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Concluye el I curso de economía alternativa y solidaria

Existe una manera consciente y responsable de consumir, y sus pilares están ya asentados. Los argumentos que sostienen esta idea fueron explicados durante este fin de semana en Santiago de Compostela, en el marco del I curso de economía alternativa y solidaria, organizado por la cooperativa de comercio alternativo Panxea con la colaboración de la […]

19 Novembro 2011

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Existe una manera consciente y responsable de consumir, y sus pilares están ya asentados. Los argumentos que sostienen esta idea fueron explicados durante este fin de semana en Santiago de Compostela, en el marco del I curso de economía alternativa y solidaria, organizado por la cooperativa de comercio alternativo Panxea con la colaboración de la USC. Durante tres días, las y los más de 80 asistentes conocieron esa ‘otra manera’ de hacer las cosas. Como novedad, dos presentaciones en sociedad: la del banco de tiempo Fervello y la del Portal de Consumo Responsable de la Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS).

En el panel de experiencias sobre comercialización alternativa, Verdegaia habló de sus mercados de cambio y la fundación Hijos de Galicia compartió las vivencias ocurridas tras la implantación de su moneda social, el Galeuro. El protagonismo lo llevó un recién nacido, Fervello, un banco de tiempo que pretende poner en valor el tiempo libre en una red de oferta y demanda donde cada persona usuaria pondrá la disposición del colectivo aquello que mejor sabe hacer a cambio de la cobertura de alguna necesidad puntual, partiendo siempre del principio de que las horas muertas valen lo mismo para todas porque todas somos iguales.

Durante la presentación del portal de consumo responsable de REAS se hizo especial hincapié en el mercado social, la posibilidad real de intercooperar, de establecer una relación comercial entre iniciativas y la ciudadanía consumidora, partiendo de la base de que la economía solidaria está ya presente, con proyectos funcionando, en todas las fases del ciclo económico –producción, distribución, comercio y financiación–.  El mismo proceso que la Red puso en marcha en el Estado español está desarrollándose de manera paralela a nivel global. En esta línea, hay que destacar el papel fundamental que la Administración Pública juega a la hora de cambiar los criterios de consumo, predicando con el ejemplo e introduciendo los valores éticos en los contratos públicos, priorizando aquellas empresas u organizaciones donde se respetan los derechos laborales, los salarios entre hombre y mujer son iguales a igual trabajo o se cumplen los principios del comercio justo. En cifras, la Administración Pública consume a diario productos y bienes que representan el 16% del PIB de la Unión Europea.

Alternativas de viernes a domingo
Pero las jornadas arrancaron el viernes con la presentación de REAS, que en Galiza reúne bajo el mismo paraguas a más de veinte entidades cuyo ámbito de actuación va desde la producción y la transformación de alimentos en ecológicos hasta la prestación de servicios con software libre, pasando por la bioconstrución o la animación cultural y educativa. A esa red pertenecen los tres nombres que las finanzas éticas tienen en nuestro país: O Peto, Coop57 y Fiare-Galiza. Del panel de experiencias que sus responsables protagonizaron cabe destacar la oferta brindada a la ciudadanía para la construcción de una banca desde abajo, donde la propia persona es la propietaria. Además de eso, los representantes de Coop57 y Fiare-Galiza, así como la presidenta de O Peto hicieron especial hincapié nos estrechos vínculos que se establecen entre lo tres entidades, adaptando la necesidad de la o del cliente a los servicios que cada una de ellas presta. Así, O Bolsillo presta dinero a interés cero la personas en situación de exclusión social que no tienen acceso a la banca tradicional y para proyectos de autoempleo, siempre alrededor de la microeconomía. Por su parte, la cooperativa de servicios éticos y el banco actuarían en un nivel superior. En cifras, Fiare cuenta a día de hoy en todo el Estado español con 2.500 millones en capital social y mueve alrededor de 20 millones en préstamos.

En el marco de la producción y venta de alimentos agroecolóxicos presentaron sus experiencias otros seis colectivos. Entre ellos, cabe mencionar el huerto ecológico de Amipa, situado nos terrenos del convento de Herbón (Padrón) y donde los beneficios de la venta de productos cultivados en ecológico se destinan a la integración laboral de personas con discapacidad intelectual. Con las y los asistentes compartieron sus vivenzas también otros dos referentes del consumo de alimentos agroecolóxicos, Lentura y Arqueixal. La primera oferta excedentes de productos de temporada, fundamentalmente verduras; la segunda es una granja familiar que apostó por el ecoagroturismo y por la posta en valor del rural, siendo además pionera (1985) en la producción de leche y queso en ecológico. Ítaca y la cooperativa Armeria hablaron de servicios de software libre y culturales, mientras un representante de la cooperativa Mar de Lira narró el trabajo puesto en marcha para garantizar la transferencia generacional de los conocimientos ligados a la vida en el mar, así como el ímpetu por introducir los frutos del mar en las redes de la economía solidaria, frente a las prácticas de la pesca comercial, que esquilman los recursos de las poblaciones pesqueras del Sur.

En el papel de las personas consumidoras se centraron los representantes de Panxea y el grupo de consumo A Landra, del Carballiño. Tras la introducción realizada desde la comisión de Comercio Justo de la Coordinadora Gallega de ONGD, se explicó el funcionamiento de la cooperativa de consumo situada en la compostelana Rúa de la Rosa, donde se mezcla comercio justo con el Sur y soberanía alimentaria en el Norte para colocar en los estantes de su tienda desde el café que llega de Nicaragua o Chiapas a los pimientos cultivados en el huerto de Lentura, o los quesos de Arqueixal. Por su parte, el grupo de consumo que se acercó hasta la facultad de Matemáticas para contar su experiencia aglutina a unas 25 personas cuyo nexo de unión es la compra conjunta de alimentos realizada la productoras y productores en un radio de un 10km de la villa orensana. Para finalizar, cabe incidir en el hecho de que experiencias de estas características existen por toda la geografía gallega, citando cómo cooperativas la Xoaninha en Ferrol, Zocaminhoca en la Coruña, La cueva de la tierra en Lugo o Árbore en Vigo. Los grupos de consumo están también muy desperdigados, tales cómo Eirado en Compostela, Agrelar en Allariz, Semilla en Ourense o A Gradicela en Pontevedra.

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