REAS Red de Redes
El 11N, la Economía solidaria a la huelga general
REAS Red apoya la huelga general de 24 horas convocada para el 11 de noviembre de 2026 y anima a secundarla. Nos sumamos a la movilización por el derecho a una vivienda digna, salarios suficientes y una vida que no quede asfixiada por el encarecimiento de lo básico.

Lo que vivimos no es una crisis pasajera. Es el resultado de un modelo económico que ha convertido el techo, la comida y los cuidados en mercancías. Un modelo que bate récords de beneficios inmobiliarios, bancarios y de la gran distribución alimentaria mientras el alquiler se come más de la mitad del salario y la cesta de la compra cuesta un 36 % más que hace cinco años. Un modelo que, en definitiva, no garantiza lo básico para una vida digna.
Frente a ese modelo, hay otra economía que ya funciona. La que construimos desde hace más de treinta años más de 1.000 entidades y empresas de REAS, con unas 300.000 personas implicadas: cooperativas de vivienda, de energía, de consumo y de trabajo, finanzas éticas, comercio justo, empresas de inserción, proyectos agroecológicos, mercados sociales. Una economía que no se mide por lo que acumula, sino por las necesidades que cubre. Que se organiza en torno a la equidad, el trabajo digno, la sostenibilidad ecológica, la cooperación, el reparto justo de la riqueza y el compromiso con el entorno. Que reinvierte en lugar de repartir dividendos, que decide en asamblea en lugar de en un consejo de accionistas, que se arraiga en el territorio en lugar de deslocalizarse. No es una utopía: es una práctica cotidiana que demuestra que se puede producir, trabajar, consumir y habitar sin expulsar a nadie.
Por ello, nos sumamos, en primer lugar, a las demandas de los sindicatos de vivienda e inquilinas: contratos indefinidos, bajada drástica de los alquileres, fin de los desahucios sin alternativa, fin de la compra especulativa y un gran parque público de vivienda pagado por quienes más tienen. Son ellas quienes han puesto la vivienda en el centro del conflicto social, y es ahí donde tiene que estar. Y en ese movimiento, merece especial mención la juventud: una generación a la que se le está robando el futuro y también el presente, y que está dando un paso al frente, saliendo a la calle para implicarse en transformar la sociedad y para reclamar paz frente a la guerra y solidaridad frente a la especulación.
Lo que reivindicamos el 11N no es solo frenar los abusos del mercado. Es que las políticas públicas dejen de premiar el lucro y empiecen a apostar por la economía que pone la vida en el centro.
Porque este sistema tampoco garantiza un trabajo digno. Desde nuestra Carta de Principios entendemos que un salario digno es el que permite emanciparse: pagar una vivienda, comer sano, poder ahorrar. Hoy, para buena parte de la clase trabajadora, trabajar ya no alcanza. Por eso hacemos nuestras también las demandas laborales de la huelga: subida de salarios, reducción de jornada, reparto de los trabajos y de la riqueza, reconocimiento de los cuidados.
Desde esa economía, que ya existe, queremos apuntar hacia tres propuestas:
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Vivienda fuera del mercado. La vivienda cooperativa en cesión de uso demuestra que, cuando se quita el lucro, un hogar cuesta lo que cuesta construirlo y mantenerlo. Propiedad colectiva, derecho de uso indefinido, gestión en asamblea y viviendas que nunca se venden ni se especulan. Como reclama la red de vivienda cooperativa hay que proteger los hogares hoy y construir viviendas que no expulsen mañana. Para eso hace falta más vivienda pública y un apoyo decidido a la vivienda sin ánimo de lucro: suelo, financiación y una fiscalidad justa. Es inaceptable que las SOCIMI tributen al 0 % mientras las cooperativas sin lucro pagan hasta un 20 %, o que el último decreto de vivienda rebaje el IVA de la compra pero no el del alquiler social ni el de la cesión de uso.
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Trabajo digno y empresas democráticas. Las entidades de la economía solidaria demostramos cada día que se puede trabajar de otra manera: con remuneraciones justas, abanicos salariales estrechos, decisiones compartidas y la vida en el centro. Exigimos políticas que pongan el trabajo al servicio de la vida, y no la vida al servicio del beneficio económico de unos pocos.
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Huelga de consumo. Recordamos, como en convocatorias anterioes, que este día no compramos, y menos en las grandes cadenas de distribución ni en las grandes plataformas, ni alimentamos a quienes especulan con lo básico.
Nuestras demandas a las administraciones públicas y a los grupos parlamentarios
Vivienda
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Atender las demandas del movimiento de vivienda: contratos indefinidos, bajada de precios, fin de los desahucios sin alternativa y fin de la compra especulativa.
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Un gran parque de vivienda pública, social y cooperativa, permanentemente asequible, financiado con fiscalidad progresiva sobre la riqueza.
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Corregir el trato fiscal injusto entre las SOCIMI y las cooperativas sin lucro, y reconocer a las entidades de la economía social y solidaria como proveedoras sociales de vivienda.
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Extender el IVA del 4 % a la construcción de vivienda protegida en alquiler y en cesión de uso.
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Abrir a la economía social y solidaria la financiación del ICO y los demás instrumentos públicos, hoy reservados a sociedades de capital.
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Poner suelo y patrimonio público en desuso al servicio de la vivienda cooperativa y sin lucro.
Trabajo digno
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Salarios que permitan emanciparse: acceder a una vivienda, a una alimentación saludable y a cierta capacidad de ahorro, con subidas por encima de la inflación y del salario mínimo.
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Reducción de la jornada sin pérdida salarial y reparto de todos los trabajos, también los de cuidados.
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Una organización social y pública de los cuidados que los reconozca y garantice.
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Cláusulas sociales en la contratación pública que aseguren condiciones laborales dignas.
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Fiscalidad, financiación y contratación pública que apoyen a las empresas de la economía social y solidaria.
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Empleo inclusivo: regularización efectiva de las personas migrantes y cese de las dificultades burocráticas y apoyo a quienes tienen más difícil el acceso al trabajo.
Coste de la vida y consumo
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Una cesta básica de alimentos saludables a precio justo para personas productoras.
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Transparencia en la formación de precios y límites a los márgenes de la gran distribución.
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Revalorización de las pensiones y blindaje de los servicios públicos.
A las entidades de REAS les pedimos:
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Adherirse a la huelga y facilitar que sus trabajadoras y socias la secunden.
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Cerrar o reducir su actividad el 11N, salvo los servicios esenciales de cuidados.
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Sumarse a los comités de huelga de barrio y de sector, y a las asambleas del movimiento por la vivienda.
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Promover la huelga de consumo-
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Difundir el texto.
En definitiva,
Animamos a todas las entidades de nuestras redes a adherirse a la huelga, a facilitar que sus trabajadoras y personas socias la secunden, a cerrar o reducir su actividad salvo los cuidados esenciales y a abrir sus espacios a la huelga de consumo.
Tendemos la mano a los sindicatos de inquilinas y de vivienda, al sindicalismo, a la juventud que se organiza en los barrios y a todas las personas que saben que otra economía no solo es necesaria, sino que ya existe y funciona.
El 11 de noviembre, a la huelga general. Por un techo, un salario y una vida dignas.

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Informe de Auditoría / Balance Social 2025
Dossier «Ideologías transformadoras y economía solidaria. Intersecciones y retos»



