Consumo Responsable

Navidad, juguetes y consumo

Durante las fiestas de Navidad abrimos las puertas a la familia… y a nuevas incorporaciones: los juguetes para los niños de la familia.

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Ya hace años que la llegada de Navidad implica que el consumo de juguetes se dispare y se convierte en uno de los protagonistas indiscutibles de estas fechas. La publicidad, las modas y cierta presión social a menudo llevan a las familias a una dinámica de consumo que esconde una realidad que acostumbra a pasar desapercibida: el impacto ambiental de los juguetes y del modelo de consumo actual.

Juguetes y consumo (responsable)
Hablar de consumo responsable de juguetes está vinculado a la sostenibilidad, pero también a la educación. Los juguetes son elementos de crecimiento y aprendizaje que transmiten valores y modelan experiencias y que escogemos regalar a nuestros niños y niñas. En un momento para repensar la manera como nos relacionamos con el planeta, los sistemas en los cuales vivimos y el bienestar infantil está en el centro de muchas miradas, reflexionar qué compramos y por qué lo compramos es un paso esencial.

Este artículo propone una mirada conjunta a la sostenibilidad y al desarrollo infantil para ayudar las familias a convertir la Navidad en una oportunidad de consumo consciente, coherente y lleno de significado.

La Navidad se ha convertido en una de las épocas de consumo más intensas del año y el sector de los juguetes es uno de los principales motores. Los datos de los últimos años muestran que una gran parte de las ventas anuales de juguetes se concentran en estas semanas, hecho que genera una demanda elevada y, a menudo, poco planificada. Esta intensidad comercial no solo responde a la ilusión de las familias, sino también a una potente industria publicitaria que dirige campañas comerciales muy atractivas hacia los niños y que condiciona las expectativas de grandes y pequeños. Tanto es así que en 2022, la Asociación Española de fabricantes de juguetes y el Ministerio de Consumo, actualizaron el código de autoregulación de la publicidad infantil de juguetes para regular las nuevas herramientas y plataformas publicitarias (como redes sociales y la contratación de influencers), y renovar el marco regulador que limite la influencia que tiene sobre los niños la publicidad de juguetes.

Aun así, la finalidad de la publicidad es clara: vender. Y, igual que en otros ámbitos, esta realidad tiene un impacto ambiental que no podemos omitir. La mayoría de los juguetes están fabricados con materiales plásticos derivados del petróleo, tienen una vida útil corta y a menudo son difíciles o casi imposibles de reciclar. Además, gran parte de la producción se concentra en países lejanos, cosa que implica largos trayectos de transporte y, por lo tanto, una huella de carbono elevada. Además de los residuos que algún día acontecerán los juguetes, otro aspecto relevante es el embalaje: cajas voluminosas, plásticos protectores y envases desechables que multiplican los residuos generados durante las fiestas.

En el ámbito social, la presión comercial puede llevar las familias a adquirir más juguetes de las que realmente necesitan o que los niños utilizarán. Esto puede derivar en un doble problema: por un lado, el exceso de consumo alimenta un modelo poco sostenible; por el otro, los niños reciben un volumen tan grande de regalos que a menudo no pueden asimilar ni apreciarlos todos, perdiendo interés rápidamente y ocasionando que muchísimos juguetes casi no se utilicen y acaben olvidados al fondo de un armario hasta la siguiente limpieza general.

4 criterios a tener en cuenta a la hora de comprar juguetes

Este contexto pone de manifiesto la necesidad de revisar nuestros hábitos y buscar alternativas que respeten tanto el planeta como el bienestar de los niños. Repensar el consumo de juguetes no significa renunciar a la magia de Navidad, sino hacerla más coherente, responsable y alineada con los valores que queremos transmitir.

¿Y cómo podemos hacerlo? La producción de juguetes es tan compleja como la realidad actual, así que son varios los criterios en los cuales nos podemos fijar.

Materiales

También en los juguetes, el plástico y sus derivados son los materiales más utilizados para su fabricación. El plástico permite que los juguetes sean ligeros, se puedan limpiar con facilidad y que se puedan conseguir formas difíciles de imaginar con otros materiales. Pero si buscamos materiales más seguros, más cálidos, que estimulen los sentidos de los niños y menos perjudiciales para el medio ambiente, podemos explorar juguetes hechos con madera, con telas u otros materiales de origen natural. Este artículo analiza los diferentes materiales y os ayudará a buscar los más adecuados.

