Políticas Públicas
100 alimentos saludables a precio justo: una alianza para cambiar las reglas del supermercado
Justicia Alimentaria quiere un sistema alimentario que permita comer bien: 100 alimentos saludables, a precio justo y para todas. Y llama a organizaciones y personas a sumarse a la alianza.

A la ciudadanía se le repite que tiene que comer mejor. Más frutas y verduras, más legumbres, más alimentos frescos y menos productos ultraprocesados. Lo dicen las autoridades sanitarias. Lo dicen las profesionales de la salud. Lo dicen las guías alimentarias.
Pero hay una pregunta que casi nunca se hace: ¿quién puede permitirse comer así?
Firma por un sistema alimentario que permita comer bien. A precio justo y para todas. Personas y organizaciones pueden sumarse a la propuesta a través de los formularios de adhesión individual y de entidades de Justicia Alimentaria.
Porque mientras se recomienda mejorar la alimentación, llenar la cesta de la compra con alimentos saludables se ha convertido para muchas familias en un esfuerzo económico cada vez mayor. Y esta contradicción no es un problema individual. Es un problema del sistema alimentario.
No se puede seguir trasladando a las personas toda la responsabilidad sobre lo que comen cuando las reglas del mercado hacen que comer bien resulte más difícil.
La alimentación saludable no puede ser un lujo.
Una alimentación saludable no debería depender del nivel de renta.
Sin embargo, para una familia con dificultades económicas, llenar la cesta de productos frescos puede significar renunciar a otras necesidades básicas. Y cuando el presupuesto aprieta, los alimentos baratos, muy disponibles y fuertemente promocionados suelen ser precisamente aquellos cuyo consumo las autoridades sanitarias recomiendan limitar.
Esto no es una elección libre en igualdad de condiciones.
Según Justicia Alimentaria, durante demasiado tiempo se han construido las políticas alimentarias alrededor de una idea muy sencilla: el consumidor debe elegir mejor.
Pero ¿qué ocurre con los precios? ¿Qué ocurre con las promociones? ¿Qué ocurre con la distribución de los espacios en los supermercados? ¿Qué ocurre con las estrategias comerciales? ¿Qué ocurre con los márgenes? ¿Qué ocurre con la publicidad dirigida a las familias y a la infancia?
Si se quiere transformar la alimentación, hay que transformar también el entorno en el que se toman las decisiones.
Por eso proponen 100 alimentos saludables a precio justo.
Desde Justicia Alimentaria quieren abrir un debate y construir una propuesta concreta: que las grandes cadenas de distribución garanticen permanentemente una cesta amplia de alimentos saludables vendidos a precio de coste, sin trasladar el coste a profesiones de la agricultura, ganadería y proveedoras de alimentación.
La propuesta parte de una idea sencilla.
Los supermercados ya utilizan sus diferentes márgenes comerciales para construir su oferta y su estrategia de precios. Lo que plantean es que una parte limitada de esos márgenes se utilice para hacer más accesibles los alimentos esenciales para una alimentación saludable.
No se trata de que las personas que trabajan en el campo cobren menos.
No se trata de precarizar a quienes producen los alimentos.
No se trata de financiar la medida con dinero público.
Se trata de actuar sobre la distribución y sobre la forma en que se construyen los precios en la cadena alimentaria.
Y proponen hacerlo de manera transparente, con criterios nutricionales claros y con una cesta suficientemente amplia y diversa: frutas, verduras, legumbres, alimentos básicos y otros productos compatibles con las recomendaciones oficiales de alimentación saludable.
100 alimentos saludables. 100 alimentos a precio justo. 100 alimentos que permitan que comer bien no sea un privilegio.
Que nadie tenga que elegir entre salud y bolsillo
Hay algo profundamente injusto en un sistema en el que una familia puede encontrar miles de productos alimentarios en un supermercado, pero tiene dificultades para llenar su cesta con aquellos alimentos que debería consumir con mayor frecuencia.
