Ecologismo

“El decrecimiento económico es la mejor forma de frenar la crisis ecológica y social que vivimos”

Entrevista a Hugo Abad, miembro del Foro Social Más Allá del Crecimiento.

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«El actual colapso ecológico pone en evidencia la fantasía o mito de un ‘crecimiento verde’ al que se siguen aferrando las grandes corporaciones»

Un movimiento internacional está surgiendo en torno a la idea de que el actual crecimiento económico del planeta amenaza el bienestar, la salud y los recursos naturales de los que dependemos. El capitalismo extremo personificado en las gigantescas corporaciones multinacionales, cada vez más poderosas, ha encontrado en la tecnología una aliada que aumenta aún más su influencia. El Foro Social Más Allá del Crecimiento aglutina en España a quienes apuestan por un decrecimiento económico, al objeto de que la economía se ajuste a las necesidades de la población y el planeta, en vez de usarlos como simple materia prima. 700 personas participaron el pasado mes de febrero en una sesión de este foro, entre las que estaban la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau o el investigador Fernando Valladares. Se trata de un movimiento que surge y se extiende en toda Europa. Hugo Abad es uno de sus miembros más activos y una de sus voces más destacadas.

¿Por qué hay cada vez más voces que claman por un decrecimiento económico y en qué ha de consistir exactamente ese decrecimiento?

-Hay un consenso científico creciente en torno al decrecimiento económico como mejor estrategia para frenar la crisis ecológica y las diversas crisis sociales que vivimos (acceso a vivienda y alimentación digna, precariedad laboral, crisis de cuidados, salud mental, etc.) para avanzar hacia sociedades justas y sostenibles. Los hechos muestran que una reducción democráticamente planificada de la producción y el consumo para alinear las sociedades con los límites ecológicos es la única vía realmente sostenible en los países de renta alta. La imposibilidad de un desacoplamiento absoluto entre crecimiento económico e impactos ecológicos al ritmo y escala necesario para frenar el colapso ecológico pone en evidencia la fantasía o mito de un «crecimiento verde», al que se siguen aferrando las grandes corporaciones y poderes económicos.

¿Por qué el capitalismo ha pasado de ser el modo de producción que hemos conocido siempre a convertirse en un modelo de destrucción ecológica masiva?

El capitalismo ha estado siempre basado en la destrucción ecológica y explotación de las personas, aunque es con los combustibles fósiles y en su fase neoliberal de las últimas décadas cuando estamos asistiendo a sus consecuencias más destructivas. Entre ellas se incluye también el giro autoritario donde formas de control y represión que hasta ahora sólo habían tenido lugar en las colonias y en estados autocráticos se dan en los centros imperiales de Europa y Norteamérica, con el fin de mantener la acumulación por parte de las élites, en un contexto de guerras por los recursos. El problema no es sólo el nivel de producción y consumo agregado, sino también qué se produce y quién controla las decisiones sobre qué se produce y cómo. Hoy se siguen produciendo innumerables cosas que están acabando con las bases de la vida y la salud planetaria y humana (armas, coches de combustión, carne de macrogranja, fast fashion, ect.) que responden a modelos empresariales extractivos apoyados por una industria del marketing dispuesta a asegurar que el valor de todo lo producido llega a buen puerto al ser comprado. El decrecimiento pone esto en cuestión, abogando por redirigir las capacidades colectivas a lo que sostiene realmente la vida, desmantelando de forma justa los sectores destructivos y potenciando los que son claves para la transformación ecosocial, como la agroecología, la rehabilitación de edificios, la regeneración ecológica, los servicios públicos, los cuidados y la instalación de renovables a escala comunitaria.

Hoy se siguen produciendo innumerables cosas que están acabando con las bases de la vida y la salud planetaria y humana (armas, coches de combustión, carne de macrogranja, fast fashion…) que responden a modelos empresariales extractivos»

Cuando se dice que existe una alternativa al capitalismo y al crecimiento, ¿en qué consiste esa alternativa?

