Internet, poder y democracia (ALAI494)

En un plazo de apenas dos décadas, Internet y las tecnologías digitales se han instalado en el quehacer diario de gran parte de la humanidad y en torno a ellas se está reorganizando un sinfín de ámbitos de la sociedad. Son tan convenientes –y seductoras– que vivir sin ellas resulta casi impensable; y esto es apenas un inicio, en relación a los cambios que vienen.
No obstante, la misma rapidez con que ello está ocurriendo no deja el tiempo de apreciar plenamente sus implicaciones en los diversos planos, desde la organización de la economía hasta el poder político, pasando por los derechos humanos, el desarrollo cultural o las estructuras sociales. Pero hay signos bastante preocupantes.
Si bien Internet fue concebida originalmente como un espacio abierto, descentralizado y no-comercial (y en mucho ha contribuido, efectivamente, a democratizar las comunicaciones), en estas dos décadas de comercialización se ha producido una concentración y centralización inauditas. Por un lado está la concentración tecnológica, como sucede, por ejemplo, con los grandes cables internacionales de fibra óptica que interconectan países. Por otro lado, está la concentración de contenidos y datos personales, sea en las llamadas redes sociales, en los servidores que ofrecen almacenamiento en la “nube”, en monopolios como Google que rastrean datos y comportamientos personales en la red, o en empresas agregadoras de datos ( big data ) que establecen perfiles de usuarios, y en las propias agencias de seguridad, entre otros.
Las revelaciones de Edward Snowden sobre el espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de EE.UU. confirman que los usos de esta información van desde el espionaje a diplomáticos (incluso con la colaboración de hoteles de lujo) para tener ventajas en las negociaciones internacionales, hasta aprovechar datos íntimos de líderes políticos de cualquier país, sea para desacreditarlos públicamente cuando convenga, sea para chantajearlos. Pero también, ha salido a luz que hay empresas que crean perfiles de usuarios/as, que incluyen las vulnerabilidades de los consumidores/as, con miras a explotarlos mejor.




