Políticas Públicas
Lanzamos un mapeo de buenas prácticas en coproducción de políticas públicas
En el marco del proyecto COOPUBLIC_ESS, impulsado por REAS Red de Redes, hemos iniciado un proceso de identificación y recopilación de buenas prácticas en coproducción de políticas públicas basadas en los principios de la Economía Social y Solidaria (ESS).

El objetivo de este trabajo es la elaboración de una guía de experiencias replicables, dirigida tanto a entidades del tejido de la ESS como a Administraciones Públicas. Esta guía recogerá iniciativas inspiradoras y ofrecerá recomendaciones prácticas para facilitar su puesta en marcha en distintos territorios. Para ello, hemos habilitado un formulario de recogida de información, a través del cual invitamos a organizaciones, administraciones y colectivos a compartir sus experiencias de colaboración y coproducción.
Cuéntanos tu buena práctica en este formulario
Algunos ejemplos inspiradores…
Comunalidades urbanas
https://comunalitats.cat/
Este proyecto lo impulsa la Generalitat de Cataluña. Se desarrolla en ciudades de más de 25.000 habitantes de Cataluña y se puso en marcha tras el COVID. La idea era aprovechar toda esa emergencia de redes vecinales de ayuda mutua y de solidaridad que surgieron para atender a las personas en los distintos barrios, e intentar que no se diluyeran. Es decir, que en la medida de lo posible pudieran consolidarse, vertebrarse y fortalecerse. En muchos casos, incluso se han convertido en asociaciones o cooperativas. Han conseguido trasladar este tipo de experiencias hacia una cierta actividad económica y social. Están presentes en unas 14 ciudades y, actualmente, han puesto en marcha alrededor de 70 iniciativas comunitarias. Es una de las experiencias que mejor ha trabajado la posibilidad de vertebrar la informalidad sin desnaturalizarla, manteniendo esa particularidad propia de cada proyecto que surge para atender una necesidad concreta —muchas veces en contextos de emergencia— y logrando consolidarlos en el territorio de alguna manera.
Geltoki
https://www.geltoki.red/
Si nos ponemos a pensar en la gestión de infraestructuras públicas, en este caso por parte de la economía social y solidaria, Geltoki es un espacio de promoción, visibilidad y actividad de la economía social y solidaria en Pamplona, ubicado en la antigua estación de autobuses. Además, existe una colaboración con otros actores. Este proyecto muestra las potencialidades de contar con espacios que funcionen como pequeños imanes, capaces de atraer a la gente y de visibilizar en el territorio las propuestas de la economía social y solidaria. Disponer de este tipo de infraestructuras a nivel territorial es una apuesta muy relevante.
Cooperativas populares de Olatukoop
https://olatukoop.eus/es/
Otra experiencia que consideramos, en este caso para pensar en municipios más pequeños del ámbito rural, es la de las llamadas cooperativas populares, surgidas en Euskadi e impulsadas por Olatukoop en distintos municipios que sí sufren riesgos de despoblación. Por ejemplo, están en localidades como Usurbil, Goizueta, Azpeitia o Lizarra. En estos municipios se ha conformado una especie de cooperativas en las que también hay participación pública, además de la participación de la ciudadanía. Lo que han hecho es rescatar algunos comercios o actividades económicas que estaban en riesgo de desaparecer y que se consideraban centrales para la vida de los pueblos, como una gasolinera o la única tienda de alimentación del municipio. A través de estas dinámicas de cooperativización, además, se abre la puerta a que las personas se asocien a una cooperativa que no es solo de consumo vinculada a una iniciativa concreta. A partir de esa experiencia inicial, se pueden empezar a cooperativizar otros servicios del municipio. De este modo, se configura una especie de cooperativa que ofrece la posibilidad de ir diseñando soluciones más integrales, a medida que se incorporan y cooperativizan distintas áreas de actividad.
