Ecologismo
Reflexiones más allá del crecimiento (II): Cosas que no voy a decir en el Congreso de los Diputados
Con motivo de la conferencia Beyond Growth España del próximo 26 de septiembre en Madrid, la revista 15-15-15 publica el artículo de Marga Mediavilla, una de las personalidades científicas que participará en el panel inaugural.

El próximo 26 de septiembre voy a tener el honor de hablar en el Congreso de los Diputados en la primera sesión de la Conferencia Más Allá del Crecimiento junto a personas tan notables como Olivier de Schutter, Sira Rego, Jason Hickel y Carmen Madorrán —quienes me acompañan en esta primera sesión— y muchas otras más en las siguientes.
Con el lema «Por una economía orientada hacia el bienestar de las personas y del planeta», la Conferencia se enmarca en una iniciativa europea que comenzó en 2023 en el Parlamento Europeo y siguió en los parlamentos de Italia, Austria, Dinamarca, Portugal, Irlanda, Francia y Noruega. Es una iniciativa, ciertamente, audaz, que lleva un tema tan tabú como el Decrecimiento a la sede del debate político de los estados, en este caso, del Estado Español.
¿Qué decir sobre Decrecimiento en un foro así? ¿Cómo explicar que no es un capricho ecologista sino una política absolutamente necesaria para transitar con dignidad las décadas que se nos vienen encima? ¿Cómo convencer a diputados y diputadas de fuerzas políticas diversas de que no somos esos “agoreros de los límites al crecimiento que siempre se equivocan” o esos “que quieren hacernos vivir en cavernas”?
Me temo que habrá que empezar por el ABC:
- El Decrecimiento no sólo es necesario porque estamos alcanzando umbrales muy peligrosos de caos climático, también lo es porque nos estamos quedando sin recursos.
- La transición energética no es ese camino de rosas que nos venden, es más bien una estrecha senda cuesta arriba y llena de zarzas.
- Decrecer no es empobrecerse voluntariamente por el bien del planeta y la justicia social, es algo así como adelgazar, ponerse en forma, renunciar a lo superfluo para tener el músculo necesario para subir el áspero camino que nos espera.
No sé si seré capaz de llegar, en los escasos minutos de la intervención, a la letra C, pero, en realidad me gustaría hablar de la Z, de la que creo que es la causa más profunda de nuestra enorme incapacidad para encontrar soluciones. Porque cada día estoy más convencida de que todos los problemas a los que intenta responder el Decrecimiento tienen una única causa.
Se habla, en foros decrecentistas, de que la raíz de nuestra profunda insostenibilidad está en el crecimiento, en el capitalismo como economía incapaz de dejar de crecer, en el préstamo con interés, en la codicia o el afán de lucro… Pero todos estos factores no son sino expresiones de una misma dinámica que cala todo el comportamiento humano: nuestra tendencia a la competencia y nuestro particular sentido de la justicia.
Permitidme, para explicar esto, recurrir al diagrama de influencias de la figura[1] en el cual, se representa la misma dinámica en los dos diagramas, pero cada una de ellas desde un punto de vista.

Imaginemos que tenemos dos actores que hemos llamado A y B, y que pueden ser empresas en un mismo mercado, países en competencia económica o en carrera de armamentos o compañeros que comparan sus sueldos. Cuando la comparación de poderes (porque, en definitiva, todo es una comparación de poder, expresado de una u otra manera) le dice al actor A que el B está por encima de él, éste reacciona intentando crecer para aumentar su poder. Esto es lo que se describe en el lazo de la izquierda. En el lazo de la derecha se describe lo mismo aplicado al otro actor. Esta dinámica parece algo justo para ambos, es una forma de equilibrarse con el entorno y, de hecho, da lugar a lazos estabilizantes como los que se muestran en azul.
Pero, si la dinámica se ve globalmente, resulta desestabilizante, porque se crea el lazo rosa de abajo, en el cual los dos signos menos se compensan y crean un más. Esto da lugar a un insidioso lazo reforzante que fomentan el crecimiento de A, lo cual fomenta el crecimiento de B, que, a su vez, estimula el crecimiento de A, etc. en un lazo sin fin. Salvo que el poder de ambos actores sea perfectamente igual en el inicio, siempre se creará esta dinámica de la competencia que estimula el pique mutuo y el crecimiento constante de ambos en una lucha por esa justicia del no ser menos que.
Esta dinámica de la competencia es, a mi juicio, el motor más importante del crecimiento y lo que ha hecho imposible en las últimas décadas restringir la actividad económica dentro de límites compatibles con la conservación del planeta. Sólo es posible salir de esta constante comparación de unos con otros si salen todos los actores al mismo tiempo.
Esto nos está diciendo que el Decrecimiento es más complicado de lo que pensamos. Para poder decrecer (bien) tenemos que desactivar todas las dinámicas de competencia importantes. Eso requiere mitigar la competencia entre individuos o empresas, pero también reducir la competencia entre países.
El PIB de un país no es únicamente una medida de la actividad económica, es también una medida del poder relativo de ese estado respecto al resto, es una forma en la cual los estados se comparan en la economía globalizada. Los estados luchan por hacer crecer su PIB y con ello aumentan su consumo de energía y su impacto ecológico. La oleada de proteccionismo que está impulsando la administración Trump está debilitando esta competencia económica, pero está activando la competencia militar, lo cual no es ninguna buena noticia, porque no hay sector menos ecológico que el militar.
No voy a hablar de todo esto en el Congreso porque es imposible explicar tantas cosas en diez minutos. Tampoco creo que los participantes en la conferencia tengan la paciencia que tienen los lectores de esta revista para analizar mis diagramas de influencia. Pero dejo aquí mis reflexiones porque creo que la globalidad es algo tenemos que abordar en algún momento[2]. El Decrecimiento requiere que nos enfrentemos al insidioso problema de la gobernanza global, aunque a 80 años de la creación de las Naciones Unidas, ésta se encuentre en un estado más lamentable que nunca.
[1] En los diagramas de influencias las flechas representan relaciones entre variables. El signo + indica una relación directa (el aumento de la primera causa un aumento de la segunda y, viceversa, la disminución de una variable disminuye la otra) y el – una relación inversa entre dos variables (el aumento de la primera causa una disminución de la segunda). Los lazos reforzantes surgen cuando todas las relaciones causa-efecto son directas, los estabilizantes surgen cuando existe una relación inversa en el lazo. Hay que tener en cuenta que dos relaciones inversas en un mismo lazo se cancelan y se convierten en una relación directa.
[2] La autora desarrola este argumento en su blog: “La globalización, la izquierda introvertida y la ultraderecha que acaba de descubrir el mundo“.
Marga Mediavilla es profesora de la Escuela de Ingenierías y miembro del Grupo de Investigación en Energía y Dinámica de Sistemas de la Univ. de Valladolid. Ecologista y activista.

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