Calidad

Si hacemos memoria, seguro que no nos resulta difícil recordar cuando los abuelos y abuelas nos hablaban de alguno de sus juguetes que había pasado de niño a niño resistiendo a la emoción de decenas de manos. Hoy en día es difícil pensar en un juguete capaz de resistir la energía de los más pequeños, puesto que, para abaratar precios de fabricación y, por lo tanto, aumentar los beneficios, los materiales y diseños utilizados no están pensados para la duración. Esto implica que la gran mayoría de juguetes que compramos tienen una vida muy corta, derrochando, así, los recursos usados en su fabricación y comercialización. Podemos buscar juguetes de mejor calidad y durabilidad en fabricantes tradicionales, que utilicen materiales resistentes y diseños pensados para los niños. Esta mayor calidad implica, también, mayor seguridad, evitando el riesgo de ahogamiento por trozos rotos o partes desenganchadas.

Orígen

En las últimas décadas, el sector del juguete ha experimentado problemáticas parecidas a otros sectores vinculados a la deslocalización y el establecimiento de fábricas en países del Sur global como estrategia para aumentar los beneficios. Esta tendencia, además de ser cuestionable a causa de las condiciones laborales de las trabajadoras en los territorios fabricantes, implica un gran impacto ambiental en cuanto al movimiento de los juguetes, que llegan de la otra punta del mundo con el consecuente gasto de energía y combustibles que se necesita.

Escoger juguetes fabricados lo más cerca de nosotros no solo tiene un beneficio ambiental, también es un rechazo a la explotación laboral y un gesto de garantía de cumplimiento de las normativas de seguridad vinculadas a los juguetes y a los materiales utilizados para fabricarlas. Además, no lo tendremos muy complicado: nuestro territorio cuenta con una gran tradición de fabricación de juguetes. La Comunidad Valenciana y Cataluña son las comunidades autónomas que agrupan la mayoría de empresas que se dedican a ello y muchas de ellas tienen una historia larga en el sector. Buscar artesanos que fabriquen también puede ser una buena actividad para hacer en familia.

Valores

Miniland, que trabaja para incluir la diversidad humana en los juguetes, son imprescindibles. Lo mismo ocurre cuando miramos los juegos de mesa, que pueden ser puramente lúdicos o aprovechar la oportunidad que nos ofrece el juego para transmitir valores positivos. Es el caso de Ekilukuá, una iniciativa nacional que apuesta por los juegos de mesa con fuertes valores cooperativos, ecofeministas y de justicia global. Estos valores no están presentes sólo en el diseño y fabricación de sus juegos, sino que son el centro de interés de los propios juegos.

A veces, este tipo de juguetes puede ser difícil de encontrar, pero en este artículo encontraréis una muy buena selección de fabricantes y también de tiendas que apuestas por este tipo de juguetes.

Más allá de comprar juguetes

Cuando hablamos de consumo responsable de juguetes, hacemos referencia a ítems muy diferentes que no se limitan a la compra directa. Alargar la vida útil de los juguetes es la mejor estrategia para reducir nuestro consumo y esto no quiere decir, en ningún caso, dejar a los niños sin. Hay alternativas como participar en intercambios, repararlos o comprarlos de segunda mano. Si queréis saber algo más, podáis consultar este otro artículo con consejos para el buen mantenimiento.

Encarar la Navidad, pues, con una mirada de consumo responsable de juguetes, implica una revisión de nuestros hábitos. Esta puede empezar para listar aquello que realmente necesita o quiere el niño, limitando la cantidad y apostando por la calidad, eligiendo marcas y tiendas con un impacto positivo en la sociedad y comprometidas con la
sostenibilidad. Y siempre podemos elegir aquellas opciones inmateriales, que implican dedicar tiempo a los más pequeños. No buscamos la perfección, sino una oportunidad para compartir con ellos una manera diferente de consumir y de vivir las fechas tan señaladas como las de Navidad.

Espai ambiental acompanyem infants i famílies per facilitar el consum responsable de joguines. Pots buscar més informació al web del projecte, on trobareu guies de consum responsable per municipis, així com recursos per facilitar-vos un Nadal més sostenible.

Un artículo de Paula Ramos, de Espai Ambiental Cooperativa, para Opcions.org

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