Ateneos cooperativos
https://economiasocial.coop/ateneus-cooperatius
Otra experiencia es la que impulsa la Generalitat de Cataluña: la política de Ateneos Cooperativos, que es, quizá, una de las apuestas más ambiciosas que se han dado en el conjunto del Estado para promover la economía social y solidaria. Actualmente existen 14 ateneos cooperativos, en los que participan en torno a 360 entidades repartidas por todo el territorio catalán. Su función es promover la creación de iniciativas, actuando como viveros o incubadoras de empresas de economía social y solidaria. Además, generan a su alrededor lo que denominan círculos cooperativos temáticos: espacios que permiten organizar a parte del tejido cooperativo, tanto el que está vinculado al propio vivero como el que, aun estando fuera, trabaja en el mismo ámbito. Estos ámbitos pueden ser muy diversos: desde la agricultura y la alimentación ecológica, hasta el sector textil, tecnológico o educativo. En definitiva, existen círculos temáticos muy variados. Se trata de una iniciativa que comenzó con un presupuesto de 7 millones de euros y que actualmente gestiona alrededor de 16 millones, lo que la convierte en un proyecto especialmente interesante para analizar en profundidad. En una fase inicial, se pensaba que toda la dinamización debía ser externalizada. Sin embargo, el propio sector cooperativo planteó asumir la gestión de estos fondos y autoorganizarse, de manera que fueran las cooperativas de los propios ecosistemas locales quienes gestionaran los ateneos. Es, en definitiva, una experiencia con un alto potencial de replicabilidad en otros territorios.
Valnalón
https://valnaloneduca.com
Si queremos mirar una política más netamente pública, podemos fijarnos en el caso de Valnalón, una empresa pública que impulsa un proyecto de ciudad tecnológica orientado al fomento del emprendimiento en Asturias, en el Valle del Nalón, en el contexto de los procesos de reconversión industrial. A partir de las instalaciones de los antiguos altos hornos de Duro Felguera, han transformado este espacio en un entorno dedicado a promover la iniciativa emprendedora. Una de las líneas más interesantes —y especialmente inspiradora para trasladar a otros territorios— es Valnalón Educa. Se trata de un proyecto de educación en el emprendimiento basado en valores cooperativos y colectivos. De este modo, el alumnado llega a formalizar lo que denominan cooperativas escolares. A través de ellas, desarrollan pequeñas actividades económicas que culminan en una feria anual, donde participan distintos centros educativos vinculados a estos programas. En este espacio se comercializan productos elaborados mediante dinámicas locales, artesanales y creativas.
El programa “Emprender en mi escuela” es, en este sentido, una iniciativa inspiradora, que además cuenta con materiales educativos y pedagógicos muy cuidados. Posteriormente, en secundaria, el programa da un paso más con dos líneas principales. Por un lado, “Empresa Joven Europea”, centrada en dinámicas de cooperación al desarrollo, donde el alumnado impulsa iniciativas vinculadas al comercio justo y trabaja en red con organizaciones de este ámbito. Estas experiencias también culminan en espacios de intercambio similares a los mercados escolares. Por otro lado, se desarrollan talleres de emprendimiento en secundaria y formación profesional, en colaboración con empresas locales. En todos los casos, se mantiene una mirada que se aleja del modelo de emprendedor individual centrado en “la gran idea” y su conversión en negocio, para apostar por procesos de cooperación y emprendimientos colectivos. En conjunto, se trata de una experiencia muy valiosa, que, aun siendo una política claramente pública, incorpora interesantes elementos de colaboración.
Cómo participar
Puedes completar la ficha de buenas prácticas hasta el 29 de mayo. Las experiencias recopiladas formarán parte de un repositorio que servirá como referencia para replicar modelos de coproducción en distintos territorios: ENLACE AL FORMULARIO
La coproducción, clave para una transición ecosocial
La Economía Social y Solidaria aporta una mirada integral que sitúa en el centro a las personas y al planeta, integrando dimensiones económicas, sociales, ambientales y democráticas. Desde esta perspectiva, no solo transforma las prácticas económicas, sino que desempeña un papel clave en la construcción de lo público.
En este contexto, la cooperación público-comunitaria se entiende como un marco estable de colaboración entre administraciones públicas y el tejido social, guiado por principios de justicia, equidad y ausencia de ánimo de lucro. Este enfoque permite fortalecer alianzas entre Administraciones Públicas, entidades de la ESS y sociedad civil, impulsando políticas orientadas al desarrollo sostenible y a la transición ecosocial.
Animamos a todas las organizaciones y entidades que estén desarrollando iniciativas en este ámbito a participar en el proceso y contribuir a visibilizar y fortalecer estas prácticas transformadoras.
ACCEDE A ESTE FORMULARIO Y CUÉNTANOS TU BUENA PRÁCTICA

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