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«Es hora de que el Estado intervenga en la economía hasta reconvertir el actual modelo en economía solidaria» (Alcalde de Marinaleda)

Cuando se cumplen treinta años de la llegada de los ayuntamientos democráticos a las ciudades y pueblos del Estado español, nos podemos percatar de que ni los gobiernos del PSOE ni los del PP han hecho nada por la financiación de los mismos. Al contrario, los ayuntamientos han tenido que asumir competencias que les correspondían […]

18 d'abril de 2009

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Cuando se cumplen treinta años de la llegada de los ayuntamientos democráticos a las ciudades y pueblos del Estado español, nos podemos percatar de que ni los gobiernos del PSOE ni los del PP han hecho nada por la financiación de los mismos. Al contrario, los ayuntamientos han tenido que asumir competencias que les correspondían a otras administraciones (más del 35%), pero sin dinero, lo que les lleva a una ruina galopante.

Al dejar el poder central en la indigencia a los ayuntamientos, éstos están indefensos, desesperados y en algunos casos tienen que buscar su financiación al albur del urbanismo corrupto que las grandes inmobiliarias y los bancos han practicado sobre todo en los quince últimos años.

Ahora, cuando llegamos a abril del 2009 y en plena crisis económica, los ayuntamientos podrían convertirse en generadores de tejido productivo y potenciadores de la acción pública para la creación de empleo y la creación de un urbanismo solidario y sostenible? pero estos entes públicos están destrozados al no disponer ni de las competencias políticas ni de la fuerza financiera que se necesitan.

Hace falta, aquí y ahora, un nuevo municipalismo fuerte económicamente; pero para eso hace falta una nueva ley de Régimen Local y de las Haciendas Locales que garantice un reparto de los fondos estatales a partes iguales entre el Estado central, las comunidades autónomas y los ayuntamientos.

Hace falta un plan de choque y que se pague la deuda histórica de los ayuntamientos, que en ningún caso es inferior a 10.000 millones de euros. Hace falta que los ayuntamientos no paguen el IVA, puesto que no desgravan a Hacienda. Hace falta crear una tasa a las compañías eléctricas igual al gasto de luz de los servicios esenciales. Hace falta una nueva ley del Suelo por la que todo el suelo, cuando pase de rústico a urbano, sea público e inespeculable, a fin de hacer viviendas publicas dignas pero baratas. En fin, hace falta reclamar la mayoría de edad política a los ayuntamientos, que son la Administración más cercana y desde la cual se deben dar las respuestas concretas a los problemas que tienen los ciudadanos.

Una vez que se ha caído el mito del mercado como dios que «con su mano invisible» lo arregla todo, es la hora de la audacia política y de que el Estado intervenga en la economía hasta reconvertir el actual modelo en economía solidaria, donde el ser humano y sus necesidades sean el motor de todo el quehacer económico y político y no el afán desenfrenado de ganar dinero a costa de lo que sea.

Los ayuntamientos deben desempeñar ese papel de partera de la nueva sociedad en la que los derechos humanos más elementales al trabajo, la vivienda, la educación, la salud, se pongan de pie en la vida concreta de todas las personas, sin distinciones. Una nueva sociedad es necesaria. Un modelo económico de rostro humano es imprescindible y los ayuntamientos pueden y deben ser los impulsores de esa utopía que vienen soñando desde siempre.

Declaraciones de Juan Manuel Sánchez Gordillo (Alcalde de Marinaleda) en una entrevista para el periódico Nueva España de Asturias

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