Consumo Responsable

La soja que destruye bosques

Artículo de El Salto Diario desgranando el informe de Ecologistas en Acción ‘La soja que destruye bosques’, informe que desvela el impacto ambiental y social de la cadena de valor de la soja en el Estado.

Fuente:El Salto

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Cada año se pierden 10 millones de hectáreas de bosque, una superficie superior a la de Portugal o Islandia. Esta deforestación, causada en gran parte por la conversión de tierras para la agricultura intensiva, agrava la crisis climática y la pérdida de biodiversidad. Uno de los cultivos más implicados es la soja, destinada mayoritariamente a la alimentación animal en sistemas de ganadería industrial.

En este contexto, la Unión Europea, responsable del 10% de la deforestación mundial asociada al comercio, y particularmente España, tercer importador europeo de soja, juegan un papel clave. En 2023, el Estado español importó más de cinco millones de toneladas de soja, provocando indirectamente la pérdida de casi 33.000 hectáreas de bosque al año, principalmente en Brasil.

El informe de Ecologistas en Acción, “La soja que destruye bosques”, denuncia cómo la cadena de valor de la soja en España —controlada por multinacionales como Bunge y Cargill— alimenta un modelo de ganadería intensiva insostenible, especialmente en el sector porcino, que concentra más del 66% de la producción cárnica nacional. Esta soja se distribuye desde los puertos de Barcelona, Bilbao y Cartagena a plantas de pienso en regiones como Catalunya, Aragón y Castilla y León.

Asimismo, grandes empresas del sector cárnico como El Pozo, Campofrío o de piensos como BonÀrea, y cadenas de distribución como Mercadona, Carrefour, Lidl o Aldi, están vinculadas directa o indirectamente a cadenas de suministro de soja asociadas a deforestación, especialmente en biomas amenazados como el Cerrado, la Amazonía, el Gran Chaco o el Pantanal.

Por otra parte, la soja también se utiliza para producir biodiésel, pero investigaciones revelan que el biodiésel de soja emite más gases de efecto invernadero que el diésel fósil, debido a los cambios indirectos en el uso de la tierra asociados con el cultivo que provocan deforestación y destrucción de biodiversidad, por lo que su uso agrava, en lugar de mitigar, la emergencia climática.

El nuevo Reglamento de la UE contra la deforestación (EUDR), aprobado en 2023, busca frenar esta situación exigiendo a las empresas que garanticen que sus productos no proceden de zonas deforestadas. Sin embargo, el reglamento presenta importantes limitaciones: no cubre los piensos compuestos (donde se concentra buena parte de la soja), ni protege ecosistemas clave como el Cerrado, al no considerarlos técnicamente “bosques”.

Ecologistas en Acción propone reforzar la legislación para incluir los piensos, mejorar los mecanismos de trazabilidad y asegurar la transparencia en las cadenas de suministro. También recomienda incluir mecanismos de sanción y establecer acuerdos entre gobiernos, empresas y sociedad civil para frenar la deforestación importada.

Sobre el consumo excesivo de carne

En todo caso, no debemos olvidar que una forma de combatir tanto la deforestación, como la emergencia climática, es reducir el consumo de carne, dado que su producción es responsable aproximadamente del 14% de las emisiones globales. Para ello, las recomendaciones del informe de Ecologistas en Acción a las autoridades competentes son:

  • Educar a la población sobre los riesgos asociados con el consumo excesivo de carne, especialmente de la carne procesada, que ha sido clasificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como «cancerígena para los seres humanos».
  • Adoptar medidas políticas, económicas y sociales para garantizar dietas saludables, promoviendo un consumo más responsable de proteína de origen animales, reduciendo especialmente la ingesta de carne roja y procesada, que actualmente supera ampliamente las recomendaciones de la OMS. Se recomienda una reducción del consumo a tres raciones de carne a la semana (aproximadamente 15 kg anuales).
  • Impulsar el consumo de fuentes vegetales de proteínas, como legumbres, frutos secos, semillas y alternativas a la carne, para contribuir a una dieta más saludable y sostenible. Igualmente, promover las dietas vegetariana y vegana.
  • Promover una producción sostenible de carne transicionando hacia una ganadería fundamentalmente extensiva y ecológica.

 

Puedes leer la noticia completa en El Salto

Informe: “La soja que destruye bosques”, de Ecologistas en Acción (varios idiomas).

 

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