a acoger a otros usuarios en su casa cuando viajan. Los <a href="http://www.sindinero.org/blog/archives/2229" target="_blank" rel="noopener noreferrer">bancos de tiempo</a> intercambian tiempo, es decir, cruzan servicios o favores que requieren de tiempo para llevarlos a cabo. El ‘<a href="http://www.landshare.net/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">landshare</a>’ es un sistema para poner en contacto a gente que quiere cultivar con otros que tienen un terreno donde hacerlo. También relacionado con el espacio, se puede compartir <a href="http://www.parkatmyhouse.com/uk/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">plaza de aparcamiento</a> o un sitio donde <a href="http://www.sharemystorage.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">guardar cosas</a>. Hay muchos más ejemplos para intercambiar <a href="http://www.homeforhome.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">casa en vacaciones</a>, colaborar en la financiación de proyectos creativos (‘<a href="http://www.verkami.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">crowdfunding</a>’), intercambiar herramientas <a href="http://neighborgoods.net/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">entre vecinos</a>…</p>
<p>&#8211;<strong>El servicio de producto</strong>: Se trata de comerciar con servicios, no con productos. Uno no compra una lavadora, sino que paga por un lavado en la lavandería. No paga por llevarse una bicicleta a casa, sino por el derecho a utilizar las de un sistema público. Esto se podría aplicar a muchas otras cosas que en realidad pasan mucho más tiempo apagadas que encendidas: como la taladradora de antes. O un coche. En París, ya ha comenzado a funcionar el sistema de alquiler de coches eléctricos similar al de las bicicletas (<a href="http://www.cincodias.com/articulo/entorno/paris-asienta-coche-electrico-alquiler/20111222cdsent_3/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Autolib</a>). ¿Es tan imprescindible hoy en día tener un coche en propiedad? Lo cierto es que la posesión de un automóvil propio implica muchos más costes que pagar el carburante (<a href="http://www.deaab.com/deaab/%C2%BFcu%C3%A1nto-cuesta-coger-el-coche.aspx" target="_blank" rel="noopener noreferrer">calculadora del coste de tener coche</a>).</p>
<p><object height="374" width="526"><param name="movie" value="http://video.ted.com/assets/player/swf/EmbedPlayer.swf"><param name="allowFullScreen" value="true"><param name="allowScriptAccess" value="always"><param name="wmode" value="transparent"><param name="bgColor" value="#ffffff"><param name="flashvars" value="vu=http://video.ted.com/talk/stream/2010X/Blank/RachelBotsman_2010X-320k.mp4&amp;su=http://images.ted.com/images/ted/tedindex/embed-posters/RachelBotsman-2010X.embed_thumbnail.jpg&amp;vw=512&amp;vh=288&amp;ap=0&amp;ti=1037&amp;lang=es&amp;introDuration=15330&amp;adDuration=4000&amp;postAdDuration=830&amp;adKeys=talk=rachel_botsman_the_case_for_collaborative_consumption;year=2010;theme=not_business_as_usual;theme=the_rise_of_collaboration;event=TEDxSydney;tag=business;tag=collaboration;tag=communication;tag=consumerism;tag=culture;tag=technology;&amp;preAdTag=tconf.ted/embed;tile=1;sz=512x288;"></object></p>
<p>Algunas de estas formas de consumo colaborativo tienen claras <strong>ventajas ambientales</strong>: como <a href="http://www.comuto.es/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">compartir automóvil</a> para un mismo trayecto. Por lo general, parece lógico también pensar que se reduce el impacto cuando lo que se intercambian son objetos o máquinas (al evitar tener que fabricar otros artículos iguales y optimizar el uso de recursos). Sin embargo, esto no tiene que ser así necesariamente.</p>
<p>En un post anterior sobre los sistemas de consumo basados en servicios se explicaba que el compartir una taladradora o un cortacésped <strong>no siempre resulta mejor</strong>. <a href="http://www.iiiee.lu.se/Publication.nsf/$webAll/D375F6813A2C460CC1256EF9002D15C0/$FILE/mont.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Como constató</a> la investigadora <strong>Oksana Monte</strong>, en su tesis doctoral en el International Institute of Industrial Environmental Economics de la Universidad de Lund (Suecia), sí se produce un impacto menor cuando se comparten estas máquinas entre vecinos de una zona residencial, pero en algunos escenarios de alquiler en <strong>puntos más alejados las emisiones de CO<sub>2</sub> eran mucho mayores</strong> por los muchos desplazamientos para recogerlas y devolverlas. Así pues, el impacto real de estos sistemas va a depender especialmente del <strong>diseño y de la eficiencia de la red</strong>.</p>
</p></div>
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