La alternativa consiste en organizar de forma democrática la economía en torno a un enfoque público-comunitario que priorice el bienestar ecosocial con criterios de suficiencia. En este modelo, la satisfacción de necesidades fundamentales debe estar fuera del mercado, y los mercados que existan deben estar bajo criterios sociales y ecológicos que les impidan especular y explotar la vida en sus diversas dimensiones. Es por ello que, en esta alternativa, el rol de las comunidades más allá del mercado y el estado es clave, ya que son quienes habitan los territorios y hacen posible el sostenimiento cotidiano de la vida.

Dado que el gran capital está cada vez en menos manos y surgen oligopolios de proporciones hasta ahora desconocidas ¿realmente hay posibilidades reales de escapar a esta dinámica?

Hay posibilidades reales que requieren cambios profundos en la propiedad y en el control de la inversión. Sectores clave, como la energía, el transporte o la alimentación, tienen que dejar de estar en manos de accionistas que buscan el beneficio privado, y pasar a estar en favor de propiedad y gestión públicas o colectivas. A esto se debe sumar una planificación democrática que implique a instituciones, personas trabajadoras y comunidades para orientar la economía hacia la satisfacción de necesidades reales, la redistribución de la riqueza y la protección del planeta.

Muchas personas, al oír criticar al capitalismo, automáticamente piensan que se está defendiendo el comunismo. ¿Es posible acabar con este dualismo?

Los socialismos realmente existentes, como el de la URSS, reprodujeron patrones productivistas y acabaron haciendo que, el mismo proceso de acumulación, en lugar de darse en torno a los actores del mercado se diera en el marco del Estado. Las corrientes ecosocialistas han venido realizando una crítica de esta realidad, haciendo propuestas que convergen y nutren el cuerpo teórico del decrecimiento. No obstante, las influencias que recibe el decrecimiento son muy amplias, abarcando críticas que vienen desde las miradas ecofeministas, decoloniales o de defensa de los bienes comunes. Es esta la riqueza de un proyecto social y político que dice un ‘no’ claro al sistema capitalista y muchos ‘síes’ a las alternativas posibles para liberarla trama de la vida del imperativo del crecimiento y el beneficio privado.

Hay que potenciar sectores que son claves para la transformación ecosocial, como la agroecología, la rehabilitación de edificios, la regeneración ecológica, los servicios públicos, los cuidados y la instalación de renovables a escala comunitaria»

¿Pueden acabar las grandes corporaciones gobernando el planeta, con los políticos como simples intermediarios? ¿Lo están haciendo ya?

En gran medida lo están haciendo ya, sobre todo si prestamos atención a las dependencias digitales de los gobiernos e instituciones de las grandes corporaciones tecnológicas, en un escenario de expansión de las formas de poder basadas en el control de los datos y la información. Ante este preocupante escenario, urge generar formas de soberanía tecnológica y digital, y regulaciones que impidan en el corto plazo que esta tendencia continúe, aislando en último término las instituciones democráticas de la influencia de las grandes corporaciones. Para ello es esencial el apoyo a nivel internacional entre territorios y países resistiendo a esta tendencia y tratando de poner en marcha alternativas.

¿En qué consiste el Foro Social Más Allá del Crecimiento? ¿Está surgiendo una nueva conciencia o se limita solo a círculos muy reducidos?

El Foro Social Más Allá del Crecimiento es un espacio de deliberación democrática que tiene como objetivo fortalecer y expandir las alianzas entre organizaciones y colectivos que comparten un horizonte común de superación del modelo económico capitalista basado en el crecimiento. El proceso del Foro Social emerge de la Conferencia Más Allá del Crecimiento, que tuvo lugar en septiembre de 2025, y celebró su primera sesión en febrero de 2026 en la Universidad Autónoma de Madrid. A día de hoy, hay más de 140 entidades, redes y alianzas adheridas al proceso. La diversidad de organizaciones y colectivos que participan en el Foro Social muestra la transversalidad y la potencial capacidad de articulación en torno a una transición ecosocial justa, donde las perspectivas que van más allá del crecimiento y del capitalismo se van generalizando en la sociedad civil desde valores compartidos de justicia social y sostenibilidad ecológica. El Acuerdo Ecosocial, en el cual estaremos trabajando en los próximos 10 meses, supone alcanzar un programa común para una transición ecosocial justa en el Estado español, articulable a todos los niveles territoriales.

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