La alimentación es uno de los principales determinantes de la salud. Y, por tanto, garantizar el acceso a una alimentación saludable no puede quedar reducido a campañas de educación nutricional.
No basta con decirle a una familia que coma mejor. Hay que hacer posible que pueda hacerlo.
Y eso exige intervenir sobre los precios, sobre la oferta y sobre las estrategias comerciales de las grandes cadenas de distribución.
Una propuesta que también debe proteger a quienes producen
Esta iniciativa no pretende enfrentar a quién consume y a quién produce.
Al contrario.
La organización no acepta la falsa disyuntiva entre alimentación saludable y renta agraria.
Una alimentación diferente necesita también agricultores y ganaderas que puedan vivir dignamente de su trabajo.
Por eso cualquier mecanismo para abaratar determinados alimentos saludables debe impedir que el coste termine repercutiendo sobre quienes los producen.
La transformación alimentaria no puede hacerse a costa de los eslabones más débiles de la cadena.
El supermercado también es política alimentaria
Durante años se ha considerado el supermercado como un espacio neutral.
No lo es.
Lo que se encuentra a la entrada, lo que está a la altura de los ojos, lo que aparece en promoción, lo que tiene descuentos, lo que se publicita, lo que ocupa más espacio y lo que se puede comprar a un precio asequible forma parte del entorno alimentario.
Y ese entorno condiciona la alimentación.
Por eso Justicia Alimentaria cree que ha llegado el momento de hablar de política alimentaria también dentro de los supermercados.
No se pueden dejar en manos exclusivamente de las empresas decisiones que tienen consecuencias sobre la salud de millones de personas.
Construir una alianza
En Francia, una iniciativa de estas características ha conseguido reunir a 42 organizaciones de ámbitos muy diferentes: organizaciones de consumidores, entidades sociales, organizaciones de salud, medioambientales, asociaciones de familias, sindicatos y organizaciones de lucha contra la pobreza, entre otras. La coalición está reclamando que una cesta de alimentos saludables pueda venderse permanentemente a precio de coste y ha acompañado esta reivindicación con una propuesta legislativa. Justicia Alimentaria cree que en España se puede hacer algo parecido.
Porque este no es un problema exclusivamente de agricultores.
Ni de consumidores.
Ni de salud pública.
Ni de pobreza.
Ni de medio ambiente.
Es un problema del sistema alimentario.
Y, precisamente por eso, necesita una respuesta colectiva.
Desde Justicia Alimentaria quieren impulsar una alianza por 100 alimentos saludables a precio justo y hacen un llamamiento a organizaciones sociales, de consumidores, de salud pública, de familias, sindicales, ambientales, de defensa de la agricultura familiar, profesionales de la nutrición y la salud, asociaciones contra la pobreza y todas aquellas entidades que quieran formar parte de ella.
Quieren sentarse, debatir la propuesta, mejorarla y convertirla en una reivindicación compartida.
Porque saben que una transformación de esta magnitud no la va a conseguir una organización sola.
La conseguirán si son capaces de construir una mayoría social que diga algo muy sencillo: comer bien no puede ser un privilegio de quien puede pagarlo.
Firma por un sistema alimentario que permita comer bien. A precio justo y para todas. Personas y organizaciones pueden sumarse a la propuesta a través de los formularios de adhesión individual y de entidades de Justicia Alimentaria.
Fuente: Justicia Alimentaria

Un foro estatal para la cooproducción entre agentes institucionales y sociales
Naciones Unidas advierte de la distancia entre el reconocimiento de la ESS y su aplicación
Jornada de Contratación Pública Responsable «Cuenta con empresas de inserción, te trae cuenta»
Sesión asesoramiento: Contratación Pública Estratégica
Dossieres ESF Nº62: «Trump 2.0: La economía del desorden y de la guerra de un imperio en declive»
L’economia social i solidària, instrument per a la transició ecosocial als municipis




