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Ante el Colapso y la Injusticia, la ESS Responde: Horizontes de Paz y Transformación desde el GSEF

La consejera de internacional de REAS Red de Redes, Georgia Karavangeli, comparte su participación en el GSEF 2025 y en la Asamblea General de Ripess Europa.

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Desde REAS Red de Redes (y XES) participamos activamente en el Foro Mundial de la Economía Social y Solidaria (GSEF 2025) celebrado en Burdeos del 29 al 31 de octubre, y también en la Asamblea General de RIPESS Europa, que tuvo lugar los días 1 y 2 de noviembre. En este espacio compartimos reflexiones estratégicas sobre la nueva hoja de ruta del movimiento europeo de ESS, avanzando en un plan de acción común para la transición ecosocial, la democratización económica y el fortalecimiento de un internacionalismo desde abajo, capaz de responder al contexto actual de crisis y retrocesos democráticos. Nuestra participación en ambos espacios refuerza el compromiso de REAS con la articulación internacional del movimiento y con la construcción colectiva de políticas transformadoras.

El GSEF 2025 reunió a 10.800 participantes procedentes de 907 ciudades y 109 países, confirmando que la Economía Social y Solidaria es hoy un actor global con legitimidad política creciente. El mensaje central —expresado también en la Bordeaux GSEF 2025 Declaration— fue claro: la ESS no es solo un sector económico, sino un proyecto de transformación social y de paz, capaz de disputar los marcos del capitalismo financiarizado, el racismo estructural y la erosión democrática.

El Foro se posicionó con firmeza ante las crisis globales —climática, democrática, geopolítica y social— y llamó a construir un movimiento internacional sólido, articulado y con visión política común. Durante los tres días, surgieron tres líneas de reflexión especialmente potentes: la ESS como economía de paz y justicia; la urgencia de descolonizar nuestras mentes para imaginar sociedades radicalmente diferentes; y la convicción colectiva de que no se trata de salvar un sistema en declive, sino de acelerar la transición hacia otro más justo y solidario, ya en marcha y reconocido por la ONU, la OIT, la UE y la OCDE.

Este reconocimiento, sin embargo, se encuentra hoy seriamente amenazado. La crisis del multilateralismo y un nuevo ciclo de nacionalismo neoliberal están debilitando Estados, instituciones públicas y sistemas de bienestar. El panorama global muestra con claridad esta tensión: instrumentalización geopolítica de los derechos humanos, retrocesos democráticos, auge del militarismo y la securitización, avance de la privatización, y una nueva fase de guerras económicas que profundizan desigualdades y fracturas sociales. Estas dinámicas restringen los espacios de cooperación, erosionan las capacidades públicas y alimentan agendas autoritarias basadas en el miedo, la exclusión y la competencia.

Ante ello, la ESS se reafirma como contracorriente civilizatoria. La Declaración de Burdeos la define como una economía de diálogo y de paz, entre pueblos, dentro de las naciones y con la propia naturaleza. La paz, recordaron múltiples voces, solo es sostenible si se funda en la justicia social. Por eso la ESS no se limita a reparar daños: construye futuros deseables, fortalece la resiliencia comunitaria y genera alternativas al odio, la precariedad y la polarización. En este marco, el Foro subrayó la necesidad de reconstruir comunidad, defender la libertad de movimiento, revalorizar los bienes comunes, y situar la vida —y no el capital— en el centro de las decisiones económicas.

Los debates destacaron el papel de la ESS en la defensa de los derechos económicos, sociales y culturales, los derechos de las mujeres, las libertades públicas y la independencia de los medios de comunicación. Se resaltó también su capacidad para ofrecer alternativas cooperativas a los monopolios digitales y para impulsar una transición socioecológica justa, basada en los cuidados, la corresponsabilidad, la igualdad, la democracia económica y el reparto equitativo de la riqueza y los recursos entre territorios y pueblos. Todo ello configura una ESS entendida como espacio político de resistencia, emancipación e innovación democrática.

En esta edición, la juventud emergió como un nuevo sujeto político del movimiento internacional. La Youth Declaration lo expresó con contundencia: “Elegimos la ESS como nuestro horizonte común, una economía que sirve a la vida, la dignidad y el bienestar colectivo”. Las y los jóvenes articularon su visión en torno a seis ámbitos de acción —vivir con dignidad; trabajar de otra manera; aprender, compartir y actuar juntas/os; proteger la vida y el planeta; participar en la toma de decisiones; y construir paz y solidaridad entre los pueblos— y exigieron co-decisión, empleo digno, igualdad de género, justicia climática, educación transformadora y participación plena en la gobernanza de la ESS y de las políticas públicas. Su intervención fue más que un aporte: fue un mandato político para el presente.

El cierre del Foro cristalizó una llamada urgente a la solidaridad internacional y a la acción política colectiva. Redes de ESS, movimientos sociales, ciudades, comunidades y territorios están convocados a hablar con una sola voz para frenar las atrocidades y las injusticias actuales, defender la vida en todas sus formas y construir un proyecto internacional basado en la cooperación, el diálogo intercultural y la protección de la Tierra.

En este esfuerzo, la Unión Europea tiene una responsabilidad ineludible: mantener los compromisos del Social Economy Action Plan, promover los valores de la ESS dentro y fuera de sus fronteras, asegurar la coherencia entre políticas comerciales, climáticas y de cooperación, defender los derechos humanos y apoyar activamente a quienes están construyendo alternativas desde la economía democrática, feminista y solidaria.

El GSEF 2025 deja claro que la ESS no es un complemento técnico ni un nicho económico: es un proyecto civilizatorio. Es una apuesta política por la paz, la democracia, la igualdad, la sostenibilidad, los cuidados y la vida. Es una infraestructura global de esperanza y de resistencia, que exige hoy más que nunca coordinación, valentía y acción colectiva.

La Declaración de Bordeaux GSEF 2025

La Déclaration pour une paix durable

La Declaración Internacional de la Juventud para la ESS

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